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A la tercera va la vencida

Se emplea esta frase cuando no se consigue al primer o segundo intento el fin que pretendemos, y queremos repetirlo con mayor ahínco con la esperanza que esta vez se conseguira el objetivo.

Es útil recordarla con respecto al cribado del cáncer de próstata, y es lo que hace el autor del editorial de la revista JAMA relacionado con el nuevo ensayo clínico publicado en el numero de 6 de marzo de 2018, donde se evalúa si el cribado mediante antígeno específico prostático (PSA) disminuye la mortalidad por cáncer de próstata.

psaSe trata de un ensayo clínico aleatorizado por conglomerados o clúster, donde se distribuyeron al azar más de 500 centros de atención primaria de Reino Unido, para ofrecer a sus pacientes (más de 400.000) un test de (PSA) en una sola ocasión o atención habitual que no incluía esta determinación.

La variable principal de resultado fue la mortalidad específica por cáncer de próstata durante el seguimiento, otras variables secundarias que se midieron incluían el estadio diagnóstico de cáncer, el grado de Gleason y la mortalidad por todas las causas.

Después de una mediana de seguimiento de 10 años, 549 (0,30 por 1.000 personas-año) murieron de cáncer de próstata en el grupo de intervención frente a 647 (0,31 por 1.000 personas-año) en el grupo control, una diferencia de 0,013 por cada 1.000 personas-años con un intervalo de confianza (IC) al 95%, de menos 0,047 a 0,022. El número diagnosticado con cáncer de próstata fue mayor en el grupo de intervención a costa de identificar más tumores en estadios iniciales. En el análisis de la mortalidad por todas las causas, tampoco hubo diferencias significativas.

Tras los grandes ensayos publicados hace unos años, este es el tercero que muestra que el cribado mediante PSA detecta más casos de cáncer de próstata, pero no tiene un efecto significativo sobre la mortalidad por ese tipo de cáncer. psa2Como se comenta en el editorial en un sentido biológico, el cribado no causa cáncer de próstata, pero en un sentido práctico, sí lo hace. Así de crudo se debería transmitir a los que todavía lo ofrecen como parte de «un chequeo general» en la salud masculina.

Pero sobre todo se les debería transmitir a los hombres para que tuvieran información consistente sobre el balance entre beneficios y daños relacionados con el cribado, sobre todo porque van a ser ellos los que deberán vivir con las consecuencias, buenas o malas, de una decisión tan aparentemente simple como «hacerse la prueba de la próstata».

Publicado en AMF-actualización en medicina de familia. AMF 2018;14(4):239-240

 

 

 

Mortificame

En la editorial  de  JAMA en relación con la publicación del tercer gran ensayo clínico que demuestra la ineficacia de las campañas de cribado de próstata mediante la determinación del antígeno prostático específico (PSA), se cita un estudio donde se encontró que de los más de mil  hombres que recibieron información objetiva sobre los pros y los contras del cribado de PSA (y qué pasaros exitosamente una prueba sobre el conocimiento adquirido) un tercio aún preferían realizarse un test  con PSA.

El cribado del cáncer despierta unas adhesiones difícil de objetivar, a no ser que recordemos que pueden ser ejemplos de intervenciones con retroalimentación (o feedback) siempre positivo. Estos sistemas de retroalimentación positiva abundan en la atención sanitaria, y se podrían definir como sistemas en los que los datos negativos nunca aparecen. La única información que produce el sistema, por tanto, es positiva y nos lleva a la falsa idea de que los efectos negativos no existen. Podría ser el caso de la paradójica satisfacción de los pacientes con los resultados adversos de la atención médica excesiva y explicar el entusiasmo por el cribado-chequeo en la población occidental. Numerosos estudios han encontrado que los pacientes no están insatisfechos con los falsos positivos de ciertos cribados. Tampoco con los acontecimientos posteriores que siguen a estos resultados; e incluso, son más propensos a someterse a las mismas pruebas en el futuro.

Algo similar ocurre en los médicos, si hay una retroalimentación -siempre- positiva- las decisiones se toman sin importar el equilibrio entre eventos beneficiosos y perjudiciales. En román paladino, al solicitar algunas pruebas, el médico obtiene siempre un buen saldo: si el resultado es negativo, se tranquiliza al paciente y si es positivo, se «detecta de forma precoz» o se «salva una vida». La reacción natural será repetir esta intervención, a pesar de que se aplique a pacientes con una probabilidad menor de beneficio y un mayor riesgo de efectos adversos.

Las decisiones para la intervención agresiva en el tratamiento o en el cribado son sistemas de retroalimentación positiva.

En realidad, no son favorables, no se pueden considerar positivas, pero se explican porque los pacientes y los médicos ven las decisiones desde la perspectiva de un individuo. La práctica más agresiva mejora los resultados que los pacientes y los médicos perciben. Además, en el caso de estos últimos, tiene ventajas adicionales como cumplir con los indicadores propuestos, la protección contra reclamaciones o incluso económicos (sobre todo si uno se dedica en exclusiva a eso).