Sesgo del dígito izquierdo en la selección y aceptación de órganos de donantes fallecidos

El sesgo del dígito izquierdo es uno de los sesgos más comunes y consiste en la propensión de un individuo a determinar un valor numérico basado en el dígito más a la izquierda de una variable continua.

Como se ha comentado en este blog, este sesgo se ha mostrado anteriormente en la utilización de riñones de donantes, así como en la evaluación para cirugía cardíaca y colecistectomía. Ahora se publica un nuevo estudio donde los autores se plantean, si este sesgo del dígito izquierdo está presente cuando se evalúa la edad de los donantes de diferentes tipos de órganos para trasplantes.

Con los datos sobre donantes de órganos de dos organizaciones americanas se realizo un estudio de cohortes retrospectivo. En el análisis estadístico se tomo como variable principal la edad de los donantes potenciales que daban y de los que se aceptaba alguno de sus órganos para el trasplante, independientemente de si ese órgano finalmente se trasplantaba o no a un receptor. Se observo que a medida que aumenta la edad, la cantidad de donantes en cada edad disminuye con una caída desproporcionada en la cantidad de donantes a medida que se llega a una nueva década de edad que altera el dígito izquierdo. (Figura)

También se observo una disminución en el número medio de órganos ofertados por donante entre las edades de 60 y 70 años. En promedio, se ofertaron menos órganos por donante después de que se cumpliera 60 años y después de los 70 años, antes de cumplirlos. Así mismo tambien se analizo la probabilidad de ubicación de un órgano de donantes de riñón e hígado en torno a los 70 años. En los donantes que habían cumplido los 70 años hubo una disminución en la probabilidad de que se ofertara su riñón o hígado a los pacientes, mas intenso en el caso del trasplante renal, en comparación con los que todavía no los habían cumplido.

Estos hallazgos representan un sesgo del dígito izquierdo en la evaluación de órganos de donantes que restringe el suministro de órganos disponibles

Left digit bias in selection and acceptance of deceased donor organ. American Journal of Surgery. 2022. En prensa

Los autores concluyen que se demuestra la presencia de un sesgo del dígito izquierdo tanto en la selección de donantes como en la aceptación de órganos, lo que indicaría que estamos perdiendo órganos valiosos debido a un simple sesgo cognitivo desde la determinación de la candidatura de donantes hasta la aceptación de órganos. Contemplar este sesgo es una oportunidad para aumentar el uso de órganos potencialmente trasplantables y expandir el grupo de donantes.

Colcorona para torpes y algún cardiologo

Prevención (detección precoz) del cáncer de colon/recto. Información necesaria para participar

Por Juan Gérvas, Doctor en Medicina, médico general jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. jjgervas@gmail.com @JuanGrvas https://t.me/gervassalud

A usted le pueden mandar una carta a su domicilio para invitarle a participar en un programa de detección precoz de cáncer de colon/recto (aunque podríamos discutir aspectos éticos sobre esa intrusión postal no solicitada). Lo que no se puede negar es un trato digno y una información suficiente para que usted pueda tomar una decisión apropiada.

Lo que hay que rechazar es una invitación indigna que busca la persuasión y la participación, sin más. Sobre esta cuestión nada mejor que el comentario de Gerd Gigerenzer, director, Harding Centre for Risk Literacy, Max Planck Institute for Human Development, Berlin, Alemania:

“All screening pamphlets and websites aimed at the public need to abandon persuasion and provide evidence based and transparent information.

“Todos los folletos y sitios web de cribado dirigidos al público deben abandonar la persuasión y proporcionar información transparente y basada en pruebas”.

Towards a paradigm shift in cancer screening: informed citizens instead of greater participation

“Todos los folletos y sitios web de cribado dirigidos al público deben abandonar la persuasión y proporcionar información transparente y basada en pruebas”.

Esta es la carta en el caso de la Comunidad de Madrid, del programa PREVECOLON, un ejemplo de indignidad y de violenta persuasión, sin ningún atisbo de datos, ni de transparencia, ni de resultados basados en la ciencia para poder tomar una decisión informada:

Estos son los datos básicos de resultados basados en la ciencia que le permitirían participar de forma Informada, en su caso:

Mateo-Cotera A, Sánchez-Robles GA, Montaño-Barrientos A, Martín-Nava MA, Álvarez-Cienfuegos A, Gómez-Santana MC, Candela-Marroquín E. Revisión GRADE del cribado de Cáncer Colorrectal mediante test bienal de sangre oculta en heces. [Actualizada a 31-Mar-2017]. Web evalmed.es; 26-mayo-2017.

Por si prefiere, los datos se pueden resumir así:

Prevención (detección precoz) del cáncer de colon/recto

De 50 a 59 AÑOS, durante doce años. una prueba cada dos años ( seis pruebas en total)

1/ No se salva ninguna vida (mueren las mismas personas en los dos grupos, con el cribado y sin el cribado).

2/ Baja la probabilidad de muerte por cáncer de colon/recto del 0,3% al 0,2%.

3/ El resultado es falso negativo (con sus consecuencias en carga psicológica y estudio del caso) en el 18% de los casos.

4/ En el 0,036% hay una complicación grave durante la colonoscopia (hemorragia masiva, perforación de colon).

De 60 a 69 Años, durante doce años. una prueba cada dos años ( seis pruebas en total)

1/ No se salva ninguna vida (mueren las mismas personas en los dos grupos, con el cribado y sin el cribado).

2/ Baja la probabilidad de muerte por cáncer de colon/recto del 0,7% al 0,6%.

3/ El resultado es falso negativo (con sus consecuencias en carga psicológica y estudio del caso) en el 39,7% de los casos.

4/ En el 0,074% hay una complicación grave durante la colonoscopia (hemorragia masiva, perforación de colon).

Para saber más sobre cribados:

Why cancer screening has never been shown to “save lives”—and what we can do about it. [Porqué el cribado del cáncer nunca ha demostrado “salvar vidas”, y qué podemos hacer al respecto] https://www.bmj.com/content/352/bmj.h6080

Does screening for disease save lives in asymptomatic adults? Systematic review of meta-analyses and randomized trials. [¿Salvan vidas los cribados en adultos asintomáticos? Revisión sistemática y meta-análisis de ensayos clínicos aleatorizados] https://academic.oup.com/ije/article/44/1/264/654148

Maximising benefit and minimising harm of screening. [Maximizando beneficios y minimizando daños del cribado] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2258553/

Inducción sanitaria de los cribados: impacto y consecuencias. Aspectos éticos. https://www.gacetasanitaria.org/es-induccion-sanitaria-cribados-impacto-consecuencias–articulo-S0213911106715710

Cribados: una propuesta de racionalización. https://www.gacetasanitaria.org/es-cribados-una-propuesta-racionalizacion-articulo-S0213911113000745

¿estas convencido que tu perspectiva ante el sobrepeso y la obesidad es la adecuada?

Traducción no autorizada de First do no harm: reconsidering our approach to weight in primary care por Sebastian CK Shaw and Angela Meadows
British Journal of General Practice 2022; 72 (716): 102-103. DOI: https://doi.org/10.3399/bjgp22X718565

El estigma del peso puede definirse como la devaluación social, denigración y marginación de los individuos de mayor peso 1 . El estigma del peso está bien documentado en el contexto de la atención médica, incluso en la práctica general, con sesgos anti-gordos implícitos y explícitos que se encuentran de manera consistente en los médicos de atención primaria y graves implicaciones para la calidad de la atención y con consecuencias en los pacientes 2.

El estigma sobre el peso no solo se dirige a los pacientes. Como médico con peso elevado, en el Reino Unido, yo (Sebastián CK Shaw), experimente numerosos incidentes siendo avergonzado públicamente o señalado como una historia de advertencia por colegas en entornos de atención primaria y secundaria. Tales experiencias son validadas por los hallazgos recientes de un estudio norteamericano, en el que se encontró que el 87% de los médicos albergan un sesgo anti gordos implícito y donde los colegas de mayor peso se sentían preocupados. Curiosamente, cuando se les preguntó explícitamente, la mayoría de los participantes dijeron que tenían bajos niveles de sesgo hacia los médicos de mayor peso, lo que sugiere que muchos pueden no ser conscientes de sus sesgos 3 .

LA SITUACIÓN ACTUAL

«….el estigma sobre el peso no solo está arraigado en nuestra vida cotidiana, sino que también se fomenta, aún más, durante la formación de los médicos»

Parece poco probable que la situación mejore, ya que el estigma sobre el peso no solo está arraigado en nuestra vida cotidiana, sino que también se fomenta, aún más, durante la formación de los médicos. La educación en el cuidado de salud y los discursos que rodean la obesidad promueven una visión de los problemas de los más gordos como menores y, a menudo, parecen reducir la complejidad del peso corporal a una retórica simplista y de culpa individual.4. Además, no es inusual que los estudiantes de medicina observen la denigración y el trato discriminatorio de los pacientes de mayor peso por parte de los profesores y del personal del hospital, lo que contribuye al (no tan) «currículo oculto» que promueve el sesgo anti gordos implícito y, en algunos casos,  explícito entre la profesión médica 5.  En un estudio del Reino Unido que exploró las creencias en estereotipos negativos sobre las personas obesas, solo el 2.1% de los estudiantes de medicina expresaron actitudes neutrales o mejores hacia este grupo 6 .

La estigmatización del peso no debería tener cabida en una profesión cuyo espíritu es: los primero no hacer daño. Las experiencias de estigma de peso se asocian con morbilidad y mortalidad física y psicológica, independientemente del índice de masa corporal (IMC) 1. En los jóvenes, el estigma experimentado es asociado con un aumento del suicidio: incluso etiquetar a los jóvenes como «sobrepeso» se asocia con una alimentación desordenada, comportamientos poco saludables para controlar el peso y a largo plazo aumento de peso, independientemente del IMC basal 7.

el estigma del peso entre los proveedores de atención médica está vinculados a soslayar la atención medica por parte de los pacientes, incluida la subutilización de la atención preventiva de la salud y los cribados

Como era de esperar, el estigma del peso entre los proveedores de atención médica está vinculados a soslayar la atención medica por parte de los pacientes, incluida la subutilización de la atención preventiva de la salud y los cribados 2 . Y para que uno no crea que el estigma sirve mejor a los intereses de los pacientes , motivándolos a «hacer algo»  sobre su peso,  la evidencia consistentemente demuestra que el estigma es más probable para conducir a un aumento de la carga alostática*, mayor prevalencia de enfermedades crónicas, y más aumento de peso, de nuevo, independiente del IMC 1.  Incluso alentando a los pacientes de mayor peso ver su peso como un problema podría tener efectos paradójicos. La evidencia sugiere que la insatisfacción crónica con el peso a lo largo del tiempo predice un mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, incluso cuando se controla el IMC: el efecto es mayor que tener antecedentes familiares de diabetes 8.

Nuestro entrenamiento y praxis parecen fomentar una cultura de «otredad» * de individuos de mayor peso, que parece darnos licencia para tratar a los individuos de mayor peso como un problema o una carga. Sin embargo, los fundamentos sobre los que aparentemente descansan nuestras actitudes hacia los individuos de mayor peso pueden no ser tan solidas como en general se piensa. La investigación ha demostrado que un peso elevado peso puede no ser el fuerte determinante de la salud que generalmente se considera que es, y que la pérdida de peso no es necesaria para mejorar la salud metabólica 1, 7. También es poco probable que suceda. Las dietas son ineficaces a largo plazo y con frecuencia producen resultados paradójicos, empeorando la salud e impulsando un mayor aumento de peso 9

Sebastian CK Shaw and Angela Meadows
British Journal of General Practice 2022; 72 (716): 102-103

Si bien el peso corporal varía naturalmente a través de un continuo, al igual que con otras características físicas, la naturaleza interseccional de la prevalencia de la obesidad habla de los determinantes sociales de la salud 10, un problema que no puede resolverse mediante el cambio de comportamiento individual. El hecho de que muchas guías clínicas continúen tratando la obesidad como una enfermedad, cuya solución se encuentra a nivel del paciente individual, puede atribuirse, al menos en parte, a poderosos intereses creados y a un enfoque estrecho en una base de evidencia que es limitada en su alcance, que toma la patología como su punto de partida, y continúa publicando en una cámara de eco* académica, como demuestra O’Hara et al (datos no publicados, retórica versus sustancia: ¿Qué tan nuevas son las «nuevas» pautas de obesidad de Canadá? 2021 unpublished data, rhetoric versus substance: how new are Canada’s ‘new’ obesity guidelines? 2021), y O’Hara y Taylor (2018) 11 . Esta situación no es diferente a la investigación en el campo del autismo, que ha tenido una revolución en los últimos 20 años a través de la introducción del movimiento de la neurodiversidad, replanteando los discursos de investigación lejos de la lente patológica de la desviación y hacia una de diferencia.

la promoción dogmática de la pérdida de peso individual ………… esté en desacuerdo con un enfoque holístico de la atención médica y los principios éticos de beneficencia y justicia social

Por lo tanto, es probable que la promoción dogmática de la pérdida de peso individual sea ineficaz, dañe las relaciones entre el paciente y el médico, promueva la sobre medicalización, propague el estigma del peso y esté en desacuerdo con un enfoque holístico de la atención médica y los principios éticos de beneficencia y justicia social. Las personas tienen «derecho a existir en sus cuerpos sin prejuicios, estigmatización, marginación u opresión» 1 .

Como defensores de nuestros pacientes, incluido su bienestar holístico y autonomía, nuestra capacitación puede colocarnos en una posición difícil. Como médicos, nuestro objetivo es centrar las necesidades de nuestros pacientes, sin embargo, llevamos un instinto profundamente arraigado de proteger el sistema de salud, de la carga económica a largo plazo que representa la obesidad, según nos han enseñado. Sin embargo, este conflicto de roles surge de la falsa base de que nuestros enfoques actuales centrados en el peso para la atención de pacientes individuales producirán resultados de salud sostenidos y mejorados y ahorros de costos para el sistema de atención médica a largo plazo.

CONCLUSION

Pedimos una mejor comprensión y enfoque de la educación los problemas y el discurso que rodean el peso y la salud. Necesitamos construir un sistema de salud que reconozca y tenga como objetivo eliminar el impacto de la desigualdad social en los resultados de salud, y reconocer que el estigma del peso perpetúa y magnifica las disparidades de salud en poblaciones ya marginadas. Si bien la legislación relacionada con la diversidad no protege a las personas de mayor peso de la discriminación, nosotros, como profesionales de la salud, tenemos una obligación de hacerlo.  En la atención primaria, somos los gatekeepers de los servicios especializados y, por lo general, somos el primer puerto de escala de los pacientes para los problemas médicos. Lideremos el camino para desafiar la tradición y fomentar un cambio positivo.

Autores versión original

Sebastian CK Shaw, Honorary Clinical Lecturer, Department of Medical Education, Brighton and Sussex Medical School,Brighton.

Angela Meadows, Lecturer, Department of Psychology, University of Essex, Colchester.

Documento en PDF


  • allostatic load, en el original. Es un concepto neurobiológico y psiquiátrico. Cuando el agente estresor se prolonga en el tiempo, no se alcanza la adaptación y se produce una activación desproporcionada o ineficaz, que da lugar a lo que se conoce como “carga alostática” . El concepto de alostasis: un paso más allá del estrés y la homeostasis
  • ‘othering’ en el original, en español «otredad» o «alteridad», es un fenómeno en el que algunos individuos o grupos son definidos y etiquetados como que no encajan dentro de las normas de un grupo social. Es un efecto que influye en cómo las personas perciben y tratan a aquellos que son vistos como parte del grupo interno versus aquellos que son vistos como parte del grupo externo. A nivel individual, la otredad juega un papel en la formación de prejuicios contra personas y grupos. A mayor escala, también puede desempeñar un papel en la deshumanización de grupos enteros de personas que luego pueden explotarse para impulsar cambios en instituciones, gobiernos y sociedades. Puede conducir a la persecución de grupos marginados, la negación de derechos basados ​​en identidades grupales o incluso actos de violencia contra otros. de What Is Othering?
  • echo chamber en el original, cámara de eco en español. La información puede provenir de muchas fuentes y perspectivas diferentes. Pero cuando solo escuchas las mismas perspectivas y opiniones una y otra vez, puedes estar lo que se llama cámara de eco. Digital Media Literacy: What is an Echo Chamber?En los medios de comunicación de masas, una cámara de eco (en inglés echo chamber) es la descripción metafórica de una situación en la que la información, ideas o creencias son amplificadas por transmisión y repetición en un sistema «cerrado» donde las visiones diferentes o competidoras son censuradas o están prohibidas o minoritariamente representadas. El término se refiere por analogía a la cámara de eco acústica donde los sonidos reverberan. Wikipedia

¿Éramos felices y no lo sabíamos?

A continuación fragmento del artículo de Carlos Coscollar Santaliestra ¿Éramos felices y no lo sabíamos? AMF 2020; 16(11); 703-704

No es esta la única oportunidad, o novedad, propiciada por la pandemia COVID-19: el descubrimiento, la incorporación, el advenimiento o normalización del uso de la tele consulta podría considerarse otra de las novedades sobrevenidas. Por ser algo más concreto, dado que poco más ha habido o se ha facilitado: la incorporación del teléfono a la gestión clínica del día a día. No puede decirse que se trate de una innovación tecnológica, más allá de disponer de terminales que ni son de baquelita, ni disponen de marcador rotatorio. Sin embargo, no hay duda de que se ha enseñoreado de la consulta y ha dado pie a opiniones y valoraciones de todo tipo. Previsiblemente, la necesidad repentina de incorporarlo a la rutina diaria no ha ayudado a definir mejor su utilidad, ni tan siquiera a definir mejor los términos del debate sobre su uso.

En todo caso, esta nueva modalidad de consulta ha obligado a modificar ciertos hábitos y ciertos modos que hasta ahora reconocíamos como de gran valor (y que seguimos reconociendo). Ernst von Leyden decía que «el primer acto terapéutico es dar la mano al enfermo». Carlos Jiménez Díaz, sin imaginar cuán atinada iba a llegar a ser esta sentencia, referida a las técnicas básicas de la exploración, recordaba que «antes de la inspección, palpación, percusión y auscultación, el médico ha de efectuar la “escuchación”». Las circunstancias han convertido a la «teleescuchación» en el equivalente único de la exploración física y en la única fuente de información. Los médicos de familia sabemos que esto no es exactamente así porque el conocimiento previo sobre el paciente completa y pondera cuantitativa y, sobre todo, cualitativamente, el contenido de la información. Precisamente por esto debería analizarse cómo se va a ver afectado el aprendizaje, la construcción de los relatos, la misma gestión de la información, de los médicos en formación que ahora inician su aventura en la AP.

Es oportuna la reflexión sobre qué se pierde y qué se gana con la teleconsulta y con la «teleescuchación», que, de inicio, nos privan de la oportunidad de un contacto directo y de la posibilidad del examen físico tradicional, que necesariamente incorporaba la proximidad y el contacto físico. Mi compañero de sección, Rafael Bravo, hacía mención en el número anterior a un breve artículo de Paul Hyman en JAMA Internal Medicine, que precisamente analizaba esta cuestión. El autor se refería al valor de la proximidad, del contacto físico en el ritual que constituye el encuentro entre el médico y el paciente. Y señalaba tanto el valor reconocido y esperado por el paciente como la utilidad para el propio profesional: «ahora reparo en los otros modos en los que uso el examen para avanzar en el cuidado, y el significado que tiene para mi propio bienestar»; «cómo un detallado examen físico proporciona pausa y una medida de objetividad que puede ayudarme a repensar la narrativa de un paciente» que «no solo proporciona datos, sino que puede actuar como un árbitro», especialmente cuando hay desacuerdo con el paciente. «El examen físico sigue siendo un lugar donde ofrecer algo de valor distintivo, que es apreciado». Abundando en la misma dirección, Abraham Verghese se refiere al examen físico como un ritual de importancia para los pacientes. Pero también es importante para los médicos como fuente de satisfacción, gracias al encuentro y la conexión humana que propicia. Termina Paul Hyman reconociendo que «la pandemia me obligó a deconstruir mi rutina, incluido el examen físico, de una manera que me deja en terreno incierto. Esto ha sido emocionalmente agotador e inquietante». Sin duda, un relato en el que nos vemos reflejados muchos profesionales, que ya no pensamos en lo pasado, sino en lo por venir.

“Mear claro y recio, deja al médico por necio.”

Aunque con poca convicción, es un clásico recomendar mantener una ingesta adecuada de líquidos como medio de prevenir las infecciones urinarias, especialmente las de repetición. En una revisión reciente se recomendaba, junto con otras medidas generales; no se reconocía evidencia alguna que la respaldase, pero tenía en cuenta su bajo costo y la carencia de efectos secundarios.

No nos gusta demasiado esa actitud de «total, qué más da» y siempre estamos atentos a cualquier estudio que pueda apoyar o refutar estas prácticas aparentemente inocuas que solo se apoyan en asunciones endebles o en el «siempre se ha hecho así». Por fortuna se han empezado a publicar artículos que, en este caso, refuerzan la costumbre: es el caso de un ensayo clínico publicado en 2018 en la revista JAMA Internal Medicine que concluyó que el aumento de la ingesta de agua es una estrategia eficaz para prevenir la cistitis de repetición en mujeres premenopáusicas con riesgo de recurrencia y que no beben un volumen diario suficiente de líquidos.

Más recientemente, una revisión sistemática publicada en la revista de los médicos generales ingleses abordaba la misma cuestión. Esta revisión tiene un doble interés: el propiamente clínico, donde con algunos problemas de heterogeneidad y de significación estadística apoya la tesis de la hidratación, y un interés metodológico, ya que es una revisión sistemática con metanálisis realizado en un tiempo récord gracias a la utilización de herramientas que automatizan algunas de las mecánicas tareas que conlleva hacer este tipo de revisiones.

Publicado en Bravo Toledo R. Nuestra mente nos engaña. AMF 2020; 16(4): 239-240

Musculo y estatinas

El estudio StatinWISE, publicado a principios de 2021 en BMJ, sorprende por tres razones: la primera por su metodología, ya que emplea un diseño poco conocido como el ensayo de n igual a 1 a; la segunda, porque pone de relieve un problema frecuente y tercero porque da resultados que, sin duda, resultan polémicos. El artículo en cuestión es un ensayo n = 1 (más bien una serie de ensayos n = 1) multicéntrico, aleatorizado y controlado con 200 pacientes que habían interrumpido poco antes el tratamiento con estatinas o estaban considerando interrumpirlo, debido a síntomas musculares. Los participantes fueron distribuidos de forma aleatoria a una secuencia de seis períodos de tratamiento (de 2 meses cada uno) doble ciego, con 20 mg de atorvastatina una vez al día o placebo con doble ciego. El análisis primario comparó los síntomas musculares evaluados por los participantes en una escala visual analógica (0-10) durante los períodos de estatina o placebo. Los participantes incluidos en el análisis no mostraron diferencia en las puntuaciones de los síntomas musculares en los períodos de estatinas y los de placebo (diferencia de medias de estatinas menos placebo –0,11, intervalo de confianza del 95%: de –0,36 a 0,14; p = 0,40). En cuanto a los resultados secundarios: un 88% dijeron, a los 3 meses de finalizar el último tratamiento, que el ensayo había sido útil; dos tercios de los participantes que completaron el ensayo informaron que reiniciarían el tratamiento a largo plazo con estatinas que habían seguido con anterioridad. La suspensión de la medicación debido a síntomas musculares no tolerables fue del 9% durante el período de estatinas y del 7% durante el período de placebo.

Los resultados de este estudio es probable que sean válidos, pero ponen muy en cuestión una creencia arraigada en Atención Primaria y que, a tenor de los resultados, parece que ha sido exagerada. Cuando un paciente consulta por síntomas musculares frecuentes, como dolor, debilidad, sensibilidad, rigidez o calambres, es un clásico en las consultas, achacarlos a la toma de estatinas. Se ha sumado a la lista de efectos adversos comunes de medicamentos muy utilizados que cualquier profesional tiene en mente. Sin embargo, aunque la percepción por parte de pacientes y profesionales sea esa, parece que los dolores musculares por estatinas no tienen la entidad, ni la frecuencia que, por ejemplo, las cefaleas y edemas maleolares de los antagonistas del calcio, o la tos por inhibidores de la enzima conversora de angiotensina. Además, los resultados sugieren que muchos de estos síntomas serían atribuibles al efecto nocebo. Detener el tratamiento con estatinas debido a estos síntomas musculares inespecíficos no graves, puede tener algún beneficio, como es el caso de una indicación terapéutica no adecuada, tan frecuente con estos fármacos, pero no deja de ser una treta, no muy elegante. Además, puede ocasionar un perjuicio si, como sucedió en el estudio, alrededor del 70% de los participantes tenían enfermedad cardiovascular conocida que requería tratamiento para la prevención del riesgo cardiovascular.

a El ensayo clínico de N igual a 1 es un tipo de ensayo en el que toda la población se limita a un paciente que recibe consecutivamente y por períodos de tiempo el fármaco o intervención y el comparador o placebo, el orden de administración de los tratamientos comparados se determina de manera aleatoria; podríamos decir que el paciente hace su propio control en períodos consecutivos.

Publicado en Bravo Toledo R. Leyendas en la consulta de una médica de familia. AMF 2021; 17(8); 489-490

Hasta aquí se ha llegado

Un grupo no pequeño de tutores ha pensado que el nivel de deterioro de la atención primaria es tal que hace inviable la formación de residentes de medicina de familia. Más allá de la pandemia, la escasez de médicos es consecuencia de la falta de atractivo ocasionado por el abandono al que ha sido sometida la atención primaria.
Por este motivo, han decidido renunciar a la formación de nuevos residentes en el año 2022 que podría mantenerse en el tiempo de no cambiar las circunstancias. Los actuales residentes tienen garantizada su formación hasta terminar la residencia, pero no se a va a recibir más residentes al menos en 2022.
Esto debe ser notificado a las unidades docentes para no perjudicar a los futuros residentes y para ello hemos redactado un documento que debe estar en manos de los jefes de estudio la semana que viene
Lo puedes descargar aquí
Obviamente sirve cualquier redactado análogo que te resulte más satisfactorio.
Nos gustaría saber cuántos hemos enviado la renuncia a ser tutores y hemos elaborado un registro de recogida de datos que encontrarás aquí
Hay motivos de sobra. No va a haber muchas oportunidades

Más información en esta entrada del blog Atensión Primaria

Historia clínica y receta electrónica

Las nuevas tecnologías de la información han transformado la manera de prestar la asistencia en los servicios de salud, impregnando casi todos los aspectos de la atención sanitaria. A medida que la complejidad del sistema aumenta, es más difícil trabajar de manera óptima sin la asistencia de las nuevas tecnologías. Su implantación supone un avance, bien por el adelanto que entraña el uso adecuado de cualquier nueva tecnología en el cuidado de la salud, bien por el desarrollo de aplicaciones específicas que mejoran la seguridad de la asistencia. Sin embargo, factores como un diseño incorrecto, implementación y mantenimiento deficientes, capacitación inadecuada, junto al exceso de confianza y dependencia, pueden hacer que las tecnologías comprometan, más que favorecer, la seguridad del paciente.

Este artículo describe los efectos beneficiosos, y los que no lo son tanto, de la introducción en nuestro país de la historia clínica y la receta electrónicas en la calidad y la seguridad de la asistencia sanitaria.

Feliz Navidad