Capital de la estulticia farmacéutica
Hace unos meses escribí:
Al Cesar lo que es del Cesar, no es así, por esos sitios de Dios nos superan con creces en desprecio absoluto al profesional y en maldad terapéutica ahorradora. Cuando al ir a prescribir un fármaco, y el ordenador no te deje y lo tengas que hacer a mano (Castilla la Mancha) o cuando automáticamente y sin consultar los jefes te cambian la prescripción a genéricos ( País Vasco) o si al recetar un determinado medicamento el ordenador inicia una demora penalizadora de tiempo (Cantabria),cuando te acosan y te obligan a prescribir por PPA (Andalucía) , hacen un mezcla de todo esto (Castilla León) o te imponen un catalogo ilegal y chapucero (Galicia) entonces veras que en Madrid estamos o vivimos un clima de libertad inusual, aunque sospecho que va durar poco.
Me equivoque
ha durado poquísimo. ¡ que vergüenza! como se puede dejar la capacidad de modificar un programa informatico a gentes tan poco capacitadas y con tanta cortedad de miras. Es que no hay nadie en en esa conserjería al que le quede algo de sentido común. Es que no hay ningún médico asistencial con un poco de vergüenza torera y algo de influencia para evitar estos desmanes
Gracias a la estulticia manifiesta de nuestros directivos, la excusa del Real Decreto y al programa informático AP.Mier.. .. perdón AP-Madrid les hemos ganado a todos de calle, la pruebas:…. mañana , o pasado.
¿quieres que hablemos de nuevas tecnologías en atención primaria?
Uan de esas webs tan al gusto de los americanos que relatan cosa curiosas o extravagantes, dedico varias entradas el día 11 de este mes a describir 11 cosas que…… …. Uno de los ejemplos era: once sonidos que sus hijos probablemtente nunca oiran 11 Sounds That Your Kids Have Probably Never Heard y uno de ellos era el ruido al marcar los números con un teléfono de disco o rueda.
De la misma forma se podrá decir que las nuevas tecnologías han entrado en sanidad, cuando objetos como los que ponemos a continuación sean curiosidad de museo y no plenamente operativos como sucede ridículamente en la sanidad española. De manera curiosa su obsolescencia (no programada) no depende de grandes inversiones, ni grandes cambios organizativos, ni siquiera de una revolución de la manera que se presta la asistencia sanitaria. Basta con quitar miedos y telarañas de las cabezas pensantes de la gestión sanitaria.
Como se dice el blog Atensión Priamria (de donde he sacado alguna de las imágenes) «ya podemos sacar todos los reales decretos que queramos, la prescripción seguirá siendo del siglo XIX» A lo que habría que añadir que ya podemos ponernos todo lo modernos que queramos con las nuevas tecnologías, sanidad 2.0 y pacientes emponderados, que mientras estas herramientas sean necesarias en la prescripción de medicamentos la organización esta trasmitiendo un claro mensaje.
La organización esta diciendo que los modernos políticos de la sanidad española son unos caraduras, los médicos y farmacéuticos que las utilizan unos mansos sin remedio y los directivos unos peleles sin imaginación, ni capacidad de asumir riesgos.
Deficiencia de vitamina B12 en pacientes diabéticos tratados con metformina
Mariño Suárez JE, Izquierdo Pradas L, Milán Vegas A. Deficiencia de vitamina B12 en pacientes diabéticos tratados con metformina. Med Clin (Barc). 2011 Oct 17. [Epub ahead of print]
En conclusión, nuestros datos muestran que, aproximadamente, uno de cada 6 pacientes con DM2 tratados con metformina presenta cifras de vitamina B12 por debajo del límite normal. Este dato apoyaría la recomendación de incluir la determinación de B12 en estos pacientes, tanto al inicio como durante el seguimiento. La aparición de deficiencia no obliga a suspender el uso de metformina. El tratamiento con B12 por vía oral parece ser una opción eficaz, normalizando los niveles de vitamina de forma mantenida.
Palabras Clave: Investigación en atención primaria con datos extraídos de la actividad de la propia consulta + Vitamina B12, Diabetes Mellitus, Metformina y OMI-AP
¡con que… agenda de calidad!
pues vamos a hablar de tiempo, agendas y calidad,
hoy «las recetas»:
Para conseguir una agenda de calidad es fundamental conseguir la desburocratización de las consultas de atención primaria. La peculiar normativa que regula la receta medica del sistema publico de salud (una receta por envase, diferentes recetas según tipo de usuarios, copago variable, recetas sometidas a especial control o visado médico, etc.) ideado originalmente como un sistema de supervisión, es en la practica un problema burocrático.
Salvo para el control económico (motivo por el que sin duda persiste) esta actividad utiliza un tiempo cuya pérdida sobrepasa de forma clara cualquier beneficio que pudiera tener en su origen
El establecimiento de sistemas y circuitos que aseguren la renovación de recetas para procesos crónicos sin necesidad de ocupar excesivo tiempo de la consulta médica es por tanto muy importante. Los circuitos se basan en tarjetas de medicación crónica, en la prescripción repetida automatizada a partir de la historia clínica electrónica, o en la novedosa receta electrónica. Para que estos sitemas funcione adecuadamente un requisito esencial es la revisión periódica de tal forma que se asegure la seguridad y calidad en la prescripción. Otra condición es recabar la colaboración de la totalidad de profesionales del centro de salud. Las enfermeras tienen una función indudable en la enseñanza del uso adecuado de los medicamentos y, sobre todo en evaluar el cumplimiento terapéutico. Las unidades administrativas son esenciales como organizadoras y mantenedoras del circuito de emisión, recogida y entrega del documento físico de la receta a los pacientes.
La prescripción de medicamentos de especiales características que requieren, en general, el visado de recetas por parte de la inspección médica, lejos de significar un control benéfico, también aumenta la burocracia a la vez que dificulta la accesibilidad del usuario. Sin poner en duda su necesidad en determinados medicamentos, especialmente por la seguridad, el modelo se mejoraría si se limitara a aquellos medicamentos que precisen un control médico especial por sus indicaciones o efectos adversos, y no por su coste o características. también mejoraría si se agilizara el mecanismo de la autorización de dichas prescripciones y, la farmacia del hospital asumiera la responsabilidad de las especialidades de uso hospitalario.
Las recetas de estupefacientes son otra reliquia del pasado de indudable curiosidad, sino fuera por que gracias a la explosiva proliferación de derivados opioides su realización ha pasado de ocasional a habitual y cuasi diaria. El concepto de estupefaciente es más policial o judicial que sanitario, lo cual sugiere el origen de estas recetas y los obstáculos puestos a su prescripción , como que sea necesaria una segunda receta* para dispensar algunos opiáceos y necesite ser formalizada a mano ( salvo en algunas comunidades afortunadas) . Que a estas alturas de la película persistan estos requisitos es casi un chiste de difícil comprensión, a no ser que se trabaje en la anquilosada dirección general de farmacia del no menos anquilosado Ministerio de Sanidad y no se cuantas cosa más.
Para terminar de rematar los pacientes de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (MUFACE) o del Instituto Social de la Fuerzas Armadas (ISFAS) -y sus pobres médicos que somos casi todos- no pueden acceder a los circuitos de receta de crónicos, porque estas instituciones piensan (o lo mejor NO piensan) que es necesario que sigan usando recetas específicas,que deben llevar cada vez que van a consulta y que el medico tiene que rellenar «a mano».
* Cuando se prescribe en Receta Oficial de Estupefacientes, ha de aportarse además la receta ordinaria de la entidad aseguradora correspondiente,mientras que la prescripción de un estupefaciente por un médico con ejercicio privado, solo requiere la correspondiente Receta Oficial de Estupefacientes. Lo cual es una muestra clara de que tienen razón los que sostienen que estas recetas no son más que instrumentos contables o vales descuento, .
El programa que tienes en la consulta… ¿cumple estos requisitos?
Customizado
Incluso mucho antes de escribir esta entrada (que colateralmente provoco un malentendido con unos divertidos bibliotecarios) teníamos en mente la importancia de desarrollar buscadores específicos que recogieran las indudable virtudes de Google obviando algunos de sus problemas como la exhaustividad y heterogeneidad del información encontrada.
El mismo Google aporto la solución con Google custom search o búsqueda personalizada de Google. Un servicio, en constante y continuo desarrollo, que permite crear un buscador con toda la potencia y rapidez de este motor de búsqueda, pero donde el usuario selecciona las direcciones y contenidos en los que se busca. En lugar de buscar en múltiples sitios, Google busca en los lugares especificados con resultados más concretos y ajustados a las necesidades del que lo usa. Una vez creado se puede compartir con otros usuarios, insertarlo en una página web, en un blog, página de inicio, etc.
De la gran cantidad y variedad de Googles personalizados que se han creado desde su puesta en marcha da idea esta página donde se ven en la obligación de indizar el importante número de Google custom searchs diseminados por la red. En salud y medicina como no podía ser menos también se han creado este tipo de herramientas y tenemos excelentes ejemplos como el imprescindible buscador de información fármaco-terapéutica desarrollado por Ernesto Barrera (y que desde hace años he vampirizado para mi página de medicamentos) o los buscadores pediátricos de los chicos del GIPI, los buscadores del blog Pediatría basada en la evidencia y los de la semfyc. Incluso uno de ellos, Alquimia “ha salido” en una revista científica.
El último de los conocidos, es el buscador Informapacientes creado por un grupo de médicos de la sanidad pública en la comunidad de Murcia interesados en el tema de la información y la educación sanitaria. Han diseñado un buscador de información sobre salud dedicado a los pacientes y cuyo objetivo es ofrecer un buscador de información sanitaria que permita resolver dudas de forma fácil y fiable, evitando aquella información demasiado especializada (para profesionales), no contrastada o interesada.
quiz extra
* La modificación del artículo 85 se propone generalizar la prescripción por principio activo como medio de, sin merma en la calidad de la prestación farmacéutica, introducir criterios de responsabilidad en la administración adecuada de los recursos económicos de los que dispone el sistema sanitario. Se establece para ello que la prescripción de los medicamentos y de los productos sanitarios se realizará por su principio activo o su denominación genérica respectivamente, salvo cuando existan causas de necesidad terapéutica que justifiquen la prescripción por marca, o cuando se trate de medicamentos que pertenezcan a agrupaciones integradas exclusivamente por un medicamento y sus licencias al mismo precio.
Pioneros,lideres, referentes y fantasmas
Publicado en e-ras en septiembre de 2009 por Rafael Bravo
Si hay dos palabras que deberian estar proscritas del vocabulario de los que se dedican a las nuevas tecnologías sanitarias estas son pionero y referente. No es que no sean terminos exactos o buenos descriptores de la situación, que a veces los son, sino porque se ha abusado tanto de ellos que, practicamente, han perdido su significado original y forma parte ya de una muletilla tan utilizada como irreal.
Decía en el verano de 2009 un experto que “España lidera proyectos sobre historia clínica digital y que esta está implantada en un 95%”. Sin dejar de ser verdad, esta afirmación se ha convertido en un tópico al que conviene poner muchas observaciones y reparos. No es cuestión discutir aquí si es verdad, o no, ese puesto líder, tampoco si la cobertura e implantación es mayor o menor. Sobre lo que si quisiera reflexionar es sobre la utilidad práctica de este supuesto liderazgo y esta amplia cobertura en la carrera hacia la historia clínica digital.
La historia clínica tiene como principal objetivo facilitar la asistencia sanitaria de los pacientes mediante la recogida de datos sobre su estado de salud; se pretende que el profesional tenga una visión completa y global de lo que acaece al paciente para prestarle una asistencia adecuada. Otras funciones extrasistenciales de la historia clínica son servir de fuente de datos para la docencia, investigación y la mejora continua de la calidad de los servicios sanitarios, así como su innegable función administrativa y médico legal.
La historia clínica digital debería añadir a estos objetivos otros propios derivados de la capacidad de almacenar, procesar y presentar la información que implica la informatización. No sería de recibo, ni para los que la pagan, ni para los que las con esfuerzo las usan, que estas tecnologías no presentaran al menos las capacidades de los viejas memorias médicas en papel. Tampoco sería de recibo que, en aras de unas funciones avanzadas o de acceso universal, se dificultara tanto su uso que se fomentara el incumplimiento o la recogida incompleta de los datos necesarios.
Incluso haciéndonos cómplices de la falta de auditorias y estudios comparativos entre historias digitales y no queriendo espolear nuestro impertinente espíritu inquisitivo, nos podríamos preguntar por qué no trascienden a los pacientes y a los profesionales todos los beneficios de ese supuesto liderazgo y abundancia digital. La repuesta es que esa primacía es más parcial que total y más ficticia que real. Para apoyar esta tesis podemos poner ejemplos relacionados con la aparición de nuevas tareas en atención primaria y en las que un entorno informatizado podría haber jugado un papel decisivo.
El control de la terapia anticoagulante oral es una actividad que se realiza ahora y de forma habitual en atención primaria, por varias razones ha pasado de ser controlado por los hematólogos y en los hospitales, a ser realizado en las consultas de los médicos de fammilaia. El paso de este proceso al primer nivel de atención ha coincidido, en muchos casos, con la implantación de la historia clínica digital, pero mientras el proceso en sí, se ha realizado de forma correcta, su informatización se ha realizado de forma muy incompleta. Desde la comunicación y conexión con los especialistas y programas del hospital, hasta la información al paciente, pasando por el grado de control terapéutico, el actual sistema presenta muchas oportunidades de mejora. Sabemos que con un programa informático adecuado se puede monitorizar la calidad del control terapéutico. El porcentaje de resultados dentro de rango terapéutico (que es el indicador de calidad más utilizado) se podría obtener no ya de una muestra, sino del total del población con anticoagulantes, y no tras un trabajo arduo sino de forma automática y tantas veces y de tantas maneras como fuera necesario. Si se hubiera realizado una “digitalización” adecuada, la atención primaria española habría inundado la literatura científica de originales con datos provenientes de sus consultas, se podría auditar periódicamente y, con poco esfuerzo, este servicio y se podría llegar a zanjar con pruebas la vieja polémica, de donde es más seguro, aceptable y coste-eficaz el control de la anticoagulación oral.
Los periódicos anunciaban a finales de julio, que una red de médicos centinela se encargaría de evaluar todos los cuadros de síndrome gripal que aparecieran en los enfermos que acudían a su consulta. A partir de estos datos los servicios de epidemiología de cada comunidad harían una estimación semanal del número de casos de la nueva gripe. Para sorpresa de nuestros periodistas este nuevo, y la vez antiguo, método de contar los casos de gripe (esta red es la misma que cada año se encarga durante el invierno de proporcionar los datos para conocer la incidencia de la gripe común) calcula la tasa estimada de casos clínicos de gripe por cada cien mil habitantes a partir de los casos clínicos con diagnóstico de síndrome gripal; en las consultas de estos médicos centinelas que apenas cubren al dos por ciento de la población. Decir que este sistema no es eficaz, ni fiable sería un despropósito, de hecho se emplea en numerosos países y sirve de base para estimar la carga de la enfermedad y tomar de decisiones en política sanitaria y salud pública. Sin embargo, en un país “que lidera la historia clínica digital” se podría esperar algo más. Porque no, un recuento en vivo y en directo de todos los casos de gripe nueva, ¿no podría la ministra del ramo haber desayunado todos los días con el número exacto de casos que se han diagnosticado el día anterior?, quizás los amigos de las panicodemias mediáticas podrían contemplar un cuenta-casos situado en la terraza del ministerio, a la manera de los que cuentan los coches fabricados en los cuarteles generales de los grandes fabricantes de automóviles.
Aunque nuestro experto insinuaba que una de los causas de estos problemas era la deficiente alfabetización digital de nuestros profesionales, yo no lo creo. Tampoco voy a caer en la postura contraria de achacar todas las culpas a los gestores y políticos.
Las nuevas tecnologías, en general y la historia clínica digital en particular, son un territorio desconocido, lleno de trampas y dificultades en el que todos nos movemos sin experiencia previa. Un territorio en el que los éxitos están muy cercanos a los fracasos. Para llegar a buen puerto hace falta mucho esfuerzo por eso es necesario que avancemos todos juntos, retrocedamos si hace falta y, aprendamos sin complejos de los aciertos y de los errores, pero por favor que no nos hablen de liderazgo, ni de referentes sobre todo si no es verdad.En mi pueblo a los que hacen eso no los denominan pioneros, los llaman fantasmas.
Historia (electrónica) e información para la toma de decisiones
Esperamos un futuro en el que los sistemas de información ayuden a los médicos a aprender de cada paciente en cada visita y cerrar el circuito de retroalimentación para tomar decisiones clínicas en tiempo real.
Con esta frase profética concluye un interesante comentario de la sección perspectiva de la revista NEJM titulado Evidence-Based Medicine in the EMR Era donde se redescubre un nuevo tipo de “evidencia” para la toma de decisiones mediante un caso real y practico.
El caso surge tras el ingreso de una niña de trece años con con lupus eritematoso sistémico(LES) complicado con proteinuria en rango nefrótico, anticuerpos antifosfolípidos, y pancreatitis. Ante el riesgo potencial de trombosis, los clínicos consideraron la anticoagulación. Pero este tratamiento no es una práctica estándar para los niños con LES, incluso cuando están en estado crítico. Tras consultar la literatura científica e incluso recurrir al nivel 5 de evidencia (expertos y colegas), los pediatras no encontraron información suficiente que apoyara la anticoagulación en estos pacientes y en esta situación. Por un lado el riego incrementado de trombosis, por otro lado el peligro de hemorragia con un tratamiento no probado, y todo ello en un mar de incertidumbre sin un apice de información que permitiera decantarse por una opción u otra.
Sin embargo estos profesionales contaban con un arma hasta hace poco desconocida: una base de datos clínica. Su institución tenía una base de datos llamada STRIDE, que utilizaba todos los datos de las historias clínicas electrónicas con un potente buscador que permitía búsquedas avanzadas y rápidas. A través de STRIDE, rápidamente revisaron los datos de una cohorte (cohorte electrónica construida previamente con fines de investigación) de pacientes pediátricos con LES atendidos en ese hospital durante cinco años.
Gracias a la información recopilada pudieron saber que entre los pacientes ingresados por LES la prevalencia de trombosis era mayor en los pacientes que tenían proteinuria en rango nefrótico y pancreatitis(ver tabla). Con esta información tomaron la decisión de anticoagular. La revisión informatizada se llevó a cabo en menos de cuatro horas por un solo médico y en el mismo dia del ingreso.
En un artículo publicado en Anales del Sistema Sanitario de Navarra en 2002* y a propósito de la gestión del conocimiento reflexionaba, sobre como el conocimiento generado durante la práctica es irremisiblemente perdido sin un adecuado sistema de información. Más o menos venia decir que:
Sin contemplar la parte de conocimiento tácito, una fuente de conocimiento de incalculable valor es la que se genera durante la práctica cotidiana. Diariamente millares de médicos obtienen datos sobre casos y enfermedades similares, registran una cantidad ingente de información sobre el curso natural de las enfermedades o reacciones adversas a medicamentos, y consiguen millones de resultados de pruebas diagnósticas. Dado el entorno en que se trabaja, dominado por el soporte papel (y su versión moderna el PDF**), la tasa de reutilización de esta información y su capacidad para generar conocimiento es prácticamente nula. La informatización plena e inteligente*** de todos los procesos sanitarios administrativos y clínicos sería capaz de crear grandes bases de datos clínicas. La capacidad relacional de estas bases de datos y el diseño de programas específicos destinados a la extracción de datos permitirían obtener, en tiempo real, un flujo de información que generaría conocimiento y facilitaría la retroalimentación.
*Bravo R. La gestión del conocimiento en medicina: a la búsqueda de la información perdida. An Sist Sanit Nav. 2002;25:255-72
** actualizado considerando el grave problema de los PDFs 😉
*** considerense antónimo de informatización sanitaria autonomica española (ISAE)










