Etiquetado: ética y medicina

Discutiendo en Twitter

“El mérito de ser escéptico es cuando uno lo es con sus propias creencias y no con las de los demás”

Cuando hace casi 4 años lanzamos junto a Javier Sorribes y Vicente Baos, la campaña #Nosinevidencia en respuesta la pretensión del ministerio de sanidad de “legalizar” la homeopatía, no pensamos en la repercusión tan importante que iba tener. También tuvo consecuencias imprevistas como fue la de contactar con divertidas “sectas” que atendían el nexo común del escepticismo. Algunos miembros de esta fauna compuesta de científicos y divulgadores, nos llamaron, algo incrédulos y gratamente sorprendidos por el hecho de que unos médicos asistenciales no opusiéramos de forma vehemente y rigurosa a la entonces triunfante homeopatía. Nadie llego a pensar que incluso meses después, se añadirían farmacéuticos (esto tiene mucho más mérito) y dirigentes de organizaciones médicas profesionales y universitarias.

Desde el primer momento y por consenso (y eso que a mi me caían simpáticos) decidimos no colaborar de forma activa con estos grupos: como anteriores iniciativas de activismo sanitario en las que habíamos participado, #Nosinevidencia tenía un finalidad concreta y autolimitada en el tiempo. De forma particular cada uno seguiría su camino y así fue como Vicente, que ya lo era, se convirtió en un referente medico escéptico; Javier que había sido el principal promotor volvió a su actividad habitual y yo seguí con mi trabajo clínico, el blog y empreñando en Twitter con mis opiniones en defensa de causas pobres, pero honestas.

Mirando los toros desde la barrera, empecé a preocuparme cuando vi como mi nuevos “amigos” escépticos empezaban a desbarrar primero levemente y luego con furia cuando alguien se ponía respondón y les recordaba que, si la medicina “era una ciencia”, al menos era una ciencia peculiar y con muchas matizaciones. También me preocupe cuando contemplaba las polémicas tuiteras con médicos como Juan Gervas o Abel Novoa con los que tengo profundo desacuerdos, pero a los que conozco y se dé su honestidad intelectual, valía profesional y humana. No intervine porque ya se defienden ellos sólitos muy bien y por tener en cierta forma “el corazón partió”.

Craso error, solo fue cuestión de tiempo, en Twitter todo es cuestión de tiempo, de que yo mismo sufriera los rigores de los talibanes de la ciencia. El momento llego cuando califique como estulticia, la critica que estos hacían a un juguete infantil de efímera moda entre los niños de nuestro país. Bastaba, y en esto tenían razón, que alguien le otorgara beneficios terapéuticos (aunque fuera de forma propagandista en una web de ventas) para que el experto de turno los calificase de engañoso y un escéptico, de pseudociencia.

Sufrí en Twitter, de forma leve eso sí, todos los ataques propios de estos casos, desde la displicencia del que se cree superior, hasta la apelación al sentimentalismo y la exageración astracanada de casos individuales. También hubo gente educada y algún cachondo.

Curiosamente se dirigían a mi….. a mí que había cofundado #Nosinevidencia, a mí que había llevado a JM Mullet a nuestro congreso nacional para que contara lo de Medicina sin engaños, a mí que si por algo se me conocía era por ser un fiel seguidor de lo que se denomina “Medicina basada en la evidencia”. ¡No me lo podía creer! Algo estaba pasando

Continuara……

También estamos para opinar

La noticia de la semana en Pediatría basada en pruebas
… …….Pero lo cierto es que desde el 25 de febrero hay un tema que ha centrado mi atención. Un tema que ha pasado “de tapadillo” incluso en los grandes medios de comunicación. Parece que no ha llamado mucho la atención, a pesar de la seriedad y gravedad (en mi opinión) del tema.

Ese día de febrero se publicó la aprobación en el Senado de la nueva Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

Entrando en detalles: aborto libre hasta la 14 semana de gestación. Después de la semana 22, no hay límite si el feto padece una enfermedad de extrema gravedad o incurable.
Soy contrario al aborto desde que tengo memoria. Mi oposición al mismo ha sido y es, además, algo independiente de cualquier credo religioso o político. Simplemente, no puedo comprenderlo. No he podido nunca y, aunque he escuchado decenas de razones a favor del mismo, la mayoría me parecen falsas y egoístas. Es cierto que cada persona tiene su propio sistema de creencias y valores. ¿Acabar con la vida de un niño en formación puede tener cabida en alguno de esos sistemas?
No puedo comprender que un país como España, que ha suscrito la Convención de Derechos del Niño, los olvide desde su mismo preámbulo:

Teniendo presente que, como se indica en la Declaración de los Derechos del Niño, “el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento

Es muy hipócrita adherirse a convenciones y declaraciones, señalar  con el dedo a países que no las han suscrito… y luego incumplir lo firmado.

Podemos consultar también la Declaración de Derechos Humanos, que a estas alturas no necesita de ninguna presentación.

Más en La noticia de la semana

————————
El B.O.E como arma de destrución masiva en El bálsamo de Fierabrás

La nueva Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, conocida como Ley del Aborto, ha sido aprobada definitivamente el pasado día 24 de Febrero en el Senado por 132 votos a favor, 126 en contra y la abstención de un senador de CiU.
Haciéndome eco de la opinión del compañero de blogosfera de “Pediatría basada en pruebas”, quiero dejar constancia de mi opinión en contra de ampliar el aborto a las condiciones que se han aprobado en el Congreso y el Senado de la Nación, respecto de la ley que se aprobó en 1985:

En la nueva Ley destacan los siguientes puntos:
-Aborto libre dentro de las primeras catorce semanas de gestación, a petición de la embarazada.
-Podrá interrumpirse el embarazo hasta las 22 semanas si existe grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada o graves anomalías en el feto.
– Sitúa en los 16 años la mayoría de edad para decidir sobre la interrupción del embarazo.
Al menos uno de los padres o tutores legales de las chicas de 16 y 17 años deberá ser informado de su decisión de abortar, salvo cuando este hecho le produzca un conflicto grave, manifestado en el peligro cierto de violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones o malos tratos.
-La prestación sanitaria de la interrupción voluntaria del embarazo se realizará en centros de la red sanitaria pública o vinculados a la misma.

Más en El B.O.E como arma de destrución masiva