Categoría: Medicos

Atención a personas con síntomas persistentes por COVID-19 2/2

Esperanza Martín Correa. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria EAP Congrés. CAP Maragall. Barcelona.

Gemma Torrell Vallespin. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. EAP Les Indianes. Montcada i Reixac. Barcelona.

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Lectura crítica:

General

  • Ante el avance de los conocimientos sobre la persistencia de los síntomas, proponen que la guía sea un documento vivo y que se vaya actualizando a medida que existan nuevos datos disponibles (Context).
  • La guía incluye un apartado donde expone los argumentos utilizados para realizar las diferentes recomendaciones y otro donde expone qué preguntas quedan por responder para guiar trabajos futuros de investigación. (Recommendations for research)

Acerca de la nomenclatura:

  • Definición “long covid” o “covid persistente”: Ambos términos responden a una denominación provisional descrita por los propios pacientes que engloba la persistencia de síntomas más allá de la fase aguda establecida por la OMS en 4 semanas (1.3)
  • Es cuestionable el uso del término “post-COVID-19 syndrome” puesto que desconocemos aún qué mecanismos provocan la persistencia de los síntomas no pudiendo descartar que uno de ellos sea la persistencia de un reservorio del SARS-COV2 (por tanto, tampoco podríamos descartar que hubiera desaparecido la infección en el caso de las personas con síntomas persistentes).
  • La guía no hace mención a las hipótesis planteadas sobre la persistencia de los síntomas. La descripción de estas podría ayudar a los profesionales a hacerse una idea de los escenarios fisiopatológicos posibles para ayudar a identificar los patrones de persistencia que observan en la consulta (cuadros febriles persistentes, cuadros de grupos de síntomas que se presentan en brotes).
  • Al tratarse la COVID19 de una enfermedad nueva de la que no conocemos aún toda su historia natural, cualquier intento de categorización terminológica es temeraria y puede llegar a ser maleficente para las personas afectadas, pues puede convertir a la enfermedad persistente en un cajón de sastre, como ha pasado con otras enfermedades, al simplificar su complejidad. Mantener una denominación descriptiva, permite que el término evolucione con los nuevos conocimientos y no deja de ser un reconocimiento a las personas afectadas, pues se adopta un término acuñado por ellos y con el que se identifican. La persistencia de los síntomas es una forma de evolución de la enfermedad independiente de la gravedad de la enfermedad en su fase aguda, por lo que podría afectar tanto a personas hospitalizadas como no hospitalizadas.  La guía incluye a ambos grupos, en la definición de síntomas persistentes, utilizando únicamente un criterio temporal. Sin embargo, el hecho de no establecer una diferenciación entre ambos grupos de pacientes puede suponer un factor de confusión ya que las personas hospitalizadas pueden presentar secuelas derivadas de la gravedad de la enfermedad, pero también de la inevitable agresividad de los tratamientos recibidos en las UCIs y los causados por la hospitalización prolongada.
  • Por otro lado, sería esperable en el contexto de una enfermedad nueva en la que los y las pacientes han compartido su experiencia de enfermedad a través de las redes sociales y los grupos de apoyo, que la experiencia de la enfermedad tuviera un papel más relevante en la construcción de la guía. Se sigue incurriendo en una especie de injusticia epistémica que separa de forma importante los datos duros (lo que conocemos como “lo científico”) de los datos blandos “la experiencia”. Es necesaria una complementariedad entre ambos tipos de datos para poder abarcar la realidad poliédrica de esta nueva enfermedad. Con qué escala, con qué número medimos la afectación de la anosmia, por ejemplo, ¿en una madre que acaba de parir y no puede oler a su hijo? Ambas aproximaciones tienen forzosamente que reconocerse como complementarias en la construcción del relato de la enfermedad.

Fragmentación de la atención:

La guía insiste en la derivación a los servicios de salud mental ante cualquier síntoma de ansiedad o depresión leve promoviendo la intervención psicológica o psiquiátrica en estos casos (3.9). Es evidente que los efectos derivados de la persistencia prolongada de síntomas afectarán a la esfera emocional en estas personas condicionando su recuperación. Sin embargo, la longitudinalidad que permite el seguimiento desde Atención Primaria, garantizando el vínculo asistencial y permitiendo la escucha activa y empática por parte del profesional puede evitar, en muchos de estos casos, la medicalización innecesaria.

También plantea repetidamente el abordaje de estos pacientes en unidades multidisciplinarias específicas (8.1) Sin embargo, creemos que esto atenta una vez más contra la longitudinalidad en la atención a las personas, atributo de la atención primaria que permite realizar un abordaje integral de las personas y que ya ha demostrado repetidamente los beneficios que suponen en la salud de la población que atendemos. En el contexto de una nueva enfermedad con síntomas y evolución todavía desconcertantes parece importante conseguir el vínculo, la confianza y el conocimiento continuo que garantiza la longitudinalidad en la atención.

Pruebas diagnósticas y clasificación:

  • Insiste en la no-obligatoriedad de una prueba diagnóstica confirmatoria para incluir a estos pacientes como covid-persistentes (3.11). Los pacientes no pueden ser penalizados por las insuficiencias del sistema. No parece adecuado descartar el diagnóstico de COVID19 en personas que presentaron síntomas leves o moderados compatibles con la infección y que no tuvieron acceso en aquel momento a ninguna prueba diagnóstica (debemos recordar que las pruebas diagnósticas no estuvieron disponibles en los centros de atención primaria hasta mayo del 2020). La clínica compatible junto con la plausibilidad epidemiológica del momento tiene que ser suficiente para establecer el diagnóstico sin que pongamos en duda (de nuevo, doble violencia del sistema) a las personas afectadas. Este es un punto muy relevante de esta guía NICE.
  • Incide una y otra vez en el impacto de la afectación multisistémica en la vida laboral, social y emocional de las personas afectadas y ordena la información disponible para ser adaptada en la consulta (p.ej. punto 1.1).

    Reconocimiento de los síntomas:
  • Otro de los beneficios que aporta la guía es el reconocimiento específico de los síntomas persistentes, no solo en personas adultas sino también en los niños (5.8). Ésta ha sido una de las reivindicaciones de los colectivos de pacientes desde el principio motivada por el escepticismo con que han sido tratados muchos de ellos al demandar atención en los servicios de salud al presentar dichos síntomas.
  • Pone de relieve también la posible existencia de síntomas persistentes en las personas mayores (5.7), pudiendo tenerlo como parte del diagnóstico diferencial cuando estas presentan empeoramiento del estado de consciencia, empeoramiento del estado general, mayor inapetencia habiendo pasado una enfermedad leve o moderada en el momento agudo por COVID19..

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Aplicar escepticismo al escepticismo médico

— El desprestigio debe centrarse en las áreas más necesitadas — que podrían no ser la homeopatía

by Vinay Prasad, MD, MPH Diciembre 9, 2020. traducción no oficial de https://www.medpagetoday.com/blogs/vinay-prasad/90109

Hace un año, me metí en problemas en Twitter. Tuiteé un video de un hombre encestando un canasta de baloncesto. El joven dio un gran regate y saltó en el aire. La cámara hizo una panorámica hacia afuera. Parecía volar, desafiando la gravedad como Lebron James. Levantó la pelota en alto y la metió abruptamente en el aro. La cámara continuó moviéndose hacia afuera y se hizo claro: el aro de la canasta no estaba a la distancia reglamentaria de 10 pies (3,05 metros), sino mucho más bajo. El hombre parecía estar sumergiéndose en un aro que estaba a 7 pies (2,13 metros). Mi tweet decía algo así: ‘Encestar en medicina alternativa es como encestar en una canasta de 7 pies; vamos a subirlo a 10 pies’

Para mi sorpresa, mi tweet tocó una fibra sensible. Mi impresión es que fue irritante para las personas que, en su mayor parte, dedican tiempo a debatir y desacreditar afirmaciones relacionadas con las medicinas alternativas y complementarias o se identifican a sí mismas como que lo hacen. Sus objeciones a mi tweet fueron dobles: en primer lugar, porque algunos sentían que también dedicaban tiempo a criticar la medicina convencional y, en segundo lugar, los temas de medicina alternativa, como ventosas y acupuntura, piensan que son formas importantes en que las personas pierden su propio tiempo y dinero y por tanto son dignas de desacreditar. Espero que mi opinión sobre este tema tenga el potencial de inspirar a la próxima generación de escépticos a seguir los temas en los que necesitamos más activismo.

Permítanme comenzar reconociendo una truth of the cosmos: el tiempo es una materia prima fija. Si uno pasa la mayor parte del tiempo criticando la acupuntura o la homeopatía, esas son horas que no se dedican a criticar la cirugía robótica, la detección de antígeno prostático específico o un nuevo medicamento. Por supuesto, cualquier persona puede haber escrito sobre una variedad de temas, pero cada hora dedicada a una actividad es tiempo de otra. Si escribió 5,000 palabras sobre homeopatía, hay algún otro tema sobre el que no escribió 5,000 palabras. Y la verdad es que hay basura, es decir, cosas que no funcionan, en todos los dominios: medicina alternativa y complementaria, pero también en la medicina convencional. En otras palabras, el escepticismo tiene un costo de oportunidad.

A continuación, debemos aplicar el escepticismo al escepticismo mismo. ¿Cómo debemos priorizar temas para gastar nuestra energía cuando queremos desacreditar algo? .Quiero ofrecer un marco que lo ayudará a decidir qué merece su ojo crítico frente a lo que puede dejarse en un segundo plano.

1. Costo. En igualdad de condiciones, deberíamos centrar nuestras energías en intervenciones que cuestan más (por unidad) y tienen un mayor impacto presupuestario (coste total para todas las unidades. Algunos dispositivos médicos y medicamentos cuestan decenas y miles de dólares por uso o mes, y la atención médica convencional es una parte no trivial del producto interno bruto de EE. UU. La medicina convencional es como la medicina alternativa en términos de impacto presupuestario, pero agregue uno o dos ceros más.

2. Daño y capacidad invasiva. En igualdad de condiciones, deberíamos centrar nuestro tiempo en intervenciones que tienen mayores daños (muerte, perforación, paro cardíaco) que aquellas que ofrecen daños menores, hematomas cutáneos. Deberíamos centrarnos más en las cosas que son invasivas, dentro, que en las que son meramente superficiales.

3. ¿Afecta a otras personas? Este es un factor importante. Los temas que afectan a otros, como la propagación de infecciones contagiosas, son fundamentalmente diferentes a los temas que solo nos afectan a nosotros mismos, por ejemplo, ventosas para el dolor. Deberíamos prestar especial atención, en igualdad de condiciones, a las prácticas que tienen implicaciones para los demás, como las enfermedades infecciosas.

4. ¿Quién paga? Creo que importa quién paga la terapia. Los individuos son libres de usar su propio dinero como mejor les parezca. Una persona puede gastar dinero en un lujoso automóvil o palos de golf, o incluso en muebles, tapices o decoración. Usar una pulsera de cobre para la artritis o usar una plateada para la belleza son dos cosas que hacemos porque nos hacen sentir mejor. En última instancia, es imposible decirle a alguien cómo debe gastar su propio dinero. A la vez, las prácticas cubiertas por los seguros médicos son nuestra preocupación. A través de subsidios fiscales, atención médica financiada por el gobierno, estas son cosas por las que todos pagamos; Por lo tanto, tenemos la responsabilidad especial de pensar críticamente sobre ellos.

5. Capacidad de persuadir. Este es un prerrequisito difícil de articular, pero no todos los temas tienen tantos ‘votantes indecisos’ como otros. Un nuevo medicamento, dispositivo o prueba de detección tiene una gran cantidad de profesionales sanitarios que simplemente no se han pronunciado. Personas que no se han formado una opinión. Una práctica que es de larga duración, arraigada y tiene muchos adherentes obstinados, aunque los aprendices pueden tener todavía la mente abierta. En igualdad de condiciones, nuestro enfoque debería ser los temas con la mayor cantidad de votos indecisos.

Los temas que son profundamente desafiantes son aquellos que unen política, identidad y tribalismo. Temas como la fitoterapia, la quiropraxia y (lamentablemente) incluso las máscaras durante el COVID-19 pueden haberse polarizado y ligado tan profundamente a la identidad que los argumentos ya no pueden persuadir. En estos casos, si la causa es lo suficientemente importante, como la vacuna triple vírica, creo que deberíamos avanzar hacia ensayos clínicos aleatorios de diferentes estrategias de persuasión para encontrar lo que realmente funciona. Sin embargo, si un tema falla en varias de las métricas antes mencionadas, creo que deberíamos dejarlo pasar.

6. Tu único conjunto de habilidades. Al decidir en qué debe dedicar su tiempo, es importante pensar en lo que está especialmente calificado y en lo que puede comentar. Si usted es un cirujano ortopédico en ejercicio o un alergólogo-inmunólogo, es parte de un pequeño gremio de personas que tienen el conocimiento para identificar los excesos en su campo. Claro, puede hablar sobre la vitamina C, pero también pueden hacerlo muchos otros. ¿Por qué no concentrarse en lo que pocos pueden hacer?

7. Necesidad insatisfecha. Usted, como escéptico, debe evaluar qué campos tienen necesidades insatisfechas. Mi equipo de investigación está realizando un trabajo continuo para identificar lugares en la medicina donde no hay nadie crítico. Estos lugares te necesitan desesperadamente. Al igual que el periodismo de investigación, a veces las mejores historias surgen de dominios en los que nadie mira (por ejemplo, la política local. Me preocupa que algunos temas tengan intereses sobredimensionados, la acupuntura, mientras que otros se descuidan por completo, la cirugía de base de cráneo.

8. Excesiva preocupación por los Me gusta, RT y seguidores. Por encima de todo, el objetivo del escepticismo es fomentar mejores opciones de atención médica. En el mundo de Facebook y Twitter es fácil dejarse engañar. La condena absoluta y generalizada puede ser popular entre las personas que ya se inclinan a oponerse a la medicina complementaria y alternativa, pero tal vez sea poco probable que persuada a cualquiera que vea el valor de las prácticas. El ecosistema de información moderno fomenta la predicación a nuestros coros, en lugar de ampliar nuestra base. Debemos tener cuidado de evitar esta tentación.

Poniéndolo todo junto, creo que el escepticismo es una de las cosas más importantes que hacemos como científicos, y me coloco firmemente en la larga tradición de los escépticos. No estoy seguro de haber maximizado siempre mi propio tiempo, pero en el momento en que vi la lógica de esta priorización, comencé a reevaluar continuamente dónde gastaba mis energías y a alentar a otros a hacer lo mismo.

Los algoritmos de las redes sociales nos animan a perseguir los temas populares, caprichosos y, me atrevería a decir, de 7 pies, como la homeopatía, y quizás no los temas en los que se nos necesita desesperadamente. Temas que cuestan mucho, impactan en los presupuestos, son pagados por las aseguradoras, tienen serios daños, son invasivos, afectan a otros, donde hay muchas personas indecisas, donde hay una necesidad insatisfecha y donde nosotros, con nuestras habilidades únicas, podemos ayudar. Esos son los problemas de los 10 pies. Creo que es hora de que subamos el aro.

Vinay Prasad, MD, MPH, is a hematologist-oncologist and associate professor of medicine at the University of California San Francisco, and author of Malignant: How Bad Policy and Bad Evidence Harm People With Cancer. [Vinay Prasad, MD, MPH, es hematólogo-oncólogo y profesor asociado de medicina en la Universidad de California en San Francisco, y autor de Malignant: How Bad Policy and Bad Evidence Harm People With Cancer.]

questa volta sì, porco governi

Hemos visto cómo el gobierno aprobaba, con la aquiescencia de las CCAA, el Real Decreto-ley 29/2020, el 29 de septiembre, de medidas urgentes en materia de teletrabajo en las Administraciones Públicas y de recursos humanos en el SNS para hacer frente a la crisis.

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Este RD es la mayor vulneración que ha sufrido desde 2012 nuestro SNS y, tal vez, el mayor menoscabo que el conjunto de especialidades ha visto en toda la democracia. Esto sucede al mismo tiempo que vivimos la pandemia del siglo y su devastación.

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Pero todo esto no es nuevo, hace años que desde la semFYC reclamamos medidas urgentes en materia de recursos humanos para la Sanidad:

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En 2017, cuando ya vislumbrábamos la ola de jubilaciones que se avecina a partir del 2020, iniciamos la campaña 1MF+ que reclamaba la contratación urgente de un médico de familia más por cada 10.000 habitantes.

https://www.semfyc.es/prensa/dia-de-la-medicina-de-familia/

#LoveMFyC
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Y lo hacíamos no sólo porque nos encontrábamos lejos de la media europea sino porque además, esta medida se traducuciría en mejoras en eficiencia para el SNS y en reducción de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer.

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#LoveMFyC
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De forma proactiva, continuamos alertando, ya en 2019, sobre la necesidad de mejorar la dotación de AP mediante un incremento de 4.350 millones de EUR en 5 años repartidos entre gastos de personal, mejora de las infraestructuras en CS y consultorios periféricos.

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Paralelamente continuamos denunciado la precariedad laboral y contrataciones fraudulentas de médicos sin especialidad, año tras año: en 2018 y en 2019.Y hemos presentado recursos en aquellas CCAA que han intentado legislar sobre este tipo de contratación.

#LoveMFyC
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En este contexto, la semFYC ve cómo la semana se inicia con una convocatoria de huelga general de médicos en todo el territorio nacional promovida por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos @cesmclm

#LoveMFyC
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Se trata de una convocatoria que entendemos surge del hartazgo de la situación que venimos padeciendo en Atención Primaria desde hace años y agravada notablemente en los últimos meses.

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Te informamos que hemos solicitado un informe jurídico para recurrir dicho Decreto. Instamos al gobierno y a las CCAA a buscar soluciones consensuadas y a retirar este Decreto tan lesivo para el Sistema Nacional de Salud, los profesionales y la ciudadanía.

#LoveMFyC
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Originally tweeted by semFYC +𝗦 (@semfyc) on 26 octubre 2020.

Médicos hay, lo que no hay es vergüenza

Del Blog Salud, dinero y atención primaria 2017. Si algo se ha gestionado de forma desastrosa durante años ha sido la decisión de cuántos médicos formar en nuestras facultades, cuántos especialistas formar en el MIR y cuántas plazas de las existentes en el sistema cubrir mediante oposiciones periódicas. Nada iguala la miserable incompetencia desplegada aquí. Quienes peinamos canas recordamos aquella famosa “bolsa” de 20.000 médicos parados de los años 80 de la que algunos, todavía hoy en activo, formamos parte. Pues bien, a veces viene bien un ejercicio de memoria, aunque sólo sea para que los más jóvenes sepan cómo hemos llegado hasta aquí y, también, por dónde no salir.

Sigue en El fracaso de la OPEP de médicos

¿Por qué los médicos usan tratamientos que no funcionan?

Aunque la respuesta a esta pregunta se publicó como editorial en el BMJ en 2004, en plena vorágine de covid-19 y sus “tratamientos” conviene recordarlo.

Doust J, del Mar C. ¿Por qué los médicos usan tratamientos que no funcionan? Por muchas razones, incluida su incapacidad para permanecer inactivos y no hacer nada. BMJ 2004; 328: 474-75

La historia de la medicina está repleta de ejemplos de tratamientos que si bien en algún momento alguna vez fueron una práctica común, ahora se sabe que no funcionan o, lo que es peor, que causan daños.

¿Por qué seguimos utilizando tratamientos ineficaces?

  • Experiencia clínica
  • Confianza excesiva en resultados subrogados
  • Historia natural de la enfermedad
  • Querencia por el modelo fisiopatológico (que es incorrecto)
  • Liturgia y mística
  • Necesidad de hacer algo
  • Nadie hace la pregunta
  • Las expectativas de los pacientes (reales o supuestas)

Para entender la pregunta y sus respuesta tambien nos viene bien (más antiguo) el libro de Freidson E. Profession of Medicine: A Study of the Sociology of Applied Knowledge. New York, NY: Harper & Row; 1970:168-169 en los que se muestran los cinco rasgos característicos del médico clínico típico, a saber:

  • los médicos creen en lo que hacen.
  • los médicos prefieren la acción, incluso con pocas posibilidades de éxito, frente a no hacer nada.
  • los médicos vislumbran relaciones causa-efecto aún en su ausencia.
  • los médicos se apoyan más en el juicio personal que en la evidencia empírica.
  • Cuando las cosas van mal, los médicos lo atribuyen a la casualidad.

Un resumen y apuntes para argumentos que responden a la pregunta ¿Por qué los médicos usan tratamientos que no funcionan?

Distancia física con conectividad social, tambien en la consulta del médico

En el número de mayo/junio de 20202 de la revista Annals of Familiy Medicine se publica un interesante artículo con el sugerente título de “Distancia física con conectividad social”, en el que se discute sobre un experimento mental, realizado por un grupo multidisciplinar de profesionales de atención primaria americanos, sobre dos “componentes” de la longitudinalidad en atencion primaria:

continuidad de la atención por un solo médico

relaciones entre pacientes y médicos.

Este último trataría sobre la capacidad de conocer a las personas a lo largo del tiempo, y de la relación personal entre el paciente y el profesional, otro “conocer” fundamental en especial para abordar eficazmente los problemas de salud mental, emocional y conductual.

Con estos dos componentes, los autores se preguntaban y preguntaron al panel de expertos que participaron en el experimento, si se puede compensar la falta de continuidad, con el fomento en el apartado de relación, en concreto ¿si se podía invertir en el aspecto relacional durante diferentes tipos de encuentros entre pacientes y médicos, incluso en aquellos como la teleconsulta, que pueden no ser parte de una relación de continuidad?

La respuesta la dan en dos tablas que se pueden ver en el artículo.

En la primera, exponen la manera concreta de relación personal que se puede encontrar en diferentes tipos de encuentros médicos.

Maneras concretas en que la relación con el paciente podría manifestarse en diferentes tipos de encuentros relacionados con el cuidado de la salud

ampliar

y en la segunda una lista de posibles acciones de maneras de fomentar una relación durante los encuentros no presenciales como en telemedicina.

Una lista parcial de maneras de invertir en una relación durante los encuentros de telemedicina (que nos dimos cuenta podría ser ampliamente aplicable durante muchos tipos de visitas)


Respetando la necesidad del paciente de acceder fácilmente
Métodos de comunicación multimodales
Respeto a mi necesidad de acceso fácil: tiempo
Comienzan donde está la gente
Considerando el costo y la capacidad de pago del paciente
Atención virtual centrada en la presencia (persona), incluso si es físicamente remota
Ofreciendo opciones para personalizar la comunicación, como ser visto o solo escuchar
Buscando formas de ayudar al paciente a sentirse comprendido y escuchado, cómo resumir el encuentro
Escuchando atentamente la experiencia del paciente.
Aportando cualquier conocimiento previo disponible sobre la situación específica del paciente
Preguntas puntuales, apropiadas a la situación y tipo de visita.
Yendo a lo que es importante
Mostrando experiencia, llegar al fondo de las cosas genera confianza
Mostrando un tono receptivo, no apresurado
Proporcionando planes de contingencia y opciones relevantes para la situación del paciente.
Ofreciendo opciones de tratamiento no médico (p. ej., dieta, actividades)
Tratando al paciente como un individuo, no solo trabajando a través de un protocolo
Pedir contexto
Hacer preguntas abiertas
Sentir empatía
Atender las emociones
No culpar
Ofrecer múltiples opciones de tratamiento, cosas para probar y un camino a seguir
Ofreciendo esperanza
Encuentre algo que el paciente haya hecho bien y felicítalo
Explicando en lenguaje fácil
Preguntando: ¿algo más?’
Averiguando por qué esto importa ahora y cómo
Normalizando la experiencia del paciente cuando sea posible.
Trabajando para llegar al mismo lugar: médico y paciente
Tomando lo que podemos aprender de los buenos centros de atención telefónica y las industrias de servicio al cliente
Sistemas que otorgan al médico y al paciente tiempo y una amplia gama de opciones.
Reparto del poder. Sin prejuicios
Reconocer explícitamente las limitaciones de tiempo y luego priorizar en función de atender tanto lo que el paciente siente que es importante como lo que es importante desde una perspectiva biopsicosocial
Amarrarlo a la persona, ser entendido
Trabajando para llegar a una meta compartida
Si tanto el paciente como el clínico sienten conexión después de la visita, aportan algo positivo al próximo encuentro: construir una comunidad de expectativas

La dos tablas con los resultados de este experimento muestran que es posible fomentar las relaciones entre paciente y médico, incluso en conexiones humanas que son físicamente remotas

Sin palabras

Uso de la tecnología durante la crisis COVID-19

Articulo publicado en Médicos de Familia. Revista de la SOMAMFyC, especial Resetea Primaria por Bravo Toledo R.

Los profesionales sanitarios nos hemos enfrentado no sólo a una nueva enfermedad sino también a una nueva forma de trabajar e interactuar con los pacientes. Las nuevas y viejas tecnologías han ayudado, pero podría haberlo hecho más si hubiéramos contado con una organización sanitaria ágil y moderna

La trágica pandemia de COVID-19 de principios de 2020 ha ocasionado grandes cambios organizativos y de gestión en los centros de salud madrileños. La estructura jerárquica piramidal, en la que se organizaba la gestión de la atención primaria, cayó a las primeras de cambio como un castillo de naipes. Los centros y su personal se encontraron huérfanos y carentes de directrices sobre lo que hacer, en una estructura dominada por la burocracia. A la vez, se dio el caldo de cultivo ideal para que se cumpliera esa máxima de que las crisis son también una magnífica oportunidad para el cambio y la innovación. Un cambio organizativo, a la fuerza acelerado, que se ha realizado con tecnologías nuevas y viejas, pero en el que también se han echado de menos otras herramientas útiles

El primer cambio ha sido de consulta física a consulta no presencial. De jugar un papel casi anecdótico en las consultas de medicina de familia y enfermería, la consulta telefónica ha llegado a ocupar el 90 % de la agenda. Gracias a la reciente implantación de la telefonía IP y sus nuevos terminales, esta se ha llevado a cabo de manera mucho más cómoda. No queremos ni pensar lo que hubiera sido, horas de llamadas con viejos terminales que no tuvieran, por ejemplo, altavoz incorporado, o que hubieran sufrido los bloqueos de la red telefónica. La telefonía IP está muy extendida en el mundo empresarial por dos motivos: reducción de costes y mejoras con respecto a la telefonía convencional. Entre estas, se encuentra el teletrabajo, el uso del fijo desde el ordenador o smartphone y otras prestaciones telefónicas. Por desgracia, nuestros directivos, como siempre, no pensaron más allá de la primera ventaja y no se les ocurrió “trabajar” estas prestaciones avanzadas que hubieran supuesto una gran ayuda en la situación de pandemia.

Aunque el teléfono es una tecnología adecuada para la mayoría de las consultas relacionadas con COVID-19, en otros casos una video-consulta puede recabar información visual adicional valiosa, como por ejemplo en la disnea, síntoma que ha marcado el diagnóstico y pronóstico en el manejo ambulatorio de la COVID-19. La video-consulta se ha mostrado en la literatura médica como un instrumento eficaz y cercano, apropiado para pacientes más enfermos, con comorbilidades asociadas, con circunstancias sociales de riesgo, etc. Esta manera de interactuar necesita pocos requerimientos tecnológicos, pero salvo experiencias aisladas e independientes, no se ha prodigado como sería de desear.

Considerando el marco de la comunicación global con los pacientes, las redes sociales y la web 2.0 podrían haber jugado un papel importante. La organización uniforme implantada con el área única impidió la proliferación autónoma de los centros de salud en estas redes. Como han demostrado las experiencias individuales – no oficiales-, hubiera sido de gran valor disponer de canales de comunicación externa e interna a través de cuentas en Twitter, Facebook, Instagram o en aplicaciones de mensajería tipo WhatsApp como las que se han utilizado profusamente estos días, una implantación previa hubiera permitido tener multitud de seguidores, que habrían multiplicado por cien su difusión.

La información general sobre COVID-19 se proporcionó por un teléfono dedicado y/o centro de atención telefónica, que enseguida se vio desbordado; además la información que proporcionaba no estaba siempre en sintonía con las posibilidades de los centros de salud. Se echo de menos un punto de información personalizado, pero a la vez ágil o incluso un verificador de síntomas en línea al estilo del NHS. Estas funciones las asumieron los servicios de emergencias sanitarias (SUMA y SAMUR) desconectados orgánica e ideológicamente de los centros de salud y dando un servicio que, si bien ya venían realizando, no estaban preparados para la intensidad y preparación que necesitaba la pandemia

Por último, con las nuevas tecnologías y una interpretación más inteligente de las leyes y normativas se hubiera impedido el derroche de capital humano experto. En concreto, el personal sanitario en situación de IT por aislamiento o de especial sensibilidad, pero en condiciones de salud aceptable, podría haber realizado múltiples tareas desde información a asesoramiento a pacientes y profesionales. Ni los directivos sanitarios ni el Instituto Nacional de la Seguridad Social han sido capaces de aprovechar dicho activo.

UpToDate y Burton Rose

A mediados de los años 90, mientras leía un artículo sobre fuentes de información biomedica y su importancia en la toma de decisiones, conocí, un para entonces, novedoso recurso que se llamaba UpToDate. No lo pude utilizar físicamente hasta años más tarde (creo que en disquete de 3 ½) aunque conocía de sus virtudes por los artículos que se iban publicando sobre medicina basada en la evidencia (MBE) en los que se señalaba UpToDate como el ejemplo de las nuevas fuentes de información que la MBE proponía. No por casualidad UpToDate y la MBE “nacieron” el mismo año, y durante todo este tiempo han ido juntos en lo que se consideró entonces, un cambio de paradigma y ahora es la práctica clínica habitual.

Las dificultades de acceder (una suscripción anual no estaba al alcance del bolsillo de un médico español ) se superaban con prácticas poco ortodoxas,

que se fueron solucionado con la emergencia de las denominadas bibliotecas virtuales y de bibliotecarias clarividentes que no veían como amenaza este potente recurso. El “paroxismo” llego cuando en 2013 se inició la suscripción a UpToDate por parte del Ministerio de Sanidad, que permitía el acceso gratuito a todos los profesionales de España. Hasta tal punto se hizo importante entre los médicos que un problema burocrático en la renovación de la suscripción, origino una revuelta virtual que solo se calmo tras la renovación por pare del Ministerio.

Este viernes, 24 de abril de 2020 falleció, victima de complicaciones de COVID 19, Burton Rose, creador de UpToDate. Aunque aparentemente un ser desconocido fuera de los círculos profesionales, el Dr Rose ha sido muy importante para la formación de millones de profesionales y para los pacientes que ellos tratan. Todos le debemos mucho por, como él decía:

No sacrificar nada en aras de que la calidad de la formación sea la adecuada para que los médicos tomen las decisiones correctas y estas conlleven lo mejores resultados para los pacientes.

Vídeo en https://www.uptodate.com/home/uptodate-story

Traducimos aquí la reseña de dos colegas que le conocieron personalmente publicada en STAT y que expresan la importancia de este médico en la medicina moderna.

Remembering UpToDate creator Burton (Bud) Rose, the ‘Steve Jobs of medicine

por Martin Pollak y Mark Zeidel artículo en STAT

Pregunte a cualquier médico, enfermero u otro sanitario acerca de UpToDate y obtendrá una versión de esta respuesta: l0 uso todo el tiempo para estar al día y, a menudo, la abro cuando hablo con los pacientes. Para los médicos de todo el mundo, UpToDate es esencialmente Google para medicina, pero aún más inteligente y basado en evidencia.

El creador de este recurso inestimable y ahora omnipresente fue el Dr. Burton “Bud” Rose Burton, un brillante especialista en nefrología, empresario, amigo nuestro y colega, murió el viernes 24 de abril por complicaciones de Covid-19 a los 77 años.

Hace casi 30 años, Bud quería encontrar una manera de actualizar más rápidamente su primer libro de texto, ‘Fisiología clínica de los trastornos de base ácida y electrolitos’, que se había convertido en la biblia de nefrología para estudiantes de medicina, médicos en ejercicio y academicos de los Estados Unidos. Estados y más allá. Cuando su editor se negó a poner el libro en un formato accesible por ordenador, Bud lo hizo él mismo y nació UpToDate.

Primero se enfocó en la enfermedad renal, luego gradualmente abrió la lente para incluir prácticamente toda la medicina. Con su esposa, Gloria, como socia, Bud convirtió un “negocio casero” en el recurso educativo más utilizado y universalmente respetado para los médicos de todo el mundo.

UpToDate ayuda a los trabajadores de la salud con acceso a un ordenador un teléfono inteligente a saber qué hacer con sus pacientes y saberlo inmediatamente.

Cuando Wolters Kluwer compró UpToDate en 2008, más de 3,000 médicos estaban revisando y actualizando su contenido y creando recomendaciones sobre cómo diagnosticar y tratar miles de afecciones. Hoy en día, los médicos usan este recurso aproximadamente un millón de veces al día y, a menudo, cambian sus decisiones clínicas según lo que leen.

Como uno de nosotros (M.Z.) dijo en una fiesta  de celebración de la jubilación de Bud del Centro Médico Beth Israel Deaconess, él era realmente el Steve Jobs de la medicina.

El Dr. John P. Forman, en quien Bud confiaba para hacerse cargo de la sección de nefrología en UpToDate, dijo que la idea de Bud y su ejecución representan ‘la invención médica más importante en los últimos 30 años, posiblemente más He argumentado más de una vez que debería haber ganado el Premio Nobel de medicina.

Bud Rose definió lo que significa ser un excelente educador clínico. Desde su formación a través de sus puestos de profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts en Worcester, el Hospital Brigham and Women, el Centro Médico Beth Israel Deaconess y la Facultad de Medicina de Harvard, fue un médico y docente sin igual. Tenía el don de ofrecer presentaciones claras, concisas y precisas sobre cualquier tema, especialmente en su campo, la nefrología elegido. Los escritos de Bud brillaban, con un pensamiento claro y lógico presentado en un estilo directo que todos podían entender.

A pesar de que su trabajo en UpToDate exigía más y más de su tiempo, Bud continuó atendiendo pacientes en Beth Israel Deaconess y continuó enseñando. Se reunía cada semana con nuestros compañeros de nefrología para escuchar casos y enseñarles los entresijos de la enfermedad renal y su manejo. Los residentes, y los facultativos, se beneficiaron de la magia de su enseñanza. Bud también desarrolló y dirigió un curso de revisión anual en nefrología que cada año atraía a un elenco de estrellas invitadas que fueron a Boston para enseñar por su respeto por Bud y su trabajo.

El reconocimiento como maestro que estableció como debería ser la enseñanza en todos los niveles llegó con su ascenso a profesor clínico de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard. El reconocimiento nacional por su trabajo en la educación de especialistas en nefrologia llegó cuando fue honrado con el premio Robert G. Narins Award por la Sociedad Americana de Nefrología Premio Narins de la Sociedad Americana de Nefrología, el mayor premio otorgado por la disciplina de educación en nefrología.

Los médicos de todo el mundo (UpToDate está disponible en nueve idiomas) y sus pacientes tienen una enorme deuda de gratitud con Bud, quien ejemplificó la excelencia en la atención clínica y la enseñanza. Aquellos de nosotros que tuvimos el privilegio de conocerlo y trabajar con él lo recordaremos con afecto y reverencia en los años venideros. Para millones de personas, el legado de Bud contribuye silenciosamente a una meta por la que trabajó apasionadamente durante toda su vida: brindar una mejor atención a los pacientes.

Martin Pollak, M.D., is professor of medicine at Harvard Medical School and chief of the Division of Nephrology at Beth Israel Deaconess Medical Center.

Mark Zeidel, M.D., is professor of medicine at Harvard Medical School and physician in chief and chair of the Department of Medicine at Beth Israel Deaconess Medical Center. Theodore Steinman, M.D., is professor of medicine at Harvard Medical School and senior physician at Beth Israel Deaconess Medical Center.

http://vid.uptodate.com/watch/UDQKyALYpFP4hZX2qFP5rv

Video killed the phone star

“Con el fin de contener el COVID-19, se está produciendo un cambio de la consulta física a la consulta no presencial. Por lo tanto, los profesionales sanitarios se enfrentan no sólo a una nueva enfermedad sino también a una nueva forma de interactuar con los pacientes”.

Hace un mes, el Doctor Luis Peláez Orellana estaba inmerso en plena pandemia de COVID-19. Su centro de salud, un centro urbano, tranquilo, donde trabajaba desde hace más de diez años, estaba irreconocible. Salas de espera vacías, sillas a modo de barreras, carteles apresurados con todo tipo de mensajes, salas de aislamiento, personal sanitario en la puerta haciendo triaje, compañeros nerviosos,  desorientados  pero que se ayudaban y trabajaban como uno solo…… y muchas novedades más.

Esa noche, como todas desde que empezó la pandemia, durmió poco, se despertó muy temprano con la sensación de que había tenido una pesadilla; ahora se levantaría, llegaría a su centro, tomaría el cafelito y comenzaría una interminable y casi rutinaria consulta, todo lo anterior se borraría. Enseguida se dio cuenta que no, que aquello que estaba viviendo desde hace tres semanas era lo real y que el sueño era esa rutina, en la que llevaba instalado tanto tiempo.

Sin embargo, ese día, había algo más que rondaba por la cabeza, era un artículo del BMJ titulado Covid-19: a remote assessment in primary care  –aquí en español- que apenas había podido leer la noche anterior, antes de caer exhausto. En el caso clínico que introducía el artículo (una manera ya clásica de comenzar en la literatura médica docente) se decía: “Sintiéndose mal, contacta con su médico de familia para pedirle consejo. Le gustaría que alguien le auscultara, pero la administrativa le dice que no acuda al centro de salud y le ofrece la opción de una consulta telefónica o por vídeo”.

En la introducción se expone que: “Con el fin de contener el COVID-19, se está produciendo un cambio de la consulta física a la consulta no presencial. Por lo tanto, los profesionales sanitarios se enfrentan no sólo a una nueva enfermedad sino también a una nueva forma de interactuar con los pacientes”.

Estaba totalmente de acuerdo, lo había experimentado en sus propias carnes, sobre todos dos cosas que le venían de forma repetida a la mente: nueva forma de interactuar y vídeo. No las olvido, así que ese fin de semana, el primero que iba disfrutar completo, se dispuso a investigar cómo podría hacerlo. Gracias al sistema sanitario en el que trabajaba, tenía un ordenador con buena conexión en su consulta, por suerte también contaba con una buena webcam que el hospital de referencia les había proporcionado, poco antes, para iniciar un programa de tele-consulta dermatológica. Solo le faltaba un programa fácil de utilizar, que se pudiera usarse en diferentes plataformas (PC, tablet, teléfono móvil) y que no requiriera a los pacientes instalar ningún programa o extensión adicional. Tras un buen rato y algunas pruebas, lo encontró en Gruveo, programa de pago pero que da una generosa oferta gratuita con ocasión del COVID.

El lunes comenzó a probarlo, al principio con amigos, pacientes conocidos y jóvenes. Funcionaba, no era para todas las consultas, pero en las pocas que se iba utilizando, la experiencia era muy satisfactoria, similar a la que se había descrito en otros países. Lo difundió y algunos compañeros empezaron a probarlo también.

Tras un par de semanas de rodaje, podemos decir que la videoconsulta  ha dado, a pacientes, y profesionales bastantes alegrías. Nos hemos visto mientras hablábamos, hemos sonreído al vernos, se ha intentado evaluar el grado de disnea, alguna lesión dermatológica, se ha visto los lugares de la casa donde los pacientes se habían aislado, una colega diagnosticó una tromboflebitis que acabó en el hospital gracias a la cámara y a la cuidadora que hizo una exploración guiada perfecta, una úlcera corneal vio y trató otra médico, se han realizado ejercicios en vivo como si fuera un clase de aerobic y alguna anécdota como la de esa paciente que no consistió en “salir” hasta que se hubo arreglado un poco, porque no quería que nadie, ni siquiera su médico, la viera con esas pintas.