Categoría: Prevención
10 mitos médicos: ¿en cuántos sigues creyendo? 8/10
Por Dr. Horst Gross, traducido del original 10 Medizin-Irrtümer, die sich hartnäckig halten (alemán) 10 Medical Myths: How Many Do You Still Believe? (inglés)
Cribado de la vitamina D
Mito: Se deben realizar pruebas de cribado rutinarias de los niveles de vitamina D en todos los adultos, y se deben recetar suplementos cuando los resultados de laboratorio sean bajos.
Evidencia: El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. El US Preventive Services Task Force (USPSTF) ha emitido una declaración I* (I statement) sobre el cribado poblacional de la deficiencia de vitamina D en adultos asintomáticos y no embarazadas, lo que indica que la evidencia actual no puede demostrar si los beneficios superan a los riesgos.

Los grandes estudios de intervención realizados en poblaciones generalmente sanas no han demostrado reducciones significativas en la mortalidad general, la morbilidad cardiovascular o las fracturas con el cribado rutinario y la suplementación en ausencia de indicaciones específicas. Las pruebas se reservan generalmente para pacientes con indicaciones clínicas relevantes o aquellos con un riesgo elevado, incluyendo personas con osteoporosis, malabsorción o residentes en residencias de ancianos.
10 mitos médicos: ¿en cuántos sigues creyendo? 4/10
Por Dr. Horst Gross, traducido del original 10 Medizin-Irrtümer, die sich hartnäckig halten (alemán) 10 Medical Myths: How Many Do You Still Believe? (inglés)
Mito: Las heridas se curan más rápido y mejor cuando se dejan al aire para que se forme una costra seca.
Evidencia: Una revisión destacó que mantener un entorno húmedo en la herida previene la muerte celular causada por la desecación y favorece la migración de los queratinocitos, la angiogénesis y la síntesis de colágeno. Las costras gruesas y secas pueden retrasar mecánicamente la reepitelización. Otra revisión resumió el tratamiento de las heridas y concluyó que una limpieza adecuada de la herida ayuda a protegerla contra la contaminación, reduce el dolor durante los cambios de apósito y favorece un lecho de herida sano, tanto en heridas agudas como crónicas.
10 mitos médicos: ¿en cuántos sigues creyendo? 2/10
Por Dr. Horst Gross, traducido del original 10 Medizin-Irrtümer, die sich hartnäckig halten (alemán) 10 Medical Myths: How Many Do You Still Believe? (inglés)
Mito: Nunca se debe consumir alcohol mientras se toman antibióticos. El consumo moderado de alcohol mientras se toma metronidazol provoca inevitablemente una reacción grave similar a la del disulfiram.
Evidencia: En el caso de los antibióticos más utilizados, incluidas las penicilinas, las cefalosporinas y los macrólidos, el consumo moderado de alcohol no produce interacciones farmacocinéticas ni tóxicas clínicamente relevantes. Una revisión sistemática reveló que las auténticas reacciones similares a las del disulfiram, causadas por la inhibición de la aldehído deshidrogenasa, se asocian principalmente con un pequeño número de cefalosporinas que contienen una cadena lateral de N-metiltiotetrazol, como el cefotetán y la cefoperazona (no están comercializadas en España). Sin embargo, la evidencia relativa al cotrimoxazol es limitada. En el caso del metronidazol, los estudios controlados en humanos no mostraron picos tóxicos de acetaldehído en sangre. Sin embargo, el alcohol puede agravar los efectos adversos gastrointestinales, como náuseas, vómitos y mareos, y se han publicado casos clínicos de estas reacciones. Un estudio anterior no encontró pruebas de una reacción similar al disulfiram entre el metronidazol y el etanol.
Un estudio de casos y controles de 2023 también evaluó la posible interacción. Por este motivo, la información de prescripción del metronidazol sigue recomendando la abstinencia del alcohol para prevenir una reacción similar a la del disulfiram.
(N del T.: Esta última frase es traducción de «For this reason, prescribing information for metronidazole continues to recommend abstinence from alcohol to prevent a disulfiram-like reaction.») No se corresponde con las conclusiones del artículo que cita. La traducción desde el alemán original dice: «En cuanto al metronidazol, los estudios controlados en humanos no han podido demostrar un aumento tóxico de acetaldehído. Sin embargo, dado que los efectos secundarios gastrointestinales, como náuseas, vómitos y mareos, pueden acumularse y existen informes de casos aislados, la información técnica sobre el metronidazol sigue recomendando la abstinencia como medida de precaución 4,5,6«
Exploración física en adultos asintomáticos
por Minali Nigam, M.D., Allan H. Goroll, M.D., y Adam S. Cifu, M.D. en N Engl J Med 2026;395:923-925
Caso clínico
Un hombre sano en una visita rutinaria de atención primaria
Eres médico de atención primaria en un centro de salud comunitario. Un hombre de 60 años sin ninguna enfermedad crónica conocida acude a tu consulta para una visita rutinaria, acompañado de su esposa. Le haces la anamnesis. Está al día con las pruebas de detección de cáncer y las vacunas adecuadas para su edad. La última vez que acudió a un médico de atención primaria fue hace varios años. El paciente afirma que, en general, se encuentra bien y que no tiene ninguna nueva preocupación médica. Toma famotidina para tratar una enfermedad por reflujo gastroesofágico ocasional y trazodona para ayudarle a dormir. No ha habido cambios recientes en su medicación. Trabaja como arquitecto y vive con su esposa, con quien lleva casado 20 años, y quien le animó a volver a acudir a un médico de atención primaria. El paciente consume dos o tres bebidas alcohólicas a la semana y no fuma.
Hoy, en la consulta, su presión arterial es de 126/88 mm Hg, la frecuencia cardíaca de 72 latidos por minuto y la saturación de oxígeno del 98 % mientras respira aire ambiente. Decides solicitar un estudio de laboratorio que incluya un hemograma completo, un perfil metabólico completo, un perfil lipídico, la medición del nivel de hemoglobina glicosilada y pruebas de función tiroidea.
Por lo demás, el paciente goza de buena salud y no presenta síntomas. Debe decidir si debe realizar una exploración física rutinaria durante la visita o si no es necesaria.
¿Cuál de los siguientes enfoques recomendaría? Base su elección en la bibliografía, su propia experiencia, las guías publicadas y otra información.
- Realizar un reconocimiento físico rutinario.
- No realizar un reconocimiento físico rutinario.
Para ayudarle en su toma de decisiones, hemos pedido a expertos en la materia que resuman la evidencia a favor de cada una de las opciones. Cada opción fue asignada a un experto por los editores, en lugar de ser elegida por el propio experto. Teniendo en cuenta sus conocimientos sobre el tema y los argumentos expuestos por los expertos, ¿qué enfoque elegiría?
OPCIÓN 1
Realizar un reconocimiento físico rutinario.
Allan H. Goroll, doctor en Medicina
Existen múltiples razones de peso para realizar un reconocimiento físico inicial exhaustivo a un hombre de 60 años que acude a atención primaria. Estas razones van desde establecer la confianza y forjar una alianza terapéutica hasta abordar las preocupaciones del paciente, satisfacer sus expectativas y detectar hallazgos físicos que no deben pasarse por alto.
Una gran cantidad de pruebas, resumidas en una reciente revisión sistemática y un metaanálisis, subraya lo que los profesionales sanitarios siempre han sabido: que el contacto físico fomenta la relación y la confianza.1 Omitir la exploración física supone perder la oportunidad de sentar estas bases fundamentales para una atención eficaz al paciente. Abordar las preocupaciones del paciente a través de componentes específicos de la exploración física contribuye a generar esa confianza y transmite el mensaje de que sus inquietudes se escuchan y se toman en serio. Realizar un examen físico puede reducir las pruebas innecesarias y el riesgo de responsabilidad civil, que se derivan de la percepción que tienen los pacientes de incompetencia y falta de interés.2,3
La mayoría de los pacientes que acuden a un centro de atención primaria para un examen preventivo esperan ser examinados a fondo y valoran menos favorablemente a su médico cuando no se cumple esta expectativa. Un estudio realizado con 452 pacientes sanos en la clínica de atención primaria del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) de West Haven demostró que la percepción que tenían los pacientes de la competencia del médico y de la calidad de la atención recibida se correlacionaba con su capacidad para recordar la realización de determinadas maniobras del examen físico.4 Los pacientes que tenían una mejor opinión de su médico recordaban una media de 8,20 maniobras, mientras que aquellos con una opinión menos favorable recordaban una media de 4,44 maniobras. Responder a esta expectativa generalizada con un examen físico sistemático transmite una sensación de atención y minuciosidad. Como se desprende del estudio del VA, omitir el examen o realizarlo de forma superficial conlleva el riesgo de una menor satisfacción del paciente y de que surjan dudas sobre la competencia del médico.
Aunque pocos elementos del examen físico inicial, aparte de la medición de la presión arterial, aportan pruebas definitivas de que reducen la mortalidad, varios de ellos merecen ser tenidos en cuenta. Este paciente, debido a su edad y sexo, presenta un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer. Estos riesgos potenciales abogan, como mínimo, por un reconocimiento dirigido que detecte signos que no deben pasarse por alto de enfermedad aterosclerótica y cánceres tratables, los cuales se beneficiarían de una atención temprana durante la fase asintomática. Entre los aspectos que deben revisarse durante el reconocimiento se incluyen lesiones cutáneas con pigmentación atípica, linfadenopatía indolora en la región cervical posterior o supraclavicular, nódulos mamarios, soplos vasculares y pulsos debilitados. Este tipo de revisión siempre puede dar lugar a pruebas innecesarias, preocupación y un tratamiento excesivo, pero tener en cuenta el contexto y establecer un umbral de intervención elevado debería limitar el riesgo de daños. Un ejemplo de ello es la recomendación «D» (no realizar) emitida por el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. (U.S. Preventive Services Task Force) respecto al cribado de la enfermedad de la arteria carótida, principalmente porque los médicos suelen recurrir a la revascularización carotídea de alto riesgo en lugar de limitarse al tratamiento médico.⁵
El tiempo es un bien escaso en la práctica clínica moderna, especialmente en la atención primaria. Merece una seria consideración la reducción de las tareas administrativas de escaso valor para liberar tiempo destinado a una exploración física de 10 minutos, cuidadosamente orientada, que genere confianza, aborde las preocupaciones y detecte hallazgos potencialmente importantes. La recompensa en términos de creación de vínculos, satisfacción del paciente y reducción del riesgo representa una excelente inversión de tiempo.
OPCIÓN 2
No realizar un reconocimiento físico rutinario
Dr. Adam S. Cifu
El médico de atención primaria descrito en la viñeta no debería realizar un reconocimiento físico. El reconocimiento físico es una prueba diagnóstica que se utiliza para evaluar hipótesis generadas durante la anamnesis. En el caso de adultos asintomáticos que acuden a una visita rutinaria, no existen hipótesis que el reconocimiento deba comprobar. Por lo tanto, existen argumentos de peso para afirmar que no se debe realizar el reconocimiento físico rutinario.
Muchos médicos sostienen que el reconocimiento es valioso para la detección precoz de enfermedades no diagnosticadas. Sin embargo, como prueba de cribado, no se ha demostrado que el reconocimiento físico rutinario reduzca la mortalidad ni mejore la calidad de vida. Una serie de revisiones sistemáticas bien realizadas, publicadas por la Administración de Veteranos (VA), concluyó que no se recomiendan los reconocimientos médicos rutinarios exhaustivos para adultos asintomáticos.⁶ Un análisis Cochrane más reciente de 17 ensayos aleatorizados demostró que los chequeos médicos generales tienen poco o ningún efecto a la hora de reducir el riesgo de muerte por cualquier causa, incluidos el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.⁷ Estos chequeos médicos generales incluían reconocimientos médicos rutinarios, junto con otras intervenciones de cribado.
Más allá de la falta de evidencia que demuestre una mejora en los resultados, el examen físico durante las visitas rutinarias puede perjudicar a los pacientes, tensar la relación médico-paciente y aumentar los costes económicos. Realizar un examen a una persona en la que la probabilidad previa a la prueba de padecer una enfermedad es mínima da lugar a resultados falsos positivos, lo que dificulta la interpretación de los resultados positivos. Este problema se ve agravado aún más porque la mayoría de los hallazgos de los exámenes se asocian con bajas sensibilidades y especificidades. En un análisis, solo el 28 % de los hallazgos positivos en la exploración física se asociaron con razones de verosimilitud positivas clínicamente relevantes.⁸ Un ejemplo es la detección de crepitantes en una exploración pulmonar de un adulto sano. La razón de verosimilitud positiva más alta descrita para este hallazgo como predictor de infiltrado pulmonar en un paciente con tos aguda es de 2,7.⁹ Incluso con una probabilidad previa a la prueba del 0,1 %, que probablemente sea una sobreestimación en una persona sana, la probabilidad posterior a la prueba es solo del 0,27 %. Por lo tanto, es probable que los reconocimientos físicos en una población asintomática provoquen ansiedad y gastos innecesarios, así como un exceso de pruebas, un sobrediagnóstico y un sobretratamiento.
Dedicar el limitado tiempo clínico a los reconocimientos físicos rutinarios supone una carga adicional para los médicos de atención primaria, que ya están sobrecargados. Las visitas de atención preventiva para poblaciones sanas son valiosas si incluyen intervenciones específicas basadas en la evidencia, pero no si se recurre a prácticas que suponen un despilfarro. Algunos médicos sostienen que el reconocimiento físico rutinario refuerza la alianza terapéutica entre el paciente y el médico. De hecho, puede que ocurra justo lo contrario. Por ejemplo, aunque decirle a un paciente que el examen cardiovascular es normal podría tranquilizarlo, esto podría perjudicar la relación si resultara ser falso. El tiempo valioso debería dedicarse a una conversación productiva, en lugar de a un acto meramente simbólico.
Renunciar al reconocimiento físico rutinario resultará difícil, ya que se ha convertido en una parte habitual de la visita anual y los pacientes lo dan por sentado.⁴ Sin embargo, existen precedentes de abandono de prácticas habituales cuando su valor clínico se considera marginal. Se han abandonado los exámenes rutinarios de próstata, los exámenes pélvicos cuando no están indicadas las citologías de Papanicolaou (Pap) y los exámenes testiculares. Deberíamos centrarnos en proporcionar una atención al paciente que sea necesaria, basada en la evidencia y en el valor, en lugar de una atención que se espera pero que puede resultar perjudicial.
Bibliografía
- Packheiser J, Hartmann H, Fredriksen K, Gazzola V, Keysers C, Michon F. A systematic review and multivariate meta-analysis of the physical and mental health benefits of touch interventions. Nat Hum Behav 2024;8:1088-1107.
- Müskens JLJM, Kool RB, van Dulmen SA, Westert GP. Overuse of diagnostic testing in healthcare: a systematic review. BMJ Qual Saf 2022;31:54-63.
- MLMIC Insurance Company. MLMIC insight: inadequate patient assessments contribute to diagnostic errors and substandard treatment. September 22, 2020 (https://www.mlmic.com/blog/lapses-in-the-diagnostic-process-can-lead-to-liability-claim/
- Duan L, Mukherjee EM, Federman DG. The physical examination: a survey of patient preferences and expectations during primary care visits. Postgrad Med 2020;132:108.
- US Preventive Services Task Force, Krist AH, Davidson KW, et al. Screening for asymptomatic carotid artery stenosis: US Preventive Services Task Force recommendation statement. JAMA 2021;325:476-481.
- Bloomfield HE, Wilt TJ. Evidence brief: role of the annual comprehensive physical examination in the asymptomatic adult. Washington, DC: Department of Veterans Affairs, 2011 (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK82767/).
- Krogsbøll LT, Jørgensen KJ, Gøtzsche PC. General health checks in adults for reducing morbidity and mortality from disease. Cochrane Database Syst Rev 2019;1:CD009009-CD009009
- Kennedy K, Stern SDC, Cifu AS. Diagnostic reasoning and the accuracy of findings in the history and physical examination. Sensible Medicine. November 30, 2022 (https://www.sensible-med.com/p/diagnostic-reasoning-and-the-accuracy).
- Diehr P, Wood RW, Bushyhead J, Krueger L, Wolcott B, Tompkins RK. Prediction of pneumonia in outpatients with acute cough — a statistical approach. J Chronic Dis 1984;37:215-225.
Vacuna contra el herpes zóster | Afirmaciones sin fundamento y palabrería comercial
15 de julio 2026 por Dick Bijl Publicado en Overnu. Traducido y publicado en este blog con permiso del autor; entrada original en: https://overnu.nl/gordelroosvaccin-ongefundeerde-claims-en-marketing-prietpraat/
Dick Bijl es médico de cabecera jubilado y epidemiólogo. Es presidente de la Sociedad Internacional de Boletines Farmacéuticos y fue durante años redactor jefe del «Geneesmiddelenbulletin», una revista que evalúa de forma independiente los nuevos productos farmacéuticos para médicos y farmacéuticos. Bijl ha escrito varios libros, como «Het Pillenprobleem» y «Griep – prikken, slikken of heel voorzichtig niets doen?». Se doctoró en 2006 en la Universidad de Ámsterdam.
Tras el fracaso de la vacuna contra el coronavirus, la industria farmacéutica está recurriendo a todos los trucos posibles para promocionar nuevas vacunas, como la vacuna contra el herpes zóster Shingrix. Y es que es necesario. La confianza de la población en las vacunas es mínima.
Hay muchas preguntas sobre la vacuna contra el herpes zóster. En el resumen de IA de Google, al escribir esta palabra, leemos lo siguiente:
La vacunación contra el herpes zóster (normalmente con Shingrix) es la forma más eficaz de prevenir el herpes zóster y el intenso dolor nervioso que lo acompaña. La vacuna consta de dos dosis, con un intervalo de entre 2 y 6 meses, y ofrece protección a largo plazo. A partir de 2027, la vacunación será gratuita en los Países Bajos para las personas mayores de 60 años, pero por ahora aún corre a cargo del propio ciudadano. En los medios de comunicación ya circulan rumores de que la vacuna tiene una eficacia del 97 %, es decir, incluso mayor que la de la vacuna contra el coronavirus.
Con esto parecen haberse respondido la mayoría de las preguntas. Pero sin duda muchos lectores ya se habrán dado cuenta de que aquí se está mezclando información científica con marketing. Esto es lo que la IA nos ofrece sobre todo: una nueva moda sin fundamento.
Ahora voy a ofrecer primero información de fondo sobre las recomendaciones de las autoridades sanitarias. A continuación, haré algunas observaciones críticas sobre esta vacuna.
Antecedentes
El herpes zóster puede ser una afección muy molesta y dolorosa. Se trata de la reactivación del virus de la varicela, que permanece en el organismo tras el contagio en la infancia y que, debido a determinadas circunstancias, se reactiva y vuelve a multiplicarse. Afecta principalmente a los nervios de la zona torácica o de la cara (herpes zóster oftálmico). Puede resultar muy doloroso (neuralgia posherpética) y es difícil de tratar.
Afecta sobre todo a las personas mayores. Aproximadamente una de cada cinco personas mayores padece herpes zóster, aunque solo una pequeña parte desarrolla también la neuralgia posherpética. El tratamiento con antivirales específicos, como el aciclovir y el famciclovir, puede prevenir la progresión de la enfermedad si se aplica en la fase inicial, pero no la neuralgia posherpética.
Los síntomas del herpes zóster se localizan en la zona inervada por el ganglio afectado, normalmente en la piel de los costados del tronco, en los brazos o en la cara. Tras una sensación inicial de picor, hormigueo, ardor y/o dolor, aparecen vesículas que se secan al cabo de entre diez y catorce días. Esto puede ir acompañado de un dolor intenso causado por la afectación del tejido nervioso local. Este dolor puede prolongarse durante meses, a veces años y, en casos excepcionales, incluso de por vida.
Cuando el dolor persiste más de uno a seis meses tras la aparición de las ampollas, en la literatura científica se habla de neuralgia posherpética (PHN). Aproximadamente entre el 15 % y el 20 % de todos los casos de herpes zóster dan lugar a PHN.
Dictamen del Consejo de Salud
La vacuna Zostavax, utilizada en el pasado, no ofrecía una protección suficiente. Por ello, el Consejo de Salud o Gezondheidsraad (GR) emitió un dictamen negativo sobre esta vacuna. Actualmente, se considera que la nueva vacuna, Shingrix, ofrece protección en el noventa por ciento de los casos. Por ello, el GR emite ahora un dictamen favorable. No obstante, los costes siguen siendo un problema. [1]
El GR no ha aprendido nada de la tragedia de la reciente pandemia. El análisis crítico de los datos sigue siendo un paso demasiado grande; y, aunque el GR fuera capaz de hacerlo, queda por ver cómo reaccionaría el Ministerio de Salud, Bienestar y Deporte (VWS) ante ello.
Indicación
Según la Agencia Europea de Medicamentos (EMA)[2], Shingrix está indicado para la prevención del herpes zóster y la neuralgia posherpética en:
- Adultos de 50 años o más
- Adultos de 18 años o más con un riesgo elevado de padecer herpes zóster.
Efectos secundarios
Los efectos secundarios más frecuentes son, según la EMA, fiebre y escalofríos. En personas mayores de 50 años pueden aparecer dolor muscular, cansancio, dolor de cabeza y dolor articular. Por último, Shingrix puede provocar reacciones de hipersensibilidad y el síndrome de Guillain-Barré.
El concepto de «número necesario para causar daño» (NNH) se refiere al número de personas a las que hay que tratar para que una de ellas sufra un efecto secundario. Y de eso se trata aquí. Se trata de efectos secundarios que impiden realizar las actividades cotidianas, como fiebre, malestar general y dolor en el lugar de la inyección.
El número de personas que hay que tratar para provocar una reacción lo suficientemente grave como para impedir que alguien realice sus actividades normales durante uno o dos días es, en el grupo de edad de 50 a 69 años, aproximadamente 1 de cada 11 personas vacunadas. En el grupo de edad, esa cifra es de aproximadamente 1 de cada 25 personas vacunadas. [3]
Interacciones
No se han observado interacciones especiales con otras vacunas de uso común.
Uso durante el embarazo y la lactancia
No hay datos sobre su uso en mujeres embarazadas. Los resultados de los estudios en animales no indican efectos nocivos directos o indirectos sobre el embarazo, el desarrollo embrionario o fetal, el parto o el desarrollo posnatal.
No se han estudiado los efectos en los lactantes alimentados con leche materna de la administración de Shingrix a sus madres. Tampoco se sabe si Shingrix se excreta en la leche materna.
Conclusión provisional
Quien aún tenga dudas sobre la vacuna contra el herpes zóster puede concluir, a la luz de lo anterior, que Shingrix es segura y eficaz. Y es que el Consejo de Salud ha ayudado tanto a los fabricantes durante la reciente pandemia que ahora podemos confiar ciegamente en sus recomendaciones.
Circulan rumores, sobre todo en los medios de comunicación convencionales, de que la vacuna incluso prevendría la demencia. [4]
La industria saca a relucir todos sus trucos.
Para promocionar esta vacuna, la industria tuvo que idear y aplicar muchos trucos. [5] Era absolutamente necesario. De lo contrario, solo los periodistas desinformados se creerían esas afirmaciones.
Eficacia relativa frente a eficacia absoluta
Cuando Pfizer quiso comercializar una vacuna contra el coronavirus, el director de Pfizer Países Bajos declaró en el programa Nieuwsuur que su vacuna tenía una eficacia del 95 %. «Vaya», dijo Jeroen Wollaars. No lo entendió y, por lo tanto, no planteó ninguna pregunta crítica.

Este truco de marketing funcionó. Por eso, el fabricante y muchos medios de comunicación decidieron volver a utilizarlo ahora con la vacuna contra el herpes zóster. «97 % de eficacia», rezaba el mensaje. Sin embargo, la cifra que realmente importa se acerca más al 3 %.
Ese 97 % se refiere a la comparación con otra vacuna. Pero para los ciudadanos, lo importante es la diferencia con respecto a un placebo. En este caso, la vacunación con Shingrix reduce el riesgo absoluto en un 3 % (0,03). Esa es, por tanto, la Reducción del Riesgo Absoluto (RRA). Con ella se puede calcular el Número Necesario a Tratar (NNT = 1/RRA = 1/0,03 = 33).
Un NNT de 33 significa que hay que vacunar a 33 personas para prevenir un caso de herpes zóster en una persona, y que 32 personas no se beneficiarán de la vacunación. Sería totalmente justificado que el Gobierno dijera: «Paga tú mismo esa vacuna». Pero cuando la industria empieza a ejercer presión, sabes que el resultado será otro.
Desenmascaramiento
En el caso de los ensayos aleatorizados, es preferible que se realicen a doble ciego y controlados con placebo. El diseño doble ciego es un requisito para evitar que los médicos y los participantes tengan expectativas excesivas respecto al tratamiento. En el caso de Shingrix, esto resultaba complicado porque el líquido de la inyección tenía un característico color amarillo. Por lo tanto, tanto los participantes como los profesionales sanitarios podían averiguar rápidamente qué sustancia se les administraba o qué sustancia administraban, lo que podía generar expectativas excesivas respecto a la vacuna.
Convencer a las personas no vacunadas para que se vacunen
Durante la última pandemia, Pfizer también vacunó a los participantes del grupo de placebo de su ensayo clínico. GSK, el fabricante de Shingrix, ha vuelto a aplicar ahora ese truco. Esto impide realizar un seguimiento a largo plazo de los participantes en el estudio. Muy astuto.
Pfizer esgrimió como argumento que sería «poco ético» privar a las personas de la vacuna. Y eso lo dijo una empresa que suele figurar entre las tres primeras del ranking de empresas más fraudulentas de EE. UU.
Fuentes independientes y demencia
Los datos anteriores, tras las recientes experiencias colectivas con la industria de las vacunas, no tranquilizarán a todo el mundo. Además, a menudo resultarán insuficientes para tomar una decisión.
La revista médica alemana Arznei-Telegramm (AT) informó [6] de que se han publicado cinco estudios de cohorte retrospectivos que analizaban la demencia. [7–8–9–10–11] En ninguno de estos estudios se recopilaron los datos con fines científicos y, desde luego, no específicamente para la demencia. Así, los factores socioeconómicos y de estilo de vida no quedan suficientemente reflejados en ellos. También se han descrito «efectos» de magnitud similar en estudios observacionales sobre otras vacunas. En resumen, no es ninguna novedad y tampoco se ha investigado a fondo.
En principio, los «efectos» relativos, del orden del 17 % al 32 %, observados en estos estudios observacionales también podrían deberse a un sesgo provocado por factores de confusión desconocidos, no registrados o no sospechosos.
El mecanismo de acción tampoco está claro. En uno de los estudios mencionados se especula sobre si el adyuvante AS01 presente en Shingrix podría ser responsable del efecto. Dado que el efecto puede observarse ya al cabo de unos meses, a los autores de AT les parece poco probable que la prevención del herpes zóster pueda explicar la reducción del riesgo de demencia.
En opinión de AT, una relación causal con efectos relativos tan moderados solo puede garantizarse de forma suficiente mediante ensayos aleatorizados. Dadas las recomendaciones de vacunación vigentes, es probable que estos sean difíciles de llevar a cabo. Sin embargo, sin pruebas suficientes, las vacunas no deberían utilizarse para la profilaxis de la demencia y, desde luego, no deberían promocionarse en los medios de comunicación con este fin.
Reflexión
La eficacia de la vacuna contra el herpes zóster para proteger contra la aparición de esta enfermedad solo se ha demostrado en parte. Además, los estudios de los que se deriva la afirmación de que protege contra la demencia son de mala calidad. Se trata de estudios observacionales, en cuyo análisis no se han tenido suficientemente en cuenta los efectos de los factores de confusión.
La única forma de tenerlos en cuenta es mediante ensayos aleatorizados bien diseñados y ejecutados. Sin embargo, ese no es el tipo de estudio preferido por la industria. Los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) cuestan dinero y tiempo, y su resultado es incierto. Para la industria es mejor lanzar al mercado una afirmación u opinión basada en estudios de mala calidad y, de ese modo, preparar a la población para el marketing. El resto vendrá por sí solo. De eso se encargarán los médicos y los periodistas.
Un fenómeno interesante es que el fabricante de Shingrix hace hincapié en los efectos positivos de un adyuvante. Los adyuvantes son sustancias que los fabricantes añaden a una vacuna para que se necesite una menor dosis. A veces, esto plantea objeciones. Durante la pandemia de la gripe mexicana, se descubrió que la vacuna Pandemrix de GSK (recomendada por el veterinario de Róterdam Ab O) contenía un adyuvante que provocaba narcolepsia. La táctica de los especialistas en marketing consiste ahora en hacer afirmaciones basadas en investigaciones deficientes: si no se investiga a fondo, no se descubre nada.
Ahora la cuestión es si se reembolsarán los costes de la vacuna. Sin duda, eso es lo que ocurrirá con un ministro del VVD en el Ministerio de Salud, Bienestar y Deporte y con altos funcionarios que no tienen ni idea del tema. Prefieren que el cabildeo dé sus frutos. Simplemente seguir aumentando los costes de la sanidad. ¡A los accionistas les viene muy bien!
Referencias
- [1] Rijksinstituut voor Volksgezondheid en Milieu (RIVM). Gordelroosvaccinatie. Bilthoven: RIVM; 2026 Jul 6.
- [2] European Medicines Agency (EMA). Shingrix, INN-Herpes zoster vaccine (recombinant, adjuvanted): product information. Amsterdam: European Medicines Agency.
- [3] Lal H et al. Efficacy of an adjuvanted herpes zoster subunit vaccine in older adults. N Engl J Med. 2015;372(22):2087-96.
- [4] NOS. Onderzoekers: gordelroosvaccinatie verlaagt mogelijk kans op dementie. Hilversum: NOS; 2025 Apr 2.
- [5] Malone RW. What they don’t tell you about the shingles vaccine [Internet]. Malone News (Substack); 2026 Apr 1.
- [6] Redaktion arznei-telegramm. Mit dem Varizella-zoster-Totimpfstoff Shingrix gegen Demenz impfen? Arznei-Telegramm. 2025 Dec;56(12):95-6.
- [7] Polisky V et al. Varicella-zoster virus reactivation and the risk of dementia. Nat Med. 2025 Dec;31(12):4172-9.
- [8] Taquet M et al. The recombinant shingles vaccine is associated with lower risk of dementia. Nat Med. 2024 Oct;30(10):2777-81.
- [9] Taquet M et al. Lower risk of dementia with AS01-adjuvanted vaccination against shingles and respiratory syncytial virus infections. NPJ Vaccines. 2025 Jun 25;10(1):130.
- [10] Harris K et al. The Impact of Routine Vaccinations on Alzheimer’s Disease Risk in Persons 65 Years and Older: A Claims-Based Cohort Study using Propensity Score Matching. J Alzheimers Dis. 2023;95(2):703-18.
- [11] Tang E et al. Recombinant zoster vaccine and the risk of dementia. Vaccine. 2025 Feb 6;46:126673.
PREVECARDIO y la “ilusión del chequeo”: cuando hacer más no es hacer mejor
PREVECARDIO y la “ilusión del chequeo”: cuando hacer más no es hacer mejor
por Francisco Camarelles, Carlos Brotons, Sara Belinchón y Alberto Cotillas y Grupo PAPPS Madrid. SOMAMFYC
El programa PREVECARDIO-AP representa un ejemplo claro de una tendencia creciente en los sistemas sanitarios, que es la medicalización preventiva de la población aparentemente sana mediante chequeos estructurados. Sin embargo, esta estrategia plantea una cuestión incómoda pero necesaria: ¿Tiene sentido hacer chequeos sistemáticos a población asintomática?
1. El problema de base es que los chequeos no han demostrado mejorar resultados clínicos.
La evidencia es bastante consistente, ya que las grandes revisiones sistemáticas como la Cochrane de 2012 y la actualización de 2019 de hasta 250.000 personas, han mostrado que los chequeos generales de salud NO reducen la mortalidad total ni cardiovascular frente a no hacerlos. Sí aumentan los diagnósticos, el consumo de fármacos, y el etiquetado de enfermedad. Es decir: más medicina ≠ más salud. Más recientemente, el estudio DANCAVAS II que estudia el cribado cardiovascular entre 60 y 65 tampoco observa una reducción de la mortalidad, y sí un aumento de las hemorragias digestivas en el grupo intervención (probablemente porque a los individuos que tenían un RCV alto sus médicos les iniciaban aspirina y estatina, sin haber ninguna evidencia al respecto).
En todo caso, dado que los beneficios de los chequeos de salud generales pueden ser limitados y heterogéneos, parece razonable dirigirlos a poblaciones con mayores necesidades de atención preventiva o con mayor riesgo.
2. PREVECARDIO: cribado masivo disfrazado de buena práctica
El programa propone un cribado estructurado en personas de 40–75 años sin enfermedad conocida. Pero esto introduce un cambio importante respecto al modelo clásico de Atención Primaria, se pasa de un cribado oportunista y contextualizado basado en la relación clínica, a un cribado poblacional protocolizado, descontextualizado e industrializado (SMS, agenda centralizada, circuito cerrado). Esto transforma la prevención en una actividad automática, no reflexiva.
Mientras se promueve un programa de chequeos, se abandonan otras intervenciones como, entre otras, el cribado y la intervención breve sobre el consumo de riesgo y perjudicial de alcohol, que han demostrado su eficacia en reducir mortalidad.
3. Sobrediagnóstico: el efecto colateral inevitable
Cuando se busca enfermedad en población sana, aparecen alteraciones de bajo riesgo, se diagnostican condiciones con escaso impacto clínico y se inicia cascada con más pruebas, más consultas, y más tratamientos. El propio programa reconoce umbrales bajos (ej. HbA1c ≥ 5,7%) que activan circuitos diagnósticos que pueden conducir a prediabetes sobrediagnosticada, dislipemias leves medicalizadas, e hipertensión leve tratada.
Podemos caer en el riesgo de hacer “demasiada prevención” si se amplían umbrales diagnósticos y empleamos programas preventivos de escaso valor en personas sanas. Por ello, la prevención cuaternaria adquiere un valor intrínseco junto a la toma de decisiones compartida y el uso adecuado de medidas epidemiológicas como son el riesgo absoluto y el número necesario de pacientes para tratar (NNT).
4. La paradoja de la prevención
El programa incluye un elemento clave (y contradictorio) que es el “paradigma de prevención”: la mayoría de los eventos ocurren en personas de riesgo bajo-moderado. Pero la respuesta es cribar a toda la población cuando la evidencia sugiere que la mejor opción son las intervenciones poblacionales (políticas, entornos, hábitos).
5. Intervenciones débiles sobre factores de riesgo
Detectar más no implica cambiar más, ya que las intervenciones sobre estilo de vida son de eficacia modesta y difícil sostenibilidad. Además, las intervenciones farmacológicas son de beneficio absoluto bajo en bajo riesgo. El resultado es el de mucho esfuerzo clínico para poco impacto real. Por ejemplo, en personas con hipertensión leve no tratada y sin enfermedad cardiovascular previa, el inicio de monoterapia antihipertensiva o la intensificación del tratamiento puede no reducir la mortalidad por cualquier causa, los eventos cardiovasculares totales ni la cardiopatía coronaria, en comparación con quienes recibieron placebo o ningún tratamiento. Puede haber una reducción del ictus, pero también posiblemente un aumento de abandonos por efectos adversos.
6. Coste de oportunidad o lo que dejamos de hacer
Cada consulta de PREVECARDIO (30 min) implica más tiempo de enfermería, más recursos diagnósticos, y seguimiento, ¿A costa de qué? Pacientes complejos abandonados, crónicos mal controlados, menos atención a otras patologías y a los determinantes sociales. Está claro que la prevención innecesaria compite con la atención necesaria.
7. Atención Primaria como “fábrica de riesgo”
El programa convierte la consulta en un espacio de cribado protocolizado centrado en indicadores y orientado a cumplir objetivos (Criterios de Buena Atención CBA, y Contrato Programa Centro CPC), lo que significa desplazar el modelo centrado en la persona hacia uno centrado en el riesgo.
8. Alternativa: prevención sensata
Desde una perspectiva más alineada con las recomendaciones del PAPPS y WONCA habría que priorizar el cribado selectivo y oportunista, las intervenciones con alto valor, las conversaciones clínicas significativas y la longitudinalidad del profesional sanitario.
La longitudinalidad en AP en prevención y promoción de la salud se ha demostrado muy importante. La continuidad relacional mejora la experiencia del paciente en la prevención cardiovascular, y una mayor continuidad con el médico de familia se asocia con mejor asesoramiento en estilos de vida y prevención percibido por los pacientes.
Por otra parte, es necesario reorientar la prevención hacia los determinantes sociales, la promoción de salud real, y las decisiones compartidas.
9. Ausencia de debate y participación de sociedades científicas. Es curioso que la primera referencia bibliográfica del programa sea a las de las recomendaciones preventivas cardiovasculares del PAPPS 2024. Sin embargo, la consulta del programa con los miembros del PAPPS ha sido nula.
10. Propuesta desde el PAPPS.
La Cartera de Servicios Estandarizados (CSE) de Atención Primaria (AP) de la CM incluye, dentro de su servicio 404 “Detección del riesgo cardiovascular y otros problemas prevalentes en el adulto”, una serie de Criterios de Buena Atención (CBA) que contemplan el cribado oportunista de diversos FRV. Entre ellos se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, la práctica de actividad física, la obesidad, la hipertensión arterial (HTA), la diabetes mellitus (DM), la dislipemia y la estratificación del riesgo vascular.
Los resultados iniciales de un estudio presentado en el EUROPREV Forum 2026 Madrid, 26 y 27 de marzo, han encontrado que solo un 49,8 % de los pacientes tienen completado el paquete mínimo del PAPPS de forma adecuada. Queda mucho que mejorar en actividades preventivas antes que embarcarse en un chequeo generalizado sin evidencia científica que lo sustente. Además, antes de implementar un programa de chequeo generalizado, se debería fomentar el cálculo oportunista del RCV según las recomendaciones PAPPS 2024, y el abordaje oportunista de los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular.
| Recomendación | Calidad de la evidencia | Fuerza de recomendación |
|---|---|---|
| Se recomienda el cálculo del riesgo vascular a todos los adultos de ≥ 40 años que no tengan una enfermedad vascular o que, por sus características, no sean de alto riesgo, mediante SCORE2 o SCORE2-OP (70 y 90 años). | Moderada | Fuerte a favor |
| Las tablas de riesgo constituyen una información complementaria y útil para ayudar a estratificar el riesgo y a tomar decisiones en el tratamiento de la dislipemia y de la HTA | Moderada | Fuerte a favor |
Conclusión
PREVECARDIO-AP es un programa técnicamente bien diseñado, pero conceptualmente problemático. Parte de una premisa cuestionable: que detectar más enfermedad en población sana mejora la salud cuando la evidencia sugiere lo contrario: “Los chequeos generales generan más diagnósticos, más tratamientos… pero no más salud”.
El reciente EUROPREV Forum Madrid 2026 nos ha dejado una conclusión clara: es necesario ir «hacia una prevención más sensata, segura y centrada en la persona». Una AP fuerte y accesible debe ser la piedra angular de una prevención efectiva y sostenible.
“No todo lo prevenible merece ser buscado, ni todo lo detectable merece ser tratado.”
Documento
Comunicado sobre proyecto PREVECARDIO-AP


COMUNICADO sobre proyecto PREVECARDIO-AP
Madrid, 27 de abril de 2026
Las sociedades científicas firmantes deseamos compartir nuestro malestar con la forma en que se ha gestado y puesto en marcha el proyecto Prevecardio-AP.
Dicho proyecto, surgido en el seno de una iniciativa de investigación hospitalaria, comprende una serie de actuaciones que pueden ser útiles para la detección y actuación sobre factores de riesgo cardiovascular, pero que entendemos deben realizarse bajo el prisma que guía el trabajo en Atención Primaria y de hecho vienen realizándose ya desde hace años en nuestros centros.
Dicho prisma debe priorizar:
- Asegurar la longitudinalidad en las actuaciones realizadas, siempre con la enfermera y médica de referencia de cada ciudadano, asegurando así que esta actuación se integre en la asistencia longitudinal característica de Atención Primaria, que en repetidos estudios ha demostrado disminuir la morbimortalidad en la población atendida.
- Ir en consonancia con la Cartera de Servicios Estandarizados de Atención Primaria. No parece razonable que un proyecto de prevención sobre la población general contravenga las recomendaciones que guían nuestras actuaciones en Atención Primaria junto a las ofrecidas por el Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud (PAPPS), ya sea por periodicidad de las valoraciones o por intervalos de normalidad. En este sentido, algunas de sus recomendaciones deben ser revisadas, ya que existe evidencia científica diferente a la planteada en el documento.
- Ajustarse a la realidad asistencial de cada centro de salud Puede que no se disponga de los cartuchos para realizar las determinaciones o el tamaño del centro limite el uso de espacios compartidos para realizar estas determinaciones… ¿Por qué no utilizar la determinación en sangre venosa?
Entendemos que es fundamental actuar sobre los factores de riesgo cardiovascular, como llevamos haciendo desde hace décadas, de forma asentada en la realidad vital de cada ciudadano, y optimizar dicha actuación es parte esencial de este trabajo. Nos sorprende que la difusión de este proyecto publicite esta labor como algo novedoso, cuando no lo es en absoluto, se trata de una de las labores que realizamos diariamente en el primer nivel de atención sanitaria.
Mantenemos nuestra plena disposición a seguir colaborando con la Gerencia Asistencial de Atención Primaria y la Consejería de Sanidad para trabajar en pos de asegurar la mejor asistencia para la población madrileña, pero creemos necesaria una revisión y adecuación del proyecto Prevecardio-AP, teniendo en cuenta la realidad diaria en los centros de salud y adaptándola a esta.
Junta Directiva SoMaMFyC
¿A qué nivel debería reducir su colesterol LDL?
Post original de Greg Katz, MD parte de El complicado asunto del progreso médico.
Tras la publicación de las nuevas directrices sobre el colesterol, se ha dedicado mucho esfuerzo a destacar la importancia de alcanzar los objetivos terapéuticos para el colesterol LDL.
Sin embargo, la cuestión de hasta qué punto es crucial alcanzar el objetivo de LDL es una sobre la que no hemos contado necesariamente con los datos más sólidos.
Uno de los estudios más destacados de la conferencia de la ACC se denominó EZ-PAVE, un estudio que analiza la evolución de los pacientes cuando se les trata con diferentes niveles objetivo de LDL.
Parte del motivo por el que este ensayo me resulta interesante es cómo se debatió en las redes sociales, como si se tratara de una evaluación definitiva de un régimen de reducción del colesterol realmente intenso:
Creo que esa interpretación es un poco exagerada si se analizan los detalles del artículo.
Se trata de un estudio en el que se seleccionó a pacientes con enfermedades cardiovasculares y se estableció como objetivo que un grupo alcanzara un nivel de LDL de 55 y otro de 70. Sin duda, hubo una diferencia entre ambos grupos en cuanto al impacto del tratamiento:

Sin embargo, si se analizan los resultados reales, esa reducción del riesgo del 33 % resulta un poco exagerada en cuanto a sus implicaciones prácticas.
Hay dos razones principales para ello:
La gran mayoría de las diferencias entre los grupos se basaban en las diferencias en el número de personas a las que se les colocaron stents o se les realizaron otros procedimientos cardíacos. Hubo una diferencia pequeña (0,3 % al año) en los infartos de miocardio, pero ninguna diferencia en las muertes o los accidentes cerebrovasculares.
Se trataba de un ensayo abierto. Por lo tanto, la necesidad de someterse a una intervención a menudo se basa en una valoración subjetiva. Ya sea por parte del paciente que refiere los síntomas o del médico que los interpreta, puede verse influida por el hecho de saber en qué grupo se encontraba la persona.
No estoy descartando este ensayo como si dijera que un nivel más alto de LDL es mejor; está claro que no lo es.
Pero es un ensayo en el que se exageró la importancia de los resultados. Y eso concuerda con lo que habría sido mi predicción antes del estudio: una modesta reducción del LDL debería conducir a una pequeña diferencia en los resultados.
El informe principal, que habla de una reducción del riesgo del 33 %, realmente no pasa la prueba del algodón.
Así pues, Ez-PAVE no nos dice que un nivel debajo de LDL sea malo, pero sí sugiere que el beneficio marginal de reducir un nivel de LDL que ya es bajo no es enorme.
Y también quiero llamar la atención sobre el hecho de que incluso la interpretación más pesimista de este artículo es, en realidad, bastante notable para la ciencia médica: el grupo tratado de forma menos intensiva solo tuvo una tasa de eventos del 9,7 % en tres años.
Eso significa que, en el contexto médico actual, existe un riesgo anual de alrededor del 3% de que un paciente con una enfermedad cardíaca establecida sufra un infarto, un ictus o necesite someterse a una intervención cardíaca.
Es bastante increíble pensar en los avances de la ciencia médica en el tratamiento de las enfermedades cardíacas.
Cuanto mejores sean los resultados iniciales, menor es el margen de mejora, lo que hace más difícil demostrar diferencias drásticas entre las estrategias. Y se podría argumentar que eso hace que cada avance incremental sea más impresionante, no menos.
Todo el mundo toma vitamina D. Nadie sabe por qué.
traducción de Everyone Takes Vitamin D. No One Knows Why por Gregory Katz, MD en Greg Katz’s Newsletter
La vitamina D parece gozar de una aprobación casi universal.
Forma parte de los suplementos que toma o recomienda casi todo el mundo. Los pacientes se someten a un control en sus revisiones físicas anuales; incluso existe un código CIE-10 que los médicos pueden utilizar en su facturación. Se puede comprar básicamente en todas partes.
De hecho, creo que nunca he visto a ningún influencer decir que los suplementos de vitamina D son realmente malos o inútiles. Simplemente existe en esta niebla de aprobación de bajo riesgo algo que «se supone que debes tomar» porque podría ayudar y probablemente no hará daño. Esa aceptación universal es parte de por qué creo que la historia de la vitamina D es fascinante. Porque una vez que se profundiza en la investigación, uno se da cuenta de algo que es casi surrealista: hemos estudiado a fondo la vitamina D y todavía no tenemos nada claro si se debe tomar un suplemento de vitamina D.
Lo que creemos saber
Las personas con niveles más altos de vitamina D tienen mejores resultados en materia de salud. Eso se ha demostrado una y otra vez, donde los niveles más altos de vitamina D se han relacionado con menores riesgos de:
Cardiopatías
Cáncer
Diabetes
Enfermedades autoinmunes
Depresión
Infecciones respiratorias (incluido el COVID)
Es fácil argumentar que si un nivel bajo de vitamina D está relacionado con problemas de salud y la administración de suplementos es segura, ¿qué inconveniente hay en tomar suplementos para mejorar la salud?
Parece razonable. Pero (parafraseando a Bill Simmons)… ¿Estamos seguros de que los suplementos de vitamina D realmente sirven para algo?
Lo que hemos aprendido de los experimentos con personas
La vitamina D se ha probado en ensayos aleatorios. En muchos. Y los resultados son rotundamente decepcionantes. Hemos estudiado la administración de suplementos de vitamina D para casi cualquier enfermedad crónica que se pueda imaginar. Y a pesar de estudiar miles de pacientes, hay básicamente cero que señalen beneficio.
Los estudios son todos neutrales; el autor ha escrito antes sobre esto. Eso ciertamente no prueba que la vitamina D no haga nada. Pero en algún momento uno esperaría que hubiera una tendencia hacia algo bueno si la suplementación con vitamina D fuera realmente importante. Y los datos que tenemos ciertamente sugieren que la mayoría de los suplementos de vitamina D son una pérdida de dinero.
El problema de las medidas indirectas (proxy en el original)
Entonces, ¿cómo se explica la desconexión entre los estudios observacionales y los ensayos aleatorizados? Es fácil: la vitamina D no es la causa de la buena salud. Es un indicador de buena salud.
Las personas que tienen niveles más altos de vitamina D también tienden a:
-Pasar más tiempo al aire libre.
-Seguir una dieta mejor.
-Hacer más ejercicio
-Tener menos grasa corporal
-Dormir mejor
-Tienen menos enfermedades crónicas
En otras palabras, tienen estilos de vida más saludables. Y unos mejores niveles de vitamina D son solo el resultado de ese comportamiento saludable. Al fin y al cabo, a nadie le importa si sus niveles de vitamina D son asombrosos; nos importa si contraemos cáncer o enfermedades cardíacas. Por desgracia, a pesar de todos los estudios sobre este tema, no se ha planteado la pregunta de investigación correcta.
No hemos estudiado la vitamina D de la forma correcta.
Antes de descartar la vitamina D por completo, tenga en cuenta las limitaciones: ninguno de estos estudios se diseñó para responder a la pregunta de si corregir una deficiencia (o de alcanzar un nivel objetivo específico) previene alguna enfermedad. Y muchos de estos ensayos incluyeron a personas que, para empezar, ni siquiera eran deficientes.
Si quiere probar si corregir la deficiencia de vitamina D es importante, debería:
- Inscribir solo a personas que realmente sean deficientes.
- Asignarlos aleatoriamente a placebo frente a suplementos.
- Ajustar la dosis en función de los niveles sanguíneos para alcanzar un objetivo específico.
- Realizar un seguimiento de los resultados a lo largo del tiempo (ataques al corazón, cáncer, fracturas, infecciones, mortalidad).
Ese estudio no se ha hecho realmente de forma rigurosa. ¿Por qué no se ha hecho? Porque sería caro, llevaría mucho tiempo y requeriría dosis individualizadas y análisis de sangre frecuentes. Así que estamos atrapados en el limbo: suficientes dudas para cuestionar el bombo publicitario, pero no suficientes pruebas para responder a la pregunta principal con algún nivel de confianza.
Las guías de práctica clínica reconocen la falta de pruebas
El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE.UU. (USPSTF) se encoge de hombros. No recomiendan el cribado rutinario de la deficiencia de vitamina D en adultos asintomáticos. No porque piensen que no es importante, sino porque las pruebas son demasiado limitadas para guiar una acción definitiva.
Se trata de una admisión bastante notable si se piensa en lo extendidas que se han vuelto las pruebas y la administración de suplementos. Las directrices de la Sociedad de Endocrinología me resultan extrañas: sugieren que no tiene sentido hacer pruebas de detección de vitamina D, pero básicamente sugieren que todo el mundo debería tomarla. Si quiere leerlas usted mismo, puede echar un vistazo aquí.
Su perspectiva abarca algunas ideas diferentes y algo contradictorias:
- No hacer pruebas porque no sabemos lo que realmente significa «deficiente».
- Pero también, ¿recomendamos la suplementación porque es barata y segura?
- Y no sabemos qué dosis o nivel objetivo realmente hace la diferencia.
Llámame loco, pero eso no suena como una orientación basada en la evidencia.
La importancia de un biomarcador
Cada vez que se plantea tomar un medicamento, un suplemento nutricional o, en realidad, cualquier molécula exógena, debería poder responder a la pregunta de «¿qué define el éxito de esta intervención?».
Lo bueno de la vitamina D es que tenemos una forma de hacer un seguimiento de su nivel. Eso hace que las decisiones sobre cómo van las cosas sean bastante sencillas. Podemos saber si usted es deficiente. Podemos saber si su dosis de suplemento corrige la deficiencia.
Como consecuencia, la vitamina D es en realidad bastante diferente de la mayoría de las decisiones sobre suplementos porque podemos medirla y cuantificar lo bien que está funcionando realmente la suplementación.
Lo que yo hago en la práctica
Esta es mi opinión práctica: No compruebo rutinariamente los niveles de vitamina D a menos que un paciente lo solicite. 1 Nunca he comprobado mi propio nivel de vitamina D. Si alguien se hace la prueba y tiene un nivel muy bajo, creo que es razonable administrar suplementos. Si alguien tiene osteoporosis, fragilidad, baja masa muscular o un alto riesgo de fractura, la suplementación con vitamina D probablemente tenga más sentido. La suplementación empírica no me parece que tenga mucho sentido, independientemente de lo que recomiende la Endocrine Society. Debe hablar con su médico sobre su situación personal, ya que la lectura de este boletín no establece una relación médico-paciente.2
No creo que sea probable que haya un beneficio para la persona promedio, especialmente si usted no está haciendo un seguimiento de los niveles y el ajuste de su dosis en respuesta a sus niveles. Si hubiera un gran beneficio de la suplementación a ciegas, ya lo habríamos visto.3
¿Y este es el mejor caso de uso de suplementos?
Lo sorprendente es que la vitamina D es uno de los suplementos más estudiados del mundo.
Tenemos:
– Un análisis de sangre medible
– Una intervención barata y ampliamente disponible
– Una base masiva de investigación
Y todavía no sabemos si ayuda. Entonces, ¿qué le dice eso acerca de todos los otros suplementos por ahí? Nattokinase. Rapamicina. NAD. Athletic Greens. La lista continúa. La mayoría de ellos no tienen un solo ensayo aleatorio de alta calidad que realmente haga la pregunta clínica correcta. Y sin embargo, la gente está gastando cientos de dólares al mes en estas cosas.
¿Por qué es importante?
Cuando no disponemos de investigaciones de alta calidad, nos quedamos con suposiciones, vibraciones y extrapolaciones. Abrimos la puerta a las personas influyentes, las empresas de suplementos y el ruido pseudocientífico. Y a la gente le resulta cada vez más difícil averiguar qué es lo que realmente importa.
Por eso creo que la vitamina D es el ejemplo perfecto de lo poco que sabemos realmente en materia de bienestar y de la claridad que aún necesitamos.
La semana que viene escribiré sobre cómo sería un programa de investigación sobre el bienestar real y riguroso. La llamaré la lista de deseos «Make America Healthy Again».
Y hasta que no dispongamos de la investigación adecuada, creo que la pregunta que realmente hay que hacerse cuando se gasta dinero en cualquiera de estas cosas es: ¿tengo realmente alguna idea de lo que esto está haciendo realmente por mí?
1- Ordenaré casi cualquier prueba que solicite un paciente, a menos que piense que la prueba es arriesgada, descabellada o que puede informar erróneamente.
2- Y como este boletín no forma parte de mi práctica de la medicina, tengo por norma no responder a preguntas personales sobre el riesgo de ningún individuo en respuesta a lo que escribo aquí.
3 Tenga en cuenta que la biología es complicada: – hacemos vitamina D a partir del colesterol, pero hay bastantes intermediarios en el camino y no tenemos ni idea de cómo (o si) es importante tener esos intermediarios en equilibrio con los niveles activos de vitamina D.
Cribados de bajo valor
Traducción de la carta al director por Arnaud Chiolero Low-value population screening.The Lancet, 2024; 404(10456): 935 publicada en Lancet comentando el artículo: El cribado de poblaciones requiere pruebas sólidas: la genómica no es una excepción por Turnbull C, et al. Population screening requires robust evidence-genomics is no exception. Lancet. 2024 Feb 10;403(10426):583-586. doi: 10.1016/S0140-6736(23)02295-X.
Todos los cribados pueden ser perjudiciales (por ejemplo, por causar miedo, falsos positivos, investigaciones estresantes o sobrediagnóstico), algunos son beneficiosos, y los que pueden recomendarse deben ser «más beneficiosos que perjudiciales a un coste razonable». Como plantean Clare Turnbull y sus colegas, no está claro si el cribado genómico que forma parte de la iniciativa Our Future Health será más beneficioso que perjudicial a un coste razonable si se implanta a nivel poblacional. Por tanto, este cribado podría agravar el problema del cribado de bajo valor.
La atención de bajo valor es aquella que aporta un beneficio mínimo o nulo al paciente y constituye una preocupación creciente para los sistemas sanitarios. La población, así como los responsables políticos y muchos profesionales sanitarios, esperan mucho del cribado, pero los beneficios reales -especialmente para enfermedades crónicas comunes, como el cáncer- son generalmente bajos. Además, en la práctica del cribado a menudo no sigue las recomendaciones relativas a la frecuencia de las pruebas o las edades a las que empezar y parar. También se suelen realizar muchos cribados que no aportan ningún beneficio, como el cribado del cáncer de tiroides, lo que significa que son frecuentes los cribados de escaso valor.
El afán por los cribados, aunque sean de escaso valor, se basa en la creencia sincera de que siempre es útil identificar las enfermedades en una fase temprana, lo que permite un tratamiento precoz y mejores resultados. Sin embargo, para muchas enfermedades, la detección y el tratamiento tempranos no son mejores que el tratamiento iniciado más tarde y, debido a las mejoras en el tratamiento, las ventajas de tratar las enfermedades identificadas mediante cribado frente a las enfermedades detectadas clínicamente disminuyen. Además, no se tiene suficientemente en cuenta que muchos cribados son meras herramientas para estimar la probabilidad de una enfermedad futura, pero no permiten un diagnóstico precoz; este es el caso del cribado del riesgo genómico de enfermedades comunes. En la era de la medicina predictiva y personalizada, los límites difusos entre riesgo y enfermedad están impulsando la expansión sin fin de la estrategia de cribado y tratamiento.
Por último, la aplicación de una estrategia preventiva de cribado del riesgo genómico podría aumentar las desigualdades socioeconómicas en materia de salud, ya que la aceptación de este tipo de cribado será más frecuente entre las personas con una posición socioeconómica elevada, como se ha observado en el caso de los cribados del cáncer o de los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares. El coste de oportunidad de la aplicación de este tipo de cribado a nivel poblacional tendrá que considerarse cuidadosamente




