Categoría: informatica en medicina
¿Ayuda a la toma de decisiones? : Sí claro, pero ¿qué decisiones?
24 bis
Busca oportunidades para mejorar los sistemas de prescripción, y realizar cambios que pueden hacer más seguros la prescripción y el uso de medicamentos
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¿Ayuda a la toma de decisiones? : Sí claro, pero ¿qué decisiones?
Rafael Bravo Toledo *
Centro de salud Linneo. Madrid
*Este texto y las opiniones que se vierten en el, son de la única responsabilidad del autor. No obstante este trabajo y, en conjunto, toda la Iniciativa para una Prescripción Prudente no serían posibles sin: “el pie de Asun, “el esfuerzo de Cecilia”, “las ganas de Carlos” y la “prudencia de Enrique”. A todos ellos y a sus propietarios mi más sincero agradecimiento por haberme dejado trabajar con ellos
Una revisión sistemática publicada hace unos años sobre la utilidad de la historia clínica informatizada se preguntaba, de forma genérica, si esta historia mejoraba la calidad de la atención sanitaria. Tras una respuesta algo tibia y dispersa – la evidencia no daba para más-, se reconocía que mejoraba -entre otras cosas- el rendimiento de los profesionales, sobre todo, cuando se asociaban a sistemas informatizados de ayuda a la toma de decisiones (SIATD).
Aunque en su más amplio sentido un SIATD es: cualquier “artilugio” dotado de un programa algo inteligente que nos ayuda en nuestra práctica diaria (un oxímetro por ejemplo); en realidad estos sistemas se reducen a los programas diseñados para ayudar directa y específicamente en la decisiones clínicas que se toman en la atención a pacientes concretos. Básicamente son programas que recogen los datos de pacientes y producen recomendaciones a los médicos que les atienden. Se ha establecido hace tiempo que la principales funciones de estos SIATD son: alertar, recordar, interpretar, predecir, diagnosticar, asistir o sugerir y criticar; esta última en España se traduce como desaprobar , fiscalizar reprochar o amonestar.
Al contrario de lo que podría parecer todavía no existe un instrumento perfecto, ni siquiera ninguno que realice todas estas funciones; más bien lo que nos encontramos son soluciones parciales, de aplicación local y, casi nunca, evaluadas. Así y todo la esperanza de que estas aplicaciones se desarrollen y utilicen en la práctica diaria para mejorar la calidad de la asistencia se mantiene de forma razonable. Si en alguna parte del encuentro clínico se antoja que estos SIATD pueden ser especialmente útiles, es durante la prescripción.
Aunque seguimos navegando en un mar de incertidumbre, está claro, como se dice en el último principio para una prescripción prudente que la puesta en marcha de un sistema informatizado de prescripción bien diseñado mejorará los tratamientos con medicamentos.
Qué pena que, a menudo, se olviden dos cosas fundamentales que vienen en la frase: “puesta en marcha” y, el apellido: “bien diseñado”; …….
… ¡ah! ¿es qué se olvida?
Pues si, al menos en la atención primaria de nuestro país, donde este tipo de aplicaciones brillan por su ausencia.
Salvo honrosas excepciones (algo primitivas por cierto) las historia clínicas informatizadas carecen de verdaderas ayudas para la toma de decisiones en la prescripción. En algunos casos, las programas disponibles no solo no ayudan, sino que entorpecen la consulta; llamarlos SIATD es un sarcasmo o el fruto de una mente retorcida. Por supuesto, no hablamos ya de otros aspectos de la relación medico-fármaco-paciente como el control de la adherencia, la polimedicación, la conciliación, la farmacovigilancia moderna, la retroalimentación de información al prescriptor, o la generación de conocimiento, aspectos olvidados y en los que buenos y bien diseñados SIATD facilitarían mucho las cosas.
¿Cómo se diseña bien un SIATD relacionado con al prescripción? Pues, en primer lugar, con una pizca de sentido común y un mínimo de humildad. Sobre todo esto último; humildad para huir del pionerismo y la megalomanía autonómica, humildad para consultar- y hacerles caso- a los profesionales, y humildad para consultar la experiencia de otros que recoge la bibliografía (ver tabla). Al fin y al cabo todo está en los libros.
Tabla Los diez mandamientos de los sistemas eficaces de ayuda para la toma de decisiones Traducido de: Bates DW, Kuperman GJ, Wang S et al. Ten commandments for effective clinical decision support: making the practice of evidence-based medicine a reality. J Am Med Inform Assoc. 2003; 10: 523–530.
- La rapidez es todo Speed Is Everything
- Anticiparse a las necesidades y ofrecer la información en tiempo real Anticipate Needs and Deliver in Real Time.
- Encajarlo en la dinámica de trabajo habitual Fit into the User ’s Workflow.
- Las pequeñas cosas pueden originar grandes diferencias Little Things Can Make a Big Difference
- Acepte que los médicos resistirán realizar una cosa distinta de las que hacen o piensan Recognize that Physicians Will Strongly Resist Stopping.
- Cambiar la dirección es más fácil que detenerse Changing Direction Is Easier than Stopping
- Lo sencillo funciona mejor Simple Interventions Work Best.
- Solicite información adicional solo cuando la necesite Ask for Additional Information Only When You Really Need It
- Supervise el impacto, consiga información y responda Monitor Impact, Get Feedback, and Respond.
- Administre y mantenga las bases de conocimiento de los sistemas Manage and Maintain Your Knowledge-based Systems.
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Continuidad asistencial: el papel de las TICs
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Capital de la estulticia farmacéutica
Hace unos meses escribí:
Al Cesar lo que es del Cesar, no es así, por esos sitios de Dios nos superan con creces en desprecio absoluto al profesional y en maldad terapéutica ahorradora. Cuando al ir a prescribir un fármaco, y el ordenador no te deje y lo tengas que hacer a mano (Castilla la Mancha) o cuando automáticamente y sin consultar los jefes te cambian la prescripción a genéricos ( País Vasco) o si al recetar un determinado medicamento el ordenador inicia una demora penalizadora de tiempo (Cantabria),cuando te acosan y te obligan a prescribir por PPA (Andalucía) , hacen un mezcla de todo esto (Castilla León) o te imponen un catalogo ilegal y chapucero (Galicia) entonces veras que en Madrid estamos o vivimos un clima de libertad inusual, aunque sospecho que va durar poco.
Me equivoque
ha durado poquísimo. ¡ que vergüenza! como se puede dejar la capacidad de modificar un programa informatico a gentes tan poco capacitadas y con tanta cortedad de miras. Es que no hay nadie en en esa conserjería al que le quede algo de sentido común. Es que no hay ningún médico asistencial con un poco de vergüenza torera y algo de influencia para evitar estos desmanes
Gracias a la estulticia manifiesta de nuestros directivos, la excusa del Real Decreto y al programa informático AP.Mier.. .. perdón AP-Madrid les hemos ganado a todos de calle, la pruebas:…. mañana , o pasado.
Deficiencia de vitamina B12 en pacientes diabéticos tratados con metformina
Mariño Suárez JE, Izquierdo Pradas L, Milán Vegas A. Deficiencia de vitamina B12 en pacientes diabéticos tratados con metformina. Med Clin (Barc). 2011 Oct 17. [Epub ahead of print]
En conclusión, nuestros datos muestran que, aproximadamente, uno de cada 6 pacientes con DM2 tratados con metformina presenta cifras de vitamina B12 por debajo del límite normal. Este dato apoyaría la recomendación de incluir la determinación de B12 en estos pacientes, tanto al inicio como durante el seguimiento. La aparición de deficiencia no obliga a suspender el uso de metformina. El tratamiento con B12 por vía oral parece ser una opción eficaz, normalizando los niveles de vitamina de forma mantenida.
Palabras Clave: Investigación en atención primaria con datos extraídos de la actividad de la propia consulta + Vitamina B12, Diabetes Mellitus, Metformina y OMI-AP
Pioneros,lideres, referentes y fantasmas
Publicado en e-ras en septiembre de 2009 por Rafael Bravo
Si hay dos palabras que deberian estar proscritas del vocabulario de los que se dedican a las nuevas tecnologías sanitarias estas son pionero y referente. No es que no sean terminos exactos o buenos descriptores de la situación, que a veces los son, sino porque se ha abusado tanto de ellos que, practicamente, han perdido su significado original y forma parte ya de una muletilla tan utilizada como irreal.
Decía en el verano de 2009 un experto que “España lidera proyectos sobre historia clínica digital y que esta está implantada en un 95%”. Sin dejar de ser verdad, esta afirmación se ha convertido en un tópico al que conviene poner muchas observaciones y reparos. No es cuestión discutir aquí si es verdad, o no, ese puesto líder, tampoco si la cobertura e implantación es mayor o menor. Sobre lo que si quisiera reflexionar es sobre la utilidad práctica de este supuesto liderazgo y esta amplia cobertura en la carrera hacia la historia clínica digital.
La historia clínica tiene como principal objetivo facilitar la asistencia sanitaria de los pacientes mediante la recogida de datos sobre su estado de salud; se pretende que el profesional tenga una visión completa y global de lo que acaece al paciente para prestarle una asistencia adecuada. Otras funciones extrasistenciales de la historia clínica son servir de fuente de datos para la docencia, investigación y la mejora continua de la calidad de los servicios sanitarios, así como su innegable función administrativa y médico legal.
La historia clínica digital debería añadir a estos objetivos otros propios derivados de la capacidad de almacenar, procesar y presentar la información que implica la informatización. No sería de recibo, ni para los que la pagan, ni para los que las con esfuerzo las usan, que estas tecnologías no presentaran al menos las capacidades de los viejas memorias médicas en papel. Tampoco sería de recibo que, en aras de unas funciones avanzadas o de acceso universal, se dificultara tanto su uso que se fomentara el incumplimiento o la recogida incompleta de los datos necesarios.
Incluso haciéndonos cómplices de la falta de auditorias y estudios comparativos entre historias digitales y no queriendo espolear nuestro impertinente espíritu inquisitivo, nos podríamos preguntar por qué no trascienden a los pacientes y a los profesionales todos los beneficios de ese supuesto liderazgo y abundancia digital. La repuesta es que esa primacía es más parcial que total y más ficticia que real. Para apoyar esta tesis podemos poner ejemplos relacionados con la aparición de nuevas tareas en atención primaria y en las que un entorno informatizado podría haber jugado un papel decisivo.
El control de la terapia anticoagulante oral es una actividad que se realiza ahora y de forma habitual en atención primaria, por varias razones ha pasado de ser controlado por los hematólogos y en los hospitales, a ser realizado en las consultas de los médicos de fammilaia. El paso de este proceso al primer nivel de atención ha coincidido, en muchos casos, con la implantación de la historia clínica digital, pero mientras el proceso en sí, se ha realizado de forma correcta, su informatización se ha realizado de forma muy incompleta. Desde la comunicación y conexión con los especialistas y programas del hospital, hasta la información al paciente, pasando por el grado de control terapéutico, el actual sistema presenta muchas oportunidades de mejora. Sabemos que con un programa informático adecuado se puede monitorizar la calidad del control terapéutico. El porcentaje de resultados dentro de rango terapéutico (que es el indicador de calidad más utilizado) se podría obtener no ya de una muestra, sino del total del población con anticoagulantes, y no tras un trabajo arduo sino de forma automática y tantas veces y de tantas maneras como fuera necesario. Si se hubiera realizado una “digitalización” adecuada, la atención primaria española habría inundado la literatura científica de originales con datos provenientes de sus consultas, se podría auditar periódicamente y, con poco esfuerzo, este servicio y se podría llegar a zanjar con pruebas la vieja polémica, de donde es más seguro, aceptable y coste-eficaz el control de la anticoagulación oral.
Los periódicos anunciaban a finales de julio, que una red de médicos centinela se encargaría de evaluar todos los cuadros de síndrome gripal que aparecieran en los enfermos que acudían a su consulta. A partir de estos datos los servicios de epidemiología de cada comunidad harían una estimación semanal del número de casos de la nueva gripe. Para sorpresa de nuestros periodistas este nuevo, y la vez antiguo, método de contar los casos de gripe (esta red es la misma que cada año se encarga durante el invierno de proporcionar los datos para conocer la incidencia de la gripe común) calcula la tasa estimada de casos clínicos de gripe por cada cien mil habitantes a partir de los casos clínicos con diagnóstico de síndrome gripal; en las consultas de estos médicos centinelas que apenas cubren al dos por ciento de la población. Decir que este sistema no es eficaz, ni fiable sería un despropósito, de hecho se emplea en numerosos países y sirve de base para estimar la carga de la enfermedad y tomar de decisiones en política sanitaria y salud pública. Sin embargo, en un país “que lidera la historia clínica digital” se podría esperar algo más. Porque no, un recuento en vivo y en directo de todos los casos de gripe nueva, ¿no podría la ministra del ramo haber desayunado todos los días con el número exacto de casos que se han diagnosticado el día anterior?, quizás los amigos de las panicodemias mediáticas podrían contemplar un cuenta-casos situado en la terraza del ministerio, a la manera de los que cuentan los coches fabricados en los cuarteles generales de los grandes fabricantes de automóviles.
Aunque nuestro experto insinuaba que una de los causas de estos problemas era la deficiente alfabetización digital de nuestros profesionales, yo no lo creo. Tampoco voy a caer en la postura contraria de achacar todas las culpas a los gestores y políticos.
Las nuevas tecnologías, en general y la historia clínica digital en particular, son un territorio desconocido, lleno de trampas y dificultades en el que todos nos movemos sin experiencia previa. Un territorio en el que los éxitos están muy cercanos a los fracasos. Para llegar a buen puerto hace falta mucho esfuerzo por eso es necesario que avancemos todos juntos, retrocedamos si hace falta y, aprendamos sin complejos de los aciertos y de los errores, pero por favor que no nos hablen de liderazgo, ni de referentes sobre todo si no es verdad.En mi pueblo a los que hacen eso no los denominan pioneros, los llaman fantasmas.
Historia (electrónica) e información para la toma de decisiones
Esperamos un futuro en el que los sistemas de información ayuden a los médicos a aprender de cada paciente en cada visita y cerrar el circuito de retroalimentación para tomar decisiones clínicas en tiempo real.
Con esta frase profética concluye un interesante comentario de la sección perspectiva de la revista NEJM titulado Evidence-Based Medicine in the EMR Era donde se redescubre un nuevo tipo de “evidencia” para la toma de decisiones mediante un caso real y practico.
El caso surge tras el ingreso de una niña de trece años con con lupus eritematoso sistémico(LES) complicado con proteinuria en rango nefrótico, anticuerpos antifosfolípidos, y pancreatitis. Ante el riesgo potencial de trombosis, los clínicos consideraron la anticoagulación. Pero este tratamiento no es una práctica estándar para los niños con LES, incluso cuando están en estado crítico. Tras consultar la literatura científica e incluso recurrir al nivel 5 de evidencia (expertos y colegas), los pediatras no encontraron información suficiente que apoyara la anticoagulación en estos pacientes y en esta situación. Por un lado el riego incrementado de trombosis, por otro lado el peligro de hemorragia con un tratamiento no probado, y todo ello en un mar de incertidumbre sin un apice de información que permitiera decantarse por una opción u otra.
Sin embargo estos profesionales contaban con un arma hasta hace poco desconocida: una base de datos clínica. Su institución tenía una base de datos llamada STRIDE, que utilizaba todos los datos de las historias clínicas electrónicas con un potente buscador que permitía búsquedas avanzadas y rápidas. A través de STRIDE, rápidamente revisaron los datos de una cohorte (cohorte electrónica construida previamente con fines de investigación) de pacientes pediátricos con LES atendidos en ese hospital durante cinco años.
Gracias a la información recopilada pudieron saber que entre los pacientes ingresados por LES la prevalencia de trombosis era mayor en los pacientes que tenían proteinuria en rango nefrótico y pancreatitis(ver tabla). Con esta información tomaron la decisión de anticoagular. La revisión informatizada se llevó a cabo en menos de cuatro horas por un solo médico y en el mismo dia del ingreso.
En un artículo publicado en Anales del Sistema Sanitario de Navarra en 2002* y a propósito de la gestión del conocimiento reflexionaba, sobre como el conocimiento generado durante la práctica es irremisiblemente perdido sin un adecuado sistema de información. Más o menos venia decir que:
Sin contemplar la parte de conocimiento tácito, una fuente de conocimiento de incalculable valor es la que se genera durante la práctica cotidiana. Diariamente millares de médicos obtienen datos sobre casos y enfermedades similares, registran una cantidad ingente de información sobre el curso natural de las enfermedades o reacciones adversas a medicamentos, y consiguen millones de resultados de pruebas diagnósticas. Dado el entorno en que se trabaja, dominado por el soporte papel (y su versión moderna el PDF**), la tasa de reutilización de esta información y su capacidad para generar conocimiento es prácticamente nula. La informatización plena e inteligente*** de todos los procesos sanitarios administrativos y clínicos sería capaz de crear grandes bases de datos clínicas. La capacidad relacional de estas bases de datos y el diseño de programas específicos destinados a la extracción de datos permitirían obtener, en tiempo real, un flujo de información que generaría conocimiento y facilitaría la retroalimentación.
*Bravo R. La gestión del conocimiento en medicina: a la búsqueda de la información perdida. An Sist Sanit Nav. 2002;25:255-72
** actualizado considerando el grave problema de los PDFs 😉
*** considerense antónimo de informatización sanitaria autonomica española (ISAE)
lecciones de un acordeonista en el metro de Begoña
Innovación, cambio organizacional y pequeñas cosas: lecciones en el metro
Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a un simposium de directivos sanitarios; estaba muy interesado en oír a los ponentes de una mesa sobre tecnologías de la información y comunicación en sanidad. La verdad es que fue bastante decepcionante y, excepto, el ponente extranjero que mantuvo el tipo explicándonos como funcionan estas tecnologías en su país, el tono de las intervenciones fue mediocre y poco novedoso. Hasta tal punto fue átona la mesa, que voy a tener que replantearme seriamente la idea que tengo de los denomidados expertos (de España y de la CEE) en esta materia de nuevas tecnologías.
Sin embargo, no perdí el día. Pude asistir a otra mesa sobre integración asistencial muy interesante con ponentes de bastante nivel y, sobre todo, fui testigo de una circunstancia que me hizo meditar sobre las oportunidades de cambio en la organizaciones mediante medidas sencillas.
El suceso ocurrió a la ida y a la vuelta de la reunión, en la estación de Begoña del metro de Madrid ( salida a hospital de La Paz y las cuatro torres). Se resume en el gráfico adjunto, que explico por mi escasa habilidad con el dibujo: el protagonista – muñequillo- era un músico que tocaba el acordeón en las galerías del metro para sacarse unas monedas.
el sueño de la informática produce monstruos
Durante una charla en la conferencia Stanford Summit @Medicine 2.0 de Paul Wicks director de investigación y desarrollo de PatientsLikeMe dijo lo siguiente:
“We have an opportunity to build a more complex system where during each clinical encounter the information gathered is used to improve the subsequent one.”
que se puede traducir por:
«Tenemos una oportunidad para construir un sistema más complejo en el se utilice la información recopilada en cada encuentro clínico para mejorar el siguiente».
En el blog donde aparece la reseña sacan la conclusión que Wick en esta conferencia instó a los asistentes a descubrir nuevas maneras de ampliar los éxitos alcanzados en pequeñas comunidades de pacientes en red (como patientlikeme) para mejorar la salud de decenas de millones de personas, o posiblemente de la humanidad.
Dejando aparte la importancia de las redes profesionales o de paciente para generar conocimiento, nos interesa aquí sacar a colación la importancia de aprovechar la información que se genera en cada encuentro clínico, como se intuye en el primer párrafo de Wicks
Esta valiosa información es en su mayor parte y hasta ahora irremediablemente perdida salvo en la frágil memoria y experiencia de paciente y médico, se podría aprovechar para mejorar mucho de los aspectos de la asistencia sanitaria que van desde el propio conocimiento científico medico hasta la gestión clínica. Por eso sorprende que ni siquiera se contemplen estas situaciones cuando se diseñan los sistemas de información sanitaria y la historia clínica electrónica.
Incluso con sistemas tan mal diseñados y pedestres como los programas de historia clínica informatizada que usamos los médicos del sistema nacional de salud se puede sacar algo de información, ya que no generarla. Hasta que se choca con la estupidez humana encarnada en incompetentes directivos y técnicos. Hace poco señalaba como se respondía: Uffffff ante una petición de información (el mensaje fue replicado y comentado con mucha gracia en twitter por diferentes colegas) La verdad es que la respuesta aunque tardía, no fue uffff sino la remisión a este procedimiento:
¡Increíble! ¿ no?
Como ya lo comentan José Luis Quintana y Raul Sanchez en el blog Atensión Primaria no voy a añadir más, solo asustarme ante los monstruos que produce la simbiosis entre la informática+ sistema sanitario + tontería a raudales.
Sistemas de información
CANAYA study
Estudio Cese de Actividad Normalizada Asistencial Y Alteraciones Asociadas (CANAYA)



