Categoría: Pendiente

una generación de hombres pasa

Una verdad, una fe, una generación de hombres pasa, se la olvida, ya no cuenta. Excepto para aquellos pocos, tal vez, que creyeron esa verdad, profesaron esa fe o amaron a esos hombres

en Juventud  de Joseph Conrad

 

Hace año y medio me invitaron a participar en una mesa redonda titulada “La Medicina Basada en la Evidencia a revisión”. Se trataba de repasar , lo que la MBE había dado de sí casi veinticinco años después y revisar con la perspectiva del tiempo, los objetivos conseguidos y los problemas encontrados. Como coponente pero mezclado entre el público se encontraba Joaquim Camprubi. Las miradas cómplices eran inevitables cuando en la introducción intentaba explicar a los más jóvenes, el contexto social de España en la época que nacía la MBE en Canadá.

Joaquim estuvo en esos momentos de la “MBE española”. Fue el que como seguidor de mi primitiva webpage, me invito a la presentación de la primera edición traducida del libro de Sacket, fue el que nos recomendó ir al primer congreso de Gestión Clínica. El que nos acompañó a Londres para participar en el mítico curso de Trisha Greenhalgh. Fue en definitiva el que animo de muchas maneras, a mí y a otros muchos, a seguir durante muchos años con el “rollo” de la MBE.

Gracias a él conocí a mi gran amigo José F García Gutiérrez que fue precisamente el que ayer me comunicaba el repentino fallecimiento de Joaquim.

Descanse en paz un hombre inteligente, entusiasta y cabal: Joaquim Camprubí.

In memoriam del Dr. D. Rafael Martinez de la Eranueva

Hace tres dias, a los 55 años, fallecio el Dr. D. Rafael Martinez de la Eranueva. Un médico de familia especial, al que todos los que le conocian apreciaban y querian. No lo trate en profundidad como para elaborar una necrologica, le dejo esta tarea a alguien que lo conocia bien. Se incluye a continuación. Solo recordar que durante el congreso SEMFyC celebrado en Bilbao, Montori comento que habian multitud de Rafas en ese congreso y uno de ellos era el Rafa del eficaz comite organizador. Justo poco antes del congreso y ante una anecdotica propuesta mia, Rafa me mostro una de sus grandes cualidades: la capacidad de ver oportunidades donde otros solo encuentran problemas y el entusiasmo que derrochaba en todo.

Donde esté nuestro compañero seguro que hay un jamon esperandole, y él sabe porque.

In memoriam del Dr. D. Rafael Martinez de la Eranueva. Médico de Familia de Vitoria-Gasteiz. Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Álava y Coordinador del Proyecto iSemFYC de semFYC-Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria

Por Ángel Ruiz Téllez. Médico de Familia.

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El 14 de Septiembre, prematuramente, como siempre, pero especialmente, nos dejó Rafael a sus 55 años.

Me he adelantado 25 a la esperanza de vida media” me decía pesaroso.

Dos años antes, en la confidencia que supone viajar juntos a destinos comunes y sin enfermedad reseñable alguna, me decía, “¿no te parece escaso el tiempo que tenemos para poder aprender tantas cosas tan interesantes como hay?”

Rafa era un individuo que engañaba. Siempre parecía normal, a primera vista, en los primeros encuentros. Jamás se engolaba de su imponente superioridad intelectual. Solo con el paso de las horas, de los días, de las semanas ibas descubriendo el pozo de sabiduría que atesoraba. Éste iba apareciendo como por ensalmo en el transcurso de la conversación y el debate, en el transcurso del tiempo.

Solo así eras consciente de su saber enciclopédico en historia, pintura, escultura, literatura, poesía, jazz, música clásica, tipografía, arquitectura, arte griego, arte contemporáneo, gastronomía, enología, filosofía …., y claro en medicina, ética, bioética, psicología, neurociencia, cerebro…., dotado de una memoria prodigiosa capaz de nombrar, con todo detalle, sucesos, fechas, nombres, curiosidades. Todo ese conocimiento yacía en su mente contextualizado, combinando sucesos con las tendencias y razones del momento histórico. Tú solo precisabas escuchar y aprender.

Conversador expansivo y apasionado, amante de la buena mesa y de la cocina, tenía buena mano, el buen vino y el gin-tonic con almendras tostadas con un puntito de aceite y sal. Y el buen tomate. “El tomate es mi fetiche en muchas de mis recetas culinarias”.

Sus continuas apostillas a cualquiera de las temáticas que trataras se veían ilustradas por aportaciones sintéticas de toda la erudición que atesoraba, que regalaba generosamente, sin intención alguna de reconocimiento.

Sus libros, “que quiere más que a sus hijos”, diría María, su mujer, más de 10.000 volúmenes, en una casa reconvertida en biblioteca, más su enorme discoteca de CDs y Vinilos, son su legado, como me refería pocos días antes de morir. Hemos perdido un oráculo y sus hijos un tutor, pero, aunque nos ha dejado, creó un edificio de inconmensurables paredes de palabras que llevan al confín de los tiempos, que llegan a donde la vista no alcanza y allá donde solo la imaginación permite. Una mansión de paredes de imágenes, de sonidos, de notas evocadoras que nos sugieren y seducen desde hace siglos. Su legado. Un legado de obras selectas del pensamiento, de la creatividad y del conocimiento.

Imposible comprenderlo. Todo eso, ¿se puede hacer en escasos 40 años?

Rafa era autodidacta. Su curiosidad incontenible, su motor de motivación interna. Pero, por encima de todo, su hambre por comprender, por entender, al alma humana y por disfrutar la belleza.

Curiosidad y admiración de la belleza. Dos anhelos imposibles de provocar con incentivos laborales. Con contratos fijos o móviles.

Nunca tuvo propiedades, ni plaza fija, por no tener, no tenía ni carnet de conducir. “Soy un desastre”, decía. Era claro que sus anhelos eran otros. Sus propiedades eran intangibles. Tenía Conocimiento, con mayúsculas.

Esa amplitud de miras le hacía afirmar con rotundidad, además del grito que hacía proferir a sus hijos, en una mañana cualquiera de domingo, de “En esta casa todos somos Darwinistas”, eso de “Yo, soy de Nueva York”, cuando, por fin, arrastrado por la figura icónica de John Zorn, un músico fuera de toda clasificación pudo asistir a algunos de los conciertos experimentales en “The Stone”, en East Village de New York.

¿Para qué nació Rafael? ¿Para ser médico?, porque perfectamente podría haber sido catedrático de arte en cualquier universidad de renombre, además de que, paradójicamente, se pasó, los años de formación médica en la Universidad de Valladolid, asistiendo a clases de arquitectura y urbanismo, o se pasaba el día leyendo historia, arte, literatura, filosofía y viendo películas de arte y ensayo.

Pues sí, nació para ser médico, pero para ser Médico de Familia, por su incontenible tendencia a la visión global, que le impedía elegir otra cosa que una disciplina tan amplia y poliédrica como es la medicina general o de familia.

El azar hizo que recalara en Sansomendi (Vitoria-Gasteiz), mi centro de salud. Poco a poco fuimos enredando nuestros destinos y expectativas.

Unos años ejerció como médico asistencial, pero desde hace más de una década, su destino se centró en la formación de otros médicos, en la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Álava.

Unas cuantas generaciones de médicos han podido disfrutar de sus reflexiones, de su conocimiento, de sus continuas recomendaciones a la lectura de libros selectos que te ofrecía.

Nubes grises comenzaron a asomar en el horizonte del pensamiento y comportamiento profesionales. La tormenta perfecta se iba fraguando en la atmósfera en la que respiraba nuestra profesión y oficio, en inversa relación a la inversión y al gasto sanitario. La despersonalización y la simplificación de la asistencia a meros protocolos o procedimientos estándar se hacía cada vez más patente, por más inversión que se destinara.

Las cosas no podían seguir haciéndose como siempre. Estaba participando activamente en el cambio de paradigma del manejo profesional del dolor, del manejo tan equivocado de las patologías con “dolor sin daño” tisular, como la fibromialgia, la jaqueca, la proctalgia, la dismenorrea, el colon irritable, las piernas inquietas, la lumbalgia, etc, el Síndrome de Sensibilización Central, con efectos curativos en base a la palabra y el conocimiento científico, no sin un notable rechazo por parte de otros profesionales o pacientes con intereses secundarios. Una iniciativa de la atención primaria vitoriana al rescate y promoción de la investigación de Arturo Goicoechea, contestado, inclasificable, pero genial neurólogo alavés.

La grave preocupación por la despersonalización y la simplificación asistencial nos vinculó estrechamente, he hizo que convenciera a la Sociedad Española de Medicina de Familia para que tomara cartas en el asunto. Se creó el proyecto iSemFYC© de semFYC, en el que puso todo su corazón y espíritu y del que debatíamos, por más de tres horas, hace escasos 10 días, mientras yacía en el diván y, aunque costándole un triunfo hablar, lo hacía apasionadamente con una lucidez mental que nunca perdió, porque “me vengo arriba”, decía, con estas cosas.

iSemFYC© es un proyecto de profesionalismo, de Primarización del Sistema Sanitario, para que el médico, en base al conocimiento y al cambio de paradigmas de pensamiento y comportamiento profesional, revierta la actual tendencia tan alejada de la inteligencia, la compasión y la efectividad.

Rafa, realmente, era un arquitecto, de ahí la alta proporción de sus amigos con este oficio. Un arquitecto de las formas de pensamiento profesional que consideraba necesarias para el desempeño de la medicina integral, que es lo que ciertamente es la medicina de familia.

Rafa nos ha dejado claro que para ser un buen profesional médico hay que abrir el espíritu a todas las disciplinas posibles. Cuantas más mejor.

rafa2Seguro que hoy estará en el Olimpo de los sabios, genios y eruditos, datando un Lokitos, un vaso ceremonial de la antigua Grecia, que si del IVº, que si del IIIer siglo antes de Cristo, uno de sus más íntimos placeres.

Rafael nos ha dejado, sí, pero también nos ha dejado un enorme gusto por la curiosidad, la vida, el conocimiento, la reflexión, la duda. También un ejemplo de valor, templanza e integridad.

Me llamó rendido y vencido por la enfermedad, unos días antes, con sabor a despedida. Yo desgraciadamente, estaba fuera de España. “¡Espérame!, el miércoles llego”, le ordené, le supliqué. Con plena lucidez acordó con la excelente oncóloga Dra. Estefanía Arévalo, del hospital comarcal Santiago Apóstol de Miranda de Ebro, la fecha de sedación, en casa, con la orden de no comenzar hasta que yo llegara. Me esperó, en tan grave estado. Un regalo que nunca le podré devolver.

En el tanatorio, su cuñado Enrique, arquitecto de profesión, también, me preguntó muy interesado, sabedor a conciencia, del proyecto iSemFYC©, que Rafa, ahora reposando inerte en el féretro, les había relatado en multitud de ocasiones “¿cómo yo, como nosotros los pacientes, podríamos reconocer que el ambicioso proyecto iSemFYC©, en el que Rafa tanto creía, se ha llevado a término, ha concluido con éxito? ¿Qué señales debo esperar ver yo, como paciente, cuando me acerque a mi médico, para saber que Rafa, que vosotros habéis triunfado?”

Sonriendo, mientras sentía a Rafa a mi lado, de pie, exultante y apasionado le dije, “Cuando la primera pregunta que te haga tu médico sea “¿En Qué le puedo ayudar?”, en vez de “¿Qué le pasa, qué quiere, qué desea, a qué ha venido, otra vez por aquí?” y cuando 9 de los 10 minutos de tu consulta, los dedique a ti y solo 1 al ordenador, entonces, sabrás que hemos triunfado”.

 

La verdad sobre los justificantes – y no la que te cuentan 2/2

Como decíamos en la entrada anterior no conocemos ninguna norma o ley que obligue a que los justificantes de asistencia a consulta sean realizados en las consultas y/o contengan ítems específicos.

Hablando de la Comunidad de Madrid solo existe una resolución de la viceconsejería de asistencia sanitaria de 2010, en la que se regula la solicitud y emisión de justificantes de asistencia sanitaria a los pacientes. En el anexo (ver figura1 ) se puede ver como son estos justificantes donde solo constan datos básicos del paciente y la fecha, no incorpora ningún apartado que incluya aspectos del tratamiento como el reposo, o del diagnóstico, ni siquiera se contempla que este firmado por un médico.

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Figura 1: Anexo de Resolución 28/2010, de 10 de agosto, de la Viceconsejería de Asistencia Sanitaria

Por eso sorprende que empresas o administraciones publicas distintas de la sanitaria dictaminen sin rubor los componentes que debe incluir un justificante. Es frecuente recibir en consulta a pacientes exigiendo (porque a ellos se lo exigen) las más variadas y pintorescas adendas: que si reposo de dos días, que si de tres, que si la hora que entro y salgo, que si el sello del médico, que si ausencias que no den lugar a situación de IT, que si acompañar a cónyuge, que si el familiar precisa reposo y cuidados directos domiciliarios, etc. etc. y así hasta el delirio resultante de la unión de empresas, sindicatos y convenios colectivos.

Como muestra este manual de la consejería de educación de la comunidad de Madrid donde se regula y especifica con un rigor funcionarial digno de mejor causa, las diferentes circunstancias que acaecen en los permiso y licencias del personal y en donde, como no, se permiten dictaminar como deben ser confeccionados los justificantes.

También sorprende como la presidente de la comunidad de Madrid firma un acuerdo que no se puede cumplir por estar claramente en contra la ley de protección de datos y donde una vez más se “obliga” a los médicos de familia a realizar informes médicos justificativos y/o ampliaciones diagnosticas no normalizadas, ni contempladas en ninguna ley o norma.

Pero la sorpresa más triste es recibir este correo de la gerencia de atención primaria donde se ordena a los médicos a que confeccionen los justificantes, según los deseos de ese acuerdo entre la empresa-administración y los sindicatos. Este mensaje nos pone a la ordenes de otras consejerías y es una muestra de la “filosofía” de desprecio a nuestro tiempo y trabajo,así como su escasa capacidad de liderazgo y defensa de la profesión.

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La inercia y la falta de liderazgo son las causas en la aceptación acrítica de cualquier carga burocrática nueva o antigua en Atención Primaria. A estas se unen las ganas de no incomodar a los pacientes, que se origina en una mezcla a partes desiguales de buenismo paternalista, miedo al enfrentamiento y la comodidad de la grey.

Como conclusión de esta entrada y la anterior: En los centros de salud solo se deben proporcionar los justificantes regulados por norma, las demás imaginativas variantes de empresas y administraciones, “NO hay que HACERlos. Si los haces siguiendo las “órdenes” de la Dirección o los melifluos consejos de sociedades científicas, estás perdiendo el tiempo, así que luego no te quejes si no lo tienes, para hacer tu trabajo.

La verdad sobre los justificantes – y no la que te cuentan 1/2

El mundo del trabajo y la sanidad está lleno de interacciones que están más o menos reguladas y coordinadas por el Estado. Ese mismo Estado que es a la vez la “empresa” propietaria de la mayor parte del sistema asistencial sanitario, empleador directo de un gran número de personas, y regulador mediante leyes y normas, de condiciones laborales y la relación entre trabajadores y empresas. Esta triple actividad del Estado da lugar a múltiples situaciones en las que es difícil engarzar con lógica, algunas circunstancias de la vida cotidiana. Vamos a centrarnos en una algo banal, pero muy importante para los Médicos de familia en tanto en cuanto son consumidoras de tiempo y consultas: los justificantes de asistencia. En primer lugar, conviene recordar que los justificantes:

  • No están regulados por ley alguna, al contrario que la Incapacidad Temporal u otros informes.
  • No hay ley alguna tampoco que obligue a realizarlos y menos que obligue a que estos contengan ítems específicos.
  • Su realización viene dada por la necesidad de “certificar una situación de salud” en la que el trabajador y/o la empresa obtiene algún beneficio, pero no de ninguna condición sanitaria.
  • La relación laboral entre trabajador y empresa es lo que ha marcado esa supuesta obligatoriedad y necesidad
  • Las autoridades y dirigentes sanitarios se suelen inhibir (cuando no apoyar directamente) ante la pretensión del Estado como empresa, las empresas privadas y trabajadores de exigir estos justificantes y consultas que sobrecargan inútilmente las consultas del Médico de Familia

Creación de enfermedades:

Creación de enfermedades:

▪ Venta de procesos de la vida como procesos médicos

▪ Venta de problemas personales y sociales como problemas médicos

▪ Venta de riesgos como enfermedades

▪ Venta de síntomas ocasionales como epidemias de extraordinaria propagación

▪ Venta de síntomas leves como indicios de enfermedades más graves

Frases que alertan  de que estas ante un posible caso de venta de una  “una enfermedad”:

El médico está en una situación privilegiada para detectar estos casos pero no lo hace como debiera

Esta  infradetectada o infradiagnosticada

 

Tomado en parte de Medicalización de la vida. «Etiquetas de enfermedad: todo un negocio.» Aten Primaria 2013;45:434-8 modificado a su vez de  Blech RJ. Los inventores de enfermedades. Cómo nos convierten en pacientes. Destino, 2005.

MAP, MFyC o MM (Mi Médico)

mapHace unos días difundí por twitter este fragmento del informe de urgencias de un hospital de Madrid. Aunque lo que quería resaltar era otra cosa, enseguida y con razón muchos tuiteros de la profesión hicieron hincapié en lo de “MAP”

Viene por tanto muy a cuento este articulo de Joan Gene publicado en “El Diari del Sanitat” y que reproduzco a continuación:

Som Metges de Familia, no “MAP” por Joan Gene

En los informes de urgencias se ha puesto de moda denominar MAP al médico de familia del paciente. Las siglas no me gustan por imprecisas, impersonales y no ajustadas al nombre de la especialidad.

Cada vez es más frecuente encontrar las siglas MAP para hacer referencia al médico de familia que atiende al paciente objeto del informe médico. Estas tres letras quieren decir ‘Médico de Atención Primaria’, una denominación poco precisa del médico personal que hace un seguimiento longitudinal del paciente. Un profesional que habitualmente es muy bien conocido por el paciente. Seguramente no es más que una moda y estoy seguro de que los compañeros no lo hacen por molestar, pero no me gusta. Los médicos de familia hace demasiado tiempo que defendemos el espacio que nos corresponde dentro de la profesión para acabar siendo MAP. Decir MAP al médico de familia es tan desconsiderado como llamar MAU al internista que está de guardia en el hospital. Somos médicos de atención primaria (MAP) todos los que trabajamos en la comunidad. Los hay de todas las especialidades, desde los médicos de familia hasta los cirujanos pasando por los psiquiatras, los ginecólogos o los pediatras. En el sector público todos somos especialistas, Desde el año 95 la Unión Europea impide trabajar en este ámbito si no se ha cursado una especialidad de al menos dos años de formación. Los médicos de familia hacen actualmente cuatro años de formación especializada después de terminar la carrera, La mayoría en ejercicio ha recibido una formación vía MIR y sólo una minoría ha obtenido la especialidad acreditando años de experiencia y superando unas pruebas específicas.
Los médicos de familia somos los únicos que hacemos una atención global a la persona a lo largo de todas las etapas de la vida. Somos una especialidad que tiene diferentes denominaciones: en Europa nos decimos médicos de práctica general y en América del norte médicos de familia. En 1979, el profesor Segovia de Arana, creador de la especialidad en España, nos bautizó como ‘especialistas en medicina de familia y comunitaria’. Seguramente se decantó por la versión americana para hacer una clara distinción con los llamados ‘médicos generales’ que entonces eran profesionales que ejercían sin haber cursado ninguna especialidad. Somos los únicos médicos de familia en el mundo que llevamos el apellido ‘y comunitaria’. En ese momento tal vez parecía un esnobismo, pero hoy sabemos que el profesor Segovia era un adelantado a su tiempo. La atención primaria moderna implica trabajar con la comunidad.
A lo largo de estos años, la especialidad ha sido amenazada de división y de reducción de sus competencias profesionales. El riesgo más importante surgió en los años noventa cuando las universidades comprendieron que formaban unos médicos que no podían ejercer la profesión dentro del sector público. Sólo producían unos licenciados aptos para entrar en el programa MIR que los acabaría de dar la formación necesaria para ejercer. Este temor llevó a los decanos a presionar duramente para que se hiciera una formación postgraduada de dos años adicionales a la carrera. La llamaban ‘formación postgraduada básica’. Estaba destinada a complementar la licenciatura en la misma facultad para poder acabar trabajando sin necesidad de hacer el MIR,Ya cumplían los mínimos que marcaba la normativa europea. Los médicos de familia nos plantamos. No podíamos permitir que hubiera dos categorías de médicos de cabecera. La fortísima y dura oposición de todo el colectivo con el apoyo de las sociedades científicas logró detener la iniciativa. Justamente la fuerza de los médicos de familia radica en nuestro gran número.
Sería deseable que los informes no llevaran siglas, esto facilitaría mucho su comprensión, especialmente para los pacientes que son los principales destinatarios de la información. Contribuiríamos a humanizar más la atención si nos llamáramos entre nosotros por el nombre y no por la función. Trabajamos en entornos geográficos relativamente reducidos con un número limitado de médicos. De hecho la mayoría nos conocemos. Pero si lo que queremos es hacer documentos impersonales y burocráticos, empleando la función como en la novela 1984 de George Orwell, agradecería que nos llamáramos por la especialidad: médicos o médicas de familia y no por el ámbito asistencial donde también trabajan muchos otros especialistas.

Gapapentina: efectos sorprendentes y peligros de la prescripción fuera de indicación

Gapapentina. Efectos secundarios de la gabapentina: efectos sorprendentes y peligros de la prescripción fuera de indicación (Gabapentin Side Effects: The Dangers of Off-Label Prescriptions’ Surprising Side Effects)

Samantha Olson. Medical Daily, 9 de noviembre de 2016

Traducido por Salud y FármacosBoletín Fármacos: Farmacovigilancia y Uso Apropriado de los Medicamentos 2017; 20(1) 22 

Millones de estadounidenses sufren de convulsiones, dolor neuropático, sofocos, y síndrome de piernas inquietas, lo que genera demanda de un medicamento para aliviar los síntomas con los que es difícil vivir.

En 1993, la FDA aprobó la gabapentina, una droga comercializada bajo la marca Neurontin, para combatir la epilepsia y después en 2004 para aliviar el dolor.

Pero no eso tuvo su costo.

Poco después de que se comercializara la gabapentina en Estados Unidos, Parke-David, una filial de Pfizer, comenzó a alentar a los médicos a recetar gabapentina para usos no aprobados, es decir “off-label” o fuera de etiqueta. Al relajar las restricciones, aumentó el acceso de los proveedores de servicios, de las aseguradoras y de los consumidores al medicamento. Pronto fue utilizado para una amplia gama de dolencias, desde el trastorno bipolar a las migrañas.

Hoy, entre el 10 y el 20% de las recetas emitidas en Estados Unidos son para indicaciones fuera de etiqueta. Si bien a veces los médicos recurren a prescribir medicamentos fuera de indicación porque las regulaciones de la FDA no han sido científicamente actualizadas, muchas veces los riesgos no valen la pena.

De hecho, un estudio publicado en JAMA Internal Medicine a principios de este año examinó más de 46.000 historias médicas y documentó que el 80% de la prescripción fuera de indicación  no estaba respaldada por evidencia científica sólida. Además, los pacientes tratados con un medicamento fuera de indicación  tenían más del doble de probabilidades de sufrir efectos secundarios adversos en comparación con aquellos que tomaban medicamentos para indicaciones aprobadas por la FDA.

Según la Clínica Mayo, cuando se decide utilizar un medicamento, se deben comparar los riesgos contra los posibles beneficios que pudiera ofrecer. Efectos secundarios desconcertantes se produjeron al poco de haber utilizado el medicamento, incluyendo el comportamiento agresivo, la depresión, cambios rápidos del humor, la desconfianza, la falsa sensación de bienestar, la hiperactividad, la somnolencia, los temblores, la disfunción sexual y el suicidio. Tras 25 años de prescribir el medicamento fuera de indicación , se han ido acumulando sus efectos adversos.

Un caso, a Caryl Westwood se le prescribió Neurontin para el dolor de espalda baja. Tras unos meses de experimentar insomnio, ansiedad y desorientación, Westwood se enfrentó a su médico, sólo para descubrir que Neurontin no era un analgésico, sino un poderoso medicamento contra la epilepsia. A pesar de la poca evidencia sobre su eficacia para tratar el dolor, Westwood recibió una receta de Neurontin para tratar el dolor.

En 2004, aproximadamente el 90% de las recetas de Neurontin, cuyas ventas alcanzan los US$ 2.700 millones, fueron para su uso fuera de la etiqueta, arrojando cierta luz sobre las razones por las que los médicos hacen todo lo posible para asegurar que las recetas se surten aunque no traten al paciente.

Aunque Pfizer admitió su culpabilidad por promover el uso de Neurontin fuera de la etiqueta a los médicos y extrajudicialmente acordó pagar US$430 millones, su uso off-label sigue siendo prolífico.

 

10 actividades burocráticas para NO hacer en Atención Primaria (II) lo malo

Como hemos dicho en la entrada anterior el Documento 10acti.PNG.jpgSEMFyC tiene mucho a favor y algunas cosas mejorables. Entre las ultimas podemos destacar varias, a saber:

  • Algunas afirmaciones son más que discutibles, por ejemplo, cuando se considera adecuado la justificación de los comprobantes “de tres días” especialmente populares entre los trabajadores y departamentos de personal de administraciones públicas.justi.jpg
  • También se encuentran contradicciones flagrantes, como es el caso del punto 7 sobre consentimiento informado. Por un lado, recuerdan la ley donde se indica, que los profesionales que apliquen la técnica son los responsables de informarlo, pero por otro encomiendan esta labor al médico de familia cuando este solicita pruebas diagnosticas como las colonoscopias. Se olvidan que también es un médico, en este caso digestologo, el que aplica y realiza la técnica y que por tanto sería el responsable de informar y recabar el consentimiento informado. Esto es especialmente importante en campañas de cribados, en las que el único y pobre papel que se reserva al médico de familia, es el de informador y “obtenedor” de consentimientos.

conse

  • En general se aprecia cierto tono timorato y reglamentista que impide conclusiones más arriesgadas y beneficiosas para el ejercicio de nuestra profesión. Cuando los autores  no encuentran normas y leyes que avalen las negativas a hacer, se quedan a medio camino en sus aspiraciones. Creo que olvidan que en este caso la carga de la prueba y la obligación de la norma corre de parte del que la impone, de tal forma que justifique su realización. Por defecto, en casos poco claros, o cuando no existe una pauta: No hay que hacer Nada, ni siquiera instrucciones de NO Hacer. Bueno si, luchar contra la inercia, los miserables sobrentendidos y el buenismo estéril. Como decía el sabio si se quiere que algo avance es “Mejor pedir perdón que pedir permiso”

Mañana seguimos con lo bueno que lo hay y mucho

¿Se puede considerar una enfermedad real el denominado Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple?

para la Subdirección General de Información y Atención al Paciente si, incluso cree que hay un enfoque desde la atención primaria que debe ser conocido y se debe dar formación con tales objetivos

SQM

Ampliar el acceso a la atención primaria es probable que no reduzca la carga de trabajo en urgencias

Leila Salehi (Toronto,  Canadá)
Canadian Family Physician February 2017; 63 (2) :110-111
Traducción de Agustín Gonzalez
 
En el número de noviembre de 2016 de Canadian Family Physician, (Legislating away the future of family practice. Dangerous transition from continuity of care to continuous access) el Dr. Prince discute los diferentes peligros de los requisitos recientes de varios colegios médicos provinciales para que los médicos de familia “aseguren que la atención médica esté disponible continuamente al paciente en su práctica médica”.
Como explica el Dr. Prince, hay muchas y loables razones para ampliar el acceso a la atención primaria, como una mejora en el manejo de las condiciones crónicas y una mayor satisfacción del paciente. Sin embargo, la estrategia específica de ampliar la disponibilidad de servicios de atención primaria después de las horas habituales de trabajo, en un intento de mitigar las visitas “innecesarias” a urgencias o las hospitalizaciones “evitables”, o mejorar el hacinamiento de las guardias, está basado más en la intuición que en la evidencia empírica.
De hecho, múltiples estudios y paneles de expertos han encontrado que aquellos pacientes con afecciones menores y no urgentes que se presentan a urgencias tienen realmente un efecto insignificante en los volúmenes de pacientes atendidos y en la duración de la estadía promedio, y que la expansión del acceso a la atención primaria después de las horas habituales de trabajo (que el centro de salud permanezca abierto más horas de lo habitual para consultas espontáneas) NO reduce sustancialmente los volúmenes de pacientes atendidos en las guardias.2-6 De manera similar, los datos canadienses han demostrado que aquellos que acuden a urgencias en lugar de a su centro de atención primaria, por una exacerbación de una condición sensible a la APS, están más enfermos que el paciente promedio que concurre a urgencias, son más propensos a requerir hospitalización y, por lo tanto, es probable que utilicen la urgencia apropiadamente.7 La sobrepoblación de las guardias de urgencia se debe principalmente a cuestiones hospitalarias relacionadas con la disponibilidad de camas en los hospitales y servicios de interconsulta y diagnóstico.6,8,9 Las inversiones en nuevos modelos de atención primaria dirigidos a ampliar la disponibilidad de servicios de atención primaria no han demostrado ningún efecto sobre el uso de las guardias de emergencias.10 Sin embargo, el mito de la visita “inapropiada” o  “de atención primaria” a las urgencias, todavía persiste.
 
La ampliación del acceso a la atención primaria es un paso importante para lograr una mejor prevención y gestión de las enfermedades. Sin embargo, debemos sopesar los crecientes costos financieros y de recursos que insume  proveer cuidados después de las horas de trabajo, contra las ganancias mínimas demostradas por la reducción de hospitalizaciones  y visitas “evitables” a las guardias de emergencias.