Categoría: Gestión clínica y sanitaria
¡ahorrad, ahorrad malditos!
¿alguna duda? No se si queda alguien todavía que pueda pensar, sin que le nuble la vista la niebla de la ideología, que se puede dejar el uso racional del medicamento en manos de los politicos y sus siervos: los gestores audaces y chuletes. Pero por si queda algún espabilao útil entre mis amigos los blogueros progresistas , ahí va una perlita de actualidad
De Pr Salud.-El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad lanzaba una nota de prensa que dejaba perplejo a más de uno. Anunciaba la subvención de dos medicamentos que necesitan prescripción médica y bajo la premisa de que son genéricos. Sin embargo, este anuncio lo ha hecho bajo condiciones que bien podrían definirse como ‘extrañas’. Y es que, poniendo como excusa la disposición adicional tercera de Ley Orgánica 2 / 2010 de salud sexual, reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo, en la que se establecía un año (hasta el 4 de julio) para incorporar a la actual oferta de anticonceptivos financiados por el SNS nuevas presentaciones, han decidido hacerlo ahora. Sin avisar a colegios de Médicos (que serán los prescriptores) ni a la Industria Farmacéutica innovadora (que es la que desarrolla en un primer término dichos fármacos) y mucho menos a los farmacéuticos que son las que terminarán vendiéndolos en el canal farmacia.
El propio texto ministerial explica qué dos medicamentos serán subvencionados por el sistema sanitario. Éstos son dos genéricos que ‘tienen la misma composición que Yasmine y Yasminelle’. Estos fármacos comerciales pertenecen al portfolio de un laboratorio, y es la primera vez que una autoridad como el Ministerio de Sanidad hace una comparativa entre genéricos y el mismo medicamento innovador.
Además, a fecha de hoy, aún no se ha avisado ni a los médicos para que lo receten ni a las oficinas de farmacia para que lo dispensen, lo que hace pensar que es una maniobra más electoralista que una disposición legal
Salir del paso con elegancia: encontrar el equilibrio adecuado en el racionamiento
Las nuevas noticias en Castilla la Mancha (otra vez) y las amenazas no anunciadas en Madrid nos traen de nuevo a tratar el tema de las restricciones a la libertad de prescripción
Hace tiempo, con el lanzamiento del sildenafilo (Viagra) se levanto un temor generalizado entre las compañías aseguradoras y los gobiernos sobre sus consecuencias presupuestarias. Las estrategias adoptadas en su racionamiento fueron diferentes según los países y las características de los diferentes sistemas sanitarios.
En Viagra: A Success Story For Rationing? Rudolf Klein y Sturm Heidrun analizaron las restricciones (rationing) en la financiación de medicamentos en cuatro países distintos y las políticas que adoptaron con respecto a este tema. Ademas hicieron una clasificación de los diferentes tipos de restricciones, una especie de taxonomía de “estrategias de racionamiento»
Las formas de racionamiento (rationing) entendiendo este como las decisiones para ofrecer una atención sanitaria por debajo de la óptima, como resultado del establecimiento de prioridades entre las diferentes demandas al sistema- se da en todos los sistemas sanitarios, independientemente de los niveles de gasto. Toma muchas formas, de los cuales la negación explícita de un servicio es el más dramático, pero no necesariamente el más importante. Otras formas de racionamiento son la exclusión (segmentos de población no cubiertos), la dilución (menor número de pruebas ordenadas, menor número de enfermeras en la sala), la disuasión (haciendo que el acceso a la atención difícil), y la demora (listas de espera).
Pero no sólo las formas de racionamiento son diferentes, también como se ponen en practica, es decir que cambia el modo de toma de decisiones sobre la cuestión. Según este parámetro podemos así mismo adoptar una «tipología en las estrategias nacionales de racionamiento», que básicamente es:
- Difusión por la inacción.
- Judicialización.
- Centralización-politización.
- Burocratización.
- Racionamiento con asesoría especializada
- En la España de 2011 habría que añadir una nueva: Rationing informatic drived, que dicese del racionamiento relizado por directivos sanitarios apoyados en informática maligna y gracias a la mansedumbre de los profesionales
Una pena que nuestros gestores no lean mucho, porque podrían aprender las conclusiones de este articulo: permitir excepciones a la prohibicióne, e involucrar a la profesión médica en la toma de decisiones.
Si lo tuvieran en cuenta cumpliría con el titulo de otro articulo importante en este asunto: Muddling through elegantly: finding the proper balance in rationing. Health Affairs 1997; (5): 83-92. pero claro pedir elegancia a esta gente es como pedir peras al olmo.
ya están aquí
se empieza inflando el problema y las cifras
se sigue por decir que lo que hay no funciona
y se termina poniéndole este titulo a una discusión:
¿Los equipos de atención primaria pueden atender sólos a los pacientes con enfermedades crónicas muy evolucionadas?
la consulta abierta y su enemigos (V)
Los políticos y gerentes también aspiran en algunas ocasiones a un médico omnipotente. Por ejemplo, cuando en el mercado farmacéutico existen réplicas y asociaciones de medicamentos que no aportan nada, y cuando se autoriza la nueva comercialización de medicamentos similares. Resulta curioso, si no ridículo, que los políticos sanitarios esperen de los médicos racionalidad sin límites cuando ellos mismos no resisten las presiones para aprobar la comercialización de tales especialidades.
La prescripción racional cae sobre los hombros del médico, que ciertamente ha de prescribir racionalmente, pero en un contexto que le ayude a hacerlo. Los políticos pueden mejorar ese contexto reduciendo los medicamentos financiados públicamente a los que tengan un coste-efectividad demostrado. Es más, esos medicamentos correctamente utilizados deberían ser gratis para todos los pacientes que los necesiten. En el extremo opuesto, dejar el control del coste farmacéutico en las manos del médico “normal” es ingenuo, si no ridículo.
A los médicos se le puede pedir racionalidad, lo mismo que a los políticos y a los gerentes, pero conviene que los fallos de estos no se pretendan resolver con los aciertos de aquellos. Si lo que se pide es heroicidad en un ambiente carnavalesco se obtendrá burla y escarnio. O “cultura de la queja” y cinismo clínico, como ya he comentado. El buen gobierno clínico, en el campo concreto de la prescripción y en todos, se logra con médicos responsables y competentes, y con un ambiente propicio y científico. Es decir, con un entorno de mutua confianza fundado en la lógica y la ciencia. De ello a veces hay poco.
Párrafo extraído de Gérvas, J. Gobierno clínico de la clínica diaria. En: El buen gobierno sanitario. Ortún, V. (director). Madrid: Springer Healthcare Communicating; 2009. pág. 27-46.
A través de la lista MEDFAM-APS.
una de indios
Había una vez una tribu de seres malos, muy malos les llamaban los badoctor (BD de ahora en adelante) en permanente conflicto con una tribu de hombres buenos, muy buenos los libertyklillers (LK a partir de aquí)
La maldad de los BD se manifestaba sobre todo con los más débiles, por ejemplo unos protegidos de los LK conocidos como los pasien. Los BD cuando los pasien necesitaban cruzar sus tierras y con el pretexto de que los guiaban, les hacían dar vueltas y más vueltas, gastando los pasien muchos dinero en forraje para sus caballos y reparaciones de sus carretas. Además les cobraban peaje e incluso de forma subrepticia les robaban sus víveres y suministros.
(En honor a la verdad los BD no eran tan malos -al fin y al cabo hacían lo que les habían enseñado durante muchos años- y los LK tampoco eran tan buenos – querían a los pasien para utilizarlos como esclavos- )
Cansados los LK de los desmanes y tropelías de los BD decidieron acabar con este problema, al fin y al cabo a ellos les tocaba pagar lo que perdían los pasien. Conscientes de que iba a ser un enfrentamiento cruel, grupos sensatos de los LK ante la tesitura de una guerra, pensaron que era mejor negociar con los BD, y así lo hicieron.
Las conversaciones eran tediosas y se alargaban demasiado, aunque con indudables avances el acuerdo final no acababa de llegar. Un día el gran jefe de los LK, de natural déspota y algo hijoputilla, se canso, ¿para qué iba esperar más, si podía aplastar de un solo golpe a los BD?
Los LK eran más fuerte gracias su ejército de informatics que con cacharros imprescindibles doblegaban la voluntad del más pintado.
Dicho y hecho un día infausto el gran jefe dio la orden y las tropas del General Consejo entraron a sangre y fuego en el poblado de los BD, arrasaron, se llevaron por delante a BDs buenos y malos, niños y mayores, e incluso a algunos LK que estaban negociando y sobre todo se llevaron por delante la oportunidad de hacer las cosas bien.
Ese dia maligno ser conmemora desde entonces como el día de la receta herida y dio paso a un época larga, muy larga y gris donde los oportunistas camparon por su respetos.
Una nota final los LK nunca podrían haber ganado sin el apoyo y aplauso de un grupo pequeño pero selecto de BD, les llamaban Renegados.
copago emocional
La mayor parte de los usuarios del sistema sanitario público desconoce el coste de los servicios prestados
La estrategia de hacer conocer a los pacientes el coste real de la atención sanitaria en los sistemas de salud públicos mediante una nota informativa, es una iniciativa que pretende corresponsabilizar a estos del importante gasto en este apartado.
Es lo que se llama facturas sombra y al que creo que es más adecuado llamarle copago emocional.
En cualquier caso es un asunto intermitente y pendular, de tal forma por razones inescrutables en un momento dado la discusión emerge y los polemistas se sitúan en uno u otro bando dependiendo del momento político, o lo que es lo mismo que el que argumenta -o los suyos- este en el gobierno o en la oposición. Uno de los argumentos razonables de los que están contra esta medida, es que está por ver si merece la pena el gasto administrativos y de logística que conlleva, si compensa con el pretendido beneficio didáctico de fomento de la corresponsabilidad; y es que facturar tiene sus gastos y problemas sobre todo en sitios donde no se ha hecho nunca y no están acostumbrados.
Lo que no costaba ningún esfuerzo era la antigua costumbre de poner el precio en los envases de los medicamentos, esta medida tan simple ayudaba a la ciudadanía saber lo que No pagaban por su salud. Sin embargo y por mor de los cambios frecuentes de precios y las presiones del lobby farmacéutico esta simple ayuda ya no consta en los envases, ni siquiera en ese pequeño recuadro troquelado que se suele recortar para adjuntarlo a la receta correspondiente que se denomina cupón-precinto. Gracias a esta desafortunada supresión un paciente pensionista puede estar tomando un medicamento como Pradaxa a 158.19 € la caja, con la misma inquietud económica con la que toma unas gominolas de menta.
Pero de pronto leemos que el flamante conseller de salut catalan, Boi Ruiz anuncia que en Cataluña se incorporara el coste de los fármacos, y eso como exponente del concepto de «sensibilización ciudadana» y cuya pieza clave es una filosofía centrada en el ahorro y la valoración de lo público… ¡joer que frase!
Eso está muy bien pero la medida tiene trampa si leemos con más detenimiento vemos que dice: “Los tratamientos que desde el próximo lunes extenderán los CAP de Girona ya incorporarán el coste de los fármacos”.
Es decir que los pacientes van a saber lo que cuestan los medicamentos, pero el precio lo van tener que poner en el centro de salud, es decir una inútil tarea burocrática más para los sobrecargados centros de atención primaria.
Y digo yo, no será más fácil hacerlo como antes, y como en todos los comercios: cada precio en su cajita
antiburocracia: primer aviso
El Grupo Antiburocracia de Madrid (GAB) lo componen médicos de atención primaria (AP) de la Comunidad de Madrid, sin ningún nexo con organizaciones políticas, sindicales, científicas o de cualquier otra índole, interesados en disminuir la carga burocrática de los médicos de AP, para, de este modo, disponer de más tiempo para atender correctamente a nuestros pacientes y mejorar la calidad de la asistencia clínica.
Hemos solicitado ser recibidos por la Consejería de Sanidad para exponer nuestro punto de vista y sugerencias sobre el modo de resolver cuestiones que nos preocupan; no solo a nosotros, sino a 2400 médicos de AP que, con su firma, avalan nuestras propuestas y que son apoyadas de forma explícita por la Mesa de AP del Colegio de Médicos y la mayor parte de las sociedades científicas de AP y sindicatos.
Como el tiempo transcurre sin recibirse respuesta, queremos hacer público en este acto el listado de temas que deberían ser resueltos a través de la intervención de la Consejería: Sigue leyendo
A Confederacy of Dunces,
La puesta en vigor del nuevo catálogo gallego de medicamentos como todas las cosas en esta vida tiene efectos secundarios, en este caso benéficos como servir para desenmascarar la inconsistencia y simplicidad de los que implantan medidas para la contención del gasto farmacéutico y de quien las aplaude.
En primer lugar hay que reconocer la elegancia de los políticos gallegos que en lugar de recurrir a subterfugios informáticos y restricciones marrulleras a la libertad de prescripción (tipo vasco, cántabro, manchego, castellanoleonés y ahora también extremeño) agarren el toro por los cuernos y asuman su tarea atrayendo hacia ellos la responsabilidad y las consecuencias benéficas (o maléficas) de estas medidas.
Que distintos de esos despreciables políticos que escudándose en los profesionales y aprovechado las herramientas informáticas, caen en la tentación totalitaria de restringir la prescripción de forma furtiva y sibilina.
También es de agradecer que la ley gallega diga textualmente:
En la medida en que la situación económica lo permita, la Xunta de Galicia reinvertirá los ahorros derivados de las medidas previstas en la presente ley en la mejora del sistema sanitario público, especialmente en la atención primaria.
aunque tiene aspecto de bridis a sol al menos no se lo gastan en hospitales como el anuncio del ministerio
Reconocida esta elegancia también hay que contemplar su ingenuidad y falta de visión. El ministerio, como no podía ser de otra forma ha recurrido la ley gallega y además tiene todas las de ganar. Es de sentido común, no se puede estar reclamando criterios de equidad e igualdad de las prestaciones sanitarias en todo el territorio nacional y luego permitir diferentes políticas de medicamentos (que son una prestación sanitaria) según una u otra comunidad autónoma, estas no tienen capacidad para legislar sobre una materia que no es de su competencia. O se hace en todas o no se hace en ningún sitio.
De forma colateral, el catalogo de medicamentos que ha publicado el servizo galego de saúde nos ha traído otras dos sorpresas:
la primera es que muestra de forma gráfica que los medicamentos genéricos tienen diferentes precios, y algunos por tanto algunos no serán financiados. Este hecho pone de manifiesto las contradicciones de la políticas de genéricos realizadas en los ultimos años y que por fin los gestores se atreven a hablar de directamente de gasto si subterfugios, ni coartadas genéricas. Pero eso sí, hay que ser muy pardillo para igualar en la percepción de la gente, sanidad pública con “sanidad barata” y esto es lo que hacen de forma indirecta estas medidas atolondradas.
La segunda sorpresa es que es triste ver como profesionales reputados apoyan estas posturas calificándolas de valientes, hay que ser muy iluso para considerar estas medidas valientes y oportunas.
Aparte de que sean ilegales e injustas, son sobre todo profundamente ineficaces. Este catalogo no va a bajar el gasto farmacéutico y si no al tiempo. La solución al gasto farmacéutico es compleja pero no pasa por pagar más baratos (algunos) medicamentos, sino por conseguir que se prescriban menos medicamentos inadecuados, que la sociedad en su conjunto y los pacientes en particular se responsabilicen del gasto ocasionado, y que el contexto en el que se prescriben los medicamentos se acerque al idóneo y no a una cadena de montaje como en la actualidad.
Cuando nuestro compañeros de guidolandia caigan de su estado, o se recuperen del autosecuestro ideológico que les obnubila el sentido crítico, se darán cuenta que la solución pasa también y sobre todo por la libertad y la dignidad de los profesionales sanitarios.
veintiún gramos y doscientos metros
siempre llegan tarde
Vamos a aceptar pulpo como animal de compañía, y vamos aceptar que estos indicadores de satisfacción de los usuarios (por centro de salud) no son una más de las estúpidas precuelas montadas para sostener ideológicamente al tinglado del área única y de la libre elección.
Bueno pues suponiendolo, y que estos indicadores son para que los clientes puedan elegir mejor, en sus propias palabras:
Para facilitar la libertad de elección, se pone a disposición de los ciudadanos información sobre los centros de salud a través de indicadores de satisfacción de los usuarios e información de los hospitales a través de indicadores de satisfacción, de procesos y de resultados.
Digo yo que lo podrían haber hecho mejor y no basandose en una encuesta de hace un año, que informa del grado de satisfacción de los usuarios con aspectos tan IMPORTANTES de la atención sanitaria, tales como: amabilidad de los profesionales, información recibida, limpieza y señalización del centro, etc.
Puestos a epatar podrían haber seguido la estela 2.0 de Google Hotpot un nuevo servicio con el que se puede recomendar lugares a nuestros contactos. Permite por tanto categorizar por gustos los diferentes lugares y hace lo que dice la conserjería «proporcionar información comparada que facilite la libre elección y estimule la mejora continua».





