Categoría: Gestión clínica y sanitaria
A Confederacy of Dunces,
La puesta en vigor del nuevo catálogo gallego de medicamentos como todas las cosas en esta vida tiene efectos secundarios, en este caso benéficos como servir para desenmascarar la inconsistencia y simplicidad de los que implantan medidas para la contención del gasto farmacéutico y de quien las aplaude.
En primer lugar hay que reconocer la elegancia de los políticos gallegos que en lugar de recurrir a subterfugios informáticos y restricciones marrulleras a la libertad de prescripción (tipo vasco, cántabro, manchego, castellanoleonés y ahora también extremeño) agarren el toro por los cuernos y asuman su tarea atrayendo hacia ellos la responsabilidad y las consecuencias benéficas (o maléficas) de estas medidas.
Que distintos de esos despreciables políticos que escudándose en los profesionales y aprovechado las herramientas informáticas, caen en la tentación totalitaria de restringir la prescripción de forma furtiva y sibilina.
También es de agradecer que la ley gallega diga textualmente:
En la medida en que la situación económica lo permita, la Xunta de Galicia reinvertirá los ahorros derivados de las medidas previstas en la presente ley en la mejora del sistema sanitario público, especialmente en la atención primaria.
aunque tiene aspecto de bridis a sol al menos no se lo gastan en hospitales como el anuncio del ministerio
Reconocida esta elegancia también hay que contemplar su ingenuidad y falta de visión. El ministerio, como no podía ser de otra forma ha recurrido la ley gallega y además tiene todas las de ganar. Es de sentido común, no se puede estar reclamando criterios de equidad e igualdad de las prestaciones sanitarias en todo el territorio nacional y luego permitir diferentes políticas de medicamentos (que son una prestación sanitaria) según una u otra comunidad autónoma, estas no tienen capacidad para legislar sobre una materia que no es de su competencia. O se hace en todas o no se hace en ningún sitio.
De forma colateral, el catalogo de medicamentos que ha publicado el servizo galego de saúde nos ha traído otras dos sorpresas:
la primera es que muestra de forma gráfica que los medicamentos genéricos tienen diferentes precios, y algunos por tanto algunos no serán financiados. Este hecho pone de manifiesto las contradicciones de la políticas de genéricos realizadas en los ultimos años y que por fin los gestores se atreven a hablar de directamente de gasto si subterfugios, ni coartadas genéricas. Pero eso sí, hay que ser muy pardillo para igualar en la percepción de la gente, sanidad pública con “sanidad barata” y esto es lo que hacen de forma indirecta estas medidas atolondradas.
La segunda sorpresa es que es triste ver como profesionales reputados apoyan estas posturas calificándolas de valientes, hay que ser muy iluso para considerar estas medidas valientes y oportunas.
Aparte de que sean ilegales e injustas, son sobre todo profundamente ineficaces. Este catalogo no va a bajar el gasto farmacéutico y si no al tiempo. La solución al gasto farmacéutico es compleja pero no pasa por pagar más baratos (algunos) medicamentos, sino por conseguir que se prescriban menos medicamentos inadecuados, que la sociedad en su conjunto y los pacientes en particular se responsabilicen del gasto ocasionado, y que el contexto en el que se prescriben los medicamentos se acerque al idóneo y no a una cadena de montaje como en la actualidad.
Cuando nuestro compañeros de guidolandia caigan de su estado, o se recuperen del autosecuestro ideológico que les obnubila el sentido crítico, se darán cuenta que la solución pasa también y sobre todo por la libertad y la dignidad de los profesionales sanitarios.
veintiún gramos y doscientos metros
siempre llegan tarde
Vamos a aceptar pulpo como animal de compañía, y vamos aceptar que estos indicadores de satisfacción de los usuarios (por centro de salud) no son una más de las estúpidas precuelas montadas para sostener ideológicamente al tinglado del área única y de la libre elección.
Bueno pues suponiendolo, y que estos indicadores son para que los clientes puedan elegir mejor, en sus propias palabras:
Para facilitar la libertad de elección, se pone a disposición de los ciudadanos información sobre los centros de salud a través de indicadores de satisfacción de los usuarios e información de los hospitales a través de indicadores de satisfacción, de procesos y de resultados.
Digo yo que lo podrían haber hecho mejor y no basandose en una encuesta de hace un año, que informa del grado de satisfacción de los usuarios con aspectos tan IMPORTANTES de la atención sanitaria, tales como: amabilidad de los profesionales, información recibida, limpieza y señalización del centro, etc.
Puestos a epatar podrían haber seguido la estela 2.0 de Google Hotpot un nuevo servicio con el que se puede recomendar lugares a nuestros contactos. Permite por tanto categorizar por gustos los diferentes lugares y hace lo que dice la conserjería «proporcionar información comparada que facilite la libre elección y estimule la mejora continua».
control politico y sanidad pública
EL CONTROL POLÍTICO EN LA SANIDAD PÚBLICA
por Manuel Calleja Hernández. Cirujano Cardiovascular.
El pasado mes de julio la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha inició los trámites para la aprobación de un decreto sobre la provisión de jefaturas de carácter asistencial en el Servicio de Salud de la región. Este decreto define la Jefatura de Servicio como un puesto de gestión de recursos públicos, por lo que se convierte en un puesto de especial confianza. Esto quiere decir que, a partir de la aprobación de dicho decreto, los Jefes de Servicio serán nombrados y cesados “a dedo” y no tras un proceso de selección por concurso público.
Los argumentos que se ofrecen para justificar la sustitución del Decreto 89/2005, de 26 de julio, que regula hasta ahora la provisión de las plazas de jefe de servicio es, textualmente “Las razones de especial confianza residen en la necesaria cooperación de estos responsables en la difusión y cumplimiento de las instrucciones y normas de las autoridades sanitarias y directivos del Servicio de Salud”.
Sin embargo, el jefe de un servicio médico o quirúrgico no es, ni debe ser en ningún caso, un cargo directivo y, por tanto, un mero transmisor de las decisiones de la Gerencia. Muy al contrario, debe ser un cargo de carácter técnico de máxima cualificación profesional que debe entender de la forma más adecuada de administrar la infraestructura hospitalaria y los recursos asignados para lograr el máximo beneficio para sus pacientes, de cuya atención sanitaria es responsable. De hecho, los intereses de los pacientes a menudo chocan con los de la Administración, y es el Jefe de Servicio el único que puede aconsejar, persuadir, presionar o incluso denunciar estas situaciones. Por ello, la estabilidad de las jefaturas de servicio está protegida legalmente.
Además, este Decreto se contradice con la recientemente aprobada ley 5/2010, de 24 de junio, sobre “Derechos y deberes en materia de Salud de Castilla-La Mancha”, en la que se reconoce que los profesionales sanitarios tienen derecho “a la autonomía científica y técnica” además de tener la obligación de “prestar una adecuada atención sanitaria a los pacientes y usuarios”. Difícilmente estos dos puntos podrán ser cumplidos con independencia de criterio por personas que deban su cargo al “dedo” del Gerente de turno y cuyo mismo dedo puede cesarle sin explicación alguna.
Afirmando que los jefes de los servicios médicos deben ser personas de su confianza están queriendo ocultar su verdadero objetivo: que éstos se plieguen dócilmente a sus órdenes políticas, renunciando a la aplicación de los imprescindibles conocimientos y criterios médicos en su práctica diaria, con la independencia necesaria para ello.
El comportamiento dócil que pretenden lograr compromete el objetivo último de una institución hospitalaria, cual es la óptima atención a los pacientes, merecedores de todas las garantías en la planificación, realización y control de sus tratamientos. Si les preguntáramos, ¿preferirían ser operados en los plazos, con las técnicas y utilizando los materiales que decidieran los políticos o, por el contrario, querrían que estas decisiones estuvieran en manos de los médicos? Sigue leyendo
área única y libre elección, según:
Listas de espera
Los tiempos de espera en cirugía cardiaca
Por Manuel Calleja. Cirujano Cardiovascular.
El pacto alcanzado el pasado día 18 entre los consejeros de Sanidad de las Comunidades Autónomas para limitar a 180 días la espera máxima para ser operado de cirugía cardiaca, valvular y coronaria, debe ser alguna broma.
Hace una década, ante el escándalo nacional producido por denuncias de muertes en listas de espera en cirugía cardiaca, que hoy siguen produciéndose en alguna Comunidad Autónoma, la ministra de Sanidad, Sra. Villalobos, convocó a los jefes de todos los servicios públicos de Cirugía Cardiaca españoles y en dicha reunión se decidió nombrar una comisión conjunta de cirujanos cardiacos y cardiólogos que definieran los tiempos de espera máximos tolerables en cirugía cardiaca, entre ellas cirugía valvular y coronaria, para que sirviera de guía en la planificación de los recursos de esta especialidad.
El documento que dicha comisión alumbró, Criterios de ordenación temporal de las intervenciones quirúrgicas en patología cardiovascular. Documento oficial de la Sociedad Española de Cardiología y de la Sociedad Española de Cirugía Cardiovascular”, fue publicado en los órganos de expresión oficiales de ambos colectivos, Cirugía Cardiovascular y Revista Española de Cardiología respectivamente, en el año 2000.
En el mismo se definían seis grupos de pacientes, cada uno de los cuales tenía su propio tiempo máximo tolerable de espera en función del pronóstico vital de de cada patología si no es intervenida. Estos plazos varían desde las veinticuatro horas del código 0, hasta los nueve meses del código 5. Por su propia urgencia los códigos 0, veinticuatro horas, 1, setenta y dos horas, y 2, catorce días, no llegan a entrar en lista de espera. Pero el grupo más numeroso de pacientes de cualquier lista de espera de cirugía cardiaca corresponde al código 3, que debe ser intervenido antes de seis semanas, es decir cuarenta y dos días.
Por tanto, considerar que todos los pacientes subsidiarios de ser intervenidos tienen la misma prisa para serlo, es no haberse enterado de nada durante una década. Que, diez años después, los consejeros de Sanidad bajo la coordinación de la Sra. Jiménez, hagan el alarde de “comprometerse a limitar a 180 días la espera máxima para ser operado de cirugía cardiaca, valvular y coronaria” no puede entenderse sino como una broma de mal gusto. Ciento ochenta días es para muchos pacientes de “cirugía valvular y coronaria” una auténtica condena de muerte.
Estoy seguro que la Sra. Pajín, se encargará de inmediato de informar a los consejeros autonómicos al respecto, deshaciendo esta patraña macabra.
El día de la bestia
¿De verdad quieren el Ministerio de ciencia e innovación, el Ministerio de sanidad y política social, la Generalitat de Cataluña y el Plan de calidad para el Sistema Nacional de Salud que hagamos esto?. De verdad de la buena ¿ lo quieren? En Guía de Práctica Clínica sobre Osteoporosis y Prevención de Fracturas por Fragilidad PDF
mentiras, malditas mentiras, y powerpoint
Decía Disraeli que hay mentiras, malditas mentiras, y estadísticas,- Hoy en día se podría sustituir las estadísticas por gráficos o por power point. En un artículo publicado ya hace tiempo en Bandolier, se mostraba como los investigadores de un artículo sobre un fármaco contra la demencia intentaban deformar la realidad con un simple truco gráfico:
La diferencia fue estadísticamente significativa. La forma en que estos resultados se presentan pueden exagerar las diferencias, como se puede ver en los dos gráficos que siguen y cuya única diferencia es los intervalos de puntuación elegidos para el eje de ordenadas o vertical. El gráfico superior muestra la historia real, con la puntuación en la escala ADAS-Cog 70. El gráfico inferior es más o menos cómo los resultados se presentaron en el artículo [Dementia 1996 7: 293-303].
Uno de mis pasatiempos favoritos, mientras los representantes me enseñan lo que ellos llama la «literatura» es adivinar los trucos que hacen con las gráficas. Estas manipulaciones no solo se dan en la ciencia médica y o están originadas en la malvada industria farmaceutica. Gracias a twitter (@drbonis y @elrincondesisifo) he tenido ocasion de comprobar como los políticos y los periodistas que trabajan para ellos también le dan a la manivela cuando hacen «power point». En el blog «Salvemos Telemadrid» se hacen eco el programa de Madrid Opina que hablaba de las inversiones del Estado previstas en la Comunidad Madrid. En pantalla aparecio este gráfico en el que se comparan estás inversiones con las previstas para Cataluña y Andalucía.
Las barras del gráfico están recortadas haciendo que las inversiones en la Comunidad de Madrid parezcan mucho menor de lo que son, en una «exigua columna» apunta el presentador del programa.
Pero en la televisión estatal de signo político contrario tampoco se andan con delicadezas y como se comenta en Instantes reproducen este gráfico
Se ve que la tasa española (20,5%) es el doble a de la zona euro (10,1%) y la de la UE (9,6%) por lo que la barra que representa a España debería ser el doble de alta que las otras dos. Salta a la vista que en la gráfica del Telediario la proporción no se respeta, dando la impresión de que la diferencia con Europa no es tan grande.
En fin que parece que no somos los de sanidad los únicos trapaceros, pero estos dos últimos ejemplos me dan mucho miedo por la simple razón de los que trabajamos , y defendemos, la sanidad pública, tenemos como jefes a estos mismos que manipulan las gráficas del telediario
Como también decía Disraeli ¡Confiamos demasiado en los sistemas, y muy poco en los hombres!.
¿Quién teme al médico empoderado?
Elena Escala, Redactora Jefe de Diaro Médico publica un breve pero excelente articulo de opinión con el titulo que figura en esta entrada, uy del que merece la pena destacar esta frase:
Mientras el paciente consigue más control sobre su salud, el médico se ve más limitado en su capacidad de elegir, prescribir, controlar su tiempo o su acceso a la tecnología. Aun así, los médicos han decidido armarse con las TIC para influir en las políticas de salud pública, mejorar su práctica clínica y la organización de su trabajo. Y en vez de dotarles de herramientas para empoderarse, nuestro sistema mira con temor y recelo a estos profesionales que intentan ganar autonomía. ¿Hasta cuándo le dará la espalda al médico empoderado?
Hay muchos ejemplos para comprobar que la afirmación no es exagerada, sin ir más lejos hoy mismo se lanza la campaña para poner de manifiesto que muchas consultas médicas de nuestro país, aun disponiendo de ordenador conectado a una red informática, tienen bloqueado el acceso a Internet o éste se encuentra muy limitado por decisión de los gestores sanitarios. Ahora mismo, como dice Elena, no es que nos miren con recelo, sino que se nos impiden «armarnos con las TIC» por el expeditivo método de impedir el acceso a Internet.
Hay más razones y ejemplos de como se nos limita la capacidad de elegir o incluso se intenta controlar nuestro tiempo.Es medidas malvadas no son privativas de ningún signo político: es una de las ventajas de la autonomías.
Para empezar es una buena idea difundir la campaña «Internet en la consulta: una necesidad» que reclama acceso abierto a Internet en las consultas médicas de España y desde aquí la apoyaremos con todo lo que podamos.
una deuda pendiente
Entre las muchos reconocimientos y agradecimientos que políticos y sociedad en general deben a los profesionales del mejorsisemasanitariodelmundo, es el haber acogido sin rechistar y sin mermar la calidad general de la atención sanitaria, el explosivo fenómeno dela inmigración en España.
Médicos, enfermeras, y otro personal se merecen un señal de gratitud – que sigue sin aparecer- por parte de esa sociedad que asumió esa inmigración, se beneficio de ella y decidió tratarlos como iguales con respecto al derecho a a la asistencia sanitaria. Con poco o ningún aumento presupuestario se incrementó de golpe el número de pacientes, de unos pacientes muy especiales con distinto idioma, distinta forma de pensar y con distintos hábitos.
Los profesionales sanitarios lejos de huir del problema se han enfrentado a este como han podido, por encima incluso de su deber, han logrado que la atención sanitaria fuera igual que antes de la sobrecarga. Es más han afrontado el asunto como solo ellos saben, estudiando nuevas enfermedades, nuevas formas de comunicarse, poniendo una sonrisa en lo que solo era desidia por parte de los que mandan.
Estas reflexiones me las hice por primera vez, hace ya algunos años cuando me reciclaba en el servicio de urgencias y vi a mis compañeros enfrentarse con profesionalidad a una situación para mí desconocida, me las hago cuando hablo con compañeros como Joaquin Morera o los del grupo de atención al inmigrante de la semfyc, y me las hago ahora que estoy leyendo el estupendo libro de mi amigo Jorge Soler ¿Por qué lloran los inmigrantes? del cual escribiré una recensión pronto.













