Categoría: Medicos

La culpa fue del smartwatch

Una traducción no profesional y adaptación de  A Contrarian View of Digital Health por John Mandrola y publicada en Quillette.

 

The pursuit of health is a symptom of unhealth.

—Petr Skrabanek

Jim de Kentucky. Un granjero, alto, con una gorra camionera, recientemente jubilado. Toma medicamentos para la hipertensión arterial y la diabetes. La artrosis le hace más lento, pero no tiene síntomas cardíacos. Él juega a las cartas, va a pescar y sale con sus nietos.

La familia de Jim le compró un smartwatch -reloj inteligente- para que pudiera mejorar su salud. El reloj le dijo que su ritmo cardíaco era bajo. Jim llamó al médico de familia, quien organizó una visita urgente con cardiología.

El electrocardiograma de Jim mostró contracciones ventriculares prematuras ocasionales. Su cardiólogo se preocupó porque estas pueden indicar problemas. Jim intentó tranquilizar a su médico y le dijo: “Me siento bien”

El cardiólogo insistió en más pruebas. Una de las exploraciones, conocida por su propensión a los falsos positivos, mostró una anomalía. Entonces, Jim, el hombre feliz asintomático que fue al cardiólogo por un reloj inteligente, se hizo una coronariografía, una prueba que requiere colocar un catéter en el corazón, que resulto casi normal.

Poco después del procedimiento, Jim dejó de hablar, su rostro se paralizo y no pudo mover el lado izquierdo de su cuerpo. El catéter había roto una placa que causó un accidente cerebrovascular.

El neurólogo trata de ayudarlo. Meses después, Jim progresa lentamente en una residencia de ancianos.

Mientras que las redes sociales amplían las anécdotas de ‘salvaciones’ de los dispositivos de salud personales, los clínicos del mundo real captan dos verdades del caso de Jim: es difícil encontrar una persona sin síntomas y que la interacción con la atención médica conlleva riesgos.

En la década de 1970, Ivan Illich, un filósofo, escribió un libro llamado Medical Nemesis (1974). La tesis de Illich era que la medicina se había convertido en una gran amenaza para la salud. Su prosa rimbombante y su personalidad excéntrica hicieron que sus ideas fueran fáciles de descartar en ese momento. Ahora, con la expansión del complejo médico-industrial, incluidos los dispositivos de salud ‘personales’, las ideas de Illich merecen otra mirada.

¿Podría haber sido un presciente?

Illich describió tres formas en que el lobby médico ha traído daño, o iatrogenia, a la sociedad. El caso de Jim ilustra el primer tipo de iatrogenia: el daño clínico directo. Pero Illich nos enseñó que la iatrogenia clínica directa no es la peor forma de hacer daño. La expansión de la salud digital pondrá en peligro a la sociedad de maneras más perniciosas y devastadoras.

Una es la iatrogenia social en la que la práctica médica causa enfermedades al alentar a las personas a convertirse en consumidores de terapias preventivas. Gilbert Welch, profesor de medicina del Instituto de Política de Salud y Práctica Clínica de Dartmouth, llama a esto ‘medicina anticipatoria’. Welch constató que cuando tratamos a personas con síntomas, lo hacemos porque los pacientes están pidiendo nuestra ayuda. En la medicina anticipatoria, a los pacientes se les dice que necesitan nuestra ayuda.

Los relojes inteligentes capaces de registrar el ritmo del corazón son, en esencia, programas masivos de detección de enfermedades, similares a las campañas de concienciación sobre el cáncer con lazos azul y rosa.

Una mirada empírica a la evidencia que apoya la medicina anticipatoria es aleccionadora.

En 2015, tres investigadores de Stanford estudiaron sistemáticamente todos los ensayos publicados de detección de enfermedades mortales y encontraron que “las reducciones en la mortalidad por todas las causas con las pruebas de detección eran escasa o inexistentes”.

La genómica, otra forma de salud digital, parece igualmente dudosa. El profesor Christopher Semsarian, de Sydney, Australia, escribió recientemente que ‘la secuenciación de los genomas de personas que están bien y asintomáticas tiene un gran potencial para hacer más daño que bien’.  Semsarian explica que la secuenciación de un genoma humano en una persona sana puede identificar hasta 12 variantes de ADN potencialmente dañinas. Ese conocimiento seguramente inducirá más pruebas y preocupaciones innecesarias. Por lo tanto, cada persona que tiene su genoma secuenciado se convierte en un paciente.

El uso de datos genómicos no mejora la terapéutica. Cuando Francis Collins audazmente predijo a principios de siglo que veríamos una transformación completa en la terapéutica médica en los próximos 15 a 20 años, se equivocó. Esto no es sorprendente, dado que las enfermedades de hoy en día, relacionadas con lo estilos de vida, como obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, están vinculadas a cientos de variantes genéticas, que en conjunto explican pequeñas fracciones de la varianza.

A pesar de las muchas promesas de la oncología de precisión, dos estudios formales, incluido un ensayo controlado aleatorizado, no han podido mostrar los enfoques de secuenciación de tumores (la búsqueda de alteraciones genómicas en las células cancerosas y luego el tratamiento con productos químicos específicos) tengan alguna ventaja sobre la terapia convencional.

Los datos sobre esperanza de vida confirman el fracaso de la medicina preventiva: el sitio web de los CDC incluye gráficos sobre el promedio de vida útil. No importa la categoría, la edad de la muerte no se ha movido en los últimos 15 años. De hecho, para algunas categorías, la vida útil en realidad ha disminuido en los últimos dos años. Pero peor es esta estadística: mientras que las muertes por cáncer y enfermedades cardíacas se han estancado desde 2000, las muertes por demencia y la enfermedad de Parkinson han aumentado enormemente

Por último, Illich creía que el mayor pecado de la medicina era una iatrogenia cultural, un repugnante poder indirecto con el efecto de negar la salud. Pensó que la verdadera salud requería adaptación. Las personas sanas se adaptan al envejecimiento, a la curación cuando están dañadas, al sufrimiento y luego a la expectativa pacífica de la muerte. Pero la metástasis de la medicina en la cultura tiene consecuencias terribles:

Al transformar el dolor, la enfermedad y la muerte de un desafío personal en un problema técnico, la práctica médica roba el potencial de las personas para lidiar con su condición humana de manera autónoma y se convierte en la fuente de un nuevo tipo de inseguridad.

La paradoja trágica de hoy es que los beneficios de la tecnología permiten que las personas vivan con más enfermedades, pero este ‘progreso’ también evita las adaptaciones normales del envejecimiento. Los médicos rara vez dicen que una persona mayor sufre de vejez; más bien que ella tiene enfermedades X, Y y Z.

James Marcus, ex editor de la revista Harper, recientemente escribió en el New Yorker sobre la espiral del final de la vida de su padre. A la edad de 89 años, su padre, un científico médico jubilado, se había convertido en un ‘conjunto de enfermedades’. La fragilidad le provocó caídas y un hematoma subdural, luego craneotomía, estancias en residencias de ancianos, delirios, neumonías y luego la muerte. Hospitales y residencia ancianos rebosan de casos exactamente iguales a este.

La salud digital no ofrece alivio a la iatrogenia cultural de Illich, incluso puede empeorarla. Esa realidad plantea cuestiones existenciales. El gastroenterólogo irlandés Seamus O’Mahony escribe en su último libro, ¿Puede curarse la medicina ? La corrupción de una profesión (2019), que ‘la medicina ya no sabe para qué sirve’. O’Mahony hace buenas preguntas: ¿el objetivo de la medicina o la salud digital es mantener a toda la población adulta bajo vigilancia permanente? ¿La longevidad triunfa sobre todas las demás consideraciones? ¿Y si ganamos la guerra contra el cáncer? y, ¿qué pasa con el alivio del sufrimiento?]

Enviar millones de personas más a los médicos, crear una sociedad aún más temerosa de las enfermedades al acecho y roba sistemáticamente a las personas el arco normal de la vida y la muerte; me temo que este es el rumbo de la expansión de la salud digital.

Como médico en la primera línea de la atención médica, los comienzos de la salud digital me parecen siniestros.

El Dr. John Mandrola practica electrofisiología cardíaca en Louisville, Kentucky y es el corresponsal de cardiología de Medscape

Asistolia

Ahora gratuito en Versión Kindle descargalo aquí
Asistolia el libro del cirujano cardiovascular Manuel Calleja nos introduce en el mundo interior de esta apasionante especialidad médica, que transcurre en una pugna constante entre la vida y la muerte

Ver cómo se para un corazón a voluntad es algo impresionante, solo superado por presenciar el reinicio del latido un tiempo después, a veces tras varias horas.

A menudo, las personas que habitan un hospital, profesionales o no, no se imaginan que algo así esté ocurriendo en ese momento en algún lugar del mismo. Cuando el corazón se para, el paciente muere inexorablemente, salvo si se mantienen unas condiciones mínimas en su fisiología que hagan posible recuperarlo pasado un tiempo.

Esta es la esencia de la cirugía cardiaca.

Y en esta historia que están leyendo, el corazón se va a detener –asistolia- muchas veces. En algunas ocasiones, a voluntad de un cirujano cardiovascular –durante la cirugía- y en otras, como resultado final del absoluto fracaso de la Medicina –al morir-.

Son dos situaciones tan diferentes como que la primera significa el principio de la esperanza de la curación y la segunda el final de todo, la muerte. Y en algunos casos, la segunda va a ser consecuencia de la primera.

Ha costado mucho tiempo y esfuerzo manipular quirúrgicamente con éxito el corazón. Fue algo que solo se demostró posible a mediados del siglo pasado; antes, había llegado a ser considerado imposible. A finales del XIX, tras muchos intentos fallidos, el cirujano prusiano Theodor Billroth dijo: “El cirujano que intentara suturar el corazón perdería el respeto de sus colegas”. Y el también cirujano inglés Stephen Paget, hijo del legendario patólogo Sir James Paget, añadió poco después: “La cirugía del corazón escapa probablemente de los límites de la cirugía”.

La sensación de vértigo que se tiene ante estos hechos, es algo que no cambia con el tiempo, algo a lo que nunca es posible acostumbrarse.

Pedro, treinta y siete años después de verlo por primera vez, sigue sintiendo la misma emoción que el primer día. Y no puede dejar de percibirlo casi como un milagro, apesar de que hay suficiente conocimiento científico para explicarlo. En la cirugía cardiovascular, parecen coexistir hechos biológicos con otros que afectan a los sentimientos. Además de poseer unas propiedades eléctricas y mecánicas propias, siempre hemos visto al corazón como el órgano del amor, de los sentimientos más nobles, sujeto y objeto de millones de poemas, aspectos de los que el cirujano, como humano que es, no puede nunca aislarse del todo.

Aquel día, Pedro salió de casa antes del amanecer. Mientras caminaba, se abría paso una mañana de primavera típicamente madrileña, fresca, limpia y seca, bajo su característico cielo. Y a la vez, también estaba amaneciendo en su vida profesional. Desde que despertó, se había preguntado la razón por la que habría acabado siendo médico, sin encontrar respuesta. Estaba allí sin causa aparente, empujado por las rachas del viento de la vida como tantos otros jóvenes. Ni siquiera había antecedentes familiares que pudieran justificarlo. Pero Pedro no había sentido ninguna llamada especial. Más que en la vocación creía en la anti-vocación, pues se sentía incapaz de dedicarse a ciertas profesiones. Cuando eligió su futuro, decidió ser marino militar. Por eso estuvo estudiando astronomía, preparando el examen de ingreso en la Escuela Naval Militar, en Marín, Pontevedra, que tendría lugar meses más tarde. Pero algo ocurrió entonces, la muerte inesperada de su madre.

Así comienza Asitolia que puede leer ahora de manera gratuita en Versión Kindle descargalo aquí

Muchas enfermedades se representan por un número arbitrario

Many diseases represent an arbitrary number por por Edward Hoffer is an internal medicine physician and author of Prescription for Bankruptcy: A doctor’s perspective on America’s failing health care system and how we can fix it. En el blog deKevinMD

 

Hay quien dijo una vez: ‘No existe una persona sana, solo una a la que no se le han hecho suficientes pruebas’.

A medida que hacemos una pequeña desviación de la media en una enfermedad, esa broma se está vuelve incómodamente cercana a la forma en que se comporta nuestro sistema médico actual.

Parte del problema es que muchas enfermedades se representan por el corte arbitrario de una cifra. Por ejemplo, la hipertensión se define como una presión arterial por encima de un umbral específico. Todos tenemos presión arterial, y estas presiones varían de un minuto a otro. Claramente, cualquier persona con conocimientos médicos aceptaría que una PA de 220/150 era algo muy malo y debería tratarse. Pero ¿qué tal 142/90?

Para demostrar cuán arbitrario es cualquier número, considere que el diagnóstico de hipertensión comienza en 140/90 según las directrices europeas, y 130/80 según las directrices de los Estados Unidos. La definición de los Estados Unidos se cambió recientemente a un límite inferior, clasificando de la noche a la mañana a decenas de millones de personas de enfermas. Usando esta definición, casi la mitad de todos los adultos ahora tendrían un diagnóstico de hipertensión.

Antes de descubrimiento de la insulina las mujeres diabéticas embrazadas con diabetes morían. Una vez que se introdujo la insulina, la diabetes se convirtió en una condición tratable, y los médicos la buscaron. Dado que los niveles de azúcar en la sangre también varían ampliamente, y reflejan cuándo y qué comimos por última vez, se establecieron umbrales arbitrarios para definir la diabetes gestacional o el desarrollo de la diabetes durante el embarazo. Las cifras utilizadas se modificaron en 2008, no debido a nuevos conocimientos, sino por consenso entre expertos. Como casi siempre, los números se establecieron para etiquetar a muchas más mujeres como enfermas y, por lo tanto, crear muchos más clientes para los médicos que las tratan y para la industria farmacéutica.

Hay enfermedades que son solo números de laboratorio. Así, la enfermedad renal crónica se define por una creatinina sérica por encima de un número arbitrario. El número seleccionado no tiene en cuenta que la función renal se deteriora lentamente con el envejecimiento normal.  Por lo tanto, casi la mitad de los adultos mayores están etiquetados como con enfermedad renal crónica, aunque la mayoría de ellos nunca presentarán síntomas de sus riñones en su vida ni se beneficiarán de ningún tratamiento.

Los defensores de estas definiciones expandidas pueden tener las mejores intenciones, pero el diagnóstico excesivo no es inofensivo. En muchos casos, las personas recién etiquetadas con una enfermedad reciben medicamentos que tienen un beneficio mínimo y pueden hacer daño. Es posible que no puedan ser asegurados o que tengan que pagar primas más altas por seguros de vida y salud.

Los paneles de expertos que promulgan estas definiciones casi invariablemente hacen cambios que amplían el grupo de pacientes. Rara vez ven la desventaja del tratamiento excesivo, y tienden a ser dominados por académicos con múltiples vínculos financieros con la industria farmacéutica.

Su mejor defensa para no ser etiquetado con una de estas enfermedades es sugerir que su médico le dé de 6 a 12 meses de cambios en su estilo de vida antes de darle una etiqueta o un medicamento. Quizás el deseo de evitar ser etiquetado como hipertenso o pre-diabético puede ser justo lo que necesitas para motivarte a perder esos 10 kilos que siempre has dicho que harías y comenzar a caminar a la hora del almuerzo.

 

11 de abril. Heroes de la Atención Primaria

Hoy día 11 de abril de 2019 es el día de la Atención Primaria, y este año es sobre todo el día de los Héroes de la Atención Primaria. Si, esas mujeres y hombres que, en la periferia de sindicatos, sociedades científicas, y foros, han sabido sacar la dignidad profesional y enfrentarse al maligno encarnado en dirigentes y políticos inútiles y prepotentes. Jugándose el puesto de trabajo y alguna cosa más, han puesto su corazón y profesionalidad en defensa de una profesión hermosa pero maltratada y menospreciada por los que más la tenían que defender.

No es día de reivindicaciones de salón, ni recíprocos premios entre amiguetes. Es el día de los Héroes de la Atención Primaria:

Pilar, Nuria y Sonia, Médicas de familia Burgos

@Bastaya Andalucia

Médicos jefes de servicio de Vigo

Carlos Bautista y @BastayaMalaga

Médicos y AP de La Rioja

Huelga Cat

Lehen Arreta Arnasberritzen (Aires Nuevos para la Atención Primaria)

y en general a todos aquellos médicos anónimos, alejados de los focos, sólo reconocidos por una parte de sus pacientes y una minoría de sus compañeros, que hacen grande nuestra atención primaria

Tres diapositivas, dos y el veto (3/3)

El veto (3/3)

Por Ángel Ruiz Téllez

Las múltiples protestas de los profesionales de la Atención Primaria, durante esta crisis de la Atención Primaria, una vez que se han ido estructurando en diferentes documentos, reclaman información, información, información de su desempeño. No es una cuestión de dinero, nos lo hemos gastado todo. 10.000 Mill€ es mucho dinero. No es una cuestión de tiempo. 20 años son muchos años. Es que no es tan fácil tener un Sistema de Información que dé información y no solo datos (¿Cómo se hace?) y eso se ha despreciado sin sonrojo.

¿Por qué nuestra flamante directora o subdirectora de Atención Primaria NO tiene información, al igual que sus profesionales? ¿Por qué los profesionales, cada mes, NO tienen SUS DATOS, desde hace años, para poder analizarlos con lo que les dé la gana o con aquello que los convierta en información?

Muy simple, por el VETO. El VETO de informática, que ha patrimonializados los datos como suyos. Los Datos han sido secuestrados, parece fuerte el epíteto, pura descripción, por los nuevos cancerberos de la información que, con la excusa de la seguridad, la confidencialidad, la funcionalidad, la “excusalidad”, vetan el acceso a las tablas base, que estando pseudonimizadas son legal y perfectamente accesibles, por el poder que procura el mantener el “chiringuito” cerrado.

La mayor de las excusas fue la custodia física. ”Tú, sanitario, no garantizas la custodia, yo sí”. Se denostó la existencia de redes locales, por centro, en aras a una mejor custodia de la información en los neo búnkeres, casi siempre sitos en un hospital o en un centro de datos “ad hoc”, con la garantía añadida, nunca cumplida de un mayor acceso a nuestra información. La perdimos, sin embargo, pues paradójicamente, cuanto más inmensa es la base de datos más imposible es su análisis local, libre y personal. Así, toda petición de información debía rendir pleitesía a los cancerberos del tesoro. Nos llegó a parecer normal que una petición de información normalita costase 6 meses y muchos bufidos de autoimportancia. ¡Qué sensación de poder!

Las propuestas de nube, como Centros en Transición®, con seguridad bancaria, y libertad de acceso por internet que permiten recuperar al profesional la frescura del acceso libre y ubicuo a su información, han chocado reiteradamente con esa bunkerización patrimonial de los datos. ¡No! ¡Tienen que estar en nuestras BBDD de nuestro bunker!, aunque ello suponga la imposibilidad de acceder en cualquier momento y lugar, con la ligereza del 4G; aunque ello obligue a navegar a través las congestionadas y desesperantes intranets oficiales; aunque ello suponga, realmente, la limitación a la consulta de información por la imposibilidad de hacerlo en horarios asistenciales.

Pero la gran excusa llega a su fin. Oracle, el gran proveedor de gestión de BBDD de las instituciones del mundo, se suma a la imparable corriente de Mircrosoft y Apple, por la nube. El bunker agoniza y sus cancerberos con él. O el sistema da el servicio que se le exige o van a comenzar a sobrar, los dos, … y pronto.

Volvamos al VETO. Es verdad, la información se VETA por 1000 razones.

Sí, pero no.

La realidad es que se VETA porque SE PUEDE VETAR. Sin más.

Esta 1ª opción de organigrama jerárquico es la única que se debería tener en los Servicios de Salud. Los Directores de Producción o Asistencia Sanitaria en línea jerárquica con el Gerente y, TODOS LOS DEMÁS, como Staff, sea el de personal, el de gestión económica, el de infraestructuras o EL DE INFORMÁTICA. A su servicio, al SERVICIO de la asistencia sanitaria y los profesionales.

Hoy, sin embargo, y desde hace décadas, hemos asistido a un inaudito encumbramiento de cualquiera de los miembros del Staff, especialmente de los de Sistemas informáticos, reconvertidos en CLIENTES, en vez de en proveedores, a los que hemos de dar la razón, pleitesía y ponernos a su servicio. Estúpida es lo más suave que se puede calificar a semejante organización.

¿Cómo va a tener datos la directora o subdirectora? ¿Cómo va a tener el profesional, mensualmente, una descarga de sus datos para analizarlos como les plazca? ¿Cómo va a ser posible cambiar la deleznable ICD9-10, por la adecuada CIAP, si has de hablar con los dioses del Olimpo que te VETAN PORQUE PUEDEN? ¿Quién debe estar al servicio de quién? Se crearon las secciones de informática y sistemas, no para poner pegas, sino para poner soluciones y estar al servicio de los únicos agentes importantes y clave del sistema asistencial, los profesionales, y no al revés, como hasta hoy. ¿Qué pasaría, si como en Europa, el profesional pudiera elegir su software de Hª Clínica? ¿Cuánto duraría con el oficial y con ese nefasto servicio? Anótese que el profesional está pidiendo autonomía financiera. Hay EBAs catalanas que muestran que, perfectamente, pueden gestionar este apartado tecnológico de manera singular y efectiva. Atentos.

Tenemos elecciones de todos los tipos en un par de meses. Estimados Consejeros de Sanidad “in péctore”, tenéis la oportunidad de arreglar el organigrama para que funcione, poniendo los servicios de apoyo al servicio de la producción, en línea de Staff, no en línea de jerárquica de mando.

En La Sanidad Eludida, enumero las “7+1” acciones clave de modificación del Sistema en la que Atención Primaria recupera el lugar de eje central del sistema. Pues debo reconocer que, por encima de la más importante, la Cápita hospitalaria sin trampa, disponer de “Mis Datos” es la más crítica, pues tanto el profesional como el Sistema comprobarían todo lo que se ha dicho en este post como “que ya sabemos en 2019”, provocando los cambios de comportamiento profesionales y exigencia de autogestión anheladas, imposibles con este secuestro y VETO a sus datos.

Un conocimiento, como el propuesto, que no es ficción y ya existe (Centros en Transición®), y que provee de toda esa información, es lo que debiera ser el estándar básico de información del desempeño profesional. Como al cirujano el instrumental, al profesional de Atención Primaria, la información, es crítica para operar con éxito.

El disponer de los datos (#QuieroMisDatos), como profesional y como directivo, es absolutamente estratégico, en el Sistema, para el cambio de modelo exigido.

¿Comprobaremos, en septiembre 2019, con todos los gobiernos montados, el cambio?, ¿o tendrá, si no, el profesional, ante la perspectiva de otros cuatro años de veto y sequía de datos, que ir al juzgado por apropiación de propiedad intelectual?

Tres diapositivas, dos y el veto (2/3)

Dos Diapos, 2  1/3

Por Ángel Ruiz Téllez

¿Cómo es posible encontrarnos con esto en 2019, si ya sabemos que la realidad no es así? ¿Toda la negociación del futuro de la Atención Primaria en base a dos diapos, 2?

¿Cómo es posible? si sabemos que, anualmente, por 100.000 hab., la Atención Primaria enfrenta 500.000 Episodios de atención, la enorme base de la pirámide, de los que solo el 1,5% se ingresan (7.700), en una relación 70/1. Si sabemos que las “Visitas” no son unidades de Actividad sino de consumo, tan estigmatizable, en su incremento, como el despilfarro de farmacia; o que la “Presión Asistencial” no son las “visitas/día” sino los “Episodios/año”; o que 50 visitas al día no son la imagen que se vende de una víctima sino que son la de un fracaso profesional y organizacional, cuando no hay excusa o razón de ausencias no cubiertas; o que la Actividad no es “Lo Que Se Hace” sino “Lo Que Se Resuelve de lo Que Existe, en base epidemiológica y poblacional”.

¿Cómo es posible? si también sabemos que los cupos menores y simples en medicina, y más dramáticamente en pediatría, reducen la competencia y disparan los consumos de derivaciones, pruebas, farmacia, reducen la calidad, reducen el nº de problemas diferentes tratados por paciente atendido (teniendo más tiempo, paradójicamente), incrementan la iatrogenia y hacen imposible la gestión de un presupuesto. O si sabemos, por el contrario, que la competencia, precisamente, crece con los cupos más grandes y complejos, en los que la calidad aumenta, el gasto farmacéutico, la derivación y las visitas se contienen o bajan, haciéndose posible la eficiencia en un presupuesto capitativo.

En 2019, ya sabemos, en relación con la Actividad (Episodios, no Visitas), que un cupo medio de medicina de familia, a población estandarizada, anualmente:

  • Atiende, de media, 8.600 Episodios diferentes /año (rango ±2DE: 12.373 – 4.825) (a misma población)
  • sobre una media de 14.175 Necesidades Sanitarias Existentes o Episodios Esperados, en base epidemiológica y poblacional, por tanto, presenta
  • una Tasa de Oferta (Atendidos/ Esperados) media del 60% (±2DE: 87,28% – 34,04%)
  • y una Tasa de Efectividad (Resueltos / Atendidos) media del 65,2% (±2DE: 75,51% – 55,03%), es decir, unos 5.600 Episodios resueltos de los Atendidos, de media.

Datos que nos iluminan, mostrándonos que la verdadera Tasa de Lista de Espera, que no son las colas de días de acceso a las citas, sino la relación y ratio de los Episodios Existentes NO Atendidos / Existentes es, de media, del 40% (±2DE: 12,72% – 65,96%)

¿Cómo es posible seguir empeñándonos en las 2 diapos, 2? Sabemos que, en relación con el Gasto Medio Gestionable (Farmacia, IT, Derivaciones), por cupo medio, cada médico de familia genera un consumo de 1 Millón de €uros ±300.000€ (1DE) (±2DE 1.600.000€ – 400.000€) para una misma población estandarizada, con una relación inversa, en general, a la actividad y complejidad. Y que la Tasa de Derivación Real (Población diferente atendida -año, derivada) es, en cupos medios, de media, el 40% (±2DE: 59% – 21%), con, también, una Tasa de Derivación Evitable media del 40%.

¿Cómo es posible? cuando, analizando toda esa información, hemos podido comprender que, a población estándar, las enormes diferencias, superiores al 500%, de Efectividad-Coste, entre extremos, no son por razón de la población sino por el estilo de praxis y comportamientos profesionales.

Lo sabemos, sí, …, ¿no es cierto? ¡Ah!, ¿cómo?, ¿no lo sabemos? ¿No tenemos esa información mensualmente en nuestra pantalla del ordenador? ¿No? ¿Seguimos apoyando nuestras protestas, incomodidades, y, lo peor, nuestro pensamiento, nuestro razonamiento, en lo que nos puedan sugerir esas dos diapositivas, 2?, ¿las “Visitas/día” y los “Minutos/visita”?

¿Cómo es posible estar así tras 20 años y 10.000 Mill€ en informatización sanitaria de la Hª Clínica?

Cuando me acerco a los directivos dispuestos y bienintencionados, les pregunto ¿cuál es la unidad de tu negocio? Dudan. ¿Pacientes, salud, problemas, visitas, necesidades …? Miro sus indicadores, montones. En ocasiones, los softwares no exigen la codificación del episodio. En ocasiones, es voluntario su registro. En muchas ocasiones, sí, se ha impuesto a la AP una perniciosa e inadecuada clasificación hospitalaria (ICD9-10-CM). Pero, en todas las ocasiones no se sabe QUÉ ES LO QUE HABRÍA QUE HACER. En todas las ocasiones NO SE SABE QUÉ SE HACE. En todas las ocasiones NO SE SABE CÓMO DE BIEN SE HACE. Se miden montones de cositas, pero NO SE SABE QUÉ ESTÁ PASANDO.

Entonces, sigo preguntándole ¿cómo demonios diriges esta nave sanitaria?, ¿cómo te orientas en la niebla?, ¿cómo rayos sabes quién es el excelente que hace el doble por la mitad, para poder reconocerlo y emularlo?, ¿cómo repartes los recursos con justicia y no solo por lo de las 50 visitas?, ¿cómo incentivas la competencia?, ¿cómo reconoces lo que NO se hace y quién No lo hace? ¿No comprendes que, si no muestras que eres “500.000 episodios” frente a “7.700 ingresos”, seguirás siendo más y más invisible e irrelevante? Entonces, ¿qué haces en esta dirección o subdirección? “Ehmmm, es que no tengo datos”. ¿Cómo así?

Continuara, ¡no te lo pierdas!

Tres diapositivas, dos y el veto (1/3)

Tres diapositivas Tres (1/3)

por Angel Ruiz Tellez

Menudo fracaso. Durante los años, en los 90, en los que fui subdirector de Atención Primaria de Osakidetza, cada 6 meses representaba, en mi persona, el fracaso colectivo de la Atención Primaria. ¡Qué ridículo! Tres diapositivas. 3. Más de 100 gerentes y directivos sanitarios en las “floreadas” de rendición semestral de cuentas, para honor y gloria de la organización. ¡Ah! esa gran familia. Al fin llegaba mi turno, hora y media tras el comienzo y tras las más de 100 imágenes con las que el subdirector de hospitales desgranaba la evolución de la actividad hospitalaria, la productividad de quirófanos, la variación de la estancia media, la distribución de los grupos de problemas agregados por consumo, los indicadores de infección nosocomial, la rentabilidad de las inversiones en tecnología, las listas de espera, la evolución de la presión de los servicios de urgencias, la …… .

Llamativo que el Sistema siempre decidiera comenzar su autoevaluación por el Hospital, por la punta de la pirámide, no por la base. Debía ser importante mantener la ilusión (óptica) entre la oficialidad, prietas las filas.

tresdiaposPareciera que el Sistema quisiera vender la bondad del edificio sanitario por las vistas del ático, qué digo, por su terraza, tan acristalada, tan alejada del fragor y de los gases de escape de la cotidianeidad, en la que se afanaban, como hormigas, apuntalando, por las plantas inferiores, las grietas del edificio sanitario, que el sistema rara vez contemplaba, ni deseaba contemplar.

De hecho, el helipuerto, en su cénit, puerta de entrada y salida habitual de los mandos, había terminado por convencer de la exclusiva modernidad, solvencia y solidez del Sistema. ¿Para qué mirar hacia abajo? ¿Para qué transitar los pasillos atestados de limitaciones? Al fin y al cabo, tan solo 3 diapositivas, tres, puro trámite, no iban a alterar el ánimo, la sensación de éxito y control de tan egregio colectivo.

Visitas/día”, “minutos/visita”, “gasto de farmacia”. Tres diapositivas. 3.

Me juré que no iba a seguir contribuyendo a la ceguera activa o a que la niebla de la desinformación mantuviera esa grave invisibilidad, plantas abajo, que arriesgase la propia sostenibilidad y solidez del edificio público, cuyos cimientos, la Atención Primaria, ya en los 90 mostraban inquietantes grietas estructurales y que hoy, 25 años después, lo está haciendo tambalear de lo lindo.

¿Cómo es posible que, en esta crisis de 2019, todo el debate se siga reduciendo a 3 diapositivas? ¡Oh, no!, ya solo a 2, las “Visitas/día” y los “minutos/visita”. Es verdad, ¿a quién le importa ya el gasto farmacéutico de Atención Primaria si ya el del hospital lo supera y si ya uno solo de los nuevos tratamientos, como los CAR-T, puede llegar a costar 300.000€ para un solo paciente, igualándose al gasto total anual de farmacia, de todos los pacientes, de muchos cupos de Atención Primaria?

Continua mañana ¡No te lo pierdas!