Categoría: informatica en medicina
Internet móvil… hace nueve años
Mira el pajarito

Esta imagen no corresponde a ningún paciente. Se obtuvo en Internet y el objetivo de la protagonista no parecía ser mostrarnos su problema dermatológico.
Las imágenes médicas y en concreto la fotografías se ha utilizado desde siempre en la docencia y practica de la medicina, si bien su producción estaba casi siempre reservadas a centros hospitalarios y/o académicos. La aparición de las fotografía digital y de la presencia de cámaras en los teléfonos móviles hace que prácticamente cualquier médico, en cualquier lugar y a cualquier hora se pueda convertir en generador de imágenes médicas.
Sin embargo frente a las ventajas indudables de esta situación, aparecen también algunos problemas no despreciables por su potencial generador de conflictos.
En un breve reportaje publicado en la revista Medical Journal of Australia titulado con el expresivo título de “Click first, care second” photography, se exponen estos problemas, se informa de las práctica habitual en los hospitales australianos y se apuntan probables soluciones. Los posibles inconvenientes vienen derivados de un mal uso del obligado consentimiento del paciente, los derechos de propiedad de la imagen, identificación del paciente y la confidencialidad de los datos, que se acentúan con la facilidad de obtener las fotografías.
Además aparecen nuevos conflictos dada la capacidad de conexión y almacenamiento de los nuevos teléfonos móviles o Smartphones y el uso “inteligente” y recreativo que se le da este tipo de aparatos.
Mientras que no se dicten normas y códigos de conducta institucional o profesional conviene ser cauto, ahora es mucho más fácil hacer fotografías en la misma consulta, pero también es mucho más fácil meterse en un lío.
Pd Gracias a Raquel por proporcionarme el artículo desde Australia y a Jordi Soler por enseñarme a fotografiar
informática retrasada
Un recurso habitual, casi tópico, cuando se habla de nuevas tecnologías en sanidad, es acudir a la comparación, siempre en desventaja, con otras instituciones o empresas.Se hace notar como éstas siempre superan a las de salud en implantación tecnológica. Con frecuencia oímos eso de que “si puedo consultar mi cuenta corriente en mi ordenador u obtener dinero en un cajero automático desde cualquier sitio de España, por qué no puedo citarme vía Internet? o por qué el médico de la playa no consigue acceder a mi historial médico”.
Aunque suene lógico, no deja de ser una leyenda urbana más, ni la banca está tan avanzada, ni el manejo de la información sanitaria es tan simple como el de otros sectores. Basta con ponerse al otro lado de la pantalla del ordenador en una caja de ahorros para ver cómo su «informática» no es tan perfecta como parece. En el ordenador de un banco, pantallas y pantallas de obligado cumplimiento, terminales tontas y escasa “usabilidad” hacen de los trámites más sencillos una inacabable sucesión de golpes de ratón y nerviosos movimientos de dedos sobre el teclado.
La implantación tecnológica no es, por tanto, inferior en sanidad, o por lo menos no es muy inferior, cuando lo comparamos con el sector privado o las instituciones públicas de gran magnitud que tan a menudo nos ponen como ejemplo. Solo hay una diferencia, los bancos, el ministerio de Hacienda o incluso una modesta compañía de autobuses de línea tienen claro quiénes son sus usuarios y quién es el que paga y, por tanto, manda. También saben para qué se deben implantar las tecnologías, qué es lo que esperan de ellas y el valor de la mejora continua.
Los diferentes sistemas de salud no han llegado a esta comprensión. Sus sistemas informáticos están diseñados por y para políticos gestores y burócratas, olvidándose por completo del cliente interno y externo. Los médicos y los pacientes apenas han intervenido en el desarrollo de los sistemas de información que se han implantado en España a raíz de las transferencias sanitarias. La innovación tecnológica en sanidad tuvo la desgracia de coincidir en el tiempo con estas transferencias. De pronto, diecisiete aguerridos consejeros se lanzaron a crear el mejor sistema de salud para sus autonómicos ciudadanos. Como no podía ser de otra forma, se iba a apostar de forma clara por las nuevas tecnologías para conseguir este objetivo.
¡Qué desgracia!
La informatización sanitaria se convirtió en un lugar común donde materializar las megalomaniacas ideas sobre la estructura de un sistema sanitario ideal. Era un tablero donde no cabían los peones. Las nuevas tecnologías fueron diseñadas a imagen y semejanza de las utópicas ideas de los que nunca habían pasado una consulta.
Utopía, desconocimiento y olvido, las tres palabras clave del fracaso de las tecnologías en la sanidad de nuestro país. En poco tiempo veremos la caída de sistemas de información centralizada basados en la historia clínica electrónica que, aunque vendidas con éxito al exterior, son de conocida ineficacia por todos los usuarios. Se olvidaron que un sistema de información se construye desde abajo, poco a poco de forma incremental y sobre todo con un objetivo muy claro.
La postergación de los profesionales y de los usuarios ha sido el gran error de la implantación de las nuevas tecnologías en sanidad, y no las dificultades o la inversión económica.
A estas alturas de la película vender como iniciativa pionera la cita por Internet, la ubicuidad de los datos sanitarios, el uso del ordenador en las consultas o la receta electrónica (que ni es receta, ni es electrónica) causa cierto sonrojo. Mientras estoy sentado delante de mi ordenador, viendo una pantalla similar más de ocho años, el cajero de mi banco ha cambiado, al menos, tres veces, ha incorporando mejoras, no solo tecnológicas, sino de sentido común.
Las empresas tienen claro quiénes son sus usuarios y van mejorando con la experiencia, e inversión continua.
Esperemos que en sanidad pase algo parecido….
E-Receta y control
Policy statement: Electronic Prescription Monitoring
Ann Emerg Med. 2012;59:241-242.
El Colegio Americano de Médicos de Emergencia (ACEP) apoya el uso de la receta electrónica y cree que los sistemas de control de la prescripción electrónica deben:
- proteger la privacidad del paciente
- no desincentivara a los paciente con un problema de saludmédico a consultar con un médico
- apoyar el acceso a uso médico legítimo de sustancias controladas
- asegurar la exactitud y la totalidad de los datos
- ser voluntario
- proporcionar una protección de responsabilidad para el médico
- minimizar los requisitos gravosos para el médico
- utilizar un sistema férreo de control con vínculos interestatales, fácilmente accesible y navegable por los médicos 7 días a la semana, 24 horas al día
- limitado a las personas y organismos pertinentes, incluidos los médicos, farmacéuticos y personal autorizado por ley.
- no se utilizara para evaluar la práctica de un médico
- permiten a los médicos controlar a sus propios patrones de prescripción e identificar potenciales usos no autorizados
Toma de decisiones clínicas: herramientas (I)
En la famosa pirámide de Haynes el último nivel (o el primero según se mire) está conformado por los denominados Sistemas. Por Sistemas se entienden herramientas de información en las que los datos individuales del paciente se ligan automáticamente a las fuentes de información. Se puede decir que proporcionan al médico los aspectos clave de la gestión informacional del caso clínico que se le plantea. El
ejemplo paradigmático de este tipo de herramientas son los sistemas informatizados de apoyo a la toma de decisiones –SIATDs-.
Sin embargo conviene precisar el termino, para no confundirlos con otros sistemas también englobados bajo una amplia y genérica acepción del concepto SIATDs.
En su más amplio sentido un SIATD es: cualquier “artilugio” dotado de un programa “algo” inteligente que nos ayuda en nuestra práctica diaria. En la realidad, estos sistemas se ciñen a las aplicaciones informáticas diseñadas para ayudar directa y específicamente en las decisiones clínicas que se toman en la atención a pacientes concretos. Básicamente son programas que recogen los datos de pacientes y producen recomendaciones a los médicos que les atienden.
Las principales funciones de estos SIATD son por tanto: alertar, recordar, interpretar, predecir, diagnosticar, asistir o sugerir y criticar.
Dentro de los SIATDs se pueden considerar una amplia variedad de aplicaciones que van desde los denominados “reminders” hasta programas de ayuda a procesos determinados como anticoagulación o dosificaciones especiales.
En el caso que nos ocupa todavía podríamos restringir más el concepto, y aplicarlo solo a aquellas aplicaciones diseñadas para utilizar la información (dan soporte informacional) como ayuda directa y específica en las decisiones que se toman en la atención a pacientes concretos. Estaríamos ante sistemas de información (informatizados) de apoyo a la toma de decisiones –SIiATDs-.
Siguiendo a Haynes podemos decir que en una situación ideal, bastaría con sistemas de información clínica basados en la evidencia que integren y resuman todas la evidencias provenientes de la investigación – pertinente e importante- sobre un determinado problema clínico, que se actualice conforme aparezcan nuevas evidencias y que se vincule automáticamente (a través de la historia clínica electrónica- HCE-) a las circunstancias específicas y relevantes del paciente. En estos sistemas de apoyo a la toma de decisiones (SIiATDs), los datos detallados de cada paciente introducidos en el ordenador, se aparearian automáticamente con programas o algoritmos de una base de conocimiento médico.
Lo que resulta es la generación de recomendaciones medicas específicas para cada paciente.
En general se considera que estas herramientas deben tener las siguientes características:
- Vinculación a través de la historia clínica electrónica de los datos del paciente y sus circunstancias específicas con bases de conocimiento medico mediante algoritmos rápidos , fiables y transparente al usuario.
- Volumen: Con una cobertura amplia y profunda de la mayoría de los problemas de salud vistos en las consultas tanto en su vertiente de diagnóstico, como de tratamiento.
- Desarrollados con la metodología que la medicina basada en la evidencia científica propone. Es decir, los contenidos han de estar confeccionados mediante la búsqueda o seguimiento sistemático de la evidencia, con valoración crítica y estar unido a un sistema formal de grados de recomendación de la evidencia y con enlaces a la bibliografía pertinente.
- Calidad editorial: con transparencia del proceso de desarrollo y redacción del contenido (autoría, proceso de revisión por pares, apoyo comercial, etc.).
- Escalables y multiformato de tal forma que se puedan visualizar en diferentes formato y extensiones a demanda del usuario y dependiendo de ltiempo que ese les pueda dedicar
- Presentar los resultados de la investigación de forma sintetizada y resumida pero no tanto que se omita información.
- Actualización constante y regular de la información.
- Con interfaces amigables diseñadas para una consulta rápida. El contenido debe estar fácilmente disponible a través de búsqueda por palabras clave o navegando por los menús de diferentes clasificaciones (alfabéticas, especialidades enfermedades, órganos y sistemas, etc.).
- Sistemas de uso rápido, accesible y ubicuo. La rapidez lo es todos con tecnologías de búsqueda, que además de rápidas sean suficientemente sensibles a al contexto. La accesibilidad a estos sistemas debe estar garantizada en cualquier escenarios donde se desarrolle la tención médica y por tanto disponible en todo tipo de ordenadores sistemas operativos y tipo de portabilidad.
Ap-Madrid o historia de un desproposito
Hay un halo maléfico que inspira y envuelve a todo el programa AP-Madrid, hasta el punto de que se puede considerar una herramienta fallida. Todo está pensado para cumplir unas necesidades, normas y reglamentos ajenos a la asistencia clínica, sin importar si esta sale perjudicada o no. En la Intranet de la consejería se dice que han participado más de 100 profesionales en esto. No me lo creo. No puede ser que haya muchos que tengan actividad asistencial diaria y se vean obligados a trabajar con este programa, de lo contrario no habrían apoyado esta desgracia en forma de “avanzado sistema de información”.
por Pablo Astorga
Llevo apenas tres semanas trabajando con AP Madrid, después de 8 años utilizando OMI-AP y mis sensaciones son una mezcla de impotencia, ira, frustración y desesperanza. No soy nuevo en esto de la informática ni soy un enemigo de ella, pero hacía mucho tiempo que no sentía ganas de pegarle una patada al ordenador, tal vez desde que me vendieron uno con el viernes 13 incluido.
“Esto es un horror” es la frase que más se oye en el Centro (un Centro grande con más de un equipo) para referirse al nuevo programa. Básicamente siento que nos han escamoteado la posibilidad de trabajar bien. Tengo la impresión de que se tarda en general el triple de tiempo en hacer las mismas cosas que con OMI, y naturalmente para poder acabar la consulta en la jornada de trabajo habitual hay que renunciar a hacer cosas que antes se podían hacer, como consultar DGPs del paciente o controlar más la medicación.
Abro el programa, imprimo la hoja de citados, tengo que irme a otra pantalla para ver la lista de pacientes (todo más lento). Abro la historia. Me encuentro con avisos de todo tipo que me ralentizan. El práctico y rápido flash de OMI, ahora ya no es tan práctico. Puedes tardar una eternidad en escribir uno nuevo o en borrarlo. Antes podía ver en estadísticas el nº de pacientes que tengo citados. Ahora no (o al menos yo lo desconozco).
El tapiz también ha cambiado ¿para qué proporcionar más información? Habrán pensado los hacedores de este programa. Para ellos no debe ser bueno que se vea bien y de un vistazo la última visita, antecedentes, ordenes clínicas etc. La transición para ver los episodios abiertos y cerrados es mucho más lenta. Cada vez que se refresca la pantalla con la lista de episodios supone varios segundos. En la nueva pantalla de órdenes clínicas no puedo ver a qué especialistas he dirigido las interconsultas, con lo que tengo más posibilidades de volver a derivar innecesariamente .
Aunque nadie nos lo ha enseñado (de hecho muchos compañeros no lo saben) desde mis primeros escarceos con la historia clínica electrónica entendí que el orden era fundamental para mantener la herramienta operativa y útil. Para AP-Madrid parece que no es así, por ejemplo “Cerrar episodios” se vuelve una tarea titánica. Reabrirlos también porque no te permite hacerlo simplemente asociando curso descriptivo al episodio cerrado. Seguimos lastrados con la CIAP 1.
La clasificación CIAP2 está disponible desde 1999 y podría haber sido una buena ocasión para migrar. Ahora no podemos codificar por CIE-9 si lo deseamos en alguna ocasión que nos interese. Es cierto que funciona mejor el cierre automático de episodios ya que parece se han eliminado los errores que había en OMI, en cuanto a considerar episodios crónicos como agudos (me estoy refiriendo p.ej. a Diabetes e Hipertrofia de próstata).
Lo mas “divertido” es el módulo de prescripciones. Aquí con las sucesivas modificaciones se han esmerado: si no lo tenías ya, empieza el dolor de cabeza.
Parece bueno que no se permita asociar a actividades preventivas ninguna medicación, ya que antes se abusaba mucho de ello, aunque de todas formas sería lo lógico para alguna medicación como Ca-vit.D, gastroprotectores. Ahora es más fácil cambiar la asociación de un medicamento con el episodio correcto, siempre que esté abierto pero no permite asociar ninguna medicación a un episodio cerrado. Esto que parece algo lógico, en la práctica es poco operativo y lleva a un peor control de la medicación, Es el caso de los tratamientos sintomáticos, mucha gente que viene a consulta se quiere llevar algún paracetamol o antiácido de regalo, para cuando tengan un catarro o les duela la cabeza, acidez o a lo mejor para regalar a la familia.
Si lo recetamos de nuevo cada vez, perdemos tiempo y no tenemos control con el histórico de recetas ya que figura como una nueva prescripción. Si reabrimos episodio nos obliga a salir del modulo ir a episodios y reabrirlo con la pérdida de tiempo que conlleva. Supongo que optaré por tratar de tener un episodio abierto crónico.
La nueva ley de prescripción por principio activo y la peculiar aplicación de los mantenedores de este modulo de prescripción ha dado lugar a un mundo de fantasía que para sí lo quisieran en Disney World. En el proceso de migración de la información el programa por error marca muchos genéricos y medicamentos que no están afectados por la nueva ley como si lo estuvieran y obliga a poner un comentario de justificación terapéutica, lo cual es inexacto y lleva mucho tiempo. Si decidimos cerrar el medicamento y prescribirlo de nuevas no tenemos que justificar nada puesto que no hay nada que justificar. Eso en teoría al parecer algún avispado ha pensado que si y que la pérdida de tiempo no es tan importante.
A todo esto, si no nos hemos dado cuenta de que tenemos un medicamento marcado con el triangulito rojo de marras- necesita justificación terapéutica-, y empezamos a prescribir o modificar otra medicación, justo cuando ya lo tenemos todo listo para imprimir, es entonces y no antes cuando el maldito programa nos avisa de que tenemos un fármaco pendiente de justificar. Solo avisa, ¡no! que va, no deja hacer nada y se pierde todo el trabajo hecho- la pérdida de tiempo sigue sin tener importancia al parecer ¡claro como no es el suyo!-.
Con seguridad es entonces el momento en que te asaltan las ganas de darle una patada y piensas si esto no está hecho con la sana intención de jo…robar al profesional. Afortunadamente no se llegó a poner en práctica la idea de una regla que amenazaba con golpear la mano del profesional prescriptor, aunque si dice mucho sobre la mentalidad de quién se le ocurrió la idea. ¿Qué decir sobre la prescripción de accesorios o fórmulas magistrales? Casi mejor no decir nada, misión imposible.
En la práctica si ponemos la medicación como crónica, nos vemos obligados a recetar una por una con añadir copia ya que no nos permite como antes seleccionar 2 o 3 recetas. Conlleva pérdida de tiempo o amenazas de que el programa “te expulse” y tengas que entrar de nuevo con la contraseña (otra gracia más del programita!). Tendríamos que generar lotes, lo cual lleva su tiempo también y creo que podría funcionar bien si los envases tuvieran todos un contenido homogéneo de unos 30 comprimidos y si estuviéramos en un país más “organizado”. Es por eso que casi todo el mundo se decide por poner la medicación a demanda, aunque me imagino que si alguna vez se implanta la receta electrónica habrá que volver a los lotes y que sea la farmacia la que se “pelee” con el paciente.
El módulo de IT también tiene sus problemas. Dar de alta una empresa se convierte en misión ardua y más que complicada. No deja dar e imprimir la bajas de los pacientes recién introducidos en el sistema, al menos hasta que alguien en alguna oscura nube cibernética, de su aprobación. Tampoco deja poner una fecha distinta de la que el muñidor de esta aberración digital ha considerado oportuna, sobre todo si no coincide con la fecha del episodio de la que depende.
A veces nos impide imprimir el parte si tenemos un episodio demasiado genérico (¡!!!). Y que le vamos a hacer si no tenemos más información sobre el paciente. Siempre he pensado que tiene gracia que yo tenga que dar la baja a un paciente ingresado al que a lo mejor ni siquiera conozco. No costaría adaptar este modulo a la realidad de la IT en las consultas de atención primaria, pero se ha optado por encorsetarlo “a reglamento” sin importar la comodidad y el tiempo de las profesionales.
Esta última apreciación creo que es el halo maligno lo que inspira y envuelve a todo el programa, hasta el punto de que se puede considerar una herramienta fallida. Todo está pensado para cumplir unas necesidades, normas y reglamentos ajenos a la asistencia, sin importar si esta sale perjudicada o no. En la Intranet de la consejería se dice que han participado más de 100 profesionales en esto. No me lo creo. No puede ser que haya muchos que tengan actividad asistencial diaria y se vean obligados a trabajar con este programa, de lo contrario no habrían apoyado esta desgracia en forma de “avanzado programa informático”.
Los derechos de los profesionales como usuarios de la salud electrónica
A pesar del compromiso de muchos gobiernos e instituciones con lo que se denomina e-salud o salud electrónica, los médicos todavía no están seguros de que los beneficios de estos sistemas superen el tiempo y los recursos necesarios para mantenerlos y actualizarlos. La historia clínica electrónica (HCE) es probablemente la mayor protagonista de estos esfuerzos y desafíos.
A pesar de los optimistas e irreales mensajes que se lanzan habitualmente, la e- salud es más una promesa, que una realidad y sigue siendo un desafío para los que creemos que esa realidad, aunque lejana, es productiva y factible siempre que no este en manos de gestores o políticos. Dos investigadores estadounidenses han identificado diez derechos de los profesionales que junto con las responsabilidades correspondientes, se publican en un análisis de la revista CMAJ titulado Rights and responsibilities of users of electronic health records.
Según ellos estos diez derechos y responsabilidades de los usuarios de historia clínica electrónica pueden servir como base sobre la que
construir un nuevo enfoque a la atención médica en la era electrónica. Estos 10 temas clave forman un conjunto de características, funciones y privilegios de usuarios, que los clínicos como «clientes» de estos sistemas requieren para ofrecer una atención de alta calidad segura y eficaz.
Los «derechos» de los médicos son los siguientes:
- Acceso ininterrumpido a la historia clínica electrónica (HCE)
- Ningún dato escondido o capacidad para ver toda la información clínica relativa a sus pacientes.
- Disponibilidad de resúmenes breves de la HCE de los pacientes, incluidos los problemas médicos, medicamentos, resultados de laboratorio y otra información.
- Capacidad de anular las alertas generadas por el ordenador.
- Las alertas o recomendaciones clínicas generadas por ordenador debe ser claras y basadas en la evidencia.
- La medición del rendimiento mediante los datos de la HCE debe ser fiable.
- La HCE o registros electrónicos de salud deber ser seguros como programas informáticos.
- Es necesaria la capacitación y asistencia en todas las características de la HCE.
- La HCE debe ser compatible con el flujo de trabajo de la práctica clínica real.
- Los sistemas electrónicos deben favorecer la comunicación coordinación y el trabajo en equipo.
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Doctor me duelen las piernas
¿y como es el dolor Eutiquio?
pues me da en las pantorrilla y es como un calambre, como si se me quedanran entumias pero no se crea que veces duele de verdad y tengo las piernas como cansaas
¿y cuando le da el dolor?
pues sobre todo cuando camino, doctor, vamos que me tengo que parar que sino, no se me pasa.
¿y en casa?
No en casa no, como estoy sentao o haciendo mis cosa no me duele.
¿cuanto tiene que andar para que le duela?
unmm …… pues no se doctor, pero para que se haga una idea de mi casa aquí, me tenio que parar una vez
La claudicación intermitente es un trastorno caracterizado por la aparición de un dolor muscular intenso localizado en las piernas, en la región de la pantorrilla o el muslo, que aparece al caminar o realizar un ejercicio físico y que mejora al detener la actividad. La causa más frecuente es estrechamiento aterosclerótico de las arterias ilíaca y fémoral, a menudo combinado con lesiones en la arteria distal de la pierna. Existen diferentes grados, pudiendo llegar a resultar una enfermedad discapacitante y grave. En la claudicación intermitente, la distancia recorrida antes de aparecer el dolor que obliga a detenerse suele ser constante en un mismo paciente y de gran valor en el diagnóstico y sobre todo en la evaluación del grado de afectación.
¿Ayuda a la toma de decisiones? : Sí claro, pero ¿qué decisiones?
24 bis
Busca oportunidades para mejorar los sistemas de prescripción, y realizar cambios que pueden hacer más seguros la prescripción y el uso de medicamentos
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¿Ayuda a la toma de decisiones? : Sí claro, pero ¿qué decisiones?
Rafael Bravo Toledo *
Centro de salud Linneo. Madrid
*Este texto y las opiniones que se vierten en el, son de la única responsabilidad del autor. No obstante este trabajo y, en conjunto, toda la Iniciativa para una Prescripción Prudente no serían posibles sin: “el pie de Asun, “el esfuerzo de Cecilia”, “las ganas de Carlos” y la “prudencia de Enrique”. A todos ellos y a sus propietarios mi más sincero agradecimiento por haberme dejado trabajar con ellos
Una revisión sistemática publicada hace unos años sobre la utilidad de la historia clínica informatizada se preguntaba, de forma genérica, si esta historia mejoraba la calidad de la atención sanitaria. Tras una respuesta algo tibia y dispersa – la evidencia no daba para más-, se reconocía que mejoraba -entre otras cosas- el rendimiento de los profesionales, sobre todo, cuando se asociaban a sistemas informatizados de ayuda a la toma de decisiones (SIATD).
Aunque en su más amplio sentido un SIATD es: cualquier “artilugio” dotado de un programa algo inteligente que nos ayuda en nuestra práctica diaria (un oxímetro por ejemplo); en realidad estos sistemas se reducen a los programas diseñados para ayudar directa y específicamente en la decisiones clínicas que se toman en la atención a pacientes concretos. Básicamente son programas que recogen los datos de pacientes y producen recomendaciones a los médicos que les atienden. Se ha establecido hace tiempo que la principales funciones de estos SIATD son: alertar, recordar, interpretar, predecir, diagnosticar, asistir o sugerir y criticar; esta última en España se traduce como desaprobar , fiscalizar reprochar o amonestar.
Al contrario de lo que podría parecer todavía no existe un instrumento perfecto, ni siquiera ninguno que realice todas estas funciones; más bien lo que nos encontramos son soluciones parciales, de aplicación local y, casi nunca, evaluadas. Así y todo la esperanza de que estas aplicaciones se desarrollen y utilicen en la práctica diaria para mejorar la calidad de la asistencia se mantiene de forma razonable. Si en alguna parte del encuentro clínico se antoja que estos SIATD pueden ser especialmente útiles, es durante la prescripción.
Aunque seguimos navegando en un mar de incertidumbre, está claro, como se dice en el último principio para una prescripción prudente que la puesta en marcha de un sistema informatizado de prescripción bien diseñado mejorará los tratamientos con medicamentos.
Qué pena que, a menudo, se olviden dos cosas fundamentales que vienen en la frase: “puesta en marcha” y, el apellido: “bien diseñado”; …….
… ¡ah! ¿es qué se olvida?
Pues si, al menos en la atención primaria de nuestro país, donde este tipo de aplicaciones brillan por su ausencia.
Salvo honrosas excepciones (algo primitivas por cierto) las historia clínicas informatizadas carecen de verdaderas ayudas para la toma de decisiones en la prescripción. En algunos casos, las programas disponibles no solo no ayudan, sino que entorpecen la consulta; llamarlos SIATD es un sarcasmo o el fruto de una mente retorcida. Por supuesto, no hablamos ya de otros aspectos de la relación medico-fármaco-paciente como el control de la adherencia, la polimedicación, la conciliación, la farmacovigilancia moderna, la retroalimentación de información al prescriptor, o la generación de conocimiento, aspectos olvidados y en los que buenos y bien diseñados SIATD facilitarían mucho las cosas.
¿Cómo se diseña bien un SIATD relacionado con al prescripción? Pues, en primer lugar, con una pizca de sentido común y un mínimo de humildad. Sobre todo esto último; humildad para huir del pionerismo y la megalomanía autonómica, humildad para consultar- y hacerles caso- a los profesionales, y humildad para consultar la experiencia de otros que recoge la bibliografía (ver tabla). Al fin y al cabo todo está en los libros.
Tabla Los diez mandamientos de los sistemas eficaces de ayuda para la toma de decisiones Traducido de: Bates DW, Kuperman GJ, Wang S et al. Ten commandments for effective clinical decision support: making the practice of evidence-based medicine a reality. J Am Med Inform Assoc. 2003; 10: 523–530.
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Continuidad asistencial: el papel de las TICs
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