Categoría: Cardiología

más allá del individuo or when Cofiño met Roseto ..

rosetoEn el capítulo introductorio de su libro  Fueras de serie (Outliers) el periodista Malcolm Gladwell cuenta la historia de Roseto, un pueblo de Pensilvania, fundado y habitado por emigrantes italianos procedentes del pueblo homónimo de la provincia de la Foggia.

El Roseto americano tenía una peculiaridad: “su gente solo se moría de vieja”.  Eso fue al menos lo que lo contó uno de los médicos locales a Stewart Wolf, a la sazón catedrático de Medicina Interna de la Universidad de Oklahoma, mientras departían tras la conferencia a la que había sido invitado Wolf por la sociedad médica local, a finales de los 50.

Las temidas enfermedades cardiovasculares eran la primera causa de mortalidad en los varones menores de 65 años en una época en la que todavía no se había encontrado tratamiento. Las medidas que las pudieran prevenir eran poco conocidas. Sin embargo los habitantes de Roseto parecían inmunes a este problema y Wolf, que ya tenía experiencia e interés por las «otras» causas de las enfermedades, se sintió intrigado hasta tal punto que comenzó un estudio poblacional para comprobar las sospechas de los médicos locales.

Los resultados asombraron a todos, prácticamente ninguno de los Rosetinos varones menores de cincuenta y cinco años había muerto de cardiopatía isquémica. En los varones mayores la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares era la mitad de la media de los Estados Unidos. Pero lo mejor de todo vino después, cuando tras múltiples entrevistas con la gente del pueblo observaron que las tasa de alcoholismo, suicidios, ulcera pépticas eran prácticamente nulas, tampoco había drogadicción, ni apenas delincuencia.

El médico del pueblo tenía razón: la gente solo se moría de vieja.

Faltaba conocer las causas de esa buena salud de la población y Wolf a lo largo de los años persiguió con ahínco conocerla. Las investigaciones enseguida descartaron causas obvias como la dieta o el ejercicio, pese a su origen italiano los hábitos de los habitantes de Roseto, no se diferenciaban mucho de la habitual en otras regiones del país. También se descartó la herencia, los rosetinos italianos que habían emigrado a otros lugares de los Estado Unidos se morían como los americanos.

¿Era entonces la geografía la que explicaría estas diferencias? Tampoco, los habitantes de pueblos vecinos  morían como el resto.

comunidad

Tras múltiples rodeos, estudios e investigaciones, basto con pasear por el pueblo, para encontrar una hipótesis razonable. Lo que tenía Roseto, que no tenían las demás ciudades del contorno, era una estructura social única donde la familia, las tradiciones, la solidaridad y el igualitarismo primaban por encima de otros valores.

Esto era lo que hacía diferente a Roseto.

Wolf y el sociólogo  Jhon Bruhn con el que trabajaría en estrecha colaboración desde el principio, intentaron explicarlo a la comunidad médica con éxito variable: nadie estaba acostumbrado a pensar en la salud en términos comunitarios.

La historia de Roseto continúo…. 25 y 50 años más tarde

Dedicado a Rafa Cofiño

La mala salud de la prensa (III)

Tomado de La Razon

27 Octubre 12 – Madrid – A. Jiménez

Han construido hospitales innecesarios, pasado por alto la duplicidad de pruebas, han consentido que haya salas de urgencias sobredimensionadas, incluso que en vez de una ambulancia para transportar pacientes, se usen taxis individuales… Un despilfarro por parte de las administraciones que ahora pagan los enfermos. Porque no hay dinero para lo que realmente se necesita, ni para avances terapéuticos que han demostrado eficacia y seguridad y que aumentan la esperanza de vida.

Los últimos envueltos en polémica son los nuevos anticoagulantes autorizados para tratar la Fibrilación Auricular (FA) no valvular, la arritmia cardiaca más común. ¿Ahorro? Su prescripción, de hecho , no llega al cuatro por ciento en España, cuando en países europeos superan el 20 por ciento. «Aunque el efecto anticoagulante es el mismo que en los clásicos, tienen menor índice de sangrado. Lo negativo es que son más caros y eso es un problema. Si hubieran salido a la luz en un momento económico distinto, el impacto habría sido más elevado», destaca Gloria Oller, cardióloga de Capio Hospital General de Cataluña.

Es más, según los expertos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) podrían sustituir a los clásicos en el 75 por ciento de los casos. Sin embargo, «debemos ser conscientes de que en la actual situación económica debemos restringir estos fármacos», hizo público en la reciente Reunión Anual de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la SEC, Ignacio Fernández Lozano.

Los recién llegados –dabigatrán (de la compañía alemana Boehringer Ingelheim) rivaroxaban (de Bayer) y apixaban (de Pfizer y Bristol-Myers Squibb)– rondan los 90 euros, frente a los dos euros del clásico Sintrom. Caro, sí, pero a largo plazo… ¿A cuánto asciende? Y lo que es más importante, ¿cuántas vidas se ganan? Porque según el último análisis coste efectividad de dabigatran para la prevención del ictus, en base a 10.000 pacientes, se reducirían entre 300 y 400 eventos mortales y entre 250 y 463 que generan algún tipo de discapacidad. Y si se tiene en cuenta que la FA (que afecta a unos 750.000 individuos en nuestro país) es la causante de unos 30.000 ictus anuales, el precio de las cajas no es tan relevante con el paso del tiempo.
José Ramón González Juanatey, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario de Santiago de Compostela argumenta que «son más eficaces y seguros que el clásico, que se ha estado utilizando para estas patologías durante los últimos 50 años. Se puede administrar una dosis al día sin necesidad de controles, sin restricciones en la dieta y sin tantas interacciones con otros fármacos».
Otro trabajo, en este caso el estudio RELY (elaborado sobre el tratamiento con dabigatran 150 mg) muestra que el coste eficacia por cada ictus o embolismo sistémico evitado por año es de entre 71.568 y 143.808 euros.
Además, el Sintrom tampoco es «barato». A esos dos euros hay que sumar algunos gastos añadidos. Trabajos como el informe para el grupo Génesis de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) revelan que, aunque la monitorización de la prueba analítica de control puede variar en cada centro, el precio medio se sitúa en el rango de 320 euros y los 750 euros. Y eso se lo ahorran con las nuevas terapias.

Mucho control

Luciano Arochena, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Anticoagulados (Feasan) explica a este semanario que  «no es el valor por caja. Es cierto que si comparamos el Sintrom con un nuevo fármaco, este último es más caro, pero el clásico encierra muchos problemas que se evitarían con el cambio de medicación. Porque el Sintrom es bueno, pero requiere mucho control. Yo sufrí un ictus, y si tomara un nuevo medicamento, el sistema ahorraría, porque quedé hemipléjico del lado izquierdo, y tuvieron que atenderme. Y eso supuso un gran coste a la Seguridad Social».
Además, «desde que descentralizaron los anticoagulados ha sido un problema. Antes, el hematólogo te revisaba; ahora lo hacen en enfermería, y al hacer a punción capilar, por ejemplo si se equivoca, cada tira que emplean para realizar la prueba son cinco euros», añade.

Y las horas de trabajo de las personas «tampoco tienen valor. Como debes ir a tu centro de salud, si trabajas, por ejemplo, en Fuenlabrada –a 22 kilómetros de distancia–, debes desplazarte a Madrid para tu chequeo y control del Sintrom, para evitar hemorragias», continúa Arochena.

Las quejas por no recibir las terapias nuevas no se han hecho esperar y ya han llegado desde diferentes autonomías. A Feasan han llegado «desde Cataluña, Murcia, Galicia y Canarias», dice Arochena. «Para la salud no debe haber crisis, sin embargo hay pacientes que han tenido que oír como su médico les decía que no podían indicar algo de más de 30 euros».
Pese a que este semanario se intentó poner en contacto con algunas de estas consejerías, al cierre de esta edición ninguna ha se ha pronunciado al respecto.

González Juanatey coincide en que «algunas CC AA son más restrictivas, cómo Cataluña, frente a otras como Madrid, País Vasco, y Baleares, en las que la normativa es más apropiada, en línea con la del ministerio del 24 de septiembre». Una norma en la que se especifica que la decisión de iniciar o no tratamiento antitrombótico «se debe tomar de forma individualizada a partir de la evaluación del riesgo trombótico y hemorrágico en cada paciente».
Por su parte, Juan Carlos Reverter, jefe del Servicio de Hematología y Hemostasia del Hospital Clínic de Barcelona matiza que en «Cataluña hay mayor restricción económica, pero las autonomías se están ajustando a las recomendaciones de las guías, pese a que en algunas el sistema de validez sea más estricto. Son buenos fármacos e irán encontrando su espacio», añade.

Afectados
Entre los perjudicados se encuentra José Luis, que asegura que «el tratamiento no me iba bien porque estaba mal anticoagulado. Mi médico me dijo que iba a salir un fármaco nuevo más eficaz y que seguro que me podría ir mejor». Tras realizar los informes pertinentes para cambiar de tratamiento «me presenté en el centro de salud y me dijeron que no me podían hacer la receta porque era un tratamiento caro y que no tenían presupuesto».
Carlos Macaya, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, argumenta que «la Administración no está facilitando su uso, porque su visión es cortoplacista y las arcas están vacías. Lo que ocurra dentro de cuatro años, a los políticos les importa poco». Además, algunos expertos reconocen que los responsables de la gestión de los centros les han lanzado el mensaje de que «hay que ahorrar».

«Han construido multitud de hospitales y no nos han dicho nada. Y ahora nos dicen que tenemos que andarnos con ojo, porque la situación está mal», explican.
En otras comunidades la escasez de recursos ha hecho mella en proyectos pioneros a nivel nacional que estaban dando muy buenos resultados.

interrumpidos

En los últimos seis meses el Gobierno de Aragón, el importe de los nuevos tratamientos es, según dicen, de 250.000 euros.

Sin embargo, según el vicepresidente del a Asociación de Anticoagulados de Aragón, el sistema de control domiciliario, el «Coagulómetro», implantado en 2009 y del que formaban parte 800 pacientes y había 150 en espera, ha sido interrumpido. «No entran nuevos pacientes, y no es lo mismo tener que hacerse revisiones cada cuatro o seis semanas, que cada semana», dice.

Era pionero, «a semejanza de países nórdicos, y tenía buenos resultados, ya que se evitaba la extracción venosa, que se hace en el hospital y es más dolorosa y agresiva. Pero desde finales del año pasado lo han interrumpido. Y el gasto era de 100 euros al año por paciente».
La crisis actual es tan grave, que ni siquiera los que pueden costearse el fármaco se atreven.

A la hora de adquirirlos, la doctora Oller explica que «en la Salud Pública se requiere un visado por la diferencia de precio. Pero por la sanidad privada si el paciente se lo puede costear, se le indica. Aunque apenas he tenido un par de casos, porque es un tratamiento a largo plazo, y los pacientes no saben si dentro de diez años podrán seguir costeándoselo».
José Luis lo tiene claro: «¿Cómo puede ser que aprueben un fármaco, le pongan precio y luego se pueda recetar al paciente? No se le puede poner precio a la salud», protesta.
«Estos nuevos fármacos son coste-efectivos. Hay que apostar por la innovación, y no gastar en lo que no se necesita», concluye González Juanatey.

Nuevos anticoagulantes: de donde sacan pa tanto como destacan

Nuevos anticoagulantes

por Rafael Alonso Roca

En los últimos días estamos leyendo en la prensa general declaraciones de representantes de Sociedades Científicas en actos patrocinados (o directamente organizados) por empresas farmacéuticas,  al respecto de la bondad de los nuevos fármacos anticoagulantes, frente a los clásicos antivitamina K (en nuestro medio el popular Sintrom®) a los que se le dedican calificativos como “tiranía”, “dictadura”, «esclavitud»“matarratas”, etc…

Ya en 2009 se publicaron comentarios de similares características cuando se presentó el ensayo RELY del dabigatran  , e incluso en 2005 cuando se comercializó el efímero ximelagatran, fármaco que se retiró del mercado por su toxicidad hepática  .

No podemos poner en duda el gran avance que supone disponer de una alternativa a fármacos como el acenocumarol o la warfarina, que requieren controles analíticos mensuales, precaución ante interacciones con fármacos, comidas y múltiples productos de herbolario, “preparación” ante intervenciones, etc…. Un fármaco que evite estos inconvenientes aportaría gran valor  a nuestro arsenal terapéutico, mucho más que los múltiples fármacos “copia” que salen al mercado con un precio muchas veces desorbitado, y que son financiados con dinero público, sin ninguna restricción.

Sin embargo, no podemos olvidar que  se trata de nuevos medicamentos  con un mecanismo de acción novedoso, que como anticoagulantes tienen efectos secundarios potencialmente graves o mortales (trombosis, hemorragias), y una gran cantidad de  pacientes potenciales (1-2% de nuestra población adulta), en gran parte ancianos frágiles y polimedicados.  A pesar de ensayos clínicos con gran número de pacientes, con estas particularidades y el precedente de un fármaco de la misma clase que hubo que retirar,  parece necesario recomendar PRUDENCIA, sobre todo desde la seriedad de las Sociedades Científicas.

Tomado del Wikipotorio

Hoy por hoy, los nuevos fármacos anticoagulantes presentan algunas carencias: la más importante es la falta de antídoto, lo que impide revertir la anticoagulación de inmediato ante una hemorragia grave o la necesidad de una intervención quirúrgica urgente, como sí podemos hacer con los antivitamina K clásicos. Otro inconveniente es la falta de una prueba analítica que nos indique si el paciente está correctamente anticoagulado. Esto es importante porque como sabemos por múltiples estudios con otros fármacos, e incluso en el RELY (con un porcentaje de abandonos sensiblemente superior a warfarina),la cumplimentación del tratamiento en la vida real es mucho menor que en los ensayos clínicos.

Aunque en menor intensidad y cantidad, también presentan interacciones farmacológicas, algunas con fármacos como amiodarona o verapamilo, bastante utilizados en la fibrilación auricular, y cuya repercusión clínica aún está por demostrar. Por último, hay que verificar la función renal, ya que están contraindicados con ciertos niveles de filtrado glomerular.  Estos inconvenientes no los tienen los anticoagulantes clásicos, ya que disponemos de la prueba de INR para valorar el nivel de anticoagulación, y de diferentes antídotos (vitamina K, plasma fresco, factor VII) para utilizar en función de la rapidez con que se desee la reversión.

Junto a estos problemas, están los inherentes a todos los nuevos fármacos, de los cuales se desconocen los efectos secundarios a largo plazo (más de los dos años de seguimiento de los ensayos clínicos) o muy raros (< 1/10.000), que sólo se podrán conocer con la experiencia tras su introducción en el mercado.

En cuanto a si son más eficaces y seguros, podemos ver los resultados en la tabla. en los ensayos clínicos todos ellos han demostrado una menor incidencia de hemorragia intracraneal , aunque se ha criticado la falta de ciego en la rama de warfarina en el estudio Rely de dabigatran, que puede sobredimensionar los beneficios del fármaco analizado. En cuanto a hemorragias mayores, no existieron diferencias con warfarina ni con dabigatran 150 mg ni con rivaroxaban, y sí con dabigatran 110mg. En cuanto a eficacia (prevención de trombos y embolias), tampoco dabigatran 110 mg y rivaroxaban encontraron diferencias, y sólo apixaban lo demostraron estadísticamente en sus ensayos clínicos.

Hemorragias intracraneales

Hemorragias mayores

Prevencion embolismos

Dabigatran 150

0,44%

NNT 227

ND

0,58%,

NNT 172

Dabigatran 110

0,51%

NNT 196

0,65%

NNT 153

ND

Rivaroxaban

0,25%

NNT 400

ND

ND

Apixaban

0,23%

NNT 434

0,96%,

NNT 104

0,33%,

NNT 300

Tabla.- Reducción de eventos con los nuevos anticoagulantes frente a los clásicos en los distintos ensayos clínicos. ND= No diferencias.

Como se ve, se ha evitado utilizar cifras relativas (porcentaje de reducción) que habitualmente se utilizan en la información comercial. En un subestudio del RELY, se observó que los mejores resultados de dabigatran 150 en cuanto a trombosis, y de dabigatran 110 en hemorragias, disminuyen hasta desaparecer cuanto mejor era el control de INR en los pacientes con warfarina. El grado de control de los pacientes con warfarina en el estudio ROCKET de rivaroxaban fue de sólo el 55% (se considera aceptable un control del 65%).

Todo ello no invalida la evidente utilidad terapéutica de estos nuevos fármacos, aunque  solo demostraran a largo plazo no inferioridad con repecto a los antivitamina K en cuanto a seguridad y eficacia, ya estarían aportando un gran avance al evitar los inconvenientes del seguimiento. Eso no impide que se haga una llamda a la prudencia en su uso; como se acaba de señalar en un importante informe de utilidad terapéutica de la Agencia Española del Medicamento del Ministerio de Sanidad, muy poco publicitado por cierto,  en el que se fijan unos criterios bastante coherentes para su manejo inicial.

Como ya sabemos, en el sistema nacional de salud es necesario un visado de Inspección para la prescripción de estos nuevos fármacos, este visado puede ser solicitado por los médicos de familia; esto es lógico, ya que uno de los criterios que se marca como condición para el visado es que “no se consiga un buen control del INR con acenocumarol/warfarina o que no sea a posible acceder a ese control”. En nuestro medio, desde los años 90, el seguimiento se realiza en su mayoría en los centros de atención primaria con aparatos de sangre capilar, lo que permite una gran accesibilidad al tratamiento por parte de los pacientes dentro del sistema público. Así, en la mayoría de las ocasiones los cardiólogos no se hacen cargo del seguimiento del tratamiento anticoagulante, y por tanto no están, con las condiciones actuales de visado, en la posición de prescribirlo sin conocer el grado de control. Es muy probable, casi seguro, que el tiempo y la investigación soslayen estos problemas, y que uno o varios de estos nuevos fármacos se impongan a los anticoagulantes clásicos a medio plazo. Pero en el momento actual, una vez más, se recomienda prudencia, y para ello es necesario que las Sociedades Científicas den información independiente, bien contrastada, señalando tanto ventajas como inconvenientes y evitando los visibles conflictos de interés.

Y como el lector habrá podido comprobar, hasta ahora no he hablado del coste. Es incuestionable que el cambio a un nuevo anticoagulante supone un coste inmediato (se ha calculado que el cambio de sólo un 10% de los pacientes anticoagulados supone un coste de 600.000 € por millón de habitantes). En nuestro país, de momento, es el sistema público de salud el que se hace cargo, en gran parte, de los costes de los nuevos tratamientos, y por tanto debería ser la sociedad la que decidiera el coste oportunidad de cada medida, con toda la información disponible, siempre que sea objetiva, no sesgada, y sin conflictos de interés visibles.

Narciso evita la muerte

Joseph Epstein es un escritor americano, profesor de literatura, emérito de la Northwestern University y editor durante muchos años de la revista The American Scholar. También es un reconocido escritor en su país, con una extensa bibliografía entre los que destacan colecciones de ensayos, donde hace una aproximación a problemas comunes, incluso contando directamente vivencias personales, como su propio divorcio. En uno de sus libros recopilatorios titulado Narciso sale de la piscina (Narcisus leave the pool) se publica un articulo que ya aparecio años antes en la revista New Yorker con el titulo de «Taking the Bypass»  (Joseph Epstein, Personal History, “Taking the Bypass,” The New Yorker, April 12, 1999, p. 58).

Con el subtítulo de «la pesadilla de un hombre sano» (A healthy man’s mightmare») narra sus cuitas cuando se tuvo que enfrentar a una intervención quirúrgica de  revascularización miocárdica o bypass aortocoronario. Es un ejemplo, vivamente narrado en primera persona por un paciente ilustrado, de la importancia que pueden tener conceptos como la ética de la prevención,   las cascadas diagnósticas, y la necesidad de la prevención cuaternaria.

Epstein cuenta que para cumplir los tenaces requerimientos de su mujer tras cumplir 60 años, acudió a su médico de familia para “hacerse un chequeo” Su médico, con el que tiene una cordial relación, le realizó además de las preguntas y exploración habituales, unos análisis y un electrocardiograma. Los resultados son normales y Joseph es un hombre sano, salvo  por su colesterol “bueno” (HDL Colesterol) que está más bajo de lo considerado normal (el colesterol total era de 169) Lo discuten y su médico aunque lo tranquiliza, cree que debería hacerse un test de esfuerzo para asegurarse de que todo está correcto. Tras conseguir cita con un cardiólogo, Joseph siente en sus carnes porque lo llaman «de esfuerzo» y sobre todo se empieza preocupar cuando el facultativo le dice que el resultado ha salido mal y tiene que realizarse una angiografía.

Las cosas se empiezan complicar, ya estamos hablando de palabras mayores y esto de la angiografía, no es como la preocupación de “poco colesterol bueno” o correr desaforadamente por una cinta rodante. Ante su más que expresivas reservas, el cardiólogo le propone como alternativa una ecocardiografía de estrés, que en su caso podría tener una mejor un precisión diagnóstica. Vano esfuerzo el ecocardiograma da resultados similares y la angiografía se sigue recomendando, esta vez por el nuevo cardiólogo que había realizado la eco.

Que uno sea un intelectual y brillante no quita que adopte reacciones comunes a problemas habituales, Epstein no es una excepción. Como mucha gente tenía un buen amigo médico, neurólogo y jefe psiquiatría en el hospital Johns Hopkins, al que pidió ayuda y consejo remitiéndole los resultados de todas la pruebas. Tras consultar con el jefe de Cardiología de su hospital, la sentencia del psiquiatra estaba clara, las pruebas no son concluyentes, por lo que hay que asegurarse que no hay obstrucción coronaria y lo único que les sacara de dudas es la angiografía. Epstein consiente en hacer la prueba que vive como mucho más molesta de lo que le habían avisado, pero sobre todo recibe una mala noticia: tres de su arterias están obstruidas, no son obstrucciones “graves” pero lo suficiente para poder recomendar la cirugía.

Se resiste, no quiere operarse, y pregunta por una alternativa haciéndole al cardiólogo esa pregunta tan típica: ¿si fuera Ud. se operaría?– El médico le responde cándidamente que no y Epstein sale de la consulta con un tratamiento de pastillas variado, y con la determinación de no pasar por un quirófano.

¡qué mal le sonaba eso de cirugía a corazón abierto!

Los amigos estan para algo y su médico bostoniano le pregunta, le pide el resultado y tras otras deliberación el veredicto está claro: aunque no es estrictamente necesario, el jefe de cardiología y el cirujano cardiovascular de ese preeminente hospital piensan que lo mejor es intervenir. Es recomendable, porque además de la obstrucción tiene una cosa que se llama isquemia silente, que es como tener un enfermedad pero sin notarla (algo así como unas gambas al ajillo, pero sin ajo N del T)

Josep Epstein no tuvo más remedio, terminó siendo intervenido (y en dos ocasiones).

Durante todo el proceso narra de forma muy gráfica los inconvenientes, las inquietudes, los sentimientos que se agolpan en su cabeza. Problemas que con toda probabilidad todos los pacientes sufren de forma callada e imperceptible para los médicos que les tratan. Desde descubrir que con la cirugía se crea una nueva ruta (bypass) para que la sangre y el oxígeno lleguen a su corazón, a las incomodidades y angustias que cada nueva prueba diagnóstica conllevaba.

Describe su renuencia a realizarse las pruebas desde una perspectiva lógica, tambien los efectos psicológicos y el sentimiento de vulnerabilidad permanente que le queda tras terminar el proceso. Nunca antes se había sentido así. Nos cuenta datos anecdóticos como su corrección gramatical del imperfecto informe médico de la intervención, o la importante preocupación que le supone el que alguien “toque su corazón” hasta el punto que termina su ensayo con la siguiente frase

All I can say is that in more ways than one my heart has been touched, and I am not, and shall never again be, quite the same person.

… Todo lo que puedo decir es que en más de un sentido mi corazón ha sido tocado, y yo no soy, y nunca volveré a ser, la misma persona.

Al final se recupera y con una perspectiva más amplia y duradera, da las gracias a sus médicos y se considera un hombre afortunado que puede volver a hacer muchas de las cosas que hacía antes.

Es aquí donde en mi opinión, la lógica de todo el ensayo se resquebraja.

Falla por algo que tiene que ver con no tener en cuenta, conceptos como los falsos positivos, el fallo de la prevención cuaternaria y la inexorabilidad de las cascadas diagnósticas  y terapéuticas de la práctica médica actual. También tiene que ver la reacción paradójica de satisfacción de los pacientes ante la sobreactuación médica (recordemos que todos se originó en un simple reconocimiento médico de una persona sana) y que se explican porqué pacientes (y los médicos) ven las decisiones desde la perspectiva de una persona individual, en unos sistemas de retroalimentación siempre positiva.

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Actualizados enlaces a noviembre 2020

«Operar de la vena aorta», ¡miralo por internet

Tratar un aneurisma de aorta, aunque sea con endoprótesis  vascular no es una cosa baladí , y menos para el paciente. Me imagino que la mayoría de las personas que van a ser tratados de esta enfermedad han buscado, o alguien lo ha hecho por ellas,  información en Internet.

¿ y que encuentran?

La Revista Española de Cardiología  que es con toda probabilidad la mejor revista científico- médica de España, con el valor añadido de una rotunda y temprana presencia en Internet, publica (ra) un articulo donde una vez más se pretende evaluar la calidad de la información médica presente en la red , en este caso el aneurisma de aorta y su tratamiento endovascular mediante la implantación de endoprotesis. El aporte original de los autores y su articulo es que no se limitan a determinar parámetros «clasicos» como la calidad- fiabilidad de la información disponible, en base a unos criterios más o menos definidos o exactos como hacen la mayoría de estudios que se han publicado sobre el tema

Los autores consideran también importante medir la legibilidad de los documentos encontrados. Se entiende por legibilidad como el conjunto de características de los textos que permiten ser comprendidos en mayor o menor grado por los lectores. Se puede distinguir una legibilidad tipográfica y una legibilidad lingüística relacionada con la  comprensión. De ahí que algunos autores hablen de compresibilidad y deje el genérico de legibilidad para el objeto material en la que se encuentra el texto y que en el caso de Internet será de la página web que lo alberga, entroncado con conceptos como la usabilidad, diseño web, etc.

¿Que hicieron los autores?,

pues buscar con los términos «aneurisma de aorta» y «endoprótesis de aorta»  en  Google, Yahoo y MSN/Bing, en idioma español y recopilar las primeras 30 páginas web obtenidas por estos buscadores. En cada página se evaluó la legibilidad del texto, con formulas objetivas para el análisis de la legibilidad lingüística, desarrolladas sobre todo para la lengua inglesa, así como diferentes utilidades o aplicaciones informáticas, que calculan los parámetros e índices utilizado en la evaluación de esta propiedad. En general, la mayoría de las formulas de legibilidad parten de la hipótesis de que un texto es tanto más fácil de leer cuanto más cortas son las palabras y frases que utiliza.

Para valorar otras características de la información que pudieran conformar la calidad de esta, tales  como  la utilidad y fiabilidad,  los autores eligieron, dentro de la gran cantidad de alternativas propuestas y publicadas, la herramienta  conocida como LIDA por considerarla validada en estas áreas y además contemplar la accesibilidad.

De forma genérica (los resultados son prolijos y un resumen breve es difícil por la necesidad de repasar los diferentes instrumentos de medida utilizados) se puede decir, con la conclusión del estudio, que la información disponible en Internet sobre términos de patología  cardiovascular, como el aneurisma de aorta y el tratamiento  con endoprótesis, presenta deficiencias en cuanto a accesibilidad, utilidad y fiabilidad, con la deficiencia añadida de una difícil legibilidad.

Además hay que resaltar (los autores pasan de puntillas sobre el tema) la vergonzosa escasez de páginas institucionales o de sociedades científicas encontradas (ninguna). Como en otros estudios similares realizados en nuestro país, las instituciones que en teoría podrían ofrecer información de mejor calidad, brillan por su ausencia. Que por ejemplo, el primer resultado en Google, sea una clínica privada de ámbito provincial, da mucho que pensar sobre la importancia que las instituciones sanitarias dan a la información para pacientes en Internet.

Se acompaña de un editorial de Francisco Lupiañez experto de los de verdad en información e internet. Algo denso para mi gusto, pero que enmarca muy bien el tema y  del cual destaco dos frases:

  • “Dada la imposibilidad de controlar la información en internet, por la propia naturaleza de este medio, cualquier medida de control de la calidad estará´ abocada al fracaso”
  • “El uso de internet no se puede aislar del contexto organizativo, social y cultural; por lo tanto, habrá tensiones que faciliten o inhiban tanto su utilización como su impacto, negativo o positivo”

Avalón

Como las brumas que cubren Avalón, la isla de las manzanas, hay aspectos de los sistemas sanitarios que aparecen revestidos de un mítico velo que impide su compresión y sobre todo su solución. Como si se hubieran mimetizado en la mente de Gawande, los autores de un articulo recien publicado en Revista Española de Cardiología, apuntan  que a pesar de los grandes avances diagnósticos y terapéuticos, la organización del tratamiento ambulatorio de los pacientes con cardiopatía no ha cambiado sustancialmente durante años.

Lo hacen en la introducción de un estudio Integración entre cardiología y atención primaria: impacto sobre la práctica clínica que tiene como objetivo  evaluar el impacto en la práctica clínica de un nuevo modelo de integración entre atención primaria y cardiología aplicado en un área urbana, con un hospital universitario de referencia. Toman como indicadores de un impacto beneficioso el grado de adherencia a guías clínicas en los pacientes controlados por cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular, la satisfacción de los médicos de atención primaria, y los cambios en el uso de recursos.

Características del modelo de atención integrada en cardiología

Se evaluaron dos grupos de pacientes según recibieran atención en un modelo organizativo de atención especializada convencional frente a uno de atención integrada. En el primero a atención especializada en cardiología se realizaba en un centro ambulatorio de especialidades, diferente al CAP y al hospital y por cardiólogos generalistas que no tenían vinculación con el hospital.

La comunicación con los médicos de familia y con el hospital se realizaba a través de las hojas de derivación. En el segundo o atención integrada un cardiólogo hospitalario se integró en cada equipo de atención primaria. Los pacientes de estos equipos con cardiopatías crónicas prevalentes eran vistos en el mismo centro de atención primaria por el cardiólogo un día por semana

El diseño fue de un estudio observacional de dos muestras transversales sobre prevalencias en periodos antes y después de la intervención: atención convencional y atención integrada.

Tras un periodo de seguimiento de un año se vio que en las cardiopatías crónicas evaluadas: cardiopatía isquémica crónica, insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular, el modelo integrado mejoraba parámetros relacionados con la calidad de la atención tales como tratamiento con estatinas y control del colesterol, uso de asprina o bloqueadores beta, control de la tensión arterial,  el número de pacientes controlados y disminución del número de pacientes que requieren control crónico por el cardiólogo.

Además la integración no se acompañó de un incremento en el uso de recursos principalmente diagnósticos y aumento la satisfacción de los médicos de familia.

por defecto

Al igual que algunas de las intervenciones que se efectúan en la práctica diaria no están basadas en la evidencia, y que el exceso de medicalización y medicamentos es cada vez más frecuente, lo contrario también es cierto. Es decir, muchas recomendaciones de reconocida eficacia no llegan a los pacientes y a veces los que se que se beneficiarían de la toma de un determinado medicamento no lo reciben, o al menos no de la forma adecuada.

Las causas de esta falta de consistencia entre lo que se debería hacer y lo que se hace son varias, y muchas de ellas poco conocidas. El conocimiento que guía la práctica no es tan científico (como a priori suponemos) y un cóctel de mitos, modas, manías, miedos e inercias es, a veces, el determinante más importante para la toma de decisiones.

Así, por ejemplo, la seguridad y la eficacia de las estatinas ha sido ampliamente demostrada para determinadas indicaciones por ensayos clínicos de gran tamaño, pero en la práctica clínica la utilización de estos medicamentos a veces no están correcta. Según los autores de un artículo publicado en el American Journal of the Medical Sciences una de las causas de este mal uso podría ser debida a la preocupación por la hepatotoxicidad de las estatinas entre los médicos de Atención Primaria (AP). Este miedo conduciría a una infraprescripción, especialmente en pacientes con valores elevados de transaminasas hepáticas o enfermedad hepática subyacente.

Para comprobar su hipótesis, realizaron una encuesta a más de 900 médicos de AP de centros académicos en Estados Unidos. La encuesta consistió en preguntas sobre el uso de estatinas en tres determinadas situaciones clínicas figuradas y que correspondía a pacientes con valores altos de LDL y diferente grado de afectación hepática (valores de las transaminasas hepáticas desconocidos, valores elevados y enfermedad hepática subyacente). Más de un tercio de los encuestados tuvo una sensación falsa de riesgo de hepatotoxicidad con estatinas, y esta apreciación se relacionó inversamente con la prescripción de estatinas.

La percepción por parte de médicos de AP de un aumento del riesgo, aunque no esté fundamentada, actúa como una barrera a la hora de prescribir un determinado medicamento. Si a esto se añade que es frecuente encontrarse en la práctica con pacientes que presentan alteraciones de las transaminasas y a la vez riesgo cardiovascular alto, el dilema está servido. Se estaría hurtando a pacientes que se beneficiarían de un tratamiento con estatinas, la posibilidad de recibirlo, y todo por una alteración del hígado en la que el papel de estos fármacos en su mantenimiento o mala evolución es incierto.

En un análisis post-hoc del estudio GREACE, publicado en Lancet se vió que el tratamiento con atorvastatina en pacientes con elevación de las transaminasas se asoció a una reducción de los episodios cardiovasculares superior incluso a la observada en los pacientes con valores de transaminasas normales. Con todas las  reservas que supone extraer conclusiones de este tipo de análisis, estos hallazgos nos darían al menos un plus de seguridad que contrarreste el miedo de los médicos a utilizar estatinas en pacientes con hipertransaminasemia.

No es de extrañar que el editorial de Lancet que aparece el mismo número empiece con el provocador titulo de Liver tests are irrelevant when prescribing statins y que en su texto se diga que Statin-induced hepatotoxicity is a myth citando una revisión-comentario  del mismo autor publicada en el American Journal of Gastroenterology.

los autobuses cardíacos llegan a los centros o la nuevas mesas del Domund

“Atentos al próximo acontecimiento histórico planetario” que se va producir hoy en los centros de salud de la comunidad de Madrid.

En los centros de salud se van a instalar mesas informativas en las que los pacientes pueden saber qué son las enfermedades cardiovasculares

«Los Centros de Salud de la comunidad de Madrid instalarán hoy 12 de marzo, mesas informativas  donde las enfermeras informaran  y y concienciaran de la importancia de un estilo de vida saludable para prevenir y controlar las enfermedades cardiovasculares. En las mesas y  posteriormente, en una consulta, los pacientes conocerán cuál es su riesgo de padecerlasm se les daran  folletos de recomendaciones para saber cómo pueden prevenirlas. 

En la sala la enfermera accederá a su historia clínica y se realizará una entrevista para detectar sus posibles factores de riesgo y sus antecedentes personales y familiares. A continuación se realizará una toma de tensión, se determinará glucosa y colesterol en sangre, se medirán peso, talla, índice de masa corporal y perímetro abdominal y se preguntará si el paciente es fumador y si realiza ejercicio físico. Con todos estos datos y aplicando una tabla de medición especifica llamada SCORE, la enfermera podrá conocer si tiene riesgo, y en qué grado, de sufrir una enfermedad cardiovascular».

Así mismo se impartirán charlas sobre la prevención del riesgo cardiovascular para conmemorar la celebración delDía Europeo (o Mundial) de la Prevención del Riesgo Cardiovascular. Se trata de una iniciativa novedosa que lleva a cabo el Servicio Madrileño de Salud en colaboración con la Sociedad Madrileña de Enfermería  ( en los carteles ademas aparece  el logo de varias compañías farmacéuticas con fármacos relacionados con el tratamiento del colesterol)

Sibutramina e incremento riesgo cardiovascular

COMUNICACIÓN SOBRE RIESGOS DE MEDICAMENTOS PARA PROFESIONALES SANITARIOS

Ref: 2009/13 18 de diciembre de 2009

NOTA INFORMATIVA :  SIBUTRAMINA E INCREMENTO DE RIESGO CARDIOVASCULAR

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) informa a los profesionales sanitarios sobre la revisión del perfil de seguridad de sibutramina, que está llevando a cabo el Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP) de la Agencia Europea de Medicamentos.

Sibutramina está comercializada en nuestro país con el nombre Reductil®, en cápsulas de 10 y 15 mg. Su uso está indicado como terapia complementaria dentro de un programa integral de control de peso en pacientes con obesidad, o pacientes con sobrepeso que presenten otros factores de riesgo como diabetes tipo 2 o dislipidemia.

En dicha revisión se están analizando los datos obtenidos en el ensayo clínico SCOUT (Sibutramine Cardiovascular OUTcome trial). El objetivo principal de este estudio fue determinar el impacto del tratamiento a largo plazo con sibutramina sobre el riesgo cardiovascular. Dicho estudio ha incluido aproximadamente 10.000 pacientes obsesos o con sobrepeso, con enfermedad cardiovascular y/o diagnóstico de diabetes tipo 2 con al menos un factor de riesgo adicional para enfermedad cardiovascular. Los pacientes fueron asignados aleatoriamente a recibir tratamiento con sibutramina 10 mg/día o placebo durante un período de 5 años.

De acuerdo con las condiciones de uso autorizadas actualmente para el medicamento, el tratamiento con sibutramina estaría contraindicado en la mayoría de los pacientes incluidos en el ensayo clínico. Entre los resultados principales obtenidos en el estudio, se observa un incremento de riesgo de acontecimientos cardiovasculares graves (como infarto de miocardio o ictus) en los pacientes tratados con sibutramina.

Actualmente, se están valorando las implicaciones que estos datos pudieran tener sobre el uso de sibutramina en la práctica clínica habitual, y se espera que dicha evaluación concluya a finales de enero. Mientras tanto, la AEMPS considera necesario emitir las siguientes recomendaciones sobre el uso de sibutramina:

El tratamiento con sibutramina se debe ajustar estrictamente a las condiciones de uso autorizadas

Se recuerda que:

  • El uso de sibutramina está contraindicado, entre otros, en pacientes con antecedentes de cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca congestiva, taquicardia, enfermedad oclusiva arterial periférica, arritmia o enfermedad cerebrovascular (ictus o accidente isquémico transitorio).
  • En aquellos pacientes en los que no se obtenga respuesta adecuada en 3 meses (perdida de al menos un 5% de su peso corporal), se deberá suspender el tratamiento.
  • El tiempo de tratamiento no deberá ser superior a un año.
  • Se puede consultar la nota pública de la Agencia Europea de Medicamentos en su página web

    Asimismo, pueden consultar la ficha técnica y el prospecto de este medicamento en la página web de la AEMPS (www.aemps.es)

    envidia cochina