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La subvención sanitaria a la Asociación de la Prensa de Madrid

La subvención sanitaria a la Asociación de la Prensa de Madrid ha pasado a ser Investigación + Formación

por Carlos Manuel García Marco, médico inspector seguridad social

Recientemente un noticiero anunciaba que la  Comunidad de Madrid iba a dejar de subvencionar a la Asociación de la Prensa madrileña, cuyo “Servicio Médico” viene siendo financiado desde 1972 mediante “convenios” con la Administración sanitaria (primero INP e Insalud y  ahora la Comunidad Autónoma).

Dicho Servicio Médico constituye un subsistema sanitario organizado a imagen y semejanza de las extintas “empresas colaboradoras de SS”, ya que permite a sus 11.000 beneficiarios (entre socios en activo, jubilados y  familiares) acceder directamente y sin espera a su propia red de consultas médicas, a todos los efectos (incluso para obtener recetas y partes de la SS), con derecho en su caso a hospitalización privada (desde 1992 en la Fundación Jiménez Díaz, extendida luego a Hospitales HM -3).

tarjeta_sanitaria_madridPues bien, de la lectura del proyecto de Ley de Presupuestos se concluye que el servicio médico de la APM va a seguir financiado en 2016 por la Comunidad de Madrid, si bien, en lugar de proceder  como hasta ahora los 8,6 millones de € de subvención del propio SERMAS, se apuntarán al programa “Planificación, Investigación, Formación” (sic), como parte mayoritaria del mismo y junto parece que a otra miniayuda al Arzobispado de Madrid-Alcalá (con el que había otro convenio para clérigos), dedicándose el resto a actividades de investigación y formación propiamente dichas.

Como se ha comentado,  estas externalizaciones  del aseguramiento sanitario  se han venido justificando por INP y herederos como si fueran “empresas colaboradoras” (Telefónica, Banca,..) , modelo que sobrevivió a la Ley general de Sanidad pero que dejó de financiarse por la SS a partir del año 2009,  por lo que cabe preguntarse sobre la fecha de finalización de tales subvenciones.

¿El año que viene, si Dios quiere, como aullaba el Hermano Lobo y sugiere el noticiero? …. ya veremos

Pioneros,lideres, referentes y fantasmas

Publicado en e-ras en septiembre de 2009 por Rafael Bravo

Si hay dos palabras que deberian estar proscritas del vocabulario de los que se dedican a las nuevas tecnologías sanitarias estas son pionero y referente. No es que no sean terminos exactos o buenos descriptores de la situación, que a veces los son, sino porque se ha abusado tanto de ellos que, practicamente, han perdido su significado original y forma parte ya de una muletilla tan utilizada como irreal.

Decía ese verano un experto que “España lidera proyectos sobre historia clínica digital y que esta está implantada en un 95%”. Sin dejar de ser verdad, esta afirmación se ha convertido en un tópico al que conviene poner muchas observaciones y reparos. No es cuestión discutir aquí si es verdad o no ese puesto lider, tampoco si la cobertura e implantación es mayor o menor. Sobre lo que si quisera reflexionar es sobre la utilidad práctica de este supuesto liderazgo y esta amplia cobertura en la carrera hacia la historia clinica digital.

La historia clínica tiene como principal objetivo facilitar la asistencia sanitaria de los pacientes mediante la recogida de datos sobre su estado de salud; se pretende que el profesional tenga una visión completa y global de lo que acaece al paciente para prestarle una asistencia adecuada. Otras funciones extrasistenciales de la historia clínica son servir de fuente de datos para la docencia, investigación y la mejora continua de la calidad de los servicos sanitarios, así como su inengable función administrativa y médico legal.

La historia clínica digital debería añadir a estos objetivos otros propios derivados de la capacidad de almacenar, procesar y presentar la información que implica la informatización. No sería de recibo, ni para los que la pagan, ni para los que las con esfuerzo las usan, que estas tecnologías no presentaran al menos las capacidades de los viejas memorias médicas en papel. Tampoco sería de recibo que, en aras de unas funciones avanzadas o de acceso universal, se dificultara tanto su uso que se fomentara el incumplimiento o la recogida incompleta de los datos necesarios.

Incluso haciéndonos cómplices de la falta de auditorias y estudios comparativos entre historias digitales y no queriendo espolear nuestro impertinente espíritu inquisitivo, nos podríamos preguntar por qué no trascienden a los pacientes y a los profesionales todos los beneficios de ese supuesto liderazgo y abundancia digital. La repuesta es que esa primacía es más parcial que total y más ficticia que real. Para apoyar esta tesis podemos poner ejemplos relacionados con la aparición de nuevas tareas en atención primaria y en las que un entorno informatizado podría haber jugado un papel decisivo.

El control de la terapia anticoagulante oral es una actividad que se realiza ahora y de forma habitual en atención primaria, por varias razones en los últimos años ha pasado de ser controlado por los hematólogos y en los hospitales, a ser realizado en las consultas de primaria. El paso de este proceso al primer nivel de atención ha coincidido, en muchos casos, con la implantación de la historia clínica digital, pero mientras el proceso en sí, se ha realizado de forma correcta, su informatización se ha realizado de forma muy incompleta. Desde la comunicación y conexión con los especialistas y programas del hospital, hasta la información al paciente, pasando por el grado de control terapéutico, el actual sistema presenta muchas oportunidades de mejora. Sabemos que con un programa informático adecuado se puede monitorizar la calidad del control terapéutico. El porcentaje de resultados dentro de rango terapéutico (que es el indicador de calidad  más utilizado) se podría obtener no ya de una muestra, sino del total del población con anticoagulantes, y no tras un trabajo arduo sino de forma automática y tantas veces y de tantas maneras como fuera necesario. Si se hubiera realizado una “digitalización” adecuada, la atención primaria española habría inundado la literatura científica de originales con datos provenientes de sus consultas, se podría auditar periódicamente y, con poco esfuerzo, este servicio  y se podría llegar a zanjar con pruebas la vieja polémica, de donde es más seguro, aceptable y coste-eficaz el control de la anticoagulación oral.

Los periódicos anunciaban a finales de julio, que una red de médicos centinela se encargaría de evaluar todos los cuadros de síndrome gripal que aparecieran en los enfermos que acudían a su consulta. A partir de estos datos los servicios de epidemiología de cada comunidad harían una estimación semanal del número de casos de la nueva gripe. Para sorpresa de nuestros periodistas este nuevo, y la vez antiguo, método de contar los casos de gripe (esta red es la misma que cada año se encarga durante el invierno de proporcionar los datos para conocer la incidencia de la gripe común) calcula la tasa estimada de casos clínicos de gripe por cada cien mil habitantes a partir de los casos clínicos con diagnóstico de síndrome gripal; en las consultas de estos médicos centinelas que apenas cubren al dos por ciento de la población. Decir que este sistema no es eficaz, ni fiable sería un despropósito, de hecho se emplea en numerosos países y sirve de base para estimar la carga de la enfermedad y tomar de decisiones en política sanitaria y salud pública. Sin embargo, en un país “que lidera la historia clínica digital” se podría esperar algo más. Porque no, un recuento en vivo y en directo de todos los casos de gripe nueva, ¿no podría la ministra del ramo desayunarse todos los días con el número exacto de casos que se han diagnosticado el día anterior?, quizás podrían contemplar los amigos de las panicodemias mediáticas un cuenta-casos situado en la terraza del ministerio, a la manera de los que cuentan los coches en los cuarteles generales de los grandes fabricantes de automóviles.

Aunque nuestro experto insinuaba que una de los causas de estos problemas era la deficiente alfabetización digital de nuestros profesionales, yo no lo creo. Tampoco voy a caer en la postura contraria de achacar todas las culpas a los gestores y políticos.

Las nuevas tecnologías, en general y la historia clínica digital en particular, son un territorio desconocido, lleno de trampas y dificultades en el que todos nos movemos sin experiencia previa. Un territorio en el que los éxitos están muy cercanos a los fracasos. Para llegar a buen puerto hace falta mucho esfuerzo por eso es necesario que  avancemos todos juntos, retrocedamos si hace falta y, aprendamos sin complejos de los aciertos y de los errores, pero por favor que no nos hablen de liderazgo, ni de referentes sobre todo si no es verdad, en mi pueblo a los que hacen eso no los denominan pioneros, los llaman fantasmas.

distancia dedo-suelo

En medicina utilizamos una medida que llamamos dedo-suelo para evaluar la movilidad de la columna vertebral. Se puede utilizar en otras disciplinas como por ejemplo para evaluar la capacidad de doblar el espinazo ante los jefes o indice de esclavitud de los médicos, o para ver las distancias entre lo que dicen los políticos y la realidad.

Ente el dedo

Por su parte, la directora General de Innovación Sanitaria, Sistemas y Tecnología de la Consejería de Salud de Andalucía, Pura Gálvez, habló sobre las estrategias de innovación en el sistema sanitario público de Andalucía. En concreto, expuso cómo las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) deben ser utilizadas para mejorar la calidad de la asistencia prestada y maximizar la eficiencia de los recursos disponibles. Puso como ejemplo, entre otros, al sistema de historia de salud electrónica (DIRAYA) puesto en marcha por el Servicio Andaluz de Salud (SAS)

Corporación Tecnológica de Andalucía analiza en Málaga los retos y avances de la I+D+I en el sector sanitario. En AZ prensa

y el suelo

Considera imprescindible para dar una buena calidad asistencial disponer de suficiente tiempo en las consultas y dejar los criterios economicistas en un segundo plano a favor de una asistencia «más humanizada». De Teresa denuncia la importante carga burocrática que soporta el médico a diario con un programa informático como el Diraya que «presenta muchos fallos».

Los profesionales médicos recuerdan que ellos no pueden gestionar sus consultas. «Es la Administración quien da las citas y quien gestiona la cartera de usuarios. El médico no tiene autonomía para hacerlo», recuerda Elia Sevilla, quien insiste en los intentos de control de los cargos directivos sobre la información sanitaria. “No nos dan datos”

Los servicios sanitarios están bajo mínimos de personal pese a ofertar más prestaciones. En Ideal.es