Categoría: Atención Primaria

Atlético de Madrid

De conferencias de consenso, redes y grupos de expertos

Estaba estos días oyendo en directo una mesa redonda de expertos, muy expertos y provenientes de diferentes especialidades donde se presentaba un conferencia de consenso sobre el clásico tema donde el tratamiento esta plagado de diferentes opciones que además se pueden combinar.

Por estas conexiones mentales en las que uno entra cuando esta a punto de caer en el sopor, recordé este comentario de Allen F. Shaughnessy farmacéutico clínico y profesor de Medicina de familia en la Universidad de Tufts en Boston, Massachusetts. Comentaba una conferencia de consenso sobre el manejo de la diabetes tipo 2, decía lo siguiente:

Estas recomendaciones representan el consenso de expertos entre los miembros de 2 asociaciones de diabetes. Las recomendaciones se basan en una revisión sistemática de la literatura reciente, pero los redactores de esta guía nos piden que confiemos en ellos, en lugar de mostrarnos la revisión. Como tal, este documento es más una declaración de filosofía que una guía rigurosa vinculada a la evidencia. Todos los autores de estas recomendaciones tienen amplios vínculos con la industria farmacéutica. Aunque se recibieron contribuciones de una amplia variedad de especialistas, todos los autores eran expertos en diabetes. 

y probablemente ahí este el problema

Beneficios de evitar la atención médica innecesaria durante la pandemia de COVID-19

En la asistencia sanitaria se dan todos los días ejemplos de lo que se llamado ley de las consecuencia inesperadas. En una reciente entrada presentábamos un articulo del NEJM sobre el rápido aumento de los diagnósticos de melanoma cutáneo. En este, se hacia notar que procedimientos como la dermatoscopia y la utilización del reconocimiento de imágenes junto a la inteligencia artificial, habían colaborado en esta “epidemia” de diagnósticos. Todos los problemas y daños que ha traído la pandemia COVID-19 ha tenido de forma paradójicamente efectos beneficios la disminuir la interacción habitual de los ciudadanos con el sistema sanitario. Sistema que por mucho que cueste entender esta plagado de intervenciones de bajo valor, ineficaces e incluso dañinas.

En el segundo número de mayo de la revista American Family Physicians se publica una editorial que resume perfectamente este asunto y la oportunidad que se presenta de evitar este despilfarro en salud y dinero

Traducción no autorizada de Benefits of Avoiding Unnecessary Medical Care During the COVID-19 Pandemic por Roth AR y Lazris A. Am Fam Physician. 2021 May 15;103(10):584-585. Disponible gratuitamente aquí

MIKE REDDY FOR STAT

En todo el mundo, los hospitales y profesionales de la salud continúan enfrentando la aguda crisis de atención a pacientes con COVID-19. Centrarse en la atención a pacientes en estado crítico ha restado importancia a la atención médica de rutina, incluyendo reconocimiento médicos, manejo de enfermedades crónicas, procedimientos quirúrgicos electivos, vacunas, atención médica preventiva y detección de cáncer y otras enfermedades.1  Se estima que la atención médica no urgente disminuyó hasta en un 60% durante la primavera de 2020.1,2

Las estrictas políticas de visitas y el temor de infectarse mientras están en el hospital o en los centros de salud han llevado a muchos pacientes a aplazar o evitar la atención médica necesaria, con graves consecuencias, incluyendo la muerte por accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos y otras enfermedades agudas.3  No obstante, puede haber un resquicio de esperanza cuando se han aplazado determinados tipos de cuidados rutinarios. 4  Durante muchos años, estudios han demostrado que el sistema de atención médica de los Estados Unidos [y en otros países como España N del T], proporciona un alto volumen de atención medica de bajo valor, que se define como prestaciones médicas para los que el potencial de daño o alto costo generalmente supera los beneficios. 57  La atención de bajo valor no sólo es despilfarradora, sino que a menudo conduce a una cascada de sobreutilización de pruebas, sobrediagnóstico, sobretratamiento y aumento de la morbilidad y mortalidad. 8,9  Entre el 10% y el 20% de la atención médica prescrita en los Estados Unidos se considera de bajo valor a un costo estimado de más de 300 mil millones de dólares anuales. 10,11

Las pruebas y procedimientos que a menudo se citan como de bajo valor incluyen imágenes diagnósticas (por ejemplo, imágenes por resonancia magnética, tomografía computarizada), detección de cáncer en pacientes mayores y muchos procedimientos ortopédicos e intervencionistas de manejo del dolor. 1217  El valor del examen anual en adultos sanos también ha sido cuestionado porque no mejora mediblemente los resultados de salud y a menudo va acompañado de pruebas de detección de bajo valor, como electrocardiogramas, pruebas de función tiroidea y orina, que a menudo conducen a evaluaciones innecesarias. 9,18

A pesar de los progresos en la identificación de servicios sobreutilizados a través de programas como Choosing Wisely (https://www.choosingwisely.org), Dartmouth Atlas Project (https://www.dartmouthatlas.org) y American Family Physician’s Lown Right Care series (https://www.aafp.org/afp/rightcare),es necesario hacer más para reducir el uso excesivo en la práctica clínica.

¿Cómo puede ser que no dar la atención sanitaria habitual durante la pandemia beneficie a los pacientes? Más de uno de cada cinco reconocimientos de salud para adultos sanos incluye un electrocardiograma; sin embargo, el U.S. Preventive Services Task Force  recomienda no realizar esta prueba en adultos asintomáticos y de bajo riesgo porque los daños superan los beneficios potenciales. 19,20  Una disminución del número de reconocimientos médicos  y de procedimientos no urgentes durante la pandemia se ha asociado con una disminución del 46% en el número de pacientes que reciben cateterismos cardíacos electivos. 21  Los datos muestran que los enfoques invasivos para el manejo de pacientes con enfermedad arterial coronaria estable no son mejores que el manejo médico adecuado; por lo tanto, es probable que los efectos de la pandemia COVID-19 ayudaran a reducir los costos y riesgos durante los procedimientos con resultados clínicos similares o mejores para muchos pacientes.22

La pandemia COVID-19 ha causado interrupciones significativas en nuestro sistema de atención médica y nuestras vidas. Ha puesto de relieve y exacerbado las disparidades de salud, la injusticia social y el racismo sistémico en la medicina. Tenemos que aprender de la pandemia. Algunos llaman a la pandemia un experimento natural en nuestro sistema de salud; sin embargo, la pandemia también ha brindado la oportunidad de evaluar qué servicios médicos son realmente necesarios y qué pueden hacer los pacientes sin ellos. 4  

Los médicos de familia deben proporcionar atención centrada en el paciente y basada en la evidencia que minimice el derroche, el uso excesivo y el infra uso. Cuando la mayoría de la población haya recibido una vacuna eficaz para COVID-19, la tentación de volver a la normalidad será difícil de resistir. Sin embargo, la pandemia COVID-19 debería alentar a los médicos a dejar de proporcionar servicios ineficaces que no han demostrado mejorar la salud de los pacientes.

Cinco días de ivermectina no disminuyen significativamente la duración de los síntomas en pacientes con COVID-19 leve

traducción no autorizada del POEM: Five days of ivermectin does not significantly decrease the duration of symptoms in patients with mild COVID-19 de Essential Evidence Plus

Pregunta clínica

¿La ivermectina disminuye el tiempo que los síntomas tardan en resolverse en pacientes con COVID-19 leve?

Conclusión

En este estudio, la ivermectina redujo la duración de los síntomas en 2 días en pacientes con COVID-19 leve, pero este resultado no fue estadísticamente significativo

(LOE = 1b)

Referencia

Lopez-Medina E, Lopez P, Hurtado IC, et al. Effect of ivermectin on time to resolution of symptoms among adults with mild COVID-19: a randomized clinical trial. JAMA 2021;325(14):1426-1435. 

Diseño del estudio: Ensayo clínico controlado aleatorizado (doble-cegamiento)

Financiación: Fundación

Entorno: Poblacional

Asignación: cegada

Resumen

Basándose en revisiones sistemáticas de buena calidad, las últimas guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Estadounidense de Enfermedades Infecciosas (IDSA) no respaldan el uso de ivermectina en el tratamiento de pacientes con COVID-19.

Este estudio se publicó después del lanzamiento de esas actualizaciones de las guia de febrero de 2021. Los investigadores asignaron al azar adultos sintomáticos ambulatorios con COVID-19 leve confirmado en laboratorio para recibir 5 días de ivermectina (300 μg / kg por día; n = 238) o placebo (n = 238). Identificaron a los participantes de la base de datos electrónica del departamento de salud de todos los pacientes con un resultado positivo en la prueba de reacción en cadena de la polimerasa SARS-CoV-2. Hay algo de ruido en la implementación de este estudio. Originalmente fue diseñado para detectar un deterioro de 2 puntos en una escala de gravedad clínica de 8 puntos. Cuando los autores encontraron que la tasa esperada de deterioro era mucho menor de lo anticipado, alteraron el resultado de la duración de los síntomas. Para ello, reclutaron a 400 pacientes, suficiente para detectar una diferencia de 3 días.

Un problema adicional es que entre los 476 pacientes que asignaron al azar, excluyeron a 38 personas en cada grupo debido a un ‘error en el etiquetado’. Las modificaciones posteriores a la aleatorización son fuentes preocupantes de sesgo. Aunque el tiempo hasta la resolución de los síntomas entre los pacientes que analizaron fue de 10 días para el grupo tratado con ivermectina y de 12 días para el grupo tratado con placebo, esta diferencia de 2 días no fue estadísticamente significativa, lo que sugiere una falta de potencia del estudio. Además, los autores informan que solo el 2% de los pacientes tratados con ivermectina y el 3,5% de los pacientes tratados con placebo experimentaron el deterioro de 2 puntos antes mencionado (habían anticipado el 18%). Los investigadores tampoco encontraron diferencias entre los grupos de intervención y el control para otros resultados, como el desarrollo o la duración de la fiebre, aumento de la atención, muerte, visitas a urgencias o teleconsulta. Ninguno de los tratamientos fue bien tolerado: el 77% de los pacientes tratados con ivermectina informaron eventos adversos en comparación con el 81% de los pacientes tratados con placebo. Un total de 7.5% de los pacientes en el grupo tratado con ivermectina y 2.5% en el grupo de placebo interrumpieron el tratamiento debido a un evento adverso; Solo 2 personas en cada grupo de tratamiento experimentaron eventos adversos graves. 

Este estudio no debería servir para convencer ni a la OMS ni a la IDSA de que modifiquen sus recomendaciones.

Por Henry C. Barry, MD, MS
Professor
Michigan State University

El rápido aumento de los diagnósticos de melanoma cutáneo

abrazo a distancia

Publicado como parte en la revista AMF– Bravo Toledo R. Brutalismo. AMF 2020; 16(9): 556-557

La crisis del coronavirus ha provocado que una gran parte de las citas médicas se desarrollen en línea, acelerando una tendencia hacia la telemedicina que ya estaba en un titubeante avance. Lejos de satisfacer a todos, esta realidad ha llevado la zozobra al alma de muchos profesionales de la medicina, médicos de familia especialmente. La sensación de inseguridad ante un nuevo escenario se ha manifestado de diversas formas, desde la queja irrazonada de querer y no poder «tocar» a los pacientes, al temor de enfrentarse al reto clínico, sin una herramienta familiar, y puede que necesaria.

Paul Hyman, médico de AP en Maine, es el autor de un breve ensayo publicado recientemente en JAMA Internal Medicine, titulado «La desaparición del examen físico en atención primaria: pérdida del tacto», donde reflexiona sobre lo que se pierde cuando los médicos ven a sus pacientes, casi exclusivamente, a través de una pantalla (nótese que se refiere a videoconsultas, escasas en la AP española por falta de medios, de tiempo o de las dos cosas). Aunque antes de la pandemia se cuestionaba, como muchas otras cosas, la utilidad de la exploración física rutinaria confiesa que ha adquirido un sentido más claro del valor de la antigua práctica de examinar a los pacientes en persona.

Reflexiona, ante su pérdida, sobre otras propiedades de la exploración más allá de la ayuda en el diagnóstico y el tratamiento, tales como «conectar» físicamente con los pacientes y reevaluar las narrativas de estos. También repara en el papel del examen físico como ritual y su importancia para los pacientes y para él mismo, brindando a ambos tranquilidad y confianza. Frente a estas indudables ventajas, la necesidad obvia de la consulta a distancia tiene que aportar algún beneficio. Nuestro colega lo encuentra en, por ejemplo, adentrarse en la vida de sus pacientes, cómo es su hogar o entorno laboral, o incluso en una nueva forma de intimar con ellos. En ocasiones, la visita virtual es mejor para conectar y escuchar, sin algunas de las distracciones de una consulta presurosa y una sala de espera llena.

Como corolario, es bueno recordar que la mayor parte de lo que aprendemos sobre la enfermedad de un paciente es escuchándolo, esta escucha necesita tiempo y la falta de este es el peor enemigo de los médicos, tanto de forma virtual como en persona. Si la consulta no presencial nos ahorra el tiempo necesario para una visita presencial con su correspondiente y cuidadoso examen físico, bienvenido sea su apogeo.

¡Médico! ¡Médica!

¡Medico! ¡Medica!

Cansado de dolores de cuello y hombros por la postura a que le obliga mantener el auricular telefónico

Harto de la que la consulta parezca a un mercado por el vocerío de los manos libres

La solución ya está aquí

De los creadores se le puede pedir más prestaciones a tu teléfono IP

Los nuevos

Auriculares inalámbricos ( o alámbricos) para teléfonos IP

¿Qué no tenéis auriculares para hablar por teléfono con vuestros pacientes y sus familias?

¿No los habéis pedido todavía?

Pues algunos centros ya disponen de ellos y, en breve, todos los facultativos de Madrid que lo hayan solicitado.

¿Qué por qué unos sí u otros no? Pues puede ser porque los han pedido al sitio correcto.

Venga, os explicamos cómo lo han hecho:

Sí, ya sabemos que alguno lo habéis comprado vosotros mismos (unos auriculares guarripé de Amazon) o recibido en prenda de algún patrocinador. Pero en algunos centros son más escrupulosos y los han pedido a la empresa, que los auriculares no son un regalo de lujo, sino una herramienta de trabajo y actualmente muy necesaria.

Además, como estos son de calidad, podemos hablar bajo (no oímos ni molestamos al de la consulta de al lado) y nunca usamos ya el modo manos libres, aireando a los cuatro vientos, por el altavoz, lo que nos comentan los pacientes, creyendo ellos que solo los oímos nosotros.

Y además, son inalámbricos y no es raro que nos los llevemos puestos por el centro porque no molestan.

Los que se han recibido tienen dos modos de uso, que podéis probar y alternar para ver el que os gusta más:

pinganillo auricular con brazo para el micrófono y el más clásico auricular con diadema y micrófono. Nuestros modelos (foto), han probado los dos modos un tiempo, prefiere el de oreja en lugar del de diadema, que es que es cabezón y la pinza le aprieta.

El método para solicitarlos es el siguiente:

El director del centro escribe un correo electrónico de solicitud de auriculares dirigido Servicios Generales GAPM [serviciosgenerales.gapm arroba salud.madrid.org], de la Dirección Técnica de Obras, Mantenimiento y SS. GG., dependiente de la Gerencia Asistencial de Atención Primaria.

Desde allí os solicitarán datos de vuestras extensiones y terminales fijos (los números de teléfono y el modelo de los teléfonos CISCO, la localización, la prioridad y cosas por el estilo). Como parece natural, suministrarán antes los auriculares a los puestos administrativos, si no los tienen ya, y probablemente os digan que irá pasito a pasito, suave suavecito

La Doctora juguetes hace un chequeo

Las revisiones médicas (general health checks en el original) se utilizan en varios países. Sin embargo, la evidencia sugiere que no son eficaces y ofrecen atención médica de bajo valor. [en España son obligatorios por ley en determinados ámbitos como el laboral]

Carl Heneghan,, Kamal R Mahtani

La siguiente entrada es el resultado de traducir y adaptar el articulo de Heneghan C, Mahtani KRIs it time to end general health checks? BMJ Evidence-Based Medicine 2020;25:115-116.

La actualización reciente de una revisión de Cochrane tenía como objetivo cuantificar los beneficios y daños de los reconocimientos médicos (definidos como “detección de más de una enfermedad o factor de riesgo en más de un sistema de órganos”) en adultos sanos en comparación con ningún control.

La revisión incluyó 17 ensayos aleatorizados, de los cuales 15 proporcionaron datos de resultados para 251 891 participantes. Nueve de los ensayos se realizaron en un centro médico, cinco en los consultorios de medicina general y uno en un lugar de trabajo. Los reconocimientos generales no afectaron a la mortalidad total, la tasa de riesgo (RR) 1,00 (IC del 95% 0,97 a 1,03); o mortalidad por cáncer, RR 1,01, (IC del 95% 0,92 a 1,12). Los controles sanitarios tampoco tuvieron ningún efecto significativo en la mortalidad cardiovascular, las cardiopatías isquémicas mortales y no mortales.

La interpretación de los resultados de la revisión se limita por los problemas de generalización: hace 50 años se realizaron seis ensayos —en la década de 1960— una época en la que la terapia preventiva moderna no formaba parte de la práctica rutinaria. Tampoco hay consenso aceptado sobre la definición y los principales componentes de los controles sanitarios, y, como consecuencia, los estudios difieren significativamente en los componentes de sus controles.

En los últimos 20 años, han surgido pocas pruebas nuevas para los controles generales de salud, y no ha habido pruebas de alta calidad que comparen los reconocimientos con otras formas de promoción y prevención de la salud. Las razones de la falta de pruebas futuras no están claras. Gran parte del enfoque reciente ha evaluado la estratificación del riesgo y los tratamientos farmacológicos preventivos. Sin embargo, la evidencia para la evaluación del riesgo en la prevención primaria de enfermedades cardiovasculares es deficiente en calidad, y la evidencia de revisiones sistemáticas no muestran ningún efecto de la evaluación del riesgo en la reducción de la morbilidad o mortalidad de las enfermedades cardiovasculares (ECV). Los resultados de los tratamientos preventivos primarios también pueden ser decepcionantes. Por ejemplo, los beneficios en la enfermedad cardiovascular de la aspirina se ven superados por el riesgo de sangrado, y por lo tanto, no se ofrece para la prevención primaria de ECV a pacientes de edad avanzada.  Del mismo modo, las estatinas en participantes mayores de 75 años sin enfermedad vascular no parecen reducir los principales eventos vasculares.

La atención primaria es con frecuencia el entorno de elección para implementar estas revisiones. Sin embargo, las pruebas no parecen apoyar esta elección. Una revisión sistemática anterior a 2014 de las revisiones de salud en atención primaria, incluidos seis estudios, encontró que, si bien estos controles estaban asociados con pequeñas mejoras en los resultados de los sustitutos, no condujeron a reducciones de la morbilidad y no tuvieron ningún efecto sobre la mortalidad. Un estudio controlado más reciente de 38 centros de atención primaria que proporcionó chequeos de salud del NHS encontró que en comparación con 41 centros de control con atención habitual no había diferencia en la prevalencia reportada de enfermedades cardiovasculares, incluyendo diabetes e hipertensión durante 3 años. Es poco probable que  los reconocimientos del NHS sean rentables, un estudio de modelización reciente vio que las políticas específicas como la reducción de las dietas poco saludables y el tabaquismo eran más rentables que los chequeos.

Los resultados de esta reciente revisión y evaluación sistemática de las revisiones sanitarias en la atención primaria desafían la suposición de que la detección de enfermedades es una medida indirecta de una mejor atención médica— la política sanitaria sugiere y hace con frecuencia lo contrario.

Hace cuarenta años, Haynes y Sackett mostraron por primera vez que la detección de hipertensión en un entorno industrial llevó a aquellos etiquetados como hipertensos a tener más ausencias en el trabajo. Las revisiones sanitarias pueden exponer a los pacientes a pruebas e intervenciones innecesarias, así como a los problemas de sobrediagnóstico. El enfoque en revisiones generales de salud también puede resultar costoso. Como ejemplo, el gasto estadounidense en chequeos de salud equivale a todos los gastos en atención del cáncer de mama. Por consiguiente, es esencial que la comunidad investigadora priorice abordar las incertidumbres en la base de pruebas para el valor de los controles sanitarios y que los responsables de la formulación de políticas sanitarias consideren las lagunas de conocimientos al considerar su uso rutinario.

Veredicto MBE
Veredicto MBE sobre: Revisiones generales de salud en adultos para la reducción de la morbilidad y mortalidad por enfermedades. Krogsbøll LT, Jørgensen KJ, Gøtzsche PC. Cochrane Database Syst Rev 2019;1:CD009009. doi: 10.1002/14651858.CD009009.pub3.

No hay evidencia convincente que apoye la implementación de revisiones generales de salud en atención primaria. Parece que no afectan los resultados clínicamente importantes y no hay pruebas de alta calidad que sugieran que sean rentables, en particular en comparación con la atención primaria habitual.

Gestión remota de COVID-19 utilizando pulsioximetría en el domicilio y asistencia en consulta virtual

Se ha publicado hace dos dias en el BMJ el interesante articulo Remote management of covid-19 using home pulse oximetry and virtual ward support. Fernando Fabiani y el autor de este blog los hemos traducido, esperamos que aceptablemente, y lo ponemos en la red de manera totalmente altruista para nuestros colegas de habla hispana

Esta disponible aquí al igual que la infografía del diagrama de flujo para la toma decisiones en estas situaciones.

“agradecería activar PADES”

Hay personas que tras un breve contacto con un trabajo o profesión tienen una idea asombrosamente certera de sus particularidades y de sus problemas. Aprenden en poco tiempo lo que a otros nos cuesta años de realizar las mismas rutinas. Si además de captarlo lo traducen a un escrito o presentación,, llegan al punto máximo de la enseñanza para los demás. Es la impresión que me llevé cuando leí la primera edición del Manual de Entrevista Clínica de Francesc Borrell i Carrio y es la impresión que he recordado cuando he leído el artículo de Gemma Torrell Vallespín publicado en el numero de marzo de la revista FMC. Formación Médica continuada en Atención Primaria

Tras plantear un caso, un escenario se dice ahora, relativo a un paciente terminal, (que fea palabra hemos elegido para denominar este proceso)o, Gemma plantea lo que llama diferentes cursos de acción, que al medico de un centro de salud determinado, pero genérico, se le pueden plantear. Lo hace de una forma real, cercana, huyendo de esa mascara erudita de la que nos disfrazamos cuando escribimos algo para una revista científica, aunque sea de formación.

Son tan reales, tan cercanos, tan en las tripas de un médico de familia que uno se reconoce en cada uno de ellos, hasta se siente amonestado cuando la autora le recuerda que probablemente sea una” acción” no muy acertada y se reconcilia con la practica médica cuando le da clavos a los que agarrarse cuando se le plantee de nuevo, un problema similar, o incluso no tanto.

No adelanto lo que nos propone el artículo, es mejor que lo lea, aunque es una pena que no esté en abierto, pero si doy una pista, pasa por algo tan simple como no olvidar el contrato que asumimos con el paciente desde el primer momento que le atendemos y recordar el deber de no-abandonarle.

Gemma Torrell Vallespín. “Agradecería activar PADES”. FMC. Formación Médica continuada en Atención Primaria, 2021: 28 (3): 157-160.