Categoría: Atención Primaria

Tratamiento oral del déficit de vitamina B12

Excelente revisión actualizada y practica sobre el tratamiento con Vitamina B12

Avatar de Pablomipropiolio

El tratamiento clásico del déficit de vitamina B12 por gastrectomía o anemia perniciosa es la vitamina B12 intramuscular (habitualmente semanal durante 1-2 meses, y posteriormente cada 1-2 meses). También es conocida la interferencia en la absorción de la vitamina B12 por fármacos como el omeprazol o la metformina.

Sin embargo, en ausencia de factor intrínseco, puede absorverse hasta el 1% de la vitamina B12 administrada por via oral, mediante un mecanismo de difusión pasiva. En Suencia y Canadá, la mayor parte de los tratamientos se realizan por esa vía, y no la intramuscular.

Aunque la dosis no está bien establecida, dosis de 1.000 µg/día la tasa de éxitos es muy alta, siendo eficaz una pauta de 1 mg/día 8 semanas, seguido de 1 mg/semanal, en un estudio de no inferioridad. Una revisión Cochrane (que incluía dos ECA) mostró eficacia de la pauta diaria la primera semana, semanal un mes, y luego…

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Libertad de prescripción, libertad de dispensación

Hace trece años Manuel Galvez escribía este estupendo editorial, las cosa sigue más o menos igual.

«Libertad de prescripción, libertad de dispensación». Medicina de familia Andalucía, mayo 2002; 3 (2): 77-78]

EDITORIAL

Libertad de prescripción, libertad de dispensación

Gálvez Ibáñez M. Médico de Familia

Todos recordaremos cuando éramos niños y nos íbamos a jugar a la pelota a un descampado. Las discusiones eran continuadas: nadie sabía si la pelota había salido fuera de banda (¿qué banda?) o había entrado en la portería (entre dos piedras), si la falta fue dentro o fuera del área (¿área?) hasta que por fin alguno conseguía tiza y entre todos pintábamos el terreno de juego. Las líneas ya estaban claras, esto era el área y las faltas dentro de ella eran penalti, y esto era la banda, etc. Seguía habiendo discusiones, pero sin duda muchas menos, o al menos discutíamos con criterios aceptados de antemano. También las normas para pintar los campos eran iguales en todos los descampados.

En el momento actual, el mundo de la prescripción y de la dispensación de medicamentos en toda España, y en Andalucía, anda un tanto confuso, o al menos los médicos recibimos mensajes contradictorios, no sólo de parte de los que por su propia naturaleza deban enviar mensajes contradictorios a los médicos a este respecto, sino también por los encargados de velar por las rayas del campo. Si las reglas del juego son las de la libertad por encima de todo (jugar sin rayar el terreno de juego) habría que jugar a ello y que cada palo aguantase su vela.

No parece ser esa la opción elegida (seguramente no debe ser esa) y en todo el mundo se regula (se pinta el campo) de una u otra manera. Lo que está ocurriendo en nuestro país, y de una manera tal vez mas acusada en Andalucía, es que las líneas no se ven con claridad por lo que el juego resulta confuso, para los actores y para los que sufren el espectáculo. En ocasiones los campos se pintan de manera diferente en diferentes descampados (distritos, comunidades autónomas). Se ponen límites a la dispensación de algunos productos en unas comunidades autónomas, en otras no. A su vez esas mismas normas se aplican con muy diferente rigor en los diferentes distritos andaluces, sustituyendo la arbitrariedad de la prescripción que se quiere combatir con otra arbitrariedad (no entramos aquí en la arbitrariedad o no de la norma, sino en la de su aplicación). Unas comunidades autónomas sufragan los costes de la prescripción de fármacos de Valor Intrínseco No Elevado (VINE), otras no. Nítidamente, no se puede estar de acuerdo en que los recursos del sistema sanitario publico se malgasten.

Nadie puede propugnar la libertad de prescripción como un valor absoluto que deba escapar a cualquier control. Por supuesto no se hace desde este editorial.

Lo que sí se afirma es que, para clarificar la actuación, las líneas deben pintarse más nítidamente. Nuestros pacientes, en especial los más ancianos, entienden mal que, pongamos por caso, sus pastillas blancas de toda la vida sean un mes cápsulas azules, y grageas amarillas al mes siguiente. En algunas ocasiones haya que tomarlas más (o menos) veces al día, o sean más (o menos) difíciles de tragar. Todo ello en función de la sensibilidad de su médico, o del sustituto, hacia la prescripción de principios activos. En ocasiones el paciente observa que el médico de la consulta de al lado no le cambia las pastillas a su vecino, y a él su médico sí. En ocasiones va a la farmacia, y el farmacéutico, o el chico de la farmacia, se empeña en que estas otras son iguales, e incluso mejores que las que tomaba asiduamente. El paciente, o el familiar que le administra la medicación al viejecito ya no sabe a qué carta quedarse ¿por qué tanta insistencia en que me lleve estas y no aquellas si son iguales? ¿Si son iguales por qué no me dan las de toda la vida? Porque unas son más caras, se les contesta. Si son iguales, ¿por qué unas son más caras que otras? Y en estas estamos. Por paradójico que parezca, también en ocasiones se observa que el médico que prescribe por principio activo, comprueba como a su paciente se le ha dispensado, y por tanto cargado en su cuenta (la cuenta del médico) el preparado comercial más caro.

El campo de acción de la industria se ha trasladado, parcialmente, hacia las oficinas de farmacia. Este es cambio cualitativo que merece reseñarse: Si un médico se deja seducir por la industria farmacéutica para prescribir un determinado producto puede salirse de los cauces éticos, y así es percibido y expuesto públicamente; si lo hace el farmacéutico se trata de una cuestión dentro de la lógica del mercado, de la saludable y necesaria optimización de los beneficios empresariales.

Nos encontramos ante otra trampa: la administración central se dedica a aprobar nuevos productos (y de paso a hacer caja) que las diferentes agencias de evaluación de medicamentos se apresuran inmediatamente a catalogar bajo el epígrafe “sin aportaciones de interés”. Al médico se le traslada el mensaje de: “está en el mercado pero no lo recetes”, o receta este otro que aporta las mismas ventajas. La situación se agrava a partir de la generalización de las transferencias sanitarias.

Ahora el gobierno central aprueba lo que han de pagar otros: las comunidades autónomas. Ciertamente tenemos que conseguir entre todos acabar con los espectáculos, bochornosos para toda la profesión, de los viajes pseudocientíficos (no estamos hablando de los congresos, ni de cursos u otras actividades científicas) pagadas a médicos por parte de la industria farmacéutica (en ocasiones no se respeta ni la prohibición expresa de viajar con el cónyuge si no es médico). Estas excursiones son un desdoro para toda la profesión y hemos de conseguir que los compañeros que acceden a este tipo de prácticas, al menos, se avergüencen de ello. Conseguir la vergüenza de los laboratorios (pocos y señalados) que aún incurren en estas prácticas tampoco es un objetivo menor.

Existe, sin duda, un campo de acción simbiótico, honesto y elegante entre la industria farmacéutica y los médicos (y también la administración) que no debemos permitir se desvirtúe en medio de generalizaciones improcedentes y a todas luces injustas. Los límites están claros: debemos poder hacer lo que no nos importase que conocieran nuestros pacientes. Si con toda claridad decimos lo anterior, con la misma decimos que la libertad de dispensación también precisa ser regulada en beneficio de los pacientes. La necesaria clarificación de la que hablamos no debería ir en la línea de conocer quien se puede o no beneficiar de la prescripción o dispensación de un determinado producto que pretende aliviar el dolor de los que sufren.

Se trata de alejar cualquier posibilidad de lucro para los profesionales, sean estos quienes sean, así como de mejorar la comprensión y facilitar el cumplimiento del tratamiento por parte de nuestros pacientes. De paso gana la mayoría: los profesionales sanitarios ganamos respetabilidad social; la administración sanitaria, autoridad moral ante sus profesionales. Los pacientes, claridad. La industria farmacéutica que ha elegido los cauces de la honesta colaboración vería recompensada su apuesta. Y pierden, deben perder, los que prefieren jugar en río revuelto. En la misma línea, este pareciera también ser el camino para la necesaria cooperación entre los médicos prescriptores y las oficinas de farmacia. Por otra parte, los datos disponibles parecen ser tozudos al confirmar que el ahorro en la factura de los medicamentos viene más de la parte de la indicación (mejor formación de los médicos) que de cualquier otra medida.

deus ex machina

El más que prescindible Foro de atención primaria madrileña constituido por una serie de intrascendentes sociedades científicas, sindicatos y nuestro estrambotico colegio se reunió hace poco con el nuevo consejero, tambien conocido como «Finn el humano», fruto de esta cálida reunión fue que los chicos de los logotipos redactarían unas propuestas, carta a los reyes magos like, exponiendo todas sus peticiones. Entre ellas muchas razonables y otras, las menos, no tanto. Sorprende eso si, la importancia que se le da a a la estructura, se nota que muchos de los firmantes forman parte de ella.

En la parte digital destaca en primer lugar el lugar donde la sitúan. Disponer lo relacionado con la historia clínica y receta electrónica bajo el epígrafe de «Desburocratización» refleja con claridad donde sitúan nuestros prohombres de la atención primaria las nuevas tecnologías. En su mente la «informática» solo sirve para que los papeles lo haga la maquina, no para dar una asistencia mejor, o lograr como se propuso en su momento, que la informatización fuera la excusa y el motor para un cambio real de la anquilosada asistencia primaria.

foro

En el apartado relativo en la receta electrónica se quejan (solo) de que un denominado «Comité Director de Receta Electrónica» lleva más de un año sin reunirse, estando paradas las iniciativas más necesarias en esta fase (visado electrónico, extensión a Hospitales, ayuda y control de la prescripción, interoperabilidad, alertas, comunicación farmacia-centro de salud…).  desbuTienen razon nuestros chicos de que «da la impresión de que una vez cumplida la promesa electoral, ya da igual lo que pase con la receta y sobre todo con las propuestas de mejora de los profesionales» pero aparte de lo sangrante del visado, se olvidan tambien de aspectos no operativos y cuasi filosóficos relacionadas con los actores (lo de la extensión a hospitales tiene mas peligro que un Gremling en el Aquapark), con la identificación (que se puedan hacer recetas electrónicas sin la mas mínima identificación y validación es de juzgado de guardia) y con la comunicación (eso de que íbamos a poder «hablar» con los farmacéuticos).

¡En fin Pilarin!

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Artera campaña pro nuevos anticoagulantes: tocando todos los palos

Artera campaña para introducir los Nuevos Anticoagulantes (uno en concreto), tocando todos los palos:

Palo 1: cursos para MFs y Enfermeras 12ACO

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Palo 2: los cardiólogos

212ACO2aco

Palo 3 público (anticoagulado) en general a través de los periodistas

3aco31aco

La ley de Mutton

También le sirve el que inmóvil espera.

– Milton’s Sonnet «On His Blindness»

«Porque ahí es donde está el dinero.»

– Willie Sutton, al ser preguntado por qué robaba bancos.

A primera vista, estas citas famosas parecen sermones tan ajenos como sus autores. Pero, como mostraré, estas citas —cuando se combinan— encarnan la esencia de una óptima atención al paciente.

John Milton (1608-1674), considerado generalmente como el poeta más grande de su tiempo, comenzó a perder la vista en 1644. La causa de su discapacidad visual sigue sin conocerse, pero la evidencia se muestra a favor de que era debida a desprendimiento de retina bilateral. En 1652, Milton se había vuelto totalmente ciego, después de lo cual escribió el soneto, “On His Blindness.” (En su ceguera) La última línea de ese soneto,citado al principio, expresa la creencia de Milton de que la ceguera no excluye el servicio de uno a Dios. Para mí, sin embargo, esas palabras son una regla mnemotécnica perfecta para recordar que la observación disciplinada, reflexiva, es a veces la mejor manera de servir a nuestros pacientes. En consecuencia, en 1978, nombré ese enfoque, la «Ley de Milton.»

Willie Sutton (1901-1980) fue conocido por su ingeniosa capacidad para robar bancos y escapar de las prisiones. Un día, dice la historia, se le preguntó por qué robaba bancos. Según se informa, él respondió: “Because that’s where the money is.”  (Porque ahí es donde está el dinero). Su lógica espoleó a William Dock (1898 a 1990), un internista prominente y cardiólogo, para acuñar «La ley de Sutton» -ir directamente a donde el diagnóstico esta. La Ley de Sutton ganó popularidad inmediata, ya que recordó a los médicos que hay que eludir estudios innecesarios, no concluyentes, y a menudo caros.

Por el contrario, la ley de Milton nunca se puso de moda. Y, por desgracia, con el advenimiento de alta tecnología, los métodos de diagnóstico como la resonancia magnética y la tomografía computarizada, la ley de Sutton desapareció gradualmente de la literatura médica y rara vez se recuerda hoy.

Ambas leyes merecen ser resucitadas: las palabras de un  poeta pidiendo una inacción cuidadosa y reflexiva, y la lógica de un maestro criminal abogando  por la acción específica, bien dirigida. Una mezcla apropiada de estos conceptos define el arte de la medicina:  “know what to do and when to do it (saber qué hacer y cuándo hacerlo). La llamo la Ley de Mutton

Traducción de Milton + Sutton = Mutton “Know What to Do and When to Do It” por Herbert L. Fred

En Madrid seguimos esperando

Del texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.

Artículo 88. Sistemas de información para apoyo a la prescripción.

1. Los órganos competentes de las comunidades autónomas dotarán a sus prescriptores de un sistema de prescripción electrónica común e interoperable y que permitirá el registro de la información sobre el número de dosis ajustada a las necesidades del tratamiento, en el que se incorporarán subsistemas de apoyo a la prescripción, tales como: nomenclátor de medicamentos en línea; correspondencia entre principios activos, medicamentos disponibles y patologías en las que están indicados; protocolos de tratamiento por patología recomendados desde las instituciones sanitarias y las sociedades médicas, con indicación de los estándares de elección y los beneficios esperados; coste del tratamiento prescrito y alternativas de elección terapéutica, según criterios de eficiencia; base de datos de interacciones; base de datos de ensayos clínicos en su provincia o comunidad autónoma; información periódica en línea (autorización y retirada de medicamentos y productos sanitarios, alertas y comunicaciones de interés para la protección de la salud pública); difusión de noticias sobre medicamentos que, sin ser alertas en sentido estricto, contribuyan a mejorar el nivel de salud de la población.

2. Los sistemas de apoyo a la prescripción recogerán la información correspondiente a los precios seleccionados vía aportación reducida, de modo que el médico pueda tomar en consideración el impacto económico durante la prescripción de medicamentos y productos sanitarios.

3. Los sistemas de apoyo a la prescripción serán gestionados desde los órganos competentes a nivel de comunidad autónoma. El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud velará por que los mismos se articulen de modo eficiente y contribuyan a mantener la equidad del sistema sanitario.

4. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en coordinación con las comunidades autónomas, establecerá protocolos asistenciales de carácter básico de modo que se oriente la prescripción y utilización de aquellos medicamentos que, por sus características singulares, requieran especial atención y cautela en su prescripción y dispensación.

En Madrid seguimos esperando

Crónicos: lo viejo y lo nuevo, y viceversa

Resumen ponencia en el 35º Congreso semFYC de Gijón por J.Enrique Cimas Hernando

Crónicos: lo viejo y lo nuevo, y viceversa

Gracias, Gabo, por enseñarnos cómo se hace un comienzo insuperable…

Muchos años después, frente al pelotón de pacientes de la sala de espera, el doctor Aureliano Buendía habría de recordar aquella remota tarde en que su tutor lo llevó a un taller de crónicos…

1cronicosEntonces no se llamaba «de crónicos», claro. Eran tiempos sencillos y complicados, todo mezclado, sin solución de continuidad, en un revoltijo desquiciante y placentero, excitante y tedioso. Tiempos de ilusión y de frustración. Tiempos de valientes y de cobardes…
Comenzaba un experimento social, una nueva manera de entender la medicina más centrada en el paciente, su comunidad y su entorno. Y unos centenares de jóvenes, médicos y enfermeras, aprendían a la vez que comenzaban su andadura, casi como los pioneros, con el método del ensayo-error.

Como los primeros cazadores-recolectores, iban aprendiendo qué frutos eran útiles y cuáles no, qué piezas merecía la pena perseguir y cuáles había que dejar escapar. Aprendieron que había manjares exquisitos que requerían mucho esfuerzo y sacrificio, como la miel, de obtención laboriosa y no exenta de riesgos, pero que constituía la culminación del esfuerzo colectivo, del trabajo bien hecho y bien elaborado…

Nuestros jóvenes sanitarios aprendieron que de todas las condiciones y formas de enfermar, las que más trabajo les suponían eran aquellas que acompañaban durante muchos años, incluso toda la vida, a sus pacientes; enfermedades con resultados poco brillantes en las que lo principal era cuidar, y no curar; acompañar, y no dar el alta. Y les dieron la importancia que merecían. De hecho, el país se llenó de protocolos acerca de cómo abordar estos procesos: la hipertensión, la diabetes, la EPOC… Se hacía hincapié en el trabajo de enfermería, en el acompañamiento del paciente, en las visitas en el domicilio y la detección precoz de las necesidades y complicaciones de la enfermedad, así como en la integralidad de la atención, al considerarse que los pacientes eran personas y no etiquetas diagnósticas.6.cronicos

Por aquellos años, había otros personajes en esta historia, jóvenes también, pero cuyo interés era «salvar vidas». Su afán se dirigía a lo curable, a todo aquello que tuviese un resultado inmediato, visible, brillante… El resto no interesaba, eran los michelines del sistema… Estos otros jóvenes encontraron su acomodo en los hospitales, y mejor cuanto más grandes, con muchos recursos y muchas máquinas con lucecitas…

Sucedió que aquellos pocos cientos del inicio se convirtieron en miles, y luego en decenas de miles; y los pacientes de solución brillante comenzaron a escasear en el reparto, y cada vez había más de los que no se curaban. Alguien empezó a llamarles «crónicos», y para agruparlos otros tuvieron una idea brillante: inventaron la «cronicidad».

Ya no eran los parias, sino la gasolina del sistema. Ahora todo el mundo los quería. Naturalmente, aquellos jóvenes de la reforma (ahora ya canosos y cansados) fueron apartados; los verdaderos líderes en cronicidad salían de esos hospitales que antes abominaban de aquellos pacientes. Y nuestro pequeño mundo se llenó de «expertos»: coordinadores de proceso, médicos y enfermeras de enlace, gestores de casos, unidades de gestión de crónicos, logistas…

Y llegamos al presente.
Nuestra Atención Primaria está siendo parasitada y fagocitada. Y lo que es peor, muchos de aquellos jóvenes sanitarios de los tiempos 4cronicosheroicos aplauden el proceso. Nos deshacemos de los terminales, de los crónicos, de las mujeres, de los niños, de los ancianos… Todo va a unidades específicas. Y cuando parece que el modelo ya no da más de sí, se da una vuelta de tuerca más y aparece una Atención Primaria paralela, pero con base en el hospital. De pronto aparecen en el domicilio del paciente nuevos actores que cubren tareas que realizaban la enfermera y el médico de Atención Primaria. Y lo triste es que aceptamos acríticamente, de nuevo, el papel de suministradores de materia prima para que funcionen las nuevas fábricas de conocimiento, las factorías de cronicidad…

Ni siquiera reflexionamos. Se nos habla de radares, de costes, de eficiencia, de resultados…, y olvidamos que nosotros nos ocupamos de las personas. Y que la correcta atención y el cuidado de un paciente no debe dirigirse a evitar un ingreso, sino a mejorar el bienestar y la calidad de vida de nuestros pacientes.

El doctor Aureliano Buendía se enfrenta al pelotón de pacientes de la sala de espera. Muchos de ellos, crónicos. Debe seleccionar, según criterios rigurosos, a aquellos susceptibles de ser remitidos a quienes de verdad saben de ellos. Una vez identificados, no será la enfermera de siempre quien les atienda, les valore, les resuelva sus problemas cotidianos; será alguien que sí que sabe, venido del hospital, donde está la ciencia: la enfermera gestora de casos, que en caso necesario lo remitirá al coordinador de procesos…5cronicos

Y una vez más, le vendrá a la memoria su tutor, aquel tipo adusto, tiquismiquis y algo gruñón que le enseñó a pensar, a valorar a sus pacientes de forma integral como personas, a valorar y a amar a la medicina más cercana, más integrada en la vida del paciente, menos intrusiva, a la Medicina de Familia y Comunitaria… y se acordará de que en una remota tarde lo llevó a un taller de atención, de la de verdad, de la compasiva y comprensiva, de crónicos, solo que entonces no se llamaban crónico

Predicciones faringeas

La experiencia y el juicio clínico se pone una vez más prueba en un estudio de Paul Litlle sobre infecciones de las vías respiratorias.

En este caso se pretendía documentar  si una anamnesis clínica  y un  examen estructurado podrían predecir las complicaciones infecciosas supurativas en pacientes que acudían a consulta con dolor de garganta de reciente comienzo. Para ello se siguió una  numerosa cohorte de pacientes con este problema en atención primaria y se tabulo por un lado las características clínicas de los pacientes y por el otro la presencia de complicaciones supurativas habituales, como abscesos periamigdalinos, otitis media, sinusitis, impétigo o celulitis. Solo el 1,3% de los participantes desarrollaron complicaciones y los predictores independientes de más importantes de estas complicaciones fueron una inflamación importante de las amígdalas (odds ratio OR 1,92, 95% con un intervalo de confianza-IC- al 95% de 1,28 a 2,89) y dolor de oído grave (OR 3,02, IC 95% 1,91-4,76). PeritonsilarAbsess

Sin embargo un modelo que incluía ambas variables tenía utilidad pronostica modesta y hasta el  70 por ciento de las complicaciones se produjo sin estar ninguno de ellos presente. Igualmente reglas de predicción clínica como los criterios de CENTOR utilizados para el diagnóstico de infecciones agudas  tenían un valor discreto, aunque predecían las complicaciones la mayoría de estas se producían con valores relativamente bajos en las escalas de puntuación de estos criterios.

Una  vez se pone de manifiesto que manejar la incertidumbre es fundamental en la atención primaria ya que las complicaciones  tras un episodio de faringitis aguda son poco predecibles con la historia clínica y exploración.

Little P, Stuart B, Hobbs FD, Butler CC, Hay AD, Campbell J, Delaney B, Broomfield S, Barratt P, Hood K, Everitt H, Mullee M, Williamson I, Mant D, Moore M; DESCARTE investigators. Predictors of suppurative complications for acute sore throat in primary care: prospective clinical cohort study  BMJ. 2013; 347: f6867

Diabetes tipo 2: La actualización de la evidencia requiere una toma de decisiones actualizada

Editorial de Allen F. Shaughnessy, Deborah R. Erlich y  David C. Slawson,  publicado en  Am Fam Physician  01 de julio 2015; 92 (1): 22.

El tratamiento de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 parece simple: intentar llevar a cerca de la normalidad los niveles de glucosa en sangre en ayunas y de Hemoglobina glicosilada (Hgb A1C). Sin embargo, como se explica en el artículo de George et al.  publicado en este número de la AFP , la normalización de los niveles de glucosa en la sangre beneficia sólo a un pequeño subconjunto de pacientes.  Los niveles de Hgb A1C deben ser lo suficientemente bajos como para disminuir los síntomas, pero no lo suficientemente bajos como para correr el riesgo de hipoglucemia. Para muchos pacientes, este rango es de 8% a 9% con un nivel de glucosa en sangre en ayunas de menos de 200 mg por dl (11.1 mmol por L).

el_rey_desnudo_4Esta relajada meta será nueva y tal vez desconcertante para muchos pacientes. Pero no debería serlo. Aunque las guías de práctica clínica se están poniendo al día ahora, los datos que refutan el beneficio del control glucémico estricto han estado disponibles durante mucho tiempo. El U.K. Prospective Diabetes Study, publicado hace 17 años, no encontró beneficio en la mortalidad y limitado, si alguno, el beneficio morbilidad del control intensivo de la glucosa. Como el artículo del Dr. George menciona, otros tres estudios confirmaron la falta de beneficios en mortalidad o morbilidad.

Así que ¿por qué seguimos sobre tratando la hiperglucemia? Aunque hay una presión del marketing farmacéutico,  los llamados indicadores de calidad y los incentivos de pago por desempeño han tenido un papel importante, una gran parte de la (no) aceptación de que ‘menos es mejor’ depende de la falsa creencia de que un enfoque fisiopatológico para la toma de decisiones siempre es correcto. Parece lógico que la reducción de los niveles de glucosa en sangre a la normalidad no diabética, sin importar el riesgo o el coste, debería dar lugar a mejores resultados en los pacientes. Pero no lo hace. Hoy en día, un paciente de edad avanzada con diabetes tipo 2 tiene más probabilidades de ser hospitalizados por hipoglucemia severa que por hiperglucemia.

¿Cómo mataremos este dragón? En primer lugar, la ilusión  tiene que desparecer. El objetivo del tratamiento de la diabetes tipo 2 es ayudar a los pacientes a vivir vidas más largas, saludables y productivas. Por desgracia, la normalización de los niveles de glucosa en sangre con farmacología no logra este objetivo. Aparte de la metformina, que ha demostrado que disminuye la mortalidad independiente de su efecto sobre los niveles de glucosa, todos los demás medicamentos para la diabetes disponibles tratan números, no pacientes.

En segundo lugar, tenemos que cambiar la forma en que tomamos decisiones. La educación actual se centra demasiado en la fisiopatología de la enfermedad. Como resultado, la atención médica actual trata al individuo como un complejo problema de ingeniería. A través de una cadena de razonamiento que vincula los síntomas y hallazgos clínicos con la disfunción subyacente de órganos, tejidos, e inclusos células, que transfigura los pacientes en puzzles lógicos para los que ideamos tratamientos dirigidos a la eliminación de la anomalía. Este enfoque no funciona para la diabetes tipo 2. En cambio, durante nuestro proceso de toma de decisiones, tenemos que poner más peso en la investigación que apoya el objetivo de una mejor salud y una vida más larga y productiva para los pacientes.

Todavía hay espacio para la experiencia clínica. Muchos pacientes no «encajan» en la evidencia actual, y los médicos tienen que improvisar y tener en cuenta los mejores resultados de investigaciónmanoe disponibles, de su propia experiencia, y las necesidades y valores de sus pacientes.  Algunos pacientes, a pesar de la evidencia, querrán reducir agresivamente sus niveles de glucosa en sangre. Para otros, sin embargo, tenemos que volver a centrarnos en ayudarles a vivir más tiempo y mejor. Para la diabetes tipo 2, esto significa el abandono de un control estricto de la glucosa en sangre para la mayoría de los pacientes, y hacer frente a los riesgos, como el tabaquismo, la hipertensión y la hiperlipidemia que es lo que realmente marca la diferencia.

La Amoxicilina-clavulánico causa diarrea en 1 de cada 8 personas que la toman

POEM publicado en Am Fam Physician 15 de junio 2015; 91 (12): 877. por Mark H. Ebell, MD, MS

Pregunta Clínica

¿Con qué frecuencia la amoxicilina (con o sin ácido clavulánico) produce daño?

1.coverConclusion final

El riesgo de la diarrea es significativamente mayor con amoxicilina + ácido clavulánico ( Augmentine) que con placebo, con un número necesario para dañar (NND) de 8, que no es diferente del número necesario a tratar para condiciones tales como otitis media. Contrariamente a la creencia popular, los riesgos de náuseas, vómitos y erupción no se incrementan, pero el riesgo de candidiasis si (NNTD = 23). (Nivel de evidencia = 1a)

Sinopsis

Los meta-análisis y revisiones sistemáticas son cada vez más comunes en la literatura médica, pero la mayoría se centran en los beneficios y dan poca atención al daño. Este estudio es un buen ejemplo de mirar cuidadosamente los perjuicios. En este caso, los autores buscaron ensayos aleatorizados, controlados con placebo de amoxicilina o amoxicilina- clavulánico para cualquier indicación. Hicieron una búsqueda cuidadosa, dos autores revisaron cada artículo y los datos de los resúmenes, así como la calidad de los estudios evaluados. En general, el riesgo de sesgo fue bajo, lo cual es bueno. Encontraron 45 estudios de adultos o niños, pero sólo 25 estudios proporcionaron datos con respecto a daños que fueran utilizables en la síntesis de datos cuantitativos.

Las indicaciones más comunes para ser tratados con amoxicilina eran infecciones respiratorias o de oídos nariz, y garganta. Los estudios obtienen entre cero y 10 reacciones adversas, la mayoría efectos adversos gastrointestinales y de la piel. No hubo un aumento en la probabilidad de diarrea en promedio (10 estudios con 4.284 pacientes), pero aumentó con amoxicilina- clavulanico (odds ratio [OR] = 3,3; 95% intervalo de confianza [IC], 2,2 a 4.9). La prevalencia combinada de diarrea fue de 17,5% con amoxicilina- clavulánico y el 5,6% con placebo (NND = 8). Sólo tres estudios (dos de amoxicilina, uno de amoxicilina-clavulánico) con 456 pacientes informaron de tasas de la candidiasis, y la probabilidad se incrementó de manera significativa (OR = 7,8; ​​IC del 95%, 2,2 a 27). Las tasas agrupadas fueron del 4,4% en los grupos de amoxicilina y 0% en los grupos de placebo (NND = 23). Las tasas de náuseas, vómitos y erupciones fueron similares entre los grupos amoxicilina / amoxicilina -clavulánico y los grupos de placebo.

Diseño del estudio:

Meta-análisis (ensayos controlados aleatorios)

Fuente de financiación:

Gobierno

Lugar de realización:

Varios (meta-análisis)

Referencia : Gillies M, Ranakusuma A, Hoffmann T, et al. Common harms from amoxicillin: a systematic review and meta-analysis of randomized placebo-controlled trials for any indication. CMAJ. 2015;187(1):E21–E31.

Gracias a @ernestob y @drcasado