Categoría: Gestión clínica y sanitaria
Blurred Lines
La reciente y parece que fallida, instauración de una mínima participación del paciente en el coste que suponen determinados medicamentos que se dispensan de forma ambulatoria en hospitales, ha puesto en evidencia muchas más cosas de lo que en principio parece.
Aunque parece obvio el primer tema es el relacionado con la conveniencia de instaurar estas medidas, y si con ellas se consiguen los efectos deseados de racionalizar el consumo de medicamentos sin perjudicar la accesibilidad y la salud de los ciudadanos. Este debate ya se realizó en su momento, a raíz de las primeras medidas del ministerio de Sanidad, hay muchos sitios en Internet donde se pueden encontrar inteligentes argumentos a favor y sobre todo en contra.
La campaña contra el “copago hospitalario” ha traído sin embargo derivaciones menos reconocidas como la constatación de la debilidad rayana en la sumisión de la atención primaria y de la presencia de fuertes lobbies hospitalarios. Todo ello cocinado en consejerías autonómicas cuyas actuaciones se miden por grados de ideología, paletismo, o las dos cosas, pero nunca por un análisis racional de las situaciones.
Cuando se leen argumentos como los que se ha esgrimido en los últimos días se confirma que hoy más que nunca en la sanidad española, al igual que en el vídeo de Robin Thicke, hay dos versiones, la explicita y descarnada, la de la calle contra la que toda vale (atención primaria + oficinas de farmacia) y la mojigata y demagógica (pero igualmente golfa) de la atención hospitalaria en contubernio realmente peligroso con gestores y políticos.
Decir que este copago “no tiene sentido” ni para aumentar la recaudación, ni para crear una nueva cultura del medicamento es faltar a la verdad y reconocer implícitamente que si hay otros copagos que tienen sentido y “se lo merecen”
Alegar que no se puede aplicar este nuevo copago a estos fármacos por ser medicamentos relevantes que se usan para tratar enfermedades graves, es un insulto a la inteligencia. Hay que tener una visión muy especializada para considerar más relevante antineoplásicos que aumentan la supervivencia algunas semanas a algunas personas, que medicamentos que alargan la vida a millones. Para algunos parece que son más importantes drogas que disminuyen la carga viral destrozando a los cuerpos, que fármacos que olvidan el virus pero rehacen a las personas.
Fármacos “vitales” son todos, o ninguno, dependiendo de las circunstancias, y no del sitio donde se prescriban o dispensen.
Se olvidan que la importancia de un fármaco solo la determina la evidencia de su eficacia real en resultados importantes para los pacientes y no oscuros comités de sabios hospitalarios con crecientes conflictos de intereses. Como se pregunta Javier Padilla en Medico critico ¿por qué es más copagable la insulina que el diabético compra en la oficina de farmacia que el quimioterápico de dispensación hospitalaria para consumo ambulatorio?
Aludir falta de infraestructuras para el cobro es como decir que no se puede implementar esta medida por carecer de caja registradora y no tener cambio para las vueltas ( ¡ah! que dicen que eso no, que esta feo para un hospital). En cuanto a las dificultades normativas, son pretextos, tan volátiles, como el tiempo en que se tarda en redactar una nueva norma.
La disuasión y el evitar el consumo inadecuado es el último asunto que traen a colación los enemigos del copago hospitalario. Según su falaz lógica en la prestación farmacéutica ambulatoria de los servicios de farmacia hospitalaria, es imposible el acopio o el uso inadecuado. Al estar controlada la dispensación el paciente toma lo que debe de tomar, ni más ni menos, “ellos no son como las farmacias de la calle” donde la revisión brilla por su ausencia. Olvidan estos aristócratas de la pastilla que estos medicamentos se dispensaban hasta hace poco en las oficinas de farmacia regentadas por licenciados en farmacia (auténticos sufridores y héroes del copago) y que su pase al hospital fue únicamente debido a motivos económicos.
También se olvida que en el uso inadecuado, hay factores ajenos al paciente que tienen que ver con el medico prescriptor. Aunque en algunas consejerías lo ignoran, en los hospitales no siempre (ni siquiera muchas veces) se prescribe basándose en la evidencia y tras un análisis económico riguroso. Igual que en atención primaria, por cierto.
¿Qué justifica que el copago se establezca en función del lugar donde se dispensa en lugar de otros factores? ¿La influencia de lobbies y sociedades científicas puede llevar a que los que no dijeron nada a los recortes iniciales, se opongan a una medida de menor calado? ¿Son conscientes de que generalmente el paciente que consume medicamentos de dispensación hospitalaria también toma medicación copagable en la oficina de farmacia?
Demasiadas preguntas para políticos tontos y sin respuestas.
Los del hospital deberían recordar que defender el cortijo es legitimo, pero no a costa de manipular o utilizar «a los de la calle”
Nada esta tan separado como parece, y en esto de la sanidad por mucho que se empeñen las líneas de las fronteras son bastantes borrosas.
Eso es ser 2.0
El Congreso de los Diputados y la e-receta de MUFACE
En mayo pasado el Congreso de Diputados aprobó por unanimidad una proposición no de Ley para promover la implantación paulatina de la receta electrónica en el ámbito de MUFACE, ISFAS y MUGEJU, cuyos 2,5 millones de beneficiarios siguen accediendo a la prestación mediante recetas hechas a mano por los médicos y facturadas por las farmacias a dichas Mutualidades. Y ello, tanto si eligieron seguros privados como si pertenecen a los servicios autonómicos de salud (los médicos de centros de salud no pueden usar su módulo de prescripción electrónica cuando el paciente es mutualista).
La iniciativa parlamentaria, que se ha tramitado no en la Comisión de Sanidad sino en la de Hacienda y en vísperas de la prórroga del concierto con el seguro privado, viene a modificar el calendario y los procedimientos previstos en el Real Decreto Ley 9/2011, así como los plazos de implantación de la e-receta comprometidos por el Gobierno ante la Comisión Europea en su reciente programa nacional de reformas “en el 4º trimestre de 2013 en todo el Sistema Nacional de Salud”, cuya recetas incluyen las de modalidad mutualista. Todo lo cual aleja a las mutualidades estatales de la organización institucional del SNS (Ministerio de Sanidad y Servicios Autonómicos de Salud), cuyos mecanismos y reglas no parecen serle de aplicación.
Así, llama la atención que, en plena época de consolidación fiscal y recortes, el Congreso haya aprobado una iniciativa costosa, que pretende autofinanciarse con los ahorros internos de un modelo que ya soporta gastos crecientes e ingresos menguantes, y cuya implantación real se prevé realizar lentamente “dada la gran cantidad de entidades públicas y privadas implicadas en este proceso”. En este punto, la iniciativa señala a poderosos intermediarios económicos como “las entidades de seguro libre y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos”, mientras apenas destaca el papel de agentes claves en el proceso: los médicos responsables de la prescripción y la coordinación política con las autoridades sanitarias y servicios autonómicos de salud.
En este sentido, además de la ausencia de objetivos clínicos de la propuesta “ahorro de papel, eliminación de costes, control y seguridad en la dispensación y reducción de trámites”, sorprende la falta de análisis de las dificultades de implantación en un entorno de seguros privados, proclive al intervencionismo por los bajos honorarios médicos, sin médicos de cabecera que coordinen los diferentes tratamientos y con medios e interconexiones precarias (sin historia clínica compartida ni tarjeta sanitaria individual y con duplicidades de cobertura).
Todo esto conducir a un fracaso de la iniciativa y al derroche de los recursos invertidos.
No son errores, la culpa es de la ley
Así se titulaba un artículo del Boletín SEMFyC sobre los efectos desastrosos de la aplicación de una ley acelerada y sinsentido como el Real Decreto 16/2012.
Hay muchas maneras de matar se titulaba también un comentario muy difundido de Juan Gervas alertando de las posibles consecuencias de este mismo RD.
Sin ánimo de establecer comparaciones, utilizamos estos ejemplos para hacer notar que las leyes no son neutrales y que buscadas o no, traen consecuencias inesperadas a veces graves, para muchas personas. Los médicos asistenciales, aunque tarde, nos estamos dando cuenta que toda intervención sanitaria puede acarrear daños. Da igual que sobre el papel sea beneficiosa o que en su origen este la mejor de las intenciones. No basta, tiene que comprobarse adecuadamente que las intervenciones sanitarias, al igual que los medicamentos, producen beneficio, o mejor dicho que el beneficio compensa y supera a los daños.
Dentro de la alocada carrera iniciada hace unos años para bajar desaforadamente el gasto farmacéutico, se han aplicado muchas medidas, algunas bastantes estrafalarias, cuya intensidad y número se ha visto aumentado a raíz de las presiones que las consejerías de sanidad, recibían de sus homólogos de hacienda con motivo de la crisis económica. Durante 2011 el ministerio de sanidad agobiado por las medidas de las consejerías autonómicas cada vez más agresivas con medidas fuera de sus competencias, decide acometer una solución a este problema y se saca de la manga el RDL 9/2011, de medidas para la mejora de la calidad y cohesión del Sistema Nacional de Salud. En este, se sanciona un método ahorrador probado en una comunidad Andalucía, donde su partido gobernaba con mano de hierro y desde hacía muchos años, la sanidad.
Es así como nace la famosa Prescripción Por Principio Activo o PPA, literalmente la ley dice:
La prescripción, indicación o autorización de dispensación de los medicamentos se realizará por principio activo, en la receta médica oficial u orden de dispensación, del Sistema Nacional de Salud.
Es decir, a partir de ese momento todos los médicos deberían prescribir los medicamentos no por marcas de fantasía o nombres genéricos, sino por el nombre de su principio activo. A la vez se obligaba al farmacéutico que recibía estas recetas a que dispensara la presentación del medicamento que tuviera menor precio.
Este Real Decreto contó con muchos apoyos en virtud de un supuesto ahorro y como colofón de una vieja aspiración política y gestora de control de la prescripción, anhelo en el que subyace una profunda desconfianza hacia los médicos prescriptores. Fuimos pocos los que nos opusimos a él, pero incluso entre sus defensores enseguida salió a la luz un problema: este Real Decreto sancionaba e incluso estimulaba el cambio de apariencia en los medicamentos, de tal forma que un paciente con un tratamiento crónico continuo, podía recibir envases con aspecto diferente cada vez que acudía a su farmacia.
No hace falta ser un genio (ni siquiera alto cargo de una Dirección General de Farmacia) para intuir el tipo de problemas que este hecho podía acarrear, problemas ligados con la eficacia o el cumplimento terapéutico y sobre todo con la seguridad.
La duplicidad en la toma de medicamentos ha sido un evento cada vez más reconocido por los médicos asistenciales y ahora nos hemos enterado que además de frecuente es grave, muy grave. En una encuesta realizada por el Grupo de utilización de medicamentos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria presentada en su último Congreso en Granada, se presentan los siguientes y escalofriantes datos:
heroes del 2 de mayo
electronica, calidad y Doña Florencia
Tomado del Blog Dame mucha paciencia por Salva Cuesta
¿La prescripción inducida es UN CONFLICTO ENTRE COMPAÑEROS?
¿ALGUIEN pensó en doña Florencia ?
¿No era doña Florencia el «centro del sistema»?
¿No era el médico de familia el «agente de salud» ?
Adan y Ebas
Públicos o Privados?. ¿No somos todos privados…., pero de…?
por Ángel Ruiz Téllez. Director de CYMAP (Concepto y Metodología en Atención Primaria) @artcymap,
¿Qué más dará estar en un Centro de Atención Primaria Público –CAPP- de gestión privada en el que la máxima sea No Gastar, que en un CAPP de gestión pública, en el que la máxima sea ‘haz lo que te parezca’?.
La polarizada polémica entre blancos y negros, privados y públicos, aguamarinas y bermejos sataniza al otro o beatifica al propio.
¡Es mejor la Gestión Pública!, pues asegura más la equidad y justicia. ¿Seguro?.
¡Es mejor la Gestión Privada!, porque asegura más la calidad y la eficiencia. ¿Seguro?.
¿Cómo lo sabes, además de por lo que te dicta tu corazón apasionado?.
La realidad, cuando se mide el 100% de la Actividad ( Episodios de Atendidos y Resueltos, en Urv (unidades relativas de valor) y el 100% de los Gastos ( Farmacia, IT, Visitas y Derivaciones), sobre información estandarizada , por 98 factores socio-geo-demo-econo-epidemiológicos y con Certificación de la Fiabilidad del Registro© (Proyecto ISIS Manager©), no indica, esa homogeneidad esperada, ni indica, precisamente, que el ‘hacer más’ se acompañe, irremediablemente, de más gasto y viceversa, como vemos en la gráfica del Diagrama X (Téllez-Alonso) adjunta, en la que cada punto representa un cupo que compila sus 120.000 registros anuales de actividad y consumos.
Más bien hay una “Regla de cuartos”:
A-Los que hacen “Más Actividad x Menos Consumo”(Los Excelentes) –
B-Los que hacen ‘Más x Más’ ( El extremo de la esquina superior derecha es ‘House’).
C- Los que hacen ‘Menos x Menos’ y
D- los ‘generosos’, que, alegría para el cuerpo, hacen ‘Menos x Más’.
Esa combinación de profesionales, evidentemente es difusa también en los centros, con diferencias de Efectividad-Coste superiores al 300%, para la misma población estandarizada.
¿Qué más le dará al profesional Excelente (grupo A), estar en un CAPP de gestión pública, en el que no pasa nada ante el colega que se tumba 2 Millones de Euros anuales en gastos, atendiendo al 40% de los problemas epidemiológicos existentes ( Grupo D), mientras él primero usa 350.000€ para el 80% de los problemas , que estar en un CAPP de gestión privada, en el que el favorecido sea el que ‘cierra la puerta’ (Grupo C) y ahorra gastos sin esfuerzo?.
¿O es que alguien se cree que las mediciones de Carteras de Servicios, que rara vez suponen más del 10% de la realidad epidemiológica y de actividad, vayan a discriminar algo?.
Como se ve en la siguiente imagen, Diagrama X-GAP, sobre unos 600 cupos de Medicina de Familia (información anual de actividad y costes), en la que se muestra la relación del ‘% de la Diferencia Individual a la media de la Efectividad-Coste’ (ordenadas) y el ‘% de Desviación Presupuestaria’ (abscisas), cuando el presupuesto no es el histórico, sino es estimado en base a la Necesidad Sanitaria Existente, en base epidemiológica y poblacional (Carga Epidemiológica), se vuelve a repetir el patrón de ‘regla de cuartos’.
¿Qué más dará estar en un CAPP de Gestión Pública o Privada, si ambos están ‘Privados de…’?.
Privados de reglas de juego comunes como son :
- Presupuesto por Cupo, en base a una cápita por habitante, según necesidades sanitarias existentes en base epidemiológica y poblacional igual y común para todos, sea la modalidad que sea la modalidad de gestión.
- Accountability, anglopalabro, que sintetiza rendición de cuentas con transparencia, sobre el 100% de Actividad-Costes, respecto al Grado de Resolución de todo lo Atendido y Resuelto, respecto a lo existente (no a lo que me parezca o guste),
- Seguridad Jurídica de los contratos y
- Libre elección del paciente, informada de acuerdo a lo anterior.
Condiciones que permiten discriminar de una manera clarita quien sobra y quién falta, sea su régimen de gestión pública o privada.
El Tipo de Gestión Pública o Privada, no aseguran nada, mientras sigan, cualquiera de las dos modalidades, siendo, Todas, Privadas de conocimiento, información y Marco de Relación Incentivo claro.
La bronca no puede continuar en el enrocamiento dogmático de los prepúblicos o los preprivados. Debe centrarse en las 4 condiciones antedichas, o reglamento común : Trabajar contra presupuesto estimado, en base epidemiológica y poblacional (no en base al injusto y perverso ‘histórico), rendir cuentas sobre el 100% de la actividad y costes, en relación con Efectividad y Eficiencia, Cápita por el paciente que lleva su dinero al que mejor lo hacer, al poder elegir de manera informada, en un entorno de seguridad jurídica, es decir, donde la administración mantiene los acuerdos jurídicos y presupuestarios, con reglas iguales para todos, sean la gestión pública o privada y no como ahora.
¿Qué más da ser profesional en base a gestión pública o privada ahora sin esas condiciones mínimas claras?.
Interesan buenas condiciones para el desempeño profesional, en un entorno de responsabilidad.
Esta experiencia exitosa profesional, social, epidemiológica y económica se hahecho en una EBA de Barcelona, es decir un CAPP de gestión privada.
Nada impide que sea aplicada en un CAPP de gestión pública al uso.
Sin embargo, ayer, me decía un directivo de Atención Primaria al comentar la experiencia, pensando en aplicarlo a su entorno.-‘Es que claro, las condiciones son diferentes, porque ellos pueden jugarse el trabajo y pueden aceptar más los cambios’.
.-Y, por ello, ¿hemos de mantener con total impunidad al que hunde al sistema, desde dentro, en su irresponsable comportamiento (Grupo D)?.
El Marco Relación- Comportamiento debe ser ya para todos e igual para todos, antes de seguir.
Ángel Ruiz Téllez
Director de CYMAP (Concepto y Metodología en Atención Primaria) @artcymap,
El santo y seña de Atención Primaria: Desenmascarando el mito
El santo y seña de Atención Primaria: Desenmascarando el mito
Por Robert E. Harbaugh, MD, FAANS, FACS, FAHA
Director del Instituto de Neurociencias . Profesor Distinguido y Director del Departamento de Neurocirugía Profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica y Ciencia de la Universidad Estatal de Pensilvania. Milton S. Hershey Medical Center
Traducción de The Primary Care Shibboleth: Debunking the Myth publicado el 2.7.13 | en Neurosurgeryblog
En una conferencia sanitaria de la Fundación Kaiser titulada Manteniendo el futuro de Medicare: ¿Qué viene después …? , Bruce C. Vladeck, quien fue Administrador del Centro de Servicios Medicare y Medicaid (entonces la Health Care Financing Administration ) durante la presidencia de Bill Clinton, opinó que los costos de salud «pueden ser controlados mediante el cambio de lo que Medicare paga por los diferentes servicios. La atención primaria y los cuidados a crónicos están mal pagados mientras que los especialistas lo están en exceso. «Esto no es ninguna sorpresa, ya que las afirmaciones repetidas de que los especialistas están pagados en exceso y son la raíz de los problemas de salud en nuestro país, mientras que los médicos de atención primaria están mal pagados y son la pieza clave para la solución al costo, la calidad y acceso a la asistencia sanitaria, es un santo y seña de muchos reformadores sanitarios.
Su argumento es algo como esto: «Si invertimos más en la atención primaria y preventiva, podríamos evitar que la gente se enferme y evitar los gastos de costosos procedimientos quirúrgicos y otras intervenciones médicas. Esto daría lugar a una mejor calidad y menor costo». Una forma de lograr esto es aumentar el reembolso de los servicios de atención primaria y reducir el reembolso de los servicios de especialidades quirúrgicas. Esto incentivará a los estudiantes de medicina para entrar en la atención primaria, donde necesitamos más médicos, y disuadir a los estudiantes de entrar en especialidades quirúrgicas donde ya tenemos demasiados médicos.Las Bundled payments, Accountable Care Organizations (ACOs) e Independent Payment Advisory Board (IPAB) están basados, en un grado u otro, en estos y otros argumentos. Si bien no está de moda cuestionar esa sabiduría recibida, alguien tiene que recordar que los peldaños de este argumento, o faltan o está podridos.
Como Mark Twain dijo: «No es lo que no sabemos lo que nos da problemas, es lo que sabemos que no es así.»
Primer peldaño – «Si invertimos más en atención primaria podríamos evitar que la gente se enferme y ahorrar dinero».
¿Alguien realmente cree esto? Algunas de las estrategias de atención preventiva, como vacunas infantiles, producen ahorros netos porque las vacunas no son caras y casi todo el mundo es vulnerable a las enfermedades que previenen. En este caso inusual, el costo de la atención preventiva es menor que el costo del tratamiento de las enfermedades que previenen. Sin embargo, esta es la excepción y no la regla. Mucho cuidados preventivos no mejoran la salud. Por ejemplo, un análisis de 2012 de 14 estudios a gran escala sobre el valor de los exámenes físicos rutinarios anuales (o chequeos) encontró que no reducen el riesgo de enfermedad grave o muerte prematura. A pesar de ello, casi un tercio de los adultos estadounidenses acuden a estos exámenes médicos a un costo anual de $ 8 millones de dólares. El cribado del cáncer de ovario, cáncer testicular y de próstata son otros ejemplos donde el cuidado preventivo de la salud no produce beneficios apreciables.
Otra razón por la que atención preventiva a menudo no reduce los costes es que muchos pacientes necesitan recibir un determinado servicio preventivo para evitar una sola enfermedad. Si el cuidado preventivo efectivo se proporcionara solamente a los que desarrollaran la enfermedad, sería rentable. En realidad, los médicos de atención primaria deben tratar o cribar un gran número de pacientes con el fin de prevenir un episodio de enfermedad. El número necesario a tratar (NNT) es alto para muchas enfermedades, incluso sin la atención preventiva, sólo un pequeño número de pacientes desarrollara la enfermedad que el cuidado preventivo pretende prevenir. Los costes de prevención en dinero y medidas preventivas no específicas se le dan a un montón de gente que simplemente no se beneficiarán de ello.
También debe tenerse en cuenta que la enfermedad se puede prevenir más eficazmente fuera de la consulta del médico. Una reunión breve con un médico que le dice a los pacientes lo que ellos ya saben, es probable que no tenga efectos importantes en la modificación de las conductas. La reducción de los costos de salud relacionados con traumatismos, abuso de drogas, la pobreza, la obesidad, falta de actividad física y muchos otros temas de estilo de vida, pueden lograrse mejor fuera del entorno clínico.
Peldaño 2 – «Tenemos que aumentar el pago a los servicios de atención primaria y reducir el de los servicios de especialidades quirúrgicas. Esto incentivará a los estudiantes de medicina para entrar en la atención primaria, donde necesitamos más médicos, e inhibir los estudiantes entren en especialidades quirúrgicas donde ya tenemos demasiados médicos”.
Tenemos que mirar a estas recomendaciones con mucho cuidado. Por ejemplo, según la Base de Datos de la Salud de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los Estados Unidos tienen una
concentración relativamente alta de médicos de atención primaria y una concentración relativamente baja de los especialistas respecto a la media de la OCDE de todos los países. Además, la relación de los Estados Unidos de pagos a especialistas frente al reembolso en atención primaria está en el centro de la manada. A pesar de esto, nuestros costos de salud son, con mucho, el más alto del mundo. También hay que señalar que el crecimiento de la oferta de médicos de especialidades quirúrgicas como neurocirugía se ha quedado muy por detrás del crecimiento de la geriatría, pediatría, medicina interna, medicina familiar, obstetricia y ginecología. Sin embargo, el aumento de la demanda de atención especializada proyectada para 2025 es por lo menos tan grande como la mayor demanda de servicios de atención primaria. El análisis realizado por la Asociación de Colegios Médicos Americanos (AAMC) en 2010 estima se necesitarán para el año 2020, 46.100 médicos de atención primaria más. Esta escasez se ha publicitado ampliamente El mismo análisis demostró una escasez similar de especialistas – 45.400 -, pero este hallazgo ha sido ignorado en gran medida. Los intentos de reducir la disponibilidad de servicios especializados a la vista de su escasez y la creciente demanda por sus servicios, sin duda, es negar la posibilidad de salvar la vida de muchos estadounidenses. Las autoridades deben, por tanto, pensar largo y tendido antes de adoptar medidas que desvían recursos adicionales de atención especializada.
Peldaño 3 – «Tenemos que eliminar los incentivos monetarios que conducen a los cirujanos operar a los pacientes únicamente por razones monetarias.»
Francamente, esto es insultante. La gran mayoría de los especialistas quirúrgicos en los EE.UU. recomiendan la cirugía sólo cuando creen que es la mejor opción para sus pacientes. Se ha hablado mucho de la variabilidad en costos de Medicare, la utilización y la calidad de una región a otra del país tal como se documenta en los mapas de Dartmouth. Lo que no está ampliamente descrito, sin embargo, es que para los procedimientos quirúrgicos con indicaciones claras, tales como fractura de cadera, esta variabilidad es mínima. Cuando las indicaciones quirúrgicas son nebulosas, aumenta la variabilidad. Pero en lugar de una política general para disminuir el gasto en procedimientos quirúrgicos, la neurocirugía está abordando esta cuestión a través de la utilización de registros prospectivos de datos clínicos. La recopilación de datos clínicos nos permitirá aclarar las indicaciones quirúrgicas, en lugar de decidir a priori que la realización de un menor número de procedimientos es la mejor alternativa.
Por último, me gustaría terminar esta misiva con una perspectiva personal. Mi práctica se ocupa fundamentalmente de la enfermedad cerebrovascular y la atención neurológica intensiva y mi tiempo en el quirófano es una
fracción pequeña de mis responsabilidades clínicas. Además de realizar la cirugía, llevo pacientes en la planta del hospital, en la unidad de cuidados intensivos neurológicos y en urgencias, de donde me llaman por problemas neuroquirúrgicos. Veo a pacientes en consultas ambulatorias, donde discuto la reducción de factores de riesgo, el tratamiento médico y sigo la respuesta al tratamiento de mis pacientes. Con pacientes pre y post operatorios, y pacientes que nunca va a necesitar una operación gasto lo mismo que mis colegas de atención primaria, pero pago un montón más para la cobertura de responsabilidad médica.
Para una endarterectomía carotídea, mi operación más habitual, Medicare paga alrededor de $ 1000, que cubre mis servicios para el cuidado preoperatorio inmediato, la atención quirúrgica y todo el cuidado postoperatorio durante 90 días. En mi práctica, la cirugía de carótida se recomienda casi exclusivamente para la estenosis sintomática grave – donde tenemos excelentes datos que indican que la endarterectomía es muy eficaz para la prevención del accidente cerebrovascular. A diferencia de la atención preventiva inespecífica que comentamos anteriormente, el NNT para prevenir un ictus menos dos años es de seis. En otras palabras, yo practico un cuidado preventivo que es altamente efectivo y orientado al grupo más probabilidades tiene de beneficiarse. A pesar de todo esto, no cuento entre los médicos de atención preventiva, que Bruce Vladeck reconoció como la respuesta contra el aumento de los costes sanitarios. En cambio, yo soy uno de esos especialistas quirúrgicos pagados en exceso que son parte del problema.
Alguien me tiene que explicar esto
El tonto Simon
Ya hemos comentado en alguna ocasión y existe evidencia empírica que lo confirma, que uno de los males de la sanidad pública española es tener los dirigentes y/o gestores más tontos del panorama directivo español. La contrariedad mayor sin embargo no es ésta, ya estamos acostumbrados y lo llevamos con dignidad, lo peor es comprobar que este mal se contagia, o mejor dicho se multiplica. Comprobar que nuestros representantes y/o delegados, científicos o sindicales, son también bastantes simples, nos llena de estupor.
Es lo que sentimos cuando leemos los parabienes con la que ha sido recibida la reforma en la gestión y el control de los procesos por incapacidad temporal (IT) por parte de supuestos representantes de los médicos de atención primaria. Mostrar “satisfacción” con el proyecto de Real Decreto de IT muestra una más que manifiesta miopía e incapacidad de ver más allá en la importancia que tiene este componente en nuestro trabajo y en el sistema sanitario en general. Es también patético ver la lucha por apuntarse el tanto y la reivindicación de pionerismo de alguna comunidad autónoma.
Menos mal que nos queda, además de Portugal, gente crítica e inteligente que a pesar de una rémora estatalizante e izquierdista evidente, saben poner un punto crítico y avisarnos de los más que virtuales peligros de esta reforma. La Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios (FAISS), ha emitido un comunicado que resumimos a continuación para que nuestros representares y todo los trabajadores de atención primaria se den cuenta de que va en verdad, la “benéfica” reforma:
En estos últimos días, hemos tenido conocimiento en el seno de la Federación de Asociaciones de Inspección de Servicios Sanitarios (FAISS), de la existencia de un avanzado proyecto de Real Decreto (RD) destinado a regular determinados aspectos de la gestión y el control de la Incapacidad Temporal (IT). En general, consideramos que estamos ante un RD especialmente orientado a que las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social (MATEPSS), que gestionan cerca del 80% de la IT por contingencias comunes, sean las que dirijan esta prestación y actúen como autoridad de control de la misma, ignorando las propias competencias de los Servicios Autonómicos o Regionales de Salud (SRS) que conforman el Sistema Nacional de Salud (SNS), y actuando incluso por encima del propio Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) que, en algunos aspectos, también queda subordinado. Con esta circunstancia se pervierte el sistema, y quien debería ser controlado, se convierte en controlador.
El nuevo procedimiento propuesto no sólo no reduce la burocratización sino que la potencia, especialmente para el Médico de Familia o de Atención Primaria (MAP). El sistema de grupos y tablas de duración que diseña el RD resulta complejo y confuso, y el número de informes es excesivo y redundante. Igual ocurre con la gestión de Propuestas de Alta directamente al Centro de Salud (CS) por parte de múltiples oficinas de diferentes MATEPSS (frente a un único interlocutor que representa la Inspección Sanitaria, actualmente) y que puede redundar en fuente de conflictos e inseguridad jurídica tanto para MAP, como para pacientes.
El proyecto está cargado de prejuicio de incompetencia hacia los MAP, generaliza una presunción de fraude por parte de los trabajadores, imputándoles la carga de la prueba de que siguen enfermos o la no justificación de las incomparecencias, en un recorte de derechos sin precedentes. Con el único argumento, poco creíble, de ahorro de costes, se minoran las funciones de control y autoridad que viene ejerciendo sobre esta prestación sanitaria la Inspección de Servicios Sanitarios (ISS) del SNS, hasta casi ignorarla en su redacción. Este hecho supone, en la práctica, una desaparición y liquidación de funciones de la ISS, posiblemente irrecuperables en la gestión de la IT, en favor de las MATEPSS y su personal, que carece de la condición de funcionario o estatutario, y por lo tanto sin la posibilidad de ser considerado autoridad o agente de la misma.
Con la excusa del control de la prestación económica de la IT, se pretende liberar el acceso integral a la Historia Clínica Electrónica (HCE) para las entidades gestoras de aquélla: INSS, Instituto Social de la Marina (ISM), MATEPSS. Por el contrario, los MAP y la Inspección de Servicios Sanitarios no tienen acceso a los historiales de trabajadores de INSS y MATEPSS, siendo opaca para el SNS buena parte de la patología laboral de sus pacientes y el posible origen profesional de muchas contingencias comunes
Más información en Informe FAISS
En homenaje a el FORO y a la SEMFyC por su extraordinaros esfuerzos y desvelos por representarnos
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El cierre de un consultorio cercano, propiedad de una de esas instituciones por las cuales el Estado permite a su empleados bypasear el sistema sanitario que impone a las demás ciudadanos, nos ha permitido un cierto ejercicio de nostalgia. En efecto, uno se tiene que retrotraer a los tiempos de medico principiante, para recordar cómo se trabajaba con poca o ninguna información sobre el paciente y como se rellenaban todos los impresos a mano *.
Es curioso que pequeños institutos y mutualidades, a los que se presupone mayor agilidad y autonomía de gestión, mantengan en la práctica un sistema de funcionamiento tan obsoleto. Buscando por la web uno se encuentra además que no solo son“antiguos” en la forma de trabajar que imponen a médicos y pacientes. En esta época de recortes presupuestarios y de recursos de inconstitucionalidad contra tasas autonómicas del euro por receta, no deja de ser chocante que un organismo estatal acepte ser sujeto pasivo de una tasa impuesta por uno de sus proveedores y en concepto de gastos de facturación.
Así, según la reciente prórroga del concierto entre MUFACE y los Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la Mutualidad estatal se compromete a seguir pagando, además de los medicamentos dispensados, la cantidad de 0,01840 euros por receta facturada, en concepto de costes de grabación de datos (nº de colegiado, nº receta, código del medicamento) que, en cualquier otro ámbito se supone que corren a cargo del proveedor y no del pagador de la factura.
Si ello al menos se hiciera en beneficio de pacientes, médicos o contribuyentes, la medida tendría alguna justificación. Pero no es así: las prescripciones médicas las seguimos realizando a mano (a diferencia de las del resto de nuestros pacientes) y los consumos mutualistas siguen sin incorporarse a la estadística de consumos farmacéuticos con receta, pese a lo que ordena el plan estadístico nacional
En fin, hasta en esto funcionarios.
* Seria injusto no reconocer que este pequeño aluvión de nuevos pacientes ha traído también recuerdos nostálgicos «de los buenos»: pacientes respetuosos, colaboradores y agradecidos parecían ser una especie en peligro de extinción hasta que han llegado ellos ¡Gracias!





