Categoría: Medicamentos

Galicia canibal

Una de las cosas buenas de las autonomías es que puedes criticar (o aplaudir) a los políticos sin que algún baboso residente en Mallorca te acuse de ser de una ideología u otra. Como hay de todo en todos lados y curiosamente hacen las mismas cosas, pues un trabajo que te ahorran. Curiosamente los “liberales” del PP están resultado ser más intervencionistas que sus contrarios de recia tradición. En Madrid y con la excusa, o el objetivo que no se sabe muy bien, del área única están regulando en los centros de salud hasta la hora de ir al váter que sera vigilada por ex coordinadores transmutados en estrictas gobernantas.
Pero hay más sorpresas, en Galicia se apuntan, con algo de originalidad eso sí, a la epidemia de tentación totalitaria farmacéutica que recorre nuestros lares y cuya principal consecuencia es el recorte de libertad de prescripción de los médicos de atención primaria.
Lo hacen con un tan curioso, como ilegal catalogo propio de medicamentos y para más modernidad los pactan con los sindicatos.
¿Que tendrán que ver los sindicatos con este tema?
Pues más bien poco, a no ser que se quiera para simular un inapropiado consenso o sumar adhesiones inquebrantables tipo colegio de médicos de Vizcaya u Osatzen.
Por si acaso hubiera alguna duda, basta con leer las declaraciones de los sindicalistas: «Con el nuevo catálogo no se merma la libertad de prescripción del facultativo porque podrá seguir recetando lo que considere oportuno entre las marcas que consten en el nuevo nomenclátor. En lugar de la mítica Aspirina de la famosa Bayer recetaré otra marca con el mismo principio activo: ácido acetilsalicílico, por ejemplo», explica Andión.

Eso si no desmerecen en la escala del horror por obvias a las de la consejera: Apostamos por «los mejores medicamentos al mejor precio», defendía ayer la conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, desde Ourense.

A las que desde Madrid responden: «Si sale adelante lo impugnaremos», advierte el Ministerio. Solo País Vasco y Castilla-La Mancha aplicaron iniciativas para incentivar la prescripción de genéricos pero no “se atrevieron”(- el entrecomillado es mio) a alcanzar rango de ley.

libertad de prescripción

Las profesiones sanitarias analizan conjuntamente los principales cambios cualitativos que reportará el nuevo R.D. de Receta. En médicos y pacientes

Al respecto, y como apuntó durante su intervención el presidente de la OMC, el doctor Juan José Rodríguez Sendin, «la prescripción es un acto puramente clínico que se efectúa en un ambiente clínico y no debe ser sustraída, bajo ningún concepto, de este ambiente, al ser un acto con el que culmina un proceso asistencial, debiendo estar perfectamente identificado y colegiado el profesional que lo realiza».

En ese ambiente clínico -añadió- el profesional debe ser libre, entendiéndose bajo una libertad responsable, que significa que al médico que ejerce y prescribe libremente no le debe importar dar explicaciones, ése es el máximo nivel al que se puede llegar en la libertad de prescripción. En dicho marco de la prescripción libre cuando se receta un fármaco, lo tiene que hacer el profesional encargado de ello, y no ser intervenido por nadie ajeno a ese ambiente clínico. Esto también conlleva el respeto a esa prescripción, y al llegar a su dispensación, si por alguna circunstancia tuviera que ser alterada, ha de ser por razones estríctamente tasadas».

No se si te enteras tocayo pringaillo, por cierto al ser tú secretario de un colegio de médicos provincial en cierto modo Sendin es tu jefe, aunque sea espiritual

¿ también le vas a insultar? o el anonimato y la estupidez no te da para más.

¿Por qué lo llaman racional cuando quieren decir pasta?

Entre el pionerismo y la cursilada anglófila se mueve esta noticia, en la que una vez más aparece el uso racional del medicamento y en la que la protagonista es en realidad la obsesión por el gasto farmacéutico.

La verdad es que en tiempos de crisis y de recorte del gasto es una obsesión justificada, también  que el uso racional del medicamento es una obligación de todos y en todos los tiempos y, que la formación en este campo, a tenor de lo visto en algunos círculos profesionales, nunca esta de más.

Pero una cosa es eso, y otra que nos traten de vender como novedosas y con un termino anglo extraído del ridículo mundo de los negocios lo que no son más que sesiones clínicas impartidas por gente cercana y respetada, como un colega de la misma área.

Estas técnicas de formación se realizan desde hace mucho tiempo y en muchos sitios así que la noticia queda bastante naif,  pero bueno estamos en tiempos revueltos y uno tiene que posicionarse…… se entiende.

También se disculpa, porque aunque sigue la estela del recorte, al menos tienen la delicadeza de:  «querer que nuestros profesionales tengan todas las herramientas a su alcance con evidencias para que puedan tomar sus decisiones con libertad y sabiendo cómo está la situación en estos tres grupos farmacológicos y cuáles son sus verdaderas indicaciones»

Mejor así, que no hacerlo a la vasca o con marrullerías castellanomanchegas y es que el señorío de Madrid es proverbial 🙂

el más rápido en la ciudad de la información medica

Speed, accuracy, and confidence in Google, Ovid, PubMed, and UpToDate: results of a randomised trial.

Velocidad, precisión y confianza en Google, Ovid, PubMed o UptoDate: un ensayo aleatorizado.

Este es el titulo de un artículo publicado en la revista Postgraduate Medical Journal donde se evalúan cuatro herramientas de búsqueda de información utilizadas para responder preguntas clínicas y se evalúan en términos de precisión, velocidad y grado de confianza de los usuarios.

De diciembre 2008 a junio 2009, estudiantes de medicina, médicos residentes y médicos de la University of Virginia Health System, contestaron a un conjunto de cuatro preguntas clínicas relacionadas con la anestesia y/o cuidados intensivos con un plazo de 5 min, y utilizando Google, Ovid, PubMed,UptoDate (sólo una herramienta de búsqueda por pregunta). Al final de cada búsqueda, los participantes estimaron sus resultados en una escala de cuatro puntos de confianza. Una a tres semanas después de responder a las primeras cuatro preguntas, los usuarios se asignaron al azar a una de las cuatro herramientas de búsqueda, y se les pidió responder ocho preguntas, cuatro de las cuales se repitieron. La variable de resultado primaria fue definida como una respuesta correcta con el mayor nivel de confianza.

De los resultados se deduce que los usuarios de Google y Uptodate eran más propensos que los usuarios de PubMed a responder a las preguntas correctamente. Los sujetos tenían más confianza en UpToDate, mientras que Google era la herramienta de búsqueda más popular. Las búsquedas en Google y UptoDate fueron más rápidas que las búsquedas en PubMed o con Ovid.

Los autores concluyen que las herramientas de búsqueda no basadas en Medline no son inferiores a las que si se basan en esa base de datos cuando se trata de contestar con evidencias preguntas clínicas relacionadas con anestesia y los cuidados intensivos.

Mi conclusión es que por fin tenemos la coartada para poder utilizar Google sin complejos de documentalistas revenias.  Serendipia para unos, la nueva forma de buscar información médica para otros, el uso de herramientas de búsqueda como Google une a su potencia, la rapidez y facilidad de uso lo que revierte en un ahorro importante de esfuerzos en las búsquedas de información. Se pueden encontrar herramientas de búsqueda y base de datos mejor construidas, más estructuradas, incluso más científicas, pero ¿son tan útiles como Google?

si los das sin receta pueden dejar de curar

El articulo sobre la venta de antibióticos sin receta al que nos referíamos en una entrada previa y que descubrimos por una noticia de El Mundo se publico a mitad de agosto en Eurosurveillance revista científica europea dedicada a la epidemiología, vigilancia, prevención y control de enfermedades transmisibles, no muy conocida y razón por la cual no la pudimos encontrar en su momento.
Con el titulo Small pharmacies are more likely to dispense antibiotics without a medical prescription than large pharmacies in Catalonia, Spain, dos conocidos médicos de familia interesados en enfermedades infecciosas y con una larga trayectoria docente e investigadora en este campo, hacen el estudio que a muchos nos hubiera gustado hacer aunque solo fuera por poner de manifiesto una irregular situación no habitual en los países vecinos pero que aquí goza de una larga y penosa tradición. Nos referimos a la venta de medicamentos de prescripción sin la obligatoria receta médica y que en el caso de los antibióticos es especialmente sangrante por lo que tiene de frecuente y por su impacto en el desarrollo de resistencias bacterianas.

Fueron precisamente las resistencias a Streptococcus pneumoniae el motivo y la disculpa de una alarmante carta al director publica en el New England Journal of Medicine que ponía sobre aviso a los visitantes que iban a viajar a España durante el año 1992 con motivo de las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla. Esta carta fue oportunamente contestada por los servicios médicos de las Olimpiadas de Barcelona, si bien siempre queda en el aire la sospecha de que España se comporta en este tema como un país tercermundista, en parte debido a nuestra liberalidad en exigir la obligatoria receta médica para la dispensación de cualquier medicamento que lo requiera.

Salvando esta digresión, decir que los autores publicaron el estudio principal hace un año, en el se describía como durante el año 2008 dos actores acudieron a una muestra aleatoria de las farmacias pidiendo a un antibiótico bajo tres supuestos clínicos simulados: una infección urinaria, dolor de garganta y un caso de bronquitis aguda. Se hicieron vistas a casi doscientas farmacias y se obtuvieron antibióticos en cerca del ochenta por ciento cuando lo que se simulaba era una infección del tracto urinario, el 35% cuando era un dolor de garganta, y el 17 % cuando la bronquitis aguda era el cuadro que se simulaba.

El estudio publicado ahora examina la relación entre el tamaño de la farmacia y la probabilidad de obtener antibióticos sin receta. Para ello y partiendo de los datos estudio principal muestra que de las casi doscientas farmacias visitadas se obtuvieron antibióticos en casi la mitad (45,2%), en dos tercios de las farmacias que se podían considerar pequeñas (un solo mostrador y un máximo de dos profesionales dedicados a la venta), un tercio de las medianas y solo un doce por ciento de las que se podían considerar farmacias grandes.

Se confirma así la hipótesis inicial que suponía que las farmacias pequeñas venden más antibióticos sin receta que las farmacias grandes. Entre todas las razones posibles, la que se alzan como más importantes es la necesidad de las farmacias pequeñas de generar más ingresos con la venta de medicamentos con receta y la necesidad de retener a posibles clientes.

Según los autores estos resultados deben ser tenidos en cuenta por los programas destinados a lograr un uso más prudente de los antibióticos. y según mi opinión es sorprendente de que a pesar que se publiquen estudios como estos – el primero hace más de un año- pasen desapercibidos y sigamos con un escenario similar. Tan cierto es esto último que un médico de familia cuya consulta está muy cerquita del ministerio de sanidad, está haciendo un mapa 2.0 sobre las farmacias de la vecindad que dan antibióticos sin receta.*

* lo que no se es con que objetivo, si hacerles publicidad o como denuncia 2.0

Si va al hospital no se olvide las recetas (o los medicamentos)

Si va al hospital no se olvide las recetas (o los medicamentos) y no deje que ningún listillo/a le mande a otro lado a perder su tiempo. Como puede ver arriba estan obligados a dárselas según una resolución de la vicenconsejería de asistencia sanitaria de la comunidad de Madrid.

Si le ponen pegas o no quieren dárselas descargue este documento y déselo a los responsables.

de por vida

Desde los tiempos del stugeron aka “las gotas del riego” se oye esta frase con machacona regularidad cuando uno pregunta a los pacientes  y… ¿cuánto tiempo le dijeron que tomara el tratamiento?

Tan frecuente era y es que en un momento dado uno empezó a sospechar que los especialistas de los ambulatorios eran agentes camuflados de El Ocaso.  Sabido es que lo único seguro que es “de por vida” es la cuota mensual del seguro de deceso de esta compañía aseguradora. Aparte de la afición a la infinidad temporal en el vademécum de nuestros colegas, lo que si es real es que en medicina sabemos poco sobre cuánto tiempo deben durar los tratamientos.

Según un editorial del BMJ para tomar decisiones basadas en la evidencia sobre una intervención determinada, los clínicos y los pacientes necesitan saber las respuestas a tres preguntas :

  • ¿Hace más bien que mal?
  • ¿La intensidad del tratamiento?
  • ¿Durante cuánto tiempo debe darse?

Toma de decisiones sobre la duración del tratamiento

Aprovechando un estudio publicado en la misma revista, que evalúa la duración del tratamiento con quetiapina tras un primer episodio de psicosis, esta editorial se plantea la tercera cuestión. Nos recuerda que tenemos pruebas de alta calidad sobre la eficacia de muchos tratamientos, pero en comparación, sabemos poco sobre la duración de estas intervenciones.  Tanto en procesos agudos, donde las duraciones estándar son bastantes más arbitrarias del que se piensa, hasta enfermedades crónicas donde los pacientes están expuestos a tratamientos durante meses, años o incluso década  por el simple hecho que no se sabe muy bien cuando hay que parar.

Para tomar decisiones informadas sobre la duración,  los ensayos clínicos donde se “ensaye” directamente la duración de la intervención, proporcionan la mejor evidencia. Pero este tipo de ensayos no son muy habituales con lo que los autores hacen una propuesta sobre el tipo de estudios que podemos utilizar para responder a las interrogantes sobre duración en ausencia de tales ensayos (ver tabla)

Las intervenciones realizadas por un tiempo demasiado corto pueden provocar resultados adversos prevenibles, como recaídas o recidivas. Si los tratamientos se dan durante demasiado tiempo los pacientes están en un riesgo innecesario de efectos adversos y se malgastan recursos.

Es por eso que la duración importa y por lo que el de por vida debería desterrarse del argot médico y de la cabeza de los pobres pacientes.

A no ser eso sí, que existan pruebas solidas con certeza manifiesta de que el tomar indefinidamente el fármaco sea más beneficioso que perjudicial

¿Conoce Ud. algún caso?

La libertad de prescripción y el fomento del uso de genéricos

Vicente Baos y yo hemos comentado la importancia de este tema y hemos pensado dar nuestra visión de forma coordinada. Esperamos que las personas que leéis nuestros blogs participéis en este necesario debate.

Cualquier día en una consulta de atención primaria:
Dr. Oliva: Bueno Luis, si le parece y aprovechando que le tengo que ajustar las dosis, le voy a cambiar el medicamento que toma para la tensión por uno genérico. Los genéricos son medicamentos equivalentes, que son iguales que los de marca, pero…
D. Luis: (Interrumpiendo al doctor) Sí, lo que usted diga me parece bien.
Dr. Oliva: Pero hombre, Luis, déjeme que se lo explique y así ve Ud. las ventajas y los motivos que tengo para cambiarle el medicamento.
D. Luis: vale explíquemelo, pero si Ud. lo cree conveniente, con su palabra me basta. Seguro que es lo mejor para mí.
Dr. Oliva: (azorado) ¡Ya! ¡Sí! claro……. y eso
D. Luis: Pero doctor, ¿cómo no va hacer lo mejor para mí, si es Ud. Mi médico?

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Según una encuesta realizada por la Fundación BBVA, los españoles tienen poca confianza y dudan del trabajo que realizan sus representantes públicos, así como los propios partidos políticos, los sindicatos e incluso las autoridades religiosas que aparecen como las profesiones e instituciones que menos confianza inspiran a los españoles. En el lado opuesto están: médicos, maestros y científicos, que obtienen, por este orden, las mejores notas. Además, aprueban con dificultad: periodistas, funcionarios, empresarios, jueces y militares. El estudio, en el que han participado 21 000 ciudadanos de 12 países de la UE, además de Suiza y Turquía, señala que esta valoración es similar a la media de los ciudadanos comunitarios.
El Correo de Andalucía 03/08/2010

El uso racional del medicamento (URM) tiene, para profesionales y profanos, distintas -que no diferentes- connotaciones. Para los primeros es un concepto acotado y sistematizado por la OMS desde 1985, mientras que para los segundos significa “eso”: usar con justicia y de forma adecuada, sin desperdicio. La definición de la OMS se formuló en la conferencia de expertos sobre URM, celebrada en Nairobi en 1985, y dice que el URM es que «los pacientes reciban fármacos apropiados para sus necesidades clínicas, a dosis ajustadas a su situación particular, durante un periodo adecuado de tiempo y al mínimo costo posible para ellos y para la comunidad.»

Esta definición ha sido evocada “ad nauseam” en los últimos años, por gestores y farmacéuticos de la administración, como un argumento principal en sus cordiales encuentros periódicos con los médicos prescriptores. En un loable intento de “poner razón” en un escenario salvaje, heredado de épocas anteriores, el uso racional y el coste-oportunidad eran términos que como un mantra se oían con regularidad, hasta el punto de que muchos sufrimos la transformación espiritual que nos llevo a la Verdadera Medicina en comunión con gestores y técnicos del medicamento.

El problema es que no se contempló la totalidad de la definición, bien porque unas frases cortitas son más fáciles de cumplir, bien porque era lo único que se podía medir o bien porque era lo único que les importaba. El caso es que URM se igualó a “…al mínimo costo posible para ellos y para la comunidad”. Se empezó a igualar, de forma artera, coste con calidad, y buenos médicos con los que usaban medicamentos (más) baratos. De igual modo se diseñaron políticas basadas en conceptos falseados y apretadas adaptaciones de términos como fármacos genéricos o prescripción por principio activo.
En honor a la verdad, estas apreciaciones no eran generales y muchas personas, los técnicos sobre todo, mantenían la cabeza fría y los conceptos claros: el objetivo no era bajar costes -que también -, sino utilizar de forma racional los medicamentos. Por otro lado, estas medidas y otras tomadas directamente por la administración sanitaria, conseguían hasta cierto punto racionalizar el anárquico mercado español del medicamento e igualarlo a los de países de similar nivel socioeconómico y, sobre todo, eran respetuosas -casi siempre- con el médico clínico que prescribía los fármacos.

El problema surge cuando, amparándose en la crisis económica, moderna excusa para cualquier tropelía, determinados políticos autonómicos ven la posibilidad de cumplir directamente sus deseos de bajar el gasto farmacéutico a cualquier precio. El uso generalizado de la historia clínica informatizada en atención primaria, les permite sustituir los medicamentos que los médicos prescriben a cada uno de sus pacientes, por equivalentes más baratos. Era una tentación y han caído. Para qué andarse con tonterías y contemplaciones, si con el poder que les da la informática – una informática desarrollada por y para ellos – pueden hacerlo sin contar con nadie. Lo han hecho, y la impunidad hace que otros les copien y el método se propague como la pólvora por el resto de España.

Pero el problema es que estas medidas son ilegales y ellos lo saben, el problema es que estas medidas son pan para hoy y hambre para mañana. El problema es que estas medidas desprecian el trabajo de mucha gente que honestamente cree en el URM. El problema es que estas medidas no cuentan con la opinión de médicos ni de pacientes, faltándoles al respeto y restándoles una deseable y necesaria autoridad moral. El problema es que estas medidas se inmiscuyen, sin ningún recato, en la intimidad del encuentro entre estos dos actores. El problema es que atentan directamente contra la libertad de prescripción, libertad que no está exenta de responsabilidad, pero que es una garantía de que el paciente va a recibir lo que su médico considera mejor para él. El problema surge cuando leemos ENTERA la definición y vemos que el URM solo se puede practicar en una consulta y no en un despacho.

Para ver si los pacientes reciben fármacos apropiados para sus necesidades clínicas, a dosis ajustadas a su situación particular, durante un periodo adecuado de tiempo y al mínimo costo posible para ellos y para la comunidad se debe estar enfrente de él, tras haber realizado un complejo acto que se llama consulta médica, de la cual, la prescripción racional es un aspecto indivisible… y eso solo lo hace un MÉDICO, no un licenciado en medicina, ni un farmacéutico o un periodista, no un ordenador o una estadística, ni siquiera un político.

como la pólvora

Xanadu-20 de Agosto de 2010. Kermit the Frog

Si, como la pólvora se entiende la tentación totalitaria. Ahora les toca los cántabros donde una mente preclara ha decidido liberar a sus profesionales de dilemas y controversias. Por correspondencia y algo de chulería han aplicado el famoso metodo CPC (Calidad en la Prescripcion por Cojones). Aunque algo complejo para mentes normales este método consiste basicamente en «turecetaloque tedelaganaqueyolocambiareporloquequiera» a lo que se añade «queparaesosoyeljefeytengoelordenadorporelmango». Sus principales elmentos son prescripción informatizada, poca decencia gerencial y algo de atonía profesional.
Es el mismo método e indicador que con alguna variantes se viene aplicando con más pena que gloria en las comunidades autónomas de Castilla-La Mancha y País Vasco con decepcionantes resultados iniciales. Prestigiosos médicos y sociedades científicas han callado, cuando no apoyado estas medidas en un claro indicio de que la atención primaria necesita renovar sus lideres con urgencia.

CANTABRIA

Más de la mitad de los medicamentos que se recetan son genéricos

El Sistema Cántabro de Salud afirma que los historiales clínicos serán modificados a través del sistema informático y que nunca intervendrá una persona física

Noticia originalRecetar un medicamento en base a su principio activo es la tendencia habitual en los países europeos y Cantabria quiere seguir sus pasos. En este momento, en el 52% de las recetas que se extienden en la región aparece el principio activo y no el medicamento original. El objetivo es llegar al cien por cien, aunque no hay una fecha tope para ello.
Ésta es la razón por la que a finales del pasado mes de julio, la gerencia del Sistema Cántabro de Salud (SCS) envió una circular a los médicos de Atención Primaria indicándoles que en breve desaparecerían de las historias clínicas de los pacientes los medicamentos originales cuyo principio activo fuera la atorvastatina y el clopidogrel y cuyas marcas comerciales son ‘Zarator’ y ‘Cardyl’, en el caso de la primera, y ‘Plavix’ e ‘Iscover’, en el caso del segundo.

Pero los galenos pusieron el grito en el cielo y el Colegio Oficial de Médicos de Cantabria ha llegado incluso a amenazar con acudir a los tribunales si no se retira esta iniciativa. Los profesionales consideran que al tener que entrar en los historiales clínicos de sus pacientes para cambiar las prescripciones «se vulnera la seguridad y la confidencialidad» de los enfermos. También dudan de que los genéricos de estos fármacos tengan la misma eficacia que los originales.
Sin embargo, desde el SCS se aseguró a este periódico que «en ningún momento se nos ha pasado por la cabeza que nadie no autorizado tenga acceso a los historiales clínicos. Los cambios se harán a través del sistema informático. Existe un programa capaz de realizar estas modificaciones sin necesidad de que ninguna persona física tenga que estar en contacto con los mismos. No se van a visualizar los datos de los pacientes».
Por otra parte, esta misma fuente afirmó que «este procedimiento ya se ha utilizado en Cantabria con anterioridad. No es una medida nueva y también lo están aplicando en otras comunidades autónomas. En ningún caso se ha registrado algún incidente porque nunca se ha vulnerado la confidencialidad».

Genéricos seguros
En cuanto a la eficacia de los genéricos, recordó que «son medicamentos seguros y de calidad, que han sido evaluados y autorizados por la Agencia Española del Medicamento, con todas las garantías posibles».
En este sentido indicó que «lo importante es el principio activo, con el cual está demostrado que se puede luchar contra la enfermedad. Cualquier genérico que lo contenga puede ser recetado, ya que su eficacia está demostrada, aunque no aparezca recomendado para una patología concreta».
Ésta fue precisamente una de las críticas vertidas por los médicos contra esta medida. Aseguraron que en el caso del principio activo del clopidogrel, en la ficha técnica de su genérico no aparece que esté indicado para el síndrome coronario agudo.
Aunque la estrategia para sustituir en las prescripciones los medicamentos originales por los genéricos comenzó en 2005, el despegue no llegó hasta el año pasado. Desde 2009 han ido ganando terreno los medicamentos sin marca en las recetas extendidas en Cantabria.

con receta

Tranquilos que es en México. En España esas cosas no pasan:

Según un estudio realizado por especialistas catalanes, las farmacias en nuestro país siguen vendiendo antibióticos, y más cosas (N del T) sin receta. La investigación, que comenzó en 2008, muestra que de las 197 farmacias visitadas, se obtuvieron antibióticos sin receta en 89 de ellas, principalmente las de menor tamaño, mientras que las grandes seguían más estrechamente la legislación.
tomado de ‘Por favor, ¡la receta!’ publicado en El Mundo