Etiquetado: salud pública

fumar era un placer

#mividasinti. Si amigo yo te comprendo, ¡de verdad!,  porque yo también fumaba,  y procuro no negar la evidencia. Sí, estoy contigo  cuando dices que los gobiernos, especialmente los de izquierdas, tiene tendencia a regular en exceso, a meterse donde no deberían, a coartar la libertad en aras de un bien hipotético y futuro.

También estoy contigo en que no hay cosa más cursi y pesada que un antitabaco militante, esos personajes resultado del cruce entre la señorita Rotenmeyer y Calimero, que son la  enardecida plaga que tenemos que  soportar en estos nuevos tiempos. “Me está molestando con el humo” me decía al aire libre uno de estos seres, mientras su perrito me meaba prácticamente en los pantalones y había dejado un recuerdito en forma de mierda unos metros más allá.

Fumar es un placer, genial, sensual… ¡si! y parece mentira que no se reconozca, que se intente escamotear  que todas las drogas tiene un efecto gratificante, por eso se utilizan ¡joer! ; que luego no compense por los males que producen, o que su uso conlleve la desgraciada dependencia, es harina de otro costal. Pero no hay cosa mejor que algunos, si algunos solo, cigarrillos después de una buena comida, en un momento de nerviosismo, soledad, después de un buen ……pues eso.

Pero igual que no tiene ningún sentido culpabilizar a un fumador, y que tienes tus razones para hacer lo que haces, es de idiotas eso “de que se joda mi capitán, que no como rancho”. Hace tiempo que dejaste de ser un adolescente para saber discernir cuando una cosa te perjudica sin más y que esto es independiente de que te la prohíban unos gilipollas.

Las leyes antitabaco que restringen o prohíben fumar en lugares públicos persiguen un triple objetivo disminuir el consumo de tabaco, atenuar la exposición al humo del tabaco de los no fumadores y desnaturalizar la costumbre de fumar. Lo mejor es que es una medida de salud pública que tiene éxito, no es costosa, y al mismo tiempo que cura actúa con dimensión preventiva.

¿Una ley que cura?  ¡o sea que ahora resulta que la Pajín es sanadora!. Pues sí,  sabes que curar es disminuir el número de casos de una enfermedad ¿verdad? pues estas leyes disminuyen de forma rápida clara la incidencia de muchas enfermedades en fumadores y puede que en no fumadores,

ya…!que no te lo crees?!

De muestra un botón, varios estudios nos ha descubierto que en los lugares donde se ponen en marcha leyes  que restringen fumar en lugares públicos y centros de trabajo, se producen reducciones significativas en las tasas de  infartos de miocardio (ataque al corazón). Un cardiólogo americano Stanton A. Glantz ha publicado varios meta-análisis (un meta-análisis es un estudio que recopila y sintetiza los resultados de estudios previos) donde se muestra que  el número de pacientes atendidos por infarto disminuyen  tras la entrada de vigor de disposiciones restrictivas. Es decir que cuando se estudian las tasas de infartos de miocardio antes y después de implantar una ley antitabaco se ve que el número de infartos disminuye.

Paisaje de Helena (Montana) por Bitterroot en Flirck

El primer estudio de este tipo se  realizo en Helena la capital del estado de Montana, donde Sargent y otros autores vieron una caída significativa de los ingresos hospitalarios por infarto agudo de miocardio tras la puesta en marcha de una “ley de ambientes libres de humo” en esta pequeña ciudad. Vieron además que el tamaño del efecto fue sorprendentemente grande: una caída de 40% en los ingresos, ademas cuando la aplicación de la orden se suspendió, los ingresos por infarto dentro de Helena volvieron a rebrotar. Sargent, también examinó los ingresos en el hospital de las personas que viven en los alrededores de Helena en los que la ordenanza antitabaco no se aplicaba, ¿y qué paso? pues que no encontró ningún cambio en los ingresos por infarto en estas zonas.

Más tarde en una localidad del estado norteamericano de Colorado, curiosamente llamada Pueblo, una ordenanza prohibió fumar en lugares de trabajo y edificios públicos, incluyendo restaurantes, bares y locales de ocio. Dieciocho meses después se comprobó que esta medida redujo en un 26% los ingresos hospitalarios por infarto de miocardio entre los habitantes de la ciudad. Las hospitalizaciones por infarto no cambiaron de forma significativa entre los residentes del condado fuera de la ciudad donde se aplico la ordenanza, ni en una zona vecina de características similares El Paso County, donde no se aplicaron medidas antitabaco. Los autores de este estudio concluían con un párrafo claro y contundente: “Se pueden salvar vidas con fármacos y dispositivos caros y sofisticados -añade-, pero esta sencilla acción comunitaria condujo a 108 infartos menos en un período de 18 meses “Adoptar una ordenanza anti tabáquica tiene el potencial de mejorar rápidamente la salud cardiovascular de la comunidad”.

Meta-análisis de los efectos de las políticas de ambientes libres de humo en la reducción de riesgo de infarto. ES= el tamaño del efecto de la reducción prevista relativa de cada estudio, e IC 95%) es el intervalo de confianza del 95% para la ES.

Estos estudios y resultados se ha replicado en otros lugares y países como se puede comprobar en el meta-análisis citado y en sus actualizaciones sucesivas.  Con todas las limitaciones de los estudios observacionales, muestran con bastante claridad los efectos beneficiosos de promulgar y aplicar unas disposiciones que prohíban fumar en lugares públicos. Estamos hablando de un problema de salud pública y estas medidas de salud pública son muy eficaces, aunque se concrete en odiosas leyes hechas por más odiosos políticos y grupos de presión

No se trata de un tema moral o de que te sientas un apestado, ya sabes a partir de ahora antes de criticar estas medidas y antes de echarte un cigarrillo, ponte la mano en el corazón y veras que gracias a estas cosas no te duele, ni te dolerá. A los antitabaco y a los políticos a lo mejor les da igual, pero a ti y a tu familia no

Aunque solo sea por eso deja de fumar ¡coño!

Más información en Mi vida sin ti

e-David contra Goliat

Efectivamente el pequeño David electrónico, personalizado por un  médico de familia radicado en Plasencia, ha podido esta vez, una vez más, con Goliat. Un gigante creado por un laboratorio farmacéutico, vestido por un gabinete de comunicación y arropado con la colaboración  cómplice de organizaciones sanitarias, médicos y periodistas. La campaña de Sensibilización de la Importancia del Dolor, ha reproducido una de tantas campañas que se dan últimamente en el panorama sanitario español cuyo objetivo final es la promoción de un determinado medicamento. Siguen un modelo ya clásico, que nace en la  imposibilidad de publicidad directa al consumidor, la creatividad exitosa de los nuevos publicistas y el agotamiento de los canales de comunicación directa con el médico.

Más o menos funciona así: se busca el problema y el presunto objetivo que van desde el dolor a la hidratación, pasando por el cáncer de cérvix o la salud ósea. Se realiza una campaña  general destinada a profesionales, políticos, público general o periodistas (o a todos a la vez), en la que figura una asociación, fundación, liga  o similar relacionada con el tema – antigua o creada adhoc-. La que en verdad paga, es la industria farmacéutica o el grupo de presión que corresponda. En esta campaña  se exalta de forma genérica la importancia del problema mediante libros blancos, experto(s),  premios periodísticos y científicos, jornadas, etc.  Se incluyen exageraciones del problema, referencias a lo mal que se hace -por supuesto en atención primaria- y se crea la necesidad imperiosa de encontrar una solución. La solución aparece después en forma de medicamento, tecnología diagnóstica, yogurt con bifidus o agua embotellada, en una promoción distinta pero íntimamente relacionada.

Los protagonistas de estas historias denunciadas en este y otros blogs, son tres: la industria, los gabinetes de comunicación y los profesionales. En ese último grupo se incluye médicos expertos con intereses a veces no muy confesables, pero también asociaciones de pacientes “profesionales”, atolondrados médicos y periodistas que recogen el papel de pringaillos difusores del mensaje, y a veces la administración que hace de panoli garante de unos intereses contrarios al bien público. En mi opinión los malos, o los peores, de la película son los profesionales colaboradores interesados pero eso ya es otro asunto.

Pero esta vez la cosa ha sido distinta, gracias a Internet y un médico de familia respondón, un periódico de tirada nacional e influencia- EL PAÍS–  ha sacado a la luz este tipo de maniobras y en concreto el entramado de una de estas campañas, que llevaba un tiempo promocionándose en medios profesionales y que se situaba en la fase final de aparición del producto solución. La Plataforma Sin Dolor y la campaña de Sensibilización de la Importancia del Dolor cumple todos los requisitos comentados más arriba -incluido el insulto a la atención primaria- y algunos más (lo del dolor y sus especialistas es digno de estudio)

Bien es verdad que se han utilizado vías de comunicación tan antiguas como las cartas al director y que se ha contado de forma inesperada con la sensibilidad de la defensora del lector especializada en temas sanitarios,  pero también que sin Internet y el poder que da a los pequeños nunca se hubiera producido tan desigual batalla y mucho menos se hubiera ganado.

Parafraseándo el lema de la infausta campaña “Cada dolor tiene su historia, EVAlúalo” podriamos decir “Cada campaña relacionada con la salud tiene  sus (dos) historias: una confesable y otra no tanto ¡COÑO…celas!

Enhorabuena Enrique.

un añito