Del impacto de la ciencia médica

En estos días se ha publicado la nueva edición anual de los JCR o Journal Citation Reports que para quien no lo sepa, es donde se recopilan los factores de impacto (FI) de las revistas científicas.

¿qué es el factor de impacto? 

Como no podía ser de otra forma responsables de revistas y autores estaban muy excitados con el acontecimiento, al fin y al cabo, es como un examen anual de su trabajo. Un simple  cambio en el numerito puede lanzar una revista,o una carrera científica, o hundirla en el fango.

Siempre me ha sorprendido como la ciencia utilizaba para autoevaluarse una cosa tan poca científica como este índice bibliométrico. El FI no se recomienda para evaluar artículos y autores individuales pero a pesar de todo se sigue utilizando, incluso con soporte institucional. Esto ha llevado al nacimiento de un nuevo culto: la Impactolatria. En esta nueva secta los discípulos son los científicos que dependen de los presupuestos de universidades y gobiernos, es decir casi todos, los sumos sacerdotes se localizarían en las universidades, ANECA y la FECyT y su biblia es el JCR de Clarivate Analitycs, la salida de su número anual, que motiva este post. En los últimos años, el FI se ha sustituido por los famosos cuartiles. Un articulo y/o un autor estaría mas valorado si se publicará en las mejores revistas de su especialidad calificadas por cuartiles, aunque algo más justo es igualmente erróneo por persistir en dar propiedades a los artículos que corresponden , si acaso, a las revistas.

Si dividimos en 4 partes iguales un listado de revistas ordenadas de mayor a menor factor de impacto, cada una de estas partes será un cuartil. Las revistas con el factor de impacto más alto estarán el primer cuartil, los cuartiles medios serán el segundo y el tercero y el cuartil más bajo será el cuarto.

Aparte de su inutilidad para evaluar lo que no miden, también se ha señalado en numerosas ocasiones sus problemas para clasificar las revistas. Una de las ultimas fue un artículo de John Ioannidis, que ya comentamos en este blog,  donde se ponía de manifiesto “los trucos” que utilizan los directores de revistas médicas para aumentar el factor de impacto, bordeando en ocasiones los límites éticos de las publicaciones científicas.

En este artículo , se cita como mecanismos de inflaccion artificial del FI:  el Impulso de autocitación o el aumento porcentual del FI debido a las autocitaciones, asimetría e inflación no debida a artículos o porcentaje de inflación del FI vs la mediana de citas por articulo y artículos supercitados basados en expertos o la presencia de artículos como guías de práctica clínica elaboradas por expertos y artículos de consenso con definiciones o criterios de enfermedades. Entre los ejemplos que se utilizaban para ejemplificar estas práctica, se incluye la Revista Española de Cardiología que no queda muy bien parada al presentar un alto porcentaje de auto-citas.

Como hace mucho tiempo que no leo a fondo sobre este tema, no voy a hacer comentarios sobre los nuevos JCR, solo comentar dos anécdotas:

La primera tiene que ver con una revista española, en concreto la revista Adicciones que aparece en la lista de revistas canceladas en 2020 por Clarivate, ya que sus métricas muestran patrones de citas anómalos, en concreto un 33% de autocitas, que distorsionan significativamente el FI de la revista y el rango que ostenta la revista entre las de su especialidad. Adicciones está financiada por el (antiguo) Ministerio de sanidad, servicios sociales e igualdad (con la división en tres ministerios no sabemos en cual se habrá quedado) con lo que suponemos que alguien tomara cartas en el asunto.

El otro caso es internacional y se refiere a la revista que tiene el más alto factor de impacto, CA: A Cancer Journal for Clinicians una revista de la American Cancer Society y que según hace costar en su web publica información sobre la prevención, detección temprana y el tratamiento del cáncer, así como sobre nutrición, cuidados paliativos, supervivencia y otros temas de interés relacionados con el cuidado del cáncer. Sorprende que una revista clínica poco conocida, llegue tan alto en el ranking del FI ( el mayor FI de todas las revistas del SCI), la sorpresa acaba cuando vemos el listado de artículos destacados entre los que predominan auténticos blockbusters, tipo artículos de estadísticas del cáncer o guías de práctica clínica que atraen una gran cantidad de citas, sin que ese hecho tenga que ver con la (desmesurada) calidad de la revista. si nos atenemos al FI.

 

Gracias a Isidro Aguillo @isidroaguillo por sus expertos comentarios al borrador de esta entrada.

Como enfrentaron los aussies a COVID-19

En países como el Reino Unido y Australia, una sólida red de centros de salud (general practices) constituye la base esencial del sistema nacional de salud. Cuando la comunidad experimenta una emergencia sanitaria nacional, como se ha visto con la pandemia de COVID-19, la medicina de familia y otros elementos de los servicios de atención primaria de la nación deben ser apoyados para garantizar la continuidad óptima de la atención médica para la población, así como proporcionar un componente esencial de las respuestas del sistema de salud a la emergencia.

Michael R Kidd. British Journal of General Practice 2020; 70 (696): 316-317. DOI: https://doi.org/10.3399/bjgp20X710765

Así concluye el editorial de la revista de los médicos generales británicos BJGP titulado Cinco principios para la preparación ante una pandemia: lecciones de la respuesta australiana de atención primaria COVID-19.

Estos principios forman un marco para manejar tanto la crisis actual como para futuras respuestas nacionales e internacionales a emergencias de salud, basándose en las contribuciones de la práctica general y la atención primaria en:

  • Prestación de servicios de tratamiento y apoyo a las personas afectadas.
  • Protección de personas vulnerables.
  • Continuidad de los servicios de salud habituales para toda la población.
  • Protección y apoyo de los trabajadores de atención primaria y servicios de atención primaria.
  • Prestación de servicios de salud mental a la comunidad y a la fuerza laboral de atención primaria de salud.

La respuesta de atención primaria de Australia a COVID-19 reconoció la fortaleza del sistema de atención primaria de salud de la nación y asignó roles clave a la práctica general y al sector de atención primaria de salud en general para responder a la pandemia, basándose en el papel esencial de primer contacto de la atención primaria y las lecciones extraídas de epidemias y pandemias previas. También colocó la experiencia de práctica general dentro de los procesos nacionales de planificación y toma de decisiones junto con la experiencia en salud pública, enfermedades infecciosas, epidemiología, enfermería y salud mental.

En fin igualito que aquí, en Madrid y en España

Cambios en tu centro de salud

Sesgo con un final feliz

Jeffrey Aronson, farmacólogo clínico británico publica en el blog del BMJ una entrada titulada: “Cuando uso una palabra .….. Beneficios, daños y tres historias de retractaciones”

Cuenta tres historias sobre las retractación de tres artículos científicos publicados por los mismos y tristemente famosos autores, encabezados por el profesor Mandeep R Mehra. Dos son historias de beneficios (aparentes) y una de daño.

La primera de beneficio aparente se refiere al “pre-print” que aportaba los resultados de un estudio observacional de casos y controles que apoyaban a la ivermectina por su efecto beneficioso en la mortalidad hospitalaria.

La segunda historia, también de beneficio, es sobre un artículo publicado el 1º de mayo en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine donde se describe un aparente efecto beneficioso de los inhibidores de la ECA en COVID-19 y ningún efecto pejudicial de los bloqueadores de los receptores de angiotensina (ARA). Hay que hacer notar que hasta entonces circulaba la idea de que estos fármacos podrían ser perjudiciales por afectar a la enzima conversora de angiotensina que el virus utilizaba para ejercer su acción. Estas conclusiones, eran por tanto una buena noticia.  El estudio se basaba en un registro obtenido de datos se habían reunido en una base de datos clínica internacional Surgical Outcomes Collaborative (Surgisphere)

Sin embargo, despues de un procedimiento de revisión, el 2 de junio, los cinco autores escribieron una carta a la revista, donde decían: “Debido a que no se les otorgó a todos los autores acceso a los datos en bruto y los datos en bruto no se pudieron poner a disposición de un auditor externo, no podemos validar las fuentes de datos primarias subyacentes a nuestro artículo. Por lo tanto, pedían que se retractara el artículo, como así se hizo.

La tercera y última historia se relaciona con el tristemente famoso artículo publicado en la revista Lancet que con los datos de 671 hospitales de todo el mundo en más de 96 000 pacientes con COVID-19, concluye que la mortalidad era mucho menor en los en pacientes que no recibieron ningún medicamento que en los que hidroxicloroquina y en estos también menor que a los que tomaba este medicamento con azitromicina o claritromicina. A pesar de su indudable valor informativo en ese momento, este articulo no era nada bueno, venía a decir que la estrategia seguida por casi todos los hospitales del mundo estaba equivoca y que incluso había provocado daño o perjuicio a los pacientes así tratados. Una estrategia terapéutica basada en unas pruebas muy muy débiles, por decir algo, y por esa mezcla de impulso a la acción y creencia en lo bondad de lo que hace, que impregna la mentalidad de los médicos.

Fue con este último artículo, cuando se desato la polémica. Los hospitales australianos informaron que no habían dado permiso para que se divulgara ningún dato, a estos le siguieron otros hospitales en distintas localizaciones les paso algo similar. Además, se hicieron notar otros problemas del estudio, como el pequeño número de autores para un estudio de base de datos tan grande y la falta de aprobación del comité de ética. Tras el inicio de una investigación por parte de la revista, tres de los autores retractaron el documento al “no poder responder por la veracidad de las fuentes primarias de datos”.

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La paradoja, como señala Aronson es que la respuesta a los dos primeros documentos fue cálida, a menudo entusiasta, con algunas, pocas, reservas escépticas. Las dudas surgieron solo cuando apareció el tercero que tenía una dirección distinta. Los dos primeros estudios mostraban un beneficio, cumpliendo las ilusiones de todos los que esperaban intervenciones efectivas. El tercero, sin embargo, describió perjuicios y ningún beneficio, desvaneciendo las esperanzas de todos aquellos que los esperaban. En nuestro científico interior hay un sesgo que nos convierte en alborotadores furibundos cuando cualquier estudio científico desafía nuestras creencias, nuestra esperanza o incluso nuestro medio de vida

Parece que estamos sesgados a creer, especialmente en esta desesperada pandemia, en buenos resultados y somos reticentes con los que contradicen nuestras esperanzas. En este caso nuestra inclinación ha procurado un final feliz – se ha desmontado una trampa- pero ¿y si no hubiera sido así?

Influencia de los determinantes sociales de la salud en la validez externa de los estudios clínicos

Hace unos pocos días y gracias a Twitter (si, sirve para algo más que para perder el tiempo) tuve noticia del trabajo fin de grado de un médico novel: David Serantes. El titulo era atractivo, las diapositivas resumen no tenían mala pinta, pero lo que más me cautivo, es la pregunta con la que resumía y explicaba su trabajo:

¿Cómo íbamos a pretender que fuesen eficaces fármacos contra la artrosis, enfermedades cardiovasculares, etc. en pacientes que no salían de su casa por las barreras físicas de sus viviendas?

En las prácticas de atención primaria en el distrito madrileño de Usera, David se había percatado de que muchas de las vistas domiciliarias que hacía con su tutor era a pisos altos, en edificios sin ascensor (si, en Madrid, sobre todo en barrios como Usera, todavía hay muchos edificios sin ascensor). Esta situación es para muchos ancianos o enfermos, más que una barrera arquitectónica, una auténtica muralla que los confina prácticamente para toda su vida a vivir, entre las cuatro paredes de su modesto piso. Muchos hemos sido testigos de esta situación, peor hace más de treinta años cuando empezamos a trabajar, muchos hemos pensado que esos pacientes necesitaban más un ascensor que cualquier otra intervención o medicina que le pudiéramos administrar. Muchos no fuimos ni siquiera capaces de sorprendernos hasta el punto de escribir algo sobre ello. David, si y fruto de esa inquietud este trabajo que nos deja reproducir en este blog, con el único objetivo de que se difunda.

Muchas gracias a David por su gran trabajo, las criticas y objeciones se las haremos otro día y en otro post.

Influencia de los determinantes sociales de la salud en la validez externa de los estudios clínicos comparativos

por David Serantes Gómez @davserantes

ResumenPresentación diapositivasTexto completo

Este trabajo nace de una idea que me rondaba desde hace tiempo y que, creo, mucha gente se ha planteado alguna vez: ¿podemos trasladar los hallazgos de estudios clínicos que se llevan a cabo, por ejemplo, en hospitales de Nueva York a una población como la de Granada sin esperar ver cambios en los resultados de la intervención ensayada cuando se aplique en nuestro contexto? Cuando uno se hace esta pregunta es probable que lo primero que le venga a la cabeza es ver en qué grado estas dos poblaciones pueden diferir en variables como la edad, el sexo o las comorbilidades. Pero vayamos un poco más allá.

Supongamos que te preguntan si crees posible aplicar en la población de tu cupo los resultados de un estudio realizado para determinar la eficacia (en términos de reducción del dolor y mejora de la capacidad funcional) de un nuevo AINE de aplicación tópica sobre la gonartrosis. El estudio se llevó a cabo en tres hospitales de California y la muestra de pacientes tenía una edad media de 67 años, sin criterios muy restrictivos en cuanto a comorbilidades. ¿Ahora tienes menos reparos para creer que en tu comunidad dicho fármaco podría dar resultados similares a los observados en el estudio? A priori, no tendrías por qué.

Supuestamente, la metodología de los ensayos clínicos permite atribuir los resultados a la intervención que se testa, gracias a diversos procesos, desde la asignación aleatoria de las intervenciones hasta el ciego, etc. Se busca, en definitiva, que los brazos no presenten grandes diferencias que dificultasen arrogar los hallazgos exclusivamente a los diferentes tratamientos recibidos. Si esto fuese así -en la práctica surgen, claro, muchas limitaciones a este objetivo-, ¿por qué deberíamos recelar de aplicar fármacos que han sido evaluados en ensayos sobre poblaciones muy diferentes a la nuestra?

Dejemos un momento a un lado esta pregunta y miremos desde un poco más arriba. Lo que buscaría, en términos amplios, el ensayo clínico imaginado es contrastar una hipótesis causal relativa a la eficacia del nuevo AINE en pacientes con gonartrosis. Pero, una vez validada -contrastada estadísticamente- dicha hipótesis, ¿podemos esperar que se mantenga en diferentes contextos? En la práctica a menudo tomamos un atajo epistemológico y nos saltamos esta pregunta. Razonamos inductivamente, trasladando la hipótesis que creemos validada a otros contextos, sin examinar si las modificaciones introducidas por estos en la estructura causal de la hipótesis pueden modificarla. Pero esta transferencia no se puede deducir sobre reglas lógicas, pues obvia el problema de la extrapolación. Los presupuestos epistemológicos que subyacen a la Medicina Basada en la Evidencia favorecen este razonamiento al primar, a través de las jerarquías de la evidencia, la validez interna sobre la validez externa como criterio de graduación de la calidad metodológica de los estudios.

Retomemos la pregunta. ¿Resultados similares al aplicar el AINE tópico en tu población? Tal vez dudas, pero, como acabas de leer esto, pongamos que te preguntas qué factores podrían afectar a la estructura causal de la hipótesis sobre la eficacia del AINE. Quizá la edad pueda mediar diferencias farmacocinéticas que hagan que el fármaco se metabolice peor en tu población, pero el estudio había incluido pacientes bastante mayores, por lo que a priori no cabría esperar diferencias por ahí. De momento no ves más limitaciones. Además, una compañera de tu centro te ha dado algunas muestras que le ha ofrecido un visitador que le presentó el fármaco ayer y que le convenció bastante de que puede ser efectivo. Casualmente, hoy tienes tres domicilios y una de las pacientes a las que vas a ver es Carmen, que, aunque está bastante bien para su edad, tiene una gonartrosis que hasta el momento no ha respondido a otros AINEs. De hecho, ha ido progresando en el último año hasta limitarle bastante para cocinar y hacer la casa. Para colmo, vive sola en un quinto sin ascensor en Usera y desde enero no sale de casa -no por el confinamiento, sino porque ya le duele tanto caminar que no le compensa-. Ha entrado en el círculo vicioso del dolor-no moverse-más dolor-moverse aún menos. ¿Qué menos que por probar el fármaco nuevo? Por poco que le pueda hacer… (dejamos la prevención cuaternaria para otro momento)

Un mes después vuelves a visitar a Carmen. Ya no estamos confinados, pero ella sigue sin salir de casa -también podríamos decir que la casa no le deja salir-. “¿Qué tal las rodillas, le duelen menos?” Pues bueno, la primera semana parecía que algo hacía la pomada esa, pero estoy igual. “Vaya, probaremos otra cosa entonces.” Y piensas: sabía que ese estudio debía tener alguna trampa; esta tarde le echo un vistazo.

Y el estudio no parece tener grandes fallos metodológicos. Además, la población era bastante similar en sus características de base a la tuya. En las que registraba, claro. Porque te pones a pensarlo y te acuerdas del post ese que leíste sobre la extrapolación. Lo relees a ver si encuentras algo, pero el texto no decía nada (no hemos llegado todavía) de qué condiciones podían afectar a la posibilidad de extrapolar la evidencia a otros contextos, más allá de edad, sexo y comorbilidades, que en el estudio eran similares a las de tu población. Oye, ¿y si a Carmen no le funciona el AINE porque requiere, para hacer efecto, que se mueva? Quizá la mejoría del dolor inicial, unida a la posibilidad de salir de casa, generó en la población del estudio una retroalimentación positiva que en algunos casos pudo romper un poco el círculo vicioso que antes describíamos. Quizá como Carmen apenas se mueve, en ella el fármaco no difunde bien y ni siquiera llega al lugar donde ejerce su efecto. ¿Qué parte del efecto de este fármaco -o de otra intervención terapéutica- cabe atribuir a la propia terapia y qué parte se debe a las sinergias y antagonismos entre el fármaco y las condiciones materiales de esa persona que afectan a su patología?

Dejamos planteada la pregunta: ¿podrían afectar las diferencias entre las condiciones socioeconómicas de la población de un estudio y las de la población donde se aplicarán las conclusiones de dicho estudio a la posibilidad de extrapolar la evidencia de un contexto a otro?

David Serantes Gómez

Reivindicación de la primaria

La pandemia de COVID 19 en España. La gestión del Gobierno

La pandemia de Covid19 en España es un ensayo del Dr Manuel Calleja que analiza de forma  honesta lo que ha sido y lo que ha representado en y para España esta pandemia. Centra su objetivo en el análisis crítico de su gestión por parte del Gobierno de España desde dos ópticas, la sanitaria y la política. Los contenidos médicos están escritos con espíritu y tono divulgativo, nunca técnico.

El libro aporta al lector las claves para que pueda hacer su propio juicio de los hechos sucedidos

La obra describe, ordenadamente expuestos, hechos, decisiones y fechas en los que se produjeron, lo que permite realizar un análisis pormenorizado de los mismos y la relación entre ellos, que puede ser distinto para cada lector

El libro está pendiente de edición impresa.

A través de seis capítulos, uno introductorio, tres descriptivos, uno  analítico y un corolario, abarca el conjunto de los aspectos de la misma. Estos capítulos son:

  1. Introducción. Breve puesta en escena de la epidemia. Dónde comenzó y cómo se propagó hasta llegar a España.
  2. El agente infeccioso. Características del virus, abordando algunos
    aspectos relacionados con el mismo tales como diagnóstico y
    tratamiento.
  3. La enfermedad. Características de la enfermedad en todas sus formas. Diagnóstico y tratamiento de la misma.
  4. La pandemia en España. Cómo se sucedieron los hechos en cuanto al
    comportamiento de la epidemia, así como las distintas reacciones y
    decisiones que se produjeron, en relación con su evolución en España. Situación previa de España en el ámbito sanitario.
  5. Gestión de la crisis. Análisis crítico de la idoneidad de todas las
    decisiones que fueron tomadas y de cómo fueron tomadas. Panorama general de España durante la misma.
  6. Epílogo. Reflexiones acerca del espíritu con que he encarado la
    escritura del libro junto a algunas otras acerca del futuro en comparación con el pasado.

El capítulo más importante, en el que se centra el objetivo del ensayo es el 5º, que se titula Gestión de la crisis, en el que a través del análisis de los hechos, la concatenación de fechas en que estos se produjeron y el análisis de la relación causa-efecto existente entre ellos, se desgrana la racionalidad y la ética de las decisiones tomadas, así como la forma con que lo fueron, todo ello a la luz de la realidad española previa en todos los aspectos.

La obra trata de aportar al lector argumentos objetivos que le permitan entender y juzgar por sí mismo la actuación del Gobierno durante la crisis. Tras leerla se adquiere una visión global de la pandemia de Covid19 en España, cuándo y cómo se ha producido, a la vez que se conocen detalladamente las medidas que se han tomado por parte de quien ha gestionado la misma y la repercusión que van a tener sobre todos los españoles. .El potencial lector es cualquier persona con curiosidad por los problemas sociales que nos atañen a todos, además de cualquiera que pretenda conocer los entresijos de esta enfermedad y su forma de afrontarla o tenga curiosidad acerca de lo que nos puede deparar el futuro con respecto a la misma.

El libro está pendiente de edición impresa, pronto podrá ser adquirido en ese formato y como e-book.

 

Teteras cósmicas y unicornios invisibles

Absence of evidence is not evidence of absence

Traducido de Teapots and unicorns: absence of evidence is not evidence of absence por Linda Ware

Ausencia de evidencia no es evidencia de la ausencia: nadie parece estar seguro de dónde proviene esta frase, aunque comúnmente se atribuye al astrónomo real, Martin Rees, un astrofísico y cosmólogo británico.

Captura en ocho palabras el importante mensaje de que es prácticamente imposible demostrar algo en negativo, es decir, que algo no existe.  

El filósofo y matemático Betrand Russell intervino en el argumento. Utilizó el ejemplo de una ‘tetera cósmica’ para ilustrar su punto. Dijo que, aunque no podía ser refutado, nadie debería creerle si afirmaba, sin pruebas, que una pequeña tetera orbitaba el sol entre la Tierra y Marte (Boncheck, 2016). De manera similar, Martin Burton, Director de Cochrane UK, escribió que un unicornio invisible había estado pastando en su oficina e invitó a los lectores a demostrar que estaba equivocado.

Un concepto importante

En el ámbito de la ciencia médica, este concepto es importante. Se afirma, no con poca frecuencia, que un tratamiento ‘no tiene efecto’ o que ‘no hay diferencia’ entre dos tratamientos. Estas afirmaciones se pueden encontrar no solo en los medios de comunicación, sino también en los artículos científicos de los que derivan los titulares periodísticos. Se nos hace creer que si no hay evidencia confiable que pruebe un efecto o una diferencia, entonces no existe. Esto está mal.

La evidencia puede no ser fiable por varias razones, tales como:

  • Los estudios pueden ser demasiado pequeños para detectar un efecto o una diferencia.
  • El efecto o la diferencia puede ser muy, muy pequeño.
  • Puede haber muy pocos datos o estudios insuficientes.
  • La evidencia puede ser de muy baja calidad.
  • Los estudios pueden haber sido mal diseñados

Perdido en la traducción: algunos ejemplos de los medios

    “Giving children full-fat milk will not make them obese, study finds.” [Un estudio halla que ‘darles a los niños leche entera no los hará obesos’] (Telegraph, March 2020)

Una declaración audaz y contradictoria de que la leche entera no está relacionada con la obesidad infantil. Esto puede ser cierto, pero la investigación indicó que no había evidencia de que la leche entera y los productos lácteos con su grasa condujeran a niños con sobrepeso. Siempre existe la posibilidad de que un efecto no se haya detectado o sea muy pequeño. No es posible demostrar de manera concluyente que algo no existe.

Y otro….

       “Using talcum powder does NOT raise the risk of ovarian cancer as study of 250000 women debunks fears after decades of uncertainty.” [‘El uso de polvos de talco NO aumenta el riesgo de cáncer de ovario, el estudio de 250000 mujeres desacredita los temores después de décadas de incertidumbre’. (Mail Online, January 2020)

Este titular proviene de una revisión de cuatro grandes estudios clínicos que analizan si el uso de talco en polvo en la vulva está relacionado con un aumento en los tumores de ovario. Aunque los hallazgos son tranquilizadores, los investigadores señalan que no pueden excluir la posibilidad de un aumento muy pequeño en el cáncer de ovario. Explican que el cáncer de ovario es un hallazgo relativamente raro y que los estudios pueden haber sido defectuosos.

Ausencia de evidencia: algunas revisiones Cochrane

Veamos ahora algunas revisiones Cochrane para dar dos ejemplos más.

Plasma convaleciente o inmunoglobulina hiperinmune para personas con COVID ‐ 19: una revisión rápida

Esta revisión sistemática importante y actual se acaba de publicar. Considera si administrar plasma de personas que se han recuperado de COVID-19 y que está lleno de anticuerpos contra el virus, ayuda a aquellos que están gravemente enfermos con la infección. Es una de las revisiones rápidas de Cochrane, que se han producido en respuesta a la pandemia.

La revisión analiza datos de ocho estudios muy pequeños, que incluyen solo 32 participantes. Los autores concluyen que no están seguros si el plasma convaleciente es efectivo para las personas ingresadas en el hospital con COVID-19. Hasta el momento no hay pruebas suficientes de alta certeza para conocer la respuesta a la pregunta. En otras palabras, no hay evidencia fiable de que ayude o perjudique. Hay 47 estudios en curso que se evaluarán a medida que se publiquen y sus datos se incluirán en la revisión. Con suerte, con el tiempo, será más claro si este es un tratamiento efectivo y seguro.

Intervenciones para controlar la halitosis (mal aliento)

Esta revisión considera diferentes formas de ayudar a la halitosis (mal aliento). Estos incluyen la limpieza mecánica (por ejemplo, limpiadores de lengua y cepillos de dientes), gomas de mascar, agentes desodorantes sistémicos (por ejemplo, extracto de hongos que usted come), agentes tópicos (como el gel que aplica), pastas dentales, enjuague bucal, tabletas, y la combinación de diferentes tratamientos. No está claro cuál, si alguno, funciona mejor para controlar el mal aliento. Esto no quiere decir que ninguno funcione, sino que no hay pruebas suficientes y de buena calidad para guiarnos.

Cuidado con las declaraciones audaces

Tenga cuidado con las declaraciones audaces de que algo no es efectivo, o no es diferente a otro tratamiento. Que no hay evidencia de un efecto o diferencia es muy diferente a decir que no hay efecto o diferencia.

Solo recuerda esa tetera cósmica y el unicornio invisible …

Marisol se esta peinando

Era la tercera vez que se desmayaba y fue la peor, si la peor, aunque ella había sentido lo mismo que en otras ocasiones, un sudor frió que le recorría la espalda y el pecho, malestar en el estómago como si fuera a vomitar, la vista borrosa, nublada, sentía que se caía y………… 

nada mas, hasta despertarse viendo la cara asustada de su madre que la llamaba en voz alta, aunque ella lo oía muy, muy lejano. Bueno, en esa ocasión no había sido su madre, por eso era la peor, era en un sitio extraño, se despertó ante una cara que no reconocía. Las otras dos habían sido en su casa, ese día su madre la quería premiar, se había portado muy bien durante la cuarentena e irían a la peluquería. A Marisol no le hizo mucha gracia eso de que su madre se quedara fuera esperando, a pesar de sus 11 años estaba enmadrada como una niña chica; son normas del gobierno no podemos admitir mas de dos personas, con mascarilla y se atiende por cita y turno recitaba como una cotorra Genoveva la peluquera en jefe.

Por desgracia paso, hacia tanto tiempo desde la última, pero paso, allí estaba ella con la ropa húmeda, pálida y asustada, no sabía muy bien si por su “mareo” o por los gritos de Genoveva: ¡mi niña! mi niña! ¿que le pasa a mi niña?. También oyó los pasos apresurados de su madre a la que habían avisado en cuanto cayo, con la cara desencajada le intentaba animar diciéndole “mañana sin falta vamos al médico”.

Vaya ánimos, pensó ella.

El síncope por cuidado del cabello o Hair Grooming Syncope es un sincope neuromediado que se presenta con más frecuencia en niñas en el periodo de adolescencia. Se caracteriza por presentar pérdida de conciencia súbita, transitoria y de escasa duración, desencadenada por diversas maniobras del cuidado del pelo, tales como peinado, corte o lavado, entre otras.

Fue descrito por primera vez en 1998 en una serie 20 niñas y adolescentes. Aunque no hay muchos caso descritos en la literatura, en un estudio que exploraba las características clínicas del síncope situacional (sincopes relacionados con circunstancias concretas) en niños y adultos que iban a ser sometidos a pruebas de inclinación (se utiliza una cama basculante para provocar sincope), el (2.26%) estaba relacionado con actividades de cuidado del cabellos.

Hace poco menos de un año Alice Renee Phillips puso el foco en este tipo de síndrome tras vivir una experiencia cercana con su hermana pequeña que se hizo viral en las redes sociales, con este comentario en Facebook.

También ha sido descrito en Actualidad Peluquera.

El problema es benigno y tras una evaluación adecuada se pasa contemplar el tratamiento basados en tres pilares fundamentales: tranquilizar, educar y prevenir.

Mas información en Síncope por peinado del cabello en revista Pediatría de Atención Primaria.

Causa admiración

Leyendo el enésimo documento de consejos o propuestas para la desescalada o la pre-post-pandemia en atención primaria, constato que la mayoría de sus proponentes se dedican a esbozar una lista más o menos extensa de cosas que la atención primaria y sus dirigentes deben realizar. Estas listas, de una ridícula meticulosidad, denotan el afán planificador pequeño burgues, que cualquier profesional revela en cuanto se le pone en la tesitura de organizar el sitio donde trabaja. A las listas, se une como no, un insidioso mínimo común múltiplo: enumerar las “lecciones” que hemos aprendido.

¿Lecciones?

¿Hemos aprendido?

¿Estás seguro de que con la pandemia hemos aprendido algo? A hacer Triage, “pasar” consulta por teléfono, a manejar un smartphone, a ventilar descuidadamente la burocracia, a saber que los papeles son casi siempre innecesarios, a racionalizar las agendas.

¿De verdad, piensas que hemos aprendido eso?

Si hemos aprendido eso, es que antes éramos más tontos de lo que pensamos.

Alguien cree que esto se va a solucionar con mascarillas, con agenditas de calidad balanceadas, haciendo corralitos respiratorios o con apelaciones ingenuas a la responsabilidad de pacientes y profesionales.

No, las lecciones que nos ha dado la pandemia en los centros de salud no han sido esas, ni la solución son más recursos, más profesionales, ni más de los mismo.

¡Ah! que quieres que te cuente cual son las verdaderas enseñanzas que nos ha deparado esta pandemia, ¿Sí? Es eso, pues no, no te las voy a contar, simplemente piensa, si estuviste en “esos días” trabajando duro en un centro de salud, piensa

¿Qué paso?

¿Qué fue distinto de los otros días?

Te dejo un espacio en blanco para que lo escribas:

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A mi rubia favorita por hacerme leer el enésimo documento