Etiquetado: analfabetismo sanitario

La baja alfabetización para la salud incrementa la mortalidad en adultos de más de 50 años

por Genís Carrasco autor de El paciente inteligente. Barcelona: Sello editorial, 2012.

La alfabetización en salud (healthcare literacy) se ha definido como «el grado que las personas tienen de obtener, procesar y entender la información básica sanitaria para utilizar los servicios y tomar decisiones adecuadas respecto a sus problemas de salud». La baja alfabetización en salud se ha relacionado con un menor conocimiento de las enfermedades crónicas, una peor salud, tanto mental como física, el uso limitado los servicios preventivos y mayores tasas de hospitalización. Por estas razones, la Organización Mundial de la Salud y las organizaciones responsables de la salud pública en los Estados Unidos y Canadá habían identificado la educación sanitaria como un determinante importante de la salud de la población, pero hasta el momento ningún estudio había permitido establecer que los niveles bajos de educación sanitaria supusieran un riesgo intrínseco de morbimortalidad.

Sin embargo,  el panorama ha cambiado radicalmente con la publicación del estudio de Bostock et al. En su trabajo incluyeron 7.857 adultos mayores de 52 años que participaron en la segunda parte (2004-2005) del Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento (ELSA, por sus siglas en inglés). La evolución de estos pacientes fue monitorizada hasta octubre de 2009. Durante el seguimiento se observaron 621 muertes: 321 (6,1%) en la categoría de alfabetización en salud alta, 143 (9,0%) en alfabetización media, y 157 (16,0%) en la categoría baja. Después de ajustar por edad y sexo, los grupos con alfabetización en salud baja y media se asociaron con un 75% y un 24% más de riesgo de mortalidad, respectivamente, en comparación con el de alfabetización en salud de alta.

La baja educación sanitaria también se asoció con un mayor prevalencia de síntomas depresivos, limitaciones físicas, y padecimientos crónicos, específicamente enfermedades del corazón, diabetes, accidente cerebrovascular y asma. El tabaquismo, la inactividad física y el alcoholismo también  se relacionaron significativamente con la baja alfabetización. Las puntuaciones más altas de alfabetización en salud se relacionaron con buenas habilidades cognitivas, incluyendo orientación, fluidez verbal y memoria.  La asociación entre la educación en  salud y mortalidad no varió significativamente en función de la edad, sexo, etnia, educación o enfermedades preexistentes (p> 0,05).

A pesar de que se desconocen las causas exactas de que la falta de alfabetización en salud empeore el pronóstico de los pacientes de más de 50 años, no cabe ninguna duda que los profesionales debemos incrementar nuestros esfuerzos  para mejorar la educación sanitaria de nuestros pacientes. Internet, las redes sociales y los medios de comunicación pueden ser herramientas, ahora imprescindibles, para conseguir ese objetivo prioritario.

También lo pueden ser publicaciones como Libro Blanco de los e-Pacientes o El paciente inteligente un manual del usuario de los servicios sanitarios públicos y privados que responde a la mayoría de preguntas que se hacen los ciudadanos cuando se enfrentan a un problema de salud en tiempos tan difíciles como los de la actual crisis global.

A pesar de las enormes dificultades que vive nuestro SNS y el desánimo que reina entre los profesionales, debemos esforzarnos para mejorar la educación sanitaria de nuestros pacientes y no flaquear en ello porque el éxito  no es más que  es el fracaso superado por la perseverancia.

a la altura de los riñones

Los pacientes relatan como  «dolor de riñones» a cualquier dolor que aparece en la parte de la espalda que va de la cintura al culo.

Es habitual que muchos pacientes doloridos se refieran verbalmente a los riñones cuando con sus manos señalan claramente la zona lumbar baja espalda3 donde ni por asomo se encuentran, salvo malposición  de estos órganos.

Este malentendido no parece ser el único, según un estudio realizado por médicos del King’s College London titulado
How accurate is patients’ anatomical knowledge: a cross-sectional, questionnaire study of six patient groups and a general public sample y publicado en la revista BMC Family Practice, los pacientes no saben mucho de anatomía topográfica humana, es mas ni los pacientes, ni el público en general demuestran tener conocimientos básicos de anatomía humana. espalda6

Cuando se invito a más de setecientos hombres y mujeres británicos a localizar en un pictograma órganos vitales como el corazón, el páncreas o los riñones se observo que son incapaces de identificar la ubicación de estos órganos. El que más fácilmente se ubica es el intestino (con cerca de un 86 % de aciertos), seguido de la vejiga, mientras que el corazón se sitúa correctamente en un  46% de los casos, seguido de los pulmones y el estómago. Cuando los investigadores compararon los resultados con una encuesta similar llevada a cabo cuarenta años antes, encontraron que no se da una mejora significativa con el pasar de los años.

espalda4Como sugiere un blog dedicado a la difusión científica habrá que regalar camisetas como esta para que la gente aprendamos donde tenemos las cositas 😉