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Tiempo de antibióticos …. sin receta

Hace cinco años autores españoles publicaron un estudio realizado durante el año 2008, en el que se describía como dos actores –mistery shopper- acudieron a una muestra aleatoria de farmacias pidiendo a un antibiótico bajo tres supuestos clínicos simulados: una infección urinaria, dolor de garganta y un caso de bronquitis aguda.

Se visitaron casi doscientas farmacias y se obtuvieron faram2antibióticos en cerca del ochenta por ciento cuando lo que se simulaba era una infección del tracto urinario, el 35% cuando era un dolor de garganta, y el 17 % cuando la bronquitis aguda era el cuadro que se aparentaba. Más tarde publicaron una ampliación del estudio donde examinaban la relación entre el tamaño de la farmacia y la probabilidad de obtener antibióticos sin receta.  Se confirmó la hipótesis inicial que suponía que las farmacias pequeñas venden más antibióticos sin receta, que las farmacias grandes.

Despues de cinco años estos mismo autores, conocidos médicos de familia, junto a farmacólogos no menos prestigiosos, han publicado una carta al director en la revista Journal of Antimicrobial Chemotherapy– en repuesta y ampliación a un estudio previo publicado en la revista- en la que replican el estudio realizado seis años antes.

Para su sorpresa los resultados eran aún peores que los previos.

El mistery shopper (persona debidamente entrenada que aparecía en la farmacia relatando el caso clínico correspondiente y solicitaba un antibiótico)  lo obtenía sin receta en el 81% ciento de los casos, cuando lo que se simulaba era una infección del tracto urinario, el 47 en el caso de un dolor de garganta, y el 33 % cuando la bronquitis aguda era el cuadro que se simulaba

En fin que parece que las cosas no cambian y si lo hacen es para mal, lo cual no es muy halagador para nuestra “cultura sanitaria” y habla bastante mal de elmejorsitemsanitariodelmundo, todo ello sin  tener en cuenta el fracaso de los programas destinados a lograr un uso más prudente de los antibióticos, el aumento de las resistencias bacterianas y el despilfarro económico que supone este mal uso.

Madrid Innova(2)

Como ya informamos, dentro de la atmósfera de  innovación, creatividad y espíritu emprendedor que caracteriza al gobierno de la Comunidad de Madrid y en especial a su Consejería de Sanidad se ha presentado en primicia mundial “el sistema”: una simple tarjeta de cartulina en la que el farmacéutico irá apuntando a mano los importes que vayan pagando los pacientes. Esta innovación puntera y pionera se enmarca en las soluciones imaginativas que la Consejeria ha implementado para dar solución al problema originado por el El Real Decreto Ley 16/2012, de 20 de abril, que establece que los pensionistas aportan un 10% del coste del medicamento, con un tope máximo.

Azofaifa De Mendo de la  Dirección General de Desinformación Sanitaria ha presentado definitivamente las nuevas herramientas  tecnológicas de gestión: la cartulina mensual (documento de dispensación) y un sello de caucho (tope de aportación).

Ademas, comentó, hemos elegido un papel satinado no poroso; sobre este tipo de papel, la tinta del boli y del sello se extiende y difumina fácilmente,  logramos conseguir así un importante “efecto guarreo “ de forma rápida y eficaz.

Ese efecto y parte del sistema se ha validado por el nuevo Silicon Valley de la innovación tecnológica de Madrid y por nuestra Unidad de Innovación preferida , apuntó Azofaifa.

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Comunidad de Madrid

Madrid Innova

Madrid 18 de Agosto de 2012.- Dentro de la atmósfera de  innovación, creatividad y espíritu emprendedor que caracteriza al gobierno de la Comunidad de Madrid y en especial a su Consejería de Sanidad se ha presentado en primicia mundial “el sistema”: una simple tarjeta de cartulina en la que el farmacéutico irá apuntando a mano los importes que vayan pagando los pacientes.

Esta innovación puntera y pionera se enmarca en las soluciones imaginativas que la Consejeria ha implementado para dar solución al problema originado por el El Real Decreto Ley 16/2012, de 20 de abril, que establece que los pensionistas aportan un 10% del coste del medicamento hasta llegar a un tope máximo, a partir del cual no pagan por los medicamentos que reciban.Este tope es de 8 euros al mes cuando se tengan ingresos anuales inferiores a 18.000. En rentas superiores a los antedichos 18.000 euros, el tope de gasto varia de  los 18 a los 60 euros.

El exceso de gasto les debe ser reintegrado a los pensionistas, aunque el Decreto-Ley no determina como, por eso la Comunidad  que no quiere que los pensionistas tarden mucho tiempo en recuperar su dinero ha ideado este magnifico plan  que permite que los pensionistas no  tengan que esperar para cobrar lo que han pagado de más.

La viceconsejera ha explicado que los ciudadanos deben pasar por los centros de salud…..…. a recoger un documentito, la estrella de este sistema que es lo que Sanidad denomina  “documento de dispensación” o “la tarjeta“.

Los pacientes podrán obtener el documento de dispensación (ver foto) en el centro de salud. En el momento de la entrega, el profesional del centro cumplimentará (a mano) el documento, incluyendo los datos del paciente, el código de aportación y el mes de validez.

Esta tarjeta es intransferible y propiedad del paciente. En la farmacia el farmacéutico irá rellenando los campos cada vez que el paciente retire su medicación con el precio de tratamiento y la aportación del pensionista hasta que llegue a su tope máximo (8, 18 o 60 euros según sus ingresos) y a partir de ahí, el tratamiento se le facilitará sin coste alguno.

La tarjeta que ha sido pilotada en la Unidad de Innovación del Hospital Conocido  y presentada dentro de los encuentros internacionales sobre “nuevas soluciones para viejos problemas”, es una “simple” cartulina; “esa es su fuerza” afirmó el consejero, y no llevara incorporado de momento ningún tipo de banda magnética, microchip, u otras zarandajas informáticas que permitan el tratamiento automatizado.

Esta innovación puntera y pionera  tiene un “coste mínimo” para la Comunidad de Madrid,  ya que se van a imprimir en el servicio de reprografía de la Consejería de Sanidad. El consejero ha indicado también que su departamento está recibiendo “bastantes llamadas” de otras Comunidades autónomas interesándose por este sistema, por lo que no ha descartado que se implante en otras regiones españolas.

La Viceconsejera ha precisado que esta innovacion revolucionaria se une a otras tecnologías punteras heredadas del antiguo Insalud remasterizado por el SERMAS, como el sello de caucho.”Estamos muy contentos y esperanzados” afirmó, de poder brindar a nuestros profesionales de herramientas de este tipo para que presten una mejor atención a los pacientes y pensionistas  que deberán renovar cada mes la tarjeta, hasta la puesta en marcha del sistema definitivo.

 Más información:

Nueva tarjeta para pensionistas que permite no tener que pagar por adelantado ver video si sale, o en su caso descargarlo

¡Madrid Emprende!

Madrid.org pues eso que muy org

Los pensionistas tendrán un documento

Los pensionistas tendrán una tarjeta para no adelantar el coste de los medicamentos

Los pensionistas de Madrid tendrán una tarjeta para no adelantar….

copago emocional

La mayor parte de los usuarios del sistema sanitario público desconoce el coste de los servicios prestados

La estrategia de hacer conocer a los pacientes el coste real de la atención sanitaria en los sistemas de salud públicos mediante una nota informativa, es una iniciativa que pretende corresponsabilizar a estos del importante gasto en este apartado.

Es lo que se llama facturas sombra y al que creo que es más adecuado llamarle copago emocional.

En cualquier caso es un asunto intermitente y pendular, de tal forma  por razones inescrutables en un momento dado  la discusión emerge y los polemistas se sitúan en uno u otro bando dependiendo del momento político, o lo que es lo mismo que el que argumenta -o los suyos- este en el gobierno o en la oposición. Uno de los argumentos razonables de los que están contra esta medida, es que está por ver si merece la pena el gasto administrativos y de logística que conlleva, si compensa con el pretendido beneficio didáctico de fomento de la corresponsabilidad; y es que facturar tiene sus gastos y problemas sobre todo en sitios donde no se ha hecho nunca y no están acostumbrados.

Lo que no costaba ningún esfuerzo era  la antigua costumbre de poner el precio en los envases de los medicamentos, esta medida tan simple ayudaba a la ciudadanía saber  lo que No pagaban por su salud. Sin embargo y por mor de los cambios frecuentes de precios y las presiones del lobby farmacéutico esta simple ayuda ya no consta en los envases, ni siquiera en ese pequeño recuadro troquelado que se suele recortar para adjuntarlo a la receta correspondiente que se denomina cupón-precinto. Gracias a esta desafortunada supresión un paciente pensionista puede estar tomando un medicamento como Pradaxa a 158.19 € la caja, con la misma inquietud económica con la que toma unas gominolas de menta.

Pero de pronto leemos que el flamante conseller de salut catalan, Boi Ruiz  anuncia que en Cataluña se incorporara el coste de los fármacos, y eso como exponente del concepto de “sensibilización ciudadana”  y cuya pieza clave es una filosofía centrada en el ahorro y la valoración de lo público… ¡joer que frase!

Eso está muy bien pero la medida tiene trampa si  leemos con más detenimiento vemos que dice: “Los tratamientos que desde el próximo lunes extenderán los CAP de Girona ya incorporarán el coste de los fármacos”.

Es decir que los pacientes van a saber lo que cuestan los medicamentos, pero el precio lo van tener que poner en el centro de salud, es decir una inútil tarea burocrática más para los sobrecargados centros de atención primaria.

Y digo yo, no será más fácil hacerlo como antes, y como en todos los comercios: cada precio en su cajita

si los das sin receta pueden dejar de curar

El articulo sobre la venta de antibióticos sin receta al que nos referíamos en una entrada previa y que descubrimos por una noticia de El Mundo se publico a mitad de agosto en Eurosurveillance revista científica europea dedicada a la epidemiología, vigilancia, prevención y control de enfermedades transmisibles, no muy conocida y razón por la cual no la pudimos encontrar en su momento.
Con el titulo Small pharmacies are more likely to dispense antibiotics without a medical prescription than large pharmacies in Catalonia, Spain, dos conocidos médicos de familia interesados en enfermedades infecciosas y con una larga trayectoria docente e investigadora en este campo, hacen el estudio que a muchos nos hubiera gustado hacer aunque solo fuera por poner de manifiesto una irregular situación no habitual en los países vecinos pero que aquí goza de una larga y penosa tradición. Nos referimos a la venta de medicamentos de prescripción sin la obligatoria receta médica y que en el caso de los antibióticos es especialmente sangrante por lo que tiene de frecuente y por su impacto en el desarrollo de resistencias bacterianas.

Fueron precisamente las resistencias a Streptococcus pneumoniae el motivo y la disculpa de una alarmante carta al director publica en el New England Journal of Medicine que ponía sobre aviso a los visitantes que iban a viajar a España durante el año 1992 con motivo de las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla. Esta carta fue oportunamente contestada por los servicios médicos de las Olimpiadas de Barcelona, si bien siempre queda en el aire la sospecha de que España se comporta en este tema como un país tercermundista, en parte debido a nuestra liberalidad en exigir la obligatoria receta médica para la dispensación de cualquier medicamento que lo requiera.

Salvando esta digresión, decir que los autores publicaron el estudio principal hace un año, en el se describía como durante el año 2008 dos actores acudieron a una muestra aleatoria de las farmacias pidiendo a un antibiótico bajo tres supuestos clínicos simulados: una infección urinaria, dolor de garganta y un caso de bronquitis aguda. Se hicieron vistas a casi doscientas farmacias y se obtuvieron antibióticos en cerca del ochenta por ciento cuando lo que se simulaba era una infección del tracto urinario, el 35% cuando era un dolor de garganta, y el 17 % cuando la bronquitis aguda era el cuadro que se simulaba.

El estudio publicado ahora examina la relación entre el tamaño de la farmacia y la probabilidad de obtener antibióticos sin receta. Para ello y partiendo de los datos estudio principal muestra que de las casi doscientas farmacias visitadas se obtuvieron antibióticos en casi la mitad (45,2%), en dos tercios de las farmacias que se podían considerar pequeñas (un solo mostrador y un máximo de dos profesionales dedicados a la venta), un tercio de las medianas y solo un doce por ciento de las que se podían considerar farmacias grandes.

Se confirma así la hipótesis inicial que suponía que las farmacias pequeñas venden más antibióticos sin receta que las farmacias grandes. Entre todas las razones posibles, la que se alzan como más importantes es la necesidad de las farmacias pequeñas de generar más ingresos con la venta de medicamentos con receta y la necesidad de retener a posibles clientes.

Según los autores estos resultados deben ser tenidos en cuenta por los programas destinados a lograr un uso más prudente de los antibióticos. y según mi opinión es sorprendente de que a pesar que se publiquen estudios como estos – el primero hace más de un año- pasen desapercibidos y sigamos con un escenario similar. Tan cierto es esto último que un médico de familia cuya consulta está muy cerquita del ministerio de sanidad, está haciendo un mapa 2.0 sobre las farmacias de la vecindad que dan antibióticos sin receta.*

* lo que no se es con que objetivo, si hacerles publicidad o como denuncia 2.0

con receta

Tranquilos que es en México. En España esas cosas no pasan:

Según un estudio realizado por especialistas catalanes, las farmacias en nuestro país siguen vendiendo antibióticos, y más cosas (N del T) sin receta. La investigación, que comenzó en 2008, muestra que de las 197 farmacias visitadas, se obtuvieron antibióticos sin receta en 89 de ellas, principalmente las de menor tamaño, mientras que las grandes seguían más estrechamente la legislación.
tomado de ‘Por favor, ¡la receta!’ publicado en El Mundo