Categoría: Historia clínica electrónica
La historia clínica como instrumento de delación
por Ángel Ruiz Téllez
He leído alarmado la bestial noticia que nos muestra Manuel Marlasca en su blog, que se podría resumir en la siguiente frase: ‘Historia clínica para la delación’.
Ahora el médico se convierte, por indicación administrativa, vaya rango legal, y por circular del Gestor de Atención Primaria, en soplón o confidente de la policía. Al parecer, una cuestión tan grave desde el punto de vista legal, deontológica y lógica, parece haber reducido su categoría constitucional, de ser el derecho a la intimidad un derecho recogido en nuestra jurisprudencia, desde el año 2000, en la sentencia de TC 292/2000, a categoría administrativa.
Hay que ver la que se monta si se encuentra un análisis de orina en un contenedor. Sin embargo, por ahora, por un procedimiento administrativo, con un papelito, sin conocimiento del Juez, del Fiscal, y , por supuesto del paciente, ahora el médico ‘debe’ entregar toda la información que la policía, por la puerta de atrás, le solicite. El lavatorio de manos de los Servicios Jurídicos del SAS y del Colegio de Médicos y la actitud cobarde del Gerente de Atención Primaria, son de difícil digestión.
Estamos viendo que las escuchas telefónicas del Gürtel ordenadas por un juez están siendo contestadas por activa y por pasiva, recordándonos día sí y día no la injusticia de las mismas y ahora, resulta que anulamos la gravedad de la petición de información confidencial de un ciudadano cualquiera , que hoy es tu vecino y mañana tú mismo, por parte de un funcionario cualquiera de la policía, sin mediación judicial alguna.
Acaba de nacer la nueva ‘Ley Patriótica’, la nueva ‘Ley Corcuera-patada_en_la_puerta’ del Director de Atención Primaria de Cádiz. Para eso no eran, ni son las historias clínicas, y menos las historias clínicas informatizadas.
La sentencia 292/2000 del Tribunal Constitucional indicaba con meridiana claridad que el Derecho a la Intimidad no es una cuestión graciable, del funcionario de turno, sino un derecho inalienable del ciudadano y una obligación del que con ella trabaje, sea un profesional de la medicina o un funcionario de la policía. Ninguno de ellos se puede saltar ese derecho fundamental, sin fundamentarlo legalmente, lo que es evidente que no se da en este caso. La propia sentencia indica con claridad meridiana que será objeto de consideración de secreto, por parte del ciudadano, cualquier cosa que considere que afecta o pueda afectar a su intimidad, tales como los ‘inocentes’ listados de asistencia a la consulta o a la urgencia.
¿Es tan neutro saber que has acudido a urgencia de psiquiatría, o de gine con 14 años? . ¿ Es tan inocuo acceder a las listas de asistencia de la consulta?. Ni la ignorancia ni la estupidez exime de la culpa de las consecuencias graves que esto puede acarrear.
Al parecer el médico se encuentra, de nuevo, en momento de probar el grado de respuesta a su creciente INDIGNACIÓN, porque un pusilánime directivo y aparato administrativo correspondiente le ha puesto a los pies de los caballos, en una dicotomía de final desgraciado. Si desobede, sanción grave (de empleo y sueldo de una pila de meses) o de conflicto con, ni más ni menos, que con la policía que, entonces, desvía la mirilla y te hace a ti diana de su ‘interés’; y si obedece se puede encontrar , y se encontrará seguro, (porque con el paro que hay, se ve al médico como la solución económica, habida cuenta los seguros millonarios que lo rodean) ante una denuncia penal, con cárcel, fianza e indemnización millonaria.
Hombre, a lo mejor hay que dejar de escribir en una Historia Clínica sobre la que ya no podemos asegurar la confidencialidad y hay que darle al paciente un dossier escrito en el que el paciente porte su historia, en papel o en pendrive para que, si quiere, se la deje ver a quien le venga en gana, ¿no decimos que es suya?. Pues que sea. Y la policía que haga su trabajo sin trampas.
Es triste reconocerlo pero los miles de millones de euros invertidos para hacer la historia clínica electrónica, única y centralizada, se asemejan mucho a la burbuja inmobiliaria, la burbuja informática, que puede explotar, de un día para otro, como pasó con la inmobiliaria, lo que parecía imposible y negándose sistemáticamente cuando la gente sensata y prudente lo avisaba.
La burbuja informática sanitaria está creciendo y creciendo. Udes mismos.
Ángel Ruiz Téllez
Recomiendo la relectura de Ruiz Téllez A. Confidencialidad e informatización de los datos en Atención Primaria . FMC 2005;12(8):536-45, (http://www.elsevier.es/es/revistas/formacion-medica-continuada-atencion-primaria-45/confidencialidad-e-informatizacion-los-datos-atencion-primaria-13079557-tema-debate-2005 ) por su desgraciada actualidad.
¿Por qué dejo que mis pacientes vean mis historias clínicas?
¿Por qué dejo que mis pacientes vean mis notas clínicas?
Douglas Iliff, MD.
Traducción de Why I Let My Patients See My Notes, publicado en Fam Pract Manag. 2011, 18 (3) :6-7.
Un estudio de 1,5 millones de dólares esta realizándose para determinar si esta práctica es una buena idea. Lo adelanto: lo es .
La Fundación Robert Wood Johnson ha dedicado $ 1.5 millones para averiguar si es unabuena cosa, dar la posibilidad a 25.000 pacientes de que accedan a las notas escritas por los cien médicos de atención primaria que les atienden: Open Notes: Doctors and Patients Signing On. Yo puedo ofrecer una cierta perspectiva sobre este tema – gratis – sobre la base de alrededor de 125.000 consultas con pacientes durante los 25 años como médico de atención primaria.
En primer lugar, algunos antecedentes
Como estudiante de medicina de primer año, tomé un curso obligatorio llamado «proceso clínico» “clinical process.” Se nos introdujo en el arte y la ciencia del tratamiento de los pacientes vivos, a diferencia de los cadáveres que eran hasta entonces nuestros habituales compañeros. Estoy seguro de que he aprendido mucho de la experiencia, pero la memoria selectiva es lo que es, sólo recuerdo tres cosas. Dos de ellas estaban equivocados.
Lo correcta, fue que la historia del paciente era mucho, mucho más importante que el examen físico. Eso me dejó atónito en ese momento, pero era bastante ingenuo ( por ejemplo yo pensaba que el ombligo estaba «adentro» o «para afuera» depende de la forma en que se ato al nacer) Nuestro profesor, un internista de renombre, ya fallecido hace tiempo, nos enseñó correctamente que «Si se escucha al paciente, el te dirá lo que está mal. »
En cuanto a otras cosas que recuerdo que me enseñaron, la primera fue que un buen clínico debe mantener una distancia profesional con el paciente. Dar la mano a alguien o llamarle por su nombre amenaza nuestra autoridad, y hablar con los pacientes de anécdotas personales a modo de explicación o consuelo era simplemente inaceptable. Esto resultó ser pura mentira. San Pablo escribió a los Tesalonicenses, «Porque os amamos tanto, tenemos el placer de compartir no sólo el evangelio de Dios sino también nuestras propias vidas», y pensé que era un ejemplo bastante bueno. Como médico de familia excepcionalmente feliz y exitoso, no puedo imaginarme todos los días con una agenda profesional repleta de extraños. ¿Qué clase de diversión es esta?
Y luego estaba la tontería acerca de la necesidad de que nunca, nunca dejáramos que el paciente vea mis apuntes. O los del consultor. El choque podría provocar una apoplejía o hidropesía o consunción. Es esta concepción del proyecto «Open Notes» la que se está tratando de explorar. Voy a decirle lo que encontraran.
Desde el primer día que abrí mi consultorio en el año 1986, di a los pacientes un cuaderno de hojas sueltas con alrededor de 20 páginas de información médica general. Mi hoja de la historia clínica (de papel, por supuesto) se produjeron en papel NCR (es decir «que no necesita carbón para copiarse», para los jovezunos), y tenían tres perforaciones para que mis pacientes pudieran archivar una copia de cada nota que escribía sobre ellos . También les dábamos copias de cualquier otra cosa que ellos quisieran almacenar – informes del laboratorio, rayos X, e incluso consultas de especialistas. Nada que esconder. Sin secretos.
En el artículo del Wall Street Journal que describe el estudio “Open Notes”, se plantean una serie de preguntas , tales como «¿hará esto recordar a los pacientes con mayor precisión lo que se dice y hace en la consulta?» «¿Se asustaran los paciente si su médico especula por escrito sobre el cáncer o enfermedades del corazón? » y ¿Malinterpretaran los pacientes las abreviaturas médicas, como SOB y OD? «(Personalmente, estoy sorprendido de que mi ER local es ahora el servicio de urgencias, pero eso no viene al caso.) De 125.000 encuentros , puedo decir honestamente que no puedo recordar una sola ocasión en que alguna de estas cosas sucedieran. Por lo tanto, no creo que “Open Notes” tenga estos efectos en los pacientes para bien o para mal.
Sin embargo, puedo predecir dos cosas que va a suceder, tan cierto como que el sol sale por el este.
En primer lugar, el intercambio de notas con los pacientes hace que los médicos sean más honestos. La historia clínica electrónica (EHR), con todas sus virtudes, está orientada principalmente hacia la defensa de negligencia y la justificación de los gastos. En el lado negativo, alienta la manipulación manipulando, a lo grande. Cuando mis pacientes son atendidos en un servicio de urgencia local obtengo seis páginas de notas enviadas por fax – por un dolor de garganta. No hay manera de que alguien en su sano juicio pregunte o haga en realidad todas esas cosas. Cuando mi enfermera tuvo recientemente una intervención quirúrgica de cinco minutos, el informe de dos páginas que obtuve fue recibido con abucheos y gritos: «No me pregunto eso! Nunca me ha tocado ahi! «
Enviar a su casa a los pacientes con una copia de lo que realmente escribo me mantiene honesto. Lo mismo sería válido para un servicio de urgencias, por supuesto.
En segundo lugar, genera confianza. Los pacientes a menudo tienen miedo. Una de las cosas que temen es que su médico no está actuando correctamente con ellos. Yo no voy a pretender que puse en mis notas cada pensamiento o el miedo que pasa por mi cabeza. Pero mis pacientes alaban mi honestidad: Lo que yo digo, quiero decir, y lo que escribí, es a lo que me refería.
La verdad tiene un enorme sub-producto. Se ahorra tiempo porque no tengo que probarme a mí mismo en cada encuentro con el paciente. Mis pacientes saben que les estoy dando lo mejor de mí, cada vez que me ven. Se reducen las cuestiones que van directamente a sondear mi honestidad y sinceridad y no el problema de salud en cuestión. Ahorrar tiempo significa ganar dinero, porque el tiempo es dinero para todos los trabajadores – tanto si se cose prendas de vestir en Bangladesh o se ve pacientes en Topeka.
El resultado final: Confíe en sus pacientes. Ellos le recompensaran con creces.
Acerca del autor Dr. Iliff es un médico de familia que trabaja solo en Topeka, Kansas Él es un ex miembro del Consejo de Redacción de FPM
1. Delbanco T, J Walker, Darer JD, et al. 1. Open notes: doctors and patients signing on. Ann Intern Med. 2010;153:121–125.
2. LandroL. What the doctor is really thinking. The Wall Street Journal. July 20, 2010.
Avalón
Como las brumas que cubren Avalón, la isla de las manzanas, hay aspectos de los sistemas sanitarios que aparecen revestidos de un mítico velo que impide su compresión y sobre todo su solución. Como si se hubieran mimetizado en la mente de Gawande, los autores de un articulo recien publicado en Revista Española de Cardiología, apuntan que a pesar de los grandes avances diagnósticos y terapéuticos, la organización del tratamiento ambulatorio de los pacientes con cardiopatía no ha cambiado sustancialmente durante años.
Lo hacen en la introducción de un estudio Integración entre cardiología y atención primaria: impacto sobre la práctica clínica que tiene como objetivo evaluar el impacto en la práctica clínica de un nuevo modelo de integración entre atención primaria y cardiología aplicado en un área urbana, con un hospital universitario de referencia. Toman como indicadores de un impacto beneficioso el grado de adherencia a guías clínicas en los pacientes controlados por cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular, la satisfacción de los médicos de atención primaria, y los cambios en el uso de recursos.
Se evaluaron dos grupos de pacientes según recibieran atención en un modelo organizativo de atención especializada convencional frente a uno de atención integrada. En el primero a atención especializada en cardiología se realizaba en un centro ambulatorio de especialidades, diferente al CAP y al hospital y por cardiólogos generalistas que no tenían vinculación con el hospital.
La comunicación con los médicos de familia y con el hospital se realizaba a través de las hojas de derivación. En el segundo o atención integrada un cardiólogo hospitalario se integró en cada equipo de atención primaria. Los pacientes de estos equipos con cardiopatías crónicas prevalentes eran vistos en el mismo centro de atención primaria por el cardiólogo un día por semana
El diseño fue de un estudio observacional de dos muestras transversales sobre prevalencias en periodos antes y después de la intervención: atención convencional y atención integrada.
Tras un periodo de seguimiento de un año se vio que en las cardiopatías crónicas evaluadas: cardiopatía isquémica crónica, insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular, el modelo integrado mejoraba parámetros relacionados con la calidad de la atención tales como tratamiento con estatinas y control del colesterol, uso de asprina o bloqueadores beta, control de la tensión arterial, el número de pacientes controlados y disminución del número de pacientes que requieren control crónico por el cardiólogo.
Además la integración no se acompañó de un incremento en el uso de recursos principalmente diagnósticos y aumento la satisfacción de los médicos de familia.
gestión del conocimiento:de la necesidad de SATD
SIATD= Sistemas Informatizados de Ayuda en la Toma de Decisiones
En este ejemplo sacado del excelente Bit de Navarra se intenta una solución y tras un análisis causa raiz se recomienda entre otras medidas : Implantación de programas que detecten las interacciones de las medicaciones de manera automática para que informen al facultativo y facilitar que en cualquier momento se pueda conocer cuál es la medicación que tiene prescrita un paciente.y
Como actuaciones NIVEL DE SERVICIO DE SALUD se propone:
- Introducir un programa informático que alerte sobre las posibles interacciones clínicamente relevantes.
- Modificar los programas informáticos para que, de una forma rápida y sencilla, se pueda saber en cualquier ámbito (especializada, primaria o urgencias) qué medicamentos está tomando un paciente.
impropio de hombres libres (I)
Hay mas cosillas que nos ayudan a pasar el día entretenidos mientras hacemos recetas, como una aplicación diseñada por algun sádico a sueldo del gerente que llaman el «facilitador» (tremenda burla) y que consiste en un mensaje con botones que aparece en cuanto prescribes algo por marca en vez de por pricipio activo, en caso de que no aceptes la amable invitación y des al boton negativamente, aparece un relojito que conveniente temporizado te obliga por dos veces a esperar para imprimir la anhelada receta que no es de «garrafon» (descubrimos la manera de anular el temporizador de castigo, 16 segundos, pero fuimos descubiertos y castigados con la imposibilidad de entrar en los valores del programa mediante la introduccion de una clave que solo es conocida por el gerente y sus esbirros), toda una lección de como utilizar la aplicación informática para fines inconfesables…..
de la lista antiburoracia a proposito de la Comunidad de Cantabria. Titulo inspirado en el comentario de J.Gervas en la lista Medfam-APS
antiburocracia: primer aviso
El Grupo Antiburocracia de Madrid (GAB) lo componen médicos de atención primaria (AP) de la Comunidad de Madrid, sin ningún nexo con organizaciones políticas, sindicales, científicas o de cualquier otra índole, interesados en disminuir la carga burocrática de los médicos de AP, para, de este modo, disponer de más tiempo para atender correctamente a nuestros pacientes y mejorar la calidad de la asistencia clínica.
Hemos solicitado ser recibidos por la Consejería de Sanidad para exponer nuestro punto de vista y sugerencias sobre el modo de resolver cuestiones que nos preocupan; no solo a nosotros, sino a 2400 médicos de AP que, con su firma, avalan nuestras propuestas y que son apoyadas de forma explícita por la Mesa de AP del Colegio de Médicos y la mayor parte de las sociedades científicas de AP y sindicatos.
Como el tiempo transcurre sin recibirse respuesta, queremos hacer público en este acto el listado de temas que deberían ser resueltos a través de la intervención de la Consejería: Sigue leyendo
profetagüemes
Pioneros,lideres, referentes y fantasmas
Publicado en e-ras en septiembre de 2009 por Rafael Bravo
Si hay dos palabras que deberian estar proscritas del vocabulario de los que se dedican a las nuevas tecnologías sanitarias estas son pionero y referente. No es que no sean terminos exactos o buenos descriptores de la situación, que a veces los son, sino porque se ha abusado tanto de ellos que, practicamente, han perdido su significado original y forma parte ya de una muletilla tan utilizada como irreal.
Decía ese verano un experto que “España lidera proyectos sobre historia clínica digital y que esta está implantada en un 95%”. Sin dejar de ser verdad, esta afirmación se ha convertido en un tópico al que conviene poner muchas observaciones y reparos. No es cuestión discutir aquí si es verdad o no ese puesto lider, tampoco si la cobertura e implantación es mayor o menor. Sobre lo que si quisera reflexionar es sobre la utilidad práctica de este supuesto liderazgo y esta amplia cobertura en la carrera hacia la historia clinica digital.
La historia clínica tiene como principal objetivo facilitar la asistencia sanitaria de los pacientes mediante la recogida de datos sobre su estado de salud; se pretende que el profesional tenga una visión completa y global de lo que acaece al paciente para prestarle una asistencia adecuada. Otras funciones extrasistenciales de la historia clínica son servir de fuente de datos para la docencia, investigación y la mejora continua de la calidad de los servicos sanitarios, así como su inengable función administrativa y médico legal.
La historia clínica digital debería añadir a estos objetivos otros propios derivados de la capacidad de almacenar, procesar y presentar la información que implica la informatización. No sería de recibo, ni para los que la pagan, ni para los que las con esfuerzo las usan, que estas tecnologías no presentaran al menos las capacidades de los viejas memorias médicas en papel. Tampoco sería de recibo que, en aras de unas funciones avanzadas o de acceso universal, se dificultara tanto su uso que se fomentara el incumplimiento o la recogida incompleta de los datos necesarios.
Incluso haciéndonos cómplices de la falta de auditorias y estudios comparativos entre historias digitales y no queriendo espolear nuestro impertinente espíritu inquisitivo, nos podríamos preguntar por qué no trascienden a los pacientes y a los profesionales todos los beneficios de ese supuesto liderazgo y abundancia digital. La repuesta es que esa primacía es más parcial que total y más ficticia que real. Para apoyar esta tesis podemos poner ejemplos relacionados con la aparición de nuevas tareas en atención primaria y en las que un entorno informatizado podría haber jugado un papel decisivo.
El control de la terapia anticoagulante oral es una actividad que se realiza ahora y de forma habitual en atención primaria, por varias razones en los últimos años ha pasado de ser controlado por los hematólogos y en los hospitales, a ser realizado en las consultas de primaria. El paso de este proceso al primer nivel de atención ha coincidido, en muchos casos, con la implantación de la historia clínica digital, pero mientras el proceso en sí, se ha realizado de forma correcta, su informatización se ha realizado de forma muy incompleta. Desde la comunicación y conexión con los especialistas y programas del hospital, hasta la información al paciente, pasando por el grado de control terapéutico, el actual sistema presenta muchas oportunidades de mejora. Sabemos que con un programa informático adecuado se puede monitorizar la calidad del control terapéutico. El porcentaje de resultados dentro de rango terapéutico (que es el indicador de calidad más utilizado) se podría obtener no ya de una muestra, sino del total del población con anticoagulantes, y no tras un trabajo arduo sino de forma automática y tantas veces y de tantas maneras como fuera necesario. Si se hubiera realizado una “digitalización” adecuada, la atención primaria española habría inundado la literatura científica de originales con datos provenientes de sus consultas, se podría auditar periódicamente y, con poco esfuerzo, este servicio y se podría llegar a zanjar con pruebas la vieja polémica, de donde es más seguro, aceptable y coste-eficaz el control de la anticoagulación oral.
Los periódicos anunciaban a finales de julio, que una red de médicos centinela se encargaría de evaluar todos los cuadros de síndrome gripal que aparecieran en los enfermos que acudían a su consulta. A partir de estos datos los servicios de epidemiología de cada comunidad harían una estimación semanal del número de casos de la nueva gripe. Para sorpresa de nuestros periodistas este nuevo, y la vez antiguo, método de contar los casos de gripe (esta red es la misma que cada año se encarga durante el invierno de proporcionar los datos para conocer la incidencia de la gripe común) calcula la tasa estimada de casos clínicos de gripe por cada cien mil habitantes a partir de los casos clínicos con diagnóstico de síndrome gripal; en las consultas de estos médicos centinelas que apenas cubren al dos por ciento de la población. Decir que este sistema no es eficaz, ni fiable sería un despropósito, de hecho se emplea en numerosos países y sirve de base para estimar la carga de la enfermedad y tomar de decisiones en política sanitaria y salud pública. Sin embargo, en un país “que lidera la historia clínica digital” se podría esperar algo más. Porque no, un recuento en vivo y en directo de todos los casos de gripe nueva, ¿no podría la ministra del ramo desayunarse todos los días con el número exacto de casos que se han diagnosticado el día anterior?, quizás podrían contemplar los amigos de las panicodemias mediáticas un cuenta-casos situado en la terraza del ministerio, a la manera de los que cuentan los coches en los cuarteles generales de los grandes fabricantes de automóviles.
Aunque nuestro experto insinuaba que una de los causas de estos problemas era la deficiente alfabetización digital de nuestros profesionales, yo no lo creo. Tampoco voy a caer en la postura contraria de achacar todas las culpas a los gestores y políticos.
Las nuevas tecnologías, en general y la historia clínica digital en particular, son un territorio desconocido, lleno de trampas y dificultades en el que todos nos movemos sin experiencia previa. Un territorio en el que los éxitos están muy cercanos a los fracasos. Para llegar a buen puerto hace falta mucho esfuerzo por eso es necesario que avancemos todos juntos, retrocedamos si hace falta y, aprendamos sin complejos de los aciertos y de los errores, pero por favor que no nos hablen de liderazgo, ni de referentes sobre todo si no es verdad, en mi pueblo a los que hacen eso no los denominan pioneros, los llaman fantasmas.
la loca historia de la historia clínica informatizada
Gracias a Juan Gervas recupero este texto resumen de la ponencia a la mesa Influencia de la informatización de la Atención Primaria en el trabajo de los profesionales y en la salud de la población, que presente en el XXVIII congreso de la SEMFyC en 2008 y publicada en Aten Primaria. 2008;40(Supl 1):11-62
Impacto de la informatización de la atención primaria en el trabajo de los profesionales: una visión personal documentada
por R. Bravo Toledo
Conclusión: Las diferentes estrategias seguidas durante el proceso de informatización de la historia clínica de atención primaria en nuestros sistemas de salud pública han tenido un desigual impacto en los profesionales. Aunque colmados de buenas intenciones, actitudes favorables y expectativas sensibles, estos proyectos no han cumplido sus objetivos. La universalidad de la asistencia, una prestación de servicios por parte de estructuras similares, la financiación uniforme, la relativa homogeneización formativa e ideológica de los profesionales, cierto grado de estandarización de la metodología de trabajo, hacían de nuestro país un inmenso laboratorio donde probar las oportunidades de las nuevas tecnologías para mejorar el trabajo de los profesionales e incrementar (o al menos intentarlo) el nivel de salud de la población. Después de transcurridos varios años desde la introducción de las primeras aplicaciones informáticas no se puede decir que con éstas se haya cumplido ni el diez por ciento de nuestros sueños
Un día, hace tiempo, al empezar la consulta me di cuenta de que me había dejado el fonendo en casa de Asunción, era el único que tenia, el de los avisos, residente en la cartera, hacía tiempo que se había roto y desde entonces hacía los domicilios con el mismo material que utilizaba en consulta. Como era un día no muy ajetreado, y para intentar demostrar una tesis que me rondaba la cabeza hacía tiempo, me propuse pasar la consulta sin fonendo. Lo intentaría, creía que podría hacerlo de igual manera que si lo tuviera; sólo me puse como límite que bajo ningún concepto mi empeño en pasar la consulta sin este instrumento podría perjudicar a los pacientes, y que haría y utilizaría lo que hago y utilizo en la consulta en un día normal. Mi empeño fue vano, al quinto paciente ya lo echaba de menos y dos pacientes más tarde tuve que pedirle a mi enfermero el fonendo tipo dra pepis que junto a los aparatos de toma de tensión adornan las paredes de las consultas de mi centro de salud.
Una cosa parecida ocurrió cuando, gracias la “eficacia” del encargado de suministros, nos quedamos sin depresores de madera o incluso el día que nos faltaron los guantes desechables. Recordando la idea que las cosas que son importantes de verdad, las que tienen impacto, son aquellas que si desaparecen se les echa de menos, al instante me pareció que estos instrumentos, incluso algunos considerados insignificantes, eran prácticamente imprescindibles.
¿Sería la historia clínica informatizada tan importante como estos útiles? Gracias a las mentes preclaras que se ocupan del mantenimiento informático no hizo falta esperar mucho. Un día decidieron que se debía realizar una actualización mayor durante la jornada laboral, actualización que ocupaba varias horas; de nada sirvieron las quejas, ni las reclamaciones. ¡Mire Ud, si nos deja sin historia clínica es como si nos dejara desnudos! ¡No se puede pasar consulta así!
Pero sí que pudimos; es más, ese día acabamos antes; pertrechados de los antiguos impresos, el boli, algo de temor y un poco de paciencia comprobamos que se podía pasar perfectamente una consulta de atención primaria sin servirse del ordenador.
Hace también algún tiempo, y cuando me disponía a entrar en la gerencia, dejé el paso y saludé a directivas de mi área. Se las veía contentas y sus ademanes delataban un estado de ánimo cuando menos alegre. Al preguntarles por el motivo de su regocijo me comentaron que, al contrario que otros días, en los que tenían que lidiar con mil y un problemas, a veces desagradables, ese día se iban a dedicar por entero a “ir de compras”.
¿Y eso?
Se iba a inaugurar un nuevo centro de salud y ellas eran las encargadas de elegir el mobiliario y todo el material decorativo que vestiría el nuevo centro.
Ante mi cara de extrañeza me preguntaron qué es lo que me parecía desacertado y si no creía que ellas fueran las indicadas para realizar esas gestiones.
Pues sí, conteste; se me ocurren varias personas más idóneas y más indicadas que vosotras, desde un decorador profesional hasta las personas que van a trabajar en ese centro.
Por último, recordar cómo hace ya algunos años un gerente británico de atención primaria nos miraba con envidia cuando les respondíamos que 3, a lo sumo 4, eran los programas de HCI que existían en la atención primaria española. Él tenía que lidiar con más de 20 tipos diferentes de programas. Hoy, casi 10 años más tarde, la fuerza del mercado ha reducido a menos de la mitad las aplicaciones informáticas de HCI en el Reino Unido y la fuerza de la política ha multiplicado por 4 el número de programas en nuestro país.
Estas anécdotas reflejan bastante bien el (pobre) impacto de la historia clínica electrónica, digital, informatizada, etc. en los profesionales sanitarios y sus probables causas. Por un lado, las grandes expectativas que surgieron ante su implantación se han visto escamoteadas por una deficiente implantación y, sobre todo, por un inexistente proceso de mejora e innovación una vez operativa la HCI. Por otro lado, el protagonismo en el desarrollo y mejora de esta nueva historia ha estado, y está, en manos no de los médicos o los pacientes, sino de informáticos, gerentes y políticos. El entusiasmo del profesional se ha visto defraudado, ya que no se han logrado las expectativas anunciadas.
lo que la verdad (sobre la HCE) esconde II
Si no sirven para mejorar la calidad de la atención, al menos que sirvan para mejorar la seguridad, pero ¿será así? o es otro nuevo fiasco en las esperanzas depositadas en la HCE.
Pues bien, esta pregunta se la hacen dos autores reconocidos en las páginas del ultimo número de marzo de la revista New England Journal of Medicine . El artículo con el sugestivo titulo de Can Electronic Clinical Documentation Help Prevent Diagnostic Errors? y que podríamos definir como de toma de posición, se enfoca quizás al aspecto más difícil de la seguridad del paciente: la prevención de errores diagnósticos.
Destaca una ilustrativa tabla- ver diapositiva- donde se exponen siete maneras en las que la HCE puede disminuir estos errores: van desde el filtrado a la organización, pasando por facilitar el acceso a la información previa o actual sistematizada (verbigracia la lista de problemas) o a la información no sistematizada (como el curso evolutivo), así como mejorar el registro de las pruebas diagnósticas haciendolos mas facil automatico e intuitivo.
La documentación del trascurso de continuidad asistencial como un proceso evolutivo, especialmente para las condiciones crónicas es otra de las propuestas con las que debería contar una adecuada HCE. Por último, resaltan la necesidad que estos sistemas electrónicos incorporen lista de instrucciones para asegurarse de que no se olviden preguntas y exploraciones clave para los diferentes diagnósticos, enlazan así con otras listas de comprobación de seguridad, y otras listas de verificación de rabiosa actualidad pero que hasta el momento, no han sido muy utilizadas en la clínica.
Sin duda, lo mejor del artículo es el párrafo final que dice:
Los clínicos deben recuperar la propiedad de la historia clínica como una herramienta para mejorar la atención al paciente; tal medida podría tener muchos beneficios, incluyendo la reducción de la frecuencia de errores diagnósticos. Los requisitos externos en el desarrollo de la HCE deberían reducirse al mínimo, y es necesario que los médicos, el personal de apoyo, y los pacientes participen en una nueva revisión de estas herramientas, con el objetivo de construir un sistema más distribuido, fiable, y rico en contenido pero a la vez conciso y eficaz. El diagnóstico de la enfermedad es una de nuestras responsabilidades profesionales más importantes, y los pacientes, con razón, esperan de nosotros que realicemos bien, esta difícil tarea. La documentación electrónica representa una herramienta fundamental para que podamos cumplir con esta responsabilidad.
Si este apartado se comprendiera bien en nuestro país, la historia clínica electrónica de atención primaria sería otra cosa. El futuro de esta herramienta con respecto a la seguridad es un factor no contemplado por los que la han introducido a toda costa, pero de eso hablaremos otro dia
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