Empowerment y funcionarios
Sábado 9 de abril ● Diario de Cádiz
Sábado 9 de abril ● Diario de Cádiz
¿alguna duda? No se si queda alguien todavía que pueda pensar, sin que le nuble la vista la niebla de la ideología, que se puede dejar el uso racional del medicamento en manos de los politicos y sus siervos: los gestores audaces y chuletes. Pero por si queda algún espabilao útil entre mis amigos los blogueros progresistas , ahí va una perlita de actualidad
De Pr Salud.-El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad lanzaba una nota de prensa que dejaba perplejo a más de uno. Anunciaba la subvención de dos medicamentos que necesitan prescripción médica y bajo la premisa de que son genéricos. Sin embargo, este anuncio lo ha hecho bajo condiciones que bien podrían definirse como ‘extrañas’. Y es que, poniendo como excusa la disposición adicional tercera de Ley Orgánica 2 / 2010 de salud sexual, reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo, en la que se establecía un año (hasta el 4 de julio) para incorporar a la actual oferta de anticonceptivos financiados por el SNS nuevas presentaciones, han decidido hacerlo ahora. Sin avisar a colegios de Médicos (que serán los prescriptores) ni a la Industria Farmacéutica innovadora (que es la que desarrolla en un primer término dichos fármacos) y mucho menos a los farmacéuticos que son las que terminarán vendiéndolos en el canal farmacia.
El propio texto ministerial explica qué dos medicamentos serán subvencionados por el sistema sanitario. Éstos son dos genéricos que ‘tienen la misma composición que Yasmine y Yasminelle’. Estos fármacos comerciales pertenecen al portfolio de un laboratorio, y es la primera vez que una autoridad como el Ministerio de Sanidad hace una comparativa entre genéricos y el mismo medicamento innovador.
Además, a fecha de hoy, aún no se ha avisado ni a los médicos para que lo receten ni a las oficinas de farmacia para que lo dispensen, lo que hace pensar que es una maniobra más electoralista que una disposición legal
Los bisfosfonatos se asocian con un incremento del riesgo de aparición de fracturas atípicas femorales, por lo que se recomienda a los profesionales sanitarios lo siguiente:
Los bisfosfonatos son la pieza central de la farmacoterapia en la osteoporosis. Sin embargo, han surgido preocupaciones de que su uso a largo plazo puede aumentar relativamente algunos de los tipos raros de fractura debido a la supresión de la remodelación ósea. Estos investigadores de Canadá y Arabia examinaron si la terapia con bifosfonatos durante más de cinco años se asocia con un mayor riesgo de fractura de tipos diferentes. Se realizó una base poblacional, estudio de casos y controles anidado en una cohorte de mujeres de 68 años de edad y mayores que se iniciaron con bisfosfonatos orales. Los casos con una fractura de la diáfisis femoral o subtrocantéreas fueron emparejados con un máximo de 5 controles.
«Los investigadores informaron: «Se identificaron 716 mujeres que sufrieron fractura de la diáfisis femoral o subtrocantéreas después de la iniciación de la terapia con bifosfonatos y 9.723 mujeres que sufrieron una fractura osteoporótica típica de la región intertrocantérea o del cuello del fémur en comparación con el uso transitorio de bifosfonatos, el tratamiento durante 5 años o más se asoció con un mayor riesgo de fractura de la diáfisis femoral o subtrocantéreas (odds ratio ajustado, 2,74). Reducción del riesgo de fracturas osteoporóticas típicas producido entre las mujeres con más de 5 años de tratamiento con bisfosfonatos (odds ratio ajustado, 0,76). Entre las 52.595 mujeres con al menos 5 años de tratamiento con bisfosfonatos, una fractura de la diáfisis femoral o subtrocantéreas ocurrió en 71 (0,13%) durante el año siguiente y 117 (0,22%) después de 2 años. »
Los investigadores concluyeron: «Entre las mujeres mayores, el tratamiento con un bifosfonato de más de 5 años se asoció con un mayor riesgo de eje subtrocantéreas o fracturas femorales. Sin embargo, el riesgo absoluto de estas fracturas es baja.
Para el resumen completo, haga click aquí. El uso de bifosfonatos y el riesgo de fracturas del eje subtrocantéreas o femoral en mujeres mayores. Laura Y. Park-Wyllie, Muhammad M. Mamdani, David N. Juurlink, et al. JAMA 305 (8) :783-789, 23 de febrero 2011 © 2011 American Medical Association
Problemas óseos asociados al uso de bisfosfonatos: ¿evitan o producen fracturas? Erviti J. BIT: Volumen 17, número 5. Noviembre – diciembre 209
Valor predictivo positivo:
Es la probabilidad de padecer la enfermedad si se obtiene un resultado positivo en el test. El valor predictivo positivo puede estimarse, por tanto, a partir de la proporción de pacientes con un resultado positivo en la prueba que finalmente resultaron estar enfermos, se calcula :
o mediante «frecuencia naturales» -propuesto por Gigerenzer, como manera más simple de explicar el razonamiento diagnóstico bayesiano- que se explica en la figura de arriba y en la de abajo.
tomado de Helping Doctors and PatientsMake Sense of Health Statistics
Una mujer de 48 años, que Usted suele ver desde hace varios años, acude en busca de ayuda con su primera mamografía, realizada en una campaña de cribado, en la que se informa el siguiente resultado: «lesiones en la mama derecha sugestivas de Carcinoma». Sin ambages la mujer le hace a Usted una pregunta: «estoy alarmada con el resultado de ésta mamografía” ¿qué probabilidad tengo de tener realmente cáncer de mama?
A su juicio y, con los datos mencionados, ¿ cual es la probabilidad de que su paciente tenga realmente un cáncer de mama?
¡Llame a la puerta! Ya no saldremos a llamar periódicamente
Si usted tuvo un problema de salud por el que tuvo que pedir cita con su médico de cabecera y sintió que esperó muchos días para ser visto, esperó mucho tiempo en la sala de espera, cuando pasó a la consulta no se le dejó hablar lo suficiente para contar su problema, se le exploró por encima, se le despachó rápido, se le pidió una analítica o una prueba que tardaron mucho en hacerle o una cita con el especialista que no llegaba nunca… debe usted leer estas líneas que van a continuación.
Aunque la gente no se dé cuenta, cuando dice que “la medicina es una profesión vocacional”, se refiere al médico de cabecera, que es la base del sistema sanitario. Uno no nace con vocación de ver radiografías o de ocuparse de un riñón.
Ahora el médico de familia estudia la carrera de Medicina, supera el examen MIR y cuatro años más de especialidad. Es un profesional polivalente, accesible, especialista en las enfermedades frecuentes, altamente cualificado para tomar decisiones difíciles en casos difíciles, sabedores de los límites de su conocimiento en algunas áreas y un profesional sobre todo, humano y cercano a sus pacientes. El médico de cabecera les conoce bien y eso le permite tomar decisiones mucho más adecuadas al caso que si no fuera así. A todo el mundo le gusta cuando va al médico que sea siempre el mismo porque es el que le conoce.
Pues bien, se da la circunstancia de que los que mandan y que saben poco de médicos de familia, de Centros de Salud y de la sanidad pública porque no la usan, están destruyendo este sistema que tan bien valorado está por la gente.
Si la cosa continúa a este ritmo pronto los médicos de cabecera desaparecerán tal cual o su figura quedará reducida a algo simbólico.
¿Saben ustedes por qué dicen que hacen falta médicos en España? Médicos hay, si no los hubiera, dejarían a más gente estudiar la carrera y listo. El problema es que hay mucha gente que quiere estudiar Medicina, pero nadie quiere ser médico de cabecera. No hay más que echar una ojeada estos días a las elecciones de los licenciados que escogen una especialidad después de haber hecho el examen MIR.
¿Por qué? Las Consejerías de Salud de todas las Comunidades Autónomas, con independencia de su signo político, maltratan de sobremanera a sus médicos de cabecera.
Les dan 5 minutos por paciente (en lo que el paciente entra, se le saluda, se la da la mano, se sienta y cuenta lo que le pasa, ya se han ido 4; y todavía queda explorarle, decidir el diagnóstico, poner el tratamiento, darle las recetas, a lo mejor la baja, a lo mejor pedirle alguna prueba, revisar sus problemas pasados, revisar la medicación que toma…), unas listas de hasta 50 y 60 pacientes diarios, les tienen sometidos a múltiples tareas burocráticas, tienen que realizar las visitas a domicilio y las urgencias que se presenten…
Así es imposible atender bien a tu gente, así es fácil que se te pase algo gordo, que le pase algo a algún paciente por no disponer de las condiciones adecuadas para trabajar. Cuando las cosas pasan, llegan los lamentos. No sólo es que un día ocurra una desgracia en este sentido, sino que los médicos de familia quieren dar una atención de calidad, en las condiciones que se merece la población que paga con sus impuestos.
Los médicos más mayores cuentan que siempre se han sentido identificados con su trabajo, pero que ahora hay una distancia insalvable entre ellos y sus jefes, que no son sensibles a las propuestas de mejora y que parecen vivir en otro planeta.
La situación de los médicos de cabecera jóvenes es aún más preocupante. Obligados durante los primeros diez años de ejercicio profesional a ir de acá para allá. Contratos de días en distintos centros de salud, algunos de semanas en los que procuran cogerte hasta el viernes para no pagarte el fin de semana. Inestabilidad, precariedad. La mayor parte de ellos optan por dejarlo y volverse a presentar al MIR para hacer otra especialidad, o se van a trabajar a las urgencias de los hospitales, o a otro tipo de unidades, como las de atención domiciliaria o de emergencia, o al extranjero…
Ésa es la verdadera razón por la que no hay médicos en España.
La medicina de familia se resquebraja, señores.
El día 12 de Abril es el Día Mundial de la Atención Primaria y los mandamases de turno del gremio se harán la foto con los políticos de turno, pero la realidad no se construye de arriba a abajo, sino de abajo a arriba.
Los profesionales están motivados, quieren cambiar las cosas por ustedes, porque les importan, como en el eslogan, las personas. Pero se ve que solos no pueden. La Administración en forma de Consejería de Comunidad Autónoma o de Ministerio de Sanidad no es sensible, nunca lo fue, a sus peticiones.
Por eso necesitan su ayuda. Esta vez los médicos les piden ayuda a ustedes, para llamar la atención de los que mandan.
El Centro de Salud donde trabajo esta situado (más bien encajonado) entre un centro comercial y una iglesia, aunque nunca he llegado a captarlo del todo estoy convencido de que es todo un símbolo. Estos dos edificios colindantes podrían ser una metáfora de las dos vertientes en las que se mueve la atención sanitaria actual el mercado y la (nueva) religión, como nuevas (viejas) fuerzas.
Aunque permanentemente acusadas, las compañías farmacéuticas no son las únicas que pretenden aumentar su clientela a costa de los sanos preocupados, también el lobby médico, los especialistas expertos, las sociedades científicas, etc. pretenden atrapar su trozo del pastel. A veces para conseguirlo no tienen ningún reparo en maquillar la verdad y dar información sesgada o incompleta. En este camino son acompañados, en ocasiones, por las administraciones sanitarias que probablemente sin saberlo, refuerzan mensajes más cercanos a intereses particulares que a la salud pública.
Gingerezer en su libro “Riesgo Calculado” dedica un capítulo a cómo se puede sacar provecho del anumerismo de nuestra sociedad. Es curioso que el capitulo titulado Como vender su tratamiento no lo ejemplifica con las conocidas técnicas de marketing de la industria, sino con un folleto de información para pacientes realizado por ginecólogos alemanes. Este folleto presentaba los beneficios de la terapia hormonal sustitutiva en términos de riesgo relativo (tienden a parecer mayores), mientras que sus efectos secundarios eran redactados en términos absolutos (tienden a parecer menores). Como señala el autor quedaba claro en qué sentido querían estos ginecólogos influenciar a sus pacientes.
La revista BMJ publico en 2006 un estudio donde se evalúo la información que proporcionan las cartas de invitación a participar en campañas de cribado de cáncer de mama realizadas o financiadas con fondos públicos en siete países. Los resultados mostraron que, en la mayoría de estas cartas, se mencionaban los beneficios más importantes del cribado mientras que se omitían los principales efectos perjudiciales. La importancia del beneficio, cuando se cuantificaba, se mostraba en términos de reducción del riesgo relativo y no se mencionaba el efecto del cribado en la mortalidad total. Los principales perjuicios de este tipo de campañas, como el excesivo diagnóstico y la consecuente iatrogénia, no se nombraban y se minimizaban las molestias sufridas durante la exploración.
Con toda probabilidad el sesgo de información de los autores de estas invitaciones no era deliberado, pero existe un claro conflicto de intereses. Los organismos que financian y los
funcionarios que las ejecutan, esperan, y se juegan algo en ello, que la tasa de participación en estas campañas sea lo más alta posible. Deliciosa la carta que originó ese artículo donde un cirujano jubilado narra como tuvo que dimitir del comité directivo del programa nacional del cáncer de mama cuando se percató de que sus compañeros, funcionarios y epidemiólogos, consideraban peligroso para el éxito del programa ofrecer información real sobre los beneficios y perjuicios del programa.Este cirujano no comprendía como a las personas que acudían a las campañas de cribado, se les negaba la información que él proporcionaba de manera habitual a sus pacientes
Mientras que el lema más vale prevenir que curar ha conseguido un éxito espectacular, la evidencia que soporta la eficacia y coste-efectividad de esta afirmación tan rotunda no es tan robusta como pudiera parecer. Así se hace constar en una editorial del Archives of Internal Medicine donde se repasan las deficiencias de las pruebas y la información que subyace en la toma de decisiones en medicina preventiva, y se hace un llamamiento a los autores para que envíen ensayos clínicos donde se ponga aprueba la eficacia de intervenciones preventivas. Tambien así lo hice notar en al intervención que sobre el tema Iatrogenia preventiva hice hace un año en la mesa del congreso de la socieda madrileña de médicos de familia.
La prescripción de ejercicio físico es una recomendación frecuente. Pero ¿qué ejercicio es más recomendable?, ¿cuánto ejercicio hay que hacer? y sobre todo ¿ como lo mido? ¿sirve medirlo para motivar? ¿merece la pena recomendar el uso de medidores del ejercicio?
A estas y otras preguntas responde la literatura médica con artículos como el recientemente publicado en BMC Public Health donde tras una análisis económico de un estudio previo: Walking for Wellbeing in the West – WWW, encuentran que el uso de un podómetro se puede considerar rentable y adecuado en programas comunitarios destinados a incrementar el ejercicio físico.
A finales del pasado año en una interesante sección práctica de la revista canadiense de medicina familiar se preguntaban como podíamos motivar a nuestros pacientes para hacer ejercicio. Tras evaluar una revisión sistemática publicada en JAMA y otra publicada en una revista menos conocida como Research quarterly for exercise and sport junto a ensayos clínicos más recientes, concluyo que los podómetros, que se utilizan con objetivos de ejercicio específico, proporcionan una medida barata y tangible de la actividad física de los pacientes y se demuestran que aumentan los niveles de actividad física. Terminan afirmando que dado que el prescribir por escrito programas de que aumenten el nivel de ejercicio físico y actividad de los pacientes ha mostrado ser beneficioso, recomendar un podómetro con un número de paso como meta ayuda a incrementar la actividad. Como ejemplo muestran el siguiente plan:
Use su contador de pasos- podómetro- todos los días durante 1 semana.
Calcule sus pasos diarios.
Añada 500 pasos por día a su media diaria. De esos pasos cada día durante la siguiente semana
Repita el paso 3, la suma de 500 pasos a la media todos los días de la semana anterior, y ande así cada día de la semana siguiente.
Continuar hasta llegar a 10.000 pasos por día.

Aquí esta el comienzo del cisne negro: Carta de dimisión el Dr. Salvador Casado
Hoy he presentado mi dimisión como director del centro de salud de Collado Villalba. Les comparto mis razones:
1. Por no estar de acuerdo con la gestión de la Atención Primaria de la Comunidad de Madrid. Con centros de salud cada vez más sobrecargados, deteriorados y poco valorados por la Consejería de Sanidad. Se siguen sin solucionar el modelo de receta y la hiperburocracia, se sigue sin atender las sugerencias de sentido común que se plantean y se sigue sin escuchar a los profesionales. La respuesta «lo estamos estudiando» ha sido esgrimida en demasiadas ocasiones, me temo que no es suficiente.
2. Por no estar de acuerdo con que los pediatras de mi centro tengan 1600 niños cada uno y los médicos de familia más de 2000 pacientes, con altas presiones asistenciales (cuando en otras comunidades como la Rioja tienen 1500 de máximo o en otras zonas de Madrid 1400). No es justo ni para los profesionales sanitarios ni para los ciudadanos. ¿Valen más lo impuestos en la Rioja que en Madrid, o quizá se gestionan peor en Madrid? El principio de justicia es básico en nuestro ordenamiento jurídico, en la Comunidad de Madrid se está rompiendo.
3. Por no estar de acuerdo con el modelo de área única y de gestión actual, con direcciones asistenciales sin poder efectivo y un gerente único que no da respuesta real a los 250 centros de salud de Madrid. No es accesible telefónicametne ni por escrito, matemáticamente no puede serlo.
4. Por que es imposible atender a 2226 pacientes (según mi nómina de marzo) y a la vez dirigir un equipo de más de 40 personas, responder las reclamaciones que se presentan en el centro, acudir a una reunión cada dos semanas (en ocasiones a 50 km), resolver cuestiones administrativas del centro, solucionar la gestión de personal, las ausencias, los repartos, doblajes… y otras muchas cuestiones.
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