Categoría: Medicos
de hijos de puta y del desamparo de los profesionales sanitarios
Hace un tiempo leí el comentario de un blog en el que, con gracia, se explicaba la diferencia entre hijo de puta: como hijo de señora que ejercía esta antigua profesión; e hijoputa: como alguien digno del mayor insulto. Bueno, pues hay casos en que marcar estas diferencias es innecesario, basta leer las noticias de este fin de semana para ver cuanto h………. hay suelto
Pero no es él solo, también hay mucho h…… que justifica estas agresiones en aras de no se qué afrentas previas, también hay h………. que vendrán con que hay que mejorar las técnicas de comunicación, que hay que aprender métodos para hacer frente a situaciones violentas. ¿Qué técnicas se pueden emplear cuando un h…………. irrumpe de repente en la consulta mientras se atiende a otra paciente y la emprende a golpes con un médico suplente que intenta hacer dignamente su trabajo?
Como él dice: No vino a pegarme una bofetada para desahogarse, vino a matarme.
También hay Servicio de Salud peores que h………….. que condenan los hechos pero no hacen nada por evitarlos, se les llena la boca de solidaridad y apoyo pero nos siguen dejando a los pies de los caballos con normativas absurdas y falta de recursos. También hay jefes comemierdas que solo se les ocurre aplicar planes y protocolos vergonzosos desde el punto de vista sanitario y jurídico.
Mucho apoyo psicológico pero el lunes ese energúmeno irá a ese centro de salud y un compañero del agredido tendrá que atenderle; quizá el mismo que tendrá que darle la baja a la madre, porque nuestros jefes son muy buenos y para ellos es solo un incidente por insatisfacción de expectativas.
Por último, pero no menos sangrante, sociedades que en lugar de convocar un paro general se unen al coro de plañideras de mierda que expresan su máxima repulsa y condena …. hasta la próxima ocasión, !a ver si aprenden de los taxistas!.
En fin, ¡duro! pero es que no se debe/puede responder de otra forma
Gripe y calma: un grupo sanitario virtual ante la gripe A (2009-2010)
En la primavera y el verano de 2009, las noticias de los medios de comunicación sobre la denominada gripe A eran cada día que pasaba más frecuentes, alarmistas y agobiantes. El escenario que se pintaba era casi dantesco y las previsiones de las autoridades sanitarias apuntaban a una pandemia que segaría la vida de muchas decenas de miles de personas en todo el mundo.
Sin embargo, ya en agosto de 2009 se podía presumir que el desarrollo de la pandemia en el otoño-invierno boreal sería como el que había tenido lugar durante el invierno el hemisferio sur (Argentina, Australia, Chile, Nueva Zelanda, Uruguay y otros países) y en los últimos meses de la primavera en el hemisferio norte (Canadá, EE. UU., México y otros países). Tanto los datos epidemiológicos publicados, como nuestra percepción en el día a día, iban demostrando que la morbilidad y la mortalidad por gripe A eran menores incluso que las que correspondían a una epidemia gripal estacional habitual. Este benigno comportamiento contrastaba enormemente con el de las autoridades sanitarias, cuyos diversos y correlativos planes de contingencia (diferentes para cada comunidad autónoma) causaban un importante impacto en la organización de los servicios y en el coste sanitario, además de acrecentar la alarma social. De hecho, en las consultas de atención primaria se percibía un estado creciente de inquietud de la población. Ejemplos como consultas sobre el aborto voluntario para evitar daños con la epidemia de gripe o jóvenes asustados por la aparente especial susceptibilidad de éstos al “nuevo” virus, no eran raros en las consultas de medicina y enfermería.
Movidos por el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos, diversos profesionales del ámbito de la sanidad española (médicos de cabecera, pediatras, farmacéuticos, residentes de Medicina de Familia, estudiantes de Medicina y otros) cuyo único denominador común era el editar blogs y páginas web, decidimos tomar cartas en el asunto y agruparnos con el fin de buscar, analizar, elaborar y difundir información rigurosa y veraz sobre la pandemia de gripe A y sobre la respuesta más prudente y científica a la misma.
El movimiento empezó a mediados de agosto de 2009 y cuajó con el nombre, emblema y resumen de “gripeycalma”, pues lo que se pretendía era poner, ante la gripe A, tranquilidad en la población y los profesionales. El trabajo se llevó a cabo de forma coordinada utilizando nuevas tecnologías de comunicación en red, lo cual constituye una experiencia innovadora y quizá única en nuestro país. Como producto inicial del trabajo realizado, se difundió al unísono, tal día como hoy, en todos los blogs participantes en la iniciativa, un comunicado en el que se analizaba la situación epidemiológica y se proponían una serie de consejos dirigidos a la ciudadanía. Asímismo, se creó un blog (Gripe A: ante todo mucha calma) que sirvió como plataforma común del movimiento, desde donde se fueron poniendo a disposición de todos nuevos documentos (propuestas de organización, preguntas y respuestas), con traducciones a varios idiomas y en diferentes formatos (vídeo, presentación, hojas de divulgación, etc).
El eco a la iniciativa fue inmediato e intenso. Se sumaron más blogs, tanto de profesionales sanitarios como de población general interesada en la salud, hasta llegar casi a las 200, y la página del grupo tuvo, en apenas 3 meses, unas 80.000 visitas. Y, efectivamente, en la práctica se logró transmitir por la Red, a través de las comunidades virtuales, el mensaje que se buscaba ante la gripe A, de calma y tranquilidad, de sosiego y racionalidad, tanto a la población como a los propios profesionales sanitarios. El impacto llegó incluso a las autoridades, que moderaron su respuesta.
El final de la historia se puede escribir y de hecho lo estamos escribiendo al cabo de un año del nacimiento de la iniciativa. La gripe A tuvo su pico de mayor incidencia a mediados de noviembre de 2009 y ha sido una gripe suave, con escaso impacto en morbilidad y mortalidad. La llamada a la calma tenía pues fundamento científico y poco a poco se fue desvelando que los escenarios apocalípticos no tenían razón de ser. Solo esperamos que la experiencia de esta pandemia sirva para mejorar y manejar, de forma más eficiente y ponderada, crisis futuras, evitando, en la medida de las posibilidades, caer en un consumo desmedido de recursos – que siempre implica dejar de atender otros problemas – y en una desproporcionada oleada de pánico colectivo.
Este texto cierra el primer episodio de la unión temporal de blogs y páginas de profesionales sanitarios y de otros relacionados con la salud en la Red. Muchas gracias a todos los que han colaborado de una u otra forma y a los que han visto y sentido a gripeycalma como lo que es: una iniciativa profesional que ha buscado ir más allá de nuestras consultas y puestos de trabajo.
Solo hemos pretendido llevar un mensaje de sentido común y a la vez científico a la población y a los profesionales sanitarios, comunicar nuestro saber y entender sobre un problema de salud, en este caso ante la gripe A. Gracias al trabajo de muchos y al poder que nos brindan las nuevas tecnologías de la información, se puede decir que lo hemos conseguido.
Unión temporal de blogs (UTB) Gripe y Calma
Los nuevos enfermos
Cuando ya hace unos meses hacia “googling” con el objeto de encontrar información para una mesa redonda a la que me había invitado la somanfyc y, justo cuando estaba empezando a maldecir mi ligereza a la hora de aceptar invitaciones, me encontré la reseña de un libro que comenzaba así: Todos creemos y aceptamos que la medicina preventiva mejora la calidad de vida de las personas, pero no solemos cuestionarnos si su aplicación puede causar daño.
Era justo lo que necesitaba, resumía en una frase lo que ya me llevaba cuarenta diapositivas intentando explicar. El problema es que no iba a poder leerlo antes de mi ponencia; como siempre, lo había dejado para el final y no había tiempo material para que el libro llegara mis manos. Así y todo, me apetecía leerlo, el tema me había interesado desde siempre y sospechaba que continuaría mi interés a pesar de mis sufrimientos con la charla. Además, tenía un valor añadido: el autor se apellidaba Rubistein (aunque luego comprobé que no, sospeché que era familiar de mis amigos Adolfo y Fernando) y trabajaba en el Hospital Italiano de Buenos Aires (uno de los centros de excelencia para la medicina de familia de habla española).
He de confesar que, al principio, pensé que sería uno más de los libros que se están publicando sobre el fenómeno denominado “mongering diseases” o que sería una acumulación de evidencias a favor y en contra de las actividades preventivas, pero el título- y el subtítulo- me atraía y pronto descubrí lo erróneo de mi prejuicio.
Bastó leer la introducción:
“Soy médico de familia y una de las tareas más importantes en mi práctica cotidiana es la prevención. Casi todos los días, en mi consultorio, intento ofrecerles a mis pacientes ciertas prácticas preventivas con el objetivo de mejorar su salud. Con mis colegas de Medicina Familiar pasamos largas horas discutiendo cuáles tiene sentido realizar y cuáles no; revisamos la literatura médica, discutimos acerca de la evidencia científica que avala el beneficio de ofrecerles a nuestros pacientes y compartimos nuestras dudas con colegas de otras especialidades. Estoy convencido de que la medicina preventiva es eficaz, útil, necesaria, importante y que salva vidas y evita sufrimiento, y por eso ejerzo este trabajo con mucho placer y orgullo. Sin embargo, soy consciente de que es una tarea compleja, ya que se realiza con individuos básicamente sanos, y la principal premisa que debe tener todo médico es la de “primum non nocere”; es decir, “ante todo: no dañar”. En este sentido, la medicina preventiva tiene también desventajas y puede causar sufrimiento a las personas. En este libro me propongo revisar las ventajas de algunas prácticas preventivas, pero también voy a describir algunas desventajas, que afortunadamente no suelen ser graves, pero que creo convincente discutir y conocer”.
En el libro sobrevuela y explica la prevención primaria, la secundaria y el consejo médico y, hay que decir que lo hace de forma brillante sin recurrir en exceso a la «evidencia», lo logra engarzando sus reflexiones, dudas y conclusiones con el relato de los encuentros con sus pacientes. Empeñado inicialmente en contrarrestar las exageradas ventajas que el tiempo ha dado a estas intervenciones, llega un momento que teme caer en una injusticia similar y, al contrario, que otros colegas que han tratado el tema, se retrae, plantea la duda. En lugar de la descalificación necesaria pero fácil de ciertas prácticas, pone sus tribulaciones sobre el tapete de una mesa ocupada por su paciente y por él, las saca a colación en el discurrir de la entrevista y deja que lo malo y lo bueno, lo correcto y lo incorrecto se mediatice según sea bueno o no para el ser humano enfermo o no, que tiene delante.
Lo más sorprendente de este breve libro es que no se dedica a acumular evidencias, y seguro que podría, en contra de la medicina preventiva. Tampoco hace un relato periodístico sobre las enfermedades inventadas sazonado con el morbo de delatar los negocios que esta “nueva enfermedad” ha originado. Lo que hace es plantear interrogantes que un médico de atención primaria comprende de inmediato, y que nos asaltan en cada momento de nuestra práctica profesional.
La parcela preventiva ocupa una parte importante del trabajo de un médico de familia, requiere un esfuerzo continuo repetitivo del que no se ven resultados inmediatos y cuya incidencia en un individuo concreto es muy incierta. En varios capítulos y, en el alma de todas las páginas del libro, se plantea si todo este esfuerzo merece la pena y si la detección precoz causa más beneficio que daño a los pacientes a la vez que se deja que estos expliquen lo que sienten ante su médico que ese día esta especialmente inquisitivo con la excusa de que va a escribir un libro.
Otra interrogante es si pueden llamarse enfermedades a los hallazgos que suceden durante estas actividades preventivas. El autor hace en este sentido y al intentar contestar a esta cuestión un aporte fundamental, encontrar un nombre a una nueva condición, que no es una enfermedad pero tampoco su ausencia; y más que hallarle un nombre plantea la necesidad de que exista este nombre. Lo explica muy bien con el ejemplo de cómo difiere el significado de la palabra nieve para los esquimales y para los que no los somos, para nosotros esta palabra tiene un único significado y siempre que decimos nieve pensamos en lo mismo; sin embargo, los esquimales utilizan varias palabras para referirse a la nieve: tienen una palabra para la nieve fresca, otra para la nieve dura, otra para la nieve que cae en copos suavemente, otra para la que cae fuerte y duele.
No se puede, no se debería, llamar enfermedad al hallazgo de una densidad mineral ósea dos coma cinco desviaciones estándar por debajo de la media en una densitometría de una mujer sana, de igual manera no es enfermedad, es otra cosa, la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial, la diabetes, o incluso un carcinoma “in situ”. El autor nos invita a buscar una palabra nueva que esté vinculada con la prevención y con la modernidad de lo que significa adelantarnos en el tiempo natural del desarrollo de las enfermedades. Es hora de inventar una palabra nueva y propone hapre, una contracción de hallazgo que aparece gracias a la acción de la medicina preventiva. La idea es muy interesante en una época en que términos como: prediabetes, prehipertensión o conceptos como disminución del umbral diagnóstico o inercia terapéutica, se hacen hueco con éxito en el paradigma médico imperante y que ya empiezan a colarse en el espacio del conocimiento colectivo de nuestros pacientes.
El neologismo escogido: hapre, tal vez no sea muy atrayente pero es necesario y con seguridad es el primer paso en la batalla de la desmedicalización que debe empezar cuanto antes. Si como Stein consideramos que tan solo empleando el nombre de una cosa ya se invoca el imaginario y las emociones asociadas con ella; eliminar el pensamiento de enfermedad de lo que no es sino riesgo o probabilidad aumentada, no es una cuestión (solo) semántica, es guiar a los pacientes al sitio donde realmente están.
Con médicos tan brillantes como el Dr. Rubinstein este ineludible itinerario ha comenzado a iniciarse y algunos de sus pacientes ya lo saben.
Los nuevos enfermos.Ventajas y desventajas de la medicina preventiva
Autor: Dr. Esteban Rubinstein
ISBN: 978-987-1639-00-7 // 164 pp.
ante las peticiones : Amazon.com NUEVOS ENFERMOS, LOS (Spanish Edition) http://amzn.to/ben3I1
Guías del paciente listo
Ante la ley LEY 6/2009, de Libertad de Elección en la Sanidad de la Comunidad de Madrid. parece obligatorio ir informado a los pacientes de como deben hacer esta importante elección, tomamos copiado un folleto ilustrativo del FamilyDoctor que esperamos sea de utilidad
Cómo elegir un médico de familia
de las Guías del Paciente Listo de FamilyDoctor
¿Qué es un médico de familia?
Un médico de familia es un médico que atiende a toda su familia. Los médicos de familia establecen relaciones cercanas con los pacientes y las familias. Realmente ellos llegan a conocer a sus pacientes. Ellos les escuchan y también les ayudan a tomar decisiones correctas con respecto a la salud.
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¿Qué hacen los médicos de familia?
Los médicos de familia se ocupan de la salud física, mental y emocional tanto de sus pacientes como de sus familias. Ellos conocen la historia familiar suya y saben cómo esta le puede afectar a usted. Están entrenados para cuidar de usted durante todas las etapas de la vida.
Los médicos de familia están entrenados en todas las áreas de la medicina. Ellos pueden diagnosticar y tratar toda la gama de problemas por los cuales la gente usualmente acude a los médicos. Saben cuándo tratarlo, y si es necesario, cuándo deben involucrar a otro especialista en el cual usted puede confiar.
¿Qué tipo de entrenamiento reciben los médicos de familia?
Los médicos de familia conocen los tratamientos y tecnologías más actualizados. Ellos se entrenan durante tres ( cuatro en España) años en entornos de prácticas reales: tratando pacientes en un consultorio, en el hospital y en la casa. Y ellos renuevan su certificación más que en cualquier otra especialidad médica ( no en españa). Los médicos de familia también continúan recibiendo educación continuada. Esto les permite aplicar los últimos avances médicos en el cuidado diario de sus pacientes.
V
No tengo ningún problema de salud, ¿por qué necesito un médico de familia?
Los médicos de familia están entrenados especialmente en medicina preventiva. La base de su filosofía es que prevenir un problema médico es mejor que curarlo. Ellos le ayudan a elegir las opciones de salud correctas para mantenerlos a usted y a su familia sanos.
¿Cómo encuentro un médico de familia?
Si usted está buscando un médico de familia trate de hablar con sus amigos y familiares. También puede usar la herramienta «Find a Doctor» (solo disponible en USA) para encontrar un médico de familia que practique cerca de donde usted vive. Una vez que usted tiene los nombres de unos cuantos médicos, llame a sus consultorios para obtener más información. Algunas cosas que usted debería preguntar incluyen:
- ¿Aceptan su compañía de seguros médicos?
- ¿Cuáles son las horas de atención?
- ¿Qué hospital usa el médico?
- ¿Cuántos médicos practican en ese consultorio?
- Una vez que usted encuentra un médico que reuna sus requisitos, programe una cita para que usted pueda conocer y hablar con el médico. Durante la cita asegúrese de que:
- Usted se sienta cómodo hablando con el médico
- El médico contesta todas sus preguntas
- El médico le explica las cosas de modo que usted puede entender
- Usted tuvo suficiente tiempo para hacer todas sus preguntas
- Recuerde que toma tiempo establecer una relación con su médico.
Fuente:
http://familydoctor.org/online/famdoces/home/pat-advocacy/healthcare/836.html
Escrito por el personal editorial de familydoctor.org. Academia Estadounidense de Médicos de Familia
Revisado/Actualizado: 07/07
Creado: 01/06
El factor de impacto de la medicina general
El nuevo Centro de Salud de Torre de la Reina lleva el nombre de Dr. Higinio Capote Gil, tal y como aprobara este mismo año el pleno del Ayuntamiento de Guillena que también aprobó rotular una calle de Guillena con su nombre. Es la manera en la que el consistorio quiso homenajear a título póstumo al médico fallecido este pasado 17 de enero, a los 52 años, y que ejerció su profesión en nuestro municipio desde que llegara en 1986 al centro de salud guillenero. En los últimos cuatro años tuvo como destino la Torre, donde también se ganó el cariño y respeto de los vecinos.
Francisco Buitrago en las páginas de Atencion Primaria rinde homenaje a su amigo y recuerda un factor de impacto que un médico de familia debe buscar, en su propias palabras:
Higinio nunca se sintió atraído por publicaciones ni por presentaciones a los congresos. A diferencia de otros, como quien firma este recuerdo, era difícil animarlo a participar en algún trabajo de investigación. No sentía inquietud por desarrollar esta faceta profesional. De manera que nunca tuvo una publicación en congresos ni trabajos en revistas. Su nombre, por tanto, no saldrá en Medline ni en otras bases de datos. Pero antes de haberse cumplido el año de su muerte, Higinio, don Higinio Capote, ha conseguido un impacto que supera el factor impacto de las revistas biomédicas. Ha logrado, sin buscarlo (y de eso sus amigos damos fe), un reconocimiento por su entrega, que perdurará en la memoria de sus pacientes y en la pequeña historia de los 2 últimos pueblos donde estuvo como médico general.
una especialidad con demasiados hippies
el efecto Julio
Gracias a la lista Evidence leo este artículo publicado en una excelente revista Journal of General Internal Medicine, más que interesante para los que se dedican a la docencia y para los que tienen la desgracia de caer malos en Julio.
sobre todo por que no se mide
españa vs gran bretaña
¿Qué podemos aprender hoy los médicos de familia de los GPs?
Salvador Casado Médico de Familia C.S. Collado Villaba Pueblo. Área 6. Madrid
cara a cara
Hace ya varios- muchos- años me pareció una idea extravagante, pero a la vez genial de Juan Gérvas la costumbre de dar a sus pacientes un panfleto
donde exponía su currículo y una explicación sucinta de lo que podía ofrecerles en su consulta, incluso creo recordar, pero no estoy seguro, que incluía una foto con su impagable pajarita (el gran González Posada me consiguió uno, pero lo perdí).
Era una iniciativa extraña en una época donde la figura del médico se pretendía diluir en honor al ser supremo Equipo de Atención Primaria (así, con mayúsculas mal puestas) y donde incluso los médicos de familia preferían una especie de semianonimato ante sus propios pacientes. Recuerdo también que mi propuesta de hacernos tarjetas de visita profesionales tuvo más impedimentos entre los mismos médicos que en la gerencia, que incluso nos las pago. Viene esto a colación de un artículo publicado en la revista de diseño web Smashing Magazine donde se expone que:
en cualquier empresa donde la gente que trabaja en ella son tan importantes como la propia empresa, es probable- y deseable- (el acotado es mio) encontrar en su página web una ampliación de las páginas «sobre nosotros» – about- que incluye información sobre cada empleado. Estas páginas llamadas «Conoce al equipo» –meet the team- son páginas habituales entre los diseñadores de web y otras empresas creativas, pero también se encuentran en los sitios de otras muchas compañías. Estas páginas son una valiosa adición a cualquier sitio donde el contacto humano es una parte importante de la industria. Añade un toque personal a la empresa y puede prestar confianza a los visitantes.
Hay repente caras detrás de los nombres, y se convierte en una empresa «real» para el visitante, en lugar de otro sitio web. Esto crea credibilidad para muchos, lo que es importante teniendo en cuenta lo sensibilizada que esta la gente con fraudes en línea y actividades de phishing. Agregar información a un sitio web sobre los empleados clave de una empresa es una manera simple pero efectiva de hacer que se destaque la empresa en la mente de sus clientes potenciales.
Presentan un puñado de tendencias y algunos ejemplos interesantes de páginas tipo «Conoce al equipo » y fíjate por donde nos dan ideas de cómo
ganar confianza y credibilidad -lo que buscamos en información médica- sin necesidad de sellitos, ni otras zarandajas -la cantidad pasta que se están gastando ahora con lo de la confianza en línea-.
Ejemplos como este o la página de Medline Plus en español que utilizan al popular Don Francisco – quien no ha visto en Hispanoamérica el soberbio Sábado Gigante– para poner cara y credibilidad a la información para pacientes.
Tanto para las propias“empresas” sanitarias como para sus «clientes» es muy importante «ponerle cara» a las personas que atienden a los enfermos.

¿Por que cuando se hace una página de un servicio sanitario no ponemos las fotos de los que trabajan alli?.
Se puede y debe hacer incluso de forma divertida o heterodoxa. ¿Por qué no ponemos videos como este en lugar de maquetas de edificios?
La respuesta es el escaso desarrollo de internet en la sanidad pública predominante en nuestro país. Las autoridades, las que saben un poco- las otras, ni eso- se entretienen y gastan el dinero en entelequias falsas. Difícilmente podrán cara al personal sanitario cuando muchas veces nos consideran como tropas de semizombies empleados a su servicio.
También influye, y no hay que negarlo, una especie de falso pudor muy español a aparecer en público y en la red, sorprende que en mucho blogs e iniciativas privadas en Internet sea difícil, no ya encontrar la foto, sino el nombre y apellidos y una breve reseña biográfica del autor, o la forma de contactar con él.
Estamos de acuerdo que nos vendemos nada, pero el cacareado lado humano de la medicina debería empezar viéndonos las caras
El síndrome del coronel Nicholson
Lo denominamos así en recuerdo del protagonista de la afamada película El puente sobre el rio Kwai interpretado por Alec Guinness.
Durante la Segunda Guerra Mundial, un nuevo contingente de prisioneros ingleses llega a un campo de trabajo japonés para construir en plena selva un puente de ferrocarril sobre el río Kwai. El jefe de los británicos, el coronel Nicholson, rehúsa inicialmente colaborar con los japoneses, al no cumplir estos con los convenios internacionales relativos al trato con prisioneros. Tras una lucha de voluntades entre el coronel y el jefe japonés, este tiene que claudicar y ceder las pretensiones de los oficiales británicos con tal de que estos y sus hombres acaben el puente con la rapidez necesaria.
El coronel japonés conseguía así cumplir su mandato de acabar el puente, atrasado hasta entonces por los sucesivos boicoteos de los prisioneros; el jefe inglés obtenía una mejora en las condiciones de sus hombres y, sobre todo, un objetivo para los suyos. Se configura la construcción del puente como una meta, un objetivo que tiene ocupados a los soldados, eleva la moral y el compañerismo y, sobre todo, les brinda algo por lo que trabajar y de lo que estar orgullosos.
El problema surge cuando, casi terminado el puente, aparece un comando inglés cuya misión es cortar la línea del ferrocarril, volando el puente, punto vital para el transporte de suministros del ejército japonés. El coronel Nicholson descubre, en última instancia, el complot y reacciona de forma incomprensible intentando impedir la voladura del puente.
Él, un típico oficial británico que había utilizado la construcción del puente para mantener la unidad, disciplina y dignidad de su gente, olvida (por un momento en la película y definitivamente en la novela original) que su objetivo no era el puente sobre el río Kwai, sino perjudicar al enemigo para que su país venciera la guerra. Impidiendo su voladura, hace un flaco favor a sus compatriotas y confunde un objetivo secundario con la verdadera meta.
Nuestro sistema sanitario tiene muchos personajes afectados de este síndrome: desde los que ven la asistencia sanitaria como la última frontera donde intentar aplicar una obsoleta ideología, que ha demostrado su ineficacia en el campo económico, político e incluso social, hasta los que quieren obligar a la sanidad y a los que en ella trabajan a vivir en una utópica Arcadia ajena a todos los problemas, incluidos los económicos, de la sociedad en la que viven.
Si yo fuera prisionero en un campo de trabajo dirigido por un despiadado jefe japo, un lúcido coronel Nicholson sería el jefe que necesitaría, pero solo soy un médico que trabaja en un sistema al que ve muchas posibilidades de mejora. El problema es que cuando se intenta mejorar, enseguida se ve rodeado de iluminados, que le recuerdan que su misión es cuidar del puente y no ganar la guerra.
