Categoría: Atención Primaria

vacuna que algo queda

(Des) Gracias a la gripe esA  una serie de circunspectos expertos en «no se que» (algunos con claros conflictos de intereses) están empeñado en mostrarnos el beneficio para la humanidad que supone las vacunas,  tratan a los que no seguimos su adoración por el mundo del pinchazo indiscriminado, como si fuéramos frikis antivacunas, indocumentados, irresponsables que hurtamos a nuestros pacientes de beneficios sin fin.

Me hace gracia ¡como si no supiéramos los médicos de cabecera de lo que supone un programa de vacunación acertado!

neumococo

Lo que pasa, es que somos cada vez más  los que pensamos que la vacuna, como cualquier otra intervención preventiva, debe estar avalada por evidencia suficiente que demuestren su eficacia y  que considere la relación coste –beneficio. Con un desafortunado éxito, la frase “más vale prevenir” no siempre es cierta, es más a veces es peor prevenir.

Como muestra este metanálisis publicado en la revista CMAJ (ya reseñado en este blog)  y que aparece muy bien comentado y resumido en castellano en la poco conocida, pero excelente revista electronica C@P [– es de accceso registrado por lo que incluimos al final de este comentario-]. Este estudio muestra que la vacunación del neumococo a los ancianos y personas con procesos crónicos está basada en estudios observacionales y no se demuestra su efectividad en ensayos clínicos de calidad. Sin embargo esta recomendación es  ampliamente aceptada y en los centro de salud de la comunidad de Madrid se  vacuna para estos grupos de forma sistemática, aunque no sirva para nada.

¡cosas de los expertos!

 Huss A, Scott P, Stuck AE, Trotter C, Egger M. Efficacy of pneumococcal vaccination in adults: a meta-analysis. CMAJ 2009; 180: 48-58. Sigue leyendo

Premio TCAGAs semana 44

En esta semana el premio TCAGAs (Tonto Contemporáneo Asociado a la Gripe A) está particularmente reñido son muchos los candidatos/as y solo tenemos un galardón, por este motivo necesitamos que nos ayudéis votando por los candidatos que son los siguientes:

A. En este caso el premio TCAGAs traspasaría nuestras fronteras e  iría a Portugal:

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B. Al desinteresado autor del libro GRIPE A por regañarnos

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C. Premio TCAGAs homeopático, al médico de empresa que nos remitió un paciente con diagnóstico de Gripe A, solicitud de baja y esta receta- tratamiento

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D. Al Doctor Vaamode por su fino análisis económico de la pandemia

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E. Los directivos, sindicalistas, mindundis y coordinadores de la comunidad de Madrid por la instauración de “la consulta de la gripe” en los centros de salud.

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F. A los directivos gallegos de atención primaria que han descubierto un nuevo nivel de evidencia (el máximo): las reuniones de la OMS

La importancia de medir lo que se hace

Qué pasa cuando creemos que hacemos las cosas bien, cuando ponemos toda nuestra buena voluntad, pero en realidad estamos causando más daño que beneficio. Esta sencilla pregunta nos la deberíamos hacer todos, profesionales sanitarios, gestores y políticos antes de poner en marcha medidas y planes especiales, habituales en situaciones especiales y normalmente adoptadas por consenso ante la falta de evidencia de su verdadera utilidad.

medciaSe puede causar daño con una aparente buena medida cuando se decide aislar en una zona a los pacientes con gripe, pero la realidad puede ser que salgan infectados de dicha zona con el virus de la gripe más pacientes que los que realmente entraron con el virus, al incluir en la fase de triaje a pacientes con otros diferentes cuadros virales (como mínimo sabemos por las detecciones virales que son el 54%) u otros procesos que puedan cursar con fiebre y tos u otros síntomas respiratorios (es decir, porqué no alguna tuberculosis). Es de suponer que es una buena iniciativa, pero estamos en la obligación de evaluar su beneficio o perjuicio real. ¿Se han producidos menos casos de gripe o menor mortalidad en Nueva Zelanda con el cierre preventivo de colegios que en Brasil donde no se ha tomado tal medida?

Una manera de evitar esto es el análisis de la efectividad, eficacia, eficiencia y seguridad de las intervenciones, además de analizar el impacto (social, mediático, organizativo, etc) y la oportunidad de las mismas. Pero además hay que analizar si nuestras medidas inciden realmente en el grupo al que se desea vayan dirigidas o si por el contrario los receptores de las mismas no son los más necesitados de dicha intervención. Todo esto es medir el impacto real que una determinada intervención sanitaria tiene.

Cuando cambiamos la organización de un centro, cuando ponemos mascarillas a todo el que acude con fiebre y tos, cuando se establece en la población el terror ante una determinada enfermedad y se ponen medios diagnósticos y terapéuticos extraordinarios para “asegurar que nada se nos escapa” se pueden cometer muchos errores y contribuir al daño que la medicina y sus intervenciones inevitablemente producen. Por ello sería bueno conocer, por ejemplo, los falsos positivos de la radiografía de tórax en el contexto de una situación de pandemia. Cada falso positivo (que ante la inseguridad de los radiólogos también existen) puede significar un ingreso o visita al hospital con el consiguiente riesgo de enfermedades nosocomiales.

Medidas extraordinarias no contrastadas pueden poner en alerta excesiva a la población, que con la posibilidad de utilizar sin límite los servicios sanitarios, lo que no ha ocurrido con esta pandemia en la mayoría de los países del hemisferio sur, puede colapsar en el nuestro los servicios sanitarios. ¿Cómo evaluar la repercusión de este colapso en otras patologías que requieren con muchas menos dudas de la atención hospitalaria o de un seguimiento en atención primaria?. ¿Puede influir el miedo a la gripe sobre la incidencia o mortalidad cardiovasculares por falta de control de los factores de riesgo, o sobre la actuación en incidentes críticos que requieren atención inmediata (por ejemplo falta de ambulancias por estar dedicadas a labores que puedan ser “menos críticas”)?

Todo esto ¿se puede medir? Al menos debería ser posible comparar entre países que han adoptado unas u otras medidas, y en cualquier caso, dado que nos venía anunciado, se deberían haber diseñado estudios (y nunca es tarde) que pudieran servirnos para comparar intervenciones. Porque todo lo que decidimos, hacer o no hacer, tiene su repercusión unas veces positiva y otras no tanto.

mediciones

 

Puedo plantearme la duda de si es bueno o no cambiar la organización de un centro, el situar salas de espera específicas, o el instaurar protocolos que “obliguen” a medir a todos los pacientes determinados parámetros, independientemente de su situación clínica. También me planteo la pertinencia de vacunar tras una oleada epidémica o el utilizar antivirales de utilidad terapéutica tan baja que nunca los habíamos utilizado antes y que sin embargo ahora se recomiendan (mas por gestores y políticos que por científicos) extrapolando datos de supuesto beneficio en la gripe estacional a la nueva gripe H1 N1, donde hasta el momento no se ha demostrado prácticamente beneficio. Plantearlo como dudas no significa no hacerlo, sino que debe ser convenientementeanalizado.

También hay que hablar del “miedo o ansiedad” que puede crear en el personal sanitario medidas sobredimensionadas. Ello puede llevar a que pacientes antes seguidos con cautela en Atención Primaria sean prematuramente derivados al medio hospitalario ante la posible aparición de eventuales complicaciones que antes, para las otras gripes, también estuvieron siempre presentes.

No quiero restar importancia a la nueva gripe, debe tener sin duda la que le corresponde, pero no más. Lo que sí creo que es importante, para esta y para cualquier otra enfermedad, es el analizar lo que hacemos, y antes de tomar decisiones que pueden afectar mucho a todos, profesionales y pacientes, valorar lo que se ha hecho en otros lugares y analizarlo con cautela, y si no se sabe lo que puede pasar cuando decidimos una determinada actuación, establecer la manera de medirlo en el futuro, de manera que nunca pueda suponer más riesgo que beneficio. Lo agradeceremos sin duda.

Joaquín Morera Montes, Médico de Familia, Centro de Salud “Mirasierra”, Área 5. SERMAS

Reproducido con permiso

medias

Una de las cosas más chocantes para un neófito en una consulta de atención primaria es el alambicado circuito que debe seguir para prescribir medias de compresión elástica, no basta ya con se consiga el imprescindible informe del especialista y el consiguiente visado de la inspección.

medias

¡Que va eso es muy fácil!, lo más intrincado es rellenar con pulcritud y acierto la correspondiente receta, siempre queda la duda de si las medias recomendadas son hasta la rodilla o hasta la cintura, de color beige, negro, fume, lyon, arena, moka o marino, corta, larga o de sujeción, tipo panty o tipo calcetín, de media caña o caña entera, y sobre todo de si hay que hacer una o dos recetas.

A tenor de la revisión sistemática publicada en la revista Phlebology este apasionante juego de rol se va a acabar y es que parece que tampoco hay evidencia para el uso de estas medias en el síndrome varicoso y en la denominada insuficiencia venosa. Por lo que sabemos hay una serie de mecanismos que favorecen y permiten el transporte de la sangre desde las extremidades al corazón, en teoría las medias de compresión elástica actúan como un sistema de compresión gradual que mejora el retorno venoso desde el tobillo hacia el muslo.

Sin embargo esta aproximación no está confirmada y hay muchas dudas sobre el mecanismo de acción real de las medias en condiciones de uso habitual, así como su verdadera eficacia sobre el cuadro clínico de insuficiencia venosa. En esta revisión sistemática se intento aclarar esta y otras dudas, tras un exhaustiva búsqueda de artículos que incluyo una gran cantidad de recursos internet se seleccionaron veinticinco trabajos de los cuales casi la mitad eran ensayos clínicos o revisiones sistemáticas, no se pudo establecer un estimador global dado lo heterogéneo de los estudios y las variedad de las cuestiones evaluadas, pero se tabulo los resultados de los estudios según la pregunta que tuvieran como objetivo contestar.

La revisión concluye que si bien hay cierto grado de mejoría en los síntomas en pacientes que utilizan estos dispositivos elásticos, la fortaleza de esta afirmación se puede poner en duda dada la alta tasa de incumplimiento no considerados en los análisis finales. Así mismo no se pudo encontrar evidencias suficientemente importantes para comprobar si la utilización de medias elásticas mejoraba la progresión  de las varices o prevenía la recurrencia de las varices no complicadas.

No se hacen

nosehacen

adenda

“When the going gets tough, the tough gets going” es una frase atribuida al patriarca del clan Kennedy y que se popularizo por ser el titulo de una canción de la banda sonora de la película La joya del Nilo (incomparable Kathleen Turner) interpretada por Billy Ocean. Con talante liberal e intentando mantener el juego de palabras se podría traducir como “Cuando las cosas se ponen duras los duros entran en acción” y de forma más compresible “Cuando las cosas se ponen difíciles es la hora de los valientes”.
Malos tiempos para la lírica cuando uno se tiene que enfrentar a compañeros para dejar claro la dignidad de su trabajo. Se trasluce en exceso los conflictos de intereses y la servidumbre de nuestros directivos y lideres para que una petición tan inocente y lógica como la necesidad de “dejar de hacer, para hacer bien otras cosas” sea considerado como un acto de rebeldía y parte de un enfrentamiento en el que la autoridad competente se lava las manos como Pilatos. Siguiendo con los romanos habría que recordarles la frase de Marco Tulio Ciceron “Los valientes son los que administran las situaciones más difíciles” ¡que pena de atención primaria! llena de tontos y de cobardes

de chulos y canallas

La salud puede esperar

premio TCAGAs semana 43

es la gripe, no la plaga

Una inteligente GP británica Trisha Greenhalgh en su famoso libro How to read a paper ilustra los argumentos contra la toma de decisiones basándose en la experiencia, con una anécdota  personal que le sucedió en su primer embarazo

anecdotaAnecdote (storytelling) has an important place in profesional learning but the dangers of decision making by anecdote are well illustrated by considering the risk–benefit ratio of drugs and medicines. In my first pregnancy, I developed severe vomiting and was given the anti-sickness drug prochlorperazine (Stemetil).Within minutes, I went into an uncontrollable and very distressing neurological spasm.Two days later, I had recovered fully from this idiosyncratic reaction but I have never prescribed the drug since, even though the estimated prevalence of neurological reactions to prochlorperazine is only one in several thousand cases.

He recordado ese párrafo cuando he sido espoleado recientemente para expresar mi opinión bajo chantaje emocional y cuando he leído los blogs de dos colegas (unodos). Ambos son excelentes profesionales y admiro a lo dos por su trabajo  y por lo que hacen en la web 2.0.Sin embargo no me gusta que recurran a la anécdota para apoyar sus criterios y opiniones. Caer en la tentación de la sensiblería o de generalizar lo anecdótico, nos nos lleva a tener razón y habla poco de nuestra seriedad científica. Para apoyar una postura favorable a la vacunación contra la gripe esA (LGE) no es necesario traer a colación el caso de la muerte de un adolescente sano. Tampoco hace falta para lo contrario, apelar a un caso de Guillain Barré. Debatamos y argumentemos con pasión pero con seriedad, afortunadamente todavía no somos periodistas, políticos, ni directivos de atención primaria.

la tormenta perfecta

Una combinación de aire a diferentes temperaturas y presiones no se da simultáneamente casi nunca, pero cuando se dan, originan…… la Tormenta Perfecta.

Agregar un calificativo de bondad a un mal suceso nunca me ha parecido muy decente. Hablar de un caso clínico (enfermedad) bonito o una intervención (quirúrgica) pulcra, es tan poco decoroso como hablar de la tormenta perfecta. A pesar de todo y como lo “perfecto” en su segunda acepción incluye poseer el grado máximo de una determinada cualidad o defecto, hablar de la tormenta perfecta viene al pelo para apellidar ese fenómeno meteorológico, que en verdad se llama ciclogénesis explosiva. Lo interesante  aquí, no es tanto la forma de calificar la tormenta sino la de aprovechar su naturaleza, (a saber: combinación poco habitual, improbable, inesperada, de aparición brusca y con consecuencias destructivas e imprevisibles) para explicar un fenómeno que se puede producir este invierno en el sistema sanitario español en general y en la atención primaria en particular.

Este invierno en el sistema sanitario van confluir tres factores hasta ahora nunca o poco presentes: Una pandemia, una gestión nefasta y la escasez de profesionales sanitarios.

perfect_stormVayamos por partes, la pandemia es más figurada que real y más mediática que peligrosa, pero sigue alentada en su lado más trágico por aquellos que la generaron. Estas organizaciones son incapaces de asumir lo equivocado de sus previsiones, no reconocen públicamente su error y siguen nutriendo una alarma, a todas luces exagerada. Hay instituciones y personajes que por acción u omisión están actuando como el bombero pirómano, o como hábiles creadores de profecías autocumplidas.

La gestión sanitaria en España, tanto la general como la de la famosa pandemia, se puede considerar a nivel macro (que dicen los cursis con master) como más o menos correcta. Sin embargo a nivel meso y micro (que siguen diciendo los cursis con o sin master) es un desastre. Es difícil saber qué tipo de atracción tiene la sanidad española, para que de todos los posibles dirigentes confluyan en ella los más tontos de cada casa. Sobran los ejemplos y la difícil situación actual nos muestran que al contrario de la canción, es la hora en que sobresalen los pigmeos.

La escasez de profesionales especialmente en atención primaria, lejos de resolverse se ha incrementado y promete agudizarse. La ausencia de medidas es la norma y la única solución ha sido contratar médicos extranjeros y sobrecargar aún más el sistema y a los profesionales que todavía resisten. Con medidas imaginativas y audaces como el empoderamiento del profesional, la redefinición de los equipos de atención primaria con sus funciones y sus  cargas, y la contención y modulación de la demanda, se hubiera paliado fácilmente este problema. No se ha hecho,  no se ha resuelto y lo que queda son menos profesionales y cada vez menos contentos. Cualquier incidencia menor puede generar, y genera, el colapso de la atención sanitaria.

Pandemia, mala gestión y pocos profesionales, tres problemas cuya confluencia es poco probable, pero aún así, posible este invierno……¿la tormenta perfecta?

¿Habrá que ir bajándose del barco?