Categoría: Gestión clínica y sanitaria
Dios salve a la viceconsejera o pero que jefes más tontos tengo
Mejor dicho, Dios nos salve a nosotros, ¡por favor! no hay nadie que le diga que no se puede dictar una resolución como esta:
Resolución 16/2009 de la Viceconsejería de Asistencia Sanitaria por la que se dictan instrucciones para mejorar la Atención Sanitaria Integral del paciente y la continuidad del mismo en las situaciones en las que por la naturaleza del proceso patológico se precise tramitar la incapacidad temporal.
Teniendo en cuenta las funciones y competencias asignadas a la Viceconsejería de Asistencia Saniaria en función de los decretos 22/2008 y 23/2008 por los que se establece la estructura orgánica de la Consejería de Sanidad y del Servicio Madrileño de la Salud, se emiten las siguientes instrucciones:
1. Médico responsable de la emisión de los partes de baja, confirmación y alta en los procesos de incapacidad temporal : Será el Médico de Atencion Primaria encargado de la asistencia sanitaria integral del paciente, y por tanto, conocedor del estado de salud y las circunstancias laborales en relación con el desempeño del puesto de trabajo el responsable de la emisión de los documentos de baja laboral, confirmación y alta de los procesos de incapacidad temporal.
Pero si es que esta clarísimo que esta en contra del Real Decreto 575/1997 que dice textualmente:
La declaración de baja médica, a efectos de la prestación económica por incapacidad temporal, se formulará en el correspondientes parte médico de baja expedido por el médico del Servicio Público de Salud que haya efectuado el reconocimiento del trabajador afectado.
Ademas también esta resolución va en contra de la declaración de la comisión central del Consejo General de Colegios Médicos sobre el tema.
Madrid Innova
Curiosidades de la vida mientras que en Cataluña y en concreto en el CAP Can Bou, se ensaya exitosamente (hasta el punto que se les da un justo premio) el triage de las visitas sin cita y/o urgentes a los centros de salud, y en Extremadura se intenta con un protocolo más que acertado, en la comunidad de Madrid se castiga a los que lo intentan.
En un centro de salud de un área de cuyo número no quiero acordarme, al parecer se quiso trasformar la estupidez de la consulta de la gripe A en algo más operativo, implicando a otros estamentos en algo más que el cribado de la gripe. Respuesta: cese inmediato de dicha actividad vía varias jefas y un sindicato de cuerpo, que no de clase.
Así innova MADRID y lo que es peor no tiene solución, la oposición política esta a por uvas desde hace tiempo y la profesional responde con acciones tan inútiles como trasnochadas (coordinadoras, mesas, asambleas, encierros, manifiestos) muchas veces con un claro sesgo partidista.
Se empeñan en reclamar más de los mismo, cuando los vientos soplan de otro lado.
La importancia de medir lo que se hace
Qué pasa cuando creemos que hacemos las cosas bien, cuando ponemos toda nuestra buena voluntad, pero en realidad estamos causando más daño que beneficio. Esta sencilla pregunta nos la deberíamos hacer todos, profesionales sanitarios, gestores y políticos antes de poner en marcha medidas y planes especiales, habituales en situaciones especiales y normalmente adoptadas por consenso ante la falta de evidencia de su verdadera utilidad.
Se puede causar daño con una aparente buena medida cuando se decide aislar en una zona a los pacientes con gripe, pero la realidad puede ser que salgan infectados de dicha zona con el virus de la gripe más pacientes que los que realmente entraron con el virus, al incluir en la fase de triaje a pacientes con otros diferentes cuadros virales (como mínimo sabemos por las detecciones virales que son el 54%) u otros procesos que puedan cursar con fiebre y tos u otros síntomas respiratorios (es decir, porqué no alguna tuberculosis). Es de suponer que es una buena iniciativa, pero estamos en la obligación de evaluar su beneficio o perjuicio real. ¿Se han producidos menos casos de gripe o menor mortalidad en Nueva Zelanda con el cierre preventivo de colegios que en Brasil donde no se ha tomado tal medida?
Una manera de evitar esto es el análisis de la efectividad, eficacia, eficiencia y seguridad de las intervenciones, además de analizar el impacto (social, mediático, organizativo, etc) y la oportunidad de las mismas. Pero además hay que analizar si nuestras medidas inciden realmente en el grupo al que se desea vayan dirigidas o si por el contrario los receptores de las mismas no son los más necesitados de dicha intervención. Todo esto es medir el impacto real que una determinada intervención sanitaria tiene.
Cuando cambiamos la organización de un centro, cuando ponemos mascarillas a todo el que acude con fiebre y tos, cuando se establece en la población el terror ante una determinada enfermedad y se ponen medios diagnósticos y terapéuticos extraordinarios para “asegurar que nada se nos escapa” se pueden cometer muchos errores y contribuir al daño que la medicina y sus intervenciones inevitablemente producen. Por ello sería bueno conocer, por ejemplo, los falsos positivos de la radiografía de tórax en el contexto de una situación de pandemia. Cada falso positivo (que ante la inseguridad de los radiólogos también existen) puede significar un ingreso o visita al hospital con el consiguiente riesgo de enfermedades nosocomiales.
Medidas extraordinarias no contrastadas pueden poner en alerta excesiva a la población, que con la posibilidad de utilizar sin límite los servicios sanitarios, lo que no ha ocurrido con esta pandemia en la mayoría de los países del hemisferio sur, puede colapsar en el nuestro los servicios sanitarios. ¿Cómo evaluar la repercusión de este colapso en otras patologías que requieren con muchas menos dudas de la atención hospitalaria o de un seguimiento en atención primaria?. ¿Puede influir el miedo a la gripe sobre la incidencia o mortalidad cardiovasculares por falta de control de los factores de riesgo, o sobre la actuación en incidentes críticos que requieren atención inmediata (por ejemplo falta de ambulancias por estar dedicadas a labores que puedan ser “menos críticas”)?
Todo esto ¿se puede medir? Al menos debería ser posible comparar entre países que han adoptado unas u otras medidas, y en cualquier caso, dado que nos venía anunciado, se deberían haber diseñado estudios (y nunca es tarde) que pudieran servirnos para comparar intervenciones. Porque todo lo que decidimos, hacer o no hacer, tiene su repercusión unas veces positiva y otras no tanto.

Puedo plantearme la duda de si es bueno o no cambiar la organización de un centro, el situar salas de espera específicas, o el instaurar protocolos que “obliguen” a medir a todos los pacientes determinados parámetros, independientemente de su situación clínica. También me planteo la pertinencia de vacunar tras una oleada epidémica o el utilizar antivirales de utilidad terapéutica tan baja que nunca los habíamos utilizado antes y que sin embargo ahora se recomiendan (mas por gestores y políticos que por científicos) extrapolando datos de supuesto beneficio en la gripe estacional a la nueva gripe H1 N1, donde hasta el momento no se ha demostrado prácticamente beneficio. Plantearlo como dudas no significa no hacerlo, sino que debe ser convenientementeanalizado.
También hay que hablar del “miedo o ansiedad” que puede crear en el personal sanitario medidas sobredimensionadas. Ello puede llevar a que pacientes antes seguidos con cautela en Atención Primaria sean prematuramente derivados al medio hospitalario ante la posible aparición de eventuales complicaciones que antes, para las otras gripes, también estuvieron siempre presentes.
No quiero restar importancia a la nueva gripe, debe tener sin duda la que le corresponde, pero no más. Lo que sí creo que es importante, para esta y para cualquier otra enfermedad, es el analizar lo que hacemos, y antes de tomar decisiones que pueden afectar mucho a todos, profesionales y pacientes, valorar lo que se ha hecho en otros lugares y analizarlo con cautela, y si no se sabe lo que puede pasar cuando decidimos una determinada actuación, establecer la manera de medirlo en el futuro, de manera que nunca pueda suponer más riesgo que beneficio. Lo agradeceremos sin duda.
Joaquín Morera Montes, Médico de Familia, Centro de Salud “Mirasierra”, Área 5. SERMAS
Reproducido con permiso
La salud puede esperar
la tormenta perfecta
Una combinación de aire a diferentes temperaturas y presiones no se da simultáneamente casi nunca, pero cuando se dan, originan…… la Tormenta Perfecta.
Agregar un calificativo de bondad a un mal suceso nunca me ha parecido muy decente. Hablar de un caso clínico (enfermedad) bonito o una intervención (quirúrgica) pulcra, es tan poco decoroso como hablar de la tormenta perfecta. A pesar de todo y como lo “perfecto” en su segunda acepción incluye poseer el grado máximo de una determinada cualidad o defecto, hablar de la tormenta perfecta viene al pelo para apellidar ese fenómeno meteorológico, que en verdad se llama ciclogénesis explosiva. Lo interesante aquí, no es tanto la forma de calificar la tormenta sino la de aprovechar su naturaleza, (a saber: combinación poco habitual, improbable, inesperada, de aparición brusca y con consecuencias destructivas e imprevisibles) para explicar un fenómeno que se puede producir este invierno en el sistema sanitario español en general y en la atención primaria en particular.
Este invierno en el sistema sanitario van confluir tres factores hasta ahora nunca o poco presentes: Una pandemia, una gestión nefasta y la escasez de profesionales sanitarios.
Vayamos por partes, la pandemia es más figurada que real y más mediática que peligrosa, pero sigue alentada en su lado más trágico por aquellos que la generaron. Estas organizaciones son incapaces de asumir lo equivocado de sus previsiones, no reconocen públicamente su error y siguen nutriendo una alarma, a todas luces exagerada. Hay instituciones y personajes que por acción u omisión están actuando como el bombero pirómano, o como hábiles creadores de profecías autocumplidas.
La gestión sanitaria en España, tanto la general como la de la famosa pandemia, se puede considerar a nivel macro (que dicen los cursis con master) como más o menos correcta. Sin embargo a nivel meso y micro (que siguen diciendo los cursis con o sin master) es un desastre. Es difícil saber qué tipo de atracción tiene la sanidad española, para que de todos los posibles dirigentes confluyan en ella los más tontos de cada casa. Sobran los ejemplos y la difícil situación actual nos muestran que al contrario de la canción, es la hora en que sobresalen los pigmeos.
La escasez de profesionales especialmente en atención primaria, lejos de resolverse se ha incrementado y promete agudizarse. La ausencia de medidas es la norma y la única solución ha sido contratar médicos extranjeros y sobrecargar aún más el sistema y a los profesionales que todavía resisten. Con medidas imaginativas y audaces como el empoderamiento del profesional, la redefinición de los equipos de atención primaria con sus funciones y sus cargas, y la contención y modulación de la demanda, se hubiera paliado fácilmente este problema. No se ha hecho, no se ha resuelto y lo que queda son menos profesionales y cada vez menos contentos. Cualquier incidencia menor puede generar, y genera, el colapso de la atención sanitaria.
Pandemia, mala gestión y pocos profesionales, tres problemas cuya confluencia es poco probable, pero aún así, posible este invierno……¿la tormenta perfecta?
¿Habrá que ir bajándose del barco?
¡Prohibido tocar smoke on the water!
En muchas tiendas de instrumentos musicales y en concreto guitarras, hay un cartel que reza ¡Prohibido tocar smoke on the water! de igual forma en muchas sedes autonómicas sanitarias debería haber un cartel que pusiera ¡Prohibido hacer planes de pandemias!
eso es lo que estamos haciendo
pero si eso es lo que estamos haciendo desde hace tiempo
Algo (o mucho) huele a podrido en el Complejo Hospitalario de Toledo
Algo ( o mucho) huele a podrido en el Complejo Hospitalario de Toledo. Es una historia que huele mal, muy mal en la que intervienen políticos prepotentes, gerentes inútiles, anestesistas chorizos y cardiólogos engreídos. Entre medias como victimas, la verdad y los pacientes
sigue la suma de tontos
deprisa, deprisa
Esto de Internet y la web 2.0 se asemeja cada vez más a la loca carrera de Alicia y la Reina roja en la que para mantenerse en el mismo sitio debes correr bien aprisa. Ha bastado tener que ocuparse de la iniciativa Gripe y Calma para que en pocos días uno se haya dejado en el tintero muchas novedades. La más importante dar a la bienvenida a la blogosfera a un viejo rockero de la evidencia como Carlos Fernández Oropesa que continua así el objetivo, iniciado en su página El Rincón de Sísifo, de proporcionar información sanitaria científica, objetiva, completa y actualizada a profesionales sanitarios y muy especialmente a los farmacéuticos de Atención Primaria. Con su nuevo blog Sala de lectura- ERDS nos pone al dia con un resumen y análisis acertado de lo que va apareciendo nuevo e interesante en la la literatura médica.
La gente con sentido común tiene que correr mucho,ya que por muy rapido que lo haga siempre hay estúpidos
que corren más. Cuando creíamos que la sensatez se imponía en el manejo político y administrativo de la gripe esA, vemos en el blog Atensión Primaria que la conserjería (no me ha equivocado) de educación de la comunidad de Madrid está promoviendo las bajas preventivas y abocando a sus empleadas embarazadas a acudir a sus médicos de cabecera para “pedir la baja”. No saben estos irresponsables que promueven una medida ilegal, innecesaria y profundamente injusta. Pretenden con la desinformada colaboración de atolondrados médicos de familia conseguir de forma subrepticia lo que demandaron los sindicatos este verano y que afortunadamente tuvo poco eco social y político.


