Categoría: Medicina basada en la evidencia
Un traumatólogo en la corte del rey arturo
La evidencia sobre Condroitín, presentación Prezi por JA. Alonso, Traumatologo. Segovia
Seis ‘sesgos» contra pacientes y sus cuidadores en la medicina basada en la evidencia
Trisha Greenhalgh junto a otros autores publica en la revista electrónica BMC Medicine un interesante articulo de debate, Six ‘biases’ against patients and carers in evidence-based medicine, donde se discute seis características (denominadas en el articulo sesgos o biases) de la medicina basada en la evidencia (MBE) que potencialmente y de manera inadvertida pueden modificar, a peor, las preferencias de los pacientes y cuidadores, estos son
- Carencia de participación del paciente en los diseños de la investigación
- Pobre estatus que se da a la experiencia (anecdotas) en la jerarquía de la evidencia.
- Tendencia de la MBE a confundir la atención centrada en el paciente con el uso de herramientas para la toma de decisiones compartidas
- Escasa atención que se presta en la MBE a los desequilibrios de poder que suprimen la voz del paciente
- La MBE sobreenfatiza la díada médico-paciente (ignorando el auto-cuidado y la importancia de las amplias redes sociales del paciente, tanto on como off-line
- El enfoque principal de la MBE en las personas que buscan y obtienen atención sanitaria (y en las que ocultan de aquellos que no buscan o no pueden acceder a la atención).
Estos «sesgos» y sus efectos potenciales sobre el proceso y el resultado de la atención sanitaria basada en la evidencia, se resumen en la Tabla a continuación, pero sin duda los mas interesante es las medidas que se proponen para reducir sus (malos ) efectos, que pasan por: abarcar la participación del paciente en la investigación, hacer un uso más sistemático de la evidencia individual (‘personalmente significativo’) , tener una visión más interdisciplinaria y humanista de las consultas, considerar las relaciones de poder desiguales en los encuentros sanitarios, apoyar a las comunidades de pacientes y tener en cuenta la ley de cuidados inversa.
En Madrid seguimos esperando
Del texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.
Artículo 88. Sistemas de información para apoyo a la prescripción.
1. Los órganos competentes de las comunidades autónomas dotarán a sus prescriptores de un sistema de prescripción electrónica común e interoperable y que permitirá el registro de la información sobre el número de dosis ajustada a las necesidades del tratamiento, en el que se incorporarán subsistemas de apoyo a la prescripción, tales como: nomenclátor de medicamentos en línea; correspondencia entre principios activos, medicamentos disponibles y patologías en las que están indicados; protocolos de tratamiento por patología recomendados desde las instituciones sanitarias y las sociedades médicas, con indicación de los estándares de elección y los beneficios esperados; coste del tratamiento prescrito y alternativas de elección terapéutica, según criterios de eficiencia; base de datos de interacciones; base de datos de ensayos clínicos en su provincia o comunidad autónoma; información periódica en línea (autorización y retirada de medicamentos y productos sanitarios, alertas y comunicaciones de interés para la protección de la salud pública); difusión de noticias sobre medicamentos que, sin ser alertas en sentido estricto, contribuyan a mejorar el nivel de salud de la población.
2. Los sistemas de apoyo a la prescripción recogerán la información correspondiente a los precios seleccionados vía aportación reducida, de modo que el médico pueda tomar en consideración el impacto económico durante la prescripción de medicamentos y productos sanitarios.
3. Los sistemas de apoyo a la prescripción serán gestionados desde los órganos competentes a nivel de comunidad autónoma. El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud velará por que los mismos se articulen de modo eficiente y contribuyan a mantener la equidad del sistema sanitario.
4. El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en coordinación con las comunidades autónomas, establecerá protocolos asistenciales de carácter básico de modo que se oriente la prescripción y utilización de aquellos medicamentos que, por sus características singulares, requieran especial atención y cautela en su prescripción y dispensación.
En Madrid seguimos esperando
Diabetes tipo 2: La actualización de la evidencia requiere una toma de decisiones actualizada
Editorial de Allen F. Shaughnessy, Deborah R. Erlich y David C. Slawson, publicado en Am Fam Physician 01 de julio 2015; 92 (1): 22.
El tratamiento de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 parece simple: intentar llevar a cerca de la normalidad los niveles de glucosa en sangre en ayunas y de Hemoglobina glicosilada (Hgb A1C). Sin embargo, como se explica en el artículo de George et al. publicado en este número de la AFP , la normalización de los niveles de glucosa en la sangre beneficia sólo a un pequeño subconjunto de pacientes. Los niveles de Hgb A1C deben ser lo suficientemente bajos como para disminuir los síntomas, pero no lo suficientemente bajos como para correr el riesgo de hipoglucemia. Para muchos pacientes, este rango es de 8% a 9% con un nivel de glucosa en sangre en ayunas de menos de 200 mg por dl (11.1 mmol por L).
Esta relajada meta será nueva y tal vez desconcertante para muchos pacientes. Pero no debería serlo. Aunque las guías de práctica clínica se están poniendo al día ahora, los datos que refutan el beneficio del control glucémico estricto han estado disponibles durante mucho tiempo. El U.K. Prospective Diabetes Study, publicado hace 17 años, no encontró beneficio en la mortalidad y limitado, si alguno, el beneficio morbilidad del control intensivo de la glucosa. Como el artículo del Dr. George menciona, otros tres estudios confirmaron la falta de beneficios en mortalidad o morbilidad.
Así que ¿por qué seguimos sobre tratando la hiperglucemia? Aunque hay una presión del marketing farmacéutico, los llamados indicadores de calidad y los incentivos de pago por desempeño han tenido un papel importante, una gran parte de la (no) aceptación de que ‘menos es mejor’ depende de la falsa creencia de que un enfoque fisiopatológico para la toma de decisiones siempre es correcto. Parece lógico que la reducción de los niveles de glucosa en sangre a la normalidad no diabética, sin importar el riesgo o el coste, debería dar lugar a mejores resultados en los pacientes. Pero no lo hace. Hoy en día, un paciente de edad avanzada con diabetes tipo 2 tiene más probabilidades de ser hospitalizados por hipoglucemia severa que por hiperglucemia.
¿Cómo mataremos este dragón? En primer lugar, la ilusión tiene que desparecer. El objetivo del tratamiento de la diabetes tipo 2 es ayudar a los pacientes a vivir vidas más largas, saludables y productivas. Por desgracia, la normalización de los niveles de glucosa en sangre con farmacología no logra este objetivo. Aparte de la metformina, que ha demostrado que disminuye la mortalidad independiente de su efecto sobre los niveles de glucosa, todos los demás medicamentos para la diabetes disponibles tratan números, no pacientes.
En segundo lugar, tenemos que cambiar la forma en que tomamos decisiones. La educación actual se centra demasiado en la fisiopatología de la enfermedad. Como resultado, la atención médica actual trata al individuo como un complejo problema de ingeniería. A través de una cadena de razonamiento que vincula los síntomas y hallazgos clínicos con la disfunción subyacente de órganos, tejidos, e inclusos células, que transfigura los pacientes en puzzles lógicos para los que ideamos tratamientos dirigidos a la eliminación de la anomalía. Este enfoque no funciona para la diabetes tipo 2. En cambio, durante nuestro proceso de toma de decisiones, tenemos que poner más peso en la investigación que apoya el objetivo de una mejor salud y una vida más larga y productiva para los pacientes.
Todavía hay espacio para la experiencia clínica. Muchos pacientes no «encajan» en la evidencia actual, y los médicos tienen que improvisar y tener en cuenta los mejores resultados de investigación
disponibles, de su propia experiencia, y las necesidades y valores de sus pacientes. Algunos pacientes, a pesar de la evidencia, querrán reducir agresivamente sus niveles de glucosa en sangre. Para otros, sin embargo, tenemos que volver a centrarnos en ayudarles a vivir más tiempo y mejor. Para la diabetes tipo 2, esto significa el abandono de un control estricto de la glucosa en sangre para la mayoría de los pacientes, y hacer frente a los riesgos, como el tabaquismo, la hipertensión y la hiperlipidemia que es lo que realmente marca la diferencia.
Otras 15 recomendaciones «NO HACER» de la semFYC
En http://e-documentossemfyc.es/recomendaciones-no-hacer-2-a-parte/
1. No realizar tratamiento intensivo de la glucemia en ancianos diabéticos, los objetivos de control deben ser más moderados en esta población.
2. No pautar corticoides orales más de 7-10 días en pacientes con exacerbación de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, en este caso no es necesaria la pauta descendente.
3. No prescribir de manera sistemática heparinas de bajo peso molecular para la prevención de la trombosis venosa profunda en pacientes con traumatismo de extremidades inferiores que no precisen intervención quirúrgica y no requieran inmovilización.
4. No realizar citologías de cribado anualmente.
5. No solicitar pruebas de imagen para la cefalea sin complicaciones.
6. No realizar radiografías de senos para el diagnóstico de una probable rinosinusitis bacteriana aguda.
7. No prescribir bifosfonatos en pacientes con bajo riesgo de fractura.
8. No interrumpir los dicumarínicos de forma sistemática en pacientes que vayan a ser sometidos a procedimientos diagnósticos o terapéuticos poco invasivos.
9. No pautar paracetamol en dosis de 1 g de forma sistemática. La dosis de 650 mg es más segura e igual de eficaz.
10. No tratar con fármacos la hiperuricemia asintomática (sin gota) salvo que las cifras sean muy elevadas (a partir de 13 mg/dl en varones, y 10 mg/dl en mujeres) o en tratamientos oncológicos.
11. No prescribir un nuevo medicamento en el paciente anciano sin haber revisado los tratamientos que ya tiene pautados.
12. No realizar chequeos (revisiones en salud) sistemáticos a personas asintomáticas
13. No realizar de forma sistemática radiografías de pie y tobillo ante esguinces
14. No descartar un síndrome coronario agudo por el hecho de presentar un electrocardiograma normal o anodino realizado fuera del episodio de dolor torácico.
15. En prevención primaria cardiovascular no tratar con fármacos hipolipemiantes sin calcular el riesgo cardiovascular global, excepto en pacientes con hiperlipemias familiares o hereditarias.
Medicina basada en el miedo: El uso de tácticas de amedrentamiento en la consulta
Traducción de Fear-based Medicine: Using Scare Tactics in the Clinical Encounter en The Health Care Blog por Namratha Kandula y Matthew Wynia. Directors for Patient and Physician Engagement in the American Medical Association’s Improving Health Outcomes Initiative.
Medicina basada en el miedo: El uso de tácticas para infundir miedo en el encuentro clínico.
En suma, la evidencia sugiere que las apelaciones al miedo tienen una utilidad limitada en el encuentro clínico, y que cualquier apelación al miedo debe ir acompañada de estrategias de comunicación que aumenten la motivación, la autonomía y la competencia en los pacientes. Utilizar el miedo como parte de una estrategia de motivación eficaz para el cambio de comportamiento del paciente requiere un enfoque a largo plazo, basado en equipos, y a menudo se extiende más allá de la consulta del médico.
¿Con qué frecuencia los médicos les dicen algo como esto a los pacientes?
«Es muy importante que usted haga esto; si usted no lo hace es posible… …. que tenga un derrame cerebral, se quede ciego, pierda una pierna, muera o (incluya un resultado aterrador aquí).»
Aunque no hay datos sólidos para responder a esta pregunta, los pacientes dicen que las conversaciones que contienen tales amenazas directas son comunes en las consultas. La pregunta más importante es, ¿funcionan estas tácticas del miedo?
Mensajes basados en el miedo en la consulta
Expertos en comunicación de salud llaman a este tipo de mensajes recursos basados en el miedo. Estas apelaciones al miedo crean una reacción emocional a algunas de las «amenazas» de las enfermedades, como la discapacidad o la muerte, lo que a su vez, se piensa que motiva un cambio de comportamiento. Los médicos pueden utilizar los mensajes basados en el miedo al aconsejar a los pacientes sobre el autocuidado de las enfermedades crónicas o en la prevención, especialmente cuando se enfrentan a un paciente que creen que no está motivado o no es cumplidor. En tales situaciones, utilizar el miedo como herramienta es atrayente porque es fácil, no se necesita mucho tiempo y sabemos intuitivamente que el miedo puede ser un gran motivador. Sin embargo, a pesar de décadas de investigación sobre el tema, no hay consenso sobre si, o cómo, el miedo se puede utilizar con eficacia para motivar el cambio de comportamientos a largo plazo.
La investigación que apoya la efectividad de los llamamientos de miedo proviene generalmente de las campañas de salud pública, en las que los hechos o imágenes aterradoras captan rápidamente la atención del público. Esto tiene sentido cuando el remitente del mensaje está compitiendo por la atención del público entre muchos carteles, anuncios y otros mensajes. Pero rara vez tiene sentido cuando un médico está solo en una consulta con un paciente. Para muchos pacientes, los 15 minutos que tienen con sus médicos serán los 15 minutos más importantes de ese día.
Más importante aún, la investigación sugiere que las apelaciones al miedo pueden causar daño. Por ejemplo, en un estudio de pacientes con diabetes tipo 2, los pacientes reconocieron cuando sus médicos utilizaban tácticas de miedo para motivar el cumplimiento, pero muchos dijeron que tales amenazas resultaron en un aumento de los sentimientos de ansiedad, incompetencia y negatividad hacia su médico.
¿Por qué asustar a los pacientes rara vez funciona?
La razón por la que amenazar a los pacientes con malos resultados falla en cambiar los comportamientos, radica en que, para provocar una acción, hay una potente interdependencia de dos direcciones entre el miedo y la confianza en uno mismo. Un meta-análisis reciente de estudios sobre los mensajes basados en el miedo encontró que la información amenazante únicamente cambia el comportamiento cuando la confianza en uno mismo es alta, y esta solamente se correlaciona con cambios de comportamiento cuando el individuo se percibe a sí mismo como susceptible a una amenaza. Por otra parte, en ausencia de fuertes niveles de autoconfianza, elevar los niveles de miedo puede conducir a respuestas de mala adaptación tales como el abatimiento, sentirse abrumado o la negación. Para los médicos, esto significa que a pesar de que los mensajes basados en el miedo pueden aumentar rápidamente en el paciente el sentimiento de sentirse amenazado, lo cual puede ser necesario para el cambio de comportamiento, este miedo debe coincidir con un aumento de la autoconfianza del paciente o podría ser contraproducente. El problema es que aumentar la “confianza en uno mismo” es un proceso laborioso.
Varios métodos de comunicación se utilizan para aumentar la confianza del paciente, pero ninguno es rápido, ni fácil de implementar. Por ejemplo, los ensayos clínicos controlados aleatorizados de la entrevista motivacional (MI) en la atención primaria sugieren que MI puede aumentar la “confianza en uno mismo “y ayudar a los pacientes a lograr los objetivos relacionados con la pérdida de peso, la presión arterial y los resultados relacionados con el consumo de sustancias; pero para que una MI sea eficaz, requiere múltiples sesiones de consejo y trabajo en equipo multidisciplinar.
También hay una base de evidencia sólida detrás de la teoría de la autodeterminación (SDT), que aprovecha 3 mecanismos psicológicos relacionados con la “confianza en sí mismo” para ayudar a las personas a lograr un cambio de comportamiento a largo plazo: la autonomía (sentirse motivados internamente y no obligados por la acción recomendada), competencia (sentirse competente para actuar y para resolver el problema) y la relación (sentirse conectado a los demás). Los estudios de intervenciones basadas en la SDT han demostrado efectos positivos en diversos comportamientos de salud, tales como dejar de fumar, mantenimiento de la pérdida de peso y la actividad física. Pero el uso clínico eficaz de la SDT, como el uso de MI, requiere tiempo y trabajo en equipo y es difícil de poner en práctica en el mundo real de la práctica asistencial.
¿Pueden los mensajes basado en el miedo utilizarse eficazmente?
Sabiendo esto, ¿hay un enfoque apropiado para el uso de los recursos relacionados con el miedo durante el encuentro clínico? Considere, por ejemplo, los pacientes con alto riesgo de desarrollar diabetes. ¿Si se les dice a los pacientes que tienen prediabetes y se usa la amenaza de desarrollar diabetes y sus consecuencias potenciales (es decir, la insuficiencia renal, la pérdida de una extremidad) se les lleva a un miedo improductivo? ¿O podría ser beneficioso porque el temor de desarrollar diabetes motiva a los pacientes a cambiar su estilo de vida?
Muchos pacientes con prediabetes han descrito la sensación de miedo, la ansiedad y la incertidumbre cuando se diagnostica por primera vez. El miedo y la ansiedad también se acentúan cuando los pacientes han sido testigos de cuando un miembro de la familia sufre las consecuencias de la diabetes, y estos sentimientos se intensifican aún más por el hecho de que pocos pacientes confían en que puedan hacer cambios de estilo de vida saludables para reducir la amenaza de la diabetes y sus consecuencias. Así que, que ser diagnosticado de prediabetes aumenta dramáticamente la percepción de amenaza de la diabetes, incluso algunos pacientes lo perciben como algo inevitable, pero la confianza también es generalmente baja.
¿Qué debe hacer el médico?
Una aseveración como, «Usted tiene prediabetes; si no pierde peso, usted va a desarrollar diabetes que podría conducir a otros problemas más graves, como ataques al corazón o insuficiencia renal es probable que capte la atención del paciente, pero no le motiva para la pérdida de peso – e incluso podría ser contraproducente, puede llevarle a la resignación, la negación o la desesperanza. Existen programas de prevención de la diabetes basados en la evidencia que ayudan a los pacientes aumentan la confianza en sí mismos y aumentan la posibilidades de pérder peso, usando de técnicas derivadas de MI y SDT; pero estos programas lleva meses para completar y normalmente se ofrecen fuera de la consulta de l médico, en las organizaciones basadas en la comunidad, tales como la YMCA. Un enfoque más eficaz podría ser la de decir: «Tener prediabetes significa que usted está en alto riesgo de desarrollar diabetes, pero hay cosas que puede hacer para evitar o impedir que -como la pérdida de peso, comer más sano y ser más activo físicamente. Si usted está interesado, voy a darle una remisión a un programa que puede ayudar a prevenir la diabetes. Entonces, proporcionar al paciente una referencia directa a un programa de prevención de la diabetes u otro programa de estilo de vida basado en la evidencia.
Tal vez en un mundo ideal, el médico podría proporcionar una intervención basada en la SDT y MI por sí mismo —por lo general, varias semanas de intenso trabajo con un modesto reembolso en el mejor de los casos—, pero para la mayoría de nosotros esto no es realista. Aun así, los médicos juegan un papel crítico en ayudar a los pacientes a entender su riesgo, apoyar la autonomía del paciente, y permanecer en contacto y apoyando al paciente en el proceso de cambio de comportamiento.
En suma, la evidencia sugiere que las apelaciones al miedo tienen una utilidad limitada en el encuentro clínico, y que cualquier apelación al miedo debe ir acompañada de estrategias de comunicación que aumenten la motivación, la autonomía y la competencia en los pacientes. Utilizar el miedo como parte de una estrategia de motivación eficaz para el cambio de comportamiento del paciente requiere un enfoque a largo plazo, basado en equipos, y a menudo se extiende más allá de la consulta del médico.
En la muerte de Sackett (4)
En la muerte de Sackett (3)
En la muerte de Sackett (2)
Importancia de la documentación e información científica en la toma de decisiones clínicas
Ponencia en las VI Jornadas de Documentación e Información en Ciencias de la Salud
Rafael Bravo Toledo. Madrid 16 de Noviembre de 1995
Buenos días
Quisiera en primer lugar agradecer a los organizadores de estas jornadas el haberme invitado a dirigirme a ustedes en la ponencia sobre la importancia de la información y documentación en la toma de decisiones clínicas. Supongo que mi condición de «rara avis», medico asistencial por un lado y algo conocedor de la documentación e información médica por el otro, ha sido lo que ha incitado a mis amigas bibliotecarias, a invitarme como ponente en estas jornadas.
En su actividad clínica el medico practico se aproxima a lo problemas siguiendo básicamente dos tipos de estrategias(1): una denominada de «reconocimiento del modelo», mediante el cual compara instantáneamente la información adquirida con un modelo, en este caso el paciente y su problema se ajusta o corresponde con una descripción aprendida previamente (o modelo de la enfermedad).
Otra o estrategia hipotético-deductiva en la cual el medico responde a los indicios, creando una o más hipótesis que pondrá a prueba con una investigación clínica (historia ,exploración y pruebas complementarias) que confirme o refute sus hipótesis, una vez seleccionada la hipótesis que cree acertada adopta una decisión de tratamiento o de otro tipo de acuerdo con ella.
En cualquiera de las dos aproximaciones, o en otras técnicas de tomas de decisiones más complejas basadas en métodos probabilísticos como los algoritmos o los arboles de decisión, los médicos utilizan información que procede principalmente de dos fuentes:
Una primera o información que se origina en los datos obtenidos de los pacientes (a través de la anamnesis clínica, examen físico y, pruebas complementarias). Un segundo tipo de fuente relacionado con el saber o conocimiento medico acumulado durante años. Consta por un lado de la información adquirida durante su formación universitaria y posterior, complementada con la obtenida de la experiencia clínica. Por otro lado de lo que podríamos llamar «información externa» que es aquella que, formando parte del saber o conocimiento general de la disciplina, no está en ese momento dentro de la formación particular o «interna». El medico accede a esta información externa cuando lo considera necesario.
….continua aquí
En la muerte de Sackett (1)
Fallece el Dr. David Sackett, Presidente Fundador de la Colaboración Cochrane (1934-2015)
Con gran tristeza se anuncia la muerte del primer presidente de la Colaboración Cochrane pionero médico, el Dr. David Sackett, a los 80 años. Nuestros pensamientos y condolencias están con la familia de Dave, amigos y colegas en todo el mundo.
Fue un creador de la epidemiología clínica y de la Medicina basada en la evidencia (MBE) y el primer presidente de la Comisión Directiva de la Colaboración Cochrane en 1993. Fundó el primer departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística en el mundo, en la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario (Canadá), en 1967 y fundó el Centro para la MBE en Oxford (Reino Unido) en 1994.
David contribuyó ampliamente al desarrollo de métodos de investigación a través de sus libros y artículos publicados, así como mediante la educación y conferencias en McMaster y en todo el mundo. Cabe destacar que convirtió la investigación clínica en una actividad multidisciplinaria científicamente sólida y en un «deporte de equipo» práctico, lo cual sin duda ha mejorado la calidad de la investigación médica y la práctica clínica.
Después de obtener su título de médico en la Universidad de Illinois, Dave pasó a formarse en Nefrología y Medicina Interna, y obtuvo una Maestría en Epidemiología en la Universidad de Harvard. Fue en su momento director médico de los hospitales Chedoke-McMaster y director de la División de Medicina General en la región de Hamilton, Ontario. En el año 2000, fue elegido para el Canadian Medical Hall of Fame, y un año después fue galardonado Officer of the Order de Canadá. En el año 2009 le concedieron el Premio Fundación Gairdner Wightman. Estuvo en diversas ocasiones en España para colaborar con diversas actividades formativas del Centro Cochrane Iberoamericano y de otras entidades.
Se retiró de la práctica clínica en 1999 a la edad de 65 años y regresó a Canadá para establecer un centro de formación en investigación en un lago en el norte del país, donde investigó, escribió y enseñó sobre el desarrollo de ensayos clínicos controlados. Ha publicado 10 libros, capítulos en otros 50 y más de 300 artículos en revistas médicas y científicas.
Las contribuciones de Dave al trabajo de Cochrane datan de los primeros días de la organización y han significado un impacto sustancial en su desarrollo y reputación en las últimas dos décadas.
Los colegas de Dave en McMaster y Cochrane tienen previsto conmemorar su contribución a la MBE de diversas formas, incluyendo la celebración del simposio de investigación Dave Sackett y durante el 23º Colloquium Cochrane que se celebrará en Viena en octubre de 2015.






