Los derechos de los profesionales como usuarios de la salud electrónica

A pesar del compromiso de muchos gobiernos e instituciones con lo que se denomina  e-salud o salud electrónica, los médicos todavía no están seguros de que los beneficios de estos sistemas superen el tiempo y los recursos necesarios para mantenerlos y actualizarlos. La historia clínica electrónica (HCE) es probablemente la mayor protagonista de estos esfuerzos y desafíos.

A pesar de los optimistas e irreales mensajes que se lanzan habitualmente,  la e- salud es más una promesa, que una realidad  y sigue siendo un desafío para los que creemos que esa realidad, aunque lejana, es productiva y factible siempre que no este en manos de gestores o políticos. Dos investigadores estadounidenses han identificado diez derechos de los profesionales que junto con las responsabilidades correspondientes, se publican en un análisis de la revista CMAJ titulado Rights and responsibilities of users of electronic health records.

Según ellos estos diez derechos y responsabilidades de los usuarios de historia clínica electrónica  pueden servir como base sobre la que construir un nuevo enfoque a la atención médica en la era electrónica. Estos 10 temas clave  forman un conjunto de características, funciones y privilegios de usuarios, que los clínicos  como «clientes» de estos sistemas requieren para ofrecer  una  atención de alta calidad segura y eficaz.

Los «derechos» de los médicos son los siguientes:

  1. Acceso ininterrumpido a la historia clínica electrónica (HCE)
  2. Ningún dato escondido o capacidad para ver toda la información clínica relativa a sus pacientes.
  3. Disponibilidad de resúmenes breves de la HCE de los pacientes, incluidos los problemas médicos, medicamentos, resultados de laboratorio y otra información.
  4. Capacidad de anular las alertas generadas por el ordenador.
  5. Las alertas o recomendaciones clínicas generadas por ordenador debe ser claras y basadas en la evidencia.
  6. La medición del rendimiento mediante los datos de la  HCE debe ser fiable.
  7. La HCE o registros electrónicos de salud deber ser seguros como programas informáticos.
  8. Es necesaria la capacitación y asistencia en todas las características de la HCE.
  9. La HCE debe ser compatible con el flujo de trabajo de la práctica clínica real.
  10. Los sistemas electrónicos deben favorecer  la comunicación  coordinación y el trabajo en equipo.

La «escandalosa» ineficacia de los tratamientos fisioterápicos

He compartido con mis amigos rehabilitadores (posible conflicto de intereses) un par de días en las jornadas EVIGRA o Curso de evidencia cienifica en Medicina Física y Rehabilitación (sí, evidencia en rehabilitación) que, desde hace diez años, organiza Ramón Zambudio y el Servicio de Rehabilitación del Hospital «Virgen de las Nieves» de Granada. Como era de esperar, salió a la palestra el polémico y reciente artículo: Avoidable costs of physical treatments for chronic back, neck and shoulder pain within the Spanish National Health Service: a cross-sectional study, publicado -en formato provisional- en la revista electronica BMC Musculoskeletal Disorders y que, gracias a la polémica suscitada, destaca con una alta tasa de accesos y como artículo “más visto”.

Como me pidieron mi opinión y la di, la voy a exponer aquí,  eso si, sin tener en cuenta la polémica de su presentación pública en una rueda de prensa, con la presencia del presidente de la OMC y el desafortunado tratamiento de la prensa. Tampoco las desaforadas reacciones corporativas de algunos profesionales.

Me voy a limitar, por tanto, a escribir una valoracion personal.  En primer lugar hacer notar que un elemento del triple objetivo del estudio (diapositiva  3) es: clasificar los tratamientos ofertados de acuerdo a la evidencia sobre su eficacia disponible en el momento, y lo hace distinguiendo cuatro grupos – diapositiva 4 – , y no dos como se ha transmitido – diapositiva 5-. NO es lo mismo decir que solo el 40 por cierto de la intervenciones tienen efectividad comprobada, que decir el 40 % tienen evidencia que lo avala; y del 60% restante de un 24 % no hay suficiente evidencia, en el 13% las pruebas no son concluyentes y, solo en el 23% de los casos se han encontrado evidencias que muestran su falta de  efectividad.

En cuanto a la forma de clasificar en el artículo cada intervención terapéutica en uno y otro apartado, habría que comentar que es algo peculiar- diapositiva 6-. En este tipo de estudios, las herramientas y la forma de localizar la evidencia o estudios de investigación clínica que permitan  la clasificación de cada intervención, debe ser bastante exquisita. Basar esta búsqueda, de manera exclusiva en las afirmaciones -o su ausencia- de Guías de Práctica Clínica (GPC) y Revisiones Sistemáticas, es tomar demasiadas asunciones que pueden dar lugar a errores sistemáticos. Incluso, aunque las guías y revisiones pasen un control de calidad, el peligro sigue existiendo. El atajo que supone utilizar solo documentos secundarios es aceptable en la práctica, pero cuando uno trata de encontrar la evidencia que subyace en la utilización de una intervención, se debería ser más exigente.

En las consideraciones de costes se reproduce (en la difusión de los resultados al menos) el hecho de clasificar las intervenciones en dos, en lugar de cuatro grupos; lo cual puede dar una idea equívoca del dinero que se gasta en cada grupo- diapositiva 8- . En este mismo apartado habría que considerar que tildar de malgasto o despilfarro, el presupuesto empleado en terapias de eficacia no comprobada (que no es lo mismo que ineficaces) es un análisis demasiado simplista. Hay otros condicionantes como el sofisticado coste-oportunidad de los economistas de la salud. Los médicos clínicos consideran, por ejemplo, el tratamiento que recibirían los pacientes con esos problemas de no recibir esas terapias dudosas,

Por último,  entramos en lo que se ha dado en llamar revistología o “journalology”. Las revistas científicas en general consideran el conflicto de intereses como una forma de declarar y hacer público un POTENCIAL conflicto entre intereses contrapuestos y no una declaración “de culpabilidad” como algunos se empeñan en difundir. Además, los posibles conflictos deben estar y están, muy graduados. Por ejemplo, si uno tiene tiene una fábrica de chuches As, no es el mismo  conflicto participar como autor en el ensayo clínico de la chuche As contra la chuche Bs , o contra placebo,  que en un estudio que considere el tratamiento de la obesidad. Salvo por una desafortunada frase en las conclusiones – diapositiva 8-  creo que no se puede descalificar o dudar de ningún autor, artículo, o revista por la  presencia y/o ausencia de declaración de un conflicto de interés tan light. En relación con la sección de agradecimiento, anotar que las revistas más importantes exigen que los “agradecidos” firmen su consentimiento para figurar en dicha sección. De lo contrario parece que estas personas avalan -en cierta forma- el estudio.Parece que este ha sido el caso del artículo que nos ocupa. En este apartado también se podría incluir lo que dicen las normas éticas de las publicaciones científicas sobre las relaciones de los autores con la prensa , aunque esto ya da para otros post.

Tras lo  escrito, el intercambio de opiniones con varios compañeros y lo leído estos días en diversos medios, me gustaría concluir que:

  • La idea de evaluar la evidencia -o su ausencia- que está detrás de las actuaciones médicas es antigua; ya Archie Cohrane abominaba, en los albores del NHS, de las intervenciones sin evidencia y el gasto que suponían para la sanidad publica de su país.
  • La MBE promovió, en su inicios, este tipo de estudios* sobre todo en repuesta e investigación de una vieja  idea de que la mayoría de las intervenciones médicas no estaban basadas en la evidencia, afirmación que provenía, sobre todo, de estudios sobre evaluación de tecnologías recientes.
  • Es deseable -y de agradecer- que autores españoles reproduzcan este tipo de estudios, al ser en muchos casos sensibles al entorno.
  • Es un estudio transversal.
  • No es obsoleto.
  • No esta segado.
  • Otra cosa es la validez externa.
  • Hay que leer con detenimiento los artículos y, sobre todo, los resultados antes de presentar, publicar y opinar con pasión sobre resultados de investigación (válido para presidentes, médicos, fisioterapeutas y periodistas)
  • Recordar las normas de las publicaciones científicas, especialmente las éticas
  • No es deseable la promoción, como si fuera un evento deportivo, de los resultados de un articulo científico; y ya que lo haces, procura que se transmita sin errores
  • El corporativismo no es bueno como motor de debate
  • Los argumentos ad hominem no deben utilizarse en el debate científico y profesional
  • La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero
  • Las conclusiones del estudio y las que se pueden sacar de su atenta lectura no coinciden en casi nada con lo trasmitido por los medios de comunicación.**
  • Hablar de ahorro y despilfarro con propiedad, exige de otro tipo de estudios más allá de los puramente descriptivos
  • La especialidad de Medicina Física y Rehabilitación no difiere de otras especialidades médicas en la proporción de intervenciones cuya evidencia es equivoca, inexistente o en contrario.

*Further studies in internal medicine,general practice, psychiatry, surgery, anaesthesia, paediatrics, and other areas have concluded that between 11% and 65% of treatment is supported by findings from RCTs. The percentages are higher when other forms of evidence are included, although there are issues about the quality of the evidence used to derive these higher estimates. De http://www.mja.com.au/public/issues/180_06_150304/buc10752_fm.html

** puntos omitidos por error en la anterior versión

El conocimiento como catástrofe

En la sección notas al azar de la página web de la Colaboración Campbell, Eamonn Noonan, director general de esta organización, publica este excelente comentario

El conocimiento como catástrofe

No hace mucho, un organismo público en un país que conocemos bien, encargó una revisión sistemática sobre la eficacia de una intervención específica para desalentar el tabaquismo. Antes de que se obtuvieran los resultados, las autoridades decidieron poner en práctica esta intervención, y establecieron los contratos necesarios para su desarrollo. La revisión encontró que este tipo de programas eran ineficaces.

El funcionario que recibió el informe lo describio como una catástrofe.

La historia ilustra un obstáculo bien conocido para una buena colaboración entre los mundos de la investigación y la práctica. Desde una cierta perspectiva lo que cuestiona el buen juicio de una decisión ya tomada es una amenaza, y, potencialmente, una catástrofe. Por lo tanto lo mejor es no mirar a dicha información, o guardar silencio si uno se encuentra con ella. Desde la perspectiva del bien público, por supuesto, no es una catástrofe, sino una bendición que investigación fiable pueda concluir que un determinado programa no es efectivo. Se abre una variedad de opciones prometedoras: evitar el despilfarro al no financiar una intervención ineficaz, devolver el programa  con la intención de solventar sus deficiencias, o canalizar los recursos disponibles a estrategias más prometedoras.

La Colaboración Campbell no estuvo implicada en este asunto, pero sin duda esperamos contribuir a catástrofes similares en el futuro.

por qué sera que nos suena esto

Anticonceptivos orales con drospirenona: riesgo tromboembólico vs. financiación pública

Una médico inquieta y preocupada

Una médico inquieta y preocupada ha remitido a sus directivos la siguiente carta:

Estimados Compañeros:

Me dirijo a vosotros solicitando información sobre la situación actual de los criterios para la prescripción de SYSADOAS en esta Dirección Asistencial (DA). Hasta ahora, y salvo que se haya cambiado de criterio, uno de los indicadores de farmacia cuantificaba la utilización de SYSADOA con respecto al total de importe de AINE y SYSADOA como tratamiento de los síntomas de artrosis. Está marcado como objetivo de mejora en cada centro con respecto a los datos de 2010. Todo esto, insisto, si no me equivoco.

Por otra parte, he podido leer recientemente comunicados de la Sociedad Española de Reumatología, Sociedad Española de Farmacología, Sociedad Española de Traumatología y Cirugía Ortopédica, Sociedad española de Médicos Generales y de Familia, Sociedad Internacional para la Investigación de la Artrosis y de la Sociedad Europea de Reumatología,  en los que se apoya el uso de éstos fármacos, explicitándose en alguno de ellos que se les concede el máximo nivel de evidencia científica (¡A) y el grado de recomendación más elevado (A)

Hasta ahora, y a la vista de los datos existentes y los boletines emitidos por los servicios de farmacia de AP, he procurado mantener mi prescripción al margen de éstos fármacos y con el esfuerzo que supone, he intentado discontinuar los tratamientos puestos en atención hospitalaria.

Por todo ésto, y desde la mesa de mi consulta en el centro de salud, y con muchos pacientes que acuden a que les haga recetas para continuar tratamientos indicados en el segundo nivel (reumatología o traumatología) os pregunto:

¿cuál es la recomendación institucional en estos momentos? ¿Intentamos mejorar los indicadores o seguimos las recomendaciones de las sociedades científicas?

Os agradecería una respuesta desde los cargos que ocupáis con el fin de esclarecer qué debemos hacer. Nuestra situación es, en ocasiones delicada, ya que nos encontramos entre dos corrientes de opinión vs evidencia científica contrapuestas

Muchas gracias, un saludo

Si tienes un problema similar ¿porque no escribes una carta parecida ?

Nota (22-03-2012) «Hubo respuesta. Sin que sirva de precedente, los responsables directos de la actividad asistencial respondieron en tiempo y forma a la médico que planteaba el dilema. Adjuntan informe del servicio de Farmacia de Atención Primaria de la que depende en el que se hace un repaso a las evidencias disponibles respecto al tema de los SYSADOAS concluyendo que hasta el momento actual no existe ninguna que avale su prescripción»

somo tan chiquititos

Google diagnostics

Doctor me duelen las piernas

¿y como es el dolor Eutiquio?

pues me da en las pantorrilla y es como un  calambre, como si se me quedanran entumias pero no se crea   que veces duele de verdad  y tengo las piernas como cansaas

¿y cuando le da el dolor?

pues sobre todo cuando camino, doctor, vamos que me tengo que parar que sino, no se me pasa.

¿y en casa?

No en casa no, como estoy sentao o haciendo mis cosa no me duele.

¿cuanto tiene que andar para que le duela?

unmm …… pues no se doctor, pero para que se haga una idea de mi casa aquí, me tenio que parar una vez

 

La claudicación intermitente es un trastorno caracterizado por la aparición de un dolor muscular intenso localizado en las piernas, en la región de la pantorrilla o el muslo, que aparece al caminar o realizar un ejercicio físico y que mejora al detener la actividad. La causa más frecuente es estrechamiento aterosclerótico de las arterias ilíaca y fémoral, a menudo combinado con lesiones en la arteria distal de la pierna. Existen diferentes grados, pudiendo llegar a resultar una enfermedad discapacitante y grave. En la claudicación intermitente, la distancia recorrida antes de aparecer el dolor que obliga a detenerse suele ser constante en un mismo paciente y de gran valor en el diagnóstico y sobre todo en la evaluación del grado de afectación.

pues vaya mierda de ley

Cuando un lee este titular no tiene mas remedio que exclamar ¡pues vaya mierda de ley!. Es lo lógico porque la propia SEPAR  decía meses antes de promulgarse que los objetivos principales de esta ley son:

Aunque cuando uno lee la noticia mas despacio, se da cuenta que a lo mejor lo que es una mierda es la encuesta que ha realizado la SEPAR, en colaboración con el laboratorio Almirall.

Esta por llegar el día en que las pretenciosas sociedades científicas de este país dejen de posar en actos con logotipos de laboratorios detrás. No se hace nada productivo presentando campañas, en gran parte interesadas, sino dedicandose a investigar en serio y  produciendo información realmente útil para la salud de los ciudadanos.

Que a esta alturas de la película – más de un año- una experta en el tema diga que : «en poco tiempo podremos hablar en términos estadísticos evidenciado, de las disminuciones que se estan produciendo…….. «, da un poco de sonrojo. Nadie parece darse cuenta que mientras las cosas no se midan se tabulen y se publiquen, no dejan de ser argumentos vacios. Las medidas de salud publica y política sanitaria no puede estar al albur de argumentos sin respaldo. Esto sera lo habitual para los políticos pero no para los sanitarios. Debemos saber si el titular que encabeza este post es real , porque si así lo fuera,  esta ley sería una mierda de ley y habría que cambiarla ya ( eso sí, no en el sentido que anuncio el PP en las elecciones)

En Madrid no creemos en los sysadoas

Si, por que ultimamete esto parece una cuestion de fe y de creencias y no de eficacia y ciencia.

CONCLUSIONES:

Actualmente no se dispone de alternativas óptimas en el tratamiento de la OA.

La gran heterogeneidad de los estudios con fármacos SYSADOA generan dudas considerables sobre los modestos resultados obtenidos.

5+1: cinco buenas razones para no ir al médico si tienes gripe y una por la que no te queda más remedio

5 buenas razones para no ir al médico si tienes gripe

Del blog la pildorita 

Si es una persona sana (y no es una persona de edad avanzada, o con una patología crónica o está embarazada) recuerde que:
1.- Una vez que se contrae la gripe el tratamiento está enfocado no a curar la enfermedad, sino más bien a tratar de aliviar los síntomas que produce. «La única cura para la gripe es pasarla
2.- Si no existe complicación no es necesario que le prescriban antibióticos. La gripe está causada por un virus, no por una bacteria, por lo tanto los antibióticos no le curarán ni le aliviarán los síntomas.
3.- El mejor tratamiento para la gripe es descansar, beber abundantes líquidos, no tomar alcohol ni fumar, y tomar antitérmicos para bajar la fiebre (los habituales que todos tenemos en casa).
4.- Se estima que cada individuo afectado contagia el virus a una o dos personas. Si lo que usted tiene es gripe puede contagiar a más gente, y si por el contrario sufre un resfriado común el contagiado puede ser usted. Evite los locales cerrados o con aglomeraciones por ser lugares de fácil transmisión de la enfermedad.

5.- Se recomienda consultar al médico si transcurridas dos semanas persisten los síntomas gripales.

Todos conocemos bastante bien la gripe, pero por si a alguien le surge alguna duda esta infografía quizás pueda ayudarle.
——

y una por la que no le queda más remedio:
Una estúpida y burócrata manera de organizar el  sistema de prestaciones de la incapacidad temporal, y la estulticia de su empresa, hacen que necesite  un papelito (justificante o baja) para certificar su enfermedad y que está imposibilitado para trabajar.
Además, si vive en la comunidad de Madrid, asegúrese de ir el mismo día (no importa que no tenga cita) que se pone malo, gracias unos probos funcionarios/as más tontos de lo habitual, no se pueden dar bajas con efecto retroactivo aunque sea un día, y si trabaja en fin de semana, la tiene clara , aunque vaya a urgencias no podrá conseguir el papelito, ni ese día, ni al lunes siguiente.

cortar una nueva epidemia antes de que comience

Cumpliendo una secular ley del péndulo, nuestro sistema sanitario ha pasado de un escaso consumo de opiáceos a un más que probable exceso en su prescripción. Las causas son variadas  con especial importancia en la ampliación de las indicaciones al dolor no oncológico. Tampoco son ajenas la proliferación de unidades especializadas y la aparición de un  nuevo mercado del “dolor” y la consiguiente presión de la industria que lo alimenta.

Muchas son las voces de alarma que están empezando a sonar. Hay evidencia del daño asociado al uso duradero de estos medicamentos, mientras que hay poca  que apoye su eficacia y seguridad a largo plazo.

Una buena práctica en este sentido comienza por la elección del opiáceo y  de la vía de administración adecuada, sigue por considerar  la duración idónea. El periodo de tiempo que debe  durar un tratamiento debe de ser considerado desde el principio.  Esto no es habitual en nuestro ámbito. Muchas veces reducir y  suspender el tratamiento con opioides es la mejor opción. Sin embargo no es la más fácil, ya que implica un compromiso tanto por el médico y el paciente  y un plan de tratamiento con un objetivo claro. Otros factores que juegan a la contra son, la tolerancia y poder adictivo de estos medicamentos, así como la cronicidad de las enfermedades para las que se prescribe.

En nuestro medio se añade la peculiaridad de que en muchas ocasiones el médico que inicia el tratamiento es distinto y distante del prescriptor que lo continua y controla  a largo plazo. La emisión periódica de las recetas esenciales para continuar el tratamiento con opiáceos son lo más parecido a un partido de ping pong entre un  paciente poco informado y renuente a suspender el tratamiento y médicos inseguros con un importante dilema, la solución más rápida y cómoda es seguir cumplimentado recetas, sin mayores reparos.

Las soluciones se deben poner en marcha ya , pronto sera tarde. Estamos ante un grave problema de salud publica. No estamos hablando de medicamentos inocuos, ni de enfermedades sencillas.En lugar de curar estamos en grave peligro de aumentar la iatrogenia como ya hicimos con los antibióticos, los IBPs o los tranquilizantes. Al potencial dañino de la propia situación se añaden en España, una dejación administrativa importante.

Algunas medidas organizativas que habria que tomar ya, son:

  • Una política o declaración de principios ( que no guías al uso) profesional sobre el uso de opiaceos.
  • Poner un limite temporal a la prescripción de opiáceos (un año) con revisión por mas de un médicos si fuera necesario traspasar ese limite.
  • Cada prescripción (que no receta) de opiáceos debe ir acompañada obligatoriamente de un informe donde conste el motivo e indicación  clara y precisa de la necesidad de iniciar el tratamiento, asi como la dosis, duración e información facilitada al paciente.
  • Control no burocrático, ni policial de la prescripción de opiáceos (supresion de la receta verde o RECETAS OFICIALES DE ESTUPEFACIENTES) y seguimiento informatizado de pacientes y prescriptores.
  • Cada facultativo se debe hacer cargo (en todos los sentidos)  de las tareas derivadas de la prescripción de opiáceos.
  • Negativa avalada y apoyada por la sociedades de Atención Primaria  a la prescripción inducida de estos medicamentos