has sido tú, te crees que no te he visto

Sense and Sensibility

Cuando un profesional tiene un blog que se llama “consejos para los médicos de cabecera que prescriben” nos está diciendo mucho de sí mismo: de cómo considera la gestión del información terapéutica en la nueva era de Internet que algunos llaman 2.0, que sabe a quién se debe dirigir la información, y que sabe “cómo” y bajo que enunciados debe ofrecerla.
A este farmacéutico no hay que explicarle lo que es la libertad prescripción porque se nota que lo entiende con eleganciay que sabe a quien esta dirigido su trabajo.
Si seguimos profundizando vemos que es un excelente blog con información actualizada, ponderada pero no exenta de compromiso y pegada al terreno. Es un blog inglés y la imagen no es más que la cabecera del blog tras pasar un proceso de traducción. En España existe blog de objetivos y temática parecida, algunos de ellos magníficos como Hemos leído, Sala de Lectura o el rincón de Sisifo o el recién inaugurado El comprimido, pero que quieren que les diga a mí el titulo – y el blog- me tiene cautivado.

Cuestión de Sensatez y sentimientos

Dedicado a Antonio Villafaina y Enrique Gavilán para que recuperen su fé en la libertad

Causa admiración como trabaja el corazón

el más rápido en la ciudad de la información medica

Speed, accuracy, and confidence in Google, Ovid, PubMed, and UpToDate: results of a randomised trial.

Velocidad, precisión y confianza en Google, Ovid, PubMed o UptoDate: un ensayo aleatorizado.

Este es el titulo de un artículo publicado en la revista Postgraduate Medical Journal donde se evalúan cuatro herramientas de búsqueda de información utilizadas para responder preguntas clínicas y se evalúan en términos de precisión, velocidad y grado de confianza de los usuarios.

De diciembre 2008 a junio 2009, estudiantes de medicina, médicos residentes y médicos de la University of Virginia Health System, contestaron a un conjunto de cuatro preguntas clínicas relacionadas con la anestesia y/o cuidados intensivos con un plazo de 5 min, y utilizando Google, Ovid, PubMed,UptoDate (sólo una herramienta de búsqueda por pregunta). Al final de cada búsqueda, los participantes estimaron sus resultados en una escala de cuatro puntos de confianza. Una a tres semanas después de responder a las primeras cuatro preguntas, los usuarios se asignaron al azar a una de las cuatro herramientas de búsqueda, y se les pidió responder ocho preguntas, cuatro de las cuales se repitieron. La variable de resultado primaria fue definida como una respuesta correcta con el mayor nivel de confianza.

De los resultados se deduce que los usuarios de Google y Uptodate eran más propensos que los usuarios de PubMed a responder a las preguntas correctamente. Los sujetos tenían más confianza en UpToDate, mientras que Google era la herramienta de búsqueda más popular. Las búsquedas en Google y UptoDate fueron más rápidas que las búsquedas en PubMed o con Ovid.

Los autores concluyen que las herramientas de búsqueda no basadas en Medline no son inferiores a las que si se basan en esa base de datos cuando se trata de contestar con evidencias preguntas clínicas relacionadas con anestesia y los cuidados intensivos.

Mi conclusión es que por fin tenemos la coartada para poder utilizar Google sin complejos de documentalistas revenias.  Serendipia para unos, la nueva forma de buscar información médica para otros, el uso de herramientas de búsqueda como Google une a su potencia, la rapidez y facilidad de uso lo que revierte en un ahorro importante de esfuerzos en las búsquedas de información. Se pueden encontrar herramientas de búsqueda y base de datos mejor construidas, más estructuradas, incluso más científicas, pero ¿son tan útiles como Google?

gestión del conocimiento (1)

Una rotura de la conducción principal  de agua es la causa  de los problemas en la A146 en Lowestoft, la M25 está con retenciones en sentido contrario entre la M40 y la M4.»

A pesar de las maravillas de la comunicación moderna aplicada a la información de tráfico, nunca la radio me ha dado información tan útil  que mereciera  interrumpir el quinteto de la trucha de Schubert ( el autor se refiere aquí al sistema Radio Data System) Yo no iba a ninguna parte cerca de Lowestoft, y sé que en la M25 siempre hay retenciones entre la M4 y la M40.

La tecnología Push para difundir información ha magnificado el problema de la información no deseada, y los médicos están ahora ocupados atrapados en una paradoja de la información –abrumados por la cantidad información, pero sin poder encontrar el conocimiento que necesitan y cuando lo necesitan-.

Sin embargo, las intenciones de aquellos que llevan la información son honorables, y con frecuencia se puede apuntar al hecho de que quienes se quejan de la sobrecarga de información son las mismas personas que se quejan de no haber sido informados adecuadamente. Esto ha llevado a casi todas las organizaciones de salud a desarrollar una estrategia de comunicación, nominar a alguien para aplicar esa estrategia, y difundir, difundir, difundir.

Todavía no es suficiente.

Hay dos leyes en la diseminación de información: primera, la probabilidad de que un documento llegue al escritorio de alguien en el momento en que se necesita es infinitesimalmente pequeña. Segunda: la probabilidad de que el mismo documento se encuentre tres meses después, cuando se necesita, es aún menor. Demasiadas perlas de conocimiento pasan por el clínico para convertirse en no más que un recuerdo: «Ahora creo que leí algo sobre ….»

El uso de papel, por supuesto, agrava el problema, el papel es un medio poco satisfactorio para el tipo de información que cambia rápidamente. La comunicación electrónica, obviamente, va a resolver algunos de estos problemas, pero también es fácil sentirse sobrepasado por correo electrónico basura. La verdad es que la gestión del conocimiento no puede ser tratada por individuos aislados. La organización en que trabajan los médicos tiene que gestionar el conocimiento, así como gestiona otros recursos.

Cada hospital, cada equipo de atención primaria y cada centro de servicios a la comunidad debe decidir lo que entra en el conocimiento de la organización, la forma en que el conocimiento debe ser distribuido, y qué conocimientos deben ser exportados de la organización, y este sistema de gestión del conocimiento requiere que alguien tome la responsabilidad del mismo -el director organización de conocimiento.

¿Quién es responsable de una organización para examinar las nuevas revisiones Cochrane cada trimestre y llamando la atención para que se tomen las acciones que se requieran? ¿Quién es responsable de asegurar que las personas que están comprando colchones, por ejemplo-están recibiendo un servicio de conocimiento del bibliotecario? ¿Y quién es responsable de asegurar que todos los conocimientos brindados a los pacientes y a sus cuidadores esta basada en la evidencia y es comprensible?

El director de conocimiento debe ser responsable de velar por todas estas cosas pasan en las organizaciones sanitarias modernas.

La situación actual es intolerable y contraproducente, y el artículo de Hibble et al (publicado en el mismo numero de la revista) muestra y el problema está empeorando. Esto no es sólo una cuestión de molestias para los profesionales, sino que también afecta a pacientes y cuidadores. La necesidad de un fácil acceso a los conocimientos actuales se enfatiza en el  informe sobre calidad del Departamento de Salud del NHS.

Hemos gestionado dinero y edificios y a la gente y a la energía. Ahora necesitamos también para gestionar el bien más preciado del siglo 21, el conocimiento y el “saber como»

Traducción del articulo Where’s the chief knowledge officer? To manage the most precious resource of all
J A Muir Gray. BMJ 1998; 317 : 832

de hijos de puta y del desamparo de los profesionales sanitarios

Hace un tiempo leí el comentario de un blog en el que, con gracia, se explicaba la diferencia entre hijo de puta: como hijo de señora que ejercía esta antigua profesión; e hijoputa: como alguien digno del mayor insulto. Bueno, pues hay casos en que marcar estas diferencias es innecesario, basta leer las noticias de este fin de semana para ver cuanto h………. hay suelto

Pero no es él solo, también hay mucho h…… que justifica estas agresiones en aras de no se qué afrentas previas, también hay h……….  que vendrán con que hay que mejorar las técnicas de comunicación, que hay que aprender métodos para hacer frente a situaciones violentas. ¿Qué técnicas se pueden emplear cuando un h…………. irrumpe de repente en la consulta mientras se atiende a otra paciente y la emprende a golpes con un médico suplente que intenta hacer dignamente su trabajo?

Como él dice: No vino a pegarme una bofetada para desahogarse, vino a matarme.

También hay  Servicio de Salud  peores que h………….. que  condenan los hechos pero no hacen nada por evitarlos, se les llena la boca de solidaridad y apoyo pero nos siguen dejando a los pies de los caballos con normativas absurdas y falta de recursos. También hay jefes comemierdas  que solo se les ocurre aplicar planes y protocolos vergonzosos  desde el punto de vista sanitario y jurídico.

Mucho apoyo psicológico pero el lunes ese energúmeno irá a ese centro de salud y un compañero del agredido tendrá que atenderle; quizá el mismo que tendrá que darle la baja a la madre, porque nuestros jefes son muy buenos y para ellos es solo un incidente por insatisfacción de expectativas.

Por último, pero no menos sangrante, sociedades que en lugar de convocar un paro general se unen al coro de plañideras de mierda que  expresan su máxima repulsa y condena …. hasta la próxima ocasión, !a ver si aprenden de los taxistas!.

En fin, ¡duro! pero es que no se debe/puede responder de otra forma


de gatekeeper a road dummies

Como hemos podido comprobar este verano en las carreteras españolas, los encargados de las obras han tenido la idea de cambiar al currito que nos avisaba de un tramo de obras o salida de camiones. Si, ese que movía el brazo prolongado por una banderita roja con una  cadencia variable según la velocidad del loco que se acercaba.

Bueno, pues han tenido la idea de sustituirlo por un maniquí vestido con un casco y traje amarillo fluorescente de seguridad. Es tan real que solo a pocos metros se da uno cuenta del timo.

El amigo conductor se queda con una expresión entre la gracia y el repelus y es que como dice el blog de donde hemos sacado la foto, «da yuyu ver al fulano ése con un chaleco reflectante subiendo y bajando el brazo (clon-clon-clon, cada vez que le pega en la pierna al bajar), montado en una carretilla y mirando al frente…»

Esta imagen da pie a comentarios variados e ingeniosos para un blog relacionado con las nuevas tecnologías, pero no se porque (bueno si se, pero no quiero escribirlo) a mi me ha recordado  al pasado y presente del médico de atención primaria, basta cambiar la bandera por un boligrafo y la carretera por una receta.


PD: A pesar de los rumores, no parece cierto que sistemas autonómicos de salud se hayan puesto en contacto con la fabrica de los susodichos muñequitos, tampoco es cierto que se les vaya pasar un ECOE y parece infundado la pretensión de un sociedad de medicina de familia radicada en el norte de certificarlos y/o darles el visto bueno.

si los das sin receta pueden dejar de curar

El articulo sobre la venta de antibióticos sin receta al que nos referíamos en una entrada previa y que descubrimos por una noticia de El Mundo se publico a mitad de agosto en Eurosurveillance revista científica europea dedicada a la epidemiología, vigilancia, prevención y control de enfermedades transmisibles, no muy conocida y razón por la cual no la pudimos encontrar en su momento.
Con el titulo Small pharmacies are more likely to dispense antibiotics without a medical prescription than large pharmacies in Catalonia, Spain, dos conocidos médicos de familia interesados en enfermedades infecciosas y con una larga trayectoria docente e investigadora en este campo, hacen el estudio que a muchos nos hubiera gustado hacer aunque solo fuera por poner de manifiesto una irregular situación no habitual en los países vecinos pero que aquí goza de una larga y penosa tradición. Nos referimos a la venta de medicamentos de prescripción sin la obligatoria receta médica y que en el caso de los antibióticos es especialmente sangrante por lo que tiene de frecuente y por su impacto en el desarrollo de resistencias bacterianas.

Fueron precisamente las resistencias a Streptococcus pneumoniae el motivo y la disculpa de una alarmante carta al director publica en el New England Journal of Medicine que ponía sobre aviso a los visitantes que iban a viajar a España durante el año 1992 con motivo de las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla. Esta carta fue oportunamente contestada por los servicios médicos de las Olimpiadas de Barcelona, si bien siempre queda en el aire la sospecha de que España se comporta en este tema como un país tercermundista, en parte debido a nuestra liberalidad en exigir la obligatoria receta médica para la dispensación de cualquier medicamento que lo requiera.

Salvando esta digresión, decir que los autores publicaron el estudio principal hace un año, en el se describía como durante el año 2008 dos actores acudieron a una muestra aleatoria de las farmacias pidiendo a un antibiótico bajo tres supuestos clínicos simulados: una infección urinaria, dolor de garganta y un caso de bronquitis aguda. Se hicieron vistas a casi doscientas farmacias y se obtuvieron antibióticos en cerca del ochenta por ciento cuando lo que se simulaba era una infección del tracto urinario, el 35% cuando era un dolor de garganta, y el 17 % cuando la bronquitis aguda era el cuadro que se simulaba.

El estudio publicado ahora examina la relación entre el tamaño de la farmacia y la probabilidad de obtener antibióticos sin receta. Para ello y partiendo de los datos estudio principal muestra que de las casi doscientas farmacias visitadas se obtuvieron antibióticos en casi la mitad (45,2%), en dos tercios de las farmacias que se podían considerar pequeñas (un solo mostrador y un máximo de dos profesionales dedicados a la venta), un tercio de las medianas y solo un doce por ciento de las que se podían considerar farmacias grandes.

Se confirma así la hipótesis inicial que suponía que las farmacias pequeñas venden más antibióticos sin receta que las farmacias grandes. Entre todas las razones posibles, la que se alzan como más importantes es la necesidad de las farmacias pequeñas de generar más ingresos con la venta de medicamentos con receta y la necesidad de retener a posibles clientes.

Según los autores estos resultados deben ser tenidos en cuenta por los programas destinados a lograr un uso más prudente de los antibióticos. y según mi opinión es sorprendente de que a pesar que se publiquen estudios como estos – el primero hace más de un año- pasen desapercibidos y sigamos con un escenario similar. Tan cierto es esto último que un médico de familia cuya consulta está muy cerquita del ministerio de sanidad, está haciendo un mapa 2.0 sobre las farmacias de la vecindad que dan antibióticos sin receta.*

* lo que no se es con que objetivo, si hacerles publicidad o como denuncia 2.0

Gripe y calma: un grupo sanitario virtual ante la gripe A (2009-2010)

En la primavera y el verano de 2009, las noticias de los medios de comunicación sobre la denominada gripe A eran cada día que pasaba más frecuentes, alarmistas y agobiantes. El escenario que se pintaba era casi dantesco y las previsiones de las autoridades sanitarias apuntaban a una pandemia que segaría la vida de muchas decenas de miles de personas en todo el mundo.

Sin embargo, ya en agosto de 2009 se podía presumir que el desarrollo de la pandemia en el otoño-invierno boreal sería como el que había tenido lugar durante el invierno el hemisferio sur (Argentina, Australia, Chile, Nueva Zelanda, Uruguay y otros países) y en los últimos meses de la primavera en el hemisferio norte (Canadá, EE. UU., México y otros países). Tanto los datos epidemiológicos publicados, como nuestra percepción en el día a día, iban demostrando que la morbilidad y la mortalidad por gripe A eran menores incluso que las que correspondían a una epidemia gripal estacional habitual. Este benigno comportamiento contrastaba enormemente con el de las autoridades sanitarias, cuyos diversos y correlativos planes de contingencia (diferentes para cada comunidad autónoma) causaban un importante impacto en la organización de los servicios y en el coste sanitario, además de acrecentar la alarma social. De hecho, en las consultas de atención primaria se percibía un estado creciente de inquietud de la población. Ejemplos como consultas sobre el aborto voluntario para evitar daños con la epidemia de gripe o jóvenes asustados por la aparente especial susceptibilidad de éstos al “nuevo” virus, no eran raros en las consultas de medicina y enfermería.

Movidos por el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos, diversos profesionales del ámbito de la sanidad española (médicos de cabecera, pediatras, farmacéuticos, residentes de Medicina de Familia, estudiantes de Medicina y otros) cuyo único denominador común era el editar blogs y páginas web, decidimos tomar cartas en el asunto y agruparnos con el fin de buscar, analizar, elaborar y difundir información rigurosa y veraz sobre la pandemia de gripe A y sobre la respuesta más prudente y científica a la misma.

El movimiento empezó a mediados de agosto de 2009 y cuajó con el nombre, emblema y resumen de “gripeycalma”, pues lo que se pretendía era poner, ante la gripe A, tranquilidad en la población y los profesionales. El trabajo se llevó a cabo de forma coordinada utilizando nuevas tecnologías de comunicación en red, lo cual constituye una experiencia innovadora y quizá única en nuestro país. Como producto inicial del trabajo realizado, se difundió al unísono, tal día como hoy, en todos los blogs participantes en la iniciativa, un comunicado en el que se analizaba la situación epidemiológica y se proponían una serie de consejos dirigidos a la ciudadanía. Asímismo, se creó un blog (Gripe A: ante todo mucha calma) que sirvió como plataforma común del movimiento, desde donde se fueron poniendo a disposición de todos nuevos documentos (propuestas de organización, preguntas y respuestas), con traducciones a varios idiomas y en diferentes formatos (vídeo, presentación, hojas de divulgación, etc).

El eco a la iniciativa fue inmediato e intenso. Se sumaron más blogs, tanto de profesionales sanitarios como de población general interesada en la salud, hasta llegar casi a las 200, y la página del grupo tuvo, en apenas 3 meses, unas 80.000 visitas. Y, efectivamente, en la práctica se logró transmitir por la Red, a través de las comunidades virtuales, el mensaje que se buscaba ante la gripe A, de calma y tranquilidad, de sosiego y racionalidad, tanto a la población como a los propios profesionales sanitarios. El impacto llegó incluso a las autoridades, que moderaron su respuesta.

El final de la historia se puede escribir y de hecho lo estamos escribiendo al cabo de un año del nacimiento de la iniciativa. La gripe A tuvo su pico de mayor incidencia a mediados de noviembre de 2009 y ha sido una gripe suave, con escaso impacto en morbilidad y mortalidad. La llamada a la calma tenía pues fundamento científico y poco a poco se fue desvelando que los escenarios apocalípticos no tenían razón de ser. Solo esperamos que la experiencia de esta pandemia sirva para mejorar y manejar, de forma más eficiente y ponderada, crisis futuras, evitando, en la medida de las posibilidades, caer en un consumo desmedido de recursos – que siempre implica dejar de atender otros problemas – y en una desproporcionada oleada de pánico colectivo.

Este texto cierra el primer episodio de la unión temporal de blogs y páginas de profesionales sanitarios y de otros relacionados con la salud en la Red. Muchas gracias a todos los que han colaborado de una u otra forma y a los que han visto y sentido a gripeycalma como lo que es: una iniciativa profesional que ha buscado ir más allá de nuestras consultas y puestos de trabajo.

Solo hemos pretendido llevar un mensaje de sentido común y a la vez científico a la población y a los profesionales sanitarios, comunicar nuestro saber y entender sobre un problema de salud, en este caso ante la gripe A. Gracias al trabajo de muchos y al poder que nos brindan las nuevas tecnologías de la información, se puede decir que lo hemos conseguido.

Unión temporal de blogs (UTB) Gripe y Calma

Los nuevos enfermos

Cuando ya hace unos meses hacia “googling” con el objeto de encontrar información para una mesa redonda a la que me había invitado la somanfyc y, justo cuando estaba empezando a maldecir mi ligereza a la hora de aceptar invitaciones, me encontré la reseña de un libro que comenzaba así: Todos creemos y aceptamos que la medicina preventiva mejora la calidad de vida de las personas, pero no solemos cuestionarnos si su aplicación puede causar daño.

Era justo lo que necesitaba, resumía en una frase lo que ya me llevaba cuarenta diapositivas intentando explicar. El problema es que no iba a poder leerlo antes de mi ponencia; como siempre, lo había dejado para el final y no había tiempo material para que el libro llegara mis manos. Así y todo, me apetecía leerlo, el tema me había interesado desde siempre y sospechaba que continuaría mi interés a pesar de mis sufrimientos con la charla. Además, tenía un valor añadido: el autor se apellidaba Rubistein (aunque luego comprobé que no, sospeché que era familiar de mis amigos Adolfo y Fernando) y trabajaba en el Hospital Italiano de Buenos Aires (uno de los centros de excelencia para la medicina de familia de habla española).
He de confesar que, al principio, pensé que sería uno más de los libros que se están publicando sobre el fenómeno denominado “mongering diseases” o que sería una acumulación de evidencias a favor y en contra de las actividades preventivas, pero el título- y el subtítulo- me atraía y pronto descubrí lo erróneo de mi prejuicio.

Bastó leer la introducción:

“Soy médico de familia y una de las tareas más importantes en mi práctica cotidiana es la prevención. Casi todos los días, en mi consultorio, intento ofrecerles a mis pacientes ciertas prácticas preventivas con el objetivo de mejorar su salud. Con mis colegas de Medicina Familiar pasamos largas horas discutiendo cuáles tiene sentido realizar y cuáles no; revisamos la literatura médica, discutimos acerca de la evidencia científica que avala el beneficio de ofrecerles a nuestros pacientes y compartimos nuestras dudas con colegas de otras especialidades. Estoy convencido de que la medicina preventiva es eficaz, útil, necesaria, importante y que salva vidas y evita sufrimiento, y por eso ejerzo este trabajo con mucho placer y orgullo. Sin embargo, soy consciente de que es una tarea compleja, ya que se realiza con individuos básicamente sanos, y la principal premisa que debe tener todo médico es la de “primum non nocere”; es decir, “ante todo: no dañar”. En este sentido, la medicina preventiva tiene también desventajas y puede causar sufrimiento a las personas. En este libro me propongo revisar las ventajas de algunas prácticas preventivas, pero también voy a describir algunas desventajas, que afortunadamente no suelen ser graves, pero que creo convincente discutir y conocer”.

En el libro sobrevuela y explica la prevención primaria, la secundaria y el consejo médico y,  hay que decir que lo hace de forma brillante sin recurrir en exceso a la «evidencia»,  lo logra engarzando sus reflexiones, dudas y conclusiones con el relato de los encuentros con sus pacientes. Empeñado inicialmente en contrarrestar las exageradas ventajas que el tiempo ha dado a estas intervenciones, llega un momento que teme caer en una injusticia similar y, al contrario, que otros colegas que han tratado el tema, se retrae, plantea la duda. En lugar de la descalificación necesaria pero fácil de ciertas prácticas, pone sus tribulaciones sobre el tapete de una mesa ocupada por su paciente y por él, las saca a colación en el discurrir de la entrevista y deja que lo malo y lo bueno, lo correcto y lo incorrecto se mediatice según sea bueno o no para el ser humano enfermo o no, que tiene delante.

Lo más sorprendente de este breve libro es que no se dedica a acumular evidencias, y seguro que podría, en contra de la medicina preventiva. Tampoco hace un relato periodístico sobre las enfermedades inventadas sazonado con el morbo de delatar los negocios que esta “nueva enfermedad” ha originado. Lo que hace es plantear interrogantes que un médico de atención primaria comprende de inmediato, y que nos asaltan en cada momento de nuestra práctica profesional.

La parcela preventiva ocupa una parte importante del trabajo de un médico de familia, requiere un esfuerzo continuo repetitivo del que no se ven resultados inmediatos y cuya incidencia en un individuo concreto es muy incierta. En varios capítulos y, en el alma de todas las páginas del libro, se plantea si todo este esfuerzo merece la pena y si la detección precoz causa más beneficio que daño a los pacientes a la vez que se deja que estos expliquen lo que sienten ante su médico que ese día esta especialmente inquisitivo con la excusa de que va a escribir un libro.

Otra interrogante es si pueden llamarse enfermedades a los hallazgos que suceden durante estas actividades preventivas. El autor hace en este sentido y al intentar contestar a esta cuestión un aporte fundamental, encontrar un nombre a una nueva condición, que no es una enfermedad pero tampoco su ausencia; y más que hallarle un nombre plantea la necesidad de que exista este nombre. Lo explica muy bien con el ejemplo de cómo difiere el significado de la palabra nieve para los esquimales y para los que no los somos, para nosotros esta palabra tiene un único significado y siempre que decimos nieve pensamos en lo mismo; sin embargo, los esquimales utilizan varias palabras para referirse a la nieve: tienen una palabra para la nieve fresca, otra para la nieve dura, otra para la nieve que cae en copos suavemente, otra para la que cae fuerte y duele.

No se puede, no se debería, llamar enfermedad al hallazgo de una densidad mineral ósea dos coma cinco desviaciones estándar por debajo de la media en una densitometría de una mujer sana, de igual manera no es enfermedad, es otra cosa, la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial, la diabetes, o incluso un carcinoma “in situ”. El autor nos invita a buscar una palabra nueva que esté vinculada con la prevención y con la modernidad de lo que significa adelantarnos en el tiempo natural del desarrollo de las enfermedades. Es hora de inventar una palabra nueva y propone hapre, una contracción de hallazgo que aparece gracias a la acción de la medicina preventiva. La idea es muy interesante en una época en que términos como: prediabetes, prehipertensión o conceptos como disminución del umbral diagnóstico o inercia terapéutica, se hacen hueco con éxito en el paradigma médico imperante y que ya empiezan a colarse en el espacio del conocimiento colectivo de nuestros pacientes.
El neologismo escogido: hapre, tal vez no sea muy atrayente pero es necesario y con seguridad es el primer paso en la batalla de la desmedicalización que debe empezar cuanto antes. Si como Stein consideramos que tan solo empleando el nombre de una cosa ya se invoca el imaginario y las emociones asociadas con ella; eliminar el pensamiento de enfermedad de lo que no es sino riesgo o probabilidad aumentada, no es una cuestión (solo) semántica, es guiar a los pacientes al sitio donde realmente están.

Con médicos tan brillantes como el Dr. Rubinstein este ineludible itinerario ha comenzado a iniciarse y algunos de sus pacientes ya lo saben.

Los nuevos enfermos.Ventajas y desventajas de la medicina preventiva
Autor: Dr. Esteban Rubinstein
ISBN: 978-987-1639-00-7 // 164 pp.

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