¿Término medio?

La maldición de la perla negra (1)

En la película Piratas del Caribe, la maldición de la perla negra, el capitán Barbossa explica de forma airada a Elizabeth, la protagonista hija del gobernador camuflada como una asistenta de nombre Turner, las razones por las que no cumple la promesa que poco antes le había hecho. En ese corto párrafo se explica perfectamente el sentido que tiene en ingles el termino guidelines frente a otros tipos de normas y documentos reglamentarios. Por desgracia, en nuestro país pocas veces se ha entendido este matiz y se ha dado a las guías una autoridad y un cometido que no tenían.

Con todo, este no es el mayor problema que tienen que arrostrar estas publicaciones clínicas, la mayor contrariedad es la caída en picado de su credibilidad. Nuestra edad nos hace recordar los tiempos en que las guías eran la perla (joya) de la corona, cuando esperábamos con ansiedad la nueva versión del JNC o el lanzamiento de una nueva directriz sobre el control de colesterol. Aquellas ilusiones juveniles se han tornado en resquemores y polémicas que se han ido reseñando hasta en la prensa general.

La conversión de cualquier documento narrativo emitido por una sociedad científica en “prestigiosa guía”, el recuerdo de aquella guía anti-microbiana cuya actualización venia determinada por la aparición de un nuevo antibiótico en el mercado, o aquel consenso de osteoporosis que no pudo ser, han sido folclóricas contribuciones de nuestro país al descrédito de las guías de práctica clínica y otras publicaciones afines. Eso, por no nombrar los famosos algoritmos valencianos, un atentado a la inteligencia instaurada con la vergonzosa complicidad de muchos.

En los últimos meses y a cuenta de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) se han dado tres nuevas aportaciones al peculiar paisaje de las guías españolas, a saber:

  1. La creación imaginativa de  “los fenotipos” que parece ser más una entelequia con obscuros objetivos que una realidad clínica.
  2. La existencia de dobles versiones: Como otrora pasara con las películas españolas donde se realizaba una versión para consumo interno y otra más picante para el extranjero, alguna institución española de reconocido prestigio esta jugando a participar en dos guías iguales pero diferentes.
  3. La discordancia manifiesta entre las recomendaciones utilizando la misma evidencia.
dobleversion

Doble versión en la película «Inquisición» de Paul Naschy ,1976

Este último apartado tenemos que reconocer que no es genuinamente español, pero merecería serlo. Lo comentamos más adelante, dejando los dos primeros para un próxima y jugosa entrada.

En el último número del Boletín de Información Terapéutica de Navarra o bitn, una infatigable farmacéutica «madrileña» hace un repaso a la indicación de un medicamento para la enfermedad obstructiva crónica (EPOC) y su posicionamiento en las guías sobre el tema. El roflumilast, que así se llama este novedoso medicamento, no se ha incorporado al tratamiento habitual por un preocupante perfil de seguridad y la falta de conocimiento esencial sobre su verdadero lugar en el manejo clínico de la EPOC estable

En la revisión se analiza la posición del roflumilast en tres diferentes guías de práctica clínica analizadas, encontrándose diferencias sustanciales según contemplemos una u otra. Desde el uso reservado a la investigación clínica en la guía del Ministerio de Sanidad (en GuíaSalud) –imitando la recomendación proporcionada en su momento por el NICE -, hasta considerarlo al mismo nivel que los corticoides inhalados y empleado en múltiples combinaciones en los pacientes de dos de los “fenotipos” de la guía GesEPOC, pasando por considerarlo comobitn alternativa a los corticoides inhalados en los pacientes con EPOC grave o muy grave y alto riesgo de exacerbaciones en la guía GOLD de 2013.Tras analizar la evidencia que subyacía en las diferentes recomendaciones de las tres guías, la autora concluye que el posicionamiento de roflumilast en la guía clínica de GesEPOC ha sido precipitado y no responde a la evidencia científica. Hace hincapié en que estamos ante otro posicionamiento precipitado en una guía de práctica clínica de un medicamento nuevo, con lagunas sobre su eficacia y seguridad .

apuntes aleatorios sobre la información sobre medicamentos para el médico prescriptor: del libro rojo al 2.0

El efecto de la edad relativa: a propósito del TDAH

La diferencia de edad cronológica entre los sujetos seleccionados entre los de un mismo rango etario es lo que se llama edad relativa (relative age). Cuando esta diferencia tiene consecuencias sobre una determinada característica o variable, se le conoce como efecto de la edad relativa (relative age effect). También se ha traducido al castellano como efecto relativo de la edad. La prensa general y  dos best-seller recientesSuperFreakonomics y Outliers se han ocupado de popularizar este efecto conocido por los psicólogos desde hace casi treinta años.

BarEste efecto consiste en la mayor presencia porcentual de los nacidos inmediatamente después de una fecha de corte predeterminada en la selección de un grupo, con respecto a los nacidos en los últimos tramos de estas fechas.  Los primeros estudios que mostraron este efecto fueron  los publicados por Barnsley y Thompson en jugadores de hockey sobre hielo en Canadá. Estos autores vieron como en los equipos punteros la distribución de las fechas de nacimientos de los jugadores era desigual, con una proporción mucho menor para los nacidos a finales de año. Constataron que los niños nacidos en la última parte del año, tienen una probabilidad mucho menor de jugar en equipos de alto nivel que los nacidos a principios de año. Este mismo efecto se comprobó en otros deportes y países, estando presente en las actividades que son competitivas y en las que los resultados se correlacionan con la edad y madurez. Como argumentó Barnsley en su momento, estos sesgos en las distribuciones por edades, se producen siempre que concurran tres factores: selección, clasificación y experiencia diferenciada. Esto último es lo que Ericsson, otro estudioso del tema, llamodeliberate practice

Estudios posteriores también han encontrado este efecto de la edad relativa en otros ámbitos como el educativo, el desarrollo emocional, trastornos mentales, conductuales y el suicidio. Hace pocos días el Blog Hemos leído comentaba el ultimo numero del boletín INFAC e incidía en unos hallazgos que mostraban la posibilidad de ser diagnosticado y tratado de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en el País Vasco en relación con la edad relativa.  Bar2

Las cifras del País Vasco (gráfico) son parecidas a las de un estudio canadiense publicados hace dos años, que a su vez coincidía con estudios previos.

La investigación  canadiense examinó una cohorte de niños entre 6 y 12 años de edad y calculó el riesgo absoluto y relativo de recibir un diagnóstico de TDAH y de recibir medicamentos utilizados para tratar el TDAH en los nacidos a últimos de año, en comparación con los nacidos recién iniciado el año. Los niños que nacieron en diciembre tuvieron un 30% más de probabilidad  (riesgo relativo [RR] 1,30, intervalo de confianza del 95% [IC]: 1,23 a 1,37) para recibir un diagnóstico de TDAH que los niños nacidos en enero. Las niñas nacidas en diciembre tuvieron 70% más de probabilidades (RR 1,70, IC del 95%: 1,53 a 1,88) para recibir un diagnóstico de ADHD que las niñas nacidas en enero. Del mismo modo, niños y niñas tenían más probabilidades de recibir un tratamiento  que las nacidas en enero.

Estos resultados, que ilustran un patrón de distribución corroborado en otros estudios, plantean muchas incógnitas en una enfermedad no exenta de polémica, de diagnóstico exclusivamente clínico y sobre la que planea la preocupación sobre los daños potenciales de un más que posible sobrediagnóstico y prescripción excesiva.

Cibercondria (2)

Cibercondría: hipocondría on line

por José Francisco García Gutiérrez. Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Doctor en Salud Pública. Profesor en la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), Granada, España. Coordinador del Grupo Internet y Salud de la EASP

La fácil accesibilidad a información sobre salud en la red está ayudando, sin duda, a innumerables personas a tomar decisiones informadas sobre su salud o sobre los tratamientos de sus enfermedades. Sin embargo, esto está resultado desastroso para muchas personas que se preocupan en exceso (o están obsesionadas) con su salud. Hasta la aparición de internet, los hipocondríacos se veían obligados a rebuscar en textos y bibliotecas o a preguntar a sus médicos para obtener información. Ahora hay todo un universo sobre temas de salud solo a «un par de clicks de ratón» de distancia. Aproximadamente, el dos por ciento de todas las búsquedas en Internet  son sobre temas médicos

Confesiones de un cibercondríaco
«En la actualidad, y gracias a internet, convertirse en hipocondríaco resulta cada vez más sencillo. Una búsqueda sobre el dolor de cabeza encuentra más páginas web que lo relacionan con un tumor cerebral que con la deprivación de cafeína» [The New York Times, 24 de noviembre de 2008].
Hipocondría: enfermedades fantasmas, enfermos imaginarios
La hipocondriasis suele caracterizarse por: a) el temor infundado de que síntomas corporales menores sean la expresión de una enfermedad grave; b) por los constantes autoexámenes y autodiagnósticos, y c) por la preocupación continua y exagerada por el propio cuerpo. Tiende a desarrollarse en personas entre los 20 y 40 años de edad, y afecta por igual a los varones y a las mujeres. Aparece con frecuencia asociada a una enfermedad grave en amigos o familiares, pero a veces es la manifestación secundaria de una depresión o de procesos de ansiedad generalizada.
Aunque esta condición se perciba a menudo como «relativamente dañina» o como una «desviación neurótica o estrafalaria», en algunos casos se convierte en una obsesión devastadora. Lo que más les cuesta siempre a los hipocondríacos es aceptar que es normal que las personas sanas tengan síntomas. La hipocondría genera gastos de muchos millones de euros al año en pruebas diagnósticas y tratamientos innecesarios.
Varios estudios han mostrado que los hipocondríacos dudan permanentemente de los diagnósticos realizados por los médicos, que sospechan y no se sienten reasegurados cuando alguien les intentan demostrar que no padecen una enfermedad grave, y que tienden a obsesionarse con enfermedades que tienen síntomas comunes o ambiguos.
Hasta el momento hay pocos estudios (y con pocos sujetos) sobre cómo los hipocondríacos están usando Internet o cómo aumenta la ansiedad sobre la salud en personas normales al realizar búsquedas en la red sobre temas médicos. Sin embargo lo ultimo parece ser un fenómeno bastante extendido al que se ha dotado de un atractivo nombre durante la última década: cibercondría.
Cibercondría: la escalada digital de la ansiedad por la salud
Se emplea el término «cibercondria» para definir la escalada sin fundamento de la ansiedad por síntomas comunes, según la revisión de los resultados de una búsqueda en internet (sobre todo si esa búsqueda se realiza con fines diagnósticos). La escalada de la ansiedad parece estar relacionada con la cantidad y la distribución de los contenidos vistos por los usuarios, la presencia de terminología confusa y alarmante en las páginas visitadas, y la predisposición del usuario hacia la preocupación en lugar de tratar de buscar explicaciones más razonables sobre sus padecimientos. Por otro lado, un tercio de las personas que buscan en internet sobre temas médicos sufre una «escalada» de sus búsquedas posteriores hacia enfermedades graves.
Un médico en el ratón: la probabilidad de los eventos inciertos
Durante los últimos años, numerosos expertos médicos e investigadores de internet han hecho llamamientos para que se inicien acciones dirigidas a reducir la ansiedad innecesaria en todos los consumidores de información sobre salud, independientemente de que hayan sido diagnosticados como hipocondríacos o no.
Es cierto que el sentido común puede ayudar parcialmente a enfocar la interpretación de la información, pero también puede conducir a errores sistemáticos. Por ejemplo, la confianza excesiva en las clasificaciones (rankings) de los sitios web en salud lleva con frecuencia a recomendaciones de dudosa eficiencia en el tratamiento de algunas enfermedades.
Por el momento pienso que los profesionales de la salud deberían interesarse más por lo que está ocurriéndole a sus pacientes en las búsquedas sobre temas médicos en Internet (y actuar como sus mentores proactivos). A pesar de las limitaciones, hay muchos beneficios potenciales y algunos modestos avances. Disponemos de numerosas publicaciones sobre los problemas en la calidad de la información médica (en general y no sólo en internet) y de criterios para evaluar las páginas web con contenidos de salud.
Internet continúa evolucionando de forma tan rápida como sorprendente. Esperemos que en el futuro próximo dispongamos de buscadores (con algoritmos especializados) capaces de seleccionar información que no nos lleve automáticamente a la confusión y a la duda… ¡ni a pensar en lo peor!.
Nota
Este trabajo fue presentado en el XXXIII Congreso semFYC. IV Congreso Subregional de Península Ibérica de la Región WONCA Iberaoamericana-CIMF, celebrado en Granada del 6 al 8 de junio de este año.

Bibliografía recomendada
1. Barsky A. Worried Sick: our troubled questfor wellness. Hardcover: Little Brown and Company; 1988.
2. Baumgartner SE, Hartmann T. The role of health anxiety in online health information search. Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking. 2011;14:613-8.
3. Cantor C, Fallon B. Phantom Illness: Recognizing, Understanding, and Overcoming Hypochondria. Boston: Houghton Mifflin; 1996.
4. Whelan N. Confessions of a cyberchondriac. Last Exit Magazine.
5. White RW, Horvitz E. Cyberchondria: Studies of the escalation of medical concerns in web search. Microsoft Research. 2008.

NoSinEvidencia, manifiesto final

logo-cuadradoDesde que el 9 de diciembre se inició la iniciativa #NoSinEvidencia han transcurrido unas intensas  4 semanas. La denuncia de la apertura del proceso de evaluación y regulación de los llamados “medicamentos homeopáticos” ha puesto voz al sentimiento de la gran mayoría de los profesionales sanitarios y otras muchas personas que opinan que la homeopatía es una pseudociencia, y que la calificación de medicamentos a dichos productos es una ofensa a la lógica científica que ha proporcionado el mayor grado de bienestar y salud que las poblaciones humanas han conocido.

El esfuerzo que se ha requerido en los dos últimos siglos para avanzar en el conocimiento de las enfermedades y sus tratamientos, con sus beneficios y riesgos, no puede verse equiparado a la sinrazón de una terapéutica del siglo XVIII.

A pesar de la obligación europea de homologar dichos productos, creemos que España podría liderar un movimiento entre sus colegas europeos en contra de dicha equiparación, defendiendo la ciencia como el elemento básico del avance de los pueblos.

En estas semanas, donde miles de personas se han movilizado en apoyo de nuestra iniciativa, hemos unido la voz de químicos, físicos, periodistas, médicos, enfermeras, farmacéuticos y  otras personas de diferentes cualificaciones profesionales que desean que la ciencia, con sus limitaciones, sea el motor de una Medicina Basada en la Evidencia  -pruebas obtenidas por el método científico – y no en los efectos de falsos placebos con nombre de medicamentos. Un total de 224 blogs de personas y asociaciones así lo avalan.

Los tres impulsores de la iniciativa queremos agradecer el apoyo a todos los que han creído que ésta era una causa digna por la que manifestarse. En este momento, no tenemos planificadas más actividades.

En el momento que aparezcan los primeros “medicamentos homeopáticos” procederemos a su análisis minucioso y seguiremos denunciando su absoluta falta de rigor científico y su inocua e inerte composición.

Information from Your Family Doctor

Leyendo la sección de información a pacientes de una conocida revista americana hemos recordado una información que (desgraciadamente) se debe dar en nuestro país, antes incluso que la relacionada con la propia enfermedad. Esta relacionada con el trabajo y como afecta a la actividad laboral contraer enfermedades leves, pero que le dejan a uno incapacitado, por un breve periodo de tiempo y muy propias de estas fechas invernales.

Si Ud. esta enfermo y no puede ir a trabajar durante unos días, puede necesitar:

  1. Nada más que el tratamiento, incluso no tendrá que ir al medico porque de sobra sabe como tratarlo. Enhorabuena, probablemente sea Ud. autónomo o trabaje en una empresa o en un pais, donde se fíen de Ud. y no necesite ningún documento que acredite su estado de enfermedad. Si es así , aproveche y agradezca la  confianza y no se empeñe el llevar el papelito «por si acaso».
  2. Un justificante de asistencia en sus diversas tipologías ( solo asistencia a consulta, con necesidad de reposo, reposo cuantificado en días, con hora de salida, con hora de entrada y salida, etc.). Este es «necesario» cuando la baja es igual o inferior a tres días, y por tanto la empresa no «necesita», o  no le requiere, la incapacidad temporal (IT). A la empresa le da igual desde el punto de vista económico; al fin y al cabo no le va pagar esos días (a excepción de lo contrario, vía convenio). Debería saber, que a pesar de estar muy extendido, el medico no tiene obligación legal de hacer ningún justificante y en muchos sitios como hospitales y centros de salud (libre de lobbies administrativos) no se hacen en la consulta, sino en áreas especificas o incluso lo puede dar una «maquinita».
  3.  Necesita la tramitación de incapacidad temporal. Esta se inicia por enfermedad común o accidente no laboral desde el 4º día de la baja, si bien una oscura interpretación de la norma hace que a veces las empresas puedan reclamar esta situación y sus correspondientes «papelitos» desde el primer día.
  4. Un estrafalario documento que indique que esta lo suficientemente malo para faltar a trabajar, pero no para estar de baja, siempre con el limite temporal de los tres días. Lo explicamos: Ud es funcionario o asimilado, con motivo de la crisis se han modificado la prestación económica en la situación de incapacidad temporal de tal forma, que ahora si se le descuenta dinero si Ud. falta a trabajar. Para compensar este problema ( común por cierto a las trabajadores del régimen general) no se sabe muy bien quien, se ha sacado de la manga un supuesto algo Kafkiano de «enfermedad o accidente que no den lugar a incapacidad temporal« *. Para estos casos, bastaría la presentación de un documento acreditativo en el que el facultativo refleje el tiempo que considere que la persona estará incapacitada para desempeñar su trabajo. El problema es que el facultativo NO tiene ninguna obligación de hacerlo y puede negarse a ello. La amenaza de los servicios de personal de aplicar los descuentos establecidos, como si se estuviera en situación de IT si no se presenta este documento, son fútiles.Si los de personal no cuentan con el documento de IT, solo le podrían acusar de faltar al trabajo si justificación, hecho que tampoco es cierto y puede demostrar  aportando el justificante estándar. Su médico de familia se lo va hacer en cualquier caso, una malentendida solidaridad  de clase funcionarial, un peor entendido sentimiento de buenismo hacia el paciente y estar acostumbrado a doblar la cerviz, hace que los médicos de familia pasen por cualquier cosa. No deberían, eliminar la burocracia inútil y que el medico trabajara para Ud. y no para la empresa y administración, redundaría en su beneficio, aunque tuvieran que reivindicarse medidas drásticas e incomodas inicialmente.

Como se dice literalmente: Las ausencias debidas a enfermedad o accidente que no den lugar a incapacidad temporal no serán causa de descuento en nómina, con el límite de cuatro días de ausencias a lo largo del año natural, de las cuales sólo tres podrán tener lugar en días consecutivos. Los denominados Catarrosos (de Catarro y Moscosos)

PD: Como no soy experto (ni lo quiero ser) en estas  lides de la IT puede que esta entrada contenga alguna inexactitud. Encantado que alguien nos corrija.

El paciente es el ruido en la relación médico-computadora*

 Hace unas semanas Ernesto Barrera se hacía eco en su tuiter de una breve carta al director publicada en una modesta revista norteamericana, que describía un problema asociado al uso de la Historia Clínica Electrónica (HCE) .Este problema denominando cognitive drift (deriva cognitiva) tiene relación con la demora en los tiempos de respuesta de un programa o aplicación informática.

La carta en cuestión estaba realizada por Macaulay A.C. Onuigbo nefrólogo del Mayo Clinic Health System en Wisconsin (cuya carrera profesional, a tenor de sus publicaciones en PubMed, deriposterderivacognitivava por la nefrología y no por la informática médica) estaba basada en un póster que este médico había realizado para la Kidney Week 2012: American Society of Nephrology 45th Annual Meeting  (figura).

En ambas publicaciones se describe la Deriva Cognitiva (DC) como lo que sucede en el tiempo que pasa entre hacer clic en un ratón de ordenador y aparece la nueva información en la pantalla. Un usuario informático experimenta deriva cognitiva si trascurre más de un segundo entre el clic en el ratón y la visualización datos en la pantalla. Si pasan diez segundos, la mente de la persona “deriva” a otros “lugares” lejos de su tarea en ese momento y la atención del usuario se pierde por completo.

El autor considero que este fenómeno le sucedia personalmente con frecuencia y para comprobar si era un caso aislado o no, realizo, tras una estéril búsqueda en Pubmed, una pequeña encuesta entre 10 médicos intensivitas. Para este estudio, se definió fuente de DC un tiempo transcurrido > 10 segundos. Los resultados no pudieron ser más espectaculares: los diez médicos confirmaron haber experimentado DCs varias veces al día. Todos los médicos pensaban que estas “derivas” eran una fuente de frustración, estrés y posible agotamiento. Este retraso, aunque pequeño, se asociaría a sentimientos negativos del profesional sanitario y a distracciones en un momento clave de la atención sanitaria, que podrían terminar en errores médicos y problemas de seguridad para el paciente. Postula que si hubieran escogido como fuente de DC como > 1 segundo se habría producido más problemas

El Dr Onuigbo cita como fuente del concepto de deriva  cgnitiva a Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, autores de Superfreakonomics, un  bet seller sobre economía y su importancia en la vida cotidiana. En este libro se habla entre otras muchas cosas, de cómo dos médicos de urgencias en Washington afrontaron los problemas de su servicio. En concreto se dieron cuenta que lo que necesitaban los profesionales de urgencias era información. Solo un nuevo sistema informático solucionaría sus problemas, pero un sistema ideal que fuera:

It had to be encyclopedic (one missing piece of key data would defeat the purpose);  it had to be muscular (a single MRI, for instance, ate up a massive amount of data capacity); and it had to be flexible (a system that couldn’t incorporate any data from any department in any hospital in the past, present, or future was useless).

Es decir enciclopédico, potente y flexible, pero sobre todo tenía que ser rápido, muy muy rápido:

It also had to be really, really fast. Not only because slowness kills in an ER but because, as Feied had learned from the scientific literature, a person using a computer experiences “cognitive drift” if more than one second elapses between clicking the mouse and seeing new data on the  screen. If ten seconds pass, the person’s mind is somewhere else entirely. That’s how medical errors are made

Para documentar este concepto de cognitive drift, los autores de Superfreakonmics citan en la secestrella-muerte-lego-01ción de notas, como fuente  dos artículos:

Miller R. Response Time in Man-Computer Conversational Transactions, Proceedings of the AFIPS Fall Joint Computer Conference, 1968.

Shneiderman B. Response Time and Display Rate in Human Performance with Computers. Computing Surveys. 1984; 16(3): 265-285

En el resumen de este último se indica que, en general, los resultados muestran que los usuarios habituales prefieren tiempos de respuesta de menos de un segundo para la mayoría de las tareas, y que la productividad se incrementa cuando el tiempo de respuesta disminuye. Sin embargo, las tasas de error aumentan con tiempos  de respuesta demasiados cortos o demasiado largos.

Como comenta Barrera los «cuelgues» en los diferentes y variados programas de HCE son un motivo frecuente de queja entre los profesionales sanitarios y un auténtico quebradero de cabeza para los técnicos y responsables de los sistemas de información, que deben solucionarlos. Es de lógica deducir que se trata de un problema técnico que puede repercutir negativamente en diferentes etapas, y de diferente forma, en el proceso asistencial.

Un aspecto concreto y pequeño de la interacción hombre-máquina (tiempo que transcurre entre el clic del ratón y la respuesta, en forma de presentación de nuevos datos en pantalla) nos revela la importancia de lo que sucede en la interacción entre el profesional y el ordenador. Sin embargo, en el ámbito sanitarioes un mundo inexplorado, no se toma en cuenta (o al menos nosotros no sabemos que se haga así) a la hora de diseñar y evaluar las HCE. Como hemos visto en otros ejemplos las tareas que incluyen en su núcleo la toma de decisiones, están moduladas por elementos conocidos o no, que de no estudiarse y contemplarse puedan llevar al fracaso al mejor de los sistemas de información. También pueden conllevar consecuencias imprevistas que producen una paradójica disminución en la calidad y seguridad del paciente.

En España afortunadamente (todavía) no tenemos ese problema, como magistralmente sostiene Minué, los sistemas informáticos son tan malos y tan alejados de los clínicos asistenciales que estas consideraciones se ven como la queja extemporánea del que ya tiene todo resuelto.

*La frase que da título a ese post esta sacada de una brillante intervención de Jorge Bernstein en el debate que se originó en el foro MEDFAM-APS a raiz de la difusión del artículo en cuestión

¡Feliz Año Nuevo!