Vacuna contra el herpes zóster | Afirmaciones sin fundamento y palabrería comercial

15 de julio 2026 por Dick Bijl Publicado en Overnu. Traducido y publicado en este blog con permiso del autor; entrada original en: https://overnu.nl/gordelroosvaccin-ongefundeerde-claims-en-marketing-prietpraat/

Dick Bijl es médico de cabecera jubilado y epidemiólogo. Es presidente de la Sociedad Internacional de Boletines Farmacéuticos y fue durante años redactor jefe del «Geneesmiddelenbulletin», una revista que evalúa de forma independiente los nuevos productos farmacéuticos para médicos y farmacéuticos. Bijl ha escrito varios libros, como «Het Pillenprobleem» y «Griep – prikken, slikken of heel voorzichtig niets doen?». Se doctoró en 2006 en la Universidad de Ámsterdam.

Tras el fracaso de la vacuna contra el coronavirus, la industria farmacéutica está recurriendo a todos los trucos posibles para promocionar nuevas vacunas, como la vacuna contra el herpes zóster Shingrix. Y es que es necesario. La confianza de la población en las vacunas es mínima.

  Hay muchas preguntas sobre la vacuna contra el herpes zóster. En el resumen de IA de Google, al escribir esta palabra, leemos lo siguiente:

La vacunación contra el herpes zóster (normalmente con Shingrix) es la forma más eficaz de prevenir el herpes zóster y el intenso dolor nervioso que lo acompaña. La vacuna consta de dos dosis, con un intervalo de entre 2 y 6 meses, y ofrece protección a largo plazo. A partir de 2027, la vacunación será gratuita en los Países Bajos para las personas mayores de 60 años, pero por ahora aún corre a cargo del propio ciudadano. En los medios de comunicación ya circulan rumores de que la vacuna tiene una eficacia del 97 %, es decir, incluso mayor que la de la vacuna contra el coronavirus.

Con esto parecen haberse respondido la mayoría de las preguntas. Pero sin duda muchos lectores ya se habrán dado cuenta de que aquí se está mezclando información científica con marketing. Esto es lo que la IA nos ofrece sobre todo: una nueva moda sin fundamento.

Ahora voy a ofrecer primero información de fondo sobre las recomendaciones de las autoridades sanitarias. A continuación, haré algunas observaciones críticas sobre esta vacuna.

Antecedentes
El herpes zóster puede ser una afección muy molesta y dolorosa. Se trata de la reactivación del virus de la varicela, que permanece en el organismo tras el contagio en la infancia y que, debido a determinadas circunstancias, se reactiva y vuelve a multiplicarse. Afecta principalmente a los nervios de la zona torácica o de la cara (herpes zóster oftálmico). Puede resultar muy doloroso (neuralgia posherpética) y es difícil de tratar.

Afecta sobre todo a las personas mayores. Aproximadamente una de cada cinco personas mayores padece herpes zóster, aunque solo una pequeña parte desarrolla también la neuralgia posherpética. El tratamiento con antivirales específicos, como el aciclovir y el famciclovir, puede prevenir la progresión de la enfermedad si se aplica en la fase inicial, pero no la neuralgia posherpética.

Los síntomas del herpes zóster se localizan en la zona inervada por el ganglio afectado, normalmente en la piel de los costados del tronco, en los brazos o en la cara. Tras una sensación inicial de picor, hormigueo, ardor y/o dolor, aparecen vesículas que se secan al cabo de entre diez y catorce días. Esto puede ir acompañado de un dolor intenso causado por la afectación del tejido nervioso local. Este dolor puede prolongarse durante meses, a veces años y, en casos excepcionales, incluso de por vida.

Cuando el dolor persiste más de uno a seis meses tras la aparición de las ampollas, en la literatura científica se habla de neuralgia posherpética (PHN). Aproximadamente entre el 15 % y el 20 % de todos los casos de herpes zóster dan lugar a PHN.

Dictamen del Consejo de Salud
La vacuna Zostavax, utilizada en el pasado, no ofrecía una protección suficiente. Por ello, el Consejo de Salud o Gezondheidsraad (GR) emitió un dictamen negativo sobre esta vacuna. Actualmente, se considera que la nueva vacuna, Shingrix, ofrece protección en el noventa por ciento de los casos. Por ello, el GR emite ahora un dictamen favorable. No obstante, los costes siguen siendo un problema. [1]

El GR no ha aprendido nada de la tragedia de la reciente pandemia. El análisis crítico de los datos sigue siendo un paso demasiado grande; y, aunque el GR fuera capaz de hacerlo, queda por ver cómo reaccionaría el Ministerio de Salud, Bienestar y Deporte (VWS) ante ello.

Indicación
Según la Agencia Europea de Medicamentos (EMA)[2], Shingrix está indicado para la prevención del herpes zóster y la neuralgia posherpética en:

  • Adultos de 50 años o más
  • Adultos de 18 años o más con un riesgo elevado de padecer herpes zóster.

Efectos secundarios
Los efectos secundarios más frecuentes son, según la EMA, fiebre y escalofríos. En personas mayores de 50 años pueden aparecer dolor muscular, cansancio, dolor de cabeza y dolor articular. Por último, Shingrix puede provocar reacciones de hipersensibilidad y el síndrome de Guillain-Barré.

El concepto de «número necesario para causar daño» (NNH) se refiere al número de personas a las que hay que tratar para que una de ellas sufra un efecto secundario. Y de eso se trata aquí. Se trata de efectos secundarios que impiden realizar las actividades cotidianas, como fiebre, malestar general y dolor en el lugar de la inyección.

El número de personas que hay que tratar para provocar una reacción lo suficientemente grave como para impedir que alguien realice sus actividades normales durante uno o dos días es, en el grupo de edad de 50 a 69 años, aproximadamente 1 de cada 11 personas vacunadas. En el grupo de edad, esa cifra es de aproximadamente 1 de cada 25 personas vacunadas. [3]

Interacciones
No se han observado interacciones especiales con otras vacunas de uso común.

Uso durante el embarazo y la lactancia
No hay datos sobre su uso en mujeres embarazadas. Los resultados de los estudios en animales no indican efectos nocivos directos o indirectos sobre el embarazo, el desarrollo embrionario o fetal, el parto o el desarrollo posnatal.

No se han estudiado los efectos en los lactantes alimentados con leche materna de la administración de Shingrix a sus madres. Tampoco se sabe si Shingrix se excreta en la leche materna.

Conclusión provisional
Quien aún tenga dudas sobre la vacuna contra el herpes zóster puede concluir, a la luz de lo anterior, que Shingrix es segura y eficaz. Y es que el Consejo de Salud ha ayudado tanto a los fabricantes durante la reciente pandemia que ahora podemos confiar ciegamente en sus recomendaciones.

Circulan rumores, sobre todo en los medios de comunicación convencionales, de que la vacuna incluso prevendría la demencia. [4]

La industria saca a relucir todos sus trucos.
Para promocionar esta vacuna, la industria tuvo que idear y aplicar muchos trucos. [5] Era absolutamente necesario. De lo contrario, solo los periodistas desinformados se creerían esas afirmaciones.

Eficacia relativa frente a eficacia absoluta
Cuando Pfizer quiso comercializar una vacuna contra el coronavirus, el director de Pfizer Países Bajos declaró en el programa Nieuwsuur que su vacuna tenía una eficacia del 95 %. «Vaya», dijo Jeroen Wollaars. No lo entendió y, por lo tanto, no planteó ninguna pregunta crítica.

Tomado de What They Don’t Tell You About the Shingles Vaccine en Malone News. No incluido en el post original.

Este truco de marketing funcionó. Por eso, el fabricante y muchos medios de comunicación decidieron volver a utilizarlo ahora con la vacuna contra el herpes zóster. «97 % de eficacia», rezaba el mensaje. Sin embargo, la cifra que realmente importa se acerca más al 3 %.

Ese 97 % se refiere a la comparación con otra vacuna. Pero para los ciudadanos, lo importante es la diferencia con respecto a un placebo. En este caso, la vacunación con Shingrix reduce el riesgo absoluto en un 3 % (0,03). Esa es, por tanto, la Reducción del Riesgo Absoluto (RRA). Con ella se puede calcular el Número Necesario a Tratar (NNT = 1/RRA = 1/0,03 = 33).

Un NNT de 33 significa que hay que vacunar a 33 personas para prevenir un caso de herpes zóster en una persona, y que 32 personas no se beneficiarán de la vacunación. Sería totalmente justificado que el Gobierno dijera: «Paga tú mismo esa vacuna». Pero cuando la industria empieza a ejercer presión, sabes que el resultado será otro.

Desenmascaramiento
En el caso de los ensayos aleatorizados, es preferible que se realicen a doble ciego y controlados con placebo. El diseño doble ciego es un requisito para evitar que los médicos y los participantes tengan expectativas excesivas respecto al tratamiento. En el caso de Shingrix, esto resultaba complicado porque el líquido de la inyección tenía un característico color amarillo. Por lo tanto, tanto los participantes como los profesionales sanitarios podían averiguar rápidamente qué sustancia se les administraba o qué sustancia administraban, lo que podía generar expectativas excesivas respecto a la vacuna.

Convencer a las personas no vacunadas para que se vacunen
Durante la última pandemia, Pfizer también vacunó a los participantes del grupo de placebo de su ensayo clínico. GSK, el fabricante de Shingrix, ha vuelto a aplicar ahora ese truco. Esto impide realizar un seguimiento a largo plazo de los participantes en el estudio. Muy astuto.

Pfizer esgrimió como argumento que sería «poco ético» privar a las personas de la vacuna. Y eso lo dijo una empresa que suele figurar entre las tres primeras del ranking de empresas más fraudulentas de EE. UU.

Fuentes independientes y demencia
Los datos anteriores, tras las recientes experiencias colectivas con la industria de las vacunas, no tranquilizarán a todo el mundo. Además, a menudo resultarán insuficientes para tomar una decisión.

La revista médica alemana Arznei-Telegramm (AT) informó [6] de que se han publicado cinco estudios de cohorte retrospectivos que analizaban la demencia. [7891011] En ninguno de estos estudios se recopilaron los datos con fines científicos y, desde luego, no específicamente para la demencia. Así, los factores socioeconómicos y de estilo de vida no quedan suficientemente reflejados en ellos. También se han descrito «efectos» de magnitud similar en estudios observacionales sobre otras vacunas. En resumen, no es ninguna novedad y tampoco se ha investigado a fondo.

En principio, los «efectos» relativos, del orden del 17 % al 32 %, observados en estos estudios observacionales también podrían deberse a un sesgo provocado por factores de confusión desconocidos, no registrados o no sospechosos.

El mecanismo de acción tampoco está claro. En uno de los estudios mencionados se especula sobre si el adyuvante AS01 presente en Shingrix podría ser responsable del efecto. Dado que el efecto puede observarse ya al cabo de unos meses, a los autores de AT les parece poco probable que la prevención del herpes zóster pueda explicar la reducción del riesgo de demencia.

En opinión de AT, una relación causal con efectos relativos tan moderados solo puede garantizarse de forma suficiente mediante ensayos aleatorizados. Dadas las recomendaciones de vacunación vigentes, es probable que estos sean difíciles de llevar a cabo. Sin embargo, sin pruebas suficientes, las vacunas no deberían utilizarse para la profilaxis de la demencia y, desde luego, no deberían promocionarse en los medios de comunicación con este fin.

Reflexión
La eficacia de la vacuna contra el herpes zóster para proteger contra la aparición de esta enfermedad solo se ha demostrado en parte. Además, los estudios de los que se deriva la afirmación de que protege contra la demencia son de mala calidad. Se trata de estudios observacionales, en cuyo análisis no se han tenido suficientemente en cuenta los efectos de los factores de confusión.

La única forma de tenerlos en cuenta es mediante ensayos aleatorizados bien diseñados y ejecutados. Sin embargo, ese no es el tipo de estudio preferido por la industria. Los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) cuestan dinero y tiempo, y su resultado es incierto. Para la industria es mejor lanzar al mercado una afirmación u opinión basada en estudios de mala calidad y, de ese modo, preparar a la población para el marketing. El resto vendrá por sí solo. De eso se encargarán los médicos y los periodistas.

Un fenómeno interesante es que el fabricante de Shingrix hace hincapié en los efectos positivos de un adyuvante. Los adyuvantes son sustancias que los fabricantes añaden a una vacuna para que se necesite una menor dosis. A veces, esto plantea objeciones. Durante la pandemia de la gripe mexicana, se descubrió que la vacuna Pandemrix de GSK (recomendada por el veterinario de Róterdam Ab O) contenía un adyuvante que provocaba narcolepsia. La táctica de los especialistas en marketing consiste ahora en hacer afirmaciones basadas en investigaciones deficientes: si no se investiga a fondo, no se descubre nada.

Ahora la cuestión es si se reembolsarán los costes de la vacuna. Sin duda, eso es lo que ocurrirá con un ministro del VVD en el Ministerio de Salud, Bienestar y Deporte y con altos funcionarios que no tienen ni idea del tema. Prefieren que el cabildeo dé sus frutos. Simplemente seguir aumentando los costes de la sanidad. ¡A los accionistas les viene muy bien!

Referencias

“No tomarás en vano el nombre de guías de práctica clínica».

En primer lugar, es indispensable leer el editorial reciente del BMJ (traducido más abajo) y que de manera resumida viene a decir que los agonistas GLP-1, desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2, han demostrado también eficacia en obesidad, reduciendo peso y riesgo cardiovascular, lo que ha impulsado su adopción masiva y un gasto que superó los 71.000 millones de dólares solo en 2023. Sin embargo, este éxito comercial genera un riesgo importante: que los intereses de la industria farmacéutica distorsionen las guías de práctica clínica (GPC) que regulan su uso.

La evidencia muestra que los pagos de la industria a médicos se asocian con mayor prescripción y mayor uso de fármacos de marca, y que una proporción elevada de autores de GPC tienen conflictos de interés no declarados o inexactamente declarados.

Para abordar esta situación, los autores proponen cuatro reformas: exigir que los miembros con capacidad de votos de los comités de guías estén libres de conflictos financieros relevantes; garantizar la divulgación completa, pública y verificada de dichos conflictos; limitar la participación de expertos con conflictos a roles técnicos sin capacidad de voto o decisión; e invertir en infraestructura independiente de síntesis de evidencia financiada públicamente, para que el avance terapéutico en estas áreas no supere a las garantías necesarias para que las guías sean fiables.

Se refieren, con toda lógica, al Reino Unido, pero estas advertencias también pueden aplicarse a otros países, como España. Hace poco se publicó un artículo en Gaceta Sanitaria que evaluó cuán fielmente se declaraban los conflictos de interés económicos de los autores de GPC; puso de manifiesto importantes problemas de transparencia. Aunque empleó una definición de GPC demasiado amplia, el estudio mostró que, en conjunto, más de tres cuartas partes de las autorías de las GPC respaldadas por sociedades científicas españolas se asociaron con declaraciones de conflicto de intereses poco fiables, pese a que 564 autores (80%) recibieron transferencias de valor de la industria farmacéutica.

Muchas sociedades científicas, sobre todo las de medicina de familia con potentes grupos de trabajo específicos sobre diabetes, deberían considerar seriamente el problema de los conflictos de intereses. Igualmente, fundaciones y redes relacionadas con la diabetes en atención primaria, al igual que cumplen una misión muy meritoria de divulgación, tienen que tener muy presente la comunicación de conflictos de intereses, así como cumplir principios éticos de la investigación y comunicación científica. Sobre todo para que no se les confunda con grupos de médicos GA (Golfos Apandadores) destinados a monetizar con fondos externos interesados el legítimo deseo de formación del resto de sus colegas.


Editorial

Efectos perjudiciales de los conflictos de interés en la orientación terapéutica GLP-1

Agarwal A, Vandvik PO, Delvaux N, Agoritsas T. BMJ 2026; 393 https://doi.org/10.1136/bmj-2026-527061

Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) y los fármacos relacionados basados en las incretinas han transformado el tratamiento de la obesidad. Desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2, mejoran el control glucémico al tiempo que reducen el peso y el riesgo cardiovascular 1,2 . Actualmente, la evidencia respalda su uso en la obesidad, incluso en personas sin diabetes, y los ensayos clínicos muestran de forma similar una pérdida de peso significativa y un menor número de eventos cardiovasculares.3, 4 Estos avances marcan un punto de inflexión en un campo en el que, históricamente, las opciones farmacológicas han sido limitadas. En 2025, la Organización Mundial de la Salud publicó su primera guía en la que recomendaba de forma condicional los tratamientos con GLP-1 para la obesidad, lo que supuso una importante ampliación de su papel en la atención de esta afección.5

La rápida aceptación y el éxito comercial de los tratamientos con GLP-1 son sorprendentes. Los datos muestran que la proporción de adultos estadounidenses con sobrepeso u obesidad a los que se les ha recetado GLP-1 aumentó del 0,3 % en 2019 al 2,1 % en 2024.⁶ El uso autodeclarado, más amplio y que abarca diversas indicaciones, es considerablemente mayor. En 2025, el 12 % de los adultos estadounidenses declaró estar utilizando GLP-1 en ese momento y el 18 % afirmó haberlo utilizado alguna vez.⁷ El gasto superó los 71 000 millones de dólares (53 000 millones de libras esterlinas; 62 000 millones de euros) solo en 2023.⁸ Pocas terapias combinan este nivel de impacto clínico, valor comercial y adopción en diversas especialidades.

Sin embargo, estos avances también aumentan el riesgo de que los intereses creados distorsionen, directa o indirectamente, la forma en que se interpreta la evidencia sobre el GLP-1 y se traduce en guías de práctica clínica. Unas guías sesgadas sobre el GLP-1 podrían ampliar los criterios de elegibilidad para la farmacoterapia a largo plazo, restar importancia a la incertidumbre sobre los efectos a largo plazo y la interrupción del tratamiento, minimizar las barreras de asequibilidad y acceso, y desviar la atención de los enfoques multidisciplinares para el tratamiento de la obesidad. Las guías de práctica clínica influyen en las normas de prescripción, la cobertura de las entidades pagadoras, los patrones de derivación y la percepción del público; incluso pequeñas distorsiones en su formulación pueden tener grandes efectos a nivel poblacional.

La experiencia en otras áreas de la medicina sugiere que los conflictos de intereses pueden influir no solo en si se recomiendan determinadas intervenciones, sino también en el alcance de dichas recomendaciones y en a quiénes van dirigidas. 9,10 Por ejemplo, las campañas de marketing de la industria dirigidas a los médicos se han asociado con un aumento de la prescripción de opioides y con los daños derivados de ello, lo que pone de relieve la importancia de contar con orientaciones independientes en ámbitos con importantes intereses comerciales.11,12

En nuestro propio trabajo de elaboración de guías sobre diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares, ha resultado cada vez más difícil formar grupos de expertos sin conflictos económicos relacionados con los tratamientos con GLP-1.2 A medida que la participación de la industria se expande en estos campos que se solapan, el número de expertos sin conflictos de intereses se reduce, lo que dificulta aún más la independencia.

Los pagos de la industria farmacéutica a los médicos son importantes.

Existe un conjunto coherente de pruebas que relaciona los pagos de la industria con el comportamiento de los médicos. Una revisión sistemática de 36 estudios encontró asociaciones entre los pagos económicos y un aumento de las prescripciones, unos costes más elevados y un mayor uso de medicamentos de marca, incluyendo pruebas de relaciones dosis-respuesta.13 Un análisis de 2024 reveló pagos por valor de 12 000 millones de dólares a médicos estadounidenses, siendo la semaglutida uno de los productos más comúnmente asociados.14 Estas relaciones están muy extendidas y resulta difícil ignorar su coherencia en los distintos estudios.

Los conflictos de intereses también afectan a la elaboración de las guías clínicas. Un estudio de 2023 reveló que el 37 % de los autores de guías clínicas estadounidenses declararon conflictos de intereses, aunque el 74 % había recibido pagos documentados, y solo el 27 % declaró con precisión sus relaciones económicas.15 Los conflictos económicos se asocian con recomendaciones más favorables.9 Además, los conflictos no económicos, incluidos los compromisos intelectuales y académicos, también pueden influir en la interpretación de la evidencia.16

Las directrices sobre obesidad reflejan preocupaciones similares. En el marco de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad de 2025, la mayoría de los autores declararon tener relaciones económicas con los fabricantes de GLP-1.17 Los análisis de la guía sobre obesidad infantil de la Academia Americana de Pediatría de 2023 revelaron importantes pagos de la industria a la organización y a sus dirigentes, incluidos unos 2 millones de dólares en patrocinios corporativos procedentes de los desarrolladores de GLP-1.18 Las recomendaciones pueden seguir basándose en la evidencia, pero los vínculos económicos corren el riesgo de socavar la confianza.

Se necesitan reformas para mejorar los estándares.

Las normas para la gestión eficaz de los conflictos de intereses en las guías clínicas están bien establecidas.19,20,21 La OMS y el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido (NICE) exigen la divulgación completa de los intereses y cuentan con estrategias claras para su gestión y notificación. Algunos procesos de elaboración de guías, incluido el nuestro, van más allá al limitar la composición del comité a personas sin conflictos financieros o intelectuales relevantes y al rechazar toda financiación comercial.2, 22 En EE. UU. y Francia, las bases de datos de pagos de acceso público permiten un escrutinio independiente de las relaciones financieras entre los profesionales clínicos y la industria. Sin embargo, dicha infraestructura sigue siendo desigual a nivel mundial, y muchos procesos de elaboración de guías siguen basándose en la divulgación voluntaria por parte de los propios interesados.

Se necesitan cuatro reformas. En primer lugar, las organizaciones encargadas de elaborar las guías clínicas deberían definir los conflictos financieros relevantes utilizando un período de referencia claro y exigir que los miembros del comité de votación estén libres de dichos conflictos. Un período retrospectivo de referencia definido puede ayudar a encontrar el equilibrio entre evitar las relaciones que más probablemente influyan en el juicio y mantener un grupo suficientemente amplio de miembros elegibles para el comité. Como mínimo, los presidentes de los comités clínico y de metodología no deben tener conflictos de intereses, dado su papel central a la hora de definir la composición del comité, facilitar las deliberaciones, interpretar las pruebas y determinar la solidez, la orientación y la redacción de las recomendaciones finales. 

En segundo lugar, la información divulgada debe ser completa, de acceso público, actualizarse a lo largo de todo el proceso y verificarse de forma independiente cotejándola con bases de datos de pagos, cuando estén disponibles. En tercer lugar, no se debe excluir a los expertos con conflictos de intereses de aportar sus conocimientos, especialmente en campos especializados, pero su papel debe limitarse a la aportación técnica, la revisión externa o la participación sin derecho a voto. No deben presidir paneles, dirigir síntesis de la evidencia, votar sobre recomendaciones o sobre la valoración de la evidencia para la toma de decisiones, ni redactar recomendaciones.

En cuarto lugar, reducir la dependencia de la experiencia con conflictos de intereses también requiere invertir en una infraestructura de evidencia independiente. Los gobiernos y las entidades públicas que financian la investigación deberían apoyar la elaboración de síntesis de evidencia y directrices independientes y actualizadas para áreas terapéuticas en rápida evolución, como la diabetes y la obesidad.1, 23 Estas iniciativas deberían estar codirigidas por metodólogos sin conflictos de intereses y, en la medida de lo posible, centralizadas para minimizar el sesgo, la duplicación y la falta de coherencia en las directrices.

Estos principios se reflejan en las directrices existentes, pero su aplicación sigue siendo irregular.19 20 Ahora se necesitan garantías institucionales más sólidas para garantizar su aplicación. Además, las organizaciones que elaboran directrices y las revistas que las publican deberían exigir el cumplimiento de estas normas como condición para su publicación. Sin una aplicación coherente, la expansión de los tratamientos con GLP-1 corre el riesgo de ir por delante de las garantías necesarias para asegurar unas directrices fiables.

Notas al pie: Conflictos de intereses: AA, POV, ND y TA son metodólogos de la Fundación MAGIC Evidence Ecosystem y codirigen la serie «BMJ Rapid Recommendations» en colaboración con The BMJ. Dirigen los trabajos de elaboración de una guía de práctica clínica actualizada sobre medicamentos para la diabetes tipo 2 y una nueva guía sobre medicamentos para el sobrepeso y la obesidad. Los autores no tienen ningún conflicto financiero ni de otro tipo que declarar.

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Infografía por @AmadeoWals

Reconocer de verdad la longitudinalidad.

por Nuria Jiménez y Antonio Cabrera de Longimed (colectivo para la promoción de la longitudinalidad médica)

La evidencia científica es clara: ser atendido por el mismo médico de familia está asociado a mejores resultados en salud. Y cuanto más tiempo, mejor. Mantener el mismo médico de familia durante 15 años reduce en un 30% el uso de urgencias, en un 28% las hospitalizaciones y en un 25% la mortalidad. No hay fármaco que iguale esos resultados. A esta relación continuada en el tiempo entre un paciente y su médica de familia, atendiendo la mayor parte de los problemas del paciente, tanto agudos como crónicos, se denomina longitudinalidad.


La Dra. María Teresa Marín (desde hace 27 años) y el Dr. José Damián Ranz (desde hace 20 años) atienden a sus pacientes en el Centro de Salud General Ricardos en Carabanchel (Madrid). Tras acabar su especialidad de medicina de familia y comunitaria, se incorporaron a sus consultas para atender diariamente durante todos estos años en su centro de salud y en sus domicilios a pacientes como Cristina, Benito, Mari Paz, Mariano…


Hace unos días, junto a sus pacientes y sus compañeros del centro de salud, recibieron un premio a la longitudinalidad por todos estos años de atención, por encarnar uno de los pilares fundamentales de la Atención Primaria. No fue un reconocimiento oficial, sino un acto sencillo y emotivo a las puertas de su centro de salud, donde se hizo visible la importancia de lo invisible, lo constante, lo realmente eficaz. Como ellos, muchas médicas de familia en ciudades y pueblos de España continúan prestando con profesionalidad e ilusión su atención día a día, mes a mes, durante años… construyendo relaciones duraderas que la evidencia científica reconoce como la intervención sanitaria que más impacto ha demostrado en la salud de la población.


En los últimos años no hay discurso en el que un consejero de Sanidad o gerente de Atención Primaria no ensalce la longitudinalidad. Hasta la OMS (2) ha publicado recomendaciones para fortalecerla.

A pesar de esto, continuamente se ve erosionada por la precariedad laboral, la organización de la atención o la falta de contratación de médicas especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria necesarias para atender a la población madrileña. Profesionales que cambian de cupo en el mismo centro y no se les permite continuar con sus pacientes o la falta de incentivos reales para mantenerse en la misma consulta son otras formas de echar por tierra la longitudinalidad.

Ha llegado la hora de que la longitudinalidad se ponga en el centro de la atención sanitaria. «Es una cuestión de vida o muerte»


La IA: un nuevo invitado en la consulta del médico de familia

La Atención Primaria ante su mayor encrucijada: autonomía, reconocimiento y futuro en ‘Salud con H-alma

Publicado en GranadaDigital el día 28/05/2026 Por Jona Carles March

La atención primaria española atraviesa una crisis profunda, pero no terminal. Esa es una de las principales conclusiones que dejaron Rafa Bravo, Sergio Minué, Jaume Sellarés y Marta García en una extensa conversación sobre el presente y el futuro de la medicina de familia en España. Entre diagnósticos duros, autocrítica profesional y propuestas de reforma, emergió una idea compartida: la atención primaria sigue siendo el pilar indispensable del sistema sanitario, pero necesita cambios estructurales urgentes para sobrevivir.

Una paradoja global: imprescindible y abandonada

Sergio Minué resumió el momento actual con una paradoja demoledora: “La atención primaria nunca ha estado en el mundo en mejor situación y, a la vez, en peor situación”. Nunca antes las instituciones internacionales habían insistido tanto en que los sistemas sanitarios necesitan una atención primaria fuerte para ser sostenibles. Sin embargo, nunca había existido tanta desafección profesional hacia ella.

Los médicos de familia abandonan consultas, buscan salidas laborales alternativas o rechazan directamente incorporarse a la especialidad. Para Sergio Minué, el problema fundamental es político: la atención primaria nunca ha estado realmente en la agenda de los gobiernos, más allá de declaraciones retóricas.

La “atonía” del sistema

Rafa Bravo describió la situación con otra palabra clave: atonía. No se trata solo de falta de recursos o de médicos, sino de una pérdida colectiva de iniciativa y capacidad de reacción.

Según explicó, problemas históricos como la sobrecarga asistencial, la pérdida de continuidad o la falta de liderazgo se han normalizado. “Parece que ya nadie intenta cambiar nada”, lamentó. La innovación organizativa y las ideas transformadoras han desaparecido de muchos centros de salud, sustituidas por un clima de resignación.

Esa percepción fue compartida por Marta García, médica de familia y tutora de residentes, quien describió cómo muchos profesionales trabajan ya únicamente “en modo supervivencia”, intentando llegar al final de la jornada sin quemarse más.

El gran problema: la falta de reconocimiento

Uno de los consensos más sólidos de la conversación fue la infravaloración histórica de la medicina de familia. Marta García defendió que la atención primaria tiene un enorme impacto demostrado sobre la salud poblacional, pero recibe un reconocimiento institucional, social y mediático muy inferior al de otras especialidades.

La consecuencia directa es el desgaste profesional. Muchos residentes reciben durante toda su formación mensajes implícitos o explícitos que cuestionan su elección profesional: “¿Con esa nota has elegido medicina de familia?”.

La propia estructura del sistema alimenta esa sensación de inferioridad. Los participantes criticaron especialmente las relaciones jerárquicas con el hospital, la capacidad de los especialistas hospitalarios para rechazar derivaciones o pruebas solicitadas desde primaria y el uso creciente de médicos sin especialidad para cubrir consultas de atención primaria.

Autonomía profesional: la gran reforma pendiente

Si hubo una palabra que vertebró el debate fue “autonomía”. Jaume Sellarés, gerente de una Entidad de Base Asociativa (EBA) en Cataluña, defendió que sin autonomía organizativa no habrá transformación posible.

Para Jaume Sellarés, los equipos de atención primaria deben poder decidir cómo organizan sus agendas, qué perfiles profesionales necesitan, cómo distribuyen tiempos y recursos y cómo se relacionan con el hospital. “Quien mejor sabe lo que necesita un centro son sus propios profesionales”, afirmó.

El modelo actual, excesivamente burocrático y centralizado, impide adaptar la atención a las realidades sociales y territoriales de cada zona. Marta García puso como ejemplo su consulta en un barrio vulnerable con más de cuarenta nacionalidades distintas, donde aplicar los mismos indicadores o protocolos que en un centro urbano acomodado resulta absurdo.

Los participantes defendieron que la autonomía no implica privatización, sino capacidad real de gestión dentro del sistema público.

La longitudinalidad: el valor diferencial de la primaria

Aunque apareció más tarde en la conversación, la longitudinalidad terminó convertida en otra idea central. Los médicos reivindicaron el valor de la relación continuada entre profesional y paciente a lo largo del tiempo.

Para Sergio Minué, la evidencia científica sobre sus beneficios es “abrumadora”, pero paradójicamente ni gestores ni políticos parecen darle importancia. La continuidad asistencial mejora resultados clínicos, reduce ingresos hospitalarios y fortalece la confianza del paciente.

Jaume Sellarés explicó cómo incluso la percepción de una espera cambia si el paciente entiende que es “su médica” quien decide revisarlo en tres semanas y no una mera decisión administrativa.

Más allá de la tecnología

El debate también abordó el papel de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Aunque reconocieron su potencial, especialmente para el seguimiento domiciliario o la gestión clínica, los participantes insistieron en que la esencia de la medicina de familia no puede reducirse a herramientas diagnósticas.

Marta García advirtió del riesgo de que los médicos jóvenes se sientan más atraídos por técnicas o dispositivos que por el acompañamiento humano. “La verdadera medicina personalizada no es el genoma; es entender el contexto vital de la persona”, señaló.

La atención al duelo, el final de la vida, las visitas domiciliarias o la escucha activa siguen siendo, a su juicio, el núcleo irrenunciable de la especialidad.

Un futuro todavía posible

Pese al tono crítico de buena parte del debate, el cierre fue deliberadamente esperanzador. Marta García rechazó frontalmente los discursos catastrofistas y defendió que la atención primaria tiene futuro si se le permite desarrollarse.

Cada día veo residentes brillantes, comprometidos y con ganas de hacer buena medicina de familia”, afirmó. El problema, insistió, no es la falta de vocación, sino un sistema que expulsa progresivamente a quienes quieren ejercerla con calidad.

La conversación concluyó con una idea compartida: la atención primaria española necesita una “reanimación” profunda, basada en autonomía, reconocimiento, continuidad y liderazgo profesional. Pero sus protagonistas siguen convencidos de que merece la pena pelear por ella

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Mas de Prevecadio

PREVECARDIO y la “ilusión del chequeo”: cuando hacer más no es hacer mejor

PREVECARDIO y la “ilusión del chequeo”: cuando hacer más no es hacer mejor

por Francisco Camarelles, Carlos Brotons, Sara Belinchón y Alberto Cotillas y Grupo PAPPS Madrid. SOMAMFYC

El programa PREVECARDIO-AP representa un ejemplo claro de una tendencia creciente en los sistemas sanitarios, que es la medicalización preventiva de la población aparentemente sana mediante chequeos estructurados. Sin embargo, esta estrategia plantea una cuestión incómoda pero necesaria: ¿Tiene sentido hacer chequeos sistemáticos a población asintomática?

1. El problema de base es que los chequeos no han demostrado mejorar resultados clínicos.

La evidencia es bastante consistente, ya que las grandes revisiones sistemáticas como la Cochrane de 2012 y la actualización de 2019 de hasta 250.000 personas, han mostrado que los chequeos generales de salud NO reducen la mortalidad total ni cardiovascular frente a no hacerlos. Sí aumentan los diagnósticos, el consumo de fármacos, y el etiquetado de enfermedad. Es decir: más medicina ≠ más salud. Más recientemente, el estudio DANCAVAS II que estudia el cribado cardiovascular entre 60 y 65 tampoco observa una reducción de la mortalidad, y sí un aumento de las hemorragias digestivas en el grupo intervención (probablemente porque a los individuos que tenían un RCV alto sus médicos les iniciaban aspirina y estatina, sin haber ninguna evidencia al respecto).

En todo caso, dado que los beneficios de los chequeos de salud generales pueden ser limitados y heterogéneos, parece razonable dirigirlos a poblaciones con mayores necesidades de atención preventiva o con mayor riesgo.

2. PREVECARDIO: cribado masivo disfrazado de buena práctica

El programa propone un cribado estructurado en personas de 40–75 años sin enfermedad conocida. Pero esto introduce un cambio importante respecto al modelo clásico de Atención Primaria, se pasa de un cribado oportunista y contextualizado basado en la relación clínica, a un cribado poblacional protocolizado, descontextualizado e industrializado (SMS, agenda centralizada, circuito cerrado). Esto transforma la prevención en una actividad automática, no reflexiva.

Mientras se promueve un programa de chequeos, se abandonan otras intervenciones como, entre otras, el cribado y la intervención breve sobre el consumo de riesgo y perjudicial de alcohol, que han demostrado su eficacia en reducir mortalidad. 

3. Sobrediagnóstico: el efecto colateral inevitable

Cuando se busca enfermedad en población sana, aparecen alteraciones de bajo riesgo, se diagnostican condiciones con escaso impacto clínico y se inicia cascada con más pruebas, más consultas, y más tratamientos. El propio programa reconoce umbrales bajos (ej. HbA1c ≥ 5,7%) que activan circuitos diagnósticos que pueden conducir a prediabetes sobrediagnosticada, dislipemias leves medicalizadas, e hipertensión leve tratada. 

Podemos caer en el riesgo de hacer “demasiada prevención” si se amplían umbrales diagnósticos y empleamos programas preventivos de escaso valor en personas sanas. Por ello, la prevención cuaternaria adquiere un valor intrínseco junto a la toma de decisiones compartida y el uso adecuado de medidas epidemiológicas como son el riesgo absoluto y el número necesario de pacientes para tratar (NNT).

4. La paradoja de la prevención

El programa incluye un elemento clave (y contradictorio) que es el “paradigma de prevención”: la mayoría de los eventos ocurren en personas de riesgo bajo-moderado. Pero la respuesta es cribar a toda la población cuando la evidencia sugiere que la mejor opción son las intervenciones poblacionales (políticas, entornos, hábitos).

 5. Intervenciones débiles sobre factores de riesgo

Detectar más no implica cambiar más, ya que las intervenciones sobre estilo de vida son de eficacia modesta y difícil sostenibilidad. Además, las intervenciones farmacológicas son de beneficio absoluto bajo en bajo riesgo. El resultado es el de mucho esfuerzo clínico para poco impacto real. Por ejemplo, en personas con hipertensión leve no tratada y sin enfermedad cardiovascular previa, el inicio de monoterapia antihipertensiva o la intensificación del tratamiento puede no reducir la mortalidad por cualquier causa, los eventos cardiovasculares totales ni la cardiopatía coronaria, en comparación con quienes recibieron placebo o ningún tratamiento. Puede haber una reducción del ictus, pero también posiblemente un aumento de abandonos por efectos adversos.

 6. Coste de oportunidad o lo que dejamos de hacer

Cada consulta de PREVECARDIO (30 min) implica más tiempo de enfermería, más recursos diagnósticos, y seguimiento, ¿A costa de qué? Pacientes complejos abandonados, crónicos mal controlados, menos atención a otras patologías y a los determinantes sociales.  Está claro que la prevención innecesaria compite con la atención necesaria.

7. Atención Primaria como “fábrica de riesgo”

El programa convierte la consulta en un espacio de cribado protocolizado centrado en indicadores y orientado a cumplir objetivos (Criterios de Buena Atención CBA, y Contrato Programa Centro CPC), lo que significa desplazar el modelo centrado en la persona hacia uno centrado en el riesgo.

8. Alternativa: prevención sensata

Desde una perspectiva más alineada con las recomendaciones del PAPPS y WONCA habría que priorizar el cribado selectivo y oportunista, las intervenciones con alto valor, las conversaciones clínicas significativas y la longitudinalidad del profesional sanitario. 

La longitudinalidad en AP en prevención y promoción de la salud se ha demostrado muy importante. La continuidad relacional mejora la experiencia del paciente en la prevención cardiovascular, y una mayor continuidad con el médico de familia se asocia con mejor asesoramiento en estilos de vida y prevención percibido por los pacientes.

Por otra parte, es necesario reorientar la prevención hacia los determinantes sociales, la promoción de salud real, y las decisiones compartidas.

9. Ausencia de debate y participación de sociedades científicas. Es curioso que la primera referencia bibliográfica del programa sea a las de las recomendaciones preventivas cardiovasculares del PAPPS 2024. Sin embargo, la consulta del programa con los miembros del PAPPS ha sido nula.

10. Propuesta desde el PAPPS.

La Cartera de Servicios Estandarizados (CSE) de Atención Primaria (AP) de la CM incluye, dentro de su servicio 404 “Detección del riesgo cardiovascular y otros problemas prevalentes en el adulto”, una serie de Criterios de Buena Atención (CBA) que contemplan el cribado oportunista de diversos FRV. Entre ellos se encuentran el consumo de tabaco y alcohol, la práctica de actividad física, la obesidad, la hipertensión arterial (HTA), la diabetes mellitus (DM), la dislipemia y la estratificación del riesgo vascular.

Los resultados iniciales de un estudio presentado en el EUROPREV Forum 2026 Madrid, 26 y 27 de marzo, han encontrado que solo un 49,8 % de los pacientes tienen completado el paquete mínimo del PAPPS de forma adecuada. Queda mucho que mejorar en actividades preventivas antes que embarcarse en un chequeo generalizado sin evidencia científica que lo sustente. Además, antes de implementar un programa de chequeo generalizado, se debería fomentar el cálculo oportunista del RCV según las recomendaciones PAPPS 2024, y el abordaje oportunista de los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular.  

Recomendación Calidad de la evidencia Fuerza de recomendación 
Se recomienda el cálculo del riesgo vascular a todos los adultos de ≥ 40 años que no tengan una enfermedad vascular o que, por sus características, no sean de alto riesgo, mediante SCORE2 o SCORE2-OP (70 y 90 años). Moderada Fuerte a favor 
Las tablas de riesgo constituyen una información complementaria y útil para ayudar a estratificar el riesgo y a tomar decisiones en el tratamiento de la dislipemia y de la HTA Moderada Fuerte a favor 

Conclusión

PREVECARDIO-AP es un programa técnicamente bien diseñado, pero conceptualmente problemático. Parte de una premisa cuestionable: que detectar más enfermedad en población sana mejora la salud cuando la evidencia sugiere lo contrario: “Los chequeos generales generan más diagnósticos, más tratamientos… pero no más salud”.

El reciente EUROPREV Forum Madrid 2026 nos ha dejado una conclusión clara: es necesario ir «hacia una prevención más sensata, segura y centrada en la persona». Una AP fuerte y accesible debe ser la piedra angular de una prevención efectiva y sostenible.

“No todo lo prevenible merece ser buscado, ni todo lo detectable merece ser tratado.”

Documento

Píldoras docentes para sanitarios: una herramienta de consulta rápida para congresos y talleres

Píldoras docentes para sanitarios: una herramienta de consulta rápida para congresos y talleres

Autores: José Antonio Prados Castillejo. Médico de familia. Andalucía. María Luisa Prados Jiménez. Médica de Familia. Madrid. Carles Blay Pueyo. Médico de familia Cataluña

Este proyecto no nace para ser un manual académico convencional, sino una herramienta de consulta rápida y eficiente —una «chuleta» profesional— diseñada para el personal sanitario. Su objetivo principal es aportar las claves y técnicas necesarias para realizar funciones de difusión del conocimiento de una manera más eficaz, ya sea en el propio equipo, con personal en formación o en grandes foros científicos.
Basado en la experiencia de los autores y a través de 25 decálogos de buenas prácticas, esta obra guía al lector por todo el ecosistema de la comunicación científica y la docencia:

  • Asistencia y participación: Estrategias para transformar una asistencia pasiva en una oportunidad real de aprendizaje y networking.
  • Ponencias y presentaciones: Consejos para diseñar materiales visuales que sigan la regla de «menos es más» y técnicas para hablar con seguridad ante una audiencia.
  • Dinámicas grupales: Claves para moderar mesas redondas y facilitar talleres participativos con éxito..

La intención es que los contenidos se extiendan más allá del papel: las píldoras de conocimiento incluidas se difundirán activamente en redes sociales, ofreciendo sugerencias directas y útiles para mejorar la competencia docente y comunicativa del profesional de hoy

En medicina, casi siempre más es peor. También en la menopausia.

En medicina, casi siempre más es peor. También en la menopausia. Uso irracional de suplementos hormonales en la menopausia

por Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns Hopkins, Baltimore, Estados Unidos) X:@JuanGrvas BlueeSky: @juangrvas.bsky.social y Mercedes Pérez-Fernández (especialista en Medicina Interna y médica rural jubilada)

Equipo CESCA Madrid, España.

Resumen

La menopausia significa el fin de la fertilidad femenina, en un proceso de cambio que lleva a la ausencia de ovulación y de menstruación. Como etapa vital, implica importantes modificaciones somáticas y psíquicas, en forma similar a otras etapas vitales como la adolescencia y la vejez. La menopausia es la etapa del ciclo vital de una mujer en que está ausente la menstruación al menos doce meses seguidos. Suele acontecer entre los 45 y los 55 años. Hasta llegar a la menopausia propiamente dicha hay una fase de unos 4 años de irregularidades menstruales que se conoce como perimenopausia.

En general, la menopausia se supera sin ayuda médica pero en algunos casos los síntomas alteran gravemente la vida cotidiana y merecen tratamiento médico para paliarlos con suplementos hormonales (los daños de los mismos se compensan con sus beneficios). En general, los suplementos hormonales deben utilizarse sólo como medicamentos paliativos en casos específicos, en las menores dosis eficaces y por el menor tiempo posible.

En todo caso, carece de fundamento el uso preventivo de las hormonas para “evitar”, por ejemplo, infartos de miocardio, cáncer de útero, cáncer de mama, demencia-Alzheimer, derrames cerebrales, embolias pulmonares, etc. De hecho, las hormonas incrementan tales problemas. Una mirada de género a las cuestiones en torno a la menopausia no exige más atención, más intervenciones ni más medicamentos. Una mirada de género exige mejor atención, menos y más precisas intervenciones y el evitar el uso irracional de medicamentos.

Documento por secciones

1. ¿Cuál es la definición de salud de la OMS y qué tiene que ver con “la obsesión por la salud perfecta”?

2. El mito de la eterna juventud, el del poema de Gilgamesh, ¿en qué forma resuena en el siglo XXI?

3. ¿Por qué el vientre femenino es peculiar y distinto del masculino?

4. ¿Qué significa eso de que “somos el producto del embarazo de nuestra abuela materna”?

5. ¿Qué es la senescencia reproductiva brusca y cómo lo interpretamos? ¿Afecta ahora a mayor porcentaje de población?

6. ¿Es la menopausia una enfermedad?

7. ¿En qué casos es prudente aliviar los síntomas molestos de la menopausia?

8. Hay una larga historia de menosprecio a los efectos adversos de medicamentos e intervenciones en la mujer (talidomida, DES, veraliprida, episiotomía, mallas vaginales, Essure, etc.). ¿Cómo se explica?

9. Muchas sociedades científicas y asociaciones de pacientes reclaman el uso liberal de las hormonas “naturales” en la menopausia, ¿cómo se explica tal promoción?

10. ¿Seguimos sosteniendo que “Los estrógenos, con o sin progestágenos, deben recetarse en las dosis efectivas más bajas y durante el menor tiempo posible, de acuerdo con los objetivos del tratamiento y los riesgos para cada mujer”?

Documento Completo

Este texto resume la presentación de los autores en una videoconferencia el día 13 de mayo de 2026. En el ciclo de «Salud, Ciencia Crítica y Ética», de los Seminarios de Innovación en Atención Primaria


Bibliografía básica empleada

Historia médica: De “eternamente femenina” a “eternamente sana» (con la terapia hormonal sustitutiva). «Una historia médica para no dormir». http://saludineroap.blogspot.com/2019/10/de-eternamente-femenina-eternamente-sana.html

Datos en Cataluña 2022: Terapia hormonal sustitutiva: volver a empezar. Por Neus Carrilero.

ABUELAS: Evolución de la especie humana Las abuelas. De la Prehistoria al Siglo XXI. De poderosas a temerosas

Revisión Valenciana 2026: Menopausia y tratamiento hormonal ¿Hay algo de nuevo en sus indicaciones?

Historia Global: Hormone replacement therapy, cancer, controversies, and women’s health: historical, epidemiological, biological, clinical, and advocacy perspectives.

Definición de enfermedad, en general: Rethinking “Disease”: a fresh diagnosis and a new philosophical treatment y Uso y abuso del poder médico para definir enfermedad y factor de riesgo, en relación con la prevención cuaternaria

La obsesión por la salud perfecta, Iván Illich La obsesión por la salud perfecta, un factor patógeno predominantes

La paradoja de la salud, Amartya Sen. Health: perception versus observation. Self reported morbidity has severe limitations and can be extremely misleading   The paradox of health

El «asalto» en 2025, en la revista JAMA (con excelentes respuestas y comentarios al final)

Updated Labeling for Menopausal Hormone Therapy

Eliminación de las Black Boxes en 2025:

How a menopause campaign with industry ties became official US policy. BMJ
2025;391:r2491

Grave error: la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos elimina la mayor parte de las “advertencias en recuadro negro” para la terapia hormonal para la menopausia

Veoza (actualizado en 2026): ¿Veoza (fezolinetant) para los sofocos en la menopausia? ¡Piénselo dos veces!

Veoza (fezolinetant) for hot flushes in menopause – think twice!

Alternativas de gestión en medicina de familia.