reclamado

Las reclamaciones sobre actuaciones médicas por vía judicial son un fenómeno creciente y raro es el día con que lo periódicos no nos despiertan  con alguna notica relacionada con ese tema. En ocasiones, la mayoría, son indemnizaciones millonarias que la administración sanitaria debe abonar como resultado de algún error médico, en otras son historias más o menos  truculentas, en las que siempre se amenaza al médico con acciones judiciales y de las que no se libran algún famoso con alguna enfermedad no descubierta a tiempo.  Sin embargo poco se escribe sobre las consecuencias que una reclamación judicial tiene para la vida personal y la práctica profesional de los médicos afectados.

En el número de Enero de este año de Revista Clínica Española se publica un artículo* que tiene este objetivo y en el cual se analizan las encuestas realizadas a 169 profesionales que habían sido objeto de una reclamación judicial. A pesar de que solo en el 6% hubo resolución judicial desfavorable, la mayoría de los encuestados viven las reclamaciones como una experiencia personal mala o muy mala que afecta a la disposición con que el médico encara su profesión, a la forma de trabajar y a su vida familiar. Las peculiaridad del sistema sanitario en España, con provisión publica y profesionales asalariados hacen que las características de las reclamaciones sean distintas tanto en calidad como en cantidad a la de otros países, pero el problema existe y tiene una importante repercusión en los médicos lo que debería llevar a las instituciones, colegios de médicos sociedades científica a plantear medidas preventivas y un enfoque distinto del actual. Acciones que intente paliar la sensación mas prevalente después de una reclamación judicial en estos compañeros que, aunque no lo diga el artículo, son la soledad  y la incomprensión.

* Perea Pérez B, Santiago Sáez A, Labajo-González E ,. Albarrán Juana ME, Sánchez-Sánche JA. Consecuencias de las reclamaciones judiciales sobre los médicos afectados. Rev Clín Esp 2011; 211(1): 17-22

pantalones de falto

Cuando llega el buen tiempo y el calor emerge, la aparición de pacientes con ropa excesivamente informal es la regla en nuestras consultas. Motivo de animadas charlas de café entre profesionales, para unos no se deberían permitir las camisetas sin mangas,  los pantalones cortos o las chancletas, mientras que otros se conforman con que al menos acudan vestidos y no en bañador como al parecer es frecuente en las zonas costeras. Mientras que se ha estudiado la vestimenta de los médicos y su influencia en la relación medico paciente son raros, si existen, los estudios que exploran la apariencia de los pacientes.

Me mantengo neutral en esta polémica de verano, pero me causa una especial sensación cuando aparece un paciente varón con un  determinado tipo pantalón. Son esos pantalones de largo especial por debajo de la rodilla pero por encima del tobillo  y que proporcionan a su usuario un soportable grado de informalidad y frescura”sin renunciar a una pretendida elegancia. Creo se llaman pantalones piratas, si bien habría que llamarlos mejor de grumete  que se sepa «ninguno de los grandes piratas de la Historia, ni en su versión real ni en su versión cinematográfica, tuvieron el acierto o la personalidad de ponérselos» .

Sean de pirata o de grumete a mi me recuerdan a mi niñez y a los “pantalones de falto”. Me explico. En el pueblo que me crié los niños siempre usábamos pantalón corto. Daba igual que hiciera calor o frío, las infantiles piernecillas siempre iban desnudas apenas cubiertas por unos calcetines eternamente caídos.  Eso que estoy hablando de frío de verdad, ese frío castellano que por la noche helaba los charcos y sembraba de carámbanos las faldas de los tejados. Daba igual, esta prenda no se relacionaba con la climatología sino con una cosa menos tangible como la madurez. El paso de pantalón corto a largo era el momento en que uno dejaba de ser niño y se convertía en hombre.

No había una fecha fija en tan trascendental cambio, para unos era la primera comunión, un tanto prematuro, pero ese día, muchas veces el primero, todos íbamos “de pantalón largo”. Para la mayoría era ese momento de aparición del primer vello en cara y sobre todo en piernas. Un día cualquiera y sin avisar, nuestra madre se fijaba en nosotros de distinta forma de la habitual, a partir de entonces y sin mediar palabra los pantalones nuevos serían ya y para siempre pantalones largos. Digo para siempre porque a nadie se le ocurría una vez conseguido el estatus de “hombre” retroceder a los infames pantalones cortos. Fuera verano o hiciera mucho calor, solo los turistas y los adictos a los campamentos juveniles se rebajaban a vestir esta ridícula prenda olvidada en los cajones de la niñez.

A pesar de lo escrito había una excepción, eran unos pantalones de largo distinto, ni cortos ni largos, que llevaban un grupo muy especial de personas. Un grupo misceláneo y que desde variadas etiologías tenían el factor común de una discapacidad mental. Esas personas se conocían en estos pueblos con el término tan gráfico como no deseable de “faltos”. Nunca reconocí un rasgo de crueldad (probablemente ahora si lo haría) en el nombre, o en la manía de sus propias familias de hacerles vestir este tipo de pantalones, más bien lo contrario. Su indumentaria daba un aviso: soy un adulto y por eso no utilizo pantalones cortos, pero conmigo tendrás que tener a veces la paciencia y el cariño con que se trata a los niños, soy diferente y por eso tampoco llevo pantalones largos del todo. Los tiempos han cambiado, ya no se necesitan este tipo de signos y las diferencias se expresan de forma más sutil  y menos discriminatoria, pero uno en su memoria, siempre conocerá este tipo de pantalón semicorto como “pantalón de falto” que no de pirata.

domiciliación del hospital

Pronto se publicara el boom de gestión sanitaria del año: EL libro blanco de la domiciliación del hospital. Edit. MásTontunez, Madrid:2011

Con abundante evidencia científica las nueva formas de gestión de hospital se abren paso y entre ellas la domiciliación. Basta ya de hospitales grises y habitaciones anonimas, basta de pasillos poco poblados surcados por tios/as en pijamita con gorros ridículos, basta de bip bip y olor a cloroformo 2.0, basta de intervenciones sin sentido. El ultimo meta- análisis del NEG (News Especialistes Gorronezs) ha demostrado que los hospitales son nefastos para la salud, y que los gestores harían bien transformado estos en calles y domicilios.

Bastara con encalar las paredes, poner rótulos con nombres en las esquinas de cada pasillo, números en las habitaciones, traer flores, contratar algún que otro paseante, músicos y algún perrito que haga sus necesidades periódicamente, para lograr en su hopital un autentico y SANO ambiente callejero. Por supuesto estos nuevos hospitales domiciliados estarán atendidos por médicos home-internist (un nueva subespecialidad) junto a médicos de familia mercenarios.  Ambos irán pertrechados de recetas, bolis, pan y abundantes formularios que junto a técnicas quesoloellossabenhacer servirán para satisfacer todo tipo de demandas biopsicosociales que son las que realmente amenazan la salud.

Con estas y otras medidas, que iremos desgranado se logra la domiciliación del hospital: eficacia probada.

Dedicada al Dr Bonis y al internista feroz.

sigue mi vida sin ti

trabajando para mi

Cuenta Ray Moynihan en su libro Selling Sickness: How the World’s Biggest Pharmaceutical Companies Are Turning Us All into Patients que ya hace mucho tiempo el responsable de una muy importante compañía farmacéutica declaro en un ataque de franqueza que «le disgutaba que los mercado potenciales de la compañía se hubieran limitado a personas enfermas» lo que el quería era fabricar medicamentos para gente sana y así poder vender a todo el mundo.

Algo así le ha pasado a la responsable de informática de una noseque asistencial (sustituyen a las antiguas áreas sanitarias) de Madrid, cuando les decía a los médicos de un centro de salud: «a partir de ahora vais a trabajar para mi».
Gracias a un buen compañero y perspicaz médico, que la oyó tras el curso de formación de la nueva (des)aplicación de historia clínica electrónica, el acto fallido de esta irresponsable de informática nos desvela una vez más para que están diseñados los nuevos sistemas de información en atención primaria.

Mientras tanto nadie responde, y el bodrio de AP-Madrid se va introduciendo, algunos colegas aplauden, otros asienten y la mayoría siguen callados. Seguir así chavales: lo estáis haciendo muy bien

pues eso

antiburocracia: primer aviso

El Grupo Antiburocracia de Madrid (GAB) lo componen médicos de atención primaria (AP) de la Comunidad de Madrid, sin ningún nexo con organizaciones políticas, sindicales, científicas o de cualquier otra índole, interesados en disminuir la carga burocrática de los médicos de AP, para, de este modo, disponer de más tiempo para atender correctamente a nuestros pacientes y mejorar la calidad de la asistencia clínica.

Hemos solicitado ser recibidos por la Consejería de Sanidad para exponer nuestro punto de vista y sugerencias sobre el modo de resolver cuestiones que nos preocupan; no solo a nosotros, sino a 2400 médicos de AP que, con su firma, avalan nuestras propuestas y que son apoyadas de forma explícita por la Mesa de AP del Colegio de Médicos y la mayor parte de las sociedades científicas de AP y sindicatos.
Como el tiempo transcurre sin recibirse respuesta, queremos hacer público en este acto el listado de temas que deberían ser resueltos a través de la intervención de la Consejería: Sigue leyendo

mi vida sin ti

A lo largo del año 2011 se va a producir en España un evento que desde la perspectiva de la salud de la población es mucho más importante que los trasplantes, que la gripe y que otros eventos sanitarios muy publicitados y promocionados: millones de personas van a tener que dejar de fumar en espacios públicos.

Este hecho puede ser un elemento determinante, una oportunidad para que una gran parte de la población fumadora valore la posibilidad de abandonar su hábito tabáquico.

Dejar de fumar es una de las intervenciones de más impacto en la salud de una persona. Supera con mucho otras intervenciones del sistema sanitario.

Mi Vida sin Ti es un proyecto colaborativo informal de un grupo de personas que trabajan en temas relacionados con la salud, y exploran con interés las posibilidades de internet. La iniciativa no está vinculada con ninguna asociación, institución o sociedad científica o profesional. Pretende ser un espacio que ofrezca ayuda clara, global, transparente, no vinculada a intereses comerciales, para informar, apoyar y facilitar la decisión de dejar (o no) de fumar.

Queremos reorientar muchos mensajes dirigidos al consabido “acuda a su médico de cabecera para que le ayude a dejar de fumar”, institucionalizando o “farmacologizando” una decisión que en un alto porcentaje de los casos está relacionada con una decisión y motivación personal más que con una consulta médica. La decisión de dejar de fumar es individual y autónoma. El protagonista es la persona. Los profesionales sanitarios somos actores secundarios. Aunque estaremos encantados de intervenir si se nos requiere.

Este es el origen del nacimiento de esta iniciativa Mi vida sin Ti: puedes vivir sin tabaco y el tabaco puede vivir sin ti.

Toda la información en:

Web: http://mividasinti.drupalgardens.com/

Facebook: http://www.facebook.com/mividasinti11

Twitter: @mividasinti11

Asúcar

¡Asúcar! —meaning sugar—is taken from Celia Cruz’s famous rallying cry, her way of injecting the music with that extra serving of sabor, or flavor.  De la exposición que dedicada a Celia Cruz realizó el Smithsonian Institute

Dicho así, y con cierta entonación enfática, este término no es otra cosa que el característico grito con el que adornaba sus canciones la reina de la salsa, la guaracha y el guaguancó Ursula Hilaria Celia Caridad  Cruz Alfonso. En medio mundo si cualquiera lanza ese grito con la entonación debida y un suave pero enérgico meneo de hombros y caderas, en seguida se rememora un  mundo de lentejuelas, mulatas, maquillaje, boas de plumas y mucho, pero que mucho asúcar.

Este ambiente más propio del mítico cabaré Tropicana  que de una seria revista médica, nos da pie sin embargo para comentar la aparición de las ya clásicas recomendaciones de la ADA sobre esa enfermedad por exceso de asúcar, la diabetes. Como todos los principios de año el monográfico suplemento de la revista Diabetes Care actualiza estas pautas o Standards of Medical Care:  2011 Clinical Practice Recommendations que se pueden obtener a texto completo y de forma gratuita en la página web de la revista, eso sí en ingles.

Un excelente comentario en el blog de Mateu Seguí nos da una aproximación resumida y en nuestro idioma. Por diversas circunstancias, a las que no son ajenos la proliferación de fármacos antidiabéticos, se ha producido un aumento del interés por este padecimiento y su manejo, especialmente por la diabetes tipo dos (DM-II), por ello conviene repasar estos estándares para de forma rápida y estar al dia de lo que está asentado y de lo que está por venir.

y el próximo día 10 de enero…..