He renunciado a la explotación laboral sangrante y despiadada.
He renunciado a la esclavitud de un sistema sanitario absurdo que trata a sus profesionales como basura.
He renunciado al pisoteo de un jefe que, como tantos otros en la medicina española, maneja su servicio como si fuera su cortijo. Un jefe que no lidera, solo tiraniza.
He renunciado a trabajar en un sistema con médicos de primera que viven a costa de médicos de segunda.
He renunciado a turnos de 24h sin derecho a descanso que ponen en peligro mi salud y sobre todo, la seguridad de mis pacientes.
He renunciado a la inseguridad laboral.
He renunciado a trabajar con excelentes profesionales que han ido olvidando lo que fue su orgullo personal y profesional y lo que fue su dignidad y ahora simplemente bajan las orejas con miedo.
He renunciado a un contrato que no me permite descansar en los tres meses de verano y con semanas de más de 60 horas.
He renunciado al único tipo de contrato que la sanidad española me permite tener tiempo para hacer medicina no asistencial. Eres 100% asistencial o no eres nada.
He renunciado a darme contra la pared porque “aquí siempre se ha hecho así”.
He renunciado a sentirme siempre “diferente”, un bicho raro que tiene la osadía de escribir o dibujar lo que piensa o de protestar contra lo injusto.
He renunciado al maltrato y la indignidad, el agotamiento, la estupidez, el despotismo, el abuso, la mala organización, la falta de planes a medio y largo plazo, la carencia absoluta de solidaridad y profesionalidad.
Quise ser MÉDICO desde que me alcanza la memoria, hace 25 que me gradué; pasé 5 de formación en Inglaterra, 12 de adjunto en Urgencias en Inglaterra y 8 de adjunto de Urgencias en España. Soy MÉDICO de pies a cabeza pero no puedo más…..
El desarrollo de nuevas herramientas tecnológicas aplicadas al sistema informático del SAS, el Diraya, permitirá cruzar datos y analizarlos, lo que facilitará un mayor equilibrio en las cargas asistenciales. «Un codificador leerá todos los diagnósticos de cada paciente -en todas las especialidades en las que sea atendido- de manera automática», añade Aranda. Este codificador permitirá al sistema sanitario calcular la morbilidad y el grado de complejidad de los usuarios para tener en cuenta estos factores esenciales a la hora de redistribuir las tarjetas sanitarias.
«La herramienta permitirá clasificar a los pacientes pluripatológicos, por ejemplo los diabéticos e hipertensos, que necesitan un abordaje distinto y diferenciado de los diabéticos que no sufren hipertensión», añade el gerente del SAS. La preparación de la base de datos del SAS para la inclusión de esta herramienta informática ha requerido un año.
Las soluciones más simples suelen ser las más eficaces y correctas. La simplicidad sin embargo se muestra elusiva cuando se busca y se hace mucho menos probable cuando los que la persiguen aumentan en número y capacidad de decisión. La informatización se puede implantar para agilizar procesos burocráticos tediosos o automatizar rutinas, pero tambien para la innovación mediante nuevas funcionalidades y facilitando el balance entre beneficios y cargas de trabajo en tareas de un gran valor añadido potencial.
Un grupo de autores norteamericanos conjuga estas dos premisas en un artículo de perspectiva publicado en el NEJM esta semana. Proponen incorporar la “indicación” (o razones que motivan su uso) en la receta o cualquier tipo de orden de dispensación. Esta medida tan simple es poco seguida. Las recetas médicas oficiales incluyen en la hoja de instrucciones a pacientes, un apartado para el Diagnóstico, pero rara vez se cumplimenta. Los informes hospitalarios y de salud se disponen de tal forma que se exponen una lista de diagnósticos y una lista consecutiva de medicamentos, sin que en ningún caso se correlacione una lista con la otra. En la era de la receta electrónica añadir la indicación en la prescripción de medicamentos es oportuna y poco costosa, permitiría una prescripción basada en la indicación que ofrecería ventajas tales como:
Mejora en la seguridad del paciente y evitar errores de medicación
Aumento del conocimiento sobre los tratamientos que toma y “para que” los toma, con una consiguiente mejora del cumplimiento terapéutico.
Facilitar la accion de sistemas inteligentes de ayuda a la prescripción.
Amplia el conocimiento de los tratamientos entre el equipo de profesionales sanitarios que en un momento determinado interactúan con el paciente
Simplifica el proceso de conciliación de la medicación en las transiciones asistenciales
Contribuye al conocimiento de la efectividad, idoneidad y usos fuera de indicación de los medicamentos y sus resultados.
Como objeciones se apunta en el artículo el problema de la confidencialidad, el aumento de la carga de trabajo (minimizado con un buen e “inteligente” sistema informático), la dificultad de asignar “indicaciones” y las clasificaciones utilizadas, así como el necesario respeto a la autonomía y capacidad de elección de los médicos. Como los americanos no son dados al hablar por hablar, ya han presentado un proyecto suficientemente financiado para favorecer este cambio hacia la prescripción basada en la indicación
En nuestro país y en particular en atención primaria la implantación de esta sencilla medida tendría al menos dos beneficios adicionales. Uno es el aumento de la calidad en la cumplimentación de las historias clínicas electrónicas, autenticos patatales de episodios y prescripciones. Resulta curioso que mientras en el artículo se aboga por ligar en los registros electrónicos la indicación a la prescripción, en nuestra historia clínica electrónica, gracias la clarividencia de sus creadores, esta tarea ya es obligatoria desde el principio.
Otra es la creación de “auténticos” indicadores de calidad de la prescripción en lugar del amasijo informe de números que pueblan y divierten las hojas de cálculo de nuestros directivos y farmacéuticos de área.
Hace justo un año, durante la campaña electoral de las municipales, Esperanza Aguirre, candidata popular a la alcaldía de Madrid, se vio sorprendida cuando un medio digital sacó a la luz pública su declaración de la renta del año anterior. Como ella señaló, los datos solo podían haber salido del Ministerio de Hacienda, y en este sentido fue la demanda que presentó ante la fiscalía reclamando conocer cómo habían podido hacerse públicos. Meses más tarde, otra política, esta vez de signo contrario, Anna Gabriel, también se sobresaltó cuando, en pleno proceso negociador por el gobierno de la Generalitat de Cataluña, una cadena de televisión nacional emitió un vídeo donde se la veía tomando un avión del gobierno venezolano, junto a otros políticos de izquierda y del entorno de ETA, con destino a Venezuela para asistir a un foro político que se celebraba en Caracas. La diputada autonómica, al saberse la noticia, planteó la posibilidad de que estas imágenes las pudieran haber filmado cuerpos de seguridad españoles y mostró su preocupación sobre la posibilidad de que existan ficheros ilegales y seguimiento a activistas políticos.
En ambos casos, ninguna de las dos políticas había cometido un hecho delictivo, ni siquiera reprobable desde un punto de vista moral o político: ganar dinero, siempre que se haga de forma honesta y legal, no es ningún pecado; colaborar y trabajar con la revolución bolivariana tampoco. Por lo demás, no eran situaciones ocultas o desconocidas totalmente. Sin embargo, estos dos escenarios, aireados por los medios de comunicación en dos momentos concretos, causaron un problema a sus protagonistas. La propia Esperanza Aguirre no se cansa de afirmar que a ella le costó las elecciones y Anna Gabriel puso en apuros el acuerdo de su partido para la elección de presidente de la Generalitat.
Pero, con todo, el principal problema es que esta información no estaba en manos de los medios de comunicación, sino en las del Estado, y estos medios llegaron a ellos por una filtración activa e interesada por parte de alguien que, si los tenía, era en función de sus tareas como funcionario estatal. Este es el mismo estado que obtiene y almacena datos e información sobre muchas de nuestras actividades; incluidos, no lo olvidemos, nuestros datos médicos y sanitarios. La recogida masiva de datos de una importante parte de la población, gracias a una red completa de vigilancia, es lo que se conoce con el término metafórico alemán de Gläserner Mensch (hombre de cristal o transparente por analogía con los modelos anatómicos transparentes del museo de ciencias naturales de Dresde). Es una vieja ilusión de los estados totalitarios, para tener controlada a su población, y su paradigma puede ser la policía secreta de la Alemania socialista que le puso el nombre. Desaparecida la Stasi, y con el advenimiento de la realidad digital, otros estados autocráticos, o no, así como empresas privadas u organizaciones no gubernamentales, toman el relevo en esta vigilancia masiva. Esta se justifica a menudo como una forma de combatir el terrorismo o proteger la seguridad nacional, o simplemente elevar la seguridad de los ciudadanos; pero también se pone de manifiesto la capacidad de intromisión en la privacidad de los individuos y el potencial real de sobrepasar límites morales y legales. En el campo sanitario, el temor se relaciona con la posibilidad de que datos sensibles personales sean fácilmente accesibles a cualquier persona con acceso al sistema y su uso para tareas distintas de la ayuda y cuidado del paciente.
Recoger datos está en el mismo corazón de la asistencia clínica; si estos datos se digitalizan y se ponen en red, se facilitan muchas de las actividades relacionadas con la atención al paciente. Muchos de los datos sanitarios se recogen con las mejores de las intenciones: los profetas de la innovación nos convencen de que se podrían utilizar en investigación clínica, gestión de los servicios sanitarios o salud pública. Pero, al igual que se intuyen sus ventajas, también se descubren zonas oscuras. Demasiadas personas acceden a los registros clínicos, muchas veces sin una causa justificada. Disponer de la historia clínica completa de una persona es un valioso tesoro que se puede utilizar de muy diversas maneras, no relacionadas precisamente con la salud.
Las medidas legales y logísticas encaminadas a proteger estos datos son a todas luces insuficientes, y es que no estamos hablando de que en un momento determinado alguna persona acceda a unos datos concretos. Hablamos de nuestra ignorancia sobre la cantidad y valor de la información digital que se produce diariamente de forma automática. Con estos datos se pueden generar perfiles que revelan sobre nosotros mismos, aspectos que no siempre quisiéramos que fueran descubiertos. Lo llaman, entre otros nombres, Big Data y su potencial benéfico es apreciable, pero ¿apreciable para quién? ¿Para qué y quién está utilizando estos «data»? El problema es que la existencia misma de esa información nos hace muy vulnerables, y lo hace de una manera que no podemos ni anticipar ahora mismo.
36º Congreso SEMFyC. Mesa. Clínica y tecnología: una harmonía necesaria
Sábado, 11 de junio de 2016
La exploración física en el punto de mira
por Verónica Casado Vicente
Médico de Familia. Centro de Salud Universitario y Docente Parquesol. Tutora coordinadora de residentes de la Unidad Docente Multiprofesional de Atención Familiar y Comunitaria de Valladolid Oeste y Coordinadora de la Unidad Docente Universitaria de Medicina de Familia y Comunitaria de la Facultad de Medicina de Valladolid. Ex Presidenta de la Comisión Nacional de MFyC. Coordinadora y co-autora del Manual de semFYC “Exploración física basada en la persona, el síntoma y la evidencia”
La Medicina es el arte de las probabilidades y una ciencia de la incertidumbre
William Osler
Desde hace años la preocupación por el lugar de la exploración en nuestra práctica ha estado en los debates de la Medicina de Familia y es de larga tradición en algunos países, con exponentes claves tanto académicos como de revistas.
Un médico/escritor como Marc Zaffran/Martin Winkler (autor de la Enfermedad de Sachs) reflexionaba en su blog sobre una frase de una paciente suya ¿Por qué los médicos ya no nos tocan?. Exploramos menos y tenemos dudas de su valor y son muchas las razones que explican esta situación: la fascinación tecnológica imperante, la tecnología accesible, la falta de tiempo, el contexto de incertidumbre, la pereza, la multiplicidad de motivos de consulta, el predominio de situaciones clínicas no reductibles a categoría específica, la sensación de que hay demasiado “folclore médico” en torno a la exploración, la diferente probabilidad a priori de paciente grave…
Pero las razones para explorar siguen siendo muy potentes:
su efectividad y eficiencia,
la posibilidad de hacer observaciones en serie que no implican gasto alguno excepto el valor del tiempo,
la detección temprana de signos cardinales,
la selección inteligente y bien dirigida de la costosa tecnología diagnóstica y
el valor terapéutico del contacto físico entre médico y paciente.
Todas estas situaciones han hecho y hacen que una de las herramientas clave para el médico de familia se observe con una mezcla entre necesidad y el desprestigio. Necesidad de herramientas que faciliten nuestra labor y desprestigio de exploraciones que se revelan como poco útiles y consumidoras de un tiempo del que no disponemos. Sin embargo, hay exploraciones poco eficientes que seguimos haciendo de forma autómata y otras muy eficientes que no hacemos.
Por ejemplo ¿Quiénes de nosotros hacemos sistemáticamente?
Medición de la altura laríngea en EPOC
Identificación de taquipnea en un paciente con sospecha de TEP
Medición del espacio cricomentoniano en SAOS
Lasègue en radiculopatía lumbar
Cuestionario de 3 preguntas para despistar una depresión (tristeza, anhedonia, ayuda en el último mes)
Test de debilidad del cuádriceps (levantarse con una sola pierna) en sospecha de afectación L3-L4
Test de Thessaly para lesión meniscal
Cuestionario estandarizado para disfunción eréctil IIEF
Reflejo glabelar para Enfermedad de Parkinson
Edemas maleolares para la Insuficiencia Cardiaca
Índice tobillo-brazo para arteriopatía periférica
Índice de Crooks para hipertiroidismo
Y esto nos confronta a las siguientes preguntas ¿Cuáles son las maniobras exploratorias que debo realizar? ¿Cómo sé si son útiles?
Por otra parte, nuestra especialidad nos plantea cuatro elementos: exploración física completa, competente, en función del cuadro clínico y a valorar y escoger la mejor estrategia diagnóstica. Es decir parece que hay dos determinantes de la exploración para un médico de familia: el cuadro clínico del paciente y la decisión de la competencia de la intervención y de su valor en la estrategia diagnóstica. Y por lo tanto da la impresión que, al igual que la historia clínica de Atención Primaria tiene connotaciones diferentes a la historia clínica en el hospital, el examen clínico y concretamente la exploración física también puede tenerlas
El examen físico centrado en el paciente, en su problema y basado en las evidencias científicas sigue siendo un reto extraordinario para la asistencia, para la docencia y para la investigación en Medicina Familiar y Comunitaria. Hay, por lo tanto, múltiples motivos para promover “la competencia en el examen físico competente”.
Hashtag Twitter(para participar en el debate) = semfycdbt21
Mesa Revista AMF: Toda la vida se ha hecho así
Moderador e introducción Rafael Bravo Toledo
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. CS Linneo, Madrid.
Ponentes y contenido 1. Medicina con engaños ¿y con nuestra complicidad? José Miguel Mulet
Químico. Profesor titular de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia. Investigador en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP)
2. Consultas de cristal ¿están a salvo nuestros datos? Marta Peirano
Periodista especializada en cultura, ciencia y tecnología. Jefa de Cultura en el diario.es
Resumen
La mesa de AMF de este XXXVI Congreso de la semFYC, una vez más, se renueva para abordar dos cuestiones muy actuales pero diferentes en sus orígenes cronológicos.
Por un lado, las mal llamadas medicinas alternativas que anclan sus raíces en el pasado más mediato. A pesar de los avances de la ciencia y de la medicina, no hemos conseguido dejarlas en el olvido que su acientificismo merece. Con cierto estupor, vemos que colegas, sociedades científicas similares a la nuestra, universidades, e incluso la Administración, caen en la tentación de incluir estos temas en sus congresos o planes de formación continuada. Es hora, por tanto, de saber y debatir sobre el tema, y qué mejor que tomar como punto de inicio un repaso documentado y ameno por parte de un buen divulgador científico.
Por otro lado, un problema que arranca en el presente pero con una proyección futura todavía por imaginar: Internet, la web 2.0, redes sociales, smartphones, wearables y otras tecnologías son herramientas de indudable utilidad pero a la vez con una cara peligrosa debido a la cantidad de datos personales que generan. La poca importancia que damos a la cantidad y variedad de los datos que generamos es crucial para entender por qué esta información se puede volver en nuestra contra, especialmente en un campo tan sensible como es el relacionado con la salud. Hace tiempo que no somos dueños de nuestros datos, pero lo peor es que alguien sí lo es, y ¡nosotros no lo sabemos!
Azucena es una joven estudiante, que jugando al vóleibol se lesionó en el quinto dedo de su mano izquierda.
Como el dolor no remitía y tenía la punta «como caída» (ver foto) se acercó al centro de salud. En la exploración el dedo se encontraba flexionado a nivel de la articulación interfalángica distal siendo imposible la extensión activa del mismo, adoptaba la típica deformidad del dedo en martillo obaseball finger.
El médico de guardia le pidió una radiografía y tras visualizarla le diagnóstico de fractura de Mallet. El tratamiento normalmente incluye la inmovilización del extremo del dedo mediante el uso de una férula.
El objetivo es mantener la punta del dedo recta hasta que el tendón sane. Como no tenían en el centro férulas de stack, que parecen ser las más cómodas, se inventaron una como la que se ve en las fotografías de abajo y el vídeo (al final).
Distintos tipos de férula que se pueden utilizar , tomado de Am Fam Physician. 2006 Mar 1;73(5):810-816
La fractura de Mallet es una lesión de la base de la falange distal de los dedos. El tendón extensor común de los dedos en la articulación interfalángica distal es arrancado con o sin compromiso óseo, por su zona de inserción. Es el resultado de la hiperflexión o hiperextensión (figura) de este tendón, que muchas veces como en nuestro caso, se produce cuando una pelota, impacta en un dedo extendido.
de Arch Plast Surg. 2016;43(2):134-44.
El tratamiento puede ser ortopédico o quirúrgico; el primero consiste en mantener la falange distal en hiperextensión para acercar los extremos avulsionados, en general, mediante una férula digital durante seis semanas o más.
Una revisión Cochrane mostró que todas las férulas disponibles tienen resultados similares. El tratamiento quirúrgico destinado a reimplantar el tendón en su sitio de inserción en la falange distal, se indica cuando hay al menos una fractura mayor del 30% de la superficie articular.
¿Qué queremos decir cuando decimos que no pasemos al 2.0 o 3.0 sin haber pasado adecuadamente por el 1.0?
Vamos a explicarlo, eso sí en su parte tecnológica y con ejemplos reales, la deontológica y sentimental la dejamos para otro día.
No nos saltemos escalones, antes de posturear con lo 2.0 y sus secuelas convendría que la sanidad española en su cojunto y sobre todo la administracion sanitaria publica, iniciara de una vez una política adecuada de información y comunicación, que se debería ir concretando en:
Creación de una sede web de información para pacientes rigurosa, comprensiva, ilustrada, actualizada y adaptada a varios niveles de alfabetización sanitaria.
Acceso sin restricciones a Internet de alta velocidad desde cualquier consulta y recinto sanitario para profesionales (al menos) y pacientes.
Ejemplo: Después de mucho dudar servicios públicos de transportes, hoteles, etc y otros están dando este servicio
Acceso rápido, gratuito y sin cortapisas a fuentes de información necesaria para la práctica de una toma de decisiones informada y basada en la evidencia
Ejemplo: La suscripción del Ministerio de Sanidad a UptoDate para toda España
Observatorio institucional dinámico y moderno sobre información y comunicación sanitaria orientada al ciudadano, que dé respuesta inmediata a informaciones de los mass y social media relacionadas con la salud, problemas con la prestación de servicios, crisis sanitarias, etc.
Portales sanitarios donde los servicios de salud expusieran toda la información que un paciente pudiera necesitar cuando se “enfrenta” al sistema de salud. La información que debería contener iría desde directorios de profesionales, horas de consulta, formas de contacto, cartera de servicios, hasta localización y servicios de atención información rápida on-line.
Acceso a datos sanitarios por parte del usuario y profesionales de tal forma que cualquier paciente o profesional pueda acceder on line a todos los datos sanitarios necesarios, con las únicas restricciones que imponga la una seguridad bien entendida. El acceso se debe poder realizar desde cualquier lugar a asegurando la interoperabilidad de los sistemas sanitarios.
Garantizar la confidencialidad y privacidad de los datos sanitarios de forma exquisita. Para que estos datos estén en la red se debe contar con la autorización previa, explícita y documentada del usuario, el cual tendrá derecho a cancelar la información cuando crea oportuno y a conocer de forma instantánea, quien y cuando accede a su datos. Los permisos de acceso serán restrictivos, temporales, revocables y limitados a la información necesaria para la toma de decisiones en aspectos concretos de la atención sanitaria.
Base de datos compresiva sobre medicamentos actualizada, gratuita, gráfica y fácil de utilizar que incluya información de valor añadido (precios, alertas, toxicidad, interacciones, etc.) con versiones para profesionales y público en general
Ejemplos: aunque mejorable la página web y app de IDoctus o Medimecum
Comunicación entre niveles profesionales y médico-paciente mediante aplicaciones electrónicas (correo, mensajería, chats, etc.) instalados en plataformas que aseguren la confidencialidad y de titularidad pública.
Ejemplo: Programa de comunicación telemática con el centro de salud del Servicio Murciano de Salud . Además se han intentado iniciativas muy interesantes pero en general han fenecido por carecer de apoyo institucional en su desarrollo, véase este post de hace seis años, que se complementa con esta presentación.
En la jornada de Seguridad del paciente en atencion primaria hable, de pasada, sobre los bots. Durante el café, una enfermera que había tenido la paciencia de seguir mi intervención con interés, me pregunto ¿que era eso de los bots?. Me temo que mi respuesta, entre ruidos y premura por asistir a las comunicaciones, no le aclaro mucho las cosas, por lo que creo que le debo una explicación mas extensa. Eso si con el peligro de la inexactitud propia del que escribe si un dominio adecuado del tema.
Cuando hablamos de un bot –aféresis de robot- nos referimos a un tipo de programa informático autónomo capaz de llevar a cabo tareas concretas imitando el comportamiento humano. Un bot es una aplicación que no tienes que instalar. Se está ejecutando en algún servidor remoto, su cometido es interactuar directamente contigo y automatizar alguna acción. Hace mucho tiempo que se ha utilizado este concepto, desde los famosos “robots” o gusanos que utilizan los motores de búsqueda hasta los bots que usa Wikipedia para automatizar tareas necesarias para el mantenimiento de la enciclopedia.. Aunque hay de varios tipos los más populares ahora, son lo conversadores, o chatbots que se conectan a programas de mensajes o chats como Kik, Telegram, Skype o Facebook Messenger.
Su repentina fama viene apoyada por dar respuesta a demandas de UN usuario, la relativa facilidad de construirlos y sobre todo por el empleo de redes de mensajería móvil como interfaz. En cierto modo superan a las apps al no obligar a instalar una aplicación especifica y poder interactuar con las programas que todo el mundo tiene instalados ya en su móvil. Se pueden encontrar en estas aplicaciones de chat y mensajería, pero también en redes sociales. Los hay desde los que simplemente conversan, hasta los que realizan tareas más o menos complejas, e incluso ayudan a la toma de decisiones ayudándose de lo que conocemos como machine learning e inteligencia artificial (la conexión de los usuarios con el famoso Watson, creo que va por ahí)
Pongamos un ejemplo:
Una de las pocas apps que utilizo es Madrid Metro bus, llego a la parada miro el número y lo introduzco en mi app, en segundos aparece una lista de los autobuses que pasa por esa parada con el tiempo en minutos que tardaran en llegar. (ver figura)
Si, sé que hay aplicaciones más modernas que hacen esto y mucho más, como situarte en un mapa y localizar las parada cercanas, e incluso autobuses para que tú puedas hacerte una idea de por donde van. Mi presbicia y mi Ockhamania hacen que me incline por mi vieja app, al fin y al cabo lo que yo necesito saber, es cuanto falta para que llegue mi autobús.
Lo que hace un bot es más simple (para el usuario) y a la vez un poco más complejo (supongo que en programación)
Simplemente inicio mi Telegram con el chatbot (supuesto) EMT-Mad y escribo línea 44 Callao, a esta petición el móvil añade mi localización GPS y por ejemplo, si he comprado recientemente un bono bus con pago electrónico. El bot me devuelve una información (texto simple) donde dice lo que tardara mi autobús, si existe una combinación más favorable y rápida en una parada cercana, si debo comprar un bono bus , el lugar de venta más cercano, e incluso como se llama la conductora.
Otro ejemplo:
Como medida para optimizar las consultas y evitar las incomparecencias, los hospitales de Madrid utilizan cada vez con mayor frecuencia un recordatorio, vía mensaje de móvil , de las citas concertadas con especialistas. Hasta ahora es un mensaje plano sin posibilidad de interactuar y con la emisión a un número telefónico (casi siempre ocupado) para ampliar, aclarar o simplemente cancelar la cita; más o menos así:
Le recordamos su cita el día 21/05//2016 en el H. Infanta Elena. Si no puede acudir rogamos avise al tel.91894410
Con un bot, fácilmente realizable, el resultado sería este:
Se puede ver ejemplos reales de bots en Botlist (una especie de play store de bots). Telegram además de poner su propio directorio de bots ofrece herramientas para el desarrollo de bots. La aplicación de chat que pita entre los más jóvenes, Kik ha abierto su propia tienda de bots, y compañías tradicionales como Microsoft o Facebook se están apuntando a esta nueva corriente, que sera el hit cancamusero de este año.
En una próxima entrada hablaremos de Medical Bots.