Categoría: Atención Primaria

Diabetes tipo 2: La actualización de la evidencia requiere una toma de decisiones actualizada

Editorial de Allen F. Shaughnessy, Deborah R. Erlich y  David C. Slawson,  publicado en  Am Fam Physician  01 de julio 2015; 92 (1): 22.

El tratamiento de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 parece simple: intentar llevar a cerca de la normalidad los niveles de glucosa en sangre en ayunas y de Hemoglobina glicosilada (Hgb A1C). Sin embargo, como se explica en el artículo de George et al.  publicado en este número de la AFP , la normalización de los niveles de glucosa en la sangre beneficia sólo a un pequeño subconjunto de pacientes.  Los niveles de Hgb A1C deben ser lo suficientemente bajos como para disminuir los síntomas, pero no lo suficientemente bajos como para correr el riesgo de hipoglucemia. Para muchos pacientes, este rango es de 8% a 9% con un nivel de glucosa en sangre en ayunas de menos de 200 mg por dl (11.1 mmol por L).

el_rey_desnudo_4Esta relajada meta será nueva y tal vez desconcertante para muchos pacientes. Pero no debería serlo. Aunque las guías de práctica clínica se están poniendo al día ahora, los datos que refutan el beneficio del control glucémico estricto han estado disponibles durante mucho tiempo. El U.K. Prospective Diabetes Study, publicado hace 17 años, no encontró beneficio en la mortalidad y limitado, si alguno, el beneficio morbilidad del control intensivo de la glucosa. Como el artículo del Dr. George menciona, otros tres estudios confirmaron la falta de beneficios en mortalidad o morbilidad.

Así que ¿por qué seguimos sobre tratando la hiperglucemia? Aunque hay una presión del marketing farmacéutico,  los llamados indicadores de calidad y los incentivos de pago por desempeño han tenido un papel importante, una gran parte de la (no) aceptación de que ‘menos es mejor’ depende de la falsa creencia de que un enfoque fisiopatológico para la toma de decisiones siempre es correcto. Parece lógico que la reducción de los niveles de glucosa en sangre a la normalidad no diabética, sin importar el riesgo o el coste, debería dar lugar a mejores resultados en los pacientes. Pero no lo hace. Hoy en día, un paciente de edad avanzada con diabetes tipo 2 tiene más probabilidades de ser hospitalizados por hipoglucemia severa que por hiperglucemia.

¿Cómo mataremos este dragón? En primer lugar, la ilusión  tiene que desparecer. El objetivo del tratamiento de la diabetes tipo 2 es ayudar a los pacientes a vivir vidas más largas, saludables y productivas. Por desgracia, la normalización de los niveles de glucosa en sangre con farmacología no logra este objetivo. Aparte de la metformina, que ha demostrado que disminuye la mortalidad independiente de su efecto sobre los niveles de glucosa, todos los demás medicamentos para la diabetes disponibles tratan números, no pacientes.

En segundo lugar, tenemos que cambiar la forma en que tomamos decisiones. La educación actual se centra demasiado en la fisiopatología de la enfermedad. Como resultado, la atención médica actual trata al individuo como un complejo problema de ingeniería. A través de una cadena de razonamiento que vincula los síntomas y hallazgos clínicos con la disfunción subyacente de órganos, tejidos, e inclusos células, que transfigura los pacientes en puzzles lógicos para los que ideamos tratamientos dirigidos a la eliminación de la anomalía. Este enfoque no funciona para la diabetes tipo 2. En cambio, durante nuestro proceso de toma de decisiones, tenemos que poner más peso en la investigación que apoya el objetivo de una mejor salud y una vida más larga y productiva para los pacientes.

Todavía hay espacio para la experiencia clínica. Muchos pacientes no «encajan» en la evidencia actual, y los médicos tienen que improvisar y tener en cuenta los mejores resultados de investigaciónmanoe disponibles, de su propia experiencia, y las necesidades y valores de sus pacientes.  Algunos pacientes, a pesar de la evidencia, querrán reducir agresivamente sus niveles de glucosa en sangre. Para otros, sin embargo, tenemos que volver a centrarnos en ayudarles a vivir más tiempo y mejor. Para la diabetes tipo 2, esto significa el abandono de un control estricto de la glucosa en sangre para la mayoría de los pacientes, y hacer frente a los riesgos, como el tabaquismo, la hipertensión y la hiperlipidemia que es lo que realmente marca la diferencia.

La Amoxicilina-clavulánico causa diarrea en 1 de cada 8 personas que la toman

POEM publicado en Am Fam Physician 15 de junio 2015; 91 (12): 877. por Mark H. Ebell, MD, MS

Pregunta Clínica

¿Con qué frecuencia la amoxicilina (con o sin ácido clavulánico) produce daño?

1.coverConclusion final

El riesgo de la diarrea es significativamente mayor con amoxicilina + ácido clavulánico ( Augmentine) que con placebo, con un número necesario para dañar (NND) de 8, que no es diferente del número necesario a tratar para condiciones tales como otitis media. Contrariamente a la creencia popular, los riesgos de náuseas, vómitos y erupción no se incrementan, pero el riesgo de candidiasis si (NNTD = 23). (Nivel de evidencia = 1a)

Sinopsis

Los meta-análisis y revisiones sistemáticas son cada vez más comunes en la literatura médica, pero la mayoría se centran en los beneficios y dan poca atención al daño. Este estudio es un buen ejemplo de mirar cuidadosamente los perjuicios. En este caso, los autores buscaron ensayos aleatorizados, controlados con placebo de amoxicilina o amoxicilina- clavulánico para cualquier indicación. Hicieron una búsqueda cuidadosa, dos autores revisaron cada artículo y los datos de los resúmenes, así como la calidad de los estudios evaluados. En general, el riesgo de sesgo fue bajo, lo cual es bueno. Encontraron 45 estudios de adultos o niños, pero sólo 25 estudios proporcionaron datos con respecto a daños que fueran utilizables en la síntesis de datos cuantitativos.

Las indicaciones más comunes para ser tratados con amoxicilina eran infecciones respiratorias o de oídos nariz, y garganta. Los estudios obtienen entre cero y 10 reacciones adversas, la mayoría efectos adversos gastrointestinales y de la piel. No hubo un aumento en la probabilidad de diarrea en promedio (10 estudios con 4.284 pacientes), pero aumentó con amoxicilina- clavulanico (odds ratio [OR] = 3,3; 95% intervalo de confianza [IC], 2,2 a 4.9). La prevalencia combinada de diarrea fue de 17,5% con amoxicilina- clavulánico y el 5,6% con placebo (NND = 8). Sólo tres estudios (dos de amoxicilina, uno de amoxicilina-clavulánico) con 456 pacientes informaron de tasas de la candidiasis, y la probabilidad se incrementó de manera significativa (OR = 7,8; ​​IC del 95%, 2,2 a 27). Las tasas agrupadas fueron del 4,4% en los grupos de amoxicilina y 0% en los grupos de placebo (NND = 23). Las tasas de náuseas, vómitos y erupciones fueron similares entre los grupos amoxicilina / amoxicilina -clavulánico y los grupos de placebo.

Diseño del estudio:

Meta-análisis (ensayos controlados aleatorios)

Fuente de financiación:

Gobierno

Lugar de realización:

Varios (meta-análisis)

Referencia : Gillies M, Ranakusuma A, Hoffmann T, et al. Common harms from amoxicillin: a systematic review and meta-analysis of randomized placebo-controlled trials for any indication. CMAJ. 2015;187(1):E21–E31.

Gracias a @ernestob y @drcasado

La carpeta indiscreta

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La carpeta indiscreta. Articulo de opinión publicado en 7DM, mayo 2015 por Rafael Bravo Toledo. Centro de salud Linneo. Madrid

Coincidiendo con las citas electorales y siguiendo la tradición, los políticos autonómicos, en cuyas manos está la sanidad, hacen nuevas promesas para atraer a un puñado de votos.

La sanidad es un territorio de donde sacar fácilmente réditos electorales; basta con inaugurar un centro de salud o un hospital para que el objetivo de trabajar para los ciudadanos parezca cumplido. La crisis que nos sacude aleja estos estrenos de la cabeza de los políticos, que deben relajar sus aspiraciones inaugurando «secciones» de hospital o «iniciativas pioneras» de mucho menor calado.

La unión de sanidad y nuevas tecnologías puede dar juego, y puesto que la historia clínica electrónica y otros «avances» ya están desplegados, hay que procurar nuevos inventos para alimentar, de cara al votante, la modernidad del mejor sistema sanitario del mundo.

Un instrumento que cumple bien con los presupuestos populistas de los políticos en tiempos de escasez, es la denominada carpeta de salud on line, una herramienta de gestión y archivo de información sanitaria particular, almacenada en Internet y disponible en línea. Mediante esta carpeta el paciente tiene acceso a información y datos relacionados con su salud. Entronca con las tendencias más actuales de lo que se piensa debe ser una sanidad moderna al ser una iniciativa digital, “dospuntocero” y aparentemente innovadora. A la vez, satisface y empodera al paciente y, como siempre, se olvida al profesional.

Nuestras carpetas de salud autonómicas son la versión nacionalizada de los Personal Health Record o registro personales de salud, que tanto Google como Microsoft y otras compañías lanzaron, con poca fortuna, en la primera década de este siglo. Registros y carpetas comparten dos objetivos comunes: la de proporcionar un resumen completo de la historia clínica de un individuo, y ser accesibles online. Sin embargo, hay una diferencia fundamental, en los registros personales se almacena información recogida y generada por el propio paciente, sin necesidad de que intervengan ni la administración sanitaria, ni los profesionales Estos actores, si bien ayudan al paciente proporcionándoles información generada por ellos, no tienen control sobre la información contenida en el registro. Por el contrario, nuestras vernáculas carpetas son servidas y gestionadas por el servicio público de salud y contienen los datos que los gestores consideran adecuados para el paciente. Se convierten así en un remedo de historia clínica para “dummies”.
Es difícil oponerse cuando alguien nos promete un espacio virtual muy accesible donde podamos ojear la información de nuestras analíticas, pruebas diagnósticas, informes médicos etc. Sin embargo, deberíamos hacerlo. En primer lugar, porque ninguna información sanitaria personal debería estar en Internet, sin nuestro consentimiento expreso y previo; en segundo lugar, por una serie de consecuencias imprevistas que la buena voluntad, a veces estulticia, de nuestros dirigentes no pueden ni siquiera vislumbrar.
Por ejemplo: una consecuencia indeseada es el riesgo real que supone la exposición de los datos sanitarios a terceros. Desde el burdo robo o hackeo de información hasta la identificación personal de las páginas que uno visita. Muchas organizaciones gubernamentales o no, exponen inadvertidamente información de sus usuarios, y no es ninguna extravagancia tener presente este peligro, más común de los que se imagina. Otro efecto perjudicial deriva del acceso directo a sus datos de los ciudadanos, particularmente aquellos con enfermedad crónica. Aunque se han postulado mejoras en la relación médico-paciente y la satisfacción, hay voces que alertan sobre la capacidad de los pacientes para utilizar eficazmente la información que se deposita en las cuestionadas carpetas de salud. Habría que asegurarse de que los pacientes pueden discutir a posteriori los resultados con los profesionales que les atienden así como invertir un gran esfuerzo en formación sanitaria para que el acceso de los pacientes a los informes, sea realmente provechoso y no un terreno donde los malentendidos y los equívocos campen por sus respetos.
Como en otras ocasiones, la tecnología es susceptible de ser manejada de forma artera por el poder político. Para colgarse medallas, ganar votos o simplemente alardear de modernidad se implantan aplicaciones atractivas y útiles sobre el papel, sin pararse a debatir sus consecuencias y necesidad real, la carpeta de salud es una de ellas hasta el punto que se le puede citar como la carpeta indiscreta.

articulo original, aquí

Médicos de familia : Fuera de la Universidad, indispensables para SS

Por Carlos Manuel García Marco médico inspector de la seguridad Social

El BOE de la pasada semana publicaba 2 normas legales que reflejan la falta de  conocimiento y de reconocimiento de nuestras Autoridades a la hora de regular aspectos claves de los médicos de familia españoles y de las Instituciones donde prestan servicio  (Centros de Salud).

clickssaniPor una parte, firmado por el Rey y la Vicepresidencia del Gobierno, se publica en el BOE de 17 de junio el Real Decreto 420/2015, de 29 de mayo, de creación, reconocimiento, autorización y acreditación de universidades y centros universitarios, norma que, entre otros aspectos, regula las “exigencias especiales que deben reunir las Universidades públicas o privadas autorizadas a impartir enseñanzas de Medicina”.

Pues bien, entre las exigencias figura la de contar con tres “centros de Atención Primaria”,  es decir, la misma expresión que figuraba hace casi 30 años en el RD 1558/1986 y que en la actualidad está desfasada, pues de acuerdo con el RD 1277/2003 lo propio sería hablar de “centro de salud” (dado el carácter universitario, el otro subtipo de CAP-el consultorio-, se descarta por su infradotación).

Además, el nuevo el Real Decreto especifica que los susodichos “centros de atención primaria” podrán ser “públicos o privados”, lo que dada la inexistencia y falta de acreditación de este tipo de centros en la red privada parece un disparate, o bien una figura retórica destinada a que los patronatos universitarios sigan haciendo de su capa un sayo, abaratando costes y evitando que los futuros Licenciados de Medicina adquieran una visión holística de la práctica médica en los Centros de salud del SNS  parte

 

La utilización de figuras retóricas y terminología desfasada por la norma universitaria  contrasta, sin embargo,  con la precisión de otra norma de menor rango publicada en el BOE solo 3 días después: Orden del Ministerio de Empleo y SS  1187/2015 que modifica determinados aspectos de la gestión de los procesos de incapacidad temporal aplicables a todos los trabajadores, por cuenta propia o ajena (excepto a funcionarios y políticos afiliados a Mutualidades), y concretamente los modelos de “partes” vigentes en la SS desde hace casi 20 años.

Pues bien, parece que la SS no está para figuras retóricas y, con mejor criterio que nuestras autoridades académicas, reconoce el papel de los “médicos de atención primaria” (mejor sería Médicos de familia) en la expedición y control de esta relevante prestación económica de SS, incorporando en los modelajes a cumplimentar por los empresarios el dato de la provincia del “centro de salud” donde el parte se ha expedido.

En fin, esperemos que estos cambios sirvan al menos para que l@s señores empresari@s que tanta influencia tienen en medios oficiales, ilustren a los gobiernos e Instituciones sobre la existencia de la atención médica primaria y de nuestros “centros de salud”, poniendo remedio a la retórica rampante que siguen utilizando algunos  ámbitos “oficiales”  y en particular los “académicos”.

 

 

Otras 15 recomendaciones «NO HACER» de la semFYC

nohacerEn http://e-documentossemfyc.es/recomendaciones-no-hacer-2-a-parte/

1. No realizar tratamiento intensivo de la glucemia en ancianos diabéticos, los objetivos de control deben ser más moderados en esta población.
2. No pautar corticoides orales más de 7-10 días en pacientes con exacerbación de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, en este caso no es necesaria la pauta descendente.
3. No prescribir de manera sistemática heparinas de bajo peso molecular para la prevención de la trombosis venosa profunda en pacientes con traumatismo de extremidades inferiores que no precisen intervención quirúrgica y no requieran inmovilización.
4. No realizar citologías de cribado anualmente.
5. No solicitar pruebas de imagen para la cefalea sin complicaciones.  
6. No realizar radiografías de senos para el diagnóstico de una probable rinosinusitis bacteriana aguda.
7. No prescribir bifosfonatos en pacientes con bajo riesgo de fractura.
8. No interrumpir los dicumarínicos de forma sistemática en pacientes que vayan a ser sometidos a procedimientos diagnósticos o terapéuticos poco invasivos.
9. No pautar paracetamol en dosis de 1 g de forma sistemática. La dosis de 650 mg es más segura e igual de eficaz.
10. No tratar con fármacos la hiperuricemia asintomática (sin gota) salvo que las cifras sean muy elevadas (a partir de 13 mg/dl en varones, y 10 mg/dl en mujeres) o en tratamientos oncológicos.
11. No prescribir un nuevo medicamento en el paciente anciano sin haber revisado los tratamientos que ya tiene pautados.
12. No realizar chequeos (revisiones en salud) sistemáticos a personas asintomáticas
13. No realizar de forma sistemática radiografías de pie y tobillo ante esguinces
14. No descartar un síndrome coronario agudo por el hecho de presentar un electrocardiograma normal o anodino realizado fuera del episodio de dolor torácico.  
15. En prevención primaria cardiovascular no tratar con fármacos hipolipemiantes sin calcular el riesgo cardiovascular global, excepto en pacientes con hiperlipemias familiares o hereditarias.

¿Y tú que hiciste? (II)

2ª parte

Por Angel Ruiz @artcymap

Creo que no preciso airear mi condición de médico, ni mi condición de experto en informática, ni mi condición de creador y fabricante de software para desmentir lo inaudito de este incompetente dictamen de la Agencia de Protección de Datos (APD) y de su Director Pariente.

Las Historias Clínicas en papel eran considerados medios de soporte para el pensamiento, la decisión y el tratamiento clínicos. La anotación y el papel que lo soportaba eran un todo cuya alteración, manipulación o destrucción solo estaba y está regulada por la legislación penal. La modificación en papel era evidente. Debía hacerme con la carpeta, buscar la hoja, corregirla, modificarla o destruirla para ejecutar el delito.

Las Historias Clínicas informatizadas solo son Bases de Datos BBDD, formadas por diferentes Tablas, compuestas por conjuntos de Campos. Los interfaces de trabajo, es decir, las carátulas en la que los profesionales trabajamos para introducir, consultar o gestionar información, solo son vehículos que facilitan la grabación de los datos en las Tablas, cuyo conjunto es lo que realmente conforma la Historia Clínica.

minorityEn otras palabras, las interfaces o carátulas de manejo de la Historia Clínica NO SON la Hª Clínica. La Historia Clínica SOLO son sus Tablas.

Al parecer nuestro ínclito Director Pariente, afirma que la Hª Clínica solo es la Interfaz y no las Tablas, y que mientras no accedas a las Tablas por la carátula, por el Interfaz, sentado en una silla, accediendo con una clave y un password, modificar las Tablas por la puerta de atrás no tiene delito alguno, ni alteración anómala alguna de la Historia.

¿No es eso mismo lo que han hecho los bancos con las Preferentes, tocando las tablas, para que aparezca que tú dijiste lo que no dijiste, bloqueando el acceso del dinero al 100% de los depositantes, masiva y “automáticamente, mediante un procedimiento informático”?

Este dictamen, abre la puerta, por fin, a poder modificar legalmente la información retrospectiva de las Historias Clínicas, a gusto del poder de turno, amparado por organizaciones, como las APDs, complacientes como poco, por deudoras del mismo al no ser entes independientes de ese poder.

Las administraciones públicas, al contrario que las organizaciones privadas, pueden descansar tranquilas en sus desmanes, porque las sanciones, lo disuasorio, no se les imponen, por ser ambas, administración pública. Mientras un particular, se mueve en multas individuales de 600.000€ por sanción, las Administraciones Públicas se quedan con el papelito de falta grave o muy grave, sin mayores consecuencias.

El sueño de todo conductor descerebrado. Ir a 200km/hora de Barcelona a Sevilla, sin otro riesgo que unos papelitos únicamente descriptores de sus desmanes.

115.000 historias clínicas alteradas, fuera de la administración, serían 115.000 delitos penales por alteración de documento público, que les hubiera costado el gobierno, por un lado, y, por otro, la hacienda para repararlo en indemnizaciones.

O, también podrían ser 115.000 alteraciones graves de la confidencialidad por haber entrado en la historia, para alterarla a conveniencia, lo que alcanzaría el monto de 69.000 Millones de € en multas, si la APD fuera otra. ¿O es que matar a uno tiene la misma pena que a veinte?

Sin embargo, Spain is different.

El primer párrafo de este escrito (1ª parte) era ficción. Pero ¿cuánto tiempo pasará hasta que deje de serlo? Si se ha abierto la veda de modificar documentos públicos por la puerta de atrás, ya que hacerlo automática e informáticamente es igual a no delinquir, ¿qué seguridad tiene, desde la semana pasada, cualquier profesional que haya entrado en la ‘lista negra’ del poder de cualquier signo? ¿o qué le va a impedir a éste que se modifiquen masivamente complejas e inconvenientes decisiones individuales, en la relación médico-paciente, para adecuarse a los intereses de la Big Pharma, el dinero y el poder?

El despreciable y alarmante gesto del Director de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez,  que pavoneaba su poder y conocimiento de los secretos ajenos con aquello de la ‘repera patatera’, en opuesta actitud al respeto que debiera mostrar como garante de su privilegiado acceso a información sensible del ciudadano, me recordó el comentario similar que, con un codazo, hace unos años, el Director General de Hospitales de Castilla La Mancha, me hizo, a modo de confidencia, al tiempo de la informatización de la Hª Clínica de Atención Primaria.Orwell Healthcare

“Ahora sabemos todas las que toman Anticonceptivos”. ¿Viste a tu mujer en la lista?

No pude contenerme.

Es evidente que acceder a los secretos médicos ha sido un objetivo largamente acariciado.

¡Qué fácil se ha desmontado el poder profesional, que estaba basado en la custodia del secreto y la confianza! ¡Qué poder tan extraordinario ha cedido el profesional y el paciente en este conjunto de pasos de aparente mejora, en los que nunca han tenido oportunidad alguna para el Opt-in y Opt-out!

Opt-in para decidir qué información y cual no se compartiría en ‘la nube’ y Opt-out para decidir qué información se borrara, a modo de ‘derecho al olvido’, de ‘la nube’.

Paradójicamente, la inseguridad jurídica del dictamen de la APD vasca ha creado un colchón de impunidad desconocido e inexistente hasta hoy.

Cualquiera podrá aducir, a modo de defensa, que esa información que ahí está grabada, que le inculpa, por ejemplo por mala praxis, jamás él la introdujo, puesto que hay precedentes de que hacerlo ‘automáticamente y por medios informáticos, sin rastro de acceso de terceras personas’ es no solo posible, sino legal y “amparado por la Ley de Autonomía del Paciente 41/2002 y la de Garantías de Uso Racional del Medicamento de 2006”, Pariente’s dixit.

Este desafortunado dictamen deja en el aire una pregunta poliédrica y polisémica.

Y ¿tú qué hiciste?

Y ¿tu qu……,ante la aberrante informatización de la historia clínica española?

Y ¿tú qu….? ¿Hiciste algo de eso que está anotado?

Y ¿tú qu……, ante una falsa imputación futura?

Y ¿tú qu……, ante la posibilidad de librarte de una mala praxis realmente ejecutada?

Y ¿tú qué hiciste?

Y ¿tú qué harás?

¿Y tú que hiciste? (I)

Una corta reseña en la columna de sucesos, que sin embargo me sobrecogió. No pudo resistir la presión y acabó ahorcándose en la celda, un mes antes de la fecha de señalamiento de su juicio. La familia desolada declaró que él insistía continua y desesperadamente que aquello que se encontró en su ordenador nunca había sido suyo.

“¿Qué parte del ‘Te lo dije’ era la que no habías entendido?”

Detective Spooner  en la película Yo, Robot del director Alex Proyas.

Detective Del Spooner: [to Susan, after the robots have started a revolution] You know, somehow, «I told you so» just doesn’t quite say it.

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Por Angel Ruiz @artcymap

La semana pasada por fin ha ocurrido.

Es verdad que, con años de antelación, se han dado los pasos previos, lenta pero inexorablemente.

Se comenzó por obligar, por todos los medios legales, sociales y propagandísticos, a retirar la Historia Clínica de su secular y legítimo depositario. Aquel que había sido elegido por el paciente para consultar su temor, su mal y depositar su confianza, su confidencia.

Al paciente se le introdujo una idea viral en su cerebro, que también infectó al ingenuo profesional. “Es bueno que tus secretos estén accesibles para TODOS, no solo para los que tu elegiste, para todos, pues ¡sabe dios! dónde se va a necesitar saber qué catarros tuviste a los 12, qué esquince de tobillo a los 17, qué picores pudendos a los 23, o qué HIV a los 34”. .-“¡Vaya!, las alergias ya me parece bien, el saber lo de la diabetes, puede, pero ¿qué interés tiene saber lo de los catarros, las purgaciones, o el HIV? ¿No habían quitado el punto rojo de las historias para que pudiéramos nosotros controlar el secreto y así evitar la estigmatización?” Bueno, siempre será mejor que el médico que le atienda lo sepa todo, todo. .-“¿Un fisio, mi aborto a los 17? ¿No me deberían preguntar qué y qué no?  Silencio, hasta hoy.

A pesar de que sabemos que el volumen de la Hª Clínica de Atención Primaria de un paciente, con más de 10 años de informatización de su historial, supera los 300 folios impresos y que solo, para la famosa continuidad asistencial, solo, se precisa del 2,5% de la toda la información grabada, la pertinente y relevante, ¿por qué se quiso que el otro 97,5% de la información, solo pertinente para su Médico de Familia, se moviera del centro de salud, de su consulta, y transitara por todas las redes?VISC-_ok-2

En plena Semana Santa de hace un mes, el 1 de Abril de 2015, con estudiada estacionalidad y alevosía, por plena hégira y asueto laboral, la Consejería de Salud de la Generalitat Catalana, rectificando el aparente parón y retirada del Proyecto VISC+, que pretendía vender y vender, TODOS LOS DATOS SANITARIOS de TODOS LOS CATALANES, al mejor postor, por un pico de millones de euros, más unas cuantas ‘Puertas Giratorias’, rectifica y lo ejecuta definitivamente, con el cuento de que son anonimizados. Como los del Pentágono, la NSA, Wikileaks y un largo etcétera

¿Qué negocio habría habido si solo se estuviera moviendo ese 2,5% de información pertinente y relevante? ¿Qué otro negocio del cable habrían conseguido, con sus ‘puertas giratorias’ preceptivas, las correspondientes compañías regionales de telefonía, sin el apetitoso tráfico del 100% del dato sanitario?

Pero ha sido la semana pasada cuando por fin ha ocurrido.

prodata2Hace 5 años, en 2010, por la presión de la crisis, por la necesidad de ajustes, el Consejero Bengoa del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, ordena a los informáticos del Osabide (programa de Hª Clínica oficial de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud) que modifiquen, a las bravas, las históricas indicaciones farmacológicas, de varios fármacos de marca, de 115.000 pacientes, sustituyéndolas por genéricos, sin conocimiento previo de pacientes ni médicos.

¿Para qué contar con los médicos si es el propio político, gracias al nuevo poder que le otorga la nueva informática, el que puede ‘enmendar la plana’ de la “desafección e ineficiencia” de los mismos, sin contar con ellos?

La cuestión no está en la justificación del hecho, sino en el hecho de romper, tan fácil y masivamente, el sello de inviolabilidad de las Historias Clínicas, pues, una vez roto, el arcón del tesoro del secreto queda abierto.

A partir de ahí se abre un largo proceso que puede conocerse en el sintético resumen de prensa que puedes leer aquí prodatos

El Consejo General de Colegios de Médicos CGCOM y los Colegios de Álava y Guipúzcoa denunciaron los hechos, por diferentes vías, pero centrados en que la modificación de los datos era constitutivo de algún tipo de delito contra la confidencialidad, seguridad jurídica, etc.

La conclusión de las dos Agencias de Protección de Datos APD, la española y la vasca, son extraordinarias. La primera archivó la denuncia, descartando el investigarla ¡Vaya! Ello provocó que el CGCOM planteara un contencioso ante la Audiencia Nacional. Ésta, en verano del 2014, ordenó una investigación, que recayó en la APD Vasca, que dictaminó, la semana pasada, que eso de que el político te enmiende la plana, modificando a su albedrío historiales médicos, no solo es legal y amparado por las leyes, sino que, mientras no se haga a mano, es decir, entrando paciente por paciente, puede hacerse masivamente, vía informática, pues alterar o modificar los historiales “automáticamente, mediante un procedimiento informático”, ES LEGAL. ¡Insuperable!

El presidente de la APD Vasca, Iñaki Pariente, afirma, aparentado una solvencia tecnológica, a todas luces invisible, que el objetivo de su investigación había sido “establecer si una tercera persona había accedido a los historiales de los pacientes para cambiar la medicación”. Ya hemos visto su conclusión: NO.

Supongamos que al tal Pariente, alguien, “automáticamente y por medios informáticos” colocara fotos comprometidas en su móvil o su ordenador que le inculparan directamente de algo que jamás hizo. ¿Cuál sería ahora su veredicto? Elemental. “Debo ser culpable porque eso está ahí y es lo que hay, porque no ha habido acceso ilegítimo alguno en mi móvil, dado que ‘se ha realizado automáticamente y por medios informáticos’, sin intervención directa de terceros”. Estúpido, ¿no?.

Continuara……..

queremos los mejores en todo y no siempre es posible

 Los mejores estudiantes no son los que tienen las mejores notas

de Juan Gérvas Médico general jubilado @JuanGrvas

publicado en Acta Sanitaria el 26 de abril de 2015

Los estudiantes de medicina se seleccionan entre los estudiantes que tienen las mejores notas en los estudios pre-universitarios. En España los estudiantes seleccionados están fuera de la “normalidad”, en el extremo de los que logran un 9 sobre 10. Son una especie de “monstruitos”.
Estos estudiantes no representan la media ni de los estudiantes ni de la población pues, en general, tales notas se logran sólo con una enorme capacidad de sacrificio y auto-castigo que no tiene mucho que ver con los valores necesarios para ser un buen médico, como ternura, sensibilidad, piedad, inteligencia, ética, empatía, cortesía, compromiso, compasión y capacidad de comunicación

Necesitamos seleccionar a los estudiantes de medicina por su capacidad intelectual, pero también por su capacidad para comprometerse a largo plazo con los pacientes y poblaciones y con sus compañeros y su profesión

Estos estudiantes son un grupo extremo, y en el sentido estadístico muy alejados de lo normal. Es un peligro encerrar a estos estudiantes anormales durante seis años en la facultad de medicina y el hospital universitario para que aprendan a responder a las preguntas del MIR, pues acaban siendo un grupo extraño y a-social, muy alejado de lo que precisan la sociedad, las poblaciones y los pacientes. A su anómala selección se suma su anómala formación y, de hecho, en tercero de medicina suelen perder la empatía con el paciente y su sufrimiento

Por supuesto, hay facultades de medicina que han intentado el cambio, como la de McMaster en Canadá, o la de Queensland en Australia, o la de Maastricht (Mastrique) en Holanda

En Holanda se reclutó durante años a los mejores estudiantes mediante un sorteo entre los que querían ser médicos y tenían unas notas medias suficientes. El sorteo tiene la ventaja de que da igualdad de oportunidades a varones que a mujeres, a hetero que a homosexuales, a abstemios que a consumidores de drogas varias, a blancos que a negros, gitanos y otras minorías, a urbanos que a rurales, etc. Con ello se consigue una mejor “normalidad” de la muestra, al menos respecto al conjunto de estudiantes.

Desde luego, al menos cabe el aplicar criterios de preferencia y rechazo. Por ejemplo, no conviene que entren en medicina muchos hijos de profesionales sanitarios (suelen llegar “viciados”). Por el contrario, conviene que entren más estudiantes procedentes del mundo rural y marginal, a los que no les parecerá raro que haya vida en esos lugares alejados del mundo urbano y correcto (y frecuentemente falso).

Necesitamos seleccionar a los estudiantes de medicina por su capacidad intelectual, pero también por su capacidad para comprometerse a largo plazo con los pacientes y poblaciones y con sus compañeros y su profesión. Es clave que sean ricos en los valores necesarios para ser un buen médico, como ternura, sensibilidad, piedad, inteligencia, ética, empatía, cortesía, compromiso, compasión y capacidad de comunicación.

Por supuesto, los profesores y el ambiente deberían potenciar lo innato y para ello también hay que seleccionarlos bien y, sobre todo, contar con una mayoría de médicos profesores que no trabajen en hospitales, en el zoo, y que demuestren ser competentes en la transmisión de dichos valores.

Hay otros mundos en la selección de estudiantes de medicina y es urgente que se conviertan en práctica habitual para seleccionar a los mejores (no a los que sólo tengan mejores notas en los estudios pre-universitarios)

Conciliación: Patrocinio y su nuevo médico (2)

Extraído del capitulo de libro: Bravo R, Caballero N. Conciliación de la medicación en el paciente polimedicado. En Curso Polimedicación y Salud. Estrategias para el abordaje integral de los pacientes polimedicados. Laboratorio de Prácticas Innovadoras en Polimedicación y Salud. Disponible: http://www.polimedicado.org/ y aquí

Un proceso adecuado de conciliación de la medicación hubiera evitado problemas a nuestra paciente. La responsabilidad de lo ocurrido probablemente tenga que repartirse entre:

  • Los médicos de los distintos niveles sanitarios que a menudo no dedicamos el tiempo necesario para realizar una correcta historia farmacoterapéutica. Por no disponer de tiempo, por movernos en la cultura de la individualidad, medicalizando a los pacientes en cascada, en lugar de remar en la misma dirección por el interés común de la paciente.
  • La organización del sistema sanitario, que fragmenta la prescripción, obliga a adaptarla a las opciones de cada centro sanitario, y no favorece la comunicación fluida entre niveles asistenciales.Hand Washing_gel_FINAL
  • Esta misma organización que no considera la conciliación como un acto sanitario en el marco de la seguridad del paciente, no favorece su implementación ni distribuye recursos para que se realice al menos en su formulación básica.
  • El carecer de registros únicos o tecnologías de información necesarias dificulta la comunicación y por tanto la atención correcta en las transiciones asistenciales. Incluso con medidas previas mucho más sencillas, como la adecuación de los informes de alta y su obligatoriedad, se evitarían muchos errores de medicación.
  • La deficiente gestión del tiempo en el principal responsable sanitario del enfermo, el médico de familia, que le obliga a dedicar mucho tiempo a tareas burocráticas innecesarias e impide contemplar la conciliación como un acto necesario y propio de su nivel asistencial.
  • La incapacidad de las organizaciones sanitarias para reclutar otros profesionales, propios o ajenos, como enfermeras y farmacéuticos, para estos procesos, donde tienen un indudable papel que jugar.
  • La organización administrativa, que para facilitar, de forma presunta, los trámites y libertad de elección, facilita el discurrir del paciente entre niveles asistenciales sin el adecuado conocimiento y control.Se realizan más preparativos y previsiones en la maleta del paciente que en la bolsa de su botiquín.