Categoría: Información para pacientes

No sin mi médico

Los resultados de las pruebas sin la orientación del médico harán que aumente la ansiedad del paciente

por KEVIN PHO, MD  traducido de  Test results without physician guidance will cause patient anxiety

 Un paciente me culpa por lo que la gran ansiedad que le causo el tener que esperar varias semanas antes de recibir los resultados de una prueba de laboratorio, que yo había pedido. Muchos pacientes suelen tener que esperar días, si no semanas, antes de recibir los resultados del laboratorio por parte de su médico. El retraso puede afectar negativamente la salud de los pacientes.

Por ejemplo, un estudio observó a mujeres que se sometieron a una biopsia de mama para el cáncer Estas pacientes tardaron de uno a seis días en obtener sus resultados. Las que tuvieron que esperar más tiempo tenían niveles anormales de marcadores bioquímicos de estrés, que potencialmente pueden afectar  a los tiempos de curación de la herida de la biopsia.

El U.S. Department of Health and Human Services quiere cambiar el sistema de obtención de los resultados  de laboratorio. Una de las propuestas es permitir a los pacientes revisar inmediatamente sus resultados de laboratorio a través de un sitio web, casi al mismo tiempo que sus médicos. Si esto es una idea buena o mala depende de lo que ocurra después de que los pacientes vean los resultados.

 Los pacientes merecen tener acceso

Los pacientes deben tener acceso a sus pruebas de laboratorio. Pero es fundamental que un profesional médico explique los resultados. Los números en bruto sin el beneficio del contexto, también pueden causar ansiedad del paciente. Algunos resultados anormales se deben al azar o a errores de laboratorio. Otros resultados puede ser una variación normal para ese paciente en particular. Muchos de los resultados de laboratorio son engañosos y no indican ninguna enfermedad. Los pacientes suelen asumir lo peor, ver solo los resultados puede causar una alarma innecesaria.

Una consecuencia inesperada de este enfoque podría ser que los consultorios médicos se inunden con llamadas telefónicas de pacientes ansiosos. O pueden ir a Internet para una

«I have your lab test results. Cut back on your vitamins. You have the healthiest urine I have ever seen.»

interpretación general, que no se ajuste a las condiciones individuales del paciente. Un sitio web también podría proporcionar información incorrecta, información que a veces solo se basa en opiniones. Los pacientes que ya tienen acceso a algunos resultados de pruebas sin la participación de un médico. Las pruebas genéticas directas al consumidor les dicen a los pacientes si están en riesgo de condiciones tales como la enfermedad de Alzheimer o la diabetes. La prueba del VIH en el hogar fue aprobado recientemente por la FDA.

 Las pruebas no son infalibles

Recuerde que sólo porque una prueba genética muestra un bajo riesgo de diabetes, esto no significa que un paciente debe dejar de llevar una vida sana. Del mismo modo, la prueba del VIH de casa no es infalible. En promedio, si 100 consumidores con VIH se hacen la prueba,  92 obtendrán un resultado correcto, positivo, mientras que ocho recibiría un resultado incorrecto.

Sin orientación profesional tras la prueba, estos resultados pueden tener repercusiones engañosas importantes. Los pacientes se sienten empoderados por la fuerza que les da el disponer de datos al instante. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para proporcionar una orientación adecuada. Las historias clínicas electrónicas (HCE) pueden ayudar a los médicos de manera más eficiente a interpretar las pruebas y enviar una nota los pacientes con sus recomendaciones en cuestión de “pulsaciones de teclas”. Desafortunadamente, sólo el 51% de las consultas médicas utilizan los registros digitales (datos USA, en España y en AP nos acercamos al 95% pero las HCE no disponen de esa utilidad). Antes de realizar cualquier prueba, los médicos deberían gestionar las expectativas del paciente. Los médicos deben informar a los pacientes lo que los resultados de las pruebas podrían indicar y cómo podrían afectar a su tratamiento. La conversación debe concluir con un plan claro de cómo y cuándo el paciente será informado del resultado de la prueba.

Los resultados de laboratorio directos e instantáneos están cambiando la relación entre médicos y pacientes, que cada vez tienen acceso mayor a una gran cantidad de datos. La posibilidad de ver los resultados del examen podría aliviar la ansiedad de la espera de los pacientes. Sin embargo sin una interpretación y orientación apropiadas, esta ansiedad podría ser reemplazada por la preocupación de no saber lo que realmente significan.

Kevin Pho  es un médico especialista en medicina interna y en  el Consejo de Contribuyentes de EE.UU. Hoy en día . Es fundador y editor de  KevinMD.com ,

¿juegan las anécdotas personales algún papel en política sanitaria?

¿juegan las anécdotas personales algún papel en política  sanitaria?

por BRAD WRIGHT | Traducido del post  Should personal anecdotes play a role in health policy? en el blog Kevin Md.Com 

Hay algo atractivo la narrativa personal que hace que enormes montañas de datos cuantitativo, no puedan competir con ella.

Las anécdotas están, simplemente, llenas de fuerza.

Se aprovechan de nuestra humanidad, de alguna manera, algo parece parece más real cuando se le pone una cara. Por eso, si usted sigue la política a largo plazo, encontrará numerosos casos de políticos defendiendo temas que han tocado sus vidas de alguna manera. Por ejemplo, el senador X no le importa el tema Y, hasta que descubren que su hijo o hija se ve afectado por el. Entonces, casi de un día para otro, parece que se preocupa más por cuestión, y así en cualquier otro tema.

Este cambio es totalmente comprensible, pero a menudo no guarda proporción con la magnitud real del problema en la sociedad.

 En la política sanitaria, la narrativa personal también puede ser muy poderosa. De hecho, la revista Health Affairs tiene una sección habitual que se llama “Narrative Matters”  donde se pone rostro a los problemas de salud del momento. Es absolutamente fundamental que las autoridades de salud, los investigadores de servicios de salud, y otros, no pierdan de vista el hecho de que su trabajo y las decisiones posteriores, se basan en personas reales.

Sin embargo, es igualmente fundamental que se mantenga la objetividad y la narrativa puede poner en peligro nuestro trabajo en este sentido.

Como ejemplo, Tom Perkins  a sus ochenta años escribió recientemente en el Wall Street Journal sobre su continua batalla contra el cáncer de próstata. Su artículo está en desacuerdo con las recomendacionesde los Servicios de Salud Preventiva de los EE.UU (U.S. Preventive Services Task Force ) que se posicionan en contra de la detección precoz del cáncer de próstata (determinación de PSA en un análisis de sangre )

Es difícil discutir su caso, en concreto, porque tenía una forma agresiva de cáncer de próstata que se detecto a tiempo y que está siendo tratado con un mínimo de eficacia. De no haber sido controlado, lo más probable es el cáncer  lo hubiera matado. Esta claro porqué él considera los Servicios de Salud Preventiva  de los EE.UU como un «panel de la muerte» (sus palabras, no las mías).

El problema es que el caso de Tom Perkins es una anomalía. La inmensa mayoría de los  cánceres de próstata no son agresivos. Es por eso que se dice y, es posible lo que haya escuchado el dicho «La mayoría de los hombres mueren con cáncer de próstatano de cáncer de próstata. Una de las mejores cosas de la investigación en servicios sanitarios es la oportunidad que brinda para dar un paso atrás de los árboles y hacer un balance de lo que está sucediendo al bosque. Lo que descubrimos entonces nos lleva a afrontar las cuestiones más filosóficas.

Por ejemplo, estamos de acuerdo con pagar el cribado o screening de 100 personas, sabiendo que sólo ayudaremos a una de ellas? Si se toma esta decisión, como se toman otras decisiones acerca de casi todo lo demás que compramos, usted querrá saber algunas cosas.

Por ejemplo, ¿cuánto cuesta la prueba de detección? Si la prueba no se hace, ¿en qué más podría se podría utilizar el dinero se? ¿Qué tan exactos son los resultados de la prueba? ¿Cuál será la “única” persona a la que el cribado beneficia? ¿Conozco a esa persona? ¿Soy yo es persona ?

Estas preguntas representan la continuidad de la investigación puramente objetiva a la anécdota personal muy subjetiva. Todos ellas merecen ser contestadas, y cada respuesta informa a nuestras decisiones de una manera diferente. Por desgracia, cuando las personas adoptan un extremo o el otro (lo que sin duda es mucho más fácil, que la tensión que supone contemplar las dos), algo muy importante se pierde.

Brad Wright blogea en Wright sobre la salud .

«se debe beber sin esperar a tener sed»: pues va a ser que no

Una de las afirmaciones más propagadas y populares en todas las campañas de propaganda sobre la hidratación, es la de que se debe beber líquidos incluso sin tener sed.

Todos los observatorios e instituciones relacionadas con la denominada ciencia de la hidratación repiten este “mantra” . No hay decálogo u hoja de recomendaciones para publico general en la que no se incluyan. Es la base de la información de estas organizaciones cuya financiación, como hemos visto es a veces dudosa, cuando no en abierta colusión de intereses con fabricantes y distribuidores de aguas embotelladas y bebidas refrescantes.

Lo que es peor, es que esta información errónea, se contagia a instituciones públicas que cuando emiten sus consejos amplifican acríticamente estas tesis.

Campaña Protéjase del Calor. Proteja su salud de la Comunidad de Madrid madrid.org

A mediados de julio del año 2012 la revista British Medical Journal publicaba un artículo titulado Mythbusting sports and exercise products  donde se repasaban los mitos científicos sobre la hidratación y las “bebidas deportivas”.

En el segundo aparatado lo hacían sobre la afirmación de “Ud debe beber antes de tener sed”  y escribían los siguiente:

La ciencia detrás de esta afirmación:

Cuando el cuerpo pierde líquido debido al sudor, la concentración extracelular de sodio aumenta conduciendo a un aumento posterior de la presión osmótica intracelular y a la deshidratación. Los osmorreceptores situados en el hipotálamo detectan una señal de deshidratación y estimulan a otras partes del cerebro para producir la sensación de sed. En condiciones extremas, tales como la desnutrición (o cuando los niños se quedan en coches expuestos al sol)  la falta de reacción a la sensación de sed ingiriendo liquido puede tener consecuencias fatales.

Beber demasiado conlleva otros problemas potenciales. Si el cuerpo recibe más agua  de la que los riñones pueden excretar, los solutos del cuerpo se diluyen. La hiponatremia(o disminución del sodio en sangre) ocurre cuando la concentración de sodio en la sangre cae por debajo de 136 mmol / L.  Los efectos de la hiponatremia van de leves (sin síntomas) a la muerte.

¿Qué dice la evidencia?:

Una revisión sistemática de los efectos de la hiperhidratación inducida por glicerol en la retención de líquidos y el rendimiento de resistencia en bicicleta en ensayos a largo plazo, encontró que el rendimiento se mantuvo siempre que la pérdida de agua corporal se mantuviera entre 1,8% y 3,2% del peso corporal (aproximadamente 1,5 litros de sudor para un humano de 60 kg). Otra revisión sistemática más recientes de ensayos a largo plazo, sobre los efectos de la deshidratación inducida por el ejercicio en el rendimiento en ciclismo, sugiere que el consumo de acuerdo a las sensaciones de sed (en lugar de beber con más o menos frecuencia) se asoció con mejores resultados deportivos.  Uno de los estudios de la revisión encontró que en la deshidratación inducida por el ejercicio de hasta el 2,3% del peso corporal, el rendimiento esta significativamente mejorado. La explicación de cómo la deshidratación inducida por el ejercicio puede mejorar el rendimiento es sencillo: se lleva menos peso, y no se tiene que interrumpir su ejercicio.

Aunque no pudimos encontrar literatura médica de que la deshidratación sea una causa directa de muerte en los corredores de maratón, encontramos que la sobrehidratación fue responsable de varias muertes. Por el consejo de «beber antes de sed», muchos atletas están bebiendo demasiado, lo que no ayuda el rendimiento y los pone en riesgo. Un estudio reciente de 88 participantes en el maratón de Londres encontró que 11 (12,5%) desarrollaron hiponatremia asintomática.

En pocas palabras: beber antes de tener sed

Para público en general.- Beber antes de tener sed puede empeorar el rendimiento en ejercicios de resistencia y conlleva un riesgo raro pero grave de la hiponatremia.

El mecanismo interno del cuerpo para mantenerse hidratado es más barato, más fácil, y parece ser la mejor manera de optimizar el rendimiento. Los atletas profesionales, atletas de resistencia de élite funcionan mejor cuando beben al tener sed, y algunos estudios sugieren que la deshidratación inducida por el ejercicio puede mejorar el rendimiento.

Un año antes la Margaret McCartney, médico general de Glasgow en un documentado artículo, publicado también en el BMJ,  intentaba desenmascarar las mentiras que sobre el agua se estaban lanzando a los profesionales sanitarios y a la población general, en poderosas campañas de marketing carentes de apoyo científico.

Según ella,  la idea del «no bebemos suficiente agua» tiene defensores interminables y poderosos pero científicamente poco sólidos» . En 2002, Heinz Valtin publico un articulo de revisión en el American Journal of Physiology, donde llegaba  a la conclusión de que «no sólo no hay evidencia científica de que necesitamos beber mucho, sino que la recomendación podría ser perjudicial, tanto por la precipitación de la hiponatremia potencialmente peligrosa y la exposición a contaminantes, como por producir sentimiento de culpabilidad en muchas personas que se sienten culpables por no beber suficiente. En 2008, un editorial de la Revista de la Sociedad Americana de Nefrología llego a la misma conclusión, afirmando que «no hay pruebas claras del beneficio de beber una mayor cantidad de agua”.

También  afirman los autores que aunque nos gustaría poder derribar todos los mitos urbanos que se encuentran en Internet con respecto a los beneficios de la ingesta de agua suplementaria, admitimos que tampoco hay una clara evidencia de que no sea beneficiosa. De hecho, lo que hay es simplemente una falta de pruebas en general.

humo sobre el agua

Deborah Cohen en el reportaje titulado La verdad sobre las bebidas deportivas, publicado en el BMJ resalta como las multinacionales de las bebidas ( deportivas, o no) utilizan técnicas de marketing social similares a las que utilizan las grandes compañías farmacéuticas. El objetivo es el mismo crear una “enfermedad o problema»  (mongering diseases* ) para la que ellos tienen la solución con medicamentos en un caso, y líquidos de colorines en el otro.

*mongering diseases= es el proceso de ampliar los limites de las enfermedades tratables para expandir el mercado por aquellos que venden u ofrecen tratamientos

En estos tipos de campañas se siguen unos patrones mas o menos uniformes, utilizando líneas argumentales como son:

  1. asociación a un proceso biológico natural,
  2. estar dirigida a personas sanas,
  3. cultivar el efecto mágico de la prevención,
  4. exageración de la prevalencia,
  5. hincapié en la consecuencias más graves,
  6. disminución de los umbrales diagnósticos o terapéuticos.

Todas ellas en el seno de una campaña de  marketing social masivo, con empleo de todas los medios  publicitarios incluida la utilización de famosos,  presencia de expertos e instituciones generosamente engrasadas, creación de sociedades y organismos fantasmas, y colaboración (desinteresada?) inadvertida de instituciones oficiales.

Si seguimos el empleo de la hidratación podemos ver como con mayor o menor intensidad se reproducen estos argumentos. El Observatorio de Hidratación y Salud (OHS),  pretendida institución de carácter científico-técnico,  no es más que una organización impulsada por la Asociación Nacional de Fabricantes de Bebidas Refrescantes Analcohólicas (ANFABRA) cuya única actividad parece ser  la de constituirse en el “respaldo científico” de las campañas de prensa que se lanzan cada verano.

En la campaña de este año anunciaban que : El 70% de la población está en situación de riesgo de deshidratación durante los meses de verano  (una exageración clara de la prevalencia),  también se afirmaba que beber únicamente cuando tiene sed, es un hábito que se debe cambiar porque cuando sentimos sed ya ha comenzado el proceso de deshidratación (hincapié en la consecuencias más graves) lo cual carece de toda evidencia.

Esta afirmación a pesar de estar muy difundida  no deja de ser una tontería y es una “mentira” como una casa.

En esta campaña se recomienda también ingerir variedad de bebidas como agua, refrescos y zumos (al fin y al cabo la  asociación que paga es de bebidas refrescantes, y no solo de agua embotellada) y consultar al especialista de salud sobre la mejor manera de mantenerse hidratado. Aparte de ser un absurdo, es imposible porque a pesar de que se ha fabricado  una “ciencia de la hidratación” no existen tales especialistas, ni están al alcance del ciudadano medio.

Termina con un decálogo de recomendaciones, en el que junto a consejos de sentido común aparecen patrañas cuyo único objetivo es aumentar el consumo, con poca o ninguna ciencia que las respalden.

Este Observatorio cuenta con la estrecha con la colaboración, año tras año, de la Organización Médica Colegial  (su secretario estuvo en persona en la rueda de prensa) lo cual le da un adorno medico-sanitario que no desdeñan y que es de suponer no ha salido gratis. A esto se añade, según ellos mismos cuentan, la colaboración de destacados profesionales de la salud de distintas especialidades implicadas en el manejo de la hidratación (empleo de expertos e instituciones de alquiler)

Esas campañas se ha reproducido, y pueden verse ejemplos vergonzosos en la cadena de TV Antena 3,  donde la voz en off de un mediático doctor recomienda descaradamente  la ingestión de una  popular bebida con cafeína mientras se conduce, todo adornado con el mantra de la hidratación y la excusa del la salud.  Sobre el tema de la conducción y la hidratación existe una web especifica: fatigayconduccion.com/ donde aparece el RACE, ANFABRA y la DGT.

El Colegio de Farmacéuticos tiene su propio esponsor (Coca-Cola  y Aquarius) y en similares términos apadrina un decálogo parecido, pero donde hace hincapié en las bebidas con sales minerales, y con azúcares de absorción rápida  que “pueden facilitar una mejor rehidratación

Estas cosa no solo pasan en España, el reportaje de Deborah Cohen  pone de manifiesto los excesivos conflictos de intereses que se dan en este asunto. Hace poco recibíamos un correo de una   agencia de relaciones públicas, donde se nos anunciaba que el European Hydration Institute realiza una campaña de concienciación para que los ciudadanos aprendan a mantenerse correctamente hidratados este verano y donde se reproducen las inexactitudes habituales sobre la hidratación y el consumo de líquidos y agua. Eso sí, con la presencia del mundo académico español y como no podía  ser de otra forma, de la Compañía Coca-Cola

Narciso evita la muerte

Joseph Epstein es un escritor americano, profesor de literatura, emérito de la Northwestern University y editor durante muchos años de la revista The American Scholar. También es un reconocido escritor en su país, con una extensa bibliografía entre los que destacan colecciones de ensayos, donde hace una aproximación a problemas comunes, incluso contando directamente vivencias personales, como su propio divorcio. En uno de sus libros recopilatorios titulado Narciso sale de la piscina (Narcisus leave the pool) se publica un articulo que ya aparecio años antes en la revista New Yorker con el titulo de «Taking the Bypass»  (Joseph Epstein, Personal History, “Taking the Bypass,” The New Yorker, April 12, 1999, p. 58).

Con el subtítulo de «la pesadilla de un hombre sano» (A healthy man’s mightmare») narra sus cuitas cuando se tuvo que enfrentar a una intervención quirúrgica de  revascularización miocárdica o bypass aortocoronario. Es un ejemplo, vivamente narrado en primera persona por un paciente ilustrado, de la importancia que pueden tener conceptos como la ética de la prevención,   las cascadas diagnósticas, y la necesidad de la prevención cuaternaria.

Epstein cuenta que para cumplir los tenaces requerimientos de su mujer tras cumplir 60 años, acudió a su médico de familia para “hacerse un chequeo” Su médico, con el que tiene una cordial relación, le realizó además de las preguntas y exploración habituales, unos análisis y un electrocardiograma. Los resultados son normales y Joseph es un hombre sano, salvo  por su colesterol “bueno” (HDL Colesterol) que está más bajo de lo considerado normal (el colesterol total era de 169) Lo discuten y su médico aunque lo tranquiliza, cree que debería hacerse un test de esfuerzo para asegurarse de que todo está correcto. Tras conseguir cita con un cardiólogo, Joseph siente en sus carnes porque lo llaman «de esfuerzo» y sobre todo se empieza preocupar cuando el facultativo le dice que el resultado ha salido mal y tiene que realizarse una angiografía.

Las cosas se empiezan complicar, ya estamos hablando de palabras mayores y esto de la angiografía, no es como la preocupación de “poco colesterol bueno” o correr desaforadamente por una cinta rodante. Ante su más que expresivas reservas, el cardiólogo le propone como alternativa una ecocardiografía de estrés, que en su caso podría tener una mejor un precisión diagnóstica. Vano esfuerzo el ecocardiograma da resultados similares y la angiografía se sigue recomendando, esta vez por el nuevo cardiólogo que había realizado la eco.

Que uno sea un intelectual y brillante no quita que adopte reacciones comunes a problemas habituales, Epstein no es una excepción. Como mucha gente tenía un buen amigo médico, neurólogo y jefe psiquiatría en el hospital Johns Hopkins, al que pidió ayuda y consejo remitiéndole los resultados de todas la pruebas. Tras consultar con el jefe de Cardiología de su hospital, la sentencia del psiquiatra estaba clara, las pruebas no son concluyentes, por lo que hay que asegurarse que no hay obstrucción coronaria y lo único que les sacara de dudas es la angiografía. Epstein consiente en hacer la prueba que vive como mucho más molesta de lo que le habían avisado, pero sobre todo recibe una mala noticia: tres de su arterias están obstruidas, no son obstrucciones “graves” pero lo suficiente para poder recomendar la cirugía.

Se resiste, no quiere operarse, y pregunta por una alternativa haciéndole al cardiólogo esa pregunta tan típica: ¿si fuera Ud. se operaría?– El médico le responde cándidamente que no y Epstein sale de la consulta con un tratamiento de pastillas variado, y con la determinación de no pasar por un quirófano.

¡qué mal le sonaba eso de cirugía a corazón abierto!

Los amigos estan para algo y su médico bostoniano le pregunta, le pide el resultado y tras otras deliberación el veredicto está claro: aunque no es estrictamente necesario, el jefe de cardiología y el cirujano cardiovascular de ese preeminente hospital piensan que lo mejor es intervenir. Es recomendable, porque además de la obstrucción tiene una cosa que se llama isquemia silente, que es como tener un enfermedad pero sin notarla (algo así como unas gambas al ajillo, pero sin ajo N del T)

Josep Epstein no tuvo más remedio, terminó siendo intervenido (y en dos ocasiones).

Durante todo el proceso narra de forma muy gráfica los inconvenientes, las inquietudes, los sentimientos que se agolpan en su cabeza. Problemas que con toda probabilidad todos los pacientes sufren de forma callada e imperceptible para los médicos que les tratan. Desde descubrir que con la cirugía se crea una nueva ruta (bypass) para que la sangre y el oxígeno lleguen a su corazón, a las incomodidades y angustias que cada nueva prueba diagnóstica conllevaba.

Describe su renuencia a realizarse las pruebas desde una perspectiva lógica, tambien los efectos psicológicos y el sentimiento de vulnerabilidad permanente que le queda tras terminar el proceso. Nunca antes se había sentido así. Nos cuenta datos anecdóticos como su corrección gramatical del imperfecto informe médico de la intervención, o la importante preocupación que le supone el que alguien “toque su corazón” hasta el punto que termina su ensayo con la siguiente frase

All I can say is that in more ways than one my heart has been touched, and I am not, and shall never again be, quite the same person.

… Todo lo que puedo decir es que en más de un sentido mi corazón ha sido tocado, y yo no soy, y nunca volveré a ser, la misma persona.

Al final se recupera y con una perspectiva más amplia y duradera, da las gracias a sus médicos y se considera un hombre afortunado que puede volver a hacer muchas de las cosas que hacía antes.

Es aquí donde en mi opinión, la lógica de todo el ensayo se resquebraja.

Falla por algo que tiene que ver con no tener en cuenta, conceptos como los falsos positivos, el fallo de la prevención cuaternaria y la inexorabilidad de las cascadas diagnósticas  y terapéuticas de la práctica médica actual. También tiene que ver la reacción paradójica de satisfacción de los pacientes ante la sobreactuación médica (recordemos que todos se originó en un simple reconocimiento médico de una persona sana) y que se explican porqué pacientes (y los médicos) ven las decisiones desde la perspectiva de una persona individual, en unos sistemas de retroalimentación siempre positiva.

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Actualizados enlaces a noviembre 2020

La baja alfabetización para la salud incrementa la mortalidad en adultos de más de 50 años

por Genís Carrasco autor de El paciente inteligente. Barcelona: Sello editorial, 2012.

La alfabetización en salud (healthcare literacy) se ha definido como «el grado que las personas tienen de obtener, procesar y entender la información básica sanitaria para utilizar los servicios y tomar decisiones adecuadas respecto a sus problemas de salud». La baja alfabetización en salud se ha relacionado con un menor conocimiento de las enfermedades crónicas, una peor salud, tanto mental como física, el uso limitado los servicios preventivos y mayores tasas de hospitalización. Por estas razones, la Organización Mundial de la Salud y las organizaciones responsables de la salud pública en los Estados Unidos y Canadá habían identificado la educación sanitaria como un determinante importante de la salud de la población, pero hasta el momento ningún estudio había permitido establecer que los niveles bajos de educación sanitaria supusieran un riesgo intrínseco de morbimortalidad.

Sin embargo,  el panorama ha cambiado radicalmente con la publicación del estudio de Bostock et al. En su trabajo incluyeron 7.857 adultos mayores de 52 años que participaron en la segunda parte (2004-2005) del Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento (ELSA, por sus siglas en inglés). La evolución de estos pacientes fue monitorizada hasta octubre de 2009. Durante el seguimiento se observaron 621 muertes: 321 (6,1%) en la categoría de alfabetización en salud alta, 143 (9,0%) en alfabetización media, y 157 (16,0%) en la categoría baja. Después de ajustar por edad y sexo, los grupos con alfabetización en salud baja y media se asociaron con un 75% y un 24% más de riesgo de mortalidad, respectivamente, en comparación con el de alfabetización en salud de alta.

La baja educación sanitaria también se asoció con un mayor prevalencia de síntomas depresivos, limitaciones físicas, y padecimientos crónicos, específicamente enfermedades del corazón, diabetes, accidente cerebrovascular y asma. El tabaquismo, la inactividad física y el alcoholismo también  se relacionaron significativamente con la baja alfabetización. Las puntuaciones más altas de alfabetización en salud se relacionaron con buenas habilidades cognitivas, incluyendo orientación, fluidez verbal y memoria.  La asociación entre la educación en  salud y mortalidad no varió significativamente en función de la edad, sexo, etnia, educación o enfermedades preexistentes (p> 0,05).

A pesar de que se desconocen las causas exactas de que la falta de alfabetización en salud empeore el pronóstico de los pacientes de más de 50 años, no cabe ninguna duda que los profesionales debemos incrementar nuestros esfuerzos  para mejorar la educación sanitaria de nuestros pacientes. Internet, las redes sociales y los medios de comunicación pueden ser herramientas, ahora imprescindibles, para conseguir ese objetivo prioritario.

También lo pueden ser publicaciones como Libro Blanco de los e-Pacientes o El paciente inteligente un manual del usuario de los servicios sanitarios públicos y privados que responde a la mayoría de preguntas que se hacen los ciudadanos cuando se enfrentan a un problema de salud en tiempos tan difíciles como los de la actual crisis global.

A pesar de las enormes dificultades que vive nuestro SNS y el desánimo que reina entre los profesionales, debemos esforzarnos para mejorar la educación sanitaria de nuestros pacientes y no flaquear en ello porque el éxito  no es más que  es el fracaso superado por la perseverancia.

Los ricos y la sanidad

Los ricos y la sanidad por Diego de Miranda

Construir o mantener un Estado de Derecho es una labor muy parecida a hacer encaje de bolillos. Sus artífices, cual encajeras, precisan unos conocimientos muy cualificados de la materia que tratan; pero fundamentalmente, necesitan que el sentido común guie sus constantes y laboriosos quehaceres. Si un hilo que la encajera hizo nacer en el primer alfiler se desliza hacia el grupo de los últimos, el encaje quedará desgraciado, salvo que llegue alguien muy experto y paciente capaz de deshacer lo hecho y rehacer el trabajo, lo cual es una perdida de tiempo , de dinero y de energía.

En el mundo legislativo ocurre otro tanto, si convertimos las tasas en contribuciones o las cuotas y cotizaciones en impuestos, llegará un día en que todo el sistema de las finanzas públicas habrá perdido la lógica, apartándose  con ello del sentido común. Cuando esto ocurra nuestra capacidad de crítica, de queja  o de reproche habrá desaparecido en tanto que habremos perdido la referencia, el valor entendido, la regla común de medir. Será la consagración de la arbitrariedad y todos quedaremos deslavazados e indefensos frente al Estado.

                En este contexto de degradación del Sentido Común, cabe enmarcar la política llevada a cabo por los últimos gobiernos sobre Seguridad Social y el actual debate sobre si los más ricos deben contribuir con mas caudal al sostenimiento de sistema sanitario. Seguir así ahondaría en la trasformación del inicial sistema de cotización por un sistema fiscal puro y ahora, según la propuesta, en un sistema  híbrido y coercitivo, desapareciendo el concepto de “seguro de enfermedad” y el de servicio público financiado con impuestos. Con las nuevas propuestas llegaríamos a que la gente con menos ingresos no pagaría y los que cuentan con más medios correrían con la financiación del sistema, provocando en los primeros – y muy posiblemente en el propio sistema- la sensación  de hallarse en un sistema muy similar al de la beneficencia pública. La sensación que tuviesen los contribuyentes activos tampoco sería muy favorecedora de un correcto entendimiento social.

                El sistema de seguridad social fue el fruto de una constatación: Una enfermedad grave arruina vida y haciendas; pero no todos caemos en ella. A partir de ahí un cálculo estadístico permitió crear un seguro mediante el cual todos pagamos una cuota pequeña para prevenir un riesgo grande. Esa es la base del Seguro de enfermedad: a igualdad de riesgos, igualdad de cuotas. La constatación de que determinadas profesiones aumentaban el riesgo hizo aparecer las mutualidades y la cotización adicional por enfermedades profesionales y accidentes de trabajo. Ello es una prueba de la ya secular creencia en que frente a la enfermedad todos debemos ser iguales. La diferencia de cotización en base a los ingresos por trabajo que hoy existe se debe a la diferencia en la cuantía de las pensiones de jubilación o invalidez, lo que  confirma la tesis igualitaria del sistema sanitario.

                Pues bien, pese a lo que dicta la costumbre y el sentido común, determinados políticos abogan ahora por que los más ricos paguen mas por la sanidad, llegando  alguno al sandio nivel de afirmar que Emilio Botín no debe pagar por las medicinas lo mismo que su pobre suegro. Lo anterior supone en ejercicio de demagogia que solo es barata en lo que no es paleta ¿Alguien ha visto a este banquero en un centro de salud? ¿Alguien le ha sorprendido con el carnet en la mano  pillando medicinas gratis en las farmacias de Torrelavega? La gente rica y honesta, paga la sanidad española con creces; en primer lugar cotiza mucho mas que los que tienen salarios bajos, en segundo lugar son bobos y no se aprovechan del sistema: Para enfermedades leves se van a las consultas y clínicas privadas , para enfermedades graves cogen el avión y se van a Houston incluso para arruinarse.

                La bobería de los ricos viene en que no han sido capaces de constatar el efecto que el glamour produce en el Sistema Nacional de Salud. Aparecer en un Hospital público con glamour de rico o de famoso es un pasaporte para el buen trato, desalojo de vecinos incomodos y trato exquisitamente personalizado. Esto ha ocurrido siempre, la enfermedad con fama es más llevadera. Se lo pueden preguntar a aquel cantante cuya costosa operación en América la financió el SAS o a aquel escritor, también andaluz, que recibió un cargo en el extranjero con la sola intención de que pudiese tratar su cáncer, cesando cuando curó. Menos mal que ambos eran socialistas

                Con estos antecedentes yo no apostaría por que ahora con el PP, los ricos corriesen con nuestro gasto sanitario. Estamos expuestos a que nos hagan creer que estamos en la beneficencia y tampoco podríamos evitar que cuando ellos estén en los hospitales nos recuerden de cama a cama que pobres somos y pobres nos moriríamos si no fuese por ellos. Yo creo que es mejor que los ricos-ricos, los famosos y los políticos se vayan a una Sanitas Súper- Guay y que dejen el Sistema Nacional de Salud a gente normal que pague impuestos y tasa normales, administradas por gerentes normales.

Diego de Miranda

nadie me lo había explicado así

Herpes genital

El herpes genital es una infección por los virus HSV-1 o HSV-2 que se manifiesta como vesículas o úlceras en región genital. Aparte de la lesión propiamente dicha los síntomas son muy variables y van desde hormigueo y sensación de ardor con o sin lesiones hasta el dolor y la disuria recurrente. A menudo son asintomáticos. Para el diagnostico se utilizan pruebas como cultivo viral o HSV PCR (detección de DNA viral mediante PCR) o incluso inmunofluorescencia directa. Todas ellas solo son útiles cuando las lesiones son claramente visibles, se debe tomar la muestra en la base de la lesión frotado con un hisopo de dacrón una vez roto el techo en caso de lesión vesicular. La muestra debe trasladarse en un medio  adecuado de transporte viral para la prueba que se va a realizar. Debido a la mayor sensibilidad de la PCR esta es la prueba preferida cuando esta disponible.

El 70-90% de las personas con VHS-2 y el 20-50% con VHS-1 genital tiene un nuevo episodio en el primer año. Las recidivas se suelen espaciar a lo largo del tiempo, siempre más numerosas en los casos de VHS-2 que en los de VHS-1, aunque el 25% de los pacientes sufre un aumento en las recidivas después del cuarto año de infección. Las recidivas pueden ser asintomáticas o tener una sintomatología similar a la de la primoinfección pero de menor gravedad, sin síntomas generales.

Folleto  CDC en PDF

Hipotiroidismo subclínico

La glándula tiroides, una glándula con forma de mariposa, de unos 5 centímetros de largo, ubicada justo debajo de la laringe, produce hormonas responsables del metabolismo (cómo el cuerpo usa la energía). La glándula hipófisis, ubicada en la base del cerebro, secreta la hormona estimulante de la tiroides (thyroid-stimulating hormone, o TSH), que hace que la tiroides produzca y libere tiroxina, la principal hormona tiroidea.

Cuando la función de la tiroides está baja, la hipófisis aumenta su producción de TSH para estimular a la tiroides a trabajar más. El hipotiroidismo (función tiroidea baja) subclínico (sin síntomas evidentes) describe una situación en la que la función tiroidea está sólo levemente baja, de modo que el nivel de tiroxina en sangre permanece dentro del rango normal, pero el nivel de TSH en sangre está elevado, lo que indica una insuficiencia tiroidea leve. El hipotiroidismo manifiesto, en el que los niveles de tiroxina realmente están debajo de lo normal, es un problema más grave y puede causar fatiga, aumento de peso, intolerancia al frío, piel seca, y aumento del riesgo de problemas cardíacos.

El hipotiroidismo subclínico se diagnostica con análisis de sangre que mide los niveles de TSH y hormona tiroidea. Un nivel elevado de TSH sin un nivel disminuido de hormona tiroidea indica la presencia de hipotiroidismo subclínico

El hipotiroidismo subclínico puede tratarse con una única dosis diaria de tiroxina. Este tratamiento requiere monitorizar los niveles de hormona tiroidea en la sangre durante algunos meses. No obstante, no es seguro que sea necesario siquiera tratar el hipotiroidismo subclínico en todas las ocasiones.

Resumido del folleto de JAMA en PDF

Versión 2019 en español

El bálsamo del Tigre

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Respeta las dudas expresadas por los pacientes sobre sus medicamentos

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 El bálsamo del Tigre

El bálsamo del tigre: pomada a base de ingredientes herbales, de venta en farmacias

Roberto Sánchez.

Médico de familia. Madrid.

robertojosesan@yahoo.es

Era yo residente y rotaba en pediatría, en uno de los mejores hospitales pediátricos del país. Salió el catedrático y jefe de servicio en traje y corbata a exponer el caso. Se trataba de una niña china que había sufrido una quemadura corporal muy extensa por un mecanismo de acción que no recuerdo. Tenía importantes lesiones en la piel. Sus padres, que no hablaban castellano, acudieron a Urgencias. Nada más verla los profesionales opinaron que había que ingresarla. Los padres preguntaron acerca del tipo de tratamiento que se le iba a aplicar y les dijeron que habría que verlo, pero que sería médico y probablemente quirúrgico.

Entonces, los padres decidieron optar por pedir el alta voluntaria, ya que preferían tratarla conforme a los preceptos de la medicina china. Como la niña estaba grave, se procedió al ingreso por orden judicial.

Los padres insistían en que estaban en permanente contacto con médicos chinos y que el remedio que había de aplicársele era un producto que se denominaba “bálsamo del tigre”. Los días que siguieron fueron un infierno, con tiras y aflojas entre la familia y los médicos, mientras la niña permanecía ingresada. Las autoridades judiciales se pronunciaron acerca del obligatorio ingreso, pero no acerca del tratamiento, en una situación que dejaba desprotegidos a los profesionales frente a las insistencias de la familia. Se consiguió una traductora y los padres reiteraron el deseo de llevársela a su país, petición que fue denegada por parte de las autoridades judiciales. En el servicio correspondiente se había valorado el caso y se había decidido que se iba a comenzar con un desbridamiento quirúrgico en gran parte de la superficie cutánea, para permitir que la nueva piel que creciera mudara a la muerta y quemada.

Cuando se comunicó la decisión al padre, éste expresó su clara intención de suicidarse, porque la niña, según él, debía ser tratada con el bálsamo para poder salvarse.

El jefe de servicio, metiendo barriga y sacando pecho, cuando acabó de narrar los hechos objetivos dictaminó delante de los asistentes: “a mí si no me fuera nada en ello les diría: ahí tienen a la niña, hagan ustedes lo que quieran. Si se quieren ir a China, váyanse, si le quieren dar el bálsamo en vez de nuestro tratamiento, dénselo; mientras que a mí no me impliquen. Pero en el momento en que la niña está bajo la tutela judicial la responsabilidad es mía y el que se está jugando el pellejo no es sólo la niña, sino yo también, y se tiene que hacer lo que yo diga.”

Estaba una adjunta joven a su lado que había estado también en el equipo médico del caso. No había dicho nada en toda la exposición. Se abrió el coloquio y fue muy interesante, ya que había en la sala gente de la medicina y de la justicia. Al final de todo, la adjunta cogió el micro y pronunció unas palabras que todavía recuerdo, aunque hayan pasado dos o tres años de aquel día: “Yo sé que fue un caso difícil […] pero en aquellos días, hice un esfuerzo por ponerme en la piel (nunca mejor dicho) de los padres […] viviendo en un país diferente, sin entender su idioma […] viendo a su hija en esas condiciones […] Yo viajé el año pasado a China, por vacaciones, con mi hijo, que tiene cuatro años […] me imaginaba qué es lo que hubiera pasado si le hubiera entrado un dolor abdominal, le hubiéramos llevado a un hospital, nos hubieran dicho que tenía una apendicitis y que le iban a tratar con unos remedios naturales chinos y yo les hubiera dicho que me quería ir a mi país, porque yo no creía en ese tratamiento, yo sabía que la cirugía era lo óptimo y me hubieran dicho que por orden judicial estábamos obligados a acatar sus órdenes […] a lo mejor también les hubiera amenazado con suicidarme como el padre de la niña china.”

 Moraleja:

El manejo de situaciones en las que la voluntad del paciente y el criterio del médico difieren, en torno a un fármaco, son frecuentes en la consulta.

En vez de dejarnos superar por ellas, debemos verlas como una oportunidad de poder afianzar la relación médico-paciente. Ya no vale con echarle la culpa a la publicidad, a la televisión, a la industria farmacéutica, a la prensa, a la sociedad, a las peluqueras, a las marujas o a las vecinas.

Se exige una actuación firme, pero también flexible. En la adecuada combinación de ambas radica el éxito. Motivar cambios de conducta y cambios de opinión no es nada fácil. Pero ser médico de familia tampoco lo es. Del éxito en esas batallas se deducirá el éxito de nuestra práctica. Para lograr la “victoria” sobre el paciente se debe tener prestigio dentro de la comunidad, se debe saber empatizar, se debe haber tenido una relación médico-paciente a lo largo de un tiempo mínimo, se debe ser un gran comunicador y se debe tener algo de tiempo para conversar en consulta. No se trata de vencer, sino de convencer.

Es habitual que el paciente que se siente “arropado” por su médico no salga a buscar la salud fuera de la relación. Igual que la mujer que se siente satisfecha con su marido no tiene que buscar ninguna aventura fuera del matrimonio, y viceversa. Dicen los psicólogos que un método de éxito entre las enfermeras, para que el paciente durante una estancia hospitalaria no moleste mucho con llamadas innecesarias, es decirle el primer día: “Hola, fulano, soy mengana, su enfermera. Mire, con este botón siempre que nos necesite nos puede llamar. Llame cuando lo necesite, sea la hora que sea.” Si no se le dice nada, el paciente llamará mucho más, sólo porque le subyuga la inseguridad de que no haya nadie al otro lado si necesita algo.

Cuando me enfrento a esas situaciones, pienso que yo también tenía mis ideas sobre muchos aspectos de la Medicina y que cuando oía de algunos de mis compañeros planteamientos diferentes a los míos me sentía receloso de ellos. Andando el tiempo, leyendo, estudiando, me he dado cuenta de que tenían razón sobre algunas cosas. Pero he tardado años en verlo. Y eso que soy médico.

Ser médico de familia puede ser fácil o difícil. Hay aspectos del ejercicio, como la prescripción prudente, que parecen poco importantes o que no son “populares”. Pero ésas son las acciones genuinas del médico de familia. Si no lo hace él, no lo hace nadie.

Roberto Sánchez para Inicativa por una prescripción prudente

A no ser que en el documento figure lo contrario este trabajo se encuentra dentro de la Iniciativa para una Prescripción Prudente por Varios Autores sujeta a una licencia Creative Commons un Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported (CC BY-NC-SA 3.0)

Pastillas para no soñar

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No cedas de forma precipitada y poco crítica a las peticiones de los pacientes, especialmente con los medicamentos que conocen por la publicidad
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Pastillas para no soñar

Asunción Rosado López
Médico especialista de Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud San Andrés. Madrid
arosadox@gmail.com

Si lo que quieres es vivir cien años
no pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
olvídate de esa mujer.
Deja pasar la tentación
dile a esa chica que no llame más
y si protesta el corazón
en la farmacia puedes preguntar:
¿Tiene pastillas para no soñar?

Joaquín Sabina. 1992: De Física y Química

.15 de Noviembre. 9:00 h. Centro de Salud San Antolín, en la periferia de nuestra ciudad

Los pacientes comienzan a aglomerarse mientras el médico prepara sus cosas para iniciar la consulta.
Se toma su tiempo con cada uno de los asistentes, atiende sus demanda y comenta sus planes de estudio, tratamiento, etc.
Va pasando la mañana y lo que hasta ahora era paciencia, comprensión, charla y amabilidad comienza a brillar por su ausencia. Cada persona, con su drama o sus miserias a cuestas… nadie sonriendo y dando las gracias porque ya se encuentra mejor… El doctor no quiere apresurarse, quiere tomarse su tiempo, pero no es posible, uno detrás de otro, ¡rápido, que se acumulan en la sala de espera!

En ese punto álgido de la mañana acude, como semana sí semana no, la Sra. Carmen que, a sus 85 años, sigue conservando todo su “poderío”

– Doctor, vine la semana pasada y sigo igual. Claro, si me cojo este catarro tan grande y solo me da las pastillas que valen para todo -enseña un cartoncito de paracetamol-
“las de siempre” no voy a mejorar. Tengo una tos que me tiene acobardaíta, sí, ya sé que me dijo usted que me duraría unas semanas pero esto no puede ser!, me da hasta vergüenza ir por la calle. Así que quiero que me mande estas pastillas para la tos, que me ha dado mi vecina.

– Pero mire Carmen, usted no debe….

– No Doctor, me las tiene que dar porque no puede ser que esto se vaya a curar solo con el paracetamol y el médico de mi amiga se las dio y mano de santo

– Ya, pero tiene usted que tener en cuenta que…

– Doctor, que son solo unas pastillas para la tos, que yo no sé qué le pasa a usted que antes siempre nos mandaban de todo e incluso nos ponían inyecciones para el catarro y ahora se ha puesto de moda no recetar nada y eso, que parece que las tiene que pagar usted doctor, que ya que no me manda las de chupar de siempre por lo menos que me dé usted estas de mi amiga que si su médico se las dio que serán buenas y bla bla bla bla bla bla bla bla bla

El doctor, mirando disimuladamente su reloj:
– Mire Dña. Carmen, mire… déjelo. ¿Quiere usted las pastillas? Pues tome las pastillas!!!!!

5 de Diciembre a las 8:30 de la mañana; la primera, en la misma puerta de la consulta, Dña Carmen
– Perdone doctor, no tengo cita pero es que solo quería decirle una cosa… Verá… que ya le dijeron mis hijos que he estado ingresada… Que se me atascó el intestino, que casi me tienen que operar… Y que me han dicho en el hospital que probablemente fue por las pastillas para la tos… Lo siento, doctor, ojalá le hubiera hecho caso y no hubiera insistido tanto. La verdad, a veces nos fiamos más de lo que nos dicen por ahí que de los médicos… A mí ya no me volverá a pasar…
Al no estar en España autorizada la publicidad directa al consumidor un paciente nunca acudirá a nuestra consulta solicitando un medicamento que ha visto anunciado por la tele o en una revista. Existe sin embargo, otro tinglado que sustituye muy bien al publicitario y que es fruto de la idiosincrasia española: socializamos estupendamente nuestras enfermedades y achaques y somos muy dados a recomendar curas y remedios a nuestro prójimo con el único argumento de “que a mi me fue muy bien”. Pensamos que estamos dando un buen consejo sin pensar que ello pueda ser perjudicial o contraproducente.
La legislación sobre medicamentos, o mejor dicho su (escasa) aplicación, ayuda bastante ya que España era, hasta hace poco (y en muchos casos sigue siendo) uno de los pocos países donde puede conseguirse prácticamente cualquier medicamento sin la “obligatoria” receta médica.
Por otro lado y como prestación de nuestro sistema sanitario las medicinas son gratuitas para una parte importante de la población. El propio sistema, ha hecho al paciente consciente de sus derechos, pero olvidó señalar que recibir un determinado fármaco no es una cuestión de “derecho” sino de indicación terapéutica. El acto de la prescripción y la receta médica están degradados, regulado con objetivos de control y contabilidad del gasto, la carga de trabajo que ocasiona y la sinrazón de su mecánica, deprecian ese acto a un mero trámite burocrático. Se separa del acto clínico y esto conlleva que pacientes y médicos minimicen su importancia. No es de recibo que una parte importante de las consultas de los médicos de atención primaria sean todavía la repetición mecánica de recetas y tampoco es lógico que los pacientes acudan (o tengan que acudir) al médico con este único motivo.
Con estos mimbres no se puede hacer más que un cesto en el que el médico de familia cae sin remedio. Si uno se opone a extender la receta de un medicamento “muy eficaz” recomendado por la amiga experta, adelantado por el farmacéutico y avalado por la experiencia colectiva popular, necesita algo más que siete minutos de tiempo y la confianza del paciente para poder argumentar su negativa.
Se establece un círculo difícil de romper: el paciente toma muchos medicamentos porque se los prescribe un médico sobrecargado incapaz de discriminar y éste prescribe mucho porque piensa que es lo que sus pacientes esperan de él ya que no puede ofrecerles una atención de más calidad.
Para romperlo se necesita atacar algunas de las causas que se han expuesto y muchas cosas más, una de ellas se repite con asiduidad en los ambientes profesionales: la educación sanitaria de la población. Estamos de acuerdo ¿pero solo de la población? Puede que no sea suficiente, también se necesita que los médicos pasen un periodo de reeducación, o de desaprender –tan de moda hora- donde se recupere el verdadero sentido de esta importante pieza del acto médico, del valor de cada receta que extendemos, de las indicaciones de los medicamentos, de su beneficios pero también de su capacidad para crear problemas. En definitiva de una prescripción profesional y prudente.

Conclusión y Moraleja grafica:

Asunción Rosado López para iniciativa por una prescripción prudente.

Viñetas de Monica Lalanda. Foto: Cartoncillos aportados por una paciente.

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A no ser que en el documento figure lo contrario este trabajo se encuentra dentro de la Iniciativa para una Prescripción Prudente por Varios Autores sujeta a una licencia Creative Commons un Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported (CC BY-NC-SA 3.0)