Categoría: Medicos

15 minutos no son suficientes para una visita en atención primaria

Traduccion de: “15 minutes aren’t enough for a primary care visit” por   en KevinMD blog

¿Has comprado un colchón de espuma viscoelástica recientemente? Muchos vienen en bolsas retráctiles al vacío. Una vez que el aire entra en la bolsa, el colchón se expande a su tamaño normal. Es fascinante ver cómo se expanden.

No es tan fascinante ver a un paciente expandirse a su tamaño real, cuando se le aprieta a la fuerza en un espacio de tiempo cerrado como la cita de una consulta.

Los pacientes se reducen para adaptarse a un espacio de 15 minutos en la agenda (N. del T.  En España los “huecos” de agenda varian segun el momento del año y la comunidad autonoma, oscilando de 1 a 7 minutos). Se ve muy ordenado en el papel. Están muy bien organizados en espacios uniformes, hasta que arrancas las bolsas y ocurre el desbordamiento.

15 minutos es poco. Es seguro para algunos, pero para los pacientes más complejos que el promedio, no lo es.  Este último tipo es más de lo normal en mi práctica, y probablemente también en la tuya.

Muchas veces esos ’15 minutos’ son seguidos por innumerables minutos no facturables que se gastan en gráficos y papeleo después de las horas de clínica que erosionan el tiempo dedicado a los seres queridos, el ejercicio, los pasatiempos y el descanso que tanto se necesitan.

Supongamos por un momento que los médicos son la encarnación del sacrificio. El autosacrificio en aras del bienestar de un paciente estaría de acuerdo con esa vocación. Lo que duele, sin embargo, es el sufrimiento innecesario que tenemos que atravesar es que, al final, no beneficia a nadie.

Esto afecta particularmente a la atención primaria, donde se necesitan grandes volúmenes para que tenga sentido económico el sistema actual de reembolso. El sistema no nos hace justicia, médicos y otros proveedores que idealizan la medicina personalizada basada en las relaciones. Tampoco hace justicia a los pacientes que más necesitan la atención primaria, y van a la consulta para un reconocimiento previo a un nuevo trabajo, para una infección del tracto urinario o por un constipado.

Deberíamos comenzar a valorar la atención primaria de calidad por lo que vale. Por la forma en que faculta a los pacientes para hacer los cambios correctos, cómo evita la atención urgente innecesaria o las visitas al departamento de urgencias, las hospitalizaciones, derivaciones y diagnósticos, sino también cómo les permite a los médicos cumplir con su vocación sin sufrimiento indebido.

¿La atención primaria directa* es la respuesta?

Tal vez.

Por lo que yo sé, no se puede conciliar una atención sanitaria de calidad y los pacientes ‘con empaquetado al vacío’. 15 minutos no son bastante para una visita en atención primaria.

*Atención Primaria Directa (DPC por sus siglas en ingles) es un modelo americano de  pago en atención primaria que da a los médicos de familia una alternativa significativa a la facturación de honorarios por servicio a los seguros médicos, cobrando a pacientes una cuota mensual, cada tres meses, o anuales que cubre todo o la mayor parte de servicios de atención primaria incluso servicios clínicos, de laboratorio, y consultivos,  incluyendo la coordinación y dirección de atencion sanitaria más amplia.  Proporciona beneficios a los pacientes de atención primaria primarios proporcionando ahorros sustanciales y un mayor grado de acceso a , y tiempo con, el médico

El factor humano

Cada vez que iba a ver a María, mis ojos se depositaban en el pequeño afiche que amarilleaba en la pared enfrente de su cama. Mientras distraídamente hacía como que la auscultaba, repasaba las figuras que lo poblaban. Apenas se podía distinguir algo; pero había una que sobresalía: era la de María. La caricatura, aunque de una María mucho más joven, era buena: apoyada en una fregona, parecía dispuesta a fregotear un suelo sobre el que danzaban chuscas figurillas. Hacía tiempo que me interesaban más los sonidos de sus recuerdos que los de sus pulmones, así que, sin rubor, le pregunté sobre el pajizo folio que adornaba su humilde estancia…..

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Demasiados cocineros aruinan el puchero

Dedicado a Doña Florencia

portadaEn el blog de un médico general australiano se publicó hace poco una entrada donde el autor reivindicaba, las tareas de un médico de familia (MF), frente a la creciente automatización que emergía en los sistemas sanitarios. Su argumento se resumía en una frase: En mi trabajo, nunca se trata solo de una receta o una derivación. Daba como muestra la detección oportunista y la prevención como elementos clave que hacen efectiva la práctica general. En el terreno del tratamiento con medicamentos, la prevención se ha plasmado en conceptos tales como la deprescripción, la prescripción prudente o la conciliación de la medicación que no son otra cosa que una reacción a un fenómeno que los MF conocemos bien: la polimedicación.

Sigue en editorial de Revista Medicos de Familia

Sobre campañas de cribado mal diseñadas

Comunicado de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia (SoMaMFyC) en relación con el programa de detección precoz de cáncer de cólon y recto (PREVECOLON)

La comunidad de Madrid está implantando el programa de diagnóstico precoz del cáncer de colon, PREVECOLON. Los médicos de familia siempre hemos encabezado y promovido las actividades preventivas y los programas de cribado y creemos firmemente que el lugar óptimo para las mismas es la atención primaria.

Sin embargo, observamos con preocupación cómo se implantan nuevas actividades y tareas en atención primaria sin que se acompañen del imprescindible estudio de las cargas de trabajo que generan y de los recursos necesarios para su desempeño. No nos consta que ese cálculo ni la dotación presupuestaria se hayan publicado. Creemos que los recursos del programa, probablemente escasos, se han destinado a las colonoscopias del programa que se han centralizado en unos pocos hospitales.

Actualmente en caso de que el resultado del análisis de sangre oculta en heces sea positivo se cita al paciente de forma automática con su médico de familia. De esta forma, nos encontramos con estos pacientes citados en huecos de cinco o pocos más minutos. En este tiempo se debe explicar al paciente, generalmente alarmado, lo que significa el positivo de la prueba, qué es una colonoscopia y para qué sirve, obtener su consentimiento, valorar el riesgo anestésico, rellenar un extenso protocolo y los documentos derivados del mismo. Se nos ha insistido en la importancia de dedicar el tiempo necesario a informar adecuadamente al paciente para que llegue bien preparado a la colonoscopia y “no se pierda una cita valiosa”. Todo esto es imposible si queremos hacerlo con un mínimo de calidad en cinco minutos y en agendas ya saturadas.

Estamos dispuestos a prestar nuevos servicios a la población para contribuir a mantener o mejorar su salud, pero llama la atención que si solicitamos una colonoscopia a un paciente con síntomas (rectorragia, por ejemplo) no haya que valorar el riesgo anestésico y, sin embargo, en el paciente asintomático sea imprescindible.

Nos manifestamos pues completamente a favor de que las actividades de prevención, promoción de la salud y diagnóstico precoz descansen en la atención primaria pero no entendiendo a ésta como infinitamente elástica. No se pueden implementar nuevos servicios sin el cálculo de la carga de trabajo y su correspondiente mejora de recursos en el nivel asistencial que los soporta.

Los médicos y médicas de familia exigimos unas condiciones de trabajo dignas para poder ofrecer la calidad del servicio que los pacientes merecen. La forma de implantar el programa PREVECOLON no hace más que agravar la precaria situación de la atención primaria de nuestra comunidad y, por lo tanto, de todo el sistema.

Junta Directiva de la SoMaMFyC

Cardiólogos, ciencia y redes sociales

Traducción no autorizada de What Are the Real Lessons from the ORBITA Trial? por Milton Packer en el blog Revolution and Revelation

Gran parte de la comunidad de cardiología se ha obsesionado en las últimas semanas por la presentación y publicación de un ensayo clínico, conocido como ORBITA.PCI2

Si no conoces ORBITA, esta es su historia. Es un ensayo clínico aleatorizado, donde los pacientes con angina estable (incluso con estenosis grave) tuvieron un alivio similar de los síntomas y una mejoría en la capacidad de ejercicio, si se sometian a una intervención coronaria percutánea (PCI) en enfermedad de un vaso o se les realizaba un procedimiento simulado.

¿Cree que ese resultado podría molestar a algunas personas?

Solo piensa en ello.  Si la eficacia de la PCI no está garantizada en pacientes tipo ORBITA, entonces millones (¿miles de millones?) de dólares se gastan en un procedimiento que no agrega nada a la terapia médica actual.

Si quienes pagan, dejaran de pagar  por la PCI en pacientes tipo ORBITA, los cardiólogos, hospitales y escuelas de medicina perderían una importante fuente de financiación. El impacto financiero negativo sería incalculable.

Por lo tanto, tiene sentido que los médicos cuyos medios de vida dependan de los procedimientos cardiovasculares intervencionistas puedan vacilar antes de aceptar los hallazgos de ORBITA. Como escribió Upton Sinclair: Es difícil lograr que un hombre entienda algo, cuando su salario depende de que no lo entienda.PCI

No soy un cardiólogo intervencionista, y no tengo ningún interés personal en esto. Pero la historia real sobre ORBITA no es lo que muestra el ensayo.  La verdadera historia es cómo las personas han reaccionado ante el ensayo.

La reacción no ha ocurrido en la literatura médica o en reuniones científicas. Este drama se ha desarrollado en las redes sociales, en un grado que no tiene precedentes.

El estudio ORBITA tendrá un legado duradero, pero no por su impacto en la práctica clínica o en nuestro pensamiento sobre la enfermedad de las arterias coronarias. El legado de ORBITA es: si un investigador presenta los resultados de una investigación impopular en una reunión científica, debe estar preparado para luchar en una guerra total en las redes sociales o en los sitios de noticias digitales durante un largo período de tiempo.

No te enseñan sobre eso en la facultad de medicina.

¿Es tan malo ?

El investigador principal del juicio ORBITA, Darrel Francis del Imperial College en Londres, abrió una cuenta de Twitter para defenderse de los ataques. Ha estado muy ocupado. Él ha estado parando ataques provenientes de cientos de fuentes diferentes. Creo que Darrel va a tener que contratar tanto a un publicista (¡como a un guardaespaldas!)] para mantener su vida con estabilidad.

 Pero la parte más increíble ha sido ver lo que la gente realmente ha dicho publicamente.  Algunos dicen que la PCI no funcionó en el ensayo porque los pacientes recibían tratamiento médico que era demasiado bueno.

¿Huh?

Sí, lo leíste correctamente. Algunos dicen que el ensayo habría tenido éxito si los pacientes hubieran estado recibiendo atención deficiente. Supongo que eso significa que solo los médicos que tratan a sus pacientes de manera subóptima deben realizar PCI a estos pacientes.

Pero la cita que más me gusta es la que tomé del sitio web de TCTMD que fue atribuida a Samir Kapadia, MD, (de Cleveland). Parece que odia el ensayo y cree que no prueba nada. Su cita: ‘Hago angioplastia y tengo pacientes agradecidos. No creo que se necesite mucha ciencia descubrir si  la [PCI] funciona o no. [In my practice, I do angioplasty and I have grateful patients. It’s not rocket science for me to figure out if [PCI] works or not]

En la facultad de medicina solían enseñar que no deberías decir cosas así en público, incluso si las crees. Supongo que deben haber dejado de enseñar ciencia a los cardiólogos.

El ensayo ORBITA puede o no, habernos enseñado algo importante sobre la enfermedad de las arterias coronarias, pero definitivamente nos ha enseñado sobre las debilidades de los seres humanos y sobre cómo las redes sociales empeoran las cosas.

Más Metrotrexato

La carta publicada en Medicina Clínica sobre el metotrexato esta dando algun fruto. Hace un par de dias he tenido noticia de un nuevo caso de muerte por metotrexato en nuestro pais. La confusión de la pauta de dosificación ha sido, de nuevo, el problema que lo ha originado. El metotrexato que debe administrarse en una dosis única semanal, se tomo diariamente lo que ocasiono un cuadro de toxicidad aguda y la muerte del paciente. En la nota que alerta de este caso los redactores inciden en:

Entendemos que dejar la responsabilidad de prevenir este efecto adverso grave, únicamente en los profesionales sanitarios y pacientes no resulta justo. Son necesarias medidas normativas por parte de la autoridad sanitaria que garanticen los necesarios cambios por parte de las compañías farmacéuticas responsables del medicamento, como por ej: la comercialización de diferentes presentaciones farmacéuticas de metotrexato oral que se adecúen a las indicaciones.

 

El caso presenta unas peculiaridades que lo hacen cuando menos “sorprendente”.

La indicacion no estaba incluida en la ficha tecnica. El medicamento implicado fue Metotrexato Cipla®, que al contrario que el Metotrexato Wyeth®, NO incluye una advertencia en el embalaje exterior del medicamento (caja) y en el blíster. Para los profanos es bastante incomprensible que la nota de alerta de la AEMPS afecte a un medicamento y a otro no, siendo de igual composicion y que puede ser intercambiado en la farmacia. Es más al ser Metotrexato Cipla® considerado generico y el otro no, podria haber cierta preferencia en dispensar este ultimo.

Aparte de solucionar ese galimatias burocrático, la AEMPS debería tomar, como indicamos en su momento en la carta, medidas mas agresivas para atajar este problema grave y continuado.

a ojo de buen cubero

Se presume, desde los primeros estudios sociológicos sobre la profesión que los médicos, tendemos a sobrestimar los beneficios de nuestras intervenciones e infraestimar los daños o perjuicios que estás ocasionan. Esta tesis se ha visto corroborada por la investigación sobre la toma decisiones clínicas. Una revisión sistemática publicada  recientemente en la revista JAMA Internal Medicine abunda en esta tesis.

Esta revisión recogió 48 estudios de diversas especialidades médicas en los que se estudiaba las respuestas de los médicos en la estimación de los beneficios o daños de cualquier prueba diagnóstica, intervencion de cribado o tratamiento.

perdi.PNGLos resultados de los estudios individuales eran demasiado heterogéneos para ser combinados en un metanálisis, por lo que los autores calcularon el porcentaje de médicos que subestimaron, sobreestimaron o contestaron correctamente sobre los beneficios o los daños en cuestión.

El resultado de esta revisión muestra que la mayoría de los médicos – cuando se les sometía a un cuestionario especifíco que exploraba estas cuestiones- evaluaron correctamente los daños, sólo el 13% de las ocasiones y los beneficios sólo en el 11% de los casos.

Las estimaciones de los médicos variaban ampliamente entre especialidades y el tipo de intervención, verbigracia, más del 90% sobreestimó la capacidad de la terapia de reemplazo hormonal para reducir el riesgo de fractura de cadera, mientras que más del 90% subestimó el riesgo de cáncer de la gammagrafía ósea.

Con estos resultados los autores concluyen que los clínicos solo ocasionalmente tienen expectativas precisas de beneficios o daños, con inexactitudes en ambas direcciones. Tienden más a menudo a subestimar los daños y sobrestimar los beneficios. Estas percepciones imprecisas sobre los beneficios y los daños de las intervenciones podrían estar ocasionando un trabajo clínico por debajo de lo óptimo.

Los pacientes no se quedan atrás, otra revisión sistemática publicada en la misma revista dos años aantes, muestran que las expectativas poco realistas sobre los beneficios y los daños de las intervenciones, también son la norma entre los pacientes. Esta revisión mostro que al igual que los médicos, la mayoría de los pacientes sobreestiman el beneficio de intervención y subestiman el daño de las intervenciones médicas

 

El sueño de Juan

Desde que le diagnosticaron algo malo en el estómago, el sueño de Juan no era el mismo. No sabía si por la preocupación, o por la cantidad de potingues que tomaba, el caso es que no descansaba por la noche como antes. Esa noche en que tras unas duras sesiones de quimioterapia pensaba descasar, fue la peor. A la dificultad para dormir, se añadió un cosquilleo en la espada, que lejos de parar aumentaba conforme pasaban las horas, Llego la madrugada, justo en el momento en que solía dormirse, y aquello era ya dolor. Su mujer sintiendo su inquietud, se despertó:

¿Qué te pasa, Juan?

Nada que tengo un cosquilleo fuerte en la espalda, dijo, quitándole importancia

Pero si tienes unos granitos dijo su mujer, cuando le miro por detrás, eso es una culebrilla, como lo que tuvo mi madre poco antes de morirse

¡Vaya ánimos que das! Le contesto Juan entre divertido y preocupado

¡Nada! tenemos que ir a urgencias a que te lo vean.

Lo que más le molestaba a Juan era acudir de nuevo a ver a los médicos. De toda su enfermedad, lo que peor llevaba era que prácticamente vivía en el hospital o en el centro de salud, por unas cosas o por otra su vida era un peregrinaje de consultas, recetas, radiografías y análisis, sin lugar para casi nada más.

Es un herpes zoster, le contesto un médico somnoliento (este tampoco dormía mucho, pensó Juan)

¿Tiene alergias o está tomando algún medicamento?

No, bueno si, pantoprazol

¿Solo?

Si, solo eso. Para Juan esos medicamentos que le ponían en los ciclos cuyos nombres no conocía, no eran medicamentos sino algo para matar a la cosa mala del estomago

Bueno pues tome estos comprimidos, contesto el médico, mientras le extendía una receta.

Gracias, contesto Juan mientras apenas leía:  comprimidos de 125 mg. Una vez al día duración: 7 días

 

Cuatro días más tarde Juan fue ingresado en la unidad de cuidados intensivos por una aspergilosis pulmonar invasiva y diseminada, con afectación mucocutánea tipo placas ulceronecróticas centrofaciales. A pesar del tratamiento con antifúngicos de amplio espectro, Juan falleció.

Murió con la cara carcomida, comentaba su mujer entre sollozos mientas recogía con su hija las cosas de Juan, entre ellas el ultimo medicamento que había tomado, era el de herpes y se llamaba Nervinex

 

Basado en un caso real publicado en Medicina Clínica y en un entorno también real donde a pesar de los avances de la informática, un médico no tiene acceso a una historia clínica electrónica de un paciente donde conste TODA la medicación que se le prescribe, ni siquiera a un módulo de interacciones que permita detectar estos casos antes de que se produzcan.

Pongamos que hablo de Madrid

 

Gestion de la Incapacidad Temporal

Mi participación en la jornada del 18 de octubre de 2017 en el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM).

Gracias  a Ignacio Sevilla (vocal APdel ICOMEM y a Paulino Cubero ( Médico de familia moderador de la mesa) por la invitación y apoyo

In memoriam del Dr. D. Rafael Martinez de la Eranueva

Hace tres dias, a los 55 años, fallecio el Dr. D. Rafael Martinez de la Eranueva. Un médico de familia especial, al que todos los que le conocian apreciaban y querian. No lo trate en profundidad como para elaborar una necrologica, le dejo esta tarea a alguien que lo conocia bien. Se incluye a continuación. Solo recordar que durante el congreso SEMFyC celebrado en Bilbao, Montori comento que habian multitud de Rafas en ese congreso y uno de ellos era el Rafa del eficaz comite organizador. Justo poco antes del congreso y ante una anecdotica propuesta mia, Rafa me mostro una de sus grandes cualidades: la capacidad de ver oportunidades donde otros solo encuentran problemas y el entusiasmo que derrochaba en todo.

Donde esté nuestro compañero seguro que hay un jamon esperandole, y él sabe porque.

In memoriam del Dr. D. Rafael Martinez de la Eranueva. Médico de Familia de Vitoria-Gasteiz. Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Álava y Coordinador del Proyecto iSemFYC de semFYC-Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria

Por Ángel Ruiz Téllez. Médico de Familia.

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El 14 de Septiembre, prematuramente, como siempre, pero especialmente, nos dejó Rafael a sus 55 años.

Me he adelantado 25 a la esperanza de vida media” me decía pesaroso.

Dos años antes, en la confidencia que supone viajar juntos a destinos comunes y sin enfermedad reseñable alguna, me decía, “¿no te parece escaso el tiempo que tenemos para poder aprender tantas cosas tan interesantes como hay?”

Rafa era un individuo que engañaba. Siempre parecía normal, a primera vista, en los primeros encuentros. Jamás se engolaba de su imponente superioridad intelectual. Solo con el paso de las horas, de los días, de las semanas ibas descubriendo el pozo de sabiduría que atesoraba. Éste iba apareciendo como por ensalmo en el transcurso de la conversación y el debate, en el transcurso del tiempo.

Solo así eras consciente de su saber enciclopédico en historia, pintura, escultura, literatura, poesía, jazz, música clásica, tipografía, arquitectura, arte griego, arte contemporáneo, gastronomía, enología, filosofía …., y claro en medicina, ética, bioética, psicología, neurociencia, cerebro…., dotado de una memoria prodigiosa capaz de nombrar, con todo detalle, sucesos, fechas, nombres, curiosidades. Todo ese conocimiento yacía en su mente contextualizado, combinando sucesos con las tendencias y razones del momento histórico. Tú solo precisabas escuchar y aprender.

Conversador expansivo y apasionado, amante de la buena mesa y de la cocina, tenía buena mano, el buen vino y el gin-tonic con almendras tostadas con un puntito de aceite y sal. Y el buen tomate. “El tomate es mi fetiche en muchas de mis recetas culinarias”.

Sus continuas apostillas a cualquiera de las temáticas que trataras se veían ilustradas por aportaciones sintéticas de toda la erudición que atesoraba, que regalaba generosamente, sin intención alguna de reconocimiento.

Sus libros, “que quiere más que a sus hijos”, diría María, su mujer, más de 10.000 volúmenes, en una casa reconvertida en biblioteca, más su enorme discoteca de CDs y Vinilos, son su legado, como me refería pocos días antes de morir. Hemos perdido un oráculo y sus hijos un tutor, pero, aunque nos ha dejado, creó un edificio de inconmensurables paredes de palabras que llevan al confín de los tiempos, que llegan a donde la vista no alcanza y allá donde solo la imaginación permite. Una mansión de paredes de imágenes, de sonidos, de notas evocadoras que nos sugieren y seducen desde hace siglos. Su legado. Un legado de obras selectas del pensamiento, de la creatividad y del conocimiento.

Imposible comprenderlo. Todo eso, ¿se puede hacer en escasos 40 años?

Rafa era autodidacta. Su curiosidad incontenible, su motor de motivación interna. Pero, por encima de todo, su hambre por comprender, por entender, al alma humana y por disfrutar la belleza.

Curiosidad y admiración de la belleza. Dos anhelos imposibles de provocar con incentivos laborales. Con contratos fijos o móviles.

Nunca tuvo propiedades, ni plaza fija, por no tener, no tenía ni carnet de conducir. “Soy un desastre”, decía. Era claro que sus anhelos eran otros. Sus propiedades eran intangibles. Tenía Conocimiento, con mayúsculas.

Esa amplitud de miras le hacía afirmar con rotundidad, además del grito que hacía proferir a sus hijos, en una mañana cualquiera de domingo, de “En esta casa todos somos Darwinistas”, eso de “Yo, soy de Nueva York”, cuando, por fin, arrastrado por la figura icónica de John Zorn, un músico fuera de toda clasificación pudo asistir a algunos de los conciertos experimentales en “The Stone”, en East Village de New York.

¿Para qué nació Rafael? ¿Para ser médico?, porque perfectamente podría haber sido catedrático de arte en cualquier universidad de renombre, además de que, paradójicamente, se pasó, los años de formación médica en la Universidad de Valladolid, asistiendo a clases de arquitectura y urbanismo, o se pasaba el día leyendo historia, arte, literatura, filosofía y viendo películas de arte y ensayo.

Pues sí, nació para ser médico, pero para ser Médico de Familia, por su incontenible tendencia a la visión global, que le impedía elegir otra cosa que una disciplina tan amplia y poliédrica como es la medicina general o de familia.

El azar hizo que recalara en Sansomendi (Vitoria-Gasteiz), mi centro de salud. Poco a poco fuimos enredando nuestros destinos y expectativas.

Unos años ejerció como médico asistencial, pero desde hace más de una década, su destino se centró en la formación de otros médicos, en la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Álava.

Unas cuantas generaciones de médicos han podido disfrutar de sus reflexiones, de su conocimiento, de sus continuas recomendaciones a la lectura de libros selectos que te ofrecía.

Nubes grises comenzaron a asomar en el horizonte del pensamiento y comportamiento profesionales. La tormenta perfecta se iba fraguando en la atmósfera en la que respiraba nuestra profesión y oficio, en inversa relación a la inversión y al gasto sanitario. La despersonalización y la simplificación de la asistencia a meros protocolos o procedimientos estándar se hacía cada vez más patente, por más inversión que se destinara.

Las cosas no podían seguir haciéndose como siempre. Estaba participando activamente en el cambio de paradigma del manejo profesional del dolor, del manejo tan equivocado de las patologías con “dolor sin daño” tisular, como la fibromialgia, la jaqueca, la proctalgia, la dismenorrea, el colon irritable, las piernas inquietas, la lumbalgia, etc, el Síndrome de Sensibilización Central, con efectos curativos en base a la palabra y el conocimiento científico, no sin un notable rechazo por parte de otros profesionales o pacientes con intereses secundarios. Una iniciativa de la atención primaria vitoriana al rescate y promoción de la investigación de Arturo Goicoechea, contestado, inclasificable, pero genial neurólogo alavés.

La grave preocupación por la despersonalización y la simplificación asistencial nos vinculó estrechamente, he hizo que convenciera a la Sociedad Española de Medicina de Familia para que tomara cartas en el asunto. Se creó el proyecto iSemFYC© de semFYC, en el que puso todo su corazón y espíritu y del que debatíamos, por más de tres horas, hace escasos 10 días, mientras yacía en el diván y, aunque costándole un triunfo hablar, lo hacía apasionadamente con una lucidez mental que nunca perdió, porque “me vengo arriba”, decía, con estas cosas.

iSemFYC© es un proyecto de profesionalismo, de Primarización del Sistema Sanitario, para que el médico, en base al conocimiento y al cambio de paradigmas de pensamiento y comportamiento profesional, revierta la actual tendencia tan alejada de la inteligencia, la compasión y la efectividad.

Rafa, realmente, era un arquitecto, de ahí la alta proporción de sus amigos con este oficio. Un arquitecto de las formas de pensamiento profesional que consideraba necesarias para el desempeño de la medicina integral, que es lo que ciertamente es la medicina de familia.

Rafa nos ha dejado claro que para ser un buen profesional médico hay que abrir el espíritu a todas las disciplinas posibles. Cuantas más mejor.

rafa2Seguro que hoy estará en el Olimpo de los sabios, genios y eruditos, datando un Lokitos, un vaso ceremonial de la antigua Grecia, que si del IVº, que si del IIIer siglo antes de Cristo, uno de sus más íntimos placeres.

Rafael nos ha dejado, sí, pero también nos ha dejado un enorme gusto por la curiosidad, la vida, el conocimiento, la reflexión, la duda. También un ejemplo de valor, templanza e integridad.

Me llamó rendido y vencido por la enfermedad, unos días antes, con sabor a despedida. Yo desgraciadamente, estaba fuera de España. “¡Espérame!, el miércoles llego”, le ordené, le supliqué. Con plena lucidez acordó con la excelente oncóloga Dra. Estefanía Arévalo, del hospital comarcal Santiago Apóstol de Miranda de Ebro, la fecha de sedación, en casa, con la orden de no comenzar hasta que yo llegara. Me esperó, en tan grave estado. Un regalo que nunca le podré devolver.

En el tanatorio, su cuñado Enrique, arquitecto de profesión, también, me preguntó muy interesado, sabedor a conciencia, del proyecto iSemFYC©, que Rafa, ahora reposando inerte en el féretro, les había relatado en multitud de ocasiones “¿cómo yo, como nosotros los pacientes, podríamos reconocer que el ambicioso proyecto iSemFYC©, en el que Rafa tanto creía, se ha llevado a término, ha concluido con éxito? ¿Qué señales debo esperar ver yo, como paciente, cuando me acerque a mi médico, para saber que Rafa, que vosotros habéis triunfado?”

Sonriendo, mientras sentía a Rafa a mi lado, de pie, exultante y apasionado le dije, “Cuando la primera pregunta que te haga tu médico sea “¿En Qué le puedo ayudar?”, en vez de “¿Qué le pasa, qué quiere, qué desea, a qué ha venido, otra vez por aquí?” y cuando 9 de los 10 minutos de tu consulta, los dedique a ti y solo 1 al ordenador, entonces, sabrás que hemos triunfado”.