impropio de hombres libres (I)
Hay mas cosillas que nos ayudan a pasar el día entretenidos mientras hacemos recetas, como una aplicación diseñada por algun sádico a sueldo del gerente que llaman el «facilitador» (tremenda burla) y que consiste en un mensaje con botones que aparece en cuanto prescribes algo por marca en vez de por pricipio activo, en caso de que no aceptes la amable invitación y des al boton negativamente, aparece un relojito que conveniente temporizado te obliga por dos veces a esperar para imprimir la anhelada receta que no es de «garrafon» (descubrimos la manera de anular el temporizador de castigo, 16 segundos, pero fuimos descubiertos y castigados con la imposibilidad de entrar en los valores del programa mediante la introduccion de una clave que solo es conocida por el gerente y sus esbirros), toda una lección de como utilizar la aplicación informática para fines inconfesables…..
de la lista antiburoracia a proposito de la Comunidad de Cantabria. Titulo inspirado en el comentario de J.Gervas en la lista Medfam-APS
En el libro «El viajero» hay uno que llaman «el acariciador», muy aparente para los que ponen a parir al facilitador.
Estoy de acuerdo en que en Atención Primaria, debemos luchar contra la burocracia. Que vuestro “facilitador” es una tomadura de pelo, si es que obliga a esperar cuando uno quiere recetar. Así no se hacen las cosas. Pero no estoy en absoluto de acuerdo, en que a la medicación genérica, se la llame de “garrafón”. Me parece un término despectivo cuya utilización, estoy seguro que se debe más, al cabreo que a la reflexión.