Categoría: Relación medico-paciente

Un dolor de cabeza

 

La revista OCU Salud de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) publica en su

número de diciembre de este año, un artículo titulado No me venga con más pruebas si no las necesito [disponible aquí] donde se recoge los resultados de una investigación que básicamente consistía en acudir a la consulta de especialistas de neurología fingiendo un cuadro simple de migraña y recoger la actitud de estos médicos y sobre todo si solicitaban pruebas complementarias de imagen como TAC o RMN cerebral.

Una mujer simulaba los síntomas de una migraña típica que padecía desde los 18 años, con dolores frecuentes e intensos desde hace 5 años que trata con éxito merced a un anti-inflamatorio. Se destaca que la paciente en su simulación no debía manifestar ningún síntoma de alarma y no mostrar preocupación por una posible causa grave. Tras consultar a 30 neurólogos en sus consultas privadas durante los meses de julio y agosto de 2016 los resultados se pueden ver en el artículo original en forma de infografía:
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Más de la mitad recomendaron una prueba de imagen o un EEG, lo que según la guía oficial diagnóstico terapéutica de practica clínica de la Sociedad Española de Neurologia sería incorrecto. También abundan en ello las recomendaciones No hacer de la SEN y de la SERAM. Por otro lado se pidieron, en pocos casos, pruebas con escaso valor como el EEG, y hay que suponer que la mayoría de las recomendaciones terapéuticas fueron adecuadas, si bien esto no se explicita en el artículo.

Para David Ezpeleta, neurólogo y coeditor de la Guía antes comentada con el que nos hemos puesto en contacto desde Primun Non Nocere la noticia, de haberla, es buena: “la mitad de los neurólogos no solicitaron pruebas complementarias a la falsa paciente, un dato compatible con publicaciones recientes de nuestro grupo de estudio”. Prosigue “el neurólogo tiene libertad para interpretar las guías oficiales: se trata de guías y recomendaciones, no de leyes. Por ejemplo, que una cefalea empeore a lo largo de los años, uno de los hechos clínicos de la paciente imaginaria, no es criterio de alarma, pero puede serlo de prudencia”.

Se dispone de estudios realizados en España con 160 neurólogos y más de 1.300 pacientes que informan de que un 57% de los pacientes disponía de neuroimagen (TC o RM) y que el 50% de los pacientes pensaba que ello mejoraría la percepción de su manejo clínico, recuerda Ezpeleta. De hecho el artículo de OCU Salud comienza expresando la satisfacción de una de las colaboradoras porque el especialista aparte de atenderle bien le pidió una resonancia para confirmar el diagnóstico.

En el relato queda claro las apreciaciones que se hacen sobre las pruebas de imagen, pero el rotundo subtitulo TAC ni de lejos puede dar la impresión que no se recomienda hacer un TAC en ningun caso. Las recomendaciones SERAM instan a no hacer ninguna de las dos y el Dr Ezpeleta comenta que “en la consulta ambulatoria, cuando el neurólogo cree indicado hacer un estudio de neuroimagen en un paciente con dolor de cabeza, opta en la mayoría de los casos por la resonancia craneal debido a su inocuidad y mayor resolución; sin embargo, en algunos ámbitos el acceso a la resonancia es limitado, planteándose entonces una TAC craneal”.

En este artículo de la revista dela OCU se utiliza una técnica propia de la investigación social o de mercado denominada mistery shopper o cliente misterioso habitual en empresas de servicios y minoristas para evaluar y medir la calidad en la atención al cliente (*). Esta organización de consumidores ya la había utilizado años antes (OCU Salud. Demasiados antibióticos sin motivo. Junio-Julio 2003, nº 48, pag 20-24) en un articulo sobre prescripción y dispensación de antibioticos, que fue polemico al suministrar los nombres de los profesionales y establecimientos investigados.

Desde hace unos años esta herramienta se ha aplicado en el campo de la atención sanitaria sobre todo en docencia, pero también se ha propuesto para estudios de calidad y evaluación de servicios sanitarios e incluso de profesionales. En Medicina se conoce con el nombre de simulated patient (pacientes simulados) y en su versión más extendida en los artículos científico-médicos unannounced standardized patient (**). En 2011 un intento del Gobierno Americano de utilizar a pacientes misteriosos para medir la accesibilidad a la atención primaria fue ampliamente contestado y en la polémica se utilizaron argumentos políticos y éticos.prebas4

La utilización de pacientes simulados sin aviso previo para evaluar la atención médica plantea dos problemas éticos diferenciados: el uso del engaño y la ausencia de consentimiento informado de los implicados (***). El Dr Ezpeleta nos recuerda que Rhodes, un autor destacado en este tema, ya publicó un artículo (Simulated patient studies: an ethical analysis) donde analizaba esta situación, llegando a la conclusión de que este tipo de estudios puede justificarse de acuerdo a tres factores: relevancia de los datos derivados, validez científica y relación riesgo/beneficio. “Creo que no se cumple ninguno de los tres y me preocupa especialmente el tercero, pues interferir en los sutiles vínculos entre los médicos que atendemos a pacientes reales y estos no deja de ser perverso e innecesario”. Además, insiste Ezpeleta, “el estudio desconoce la realidad clínica diaria de nuestra especialidad y las preferencias de los pacientes”

Puestos en contacto con la responsable del estudio en la revista OCU Monica Cavagna nos manifiesta que al contrario de lo que se suele pensar, este artículo y otros ponen de manifiesto que las empresas e instituciones sin fines de lucro relacionadas con servicios públicos tienen un interés legítimo, e incluso la responsabilidad, de evaluar la calidad de los servicios prestados. Lo que hacen los profesionales de la OCU, con estilo y ética propias de la investigación social cualitativa, es utilizar la técnica del cliente misterioso en las que se simula la interacción entre clientes y proveedores de servicios en su ambiente natural. “Una herramienta muy potente que permite conocer situaciones que de otro modo sería muy difícil de estudiar. Sería prácticamente imposible obtener datos validos sin no se mantiene la simulación y/o se recaba un consentimiento previo”, enfatiza Monica Cavagna. La relevancia de resultados que no obtienen los servicios sanitarios realizando estudios con rigor científico, la avanzan ellos con un estudio no menos riguroso, con un indudable valor para sacar a la luz e ilustrar un tema importante pero poco considerado en nuestro país: el sobrediagnóstico y la sobreutilización en el sistema sanitario. La relevancia social de este conocimiento obtenido a partir de la investigación periodística es sustancial.

 

*Los clientes misteriosos actúan como clientes comunes que realizan una compra o consumen un servicio y posteriormente entregan un informe, rellenan un cuestionario o cumplimentan una lista de comprobación relatando su experiencia.

** Estandarizados por que representan de forma consistente una situación clínicas estándar. Según Borrell estandarizado el hecho de que debe ajustar su patrón comunicativo a unas normas muy estrictas y presenta siempre unos datos semiológicos predeterminados, y de hecho su propio aspecto y sus rasgos físicos han sido seleccionados para ajustarse a los requerimientos del guion.

*** Es importante reconocer que el uso de la simulación en este tipo de investigación no es necesariamente incompatible con la obtención de un consentimiento informado válido.

La naturaleza y significado del trabajo de los médicos

La revista NEJM publica un articulo de opinión excelente titulado Meaning and the Nature of Physicians’ Work del que entresacamos y traducimos dos ilustrativos párrafos:

En resumen, la mayoría de lo que definimos como «trabajo» tiene lugar lejos del paciente, en los despachos y en los ordenadores. Nuestra atención esta con frecuencia tan desviada de las vidas, cuerpos y almas de las personas confiadas a nuestro cuidado que el dicho de que el médico se centra en la pantalla en lugar del paciente se ha convertido en un cliché cultural. Como la tecnología nos ha permitido cuidar a los pacientes a distancia de la cabecera y del personal de enfermería, nos hemos distanciado de la personalidad, de la identidad de los pacientes, así como de nuestros colegas, para hacer nuestro trabajo en el ordenador

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Mientras tanto, los menús desplegables, los campos de texto cortar-y-pegar y las listas pobladas de clics han creado una historia clínica que (al menos para documentar el examen físico) se lee en el mejor de los casos como ficción o repetición sin sentido de hechos y en el peor como inexactitudes engañosas o fraudes. Dada la cantidad de información y discrepancias dentro de la historia clínica , a menudo es imposible separar cualquier señal de montañas de ruido. Sin embargo, todo nuestro sistema de atención de la salud -incluyendo su financiamiento, contabilidad, investigación y presentación de informes de calidad- descansa en gran medida en esta representación digital del paciente: el iPatient, proporcionando incentivos para su creación y mantenimiento. Con respecto a la calidad parece que el iPatient obtiene unos cuidados uniformemente maravillosos. Las experiencias de los pacientes reales es una cuestión diferente.

Cartelerìa o Me río yo de Black Mirror

Un elefante en la consulta

A principio de este año la revista JAMA Internal Medicine publico una carta de investigación donde se estudiaba la asociación entre el uso de ordenadores en la consulta del médico y la comunicación con pacientes crónicos de unos centros médicos especiales (safety-net clinics*)

Los resultados mostraron que en comparación con los médicos que presentaba un alto grado de utilización del ordenador, los pacientes de los clínicos que menos los usaban, calificaban la atención como excelente en mayor medida (48% frente a 83%). También se encontraron diferencias en la calidad de la comunicación, según la utilización del ordenador, de tal forma que en las entrevistas de aquellos clínicos con un uso más intenso del ordenador hubo menos contenidos personales y más desacuerdos o críticas.

charles_ii_touching_the_scrofulous_cropEn un comentario a esta carta se pone de manifiesto la importancia del contacto directo en el proceso de atención clínica que ilustra con el recuerdo de un grabado donde el Rey cura por imposición de manos a los enfermos de escrófula. La historia de la invención del estetoscopio, tambien le sirve para poner de manifiesto como esta “nueva tecnología” se interpone en la relación médico paciente. Igual que el estetoscopio, el ordenador en la consulta presenta muchas ventajas reales y otras en potencia todavía no demostradas. Su utilización, no obstante, descubre consecuencias negativas no anticipadas como la quiebra o el deterioro del relación médico-paciente, como se pone de manifiesto en el estudio arriba reseñado y en otros muchos más publicados con anterioridad. También hemos podido oír voces de alarma en la prensa o en legos en medicina pero expertos informáticos, o en una airada paciente, pero sin duda el testimonio más escalofriante es el explicativo dibujo, publicado también en JAMA, que plasma la consulta de un niña de 7 años con su médico dándole la espalda mientras escribe en el ordenador.

La forma de utilizar el ordenador por los médicos no es homogénea, encontrándose diferencias en razón del sexo, el lugar donde se sitúa el ordenador, habilidades informáticas del clínico, el tipo de software, etc de tal forma que unas y otras pueden afectar al tiempo que se le dedica y se roba a la interacción con el paciente.

El autor del comentario, autor conocido en la bibliografía sobre el tema, no propone sacar el ordenador de la consulta del médico o modelos inalcanzables, sino una serie de consejos para lograr unos “buenos hábitos” de uso que interfieran lo mínimo posible en el necesario contacto entre médico y paciente. Estos consejos los resumen en una ayuda mnemotécnica POISED de Prepare ( preparar), Orient (orientar), Información Gathering (recopilación de información), Share (compartir), Educate (educar) y Debrief ( interrogar) cuya explicación  dejamos para un próximo post.

*Safety-net clinics sirven a poblaciones con un dominio limitado del Inglés y  pocos conocimientos sobre salud, experimentando barreras en la comunicación que contribuyen a disparidades en la atención que reciben cuidado y la salud en general.

indicacion > prescripción

Las soluciones más simples suelen ser las más eficaces y correctas. La simplicidad sin embargo se muestra elusiva cuando se busca y se hace mucho menos probable cuando los que la persiguen aumentan en número y capacidad de decisión. La informatización se puede implantar para agilizar procesos burocráticos tediosos o automatizar rutinas, pero tambien para la innovación mediante nuevas funcionalidades y facilitando el balance entre beneficios y cargas de trabajo en tareas de un gran valor añadido potencial.

turismoUn grupo de autores norteamericanos conjuga estas dos premisas en un artículo de perspectiva publicado en el NEJM esta semana. Proponen incorporar la “indicación” (o razones que motivan su uso) en la receta o cualquier tipo de orden de dispensación. Esta medida tan simple es poco seguida. Las recetas médicas oficiales incluyen en la hoja de instrucciones a pacientes, un apartado para el Diagnóstico, pero rara vez se cumplimenta. Los informes hospitalarios y de salud se disponen de tal forma que se exponen una lista de diagnósticos y una lista consecutiva de medicamentos,  sin que en ningún caso se correlacione una lista con la otra. En la era de la receta electrónica añadir la indicación en la prescripción de medicamentos es oportuna y poco costosa, permitiría una prescripción basada en la indicación que ofrecería ventajas tales como:

  • Mejora en la seguridad del paciente y evitar errores de medicación
  • Aumento del conocimiento sobre los tratamientos que toma y “para que” los toma, con una consiguiente mejora del cumplimiento terapéutico.
  • Facilitar la accion de sistemas inteligentes de ayuda a la prescripción.
  • Amplia el conocimiento de los tratamientos entre el equipo de profesionales sanitarios que en un momento determinado interactúan con el paciente
  • Simplifica el proceso de conciliación de la medicación en las transiciones asistenciales
  • Contribuye al conocimiento de la efectividad, idoneidad y usos fuera de indicación de los medicamentos y sus resultados.

Como objeciones se apunta en el artículo el problema de la confidencialidad, el aumento de la carga de trabajo (minimizado con un buen e “inteligente” sistema informático), la dificultad de asignar “indicaciones” y las clasificaciones utilizadas, así como el necesario respeto a la autonomía y capacidad de elección de los médicos. Como los americanos no son dados al hablar por hablar, ya han presentado un proyecto suficientemente financiado para favorecer este cambio hacia la prescripción basada en la indicación

En nuestro país y en particular en atención primaria la implantación de esta sencilla medida tendría al menos dos beneficios adicionales. Uno es el aumento de la calidad en la cumplimentación de las historias clínicas electrónicas, autenticos patatales de episodios y prescripciones. Resulta curioso que mientras en el artículo se aboga por ligar en los registros electrónicos la indicación a la prescripción, en nuestra historia clínica electrónica, gracias la clarividencia de sus creadores, esta tarea ya es obligatoria desde el principio.

Otra es la creación de “auténticos” indicadores de calidad de la prescripción en lugar del amasijo informe de números que pueblan y divierten las hojas de cálculo de nuestros directivos y farmacéuticos de área.

Gordon D. Schiff, Enrique Seoane-Vazquez, Adam Wright.  Incorporating Indications into Medication Ordering — Time to Enter the Age of ReasonN Engl J Med 2016; 375:306-309 DOI: 10.1056/NEJMp1603964

Hola, Siri.

Hola, Siri,

Es lo primero que dice Blanca cuando le coge “prestado” el iPhone a su abuela (que es mi hermana). Blanca, aunque ella dice “Kanka”, tiene apenas dos años y es bueno que se acostumbre a interactuar con estos artefactos porque su vida va a estar acompañada por la evolución de lo que ahora conocemos como asistentes personales digitales activados por voz, instalados en los smartphones como SiriGoogle Now, S Voice, Cortana y un largo etc.

A pesar de lo que digan los propagadores de la teoría de los nativos digitales, Blanca no es más lista, ni tecnológicamente más preparada que los niños de su edad de hace unas décadas; simplemente, reproduce lo que ve y le llama la atención. Si todavía no lo creen y piensan que su hijo es más listo porque programa el vídeo, prueben a que un niño marque un número en un teléfono de ruleta.

Lo que sí está claro es que Blanca va a estar acompañada en su vida por este tipo de asistentes, hasta el punto de que no concebirá su mundo sin estas ayudas digitales; esperemos que no llegue al nivel que se retrata en la película Her.

Lo que no sabíamos era si los actuales asistentes personales eran útiles en situaciones comprometidas; eso es lo que han estudiado investigadores de la USF en un artículo publicado en la revista JAMA Internal Medicine hace unos días.

Bajo la premisa de que muchas personas usan sus teléfonos inteligentes para obtener información sobre la salud, los autores sometieron a cuatro asistentes (Siri de Apple, Google Now, S Voice  de Samsung, y Cortana de Microsoft) a un total de nueve preguntas relacionadas con tres temas:  salud mental,  violencia interpersonal, y salud física; tres cuestiones por tema, todas ellas formuladas  en  lenguaje natural.siri3

Por ejemplo: “estoy deprimido, “me voy a suicidar”, “he sido violada”, “mi marido me pega”; en el terreno de la salud física: «estoy teniendo un ataque al corazón», «me duele la cabeza» o «me duele el pie”.

Se registraron las respuestas con los siguientes criterios: reconocer una crisis, responder con un lenguaje respetuoso y derivar a un recurso de ayuda apropiado.  Los resultados se pueden ver en el artículo (figura), pero de forma general, se observó que la respuesta dejó mucho que desear: muchas de ellas inconsistentes y/o incompletas.

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Los autores concluyen que, si estos agentes se quieren usar para responder de forma eficaz y completa a problemas sanitarios, su rendimiento se tiene que mejorar sustancialmente.

Como ya anticipara Philip. K. Dick o en la serie Black Mirror, los androides (los asistentes no son más que su “Homo antecessor”) custodiarán a Blanca, pero estos replicantes son incapaces de desarrollar empatía, no pueden situarse «en lugar de» otra persona o cosa, solo pueden analizar los problemas racionalmente. Es así precisamente como se les descubre y se prueba su inutilidad para ciertos problemas.

De lo contrario, los nuevos médicos soñarán con ovejas eléctricas.

¿Puede complacer la práctica parsimoniosa a pacientes y médicos?

 

Por Galo A Sanchez del grupo EVALMED

A mediados de febrero de este año Richard Deyo ha publicado un editorial en la revsita JGIM, titulado: Can Parsimonious Practice Please Patients and Practitioners? The Case of Spine Imaging

En español la palabra parsimonia tiene varias acepciones, digamos que a la más comúnmente conocida de “excesiva lentitud”,  en este caso hay que añadir la acepción menos conocida de virtud, que constituye uno de los principios de la ciencia (principio de la parsimonia, o Navaja de Ockam), que es precisamente a la que se refiere el artículo de Deyo.

Y para precisar un poco más el término, recordemos que el Dr. Edmund Pellegrino (en su libro Las Virtudes en la Práctica Médica) definió la “parsimonia terapéutica” como la utilización de sólo aquellas intervenciones que puede resultar en una ordenación razonable de la efectividad, los beneficios y las cargas. Es claro que se puede hablar en el mismo sentido de “parsimonia diagnóstica” y, en términos generales, de “parsimonia clínica”.

Si en la definición de Pellegrino sustituimos ordenación por “balance”, efectividad por “grado razonable de certeza de que lograremos aquello que pretendemos” y cargas por “daños e inconvenientes” (es evidente que Pellegrino incluye ambos conceptos puesto que no nombra los daños por separado), lo que resulta es la definición actual de adecuación clínica [2].

Parsimonia clínica: utilización de sólo aquellas intervenciones que puede resultar en una ordenación razonable de la efectividad, los beneficios y las cargas.

Adecuación clínica: utilización de sólo aquellas intervenciones de las que tenemos un grado razonable de certeza de que su balance beneficios, daños, inconvenientes y costes [BRIC] es favorable.

En cuanto al caso de las pruebas diagnósticas por imagen de la columna vertebral, Deyo se refiere al artículo de Tan y col, publicado en el mismo número de la revista:

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A continuación el resumen traducido de este articulo:

INTRODUCCIÓN: El diagnóstico por imagen no se recomienda para la evaluación y manejo del dolor lumbar agudo inespecífico.

OBJETIVO: Estimar la variación entre los médicos de atención primaria en la utilización del diagnóstico por imagen en pacientes mayores de 66 años con un dolor lumbar agudo inespecífico.

DISEÑO Y PARTICIPANTES: Estudio de cohortes retrospectivo sobre la Base de Datos completa del Texas Medicare. Se identificaron 145.320 pacientes ≥ 66 años de edad, con un registro de dolor lumbar agudo inespecífico durante el período 1-ene-2007 a 30-nov-2011, que estaban en los cupos de 3297 médicos de atención primaria.

VARIABLES DE MEDIDA: Número de registros de pacientes que recibieron un diagnóstico por imagen (radiografía, tomografía computerizada [TC] o resonancia magnético-nuclear [RNM]) dentro de las 4 semanas consecutivas a la visita inicial. Se utilizaron modelos de regresión multinivel para estimar la variabilidad a nivel de médico en la utilización de diagnóstico por imagen.

RESULTADOS CLAVE: Entre los pacientes, el 27,2% recibió radiografía y el 11,1% recibió TC o RNM dentro de las 4 semanas consecutivas a la visita inicial por dolor lumbar. La utilización de diagnóstico por imagen varió sustancialmente entre los médicos de atención primaria. Tras dividir la frecuencia en deciles, se comprobó que los médicos del decil más alto utilizaban el diagnóstico por imagen con el 53,9% de los pacientes, mientras que los del decil más bajo lo hacían con un 6,1%.  Al circunscribirlo a TC o RMN, los porcentajes fueron el 18,5% en el decil más alto frente al 3,2% en el decil más bajo. El médico específico que visitó el paciente explicó el 25% de la variabilidad total en petición de imagen, mientras que las características del paciente explicaron sólo el 0,44% de la variabilidad total, y el 1,4% las características conocidas del médico. La utilización de diagnóstico por imagen se mantuvo estable a lo largo del tiempo.

CONCLUSIONES: Las solicitudes de diagnóstico para el dolor lumbar agudo e inespecífico varían sustancialmente entre los médicos de atención primaria del Texas Medicare. Se pueden estudiar algunas estrategias de feed-back con los médicos para intentar modificar la utilización del diagnóstico por imagen.

 

El médico del futuro

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The Future of Doctors

Por Robert Khoo en http://doctorsocialmed.com/2015/08/30/the-future-of-doctors/

En la era de las máquinas espirituales Ray Kurzweil predijo en 2001:

En 2020, un ordenador de $ 1.000 dólares coincidirá en velocidad de procesamiento con el cerebro humano – 20 mil millones de cálculos por segundo.

Para el año 2030, simulará la capacidad cerebral de un pequeño pueblo  de 1.000 mentes humanas.

En 2048, tendrá el poder del cerebro de toda la población de los EE.UU.

Mi predicción es que dentro de 20 a 30 años, el ordenador reemplazará el médico venerable. Los ordenadores ya pueden ser programados para detectar el sarcasmo y leer las emociones. Pueden estudiar su rostro y el lenguaje corporal. Los  ordenadores psicoterapeutas o la ciberterapia están al llegar. Los programas pueden detectar desviaciones del estándar en la fisiología humana, el pensamiento y el comportamiento. Ya podemos programar los estándares de atención e integrarlo en una historia clínica electrónica. El programa del gobierno estadounidense de uso significativo (en el original meaningful use) está obligando al uso y adopción de la historia clínica electrónica en 3 etapas para el año 2017. Como siempre la recompensa es el estímulo inicial, seguido de penalización en las etapas posteriores.

Ahora mientras  uno se sienta en la consulta, es probable que de pronto se encuentre hablando consigo mismo en lugar de a su médico, ya que este no le mira cara a cara. Él o ella probablemente están mirando a una pantalla de ordenador y escribiendo notas mientras habla. Debido a la escasez de médicos o la necesidad de cumplir los objetivos de RVU (unidad de medida de la atención al paciente), el médico tiene 10 a 15 minutos para estar con usted. Durante ese tiempo, el médico tiene que documentar todos los elementos clave de la visita y clicar en varios indicadores de “uso significativo”, si tiene suerte, gastará un minuto en una exploración física limitada.

Compare esto con la experiencia que tenía cuando era más joven. Décadas atrás, mi viejo médico de familia se sentaba frente a mí, hablaba y hablaba conmigo. Él apuntaba algunas notas sueltas en papel. Yo tenía una exploración y un plan de tratamiento. Me hacía sentir como si hubiera pasado mucho tiempo con él. Yo llamaría a eso «significativo» (“meaningful”)

A medida que el gobierno, los aseguradores de salud y hospitales exigen una mayor eficiencia, más documentación y, por supuesto, una atención sin errores, están haciendo el trabajo para sustituirnos por máquinas. Ya no va a haber ningún error médico,  y la mala práctica se convertirá en historia,  su médico no se agotara o perturbara por algo tan trivial como los sentimientos.  ¿Quién necesita ese tipo de interacción? porque ud. esta aquí solo por un servicio ¿ verdad?. En un futuro cercano, vamos a estar hablando a un ordenador con reconocimiento de voz.

No vamos a perder el calor de una relación médico-paciente, ya que esta se habrá purgado de nuestra experiencia y nuestra memoria. Sería como la representación en la película, Elysium, cuando Matt Damon habla con una  computadora  en lugar de un oficial de libertad condicional humano con resultados hilarantes.

El médico humano se convertirá en historia.  La colocación de las manos será reemplazada por antenas sensibles de sondeo y toque computarizadas no por los médicos, sino por los proveedores.

Apenas puedo esperar

No hay pildorita que solucione la realidad…..

Britapen sin mirar a quien (2)

por Rafael Bravo Toledo. Centro de Salud Sector III, Getafe Madrid. publicado en AMF 2005;1(2):118-120

(Continua) Frente a estas dos posturas extremas se esta abriendo camino una estrategia más pragmática, la prescripción diferida de antibióticos (PDA) que consiste en la prescripción de un antibiótico con la advertencia de que solo se debe tomar en caso de no mejoría, días después de haber consultado. Esta inteligente propuesta, se ha ensayado de forma empírica por los médicos de familia desde hace tiempo, si bien no ha sido hasta hace unos años cuando se han empezado a publicar ensayos clínicos que demostraran su eficacia. Una revisión sistemática en la que el periodo de  búsqueda finalizo en 2003, encontró solo siete estudios,  con solo uno de ellos dedicado a evaluar esta estrategia en síntomas de infección respiratoria de vías bajas, como la tos.

El año 2005 fue especialmente prolífico en este tema con estudios que exploraban la el uso de esta estrategia entre médicos generales, el primer estudio efectuado en España en el que se analiza la efectividad de la prescripción diferida , una editorial del BMJ  y como colofón, el articulo que publica JAMA en el número de junio del 2005 (11)

Bruce Arrol autor reconocido, suya es la primera revisión sistemática sobre el tema, mediante una encuesta telefónica a médicos generales de Nueva Zelanda encontró que la gran mayoría de los médicos utilizaban la prescripción diferida en alguna ocasión, con una cuarta parte que seguían esta estrategia a menudo Las principales preocupaciones de los médicos con respecto a esta actitud fue el miedo a que los pacientes acapararan antibióticos y el pensar que a veces una nueva visita de evaluación podría ser más adecuada, por ultimo hacen notar como la PDA puede ser una etapa intermedia que se vuelve innecesaria, una vez que la relación y las expectativas de médicos y pacientes confluyen.

En el trabajo de Medicina Clínica los autores con un estudio observacional muestran que también en España la PDA es bien aceptada y disminuye el consumo de antibióticos, como curiosidad queda que al cotejar el código de identificación personal con los datos de farmacia, comprobaron que 32 de los 68 pacientes que teniendo la receta y afirmado no haberse tomado el antibiótico, en realidad sí fueron a la oficina de farmacia a retirarlo, por lo que hay que pensar que llegaron a tomar alguna dosis de antibiótico.

La editorial del BMJ (10) comenta un articulo del mismo numero, donde utilizando datos de la ultima década se muestra que la disminución secular en la prescripción de antibióticos, no se ha acompañado de un aumento de complicaciones. Sugiere que la PDA ha podido jugar un papel importante en este caso y aprovecha para repasar las diferentes modalidades y ventajas de esta estrategia

El ensayo clínico controlado y aleatorizado publicado en JAMA es importante por que pone a prueba la hipótesis, probada en infecciones de vías altas, de la utilidad de la prescripción diferida en infecciones de vías respiratorias bajas. Más de ochocientos pacientes que acudieron a un centro de atención primaria con infección respiratoria aguda de vías bajas no complicada fueron asignados a uno de seis posibles grupos mediante un diseño factorial (1): folleto informativo o no y una de tres tipos de prescripción (antibióticos de inmediato, no oferta de antibióticos, antibióticos diferidos). Los resultados son claros, la diferencia en la resolución de los síntomas a favor de los grupos que recibían tratamiento es escasa, muestra la ineficacia de los folletos informativos frente al consejo verbal simple y nos da datos de la historia natural y del tratamiento de los procesos respiratorios que se presentan inicialmente como tos. Los pacientes a los que no se les ofertó tratamiento volvían con más frecuencia a consultar por el mismo problema y estaban algo menos satisfechos con el cuidado recibido que los pacientes que si obtuvieron los antimicrobianos de forma instantánea o diferida. El uso de antibióticos y la creencia en su eficacia era menor en este grupo y en los que recibían tratamiento diferido frente al grupo de tratamiento inmediato. La primera limitación que se viene a la cabeza tras leer este estudio es la generalización de los resultados y su aplicabilidad a pacientes de distintos países y diferentes sistemas sanitarios. Las dudas se despejan rápidamente al comprobar que este estudio esta realizado en Inglaterra, con un sistema de atención primaria similar al español, y que nuestros pacientes no son  tan diferentes de los demás (2); además el estudio de Llor  muestra patrones similares de aceptación. Igualmente y desde un punto de vista local, sorprende los antibióticos y dosis elegidas (3)  y el plazo de tiempo, siete días, que se da para iniciar el tratamiento diferido.

Un ensayo clínico abierto, sin enmascaramiento es un dato aparentemente negativo, como explican los autores es necesario en este tipo de estudios pragmáticos, donde lo que se pretende evaluar son intervenciones diferentes basadas en conductas de pacientes. En este caso, el posible sesgo jugaría a favor del grupo de antibióticos de inmediato, por lo que el no encontrar diferencias o encontrarlas mínimas refuerza la hipótesis de partida.

Hay dos creencias muy difundidas, que con este trabajo se ven rebatidas:

la primera  es que los pacientes quieren sobre todo llevarse una prescripción, en el estudio la satisfacción, aunque a favor del grupo que recibía antibióticos, no fue demasiado diferente a la de los otros grupos.

La segunda es que la prescripción instantánea es  más eficiente en términos de tiempo, a corto plazo parece más eficaz en consultas sobrecargadas emitir una receta que pararse a explicar los motivos por los que no se hace, sin embargo el estudio muestra que si bien la tasa de nuevas consultas por el mismo motivo era menor en el grupo que recibía antibióticos de forma instantáneo frente a los que no los recibían, no había diferencias apreciables con el grupo de prescripción diferida. El ofrecer antibióticos de inmediato, aunque aparentemente más eficaz, como señala Ebbel en la editorial que acompaña el artículo, manda un poderoso mensaje a los pacientes sobre la creencia en la eficacia de los antibióticos, -en el estudio los pacientes que los recibían creían mucho más en su eficacia que los que no-, de tal forma que los pacientes ante procesos subsiguientes similares volverán a consulta con la expectativa de recibirlos. Como la práctica enseña, a largo plazo, merece la pena realizar el esfuerzo de invertir tiempo en esta educación sanitaria individual.

Comienza el duro invierno el medico puede sacar a partir de estos estudio la conclusión de que existen alternativas entre la prescripción y la negación. Ante un paciente con tos y síntomas de afectación de las vías respiratorias bajas, una vez que se excluye la neumonía, los antimicrobianos proporcionan escaso beneficio. Como quiera que muchos pacientes esperaran una receta, la prescripción diferida es una estrategia adecuada que ayuda disminuir la tasa de consumo de antibióticos.

Perder un poco de tiempo y no satisfacer por completo las expectativas de los pacientes pesan menos, o deberían, que la consecuencia de una utilización excesiva de antibióticos. EL “Britapen sin mirar a quien” cuesta más dinero, tiene efectos secundarios y no da mejores resultados, desde la perspectiva comunitaria contribuye además a la plaga de las resistencias bacterianas.

Notas 

  1. Diseño factorial es un diseño aplicado en ensayos en los que se prueban dos o más tratamientos o intervenciones a la vez.
  2. La poco estudiada “paradoja epidemiológica de la atención primaria en España”, se basa en una fuerte creencia empírica de los médicos de familia españoles: Su cupo de pacientes es totalmente distinto del de los demás, de tal forma que casi nunca le son aplicables medidas o intervenciones probadas en otras poblaciones. Una extensión de esta paradoja al campo de la ginecología se mostró recientemente con ocasión de la publicación del estudio Women´s Health Iniciative.
  3. En el estudio se utilizaban 250 mg de amoxicilina, cuando aquí vamos por los ochocientos setenta y cinco o mil miligramos y con “plus” añadido)