EL TRATAMIENTO DE LA ….. DEBE SER PRECOZ Y CON DOSIS ALTAS

El titular esta tomado de una noticia y se refiere a una enfermedad neurológica pero se podría aplicar a cualquier proceso (incluso sin enfermedad) y es que parece una plantilla en la que solo hay que sustituir los puntos suspensivos por los nombres que toquen en cualquier momento y ya esta hecha la noticia. Revela muy bien el proceso de medicalización (medicamentalización) del proceso de enfermar en su vertiente colaboración médicos –industria farmacéutica.

El manejo de la………debe fundamentarse en la administración del tratamiento lo más precozmente posible y con dosis altas, ya que este enfoque es el que se está revelando más eficaz al retrasar la evolución de la enfermedad y su progresión.

Así lo ha explicado ………. ……., jefe de la Unidad de ……………del Hospital ….. ……, y uno de los expertos que ha participado en el simposio Manejo de las fases evolutivas de …….., organizado por la compañía ………… dentro de la Reunión Anual de la Sociedad Española de ……, en ……..

Aunque parezca de coña, no es una plantilla al uso, esta tomada de DiarioMedico.com

para cuando un debate serio sobre la receta electrónica

El careo

Madrid 02/02/2011 Tras el rechazo suscitado entre los profesionales de Atención Primaria por unas declaraciones del   responsable de Hospitales de Madrid, Antonio Burgueño, sobre el funcionamiento de dicho nivel asistencial y el trabajo de sus médicos, la Federación de Médicos y

Titulados Superiores de Madrid (FEMYTS) ha pedido una rectificación de este  responsable, quien ha contestado pidiendo un careo público al sindicato tras las elecciones autonómicas

 

copago emocional

La mayor parte de los usuarios del sistema sanitario público desconoce el coste de los servicios prestados

La estrategia de hacer conocer a los pacientes el coste real de la atención sanitaria en los sistemas de salud públicos mediante una nota informativa, es una iniciativa que pretende corresponsabilizar a estos del importante gasto en este apartado.

Es lo que se llama facturas sombra y al que creo que es más adecuado llamarle copago emocional.

En cualquier caso es un asunto intermitente y pendular, de tal forma  por razones inescrutables en un momento dado  la discusión emerge y los polemistas se sitúan en uno u otro bando dependiendo del momento político, o lo que es lo mismo que el que argumenta -o los suyos- este en el gobierno o en la oposición. Uno de los argumentos razonables de los que están contra esta medida, es que está por ver si merece la pena el gasto administrativos y de logística que conlleva, si compensa con el pretendido beneficio didáctico de fomento de la corresponsabilidad; y es que facturar tiene sus gastos y problemas sobre todo en sitios donde no se ha hecho nunca y no están acostumbrados.

Lo que no costaba ningún esfuerzo era  la antigua costumbre de poner el precio en los envases de los medicamentos, esta medida tan simple ayudaba a la ciudadanía saber  lo que No pagaban por su salud. Sin embargo y por mor de los cambios frecuentes de precios y las presiones del lobby farmacéutico esta simple ayuda ya no consta en los envases, ni siquiera en ese pequeño recuadro troquelado que se suele recortar para adjuntarlo a la receta correspondiente que se denomina cupón-precinto. Gracias a esta desafortunada supresión un paciente pensionista puede estar tomando un medicamento como Pradaxa a 158.19 € la caja, con la misma inquietud económica con la que toma unas gominolas de menta.

Pero de pronto leemos que el flamante conseller de salut catalan, Boi Ruiz  anuncia que en Cataluña se incorporara el coste de los fármacos, y eso como exponente del concepto de «sensibilización ciudadana»  y cuya pieza clave es una filosofía centrada en el ahorro y la valoración de lo público… ¡joer que frase!

Eso está muy bien pero la medida tiene trampa si  leemos con más detenimiento vemos que dice: “Los tratamientos que desde el próximo lunes extenderán los CAP de Girona ya incorporarán el coste de los fármacos”.

Es decir que los pacientes van a saber lo que cuestan los medicamentos, pero el precio lo van tener que poner en el centro de salud, es decir una inútil tarea burocrática más para los sobrecargados centros de atención primaria.

Y digo yo, no será más fácil hacerlo como antes, y como en todos los comercios: cada precio en su cajita

reclamado

Las reclamaciones sobre actuaciones médicas por vía judicial son un fenómeno creciente y raro es el día con que lo periódicos no nos despiertan  con alguna notica relacionada con ese tema. En ocasiones, la mayoría, son indemnizaciones millonarias que la administración sanitaria debe abonar como resultado de algún error médico, en otras son historias más o menos  truculentas, en las que siempre se amenaza al médico con acciones judiciales y de las que no se libran algún famoso con alguna enfermedad no descubierta a tiempo.  Sin embargo poco se escribe sobre las consecuencias que una reclamación judicial tiene para la vida personal y la práctica profesional de los médicos afectados.

En el número de Enero de este año de Revista Clínica Española se publica un artículo* que tiene este objetivo y en el cual se analizan las encuestas realizadas a 169 profesionales que habían sido objeto de una reclamación judicial. A pesar de que solo en el 6% hubo resolución judicial desfavorable, la mayoría de los encuestados viven las reclamaciones como una experiencia personal mala o muy mala que afecta a la disposición con que el médico encara su profesión, a la forma de trabajar y a su vida familiar. Las peculiaridad del sistema sanitario en España, con provisión publica y profesionales asalariados hacen que las características de las reclamaciones sean distintas tanto en calidad como en cantidad a la de otros países, pero el problema existe y tiene una importante repercusión en los médicos lo que debería llevar a las instituciones, colegios de médicos sociedades científica a plantear medidas preventivas y un enfoque distinto del actual. Acciones que intente paliar la sensación mas prevalente después de una reclamación judicial en estos compañeros que, aunque no lo diga el artículo, son la soledad  y la incomprensión.

* Perea Pérez B, Santiago Sáez A, Labajo-González E ,. Albarrán Juana ME, Sánchez-Sánche JA. Consecuencias de las reclamaciones judiciales sobre los médicos afectados. Rev Clín Esp 2011; 211(1): 17-22

pantalones de falto

Cuando llega el buen tiempo y el calor emerge, la aparición de pacientes con ropa excesivamente informal es la regla en nuestras consultas. Motivo de animadas charlas de café entre profesionales, para unos no se deberían permitir las camisetas sin mangas,  los pantalones cortos o las chancletas, mientras que otros se conforman con que al menos acudan vestidos y no en bañador como al parecer es frecuente en las zonas costeras. Mientras que se ha estudiado la vestimenta de los médicos y su influencia en la relación medico paciente son raros, si existen, los estudios que exploran la apariencia de los pacientes.

Me mantengo neutral en esta polémica de verano, pero me causa una especial sensación cuando aparece un paciente varón con un  determinado tipo pantalón. Son esos pantalones de largo especial por debajo de la rodilla pero por encima del tobillo  y que proporcionan a su usuario un soportable grado de informalidad y frescura”sin renunciar a una pretendida elegancia. Creo se llaman pantalones piratas, si bien habría que llamarlos mejor de grumete  que se sepa «ninguno de los grandes piratas de la Historia, ni en su versión real ni en su versión cinematográfica, tuvieron el acierto o la personalidad de ponérselos» .

Sean de pirata o de grumete a mi me recuerdan a mi niñez y a los “pantalones de falto”. Me explico. En el pueblo que me crié los niños siempre usábamos pantalón corto. Daba igual que hiciera calor o frío, las infantiles piernecillas siempre iban desnudas apenas cubiertas por unos calcetines eternamente caídos.  Eso que estoy hablando de frío de verdad, ese frío castellano que por la noche helaba los charcos y sembraba de carámbanos las faldas de los tejados. Daba igual, esta prenda no se relacionaba con la climatología sino con una cosa menos tangible como la madurez. El paso de pantalón corto a largo era el momento en que uno dejaba de ser niño y se convertía en hombre.

No había una fecha fija en tan trascendental cambio, para unos era la primera comunión, un tanto prematuro, pero ese día, muchas veces el primero, todos íbamos “de pantalón largo”. Para la mayoría era ese momento de aparición del primer vello en cara y sobre todo en piernas. Un día cualquiera y sin avisar, nuestra madre se fijaba en nosotros de distinta forma de la habitual, a partir de entonces y sin mediar palabra los pantalones nuevos serían ya y para siempre pantalones largos. Digo para siempre porque a nadie se le ocurría una vez conseguido el estatus de “hombre” retroceder a los infames pantalones cortos. Fuera verano o hiciera mucho calor, solo los turistas y los adictos a los campamentos juveniles se rebajaban a vestir esta ridícula prenda olvidada en los cajones de la niñez.

A pesar de lo escrito había una excepción, eran unos pantalones de largo distinto, ni cortos ni largos, que llevaban un grupo muy especial de personas. Un grupo misceláneo y que desde variadas etiologías tenían el factor común de una discapacidad mental. Esas personas se conocían en estos pueblos con el término tan gráfico como no deseable de “faltos”. Nunca reconocí un rasgo de crueldad (probablemente ahora si lo haría) en el nombre, o en la manía de sus propias familias de hacerles vestir este tipo de pantalones, más bien lo contrario. Su indumentaria daba un aviso: soy un adulto y por eso no utilizo pantalones cortos, pero conmigo tendrás que tener a veces la paciencia y el cariño con que se trata a los niños, soy diferente y por eso tampoco llevo pantalones largos del todo. Los tiempos han cambiado, ya no se necesitan este tipo de signos y las diferencias se expresan de forma más sutil  y menos discriminatoria, pero uno en su memoria, siempre conocerá este tipo de pantalón semicorto como “pantalón de falto” que no de pirata.

domiciliación del hospital

Pronto se publicara el boom de gestión sanitaria del año: EL libro blanco de la domiciliación del hospital. Edit. MásTontunez, Madrid:2011

Con abundante evidencia científica las nueva formas de gestión de hospital se abren paso y entre ellas la domiciliación. Basta ya de hospitales grises y habitaciones anonimas, basta de pasillos poco poblados surcados por tios/as en pijamita con gorros ridículos, basta de bip bip y olor a cloroformo 2.0, basta de intervenciones sin sentido. El ultimo meta- análisis del NEG (News Especialistes Gorronezs) ha demostrado que los hospitales son nefastos para la salud, y que los gestores harían bien transformado estos en calles y domicilios.

Bastara con encalar las paredes, poner rótulos con nombres en las esquinas de cada pasillo, números en las habitaciones, traer flores, contratar algún que otro paseante, músicos y algún perrito que haga sus necesidades periódicamente, para lograr en su hopital un autentico y SANO ambiente callejero. Por supuesto estos nuevos hospitales domiciliados estarán atendidos por médicos home-internist (un nueva subespecialidad) junto a médicos de familia mercenarios.  Ambos irán pertrechados de recetas, bolis, pan y abundantes formularios que junto a técnicas quesoloellossabenhacer servirán para satisfacer todo tipo de demandas biopsicosociales que son las que realmente amenazan la salud.

Con estas y otras medidas, que iremos desgranado se logra la domiciliación del hospital: eficacia probada.

Dedicada al Dr Bonis y al internista feroz.

sigue mi vida sin ti

trabajando para mi

Cuenta Ray Moynihan en su libro Selling Sickness: How the World’s Biggest Pharmaceutical Companies Are Turning Us All into Patients que ya hace mucho tiempo el responsable de una muy importante compañía farmacéutica declaro en un ataque de franqueza que «le disgutaba que los mercado potenciales de la compañía se hubieran limitado a personas enfermas» lo que el quería era fabricar medicamentos para gente sana y así poder vender a todo el mundo.

Algo así le ha pasado a la responsable de informática de una noseque asistencial (sustituyen a las antiguas áreas sanitarias) de Madrid, cuando les decía a los médicos de un centro de salud: «a partir de ahora vais a trabajar para mi».
Gracias a un buen compañero y perspicaz médico, que la oyó tras el curso de formación de la nueva (des)aplicación de historia clínica electrónica, el acto fallido de esta irresponsable de informática nos desvela una vez más para que están diseñados los nuevos sistemas de información en atención primaria.

Mientras tanto nadie responde, y el bodrio de AP-Madrid se va introduciendo, algunos colegas aplauden, otros asienten y la mayoría siguen callados. Seguir así chavales: lo estáis haciendo muy bien

pues eso