Categoría: informatica en medicina
Bienvenidos a la computación cognitva
Del blog La construcción de un planeta más inteligente por Antonio Orbe
Computación cognitiva es una de esas buzz words que suenan muy bien pero hay que investigar un poco para conocer su significado. En IBM la usamos con creciente frecuencia y el motivo es bien claro: representa el presente y el futuro de la computación. Engloba un conjunto de tecnologías que están, por decirlo de alguna manera, bioinspiradas.
Computación cognitiva
En poco más de medio siglo de computación el avance en tecnología ha sido gigantesco. Desde que Von Neumann diseñó la arquitectura que lleva su nombre, todos los ordenadores se han construido basados en ella. Gordon Moore estableció la famosa ley que lleva su nombre, la ley de Moore. Según esta ley empírica, cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado. Todo esto está basado en la lógica y la física. Y ahí está precisamente uno de los problemas actuales, en la física. En una reciente presentación sobre el esperado chip POWER8, el ponente hizo una broma al respecto: “he preguntado a los físicos y me han confirmado que la física no ha cambiado”. Y es que nos acercamos a la frontera del átomo y no es probable que la ley de Moore se siga cumpliendo.
El otro de los problemas está en la lógica. Como gusta recordar a nuestra presidenta, Virginia Marie “Ginni” Rometty, estamos iniciando la tercera era de la computación. De las tabuladoras pasamos a los ordenadores programables y de ahí a la computación cognitiva. El esfuerzo de programar ordenadores es demasiado costoso, necesitamos otro paradigma, ordenadores que aprendan, computación cognitiva.
¿De dónde podemos aprender? ¿En qué podemos inspirarnos? En el mundo vivo, en la biología.
La neurona, base del sistema nervioso, es un dispositivo muy antiguo. Apareció probablemente en la explosión cámbrica hace la respetable cifra de quinientos millones de años. Es un dispositivo lento comparado con un procesador actual, pero con una gran cantidad de ventajas: conectividad, bajo consumo y plasticidad. El cerebro humano contiene 86.000.000.000 de neuronas que trabajan en paralelo de forma coordinada. Consume apenas 20 watios, lo que una bombilla pequeña (un superordenador muy eficiente como Sequoia de IBM consume 7 megawatios, 350.000 veces más que el cerebro). Y, sobre todo, tiene plasticidad, aprende.
De modo que si queremos cambiar de forma radical la forma en la que construimos ordenadores y los usamos necesitamos volver la vista a esos hermosos sistemas biológicos entre los cuales nos encontramos. Basados en ellos hemos comenzado a diseñar chips neurosinápticos, computación cognitiva y sistemas que aprenden, uno de los cuales es Watson, la joya de la corona.
Bienvenidos a la computación cognitva.
Bienvenidos a La construcción de un planeta más inteligente.
La importancia de saber lo que se hace
En 1991 Loren Carpenter durante un congreso de SIGGRAPH hizo un experimento. Reunió un grupo numeroso de personas en una sala, cada una de ellas tenía en su asiento una paleta con un color diferente en cada lado (rojo y verde). Enfrente de ellos había una pantalla gigante, no se le dijo a la gente para que era y para qué servía la paleta, al poco tiempo alguien se dio cuenta que había puntos rojos y verdes en la pantalla que se correspondían con la paleta de cada individuo y la posición de esta, es decir, rojo y verde. Poco a poco cada persona descubrió que una parte de la pantalla respondía a la posición de su propia paleta. De pronto la sala estalló de forma espontánea en un aplauso, y es que todos habían comprendido la situación.
En ese momento, Carpenter proyectó en la pantalla el conocido juego del Ping Pong virtual, cada mitad de la audiencia controlaba una de las palas del ping pong de la pantalla. Sin que lo supieran de antemano, cuando una persona mostraba un lado rojo de su paleta un ordenador lo captaba y la pala de la pantalla descendía, si levantaban el color verde la barra subía. La pala virtual del juego se movía en la pantalla, pero si todos mostraban el mismo lado, la paleta virtual salía disparada. Es decir, para poder jugar bien, algunas personas de un mismo grupo debían mostrar un lado y otras el otro al mismo tiempo, de manera que se lograra un equilibrio que moviera la paleta sin cambios bruscos.
Lograron jugar sin problemas sin que nadie les dijera específicamente como se hacía. El resultado fue un logro colectivo a través de una suma, o más bien de una integración de acciones, completamente individuales.
Loren Carpeter Experiment 1991 VÍDEO con subtitulos en español
Este experimento puede tener muchas interpretaciones y aplicaciones, que van desde la de una sociedad sin jerarquías, hasta la ventajas del trabajo en equipo. Pero lo que nos interesa ahora es la demostración de que todo esfuerzo (o cambio de actitud), común o no, necesita retroalimentación. Si los jugadores no hubieran tenido la pantalla nunca lo habrían logrado, en todo momento tenían información de lo que hacían y los resultados de una modificación de su actitud.
A pesar de su antigüedad los sistemas sanitarios no han aprendido la lección, no saben que con una acción simple como proporcionar información a los profesionales pueden lograr mucho de sus objetivos. Los sistemas de información están diseñados para mostrar una panoplia de indicadores sólo inteligibles para los que dominan la jerga gestora. Se utilizan para efectuar injustas comparaciones y como remedo de una pobre evaluación, no para cambiar formas de trabajar, o para lograr un verdadera excelencia. A pesar de las TICs y la historia clínica electrónica, los profesionales no conocen el resultado de su trabajo, no saben ni el número, ni las peculiaridades de la gente que atienden, como se les atiende, el gasto que generan ni el ahorro que producen, y lo que es peor los cambios que se alcanzan cuando modifican su conducta.
Índices sintéticos, objetivos de cartera de servicios, gasto bruto en medicamentos o presuntos indicadores de calidad solo interesan a los que trabajan, por y para ellos. Una casta de mandos intermedios, renegados del trabajo asistencial, que en este nuevo mundo encuentran un auténtico desarrollo para su mediocridad. Es imposible sobresalir aportando y/o reclamado una verdadera retroalimentación instantánea de la información que permita a un grupo de personas lograr objetivos sanitarios realmente importantes y orientados a mejorar la salud de sus pacientes.
El futuro ya esta aquí y se llama Watson
Uno de los aportes de la medicina basada en la evidencia menos reconocidos, pero no menos importante es el de haber dado un marco conceptual a la utilización de la información por el médico. Con aportaciones de las ciencias de la información y sentido práctico, han creado conceptos como la pregunta clínica y su formulación, o el modelo piramidal 4-6 S que introduce a las búsquedas, no solo la pertinencia o exactitud, sino también el concepto de tiempo o esfuerzo empleado en localizar y utilizar la información requerida.
En este modelo piramidal el piso más alto y, por tanto el que utilizar primero, está representado por los denominados Sistemas, en estos las características individuales del paciente se ligan automáticamente a la mejor y más actualizada evidencia para proporcionar al médico los aspectos clave de la gestión del caso.
En el artículo donde se explica el modelo (ver figura) se ponen como ejemplo los sistemas informatizados de apoyo a la toma de decisiones, si bien se hace hincapié en que pocos de estos, por no decir ninguno, sistemas estaban disponibles en ese momento.
La cima de la pirámide estaría ocupada por un sistema de información clínica que integra y resume todas las evidencias provenientes de la investigación, pertinente e importante sobre un determinado problema clínico, que se actualiza conforme aparezcan nuevas evidencias y que se vincula automáticamente a través de la historia clínica electrónica.
En estos sistemas informatizados de apoyo a la toma de decisiones, los datos detallados de cada paciente se introducen en un programa de ordenador y se parean con programas o algoritmos de una base informatizada de conocimiento médico. Lo que resulta es la generación de recomendaciones para los médicos específicas para cada pacientes. Si la historia clínica electrónica incorporara un SIATDs que vinculara de forma fiable las características de un paciente con guías de practica clínica actuales y basadas en la evidencia, no es necesario ir más allá (hacia abajo) en el modelo piramidal.
Curiosamente en una reseña de Oncology Expert Advisor una aplicación medica de una nueva generación de ordenadores “cognitive computing” en concreto Watson de IBM, se dice:
«Oncology Expert Advisor estará disponible para los oncólogos afiliados al hospital MD Anderson a través de ordenadores de sobremesa y dispositivos móviles. La plataforma tendrá los datos del paciente, tanto la contenida en formularios estructurados como en notas clínicas no estructuradas, y harán coincidir con todo tipo de información, desde los datos clínicos, protocolos de investigación, las guías de tratamiento, para hacer una recomendación de tratamiento más personalizado».
Al identificar y ponderar las conexion de los datos del perfil de un paciente y el corpus de conocimiento de la literatura médica publicada y guías Watson y Oncology Expert Advisor del MD Anderson puede proporcionar un tratamiento basado en la evidencia y las opciones de gestión personalizadas a la paciente, para ayudar al tratamiento del médico y las decisiones de atención.
Bueno pues parece que Haynes ya tiene su sexto piso cubierto y nosotros ya tenemos el futuro
El combate de los monstruos
En esta ocasión Jet Jaguar y Godzillla enmarcados en el grupo de expertos y sociedades científicas sector pringaillos, se enfrentan a Megalon Llombart, reconocido entre los fans de Godzilla como el enemigo más feo de la franquicia y a Gigan representando a las sociedades científicas siemprealadodelpoder y con el que firmanjugososcontratos.
Con sus ATVI (algoritmos terapéuticos valencianos informatizados) potentes armas, de las que una vez desplegadas nadie se puede zafar, so pena de hacer todo a mano, parece que la pareja Megalon Llompart y Gigan ganaran la partida, pero de pronto aparece Godzilla-pringaillo que con el ingenio conocido como MLAEAMA (manipulo la evidencia a mi antojo) y su vieja táctica del “Pase de Prensa” ayuda a Jet Jaguar a recuperar el dinero de la industria y desequilibrar la ventaja de Megalon y Gigan.
¿ quien ganara? no lo sabemos, lo que si es seguro es que como siempre perderá la libertad profesional y con toda probabilidad los pacientes.
a(pps) su salud
La revista secundaria Evidence Based Medicine publica un artículo sobre el uso en medicina de los denominados teléfonos inteligentes (smartphones) y las aplicaciones o programas diseñados para estos (apps). Aunque algo antiguo (se envió para publicación a la revista hace un año, y en estos temas un año es una eternidad) su título ya es muy revelador: Aplicaciones médicas para los smartphones: la falta de pruebas socava la confianza en su calidad y seguridad.
Lo que explican los autores en resumen, es que los avances en la tecnología móvil de salud y la adopción de teléfonos inteligentes significa que las apps médicas serán de vital importancia y una parte integral de la práctica médica diaria en un futuro próximo. Pero mientras que el rápido desarrollo de aplicaciones médicas está llamando la atención de los profesionales de la salud y mejora de la accesibilidad al conocimiento médico, existe una creciente preocupación por los posibles peligros relacionados con el uso de estas aplicaciones.
A continuación traducción y adaptación del contenido del artículo con enlaces actualizados

El número de profesionales sanitarios que utilizan smartphones con aplicaciones asociadas (appps) en la práctica clínica aumentan día a día. [Tanto para el IPad Iphone, como para Android]. Estas aplicaciones médicas tienen un gran potencial para mejorar la asistencia clínica, pero se sabe poco sobre los posibles peligros asociados con su uso. Las infracciones de la confidencialidad, los conflictos de intereses y las consecuencias de un mal funcionamiento en la toma de decisiones clínicas podrían afectar negativamente a la atención de los pacientes.
Los profesionales deben ser conscientes al elegir una apps para su uso en la atención clínica de que algunas aplicaciones tienen contenido poco fiable, no suelen tener en cuenta la evidencia científica y que en general no suelen estar revisadas por colegas. En este trabajo, se proponen estrategias que permitirían que el mercado de las aplicaciones médicas este controlado y basado en la evidencia, minimizando al mismo tiempo la burocracia innecesaria con el fin de no obstaculizar el desarrollo de apps.
Falta de implicación de profesionales en el desarrollo de aplicaciones médicas
La mayoría de las aplicaciones médicas carecen de información sobre autoría, quienes son los productores y los distribuidores. Así mismo no suelen dar referencias y no está claro en si estas aplicaciones se actualizarían, si surgiera nueva evidencia.
Dos estudios en los campos de la dermatología y microbiología revelaron que menos del 35% de las aplicaciones médicas tuvo la participación de expertos médicos durante su desarrollo. Un estudio señala que el ochenta y seis por ciento de más de cien aplicaciones revisadas sobre control del dolor no tenían participación médica profesional en su desarrollo y sólo el 12% informó de un médico como autor de la aplicación.
Peligros de aplicaciones médicas en la práctica clínica
La naturaleza misma de los teléfonos inteligentes representa un riesgo potencial. Las apps médicas se utilizan cada vez más para apoyar el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades (por ejemplo, aplicaciones que permiten al usuario introducir información específica del paciente, junto con material de referencia para diagnosticar de forma automática una enfermedad o condición). Hasta ahora, no se conoce ningún caso de daño a un paciente causada por una aplicación recuperado. Sin embargo, sin regulación ni normas de seguridad es sólo una cuestión de tiempo que se cometan errores médicos y daño involuntario a pacientes. Existen varias web donde profesionales médicos indexan, comentan y revisan aplicaciones médicas, si bien este es un buen punto de partida, los criterios de evaluación no profundizan en la evidencia científica de su contenido, tratando más bien de cuestiones como el diseño o la usabilidad.
El uso de aplicaciones sanitarias realizadas por empresas comerciales o por la industria farmacéutica podría plantear cuestiones éticas importantes. Por ejemplo, los conflictos de intereses pueden llevar a un sesgo consciente e inconsciente en la prescripción. Las compañías farmacéuticas pueden utilizar estas aplicaciones para fines de marketing, tratando de influir en el tratamiento al presentar la información en favor de sus propios fármacos
Reglamentación por las autoridades sanitarias
En 2011, la Food and Drug Administration (FDA) publicó un proyecto de directrices sobre la forma de regular las aplicaciones médicas. La FDA afirma que una aplicación puede considerarse un producto sanitario cuando se utiliza “como accesorio de un producto sanitario regulado o transforma una plataforma móvil en un producto sanitario regulado”. La FDA planea regular activamente ciertos tipos de aplicaciones tales como apps que controlan un dispositivo médico o visualizan, almacenan, analizan y transmiten los datos específicos de pacientes obtenidos con dispositivos médicos (como un electrocardiograma). También aplicaciones que, con ayuda de fórmulas o algoritmos, dan resultados específicos, como un diagnóstico, recomendación de tratamiento o diagnóstico diferencial.
En nuestra opinión, esto es un hecho positivo. Sin embargo, al mismo tiempo, las autoridades no deben regular en exceso aplicaciones médicas a fin de conservar su carácter abierto. El proceso de regulación debe ser gestionado principalmente por la propia comunidad de la salud. Sería conveniente que las autoridades proporcionaran sellos oficiales de certificación que garanticen la calidad de las aplicaciones y que que los médicos puedan tomar una decisión informada en cuanto a si una aplicación tiene fiabilidad y esta basada en la evidencia.
Adopción de las apps sanitarias por editoriales sanitarias
Creemos que hay que varias formas en que las apps médicas podrían ser desarrollados para asegurarse su calidad y seguridad. En primer lugar, el contenido de todas las aplicaciones médicas debe estar basado en la evidencia, y revisadas por profesionales externos, proporcionando información clínica actualizada. Se puede formalizar un sistema de revisión por pares que permita a sociedades profesionales y a organizaciones de pacientes relacionadas con el tema desarrollar aplicaciones específicas para médicos y pacientes revisadas por pares. Además, las directrices para aplicaciones médicas, como la futura guía de la FDA, deberán ser utilizadas por revisores y desarrolladores de apps para preservar y controlar su calidad y fiabilidad.
Una evaluación del impacto de estas tecnologías pueden tener en la mejora de la salud sería muy ventajoso, la reducción de la probabilidad de errores médicos y la protección de los pacientes. Los desarrolladores apps médicas deberían ser animados a inscribir su aplicación en un registro internacional y presentar una notificación previa a la comercialización a organismos de acreditación y expertos médicos para evaluar la eficacia y seguridad de la aplicación propuesta. Cabe señalar que una de las desventajas de tal sistema es que sería desacelerar significativamente innovaciones en esta industria.
Aplicaciones médicas seleccionadas por centros sanitarios
Tras la finalización del desarrollo de aplicaciones médicas fiables y de alta calidad se pueden colocar en las tiendas de aplicaciones. Debido a la gran cantidad de aplicaciones médicas disponibles, la búsqueda de una aplicación adecuada y útil puede ser problemático para los médicos. En la actualidad, existen varias maneras de encontrar aplicaciones médicas. Un ejemplo es el subconjunto de aplicaciones médicas que ofrecen las empresas especializadas en el marco de un substore de apps. Las compañías farmacéuticas también están muy involucradas en el desarrollo y distribución de aplicaciones médicas. El objetivo inevitable de tales empresas, sin embargo, es obtener beneficios, no se pueden descartar un conflicto de intereses. Una manera de evitar este problema sería permitir que los hospitales o asociaciones de médicos, preseleccionaran a las aplicaciones y las hicieran accesibles a sus asociados como si fuera una biblioteca médica.
El futuro de las aplicaciones médicas
Estamos convencidos de que las aplicaciones médicas deben ser reguladas en cierta medida, y que tienen que ser cuidadosamente revisadas por expertos con el fin de garantizar la validez. Las aplicaciones médicas deben tener una calidad garantizada, ser científicamente sólidas y rentables en su uso. Todos los interesados en el mercado de la medicina móvil deberían participar en el proceso de regulación. Un enfoque de toma de decisiones compartida en la creación de una guía regulatoria sería bueno para facilitar la aceptación por parte de todos los interesados y mejorar el cumplimiento de la directriz.
La Figura ofrece una visión clara de los diferentes actores en el campo de aplicaciones médicas: las autoridades sanitarias deberían proporcionar las directrices que desarrolladores y revisores deben seguir. Los hospitales, las instituciones sanitarias, editoriales médicas y organismos de acreditación de médicos juegan un papel fundamental en la selección, acceso y distribución de aplicaciones a los profesionales de la salud. De cara al futuro será necesario la investigación sobre el uso y la implementación de aplicaciones médicas en la práctica clínica, dado que la tecnología móvil ha adquirido un papel dominante en la sociedad, La integración de las aplicaciones médicas, contribuirá significativamente a una asistencia sanitaria accesible y basada en la evidencia. Las apps médicas constituyen uno de los campos más dinámicos de la medicina contemporánea, con un considerable potencial de cambiar la forma en que la salud se ofrecerá en el futuro. Establecer procedimientos reglamentarios apropiados permitirá que este potencial se cumpla, respetando en todo momento la seguridad del paciente.
Pig Data
por Angel Ruiz Tellez @artcymap
La importante y extensiva informatización sanitaria nos ofrece unas posibilidades ilimitadas de información e inferencia, con las nuevas tendencias de análisis globales de información.
Ya podemos conocer, con solo un cruce de datos, por ejemplo, la proporción de gasto superfluo que soporta el proceso asistencial puro, imputable al extenso aparato burocrático de los servicios de salud, lo que nos puede ayudar a actuar en consecuencia, modificándolo, reforzándolo o anulándolo. Sabemos, de los 40 céntimos sanitarios del Euro de presupuesto, que % es de producción pura y qué % de burocracia y de ‘aparato’ superfluo, y, así, sabemos por dónde recortar y los criterios de por donde se está recortando.
Ya podemos conocer, la influencia, en resultados en salud, de las mejoras en las tasas de morbimortalidad, de las acciones de prevención, tales como la prevención del Cáncer de Mama, Cólon, Próstata o Vacuna Gripal, para actuar en consecuencia, modificando, reforzando o anulando tales servicios.
Ya podemos conocer el impacto en la salud del modelo de hospitalocentrismo de agudos, en defecto de los más enfermos, relegados a ausentes o escasos hospitales o centros de media y larga estancia.
Ya podemos saber el tremendo impacto negativo de la ‘No-Enfermedad’, en esta elección de modelo sanitario nuestro, para así actuar en consecuencia, anteponiéndolo al tratamiento de lo crónico.
Ya podemos conocer las verdaderas Tasas de Oferta, Efectividad y Eficiencia de la Atención Primaria y de la Atención Ambulatoria Hospitalaria, porque sabemos desde el principio la relación de lo hecho, respecto a lo esperado, en base epidemiológica y poblacional, conociendo el impacto, sobre la Eficiencia y Efectividad, por ejemplo, del abrir o no las ofertas de Procedimientos Diagnósticas y Terapéuticas a la Atención Primaria o de hacer que la Atención Ambulatoria Hospitalaria se encargue solo de los procesos complejos y no de la Atención Primaria, para actuar en consecuencia, modificando, reforzando o cambiando.
Ya podemos saber el costo de todas esas enormes inversiones informáticas y analizar su correlación con el incremento de la salud y con las mejoras del proceso asistencial, más allá de la secular propaganda.
Ya podemos, por fin, los profesionales tener nuestros datos, con sencillez y actualización, para, libremente, junto a otros profesionales interesados sumar y analizar información, corroborando o descartando hipótesis de investigación, análisis o reflexión.
¡Qué buenos son los BIG DATA!.
¡Maldita sea!. ¡Parecía tan real!. Este cordero me ha sentado fatal. No vuelvo a sestear tras tan bien regada pitanza.
En la reciente entrevista de Julian Assange, por Jordi Évole, lúcidamente afirmaba que ya hay una gran transparencia de todos los datos de todos, pero solo en sentido ascendente y no en el descendente, en clara desproporción inversa a la responsabilidad financiera y social.
Los BIG DATA son para lo grande, como su nombre indica, para cualquiera de los ejemplos de esa ensoñación de cabezada postprandial.
¿Semejante inversión para “pequeños datos”, como la apetecible farmacia?, que es a todo lo que llegan nuestros aterrados gestores médicos o farmacéuticos, que, ante la amenaza de tener que volver a plantificarse la bata, creen hacer méritos, para no volver, midiendo, desde la barrera, la “correcta indicación” de “la faena” de los que torean, de la Simvastatina, por ejemplo, con o sin algoritmos por medio, con lo efímero que se ha demostrado el conocimiento del momento y el de tantas firmes e incólumes aseveraciones clínico-terapéuticas, dos años después abandonadas o sustituidas por sus contrarias. Tal vez pueda tener alguna utilidad, pero, éste no es el problema, ni el sentido de los BIG DATA.
Para el profesional, por tanto, para el Centro, para el Hospital, para el Área, para el Servicio de Salud, lo importante es, simplemente, tener una cápita clara contra la que actuar y un sistema de información con el que pueda, él, el primero, medir el 100% de la Actividad y Coste, contra lo esperado en base epidemiológica y poblacional, para actuar en consecuencia, modificando, reforzando o cambiando las organizaciones, los estilos y las prácticas.
Y, para el ciudadano, además de saber los grados de Efectividad y Eficiencia de lo anterior, lo importante es conocer, el desglose del impacto, sobre ellas, de la inversión según estructuras productivas y no productivas, para actuar en consecuencia, modificando, reforzando o cambiando.
Sin embargo, a pesar de las imperativas necesidades de conocimiento, los servicios de salud vuelven a lo inercial, a comprar grandes softwares, BIG DATA, que mantienen la característica gestora de no tener que ‘bajar a la arena’ de las relaciones y los comportamientos y que son capaces de…, de nada de nuevo, en realidad, a pesar del costo.
Porque si la información no está en manos del profesional que la produce y sí esta no se acompaña de un sistema de Certificación de la Fiabilidad y de feed-back, lo que salga de esos poderosos BIG DATA solo será “Dirty Data”, acabando como gigantes rosas PIG DATA de pies de barro.
Distribución de los Centros de Atención Primaria*, según el % de cupos (Médicos y Pediátricos) certificados, y por tipo de Certificación. Análisis de los 77 Centros de Atención Primaria.
El análisis de 121 Millones de registros, con una exhaustiva metodología de ‘Quality Data’, nos mostró la realidad ( ). La información en bruto, sin participación del profesional, por no “tener sus datos” (“Quiero mis Datos ) no vale lo suficiente para que el profesional se crea lo que le muestran, y menos cuando ello pasa por la comparación con los datos del otro.
¿Para eso queríamos la Hª Clínica Electrónica?. ¿Tantos miles de millones de euros para solo quitarnos el papel (pues la burocracia, no ha disminuido (algoritmos de prescripción, receta electrónica, visados, citaciones…))?. Si ya teníamos, sin Hª Clínica electrónica HCE, la información de farmacia, de IT, de derivaciones y de visitas.
La HCE la queríamos para construir el Episodio de Atención, lo que precisaba de más piezas que solo poner el software (Ruiz Téllez A. Viabilidad de los Proyectos de Información Sanitaria. AMF 2006;2(8):442-451 )
La queríamos para ‘ver’, para disponer del ‘conocimiento’.
Pero seguimos a ciegas, porque los responsables sanitarios, atemorizados ante los crecidos irresponsables informáticos, los infonócratas (Ruiz T,A. AMF 2006;2(8):443), que siguen empeñados en mantener el secuestro de los datos asistenciales al profesional, ahora vuelven a estar contentos con su nuevo juguete, con el que quieren dar comer a todos, profesionales y gerentes, cuando la materia prima de ésta información solo es basura. Y si no lo es ¿dónde se ha publicado o se han abierto esas bases de datos al análisis de todo y a la vista de todos para comprobarlo?.
Nos acabamos de cargar otra gran herramienta, los BIG DATA, ya reconvertidos en PIG DATA, en manos de orates, que así se mantendrán hasta que dure el secuestro de la información.
El “¡Quiero mis datos ya! de José Antonio González-Posada ( ) es la condición crítica para no tener que arrepentirnos, de nuevo, por más dinero tirado en estos PIG DATA.
SATD (1)
Los pacientes y la sociedad general esperan de sus médicos y de los servicios de salud una asistencia sanitaria de la mejor calidad posible, a un precio asumible y en la que se garantice al máximo la seguridad.
Las tecnologías de la información pueden ayudar a conseguir este triple objetivo, la denominada Historia clínica electrónica (HCE) es una pieza básica y nuclear del entramado tecnológico que compone un sistema de información sanitaria moderno y eficiente. Sin embargo su sola presencia nos garantiza nada. Aunque se tenga como es el caso de España un gran parque de ordenadores y software en la mayoría de las consultas de atención primaria y en una gran parte de las de los hospitales, esta tecnología no es de mucha ayuda, si estos programas no presentan otras propiedades.
Tras unas aplicaciones básicas, o de primer orden como la de registro, organización y archivo de datos clínicos, y antes de funciones avanzadas como la docente, investigadora, epidemiológica, auditoria y de mejora continua de calidad, la historia clínica debe alojar una serie de utilidades que podríamos llamar de segundo orden. Estas son las que dan el carácter distintivo a la HCE frente a sus antecesores impresos; no se trata ya de hacer de manera mucho más eficiente y rápida una serie de cometidos, sino de realizar tareas nuevas que de otra forma no se podrían hacer.
Dentro de estas aplicaciones se encuentras los sistema de ayuda a la toma de decisiones (SATD) en sus diversa vertientes: diagnósticas, terapéuticas, etc. Un SATD es básicamente un sistema informacional diseñado para suministrar información y ayudar, en nuestro caso al médico, a la toma de decisiones efectivas. Estos sistemas ayudan sobre todo en el proceso de decisión de problemas complejos, mal estructurados y/o donde existe un alto grado de incertidumbre. Al contrario de lo que se cree, no automatizan, ni unifican el proceso del decisión sino que de forma interactiva y flexible, proporcionan ayuda en cada paso del proceso de la toma de decisiones.
En medicina reconocemos como SATD a cualquier tipo de aplicación que recoge los datos recogidos en la historia clínica de los pacientes y produce recomendaciones a los médicos que les atienden. Se ha establecido hace tiempo que las principales funciones de estos son: alertar, recordar, interpretar, predecir, diagnosticar, asistir o sugerir y criticar (esta última en España se traduce como fiscalizar o amonestar).
Al contrario de lo que podría parecer todavía no existe un instrumento perfecto, ni siquiera ninguno que realice todas estas funciones; más bien lo que nos encontramos son soluciones parciales, de aplicación local y, casi nunca, evaluadas. Así y todo, la esperanza de que estas aplicaciones se desarrollen y utilicen en la práctica diaria para mejorar la calidad de la asistencia se mantiene de forma razonable.
Si en alguna parte del encuentro clínico se antoja que estos SATD pueden ser especialmente útiles, es durante la prescripción, dentro de los dedicados a este apartado se encuentran vademécums o formularios con información formal de medicamentos y sistemas de alerta, como las de interacciones entre medicamentos. El objetivo de todos ellos es proporcionar información completa y actualizada, relacionada con el paciente, clínicamente relevante y amigable o fácil de utilizar.
El artículo 85 bis añadido a la Ley 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios por el artículo número cuatro del R.D.-ley 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones, explica entre otros apartados que:
Los órganos competentes de las comunidades autónomas dotarán a sus prescriptores de un sistema de prescripción electrónica común e interoperable en el que se incorporarán subsistemas de apoyo a la prescripción, tales como:
- nomenclátor de medicamentos en línea;
- correspondencia entre principios activos,
- medicamentos disponibles y patologías en las que están indicados;
- protocolos de tratamiento por patología recomendados desde las instituciones sanitarias y las sociedades médicas, con indicación de los estándares de elección y los beneficios esperados;
- coste del tratamiento prescrito y alternativas de elección terapéutica según criterios de eficiencia;
- base de datos de interacciones;
- base de datos de ensayos clínicos en su provincia o comunidad autónoma;
- información periódica en línea (autorización y retirada de medicamentos y productos sanitarios, alertas y comunicaciones de interés para la protección de la salud pública);
- difusión de noticias sobre medicamentos que, sin ser alertas en sentido estricto, contribuyan a mejorar el nivel de salud de la población.
electronica, calidad y Doña Florencia
Tomado del Blog Dame mucha paciencia por Salva Cuesta
¿La prescripción inducida es UN CONFLICTO ENTRE COMPAÑEROS?
¿ALGUIEN pensó en doña Florencia ?
¿No era doña Florencia el «centro del sistema»?
¿No era el médico de familia el «agente de salud» ?
Elemental mi querido Dr Watson
La medicina del Futuro: Elemental mi querido Dr Watson
Por Rafael Bravo Toledo- Publicado en A Saúde de Galicia, Enero 2013. editada por el Colexio Oficial de Médicos de A Coruña (COMC).
“Watson de IBM pasa de Jeopardy a hacer diagnósticos médicos”
Jose L Zapata en el blog alt1040.com
Lo que antecede es el titular de una noticia que con diferentes matices y añadidos aparece desde hace un año en las páginas más tecnológicas de Internet. Probablemente a Ud. no le sugiere mucho este titular. Lo de Watson solo le recuerda al doctor John H. Watson inseparable compañero de misterios y aventuras de Sherlock Holmes. Lo de Jeopardy no le suena nada, y lo de IBM y diagnósticos médicos aunque le evoca algo, preferiría que no fuera así.
“Otro tostón de articulo donde un medico obnubilado por las nuevas tecnologías viene a augurarnos, la pronta sustitución del médico por la maquina” piensa usted, mientras se dispone a pasar de página.
Pero espere un momento, concédanos un minuto y se lo explicamos de la forma más sencilla posible. Como dice la Wikipedia (otro monstruo de Internet) Watson es un sistema informático de inteligencia artificial desarrollado por la corporación estadounidense IBM, capaz de responder a preguntas formuladas en lenguaje natural (que es lenguaje hablado o escrito por humanos para propósitos generales de comunicación). Su nombre se lo debe al primer presidente de IBM y no a Conan Doyle. Este sistema responde a las preguntas gracias a una base de datos almacenada localmente que contiene información proveniente de una multitud de fuentes, incluyendo enciclopedias, diccionarios, tesauros, artículos de noticias, y obras literarias, al igual que bases de datos externos, taxonomías y ontologías. Si esta base de datos se alimenta con nueva información sobre una disciplina determinada, Watson es capaz de responder a nuevas preguntas a las que previamente no había podido contestar, de ahí que se diga que es capaz de aprender.
Lo que Watson hace en realidad es navegar en gigantescas cantidades de información no estructurada, generar hipótesis y buscar pruebas para dar con la mejor respuesta.
La puesta de largo este sistema de inteligencia artificial tuvo lugar en Jeopardy un viejo concurso de televisión, muy popular en los Estados Unidos, donde tres concursantes deben responder a cuestiones que van desde la historia o el arte, a la cultura popular o los deportes, pasando por ejemplo por los juegos de palabras. En este programa los concursantes deben formular la pregunta que corresponde a la respuesta que aparece en la pantalla elegida por él. Es decir aparece la respuesta y los concursantes deben adivinar la pregunta a la cual corresponde esa respuesta correcta. A principios de 2011, los productores del programa e IBM pergeñaron un desafío que enfrento a Watson con dos antiguos campeones del juego y que acabó con la victoria del ordenador.
En realidad no era la primera vez que una máquina superaba a un humano. Todavía se recuerda cuando el ordenador Deep Blue derrotó al entonces campeón del mundo de ajedrez Kasparov. Sin embargo esta victoria tuvo lugar dentro de las reglas de un mundo altamente normalizado como es el juego del ajedrez. Lo que distingue a Watson y se probo en este concurso, es la capacidad para “entender” las preguntas y seleccionar las mejores respuestas en función de los datos que almacenaba en sus memoria y todo ello desde el terreno de lo ambiguo, natural y no estructurado del conocimiento humano.
Tras el éxito en el concurso la compañía puso Watson a trabajar y no por casualidad empezó en las finanzas y la medicina que son dominios que comparten la necesidad de gestionar la información de forma rápida, y donde se manejan ingentes cantidades de datos. Como en Jeopardy, se pretende que el superordenador pueda entender preguntas sobre signos y síntomas clínicos, así como la narrativa de antecedentes médicos personales y familiares. Con esta información se podría adelantar diagnósticos y sugerir tratamientos.
Por fin salió, se lo temía pero estaba tardando, la maquina que como en las películas futuristas “escanea” el paciente con una brillante luz y emite un diagnóstico y comienza una propuesta de tratamiento.
Por fortuna no es así, a pesar de los mitos que se han instalado sobre la aplicación de la inteligencia artificial en medicina, los avances no van por un antropomorfo doctor cibernético con brillantes lucecitas. Más bien lo que se está abriendo paso son herramientas de ayuda a la toma de decisiones y es lo que Watson ofrece. Ni más ni menos que parte de lo que hace un profesional médico durante la asistencia a sus pacientes pero con una potencia de evocación infinitamente mayor. Como dice Herbert Chase, medico, profesor universitario miembro del consejo Consultivo de Healthcare de Watson-IBM
“Una máquina como esta, es como si 500.000 médicos como yo, estuviéramos sentados delante del ordenador buscando en Google y Pubmed para encontrar la información correcta”
En medicina se supone que los médicos disponemos de toda la información pertinente y que tomamos decisiones lógicas y sensatas de acuerdo a esta información. Sin embargo, como sabe cualquier profesional, esta suposición no es cierta. No disponemos de toda la información en el momento oportuno, bien porque no existe o bien por déficits en el sistema de recogida. Como todos los decisores, somos mucho menos racionales que lo que creemos, y nuestros comportamientos están sujetos a errores sistemáticos y previsibles. La intuición, lo que los americanos llaman gut feeling, juega un papel importante en nuestras decisiones, y aunque no necesariamente desfavorable, añade un factor más de imprecisión a la incertidumbre que rodea la toma de decisiones en medicina.
Manejar la incertidumbre es un reto diario del médico, que en general hacemos de forma bastante aceptable, es más solemos ser maestros en ello, pero disminuirla en lo posible, y se puede, es también una obligación que podemos realizar con ayuda de las nuevas tecnologías.
Muchos errores diagnósticos y terapéuticos se podrían evitar solo con tener presente toda la información necesaria justo en el momento y en lugar que necesita.
La pregunta que surge a continuación es si el profesional y el entorno actual son capaces de proporcionarla a los profesionales.
En el momento actual la respuesta es no, pero en pocos años y gracias proyectos como Watson será una rutina. El debate, no es si estos sistemas sustituirán la medico, sino en cómo ayudaran al profesional. La respuesta es clara, lo harán como una herramienta de ayuda la toma de decisiones. Un ayuda que no será como la muleta en la que se apoya uno para andar, sino como el exoesqueleto robot que ayuda a moverse a su portador y de paso a realizar cierto tipo de actividades que sin él no podrían hacerse. Ayudara a lidiar con las limitaciones profesionales desde la capacidad de la memoria hasta los sesgos cognitivos, de tal forma que las capacidades del profesional se dediquen íntegramente a elegir lo más adecuado para el paciente
Al igual que para el concurso, Watson se alimento con fuentes de información general, para su tarea como médico, el superordenador está aprendiendo medicina con una gran y variada cantidad de datos clínicos que van desde literatura científica y protocolos o guías, hasta blogs médicos, pasando por experiencias de pacientes e historias clínicas individuales en formato electrónico.
Con seguridad la importancia de estas dos últimas fuentes de información citadas aumentara en el futuro. La capacidad de generar nueva información con el tratamiento de millones de datos introducidos diariamente en forma electrónica es inmensa. Es lo que se llama minería de datos cuyo objetivo general consiste en extraer información de un conjunto de datos y transformarla en una estructura comprensible para su uso posterior.
En medicina tiene un amplio campo de desarrollo ya que los cimientos informacionales en las que se basa la práctica médica actual son bastante endebles y decimonónicos.
Por otro lado las redes sociales de la web 2.0 nos están mostrando que la experiencia de los pacientes tiene un gran valor, lo que la gente cuenta sobre su enfermedad puede se tener relevancia o no, pero lo que cuenta miles de pacientes es algo más que anecdótico y supera en ocasiones la calidad e importancia de las fuentes de información tradicionales en las que hemos bebido durante nuestra formación médica. Si el estudiante Watson utiliza las tradicionales fuentes de información (como es el caso de los estudiantes humanos) no pasaría de una muy actualizada, potente y rápida fuente de información, pero se le pide y se le pedirá más, probablemente en la minera de datos de experiencias clínicas y la información proporcionada por los pacientes de forma directa lo que marcara la diferencia.
M-health: much ado about nothing (4)
There is nothing so useless as doing efficiently that which should not be done at all.
No hay nada tan inútil como hacer eficientemente lo que no se debe hacer
Hace poco leía en twitter la recomendación de un médico especializado en informática, que con entusiasmo elogiaba una aplicación Your Man reminder, realizada por Rethink Breast Cancer una organización benéfica canadiense dedicada a promocionar la lucha contra el cáncer de mama entre las mujeres jóvenes.
Con una visión fresca y descarada pretenden llevar un mensaje de concienciación frente a esta enfermedad a mujeres por debajo de los cuarenta. Su web es atractiva y con estilo, en ella reflejan todas sus actividades entre las que incluyen una presencia activa en lo que se ha dado en llamar la web 2.0. En este contexto han creado un app tanto para I-phone como para Android de distribución gratuita. En esta app en la que una serie de tíos macizos recuerdan a las mujeres, que instalan la aplicación en su smartphone, que deben chequease el pecho regularmente.
Algunas mujeres consideran ofensivo trasladar la obsesión masculina por el cuerpo como simple objeto de placer, a otras sin embargo les parece divertido. Parece que la aplicación es exitosa (al menos para nuestros expertos) y es de esperar que si un hombre de buen ver, con voz y poses sugerentes recuerda a las mujeres periódicamente que deben tocarse, mirase y chequease el pecho (TLS en el original) esta práctica aumentara.
No se trata aquí de ver lo adecuado y la ideología que subyace en el mensaje, nos alejamos de ese debate, lo que si debemos remarcar que esta app fomenta (y si lo hace con éxito, peor) una tarea preventiva que no debería ser fomentada.
Desde hace años se ha discutido acerca de si la autoexploración mamaria es útil para detectar el cáncer de mama de forma temprana y si aumenta las posibilidades de supervivencia. Tras ser inicialmente una recomendación generalizada de diversas sociedades y asociaciones médicas, las publicaciones de estudios clínicos comprobaron que la autoexploración de las mamas no reducía la mortalidad por cáncer de mama, e incluso podía ser nociva ya que da lugar a biopsias innecesarias.
El grupo de trabajo americano sobre actividades preventivas (USPSTF) desde 2009 se posiciona en contra de promocionar la autoexploración mamaria como métodos de prevención del cáncer de mama alegando un tipo de recomendación D , es decir que hay certeza de moderada a alta de que esta actividad no tiene ningún beneficio neto o que los daños superan los beneficios. El grupo canadiense Canadian Task Force on Preventive Health Care también se manifiesta en el mismo sentido y dice de forma explicita que: Recomendamos no aconsejar a las mujeres a practicar de forma rutinaria el autoexamen de mama
Este es un buen ejemplo que como la moda m-health puede ser contraproducente en la medida que ayude a hacer correcta y con éxito una cosa incorrecta, o que no debería hacerse.
La solución inmediata de regulación y/o acreditación de aplicaciones móviles, en apariencia fácil, es tan poco viable como cualquiera de las medidas que se intentado aplicar para regular Internet. Si algún éxito podría tener medidas regulatorias serian en casos extremos que claramente podría perjudicar a la salud de sus usuarios, pero en los menos claros es francamente difícil. Aun hoy, existen organizaciones (de médicos y pacientes) que recomiendan vivamente la autoexploración, y no es raro hojear una revista o ver un programa de televisión donde esta práctica se recomienda como parte de una educación sanitaria mal entendida.
¿También los “regulamos” a ellos?, o solo a las nuevas tecnologías cuyo único pecado es ponernos ante el espejo (magnificado eso sí) de la imperfección del sistema sanitario, para trasmitir un mensaje univoco y sin fisuras sobre el verdadero valor de las medidas preventivas.







