Categoría: Seguridad del paciente
Vacuna contra el herpes zóster | Afirmaciones sin fundamento y palabrería comercial
15 de julio 2026 por Dick Bijl Publicado en Overnu. Traducido y publicado en este blog con permiso del autor; entrada original en: https://overnu.nl/gordelroosvaccin-ongefundeerde-claims-en-marketing-prietpraat/
Dick Bijl es médico de cabecera jubilado y epidemiólogo. Es presidente de la Sociedad Internacional de Boletines Farmacéuticos y fue durante años redactor jefe del «Geneesmiddelenbulletin», una revista que evalúa de forma independiente los nuevos productos farmacéuticos para médicos y farmacéuticos. Bijl ha escrito varios libros, como «Het Pillenprobleem» y «Griep – prikken, slikken of heel voorzichtig niets doen?». Se doctoró en 2006 en la Universidad de Ámsterdam.
Tras el fracaso de la vacuna contra el coronavirus, la industria farmacéutica está recurriendo a todos los trucos posibles para promocionar nuevas vacunas, como la vacuna contra el herpes zóster Shingrix. Y es que es necesario. La confianza de la población en las vacunas es mínima.
Hay muchas preguntas sobre la vacuna contra el herpes zóster. En el resumen de IA de Google, al escribir esta palabra, leemos lo siguiente:
La vacunación contra el herpes zóster (normalmente con Shingrix) es la forma más eficaz de prevenir el herpes zóster y el intenso dolor nervioso que lo acompaña. La vacuna consta de dos dosis, con un intervalo de entre 2 y 6 meses, y ofrece protección a largo plazo. A partir de 2027, la vacunación será gratuita en los Países Bajos para las personas mayores de 60 años, pero por ahora aún corre a cargo del propio ciudadano. En los medios de comunicación ya circulan rumores de que la vacuna tiene una eficacia del 97 %, es decir, incluso mayor que la de la vacuna contra el coronavirus.
Con esto parecen haberse respondido la mayoría de las preguntas. Pero sin duda muchos lectores ya se habrán dado cuenta de que aquí se está mezclando información científica con marketing. Esto es lo que la IA nos ofrece sobre todo: una nueva moda sin fundamento.
Ahora voy a ofrecer primero información de fondo sobre las recomendaciones de las autoridades sanitarias. A continuación, haré algunas observaciones críticas sobre esta vacuna.
Antecedentes
El herpes zóster puede ser una afección muy molesta y dolorosa. Se trata de la reactivación del virus de la varicela, que permanece en el organismo tras el contagio en la infancia y que, debido a determinadas circunstancias, se reactiva y vuelve a multiplicarse. Afecta principalmente a los nervios de la zona torácica o de la cara (herpes zóster oftálmico). Puede resultar muy doloroso (neuralgia posherpética) y es difícil de tratar.
Afecta sobre todo a las personas mayores. Aproximadamente una de cada cinco personas mayores padece herpes zóster, aunque solo una pequeña parte desarrolla también la neuralgia posherpética. El tratamiento con antivirales específicos, como el aciclovir y el famciclovir, puede prevenir la progresión de la enfermedad si se aplica en la fase inicial, pero no la neuralgia posherpética.
Los síntomas del herpes zóster se localizan en la zona inervada por el ganglio afectado, normalmente en la piel de los costados del tronco, en los brazos o en la cara. Tras una sensación inicial de picor, hormigueo, ardor y/o dolor, aparecen vesículas que se secan al cabo de entre diez y catorce días. Esto puede ir acompañado de un dolor intenso causado por la afectación del tejido nervioso local. Este dolor puede prolongarse durante meses, a veces años y, en casos excepcionales, incluso de por vida.
Cuando el dolor persiste más de uno a seis meses tras la aparición de las ampollas, en la literatura científica se habla de neuralgia posherpética (PHN). Aproximadamente entre el 15 % y el 20 % de todos los casos de herpes zóster dan lugar a PHN.
Dictamen del Consejo de Salud
La vacuna Zostavax, utilizada en el pasado, no ofrecía una protección suficiente. Por ello, el Consejo de Salud o Gezondheidsraad (GR) emitió un dictamen negativo sobre esta vacuna. Actualmente, se considera que la nueva vacuna, Shingrix, ofrece protección en el noventa por ciento de los casos. Por ello, el GR emite ahora un dictamen favorable. No obstante, los costes siguen siendo un problema. [1]
El GR no ha aprendido nada de la tragedia de la reciente pandemia. El análisis crítico de los datos sigue siendo un paso demasiado grande; y, aunque el GR fuera capaz de hacerlo, queda por ver cómo reaccionaría el Ministerio de Salud, Bienestar y Deporte (VWS) ante ello.
Indicación
Según la Agencia Europea de Medicamentos (EMA)[2], Shingrix está indicado para la prevención del herpes zóster y la neuralgia posherpética en:
- Adultos de 50 años o más
- Adultos de 18 años o más con un riesgo elevado de padecer herpes zóster.
Efectos secundarios
Los efectos secundarios más frecuentes son, según la EMA, fiebre y escalofríos. En personas mayores de 50 años pueden aparecer dolor muscular, cansancio, dolor de cabeza y dolor articular. Por último, Shingrix puede provocar reacciones de hipersensibilidad y el síndrome de Guillain-Barré.
El concepto de «número necesario para causar daño» (NNH) se refiere al número de personas a las que hay que tratar para que una de ellas sufra un efecto secundario. Y de eso se trata aquí. Se trata de efectos secundarios que impiden realizar las actividades cotidianas, como fiebre, malestar general y dolor en el lugar de la inyección.
El número de personas que hay que tratar para provocar una reacción lo suficientemente grave como para impedir que alguien realice sus actividades normales durante uno o dos días es, en el grupo de edad de 50 a 69 años, aproximadamente 1 de cada 11 personas vacunadas. En el grupo de edad, esa cifra es de aproximadamente 1 de cada 25 personas vacunadas. [3]
Interacciones
No se han observado interacciones especiales con otras vacunas de uso común.
Uso durante el embarazo y la lactancia
No hay datos sobre su uso en mujeres embarazadas. Los resultados de los estudios en animales no indican efectos nocivos directos o indirectos sobre el embarazo, el desarrollo embrionario o fetal, el parto o el desarrollo posnatal.
No se han estudiado los efectos en los lactantes alimentados con leche materna de la administración de Shingrix a sus madres. Tampoco se sabe si Shingrix se excreta en la leche materna.
Conclusión provisional
Quien aún tenga dudas sobre la vacuna contra el herpes zóster puede concluir, a la luz de lo anterior, que Shingrix es segura y eficaz. Y es que el Consejo de Salud ha ayudado tanto a los fabricantes durante la reciente pandemia que ahora podemos confiar ciegamente en sus recomendaciones.
Circulan rumores, sobre todo en los medios de comunicación convencionales, de que la vacuna incluso prevendría la demencia. [4]
La industria saca a relucir todos sus trucos.
Para promocionar esta vacuna, la industria tuvo que idear y aplicar muchos trucos. [5] Era absolutamente necesario. De lo contrario, solo los periodistas desinformados se creerían esas afirmaciones.
Eficacia relativa frente a eficacia absoluta
Cuando Pfizer quiso comercializar una vacuna contra el coronavirus, el director de Pfizer Países Bajos declaró en el programa Nieuwsuur que su vacuna tenía una eficacia del 95 %. «Vaya», dijo Jeroen Wollaars. No lo entendió y, por lo tanto, no planteó ninguna pregunta crítica.

Este truco de marketing funcionó. Por eso, el fabricante y muchos medios de comunicación decidieron volver a utilizarlo ahora con la vacuna contra el herpes zóster. «97 % de eficacia», rezaba el mensaje. Sin embargo, la cifra que realmente importa se acerca más al 3 %.
Ese 97 % se refiere a la comparación con otra vacuna. Pero para los ciudadanos, lo importante es la diferencia con respecto a un placebo. En este caso, la vacunación con Shingrix reduce el riesgo absoluto en un 3 % (0,03). Esa es, por tanto, la Reducción del Riesgo Absoluto (RRA). Con ella se puede calcular el Número Necesario a Tratar (NNT = 1/RRA = 1/0,03 = 33).
Un NNT de 33 significa que hay que vacunar a 33 personas para prevenir un caso de herpes zóster en una persona, y que 32 personas no se beneficiarán de la vacunación. Sería totalmente justificado que el Gobierno dijera: «Paga tú mismo esa vacuna». Pero cuando la industria empieza a ejercer presión, sabes que el resultado será otro.
Desenmascaramiento
En el caso de los ensayos aleatorizados, es preferible que se realicen a doble ciego y controlados con placebo. El diseño doble ciego es un requisito para evitar que los médicos y los participantes tengan expectativas excesivas respecto al tratamiento. En el caso de Shingrix, esto resultaba complicado porque el líquido de la inyección tenía un característico color amarillo. Por lo tanto, tanto los participantes como los profesionales sanitarios podían averiguar rápidamente qué sustancia se les administraba o qué sustancia administraban, lo que podía generar expectativas excesivas respecto a la vacuna.
Convencer a las personas no vacunadas para que se vacunen
Durante la última pandemia, Pfizer también vacunó a los participantes del grupo de placebo de su ensayo clínico. GSK, el fabricante de Shingrix, ha vuelto a aplicar ahora ese truco. Esto impide realizar un seguimiento a largo plazo de los participantes en el estudio. Muy astuto.
Pfizer esgrimió como argumento que sería «poco ético» privar a las personas de la vacuna. Y eso lo dijo una empresa que suele figurar entre las tres primeras del ranking de empresas más fraudulentas de EE. UU.
Fuentes independientes y demencia
Los datos anteriores, tras las recientes experiencias colectivas con la industria de las vacunas, no tranquilizarán a todo el mundo. Además, a menudo resultarán insuficientes para tomar una decisión.
La revista médica alemana Arznei-Telegramm (AT) informó [6] de que se han publicado cinco estudios de cohorte retrospectivos que analizaban la demencia. [7–8–9–10–11] En ninguno de estos estudios se recopilaron los datos con fines científicos y, desde luego, no específicamente para la demencia. Así, los factores socioeconómicos y de estilo de vida no quedan suficientemente reflejados en ellos. También se han descrito «efectos» de magnitud similar en estudios observacionales sobre otras vacunas. En resumen, no es ninguna novedad y tampoco se ha investigado a fondo.
En principio, los «efectos» relativos, del orden del 17 % al 32 %, observados en estos estudios observacionales también podrían deberse a un sesgo provocado por factores de confusión desconocidos, no registrados o no sospechosos.
El mecanismo de acción tampoco está claro. En uno de los estudios mencionados se especula sobre si el adyuvante AS01 presente en Shingrix podría ser responsable del efecto. Dado que el efecto puede observarse ya al cabo de unos meses, a los autores de AT les parece poco probable que la prevención del herpes zóster pueda explicar la reducción del riesgo de demencia.
En opinión de AT, una relación causal con efectos relativos tan moderados solo puede garantizarse de forma suficiente mediante ensayos aleatorizados. Dadas las recomendaciones de vacunación vigentes, es probable que estos sean difíciles de llevar a cabo. Sin embargo, sin pruebas suficientes, las vacunas no deberían utilizarse para la profilaxis de la demencia y, desde luego, no deberían promocionarse en los medios de comunicación con este fin.
Reflexión
La eficacia de la vacuna contra el herpes zóster para proteger contra la aparición de esta enfermedad solo se ha demostrado en parte. Además, los estudios de los que se deriva la afirmación de que protege contra la demencia son de mala calidad. Se trata de estudios observacionales, en cuyo análisis no se han tenido suficientemente en cuenta los efectos de los factores de confusión.
La única forma de tenerlos en cuenta es mediante ensayos aleatorizados bien diseñados y ejecutados. Sin embargo, ese no es el tipo de estudio preferido por la industria. Los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) cuestan dinero y tiempo, y su resultado es incierto. Para la industria es mejor lanzar al mercado una afirmación u opinión basada en estudios de mala calidad y, de ese modo, preparar a la población para el marketing. El resto vendrá por sí solo. De eso se encargarán los médicos y los periodistas.
Un fenómeno interesante es que el fabricante de Shingrix hace hincapié en los efectos positivos de un adyuvante. Los adyuvantes son sustancias que los fabricantes añaden a una vacuna para que se necesite una menor dosis. A veces, esto plantea objeciones. Durante la pandemia de la gripe mexicana, se descubrió que la vacuna Pandemrix de GSK (recomendada por el veterinario de Róterdam Ab O) contenía un adyuvante que provocaba narcolepsia. La táctica de los especialistas en marketing consiste ahora en hacer afirmaciones basadas en investigaciones deficientes: si no se investiga a fondo, no se descubre nada.
Ahora la cuestión es si se reembolsarán los costes de la vacuna. Sin duda, eso es lo que ocurrirá con un ministro del VVD en el Ministerio de Salud, Bienestar y Deporte y con altos funcionarios que no tienen ni idea del tema. Prefieren que el cabildeo dé sus frutos. Simplemente seguir aumentando los costes de la sanidad. ¡A los accionistas les viene muy bien!
Referencias
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- [2] European Medicines Agency (EMA). Shingrix, INN-Herpes zoster vaccine (recombinant, adjuvanted): product information. Amsterdam: European Medicines Agency.
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- [5] Malone RW. What they don’t tell you about the shingles vaccine [Internet]. Malone News (Substack); 2026 Apr 1.
- [6] Redaktion arznei-telegramm. Mit dem Varizella-zoster-Totimpfstoff Shingrix gegen Demenz impfen? Arznei-Telegramm. 2025 Dec;56(12):95-6.
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- [10] Harris K et al. The Impact of Routine Vaccinations on Alzheimer’s Disease Risk in Persons 65 Years and Older: A Claims-Based Cohort Study using Propensity Score Matching. J Alzheimers Dis. 2023;95(2):703-18.
- [11] Tang E et al. Recombinant zoster vaccine and the risk of dementia. Vaccine. 2025 Feb 6;46:126673.
“No tomarás en vano el nombre de guías de práctica clínica».
En primer lugar, es indispensable leer el editorial reciente del BMJ (traducido más abajo) y que de manera resumida viene a decir que los agonistas GLP-1, desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2, han demostrado también eficacia en obesidad, reduciendo peso y riesgo cardiovascular, lo que ha impulsado su adopción masiva y un gasto que superó los 71.000 millones de dólares solo en 2023. Sin embargo, este éxito comercial genera un riesgo importante: que los intereses de la industria farmacéutica distorsionen las guías de práctica clínica (GPC) que regulan su uso.
La evidencia muestra que los pagos de la industria a médicos se asocian con mayor prescripción y mayor uso de fármacos de marca, y que una proporción elevada de autores de GPC tienen conflictos de interés no declarados o inexactamente declarados.
Para abordar esta situación, los autores proponen cuatro reformas: exigir que los miembros con capacidad de votos de los comités de guías estén libres de conflictos financieros relevantes; garantizar la divulgación completa, pública y verificada de dichos conflictos; limitar la participación de expertos con conflictos a roles técnicos sin capacidad de voto o decisión; e invertir en infraestructura independiente de síntesis de evidencia financiada públicamente, para que el avance terapéutico en estas áreas no supere a las garantías necesarias para que las guías sean fiables.
Se refieren, con toda lógica, al Reino Unido, pero estas advertencias también pueden aplicarse a otros países, como España. Hace poco se publicó un artículo en Gaceta Sanitaria que evaluó cuán fielmente se declaraban los conflictos de interés económicos de los autores de GPC; puso de manifiesto importantes problemas de transparencia. Aunque empleó una definición de GPC demasiado amplia, el estudio mostró que, en conjunto, más de tres cuartas partes de las autorías de las GPC respaldadas por sociedades científicas españolas se asociaron con declaraciones de conflicto de intereses poco fiables, pese a que 564 autores (80%) recibieron transferencias de valor de la industria farmacéutica.
Muchas sociedades científicas, sobre todo las de medicina de familia con potentes grupos de trabajo específicos sobre diabetes, deberían considerar seriamente el problema de los conflictos de intereses. Igualmente, fundaciones y redes relacionadas con la diabetes en atención primaria, al igual que cumplen una misión muy meritoria de divulgación, tienen que tener muy presente la comunicación de conflictos de intereses, así como cumplir principios éticos de la investigación y comunicación científica. Sobre todo para que no se les confunda con grupos de médicos GA (Golfos Apandadores) destinados a monetizar con fondos externos interesados el legítimo deseo de formación del resto de sus colegas.
Editorial
Efectos perjudiciales de los conflictos de interés en la orientación terapéutica GLP-1
Agarwal A, Vandvik PO, Delvaux N, Agoritsas T. BMJ 2026; 393 https://doi.org/10.1136/bmj-2026-527061
Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y los fármacos relacionados basados en las incretinas han transformado el tratamiento de la obesidad. Desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2, mejoran el control glucémico al tiempo que reducen el peso y el riesgo cardiovascular 1,2 . Actualmente, la evidencia respalda su uso en la obesidad, incluso en personas sin diabetes, y los ensayos clínicos muestran de forma similar una pérdida de peso significativa y un menor número de eventos cardiovasculares.3, 4 Estos avances marcan un punto de inflexión en un campo en el que, históricamente, las opciones farmacológicas han sido limitadas. En 2025, la Organización Mundial de la Salud publicó su primera guía en la que recomendaba de forma condicional los tratamientos con GLP-1 para la obesidad, lo que supuso una importante ampliación de su papel en la atención de esta afección.5
La rápida aceptación y el éxito comercial de los tratamientos con GLP-1 son sorprendentes. Los datos muestran que la proporción de adultos estadounidenses con sobrepeso u obesidad a los que se les ha recetado GLP-1 aumentó del 0,3 % en 2019 al 2,1 % en 2024.⁶ El uso autodeclarado, más amplio y que abarca diversas indicaciones, es considerablemente mayor. En 2025, el 12 % de los adultos estadounidenses declaró estar utilizando GLP-1 en ese momento y el 18 % afirmó haberlo utilizado alguna vez.⁷ El gasto superó los 71 000 millones de dólares (53 000 millones de libras esterlinas; 62 000 millones de euros) solo en 2023.⁸ Pocas terapias combinan este nivel de impacto clínico, valor comercial y adopción en diversas especialidades.
Sin embargo, estos avances también aumentan el riesgo de que los intereses creados distorsionen, directa o indirectamente, la forma en que se interpreta la evidencia sobre el GLP-1 y se traduce en guías de práctica clínica. Unas guías sesgadas sobre el GLP-1 podrían ampliar los criterios de elegibilidad para la farmacoterapia a largo plazo, restar importancia a la incertidumbre sobre los efectos a largo plazo y la interrupción del tratamiento, minimizar las barreras de asequibilidad y acceso, y desviar la atención de los enfoques multidisciplinares para el tratamiento de la obesidad. Las guías de práctica clínica influyen en las normas de prescripción, la cobertura de las entidades pagadoras, los patrones de derivación y la percepción del público; incluso pequeñas distorsiones en su formulación pueden tener grandes efectos a nivel poblacional.
La experiencia en otras áreas de la medicina sugiere que los conflictos de intereses pueden influir no solo en si se recomiendan determinadas intervenciones, sino también en el alcance de dichas recomendaciones y en a quiénes van dirigidas. 9,10 Por ejemplo, las campañas de marketing de la industria dirigidas a los médicos se han asociado con un aumento de la prescripción de opioides y con los daños derivados de ello, lo que pone de relieve la importancia de contar con orientaciones independientes en ámbitos con importantes intereses comerciales.11,12
En nuestro propio trabajo de elaboración de guías sobre diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares, ha resultado cada vez más difícil formar grupos de expertos sin conflictos económicos relacionados con los tratamientos con GLP-1.2 A medida que la participación de la industria se expande en estos campos que se solapan, el número de expertos sin conflictos de intereses se reduce, lo que dificulta aún más la independencia.
Los pagos de la industria farmacéutica a los médicos son importantes.
Existe un conjunto coherente de pruebas que relaciona los pagos de la industria con el comportamiento de los médicos. Una revisión sistemática de 36 estudios encontró asociaciones entre los pagos económicos y un aumento de las prescripciones, unos costes más elevados y un mayor uso de medicamentos de marca, incluyendo pruebas de relaciones dosis-respuesta.13 Un análisis de 2024 reveló pagos por valor de 12 000 millones de dólares a médicos estadounidenses, siendo la semaglutida uno de los productos más comúnmente asociados.14 Estas relaciones están muy extendidas y resulta difícil ignorar su coherencia en los distintos estudios.
Los conflictos de intereses también afectan a la elaboración de las guías clínicas. Un estudio de 2023 reveló que el 37 % de los autores de guías clínicas estadounidenses declararon conflictos de intereses, aunque el 74 % había recibido pagos documentados, y solo el 27 % declaró con precisión sus relaciones económicas.15 Los conflictos económicos se asocian con recomendaciones más favorables.9 Además, los conflictos no económicos, incluidos los compromisos intelectuales y académicos, también pueden influir en la interpretación de la evidencia.16
Las directrices sobre obesidad reflejan preocupaciones similares. En el marco de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad de 2025, la mayoría de los autores declararon tener relaciones económicas con los fabricantes de GLP-1.17 Los análisis de la guía sobre obesidad infantil de la Academia Americana de Pediatría de 2023 revelaron importantes pagos de la industria a la organización y a sus dirigentes, incluidos unos 2 millones de dólares en patrocinios corporativos procedentes de los desarrolladores de GLP-1.18 Las recomendaciones pueden seguir basándose en la evidencia, pero los vínculos económicos corren el riesgo de socavar la confianza.
Se necesitan reformas para mejorar los estándares.
Las normas para la gestión eficaz de los conflictos de intereses en las guías clínicas están bien establecidas.19,20,21 La OMS y el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido (NICE) exigen la divulgación completa de los intereses y cuentan con estrategias claras para su gestión y notificación. Algunos procesos de elaboración de guías, incluido el nuestro, van más allá al limitar la composición del comité a personas sin conflictos financieros o intelectuales relevantes y al rechazar toda financiación comercial.2, 22 En EE. UU. y Francia, las bases de datos de pagos de acceso público permiten un escrutinio independiente de las relaciones financieras entre los profesionales clínicos y la industria. Sin embargo, dicha infraestructura sigue siendo desigual a nivel mundial, y muchos procesos de elaboración de guías siguen basándose en la divulgación voluntaria por parte de los propios interesados.
Se necesitan cuatro reformas. En primer lugar, las organizaciones encargadas de elaborar las guías clínicas deberían definir los conflictos financieros relevantes utilizando un período de referencia claro y exigir que los miembros del comité de votación estén libres de dichos conflictos. Un período retrospectivo de referencia definido puede ayudar a encontrar el equilibrio entre evitar las relaciones que más probablemente influyan en el juicio y mantener un grupo suficientemente amplio de miembros elegibles para el comité. Como mínimo, los presidentes de los comités clínico y de metodología no deben tener conflictos de intereses, dado su papel central a la hora de definir la composición del comité, facilitar las deliberaciones, interpretar las pruebas y determinar la solidez, la orientación y la redacción de las recomendaciones finales.
En segundo lugar, la información divulgada debe ser completa, de acceso público, actualizarse a lo largo de todo el proceso y verificarse de forma independiente cotejándola con bases de datos de pagos, cuando estén disponibles. En tercer lugar, no se debe excluir a los expertos con conflictos de intereses de aportar sus conocimientos, especialmente en campos especializados, pero su papel debe limitarse a la aportación técnica, la revisión externa o la participación sin derecho a voto. No deben presidir paneles, dirigir síntesis de la evidencia, votar sobre recomendaciones o sobre la valoración de la evidencia para la toma de decisiones, ni redactar recomendaciones.
En cuarto lugar, reducir la dependencia de la experiencia con conflictos de intereses también requiere invertir en una infraestructura de evidencia independiente. Los gobiernos y las entidades públicas que financian la investigación deberían apoyar la elaboración de síntesis de evidencia y directrices independientes y actualizadas para áreas terapéuticas en rápida evolución, como la diabetes y la obesidad.1, 23 Estas iniciativas deberían estar codirigidas por metodólogos sin conflictos de intereses y, en la medida de lo posible, centralizadas para minimizar el sesgo, la duplicación y la falta de coherencia en las directrices.
Estos principios se reflejan en las directrices existentes, pero su aplicación sigue siendo irregular.19 20 Ahora se necesitan garantías institucionales más sólidas para garantizar su aplicación. Además, las organizaciones que elaboran directrices y las revistas que las publican deberían exigir el cumplimiento de estas normas como condición para su publicación. Sin una aplicación coherente, la expansión de los tratamientos con GLP-1 corre el riesgo de ir por delante de las garantías necesarias para asegurar unas directrices fiables.
Notas al pie: Conflictos de intereses: AA, POV, ND y TA son metodólogos de la Fundación MAGIC Evidence Ecosystem y codirigen la serie «BMJ Rapid Recommendations» en colaboración con The BMJ. Dirigen los trabajos de elaboración de una guía de práctica clínica actualizada sobre medicamentos para la diabetes tipo 2 y una nueva guía sobre medicamentos para el sobrepeso y la obesidad. Los autores no tienen ningún conflicto financiero ni de otro tipo que declarar.
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Infografía por @AmadeoWals
¿Cuándo tomar la levotiroxina?
El hipotiroidismo es una condición caracterizada por la falta de hormona tiroidea, lo que resulta en una disminución de la actividad metabólica. El tratamiento estándar es la levotiroxina (LT), una forma sintética de la hormona T4, que generalmente se recomienda tomar por la mañana con el estómago vacío (en ayunas) y dejando de 30 a 60 minutos hasta el desayuno con el objetivo de maximizar su absorción.

En pacientes con hipotiroidismo, la toma de levotiroxina en las condiciones habitualmente recomendadas u óptimas es, cuando menos y con una perspectiva individual, incómoda.
Por otro lado, en una revisión sistemática reciente diseñada para identificar las barreras, facilitadores y estrategias en la adherencia a la medicación en pacientes con terapia de reemplazo hormonal tiroideo, se ha observado que los tres principales obstáculos fueron horarios de toma poco convenientes, la falta de conocimientos sobre la enfermedad y la medicación.
La necesidad de ayuno y separación temporal con otros medicamentos o alimentos no solo proporciona molestias y disminuye de manera subjetiva la calidad de vida, sino que también es un refuerzo negativo en la adherencia terapéutica.
Las estrategias para facilitar la adherencia sin modificar en estos pacientes el control tiroideo pasan por cambiar el momento adecuado de la toma (mañana versus noche con el correspondiente ayuno previo) o en obviar el ayuno aumentando ligeramente (15%) la dosis establecida antes.
En el primer caso, aunque no todos los estudios coinciden, se puede considerar que no se encuentran diferencias significativas en los niveles de TSH según el momento de la toma de la administración de levotiroxina; es decir, se puede tomar por la noche dejando dos horas tras la última comida. En general, se deja la decisión en un equilibrio entre la adherencia del paciente y el control óptimo de los niveles de TSH.
En el segundo caso, se ha publicado recientemente un estudio clínico que prueba si es útil tomar levotiroxina sin ayuno y aumentando un poco las dosis. Esta práctica se usaba en algunos casos y se recomendaba como una opción al método tradicional de toma.
El estudio es un ensayo clínico aleatorizado realizado en los Países Bajos con 88 adultos con hipotiroidismo bien controlado. Los pacientes se asignaron a tomar levotiroxina en ayunas o junto con el desayuno, aumentando la dosis un 15% en este último grupo para compensar la menor absorción. Tras un seguimiento máximo de 24 semanas, la estabilidad de TSH fue similar en ambos grupos (74,4% vs. 73,3%), sin diferencias en T4 libre ni T3 total.
Los pacientes del grupo de desayuno reportaron mayor bienestar y una preferencia significativamente mayor por esta pauta, y casi el 90% eligió mantenerla al finalizar el estudio.
Los autores concluyen que tomar levotiroxina con el desayuno con un ajuste de +15% de dosis es una alternativa eficaz a la pauta en ayunas que, además, mejora la adherencia y la satisfacción del paciente.
Sin embargo, el estudio adolece de una falta de potencia estadística que podría poner en duda la certidumbre de sus resultados. La pregunta que el estudio plantea es claramente de equivalencia o de no inferioridad, pero con este diseño no se puede dar una respuesta concluyente dado el tamaño de la muestra. Los autores intentan salvar este problema vistiendo el ensayo como un proof-of-concept trial (POT).
Un ensayo de prueba de concepto es un tipo de estudio clínico cuyo objetivo principal es demostrar que una idea o intervención es factible y tiene una base científica sólida antes de invertir en un ensayo a gran escala. No está diseñado para demostrar de forma definitiva que un tratamiento es superior o equivalente a otro (para eso se necesitaría un ensayo de no inferioridad con mayor tamaño muestral), sino para responder a la pregunta: ¿tiene sentido seguir investigando esto?
En el contexto de este artículo, los propios autores reconocen que su muestra (88 pacientes) es pequeña y que el estudio no cumple los criterios estadísticos de un ensayo de no inferioridad formal. Sin embargo, los resultados son lo suficientemente buenos como para justificar un futuro ensayo en varios centros más grande que confirme si tomar levotiroxina con el desayuno es igual a tomarla en ayunas. En resumen, es un paso intermedio entre la hipótesis inicial y el ensayo clínico definitivo. No podemos, por tanto, ser tan optimistas como la conclusión del estudio, pero tampoco desecharla, que propone esta estrategia como una alternativa centrada en el paciente que podría mejorar la adherencia terapéutica.
Por último, podríamos añadir una tercera estrategia, como es la prescripción de formulaciones líquidas orales de levotiroxina. Aunque la FDA y la AEMPS siguen recomendando su administración en ayunas, al igual que los comprimidos, los datos sugieren que las formulaciones líquidas pueden verse menos afectadas por los alimentos que los comprimidos. Una revisión sistemática ha mostrado que las formulaciones de levotiroxina en líquido y cápsulas blandas alcanzaban una absorción similar, tanto si se tomaban con el desayuno, con otras comidas o junto con otros medicamentos.
Una conclusión práctica: Aunque todavía no hay una evidencia consistente que nos lo confirme de manera definitiva, un cambio en la forma en la que nuestros pacientes con hipotiroidismo toman la levotiroxina es factible y beneficioso. En los pacientes a los que les cuesta cumplir con los requisitos de ayuno, bien cambiando el horario o bien tomándola sin respetar esta condición con un ajuste de dosis, se mantiene el necesario control tiroideo. Las ventajas en el posible incremento de la adherencia terapéutica, la sensación de bienestar y la opinión de los pacientes hacen que sean opciones para considerar en, al menos, esos pacientes en (el) que la toma estándar sea problemática o molesta. Las formulaciones líquidas presentan menos interacciones con los alimentos, siendo una alternativa que mejora la adherencia al tratamiento sin perder eficacia terapéutica.
PDFs
Cosas que hacemos sin motivo™: Recetar gabapentinoides para el dolor
Traducción de Patel NG, Goese D, Belknap SM, Madeira CL, Barsuk JH. Things We Do for No Reason™: Prescribing gabapentinoids for pain. J Hosp Med. 2026 Feb 15. doi: 10.1002/jhm.70286.
Caso clínico: Un hombre de 61 años con lumbalgia crónica, asma y enfermedad renal crónica ingresa con dolor lumbar agudo sobre crónico que se irradia a la pierna izquierda. Su dolor no se controla a pesar del ibuprofeno y la hidrocodona. La resonancia magnética muestra una hernia discal y compresión de la raíz nerviosa S1. El médico del hospital prescribe gabapentina 300 mg cada 8 horas.
Recomendaciones
1. Evitar la prescripción rutinaria de gabapentinoides para el dolor. Si se inicia en el hospital, reevaluar la necesidad al alta y suspenderlo a menos que sea claramente beneficioso. En raras circunstancias en las que exista un beneficio neto aparente para el paciente, el tratamiento debe supervisarse periódicamente y suspenderse si no es eficaz o si se producen efectos adversos significativos. Utilizar dosis ajustadas según la función renal de estos fármacos y colaborar con un farmacéutico cuando sea apropiado para la conciliación de la medicación y la educación del paciente.
2. Cuando se ha recetado un gabapentinoide antes del ingreso, los médicos del hospital pueden ayudar a evaluar la eficacia y la seguridad y elaborar un plan de deprescripción cuando sea apropiado. El plan de deprescripción puede iniciarse en el hospital y continuarse por el médico de atención primaria después del alta.
3. Considere la fisioterapia u otras modalidades no farmacológicas en lugar de los gabapentinoides para el dolor agudo sobre crónico, el dolor musculoesquelético crónico o la fibromialgia.
Conclusión
Se recomienda a los médicos que tengan en cuenta la ausencia de resultados sólidos que demuestren la eficacia fiable de los gabapentinoides, junto con la alta tasa de efectos adversos de los medicamentos, a la hora de tomar decisiones sobre la prescripción. En el caso del paciente de nuestro escenario, un médico hospitalista evaluó al paciente y observó una eficacia deficiente. Se redujo la dosis de gabapentina, se aumentó la dosis de paracetamol y se derivó al paciente a fisioterapia.
Escribas digitales
Extracto y traducción de Unintended consequences of using ambient scribes in general practice. BMJ 2025; 390 doi: https://doi.org/10.1136/bmj-2025-085754 (Publicado el 27 de agosto 2025)
Los ambient scribes* han despertado rápidamente el interés internacional entre los profesionales sanitarios, los investigadores y los proveedores comerciales, y se estima que más de 100 empresas ofrecen servicios de transcriptores ambientales en entornos sanitarios de todo el mundo. También conocidos como tecnologías de voz ambiental o transcriptores digitales, los transcriptores ambientales transcriben las consultas en tiempo real y generan resúmenes para su uso en las notas de los pacientes. Algunos pueden solicitar pruebas o redactar cartas de derivación, y es posible que pronto puedan generar consejos o indicaciones personalizadas durante las consultas (fig. 1).⁴
*Ambient scribes: El término inglés relacionado con la IA de «ambient scribes» puede traducirse al español como «escribas ambientales», «transcriptores ambientales» o «escribas digitales», incluso «escribientes digitales, dependiendo del contexto.

El entusiasmo en torno a los escribas ambientales se ve reforzado por las primeras investigaciones y comentarios que sugieren que ahorran tiempo, permiten a los médicos centrarse en sus pacientes, reducen la carga cognitiva y son aceptables para los pacientes y los médicos. Sin embargo, gran parte de la bibliografía actual se centra en resultados u opiniones a corto plazo.
Los posibles beneficios y riesgos de los escribas ambientales pueden clasificarse en los seis ámbitos de la calidad de la atención (tabla 1). Consideramos estos efectos en el contexto de la precisión, el arte de ejercer o práctica de la medicina, las normativas, responsabilidades y derechos, y el efecto sobre la carga de trabajo.
Un futuro digital seguro
Aún está por ver si los escribas ambientales son la panacea para la sobrecarga de trabajo de los médicos de cabecera, pero parece poco probable, dado que las presiones no se limitan a la toma de notas. No obstante, su rápida adopción no es de extrañar en un contexto en el que el Gobierno del Reino Unido hace hincapié en las tecnologías de inteligencia artificial como posible solución a la crisis de los servicios públicos, junto con el oportunismo comercial. No se trata de si se utilizarán, sino de cómo garantizar que su implementación respalde todos los ámbitos de la asistencia sanitaria de calidad, sin comprometerlos.
| Mensajes clave El uso de escribas ambientales o digitales por parte de los médicos generales está aumentando rápidamente y se considera que tiene el potencial de reducir la carga de trabajo administrativo. Los escribas también tienen el potencial de tener efectos no deseados en la calidad de la atención y la toma de decisiones clínicas. Se carece de pruebas sobre los efectos indirectos y a largo plazo de los escribas ambientales. También es necesario aclarar las responsabilidades y los derechos que conlleva el uso de escribas ambientales. Hasta que se disponga de pruebas, los médicos deben utilizar la tecnología con diligencia y precaución. |
Adenda, fragmento de la editorial: Bravo Toledo R. Atención primaria y transformación digital. Aten Primaria. 2025 Aug 8;57(11):103360. doi: 10.1016/j.aprim.2025.103360.
El pionerismo o adanismo 7, o la costumbre de gestores y políticos de presentar proyectos como novedosos e innovadores, dando por sentado su éxito y como si nadie los hubiera realizado anteriormente, es un fenómeno demasiado presente en cuanto se habla de nuevas tecnologías y TD. Un ejemplo relevante es la reciente implantación de sistemas de escribientes médicos digitales en diversos servicios sanitarios autonómicos 8. Estas aplicaciones, basadas en inteligencia artificial generativa, automatizan la redacción de notas clínicas a partir de la conversación médico-paciente y las versiones más actuales superan ampliamente la simple transcripción 9. Si bien han demostrado utilidad en países como Estados Unidos, donde la documentación clínica rigurosa es imprescindible, su adopción en la atención primaria española siembra una serie de dudas. La ausencia previa de la figura del “medical scribe”, al cual estas aplicaciones sustituyen, la escasa valoración de una documentación clínica detallada en la AP española, sumadas a deficiencias en los actuales historiales electrónicos, sugieren la necesidad de profundas adaptaciones tecnológicas y culturales antes de lograr que estos sistemas tengan un impacto significativo.
La recogida de datos está en el mismo corazón de la asistencia clínica; se facilitan muchas de las actividades relacionadas con la atención al paciente. Estos datos están anonimizados y custodiados, suponemos, por la sanidad pública, pero estas garantías se han visto demasiadas veces quebradas, como para pensar que son inquebrantables. Las nuevas propuestas de IA suponen una amenaza a la confidencialidad, ya que ya no sería necesario acceder a los registros clínicos, ni siquiera contar con la complicidad del médico que transcribe; bastaría con tener acceso, por ejemplo, a las conversaciones grabadas para disponer de una información que se puede utilizar de muy diversas maneras, no relacionadas precisamente con la salud. La ausencia de una planificación adecuada en la transformación digital puede conducir a la aparición de la brecha digital, en tanto en cuanto ocasiona las desigualdades en el acceso, el uso y las habilidades en relación con las TIC entre distintos grupos de personas 10.
Por último, es sorprendente la falta de regulación de todos los proyectos relacionados con las nuevas tecnologías. Al contrario que otras intervenciones sanitarias como medicamentos o dispositivos médicos, a los proyectos de transformación digital no se les pide, en nuestro país, que sean eficaces y eficientes y mucho menos efectivos: podríamos decir que no hay evidencias salvo proyectos piloto trucados y un ensimismamiento general digno del cervantino retablo de las maravillas.
Bloqueantes
Cuando por fin el servicio sanitario autonómico decidió introducir un sistema de ayuda a la toma de decisiones en el módulo de prescripción (MUP), no le acompañó la suerte. Con cierto retraso con respecto a regiones menos «importantes», el MUP, más que ayudar, se convertía en un incordio al tener que traspasar y leer una serie de mensajes sobre contraindicaciones e interacciones de los medicamentos, pocas veces relevantes y casi nunca adaptados al contexto.
Era una especie de martirio que, por fortuna, se solventaba con olvidos cognitivos y atención selectiva.
Con todo, lo peor venía del nombre con que se designaba los tipos de alerta en función de su gravedad: alertas no bloqueantes y alertas bloqueantes. Las primeras serían aquellas que se debían tener en cuenta, pero que no impedían la prescripción, mientras que las segundas no dejaban que se finalizara el proceso hasta que no se resolvieran por parte del prescriptor.
Toda una subliminal declaración de intenciones.
No, no se podían haber clasificado por colores tipo semáforo y/o con denominaciones amables como “supervise la combinación” o “considere la modificación del tratamiento” o incluso “evite este medicamento en la condición x o simultanearlo con el medicamento y”. La nomenclatura no nacía de un concepto de ayuda, sino de una jerarquía que “bloqueaba” o no tu actuación y razonamiento según unos criterios opacos y no explícitos.
Lactancia materna. Un tsunami de anquiloglosias (“frenillo corto”) y frenectomías
Mercedes Pérez-Fernández, especialista en Medicina Interna, médico general jubilada, Equipo CESCA, Madrid, España. mpf1945@gmail.com
Juan Gérvas, Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España jjgervas@gmail.com @JuanGrvas
El frenillo lingual
El frenillo lingual es una estructura de tejido fibroso que conecta la parte inferior de la lengua con la base de la boca. Ayuda a mantener la lengua en su lugar y limita el movimiento excesivo de la misma (de ahí su nombre, “frenillo”). Suele ser delgado, flexible y lo suficientemente largo como para permitir el amplio movimiento de la lengua (lo que hace posible hablar, masticar, succionar y tragar, por ejemplo).
Se suele considerar al frenillo como un cordón fibroso inerte pero en realidad es una extensión dinámica de la fascia, con inervación correspondiente. Dada su estructura anatómica y fisiológica es imposible la existencia de una “frenillo posterior”, como a veces se diagnostica.
Anquiloglosia
En algunos casos el frenillo lingual puede ser anormalmente corto, grueso o poco elástico, lo que conlleva un problema, la anquiloglosia (“lengua anclada”). Es decir, la limitación de los movimientos de la lengua.
La anquiloglosia intensa se puede asociar a problemas de lactancia (dolor mamario en la madre, insuficiente alimentación en el bebé), y a largo plazo a problemas del lenguaje y otros.
El tratamiento quirúrgico implica el corte del frenillo, la frenectomía, intervención quirúrgica simple que no requiere ingreso y cuesta unos 250 euros (entre 130 y 490). Una lucrativa y explosiva actividad con escaso sustento científico, como han destacado el periódico New York Times y la revista científica British Medical Journal.
¿Cómo se mide la intensidad de la anquiloglosia?
Se suele utilizar la herramienta de Hazelbaker (Hazelbaker Assessment Tool for Lingual Frenulum Function) para determinar si el frenillo es susceptible de intervención o no. Lamentablemente, desconocemos el método de desarrollo y validación de tal fórmula. Plantean problemas similares de uso y validación otros instrumentos de valoración de la anquiloglosia.
Los síntomas acompañantes en la madre y el niño también son determinantes de la frenectomía: dolor mamario, mastitis, pérdida de peso del recién nacido, si no se agarra eficazmente, etc.
¿Es eficaz la frenectomía?
En una revisión Cochrane sobre la cuestión se concluyó que: “En un recién nacido con anquiloglosia y dificultades de alimentación, la liberación quirúrgica de la anquiloglosia [frenectomía] no mejora de forma consistente la alimentación del recién nacido, aunque probablemente mejora el dolor en el pezón en la madre. Se necesitan más estudios de investigación para aclarar y confirmar este efecto”.
El efecto inmediato de las molestias provocadas por la frenectomía se alivian con el mamar (la “teta-analgesia”) por lo que la impresión es de impacto cuasi-milagroso, pero son dudosos los resultados beneficiosos a largo plazo. También arrojan resultados dispares los estudios en que se simuló la intervención sugiriendo que los buenos resultados aparentes se deben a sesgos de valoración.
“Hasta la fecha [2023], ninguna investigación ha identificado características específicas del frenillo lingual que se correlacionen claramente con la disfunción biomecánica de la lengua, el dolor materno durante la lactancia y/o la extracción ineficaz de leche del pecho materno. La frenectomía podría disminuir el dolor materno y mejorar, al menos transitoriamente, la calidad de la lactancia materna en algunos bebés; sin embargo, actualmente no hay pruebas de que la frenectomía conduzca a una mayor duración de la lactancia materna”.
Borowitz SM. What is tongue-tie and does it interfere with breast-feeding? – a brief review. Front Pediatr. 2023 Apr 25;11:1086942.
La conclusión final suele ser que si la anquiloglosia es intensa quizá compense la frenectomía. En los demás casos es inútil, y perjudicial.
¿Qué perjuicios tiene la frenectomía?
La intervención quirúrgica es generalmente de cirugía menor, sin mayores consecuencias.
No obstante se ha descrito infrecuentes complicaciones graves, como hemorragia intensa y absceso mandibular.
A tener en cuenta, también, que la “fácil solución” de la frenectomía a los problemas de nutrición ha retrasado en algunos casos el diagnóstico acertado de la verdadera causa de los problemas, como enfermedad congénita y/o cardiovascular.
Ahora todos los bebés tienen anquiloglosia
La anquiloglosia está «de moda», y por consecuencia la frenectomía. Así, es tal la simplificación que aparentemente casi cualquier problema de la lactancia materna tiene un fácil diagnóstico (anquiloglosia) y una sencilla solución (frenectomía).
Hemos pasado de tener que exigir cirugía en lenguas absolutamente disfuncionales a cortar todo «por si acaso». Es un tsunami de diagnósticos de anquiloglosia y de las correspondientes frenectomías (en España y en el mundo entero).
Mucho del impulso diagnóstico y quirúrgico va de la mano de intereses privados de “expertos en lactancia”. Nos jugamos mucho con la Medicina sin Límites, la impongan pediatras, obstetras, matronas, IBCLC (Consultoras de Lactancia Certificada o International Board Certified Lactation Consultant), dentistas, la industria o quien sea.
Quizás los tiempos son otros y las mujeres que optan por la lactancia materna quieren soluciones rápidas y quirúrgicas al dolor, la frustración y la incertidumbre que conllevan el proceso de alimentar al pecho al bebé.
Para un problema complejo, un solución inteligente, no una simplicidad
Con una entrevista tranquila y un buen entrenamiento en postura biológica se suelen resolver el 90% de los problemas de lactancia.

El otro 10% pueden necesitar fisioterapia (para bebé, para mamá, o para ambos), y menos de un 0,1% son frenillos tan restrictivos en que se plantea la frenectomía.
Pero como en casi todo, una buena historia, una buena exploración, y un acompañamiento emocional son la clave. También el compartir dudas y problemas en grupos de lactancia, cuya importancia está decreciendo ante las “expertas en lactancia” (lo colectivo cede ante lo individual, signo de los tiempos).
Lo prudente sigue siendo sentarse con la madre, hablar de lo que le preocupa, observar la toma, valorar distintas posturas y ayudar a mejorarlas y a ser autónoma.
Acompañar a amamantar
Lo principal es acompañar en el proceso de amamantar que, en ésta sociedad machista y maltratadora de madres y bebés, es un proceso complicado y frustrante, sobre todo por la falta de apoyo y la falta de formación de los profesionales sanitarios.
Es escaso el conocimiento entre profesionales sanitarios sobre la lactancia materna, y en general sobre todo lo que se refiera a puericultura («crianza y cuidado durante los primeros años de la infancia»). Tal ignorancia es clave en la persistencia del empuje para la lactancia artificial que adopta múltiples formas y es muy eficaz.
Hay que saber acompañar y cuidar a la madre, enseñarle distintas posturas y que es normal que su bebé pida mamar cada poco, que la necesite cerca, que llore si lo deja en la cuna,… Y muchas veces echar de casa a familiares y visitas que pretenden «ayudar» con comentarios tan «empoderantes» como «es que se queda con hambre», «va a ser que no tienes leche suficiente», o » déjale llorar que así ensancha los pulmones», etc.
Ese cuidado emocional imprescindible es lo que se está perdiendo, junto con los grupos de apoyo de madres lactantes, que también están desapareciendo, como hemos señalado, a pesar de que son más sanadores y efectivos que muchos profesionales y “expertos” que parece que están deseando encontrar una patología para actuar.
Periódicos del Reino Unido ‘en pie de guerra’: análisis de los medios de comunicación sobre la consulta no presencial de atención primaria en 2021
Periódicos del Reino Unido ‘en pie de guerra’: análisis de los medios de comunicación de la consultoría remota de práctica general en 2021; traducción del resumen de UK newspapers ‘on the warpath’: media analysis of general practice remote consulting in 2021. British Journal of General Practice 3 October 2022; BJGP.2022.0258. DOI: https://doi.org/10.3399/BJGP.2022.0258
Resumen
Antecedentes Tras un cambio a gran escala impulsado por la pandemia hacia la consulta remota (o no presencial) en la práctica de la medicina general del Reino Unido en 2020, 2021 vio un regreso parcial a las consultas en persona (o presenciales). Esto ocurrió en el contexto de presiones extremas sobre la carga de trabajo debido a los retrasos, la escasez de personal y el cambio de tareas.
Objetivo Estudiar las representaciones de los medios de comunicación de las consultas remotas en la práctica general del Reino Unido en un momento de estrés del sistema.
Diseño y configuración Análisis temático de artículos de periódicos nacionales sobre consultas remotas de médicos de cabecera en dos períodos de tiempo: del 13 al 26 de mayo de 2021, tras una carta del NHS England, y del 14 al 27 de octubre de 2021, siguiendo una directiva respaldada por el gobierno, ambas estipulando un regreso a la consultoría en persona.
Metodo Los artículos se identificaron a través de LexisNexis y se recuperaron de él. Se desarrolló iterativamente un sistema de codificación de temas y recursos narrativos para informar el análisis de datos.
Resultados En total, 25 artículos informaron sobre la carta y 75 sobre la directiva. La cobertura periodística de la consultoría remota fue sorprendentemente negativa. La prensa de tendencia derechista en particular elogió el regreso a las consultas en persona, describiendo la atención remota como la creación de barreras de acceso y comprometiendo la seguridad. Dos periódicos encabezaron campañas nacionales presionando al gobierno para que exigiera a los médicos de cabecera que ofrecieran consultas en persona. Los médicos de cabecera fueron citados como reacios a regresar a un servicio «en persona por defecto» (ya que presionaría aún más a un sistema que ya está cerca del punto de ruptura).
Conclusión Las consultas a distancia se han asociado en los medios de comunicación con malas prácticas. Algunos periódicos estaban liderando activamente la «guerra» contra la práctica general en lugar de limitarse a informar sobre ella. El diálogo proactivo entre los profesionales y los medios de comunicación podría ayudar a minimizar la polarización y mejorar las percepciones en torno a la práctica general.
En 2021, los periódicos del Reino Unido describieron negativamente las consultas remotas de médicos de cabecera; y algunos lideraron campañas impulsadas por la política para volver a la atención presencial. Una nueva investigación de la profesora Trish Greenhalgh y sus colegas examina la tendencia de los periódicos ‘en pie de guerra’ contra la consultoría remota. Después de la descripción inicial de una respuesta ‘heroica’ a la COVID-19 a principios de 2020, muchos periódicos del Reino Unido volvieron a presentar a los médicos de cabecera en términos negativos, describiendo las dificultades para acceder a la atención pero omitiendo el contexto clave de un sistema bajo una tensión sin precedentes.
Musculo y estatinas
El estudio StatinWISE, publicado a principios de 2021 en BMJ, sorprende por tres razones: la primera por su metodología, ya que emplea un diseño poco conocido como el ensayo de n igual a 1 a; la segunda, porque pone de relieve un problema frecuente y tercero porque da resultados que, sin duda, resultan polémicos. El artículo en cuestión es un ensayo n = 1 (más bien una serie de ensayos n = 1) multicéntrico, aleatorizado y controlado con 200 pacientes que habían interrumpido poco antes el tratamiento con estatinas o estaban considerando interrumpirlo, debido a síntomas musculares. Los participantes fueron distribuidos de forma aleatoria a una secuencia de seis períodos de tratamiento (de 2 meses cada uno) doble ciego, con 20 mg de atorvastatina una vez al día o placebo con doble ciego. El análisis primario comparó los síntomas musculares evaluados por los participantes en una escala visual analógica (0-10) durante los períodos de estatina o placebo. Los participantes incluidos en el análisis no mostraron diferencia en las puntuaciones de los síntomas musculares en los períodos de estatinas y los de placebo (diferencia de medias de estatinas menos placebo –0,11, intervalo de confianza del 95%: de –0,36 a 0,14; p = 0,40). En cuanto a los resultados secundarios: un 88% dijeron, a los 3 meses de finalizar el último tratamiento, que el ensayo había sido útil; dos tercios de los participantes que completaron el ensayo informaron que reiniciarían el tratamiento a largo plazo con estatinas que habían seguido con anterioridad. La suspensión de la medicación debido a síntomas musculares no tolerables fue del 9% durante el período de estatinas y del 7% durante el período de placebo.
Los resultados de este estudio es probable que sean válidos, pero ponen muy en cuestión una creencia arraigada en Atención Primaria y que, a tenor de los resultados, parece que ha sido exagerada. Cuando un paciente consulta por síntomas musculares frecuentes, como dolor, debilidad, sensibilidad, rigidez o calambres, es un clásico en las consultas, achacarlos a la toma de estatinas. Se ha sumado a la lista de efectos adversos comunes de medicamentos muy utilizados que cualquier profesional tiene en mente. Sin embargo, aunque la percepción por parte de pacientes y profesionales sea esa, parece que los dolores musculares por estatinas no tienen la entidad, ni la frecuencia que, por ejemplo, las cefaleas y edemas maleolares de los antagonistas del calcio, o la tos por inhibidores de la enzima conversora de angiotensina. Además, los resultados sugieren que muchos de estos síntomas serían atribuibles al efecto nocebo. Detener el tratamiento con estatinas debido a estos síntomas musculares inespecíficos no graves, puede tener algún beneficio, como es el caso de una indicación terapéutica no adecuada, tan frecuente con estos fármacos, pero no deja de ser una treta, no muy elegante. Además, puede ocasionar un perjuicio si, como sucedió en el estudio, alrededor del 70% de los participantes tenían enfermedad cardiovascular conocida que requería tratamiento para la prevención del riesgo cardiovascular.
a El ensayo clínico de N igual a 1 es un tipo de ensayo en el que toda la población se limita a un paciente que recibe consecutivamente y por períodos de tiempo el fármaco o intervención y el comparador o placebo, el orden de administración de los tratamientos comparados se determina de manera aleatoria; podríamos decir que el paciente hace su propio control en períodos consecutivos.
Publicado en Bravo Toledo R. Leyendas en la consulta de una médica de familia. AMF 2021; 17(8); 489-490








