queremos los mejores en todo y no siempre es posible

 Los mejores estudiantes no son los que tienen las mejores notas

de Juan Gérvas Médico general jubilado @JuanGrvas

publicado en Acta Sanitaria el 26 de abril de 2015

Los estudiantes de medicina se seleccionan entre los estudiantes que tienen las mejores notas en los estudios pre-universitarios. En España los estudiantes seleccionados están fuera de la “normalidad”, en el extremo de los que logran un 9 sobre 10. Son una especie de “monstruitos”.
Estos estudiantes no representan la media ni de los estudiantes ni de la población pues, en general, tales notas se logran sólo con una enorme capacidad de sacrificio y auto-castigo que no tiene mucho que ver con los valores necesarios para ser un buen médico, como ternura, sensibilidad, piedad, inteligencia, ética, empatía, cortesía, compromiso, compasión y capacidad de comunicación

Necesitamos seleccionar a los estudiantes de medicina por su capacidad intelectual, pero también por su capacidad para comprometerse a largo plazo con los pacientes y poblaciones y con sus compañeros y su profesión

Estos estudiantes son un grupo extremo, y en el sentido estadístico muy alejados de lo normal. Es un peligro encerrar a estos estudiantes anormales durante seis años en la facultad de medicina y el hospital universitario para que aprendan a responder a las preguntas del MIR, pues acaban siendo un grupo extraño y a-social, muy alejado de lo que precisan la sociedad, las poblaciones y los pacientes. A su anómala selección se suma su anómala formación y, de hecho, en tercero de medicina suelen perder la empatía con el paciente y su sufrimiento

Por supuesto, hay facultades de medicina que han intentado el cambio, como la de McMaster en Canadá, o la de Queensland en Australia, o la de Maastricht (Mastrique) en Holanda

En Holanda se reclutó durante años a los mejores estudiantes mediante un sorteo entre los que querían ser médicos y tenían unas notas medias suficientes. El sorteo tiene la ventaja de que da igualdad de oportunidades a varones que a mujeres, a hetero que a homosexuales, a abstemios que a consumidores de drogas varias, a blancos que a negros, gitanos y otras minorías, a urbanos que a rurales, etc. Con ello se consigue una mejor “normalidad” de la muestra, al menos respecto al conjunto de estudiantes.

Desde luego, al menos cabe el aplicar criterios de preferencia y rechazo. Por ejemplo, no conviene que entren en medicina muchos hijos de profesionales sanitarios (suelen llegar “viciados”). Por el contrario, conviene que entren más estudiantes procedentes del mundo rural y marginal, a los que no les parecerá raro que haya vida en esos lugares alejados del mundo urbano y correcto (y frecuentemente falso).

Necesitamos seleccionar a los estudiantes de medicina por su capacidad intelectual, pero también por su capacidad para comprometerse a largo plazo con los pacientes y poblaciones y con sus compañeros y su profesión. Es clave que sean ricos en los valores necesarios para ser un buen médico, como ternura, sensibilidad, piedad, inteligencia, ética, empatía, cortesía, compromiso, compasión y capacidad de comunicación.

Por supuesto, los profesores y el ambiente deberían potenciar lo innato y para ello también hay que seleccionarlos bien y, sobre todo, contar con una mayoría de médicos profesores que no trabajen en hospitales, en el zoo, y que demuestren ser competentes en la transmisión de dichos valores.

Hay otros mundos en la selección de estudiantes de medicina y es urgente que se conviertan en práctica habitual para seleccionar a los mejores (no a los que sólo tengan mejores notas en los estudios pre-universitarios)

Más importante que el fonendo

por CRISTINA G. LUCIO Publicado en El Mundo 28/04/2015

  • En los últimos años, los médicos se han volcado en la tecnología

  • La comunicación con el paciente no ha recibido suficiente atención

  • Cada vez hay más interés en romper las barreras que la bloquean

Lo primero que pensó Carolina fue que aquel médico era la versión española del Dr. House. Ni una mirada directa, ni palabra de apoyo, ni siquiera un mínimo rodeo en el discurso. Sólo un diagnóstico frío: el feto no tiene latido. Después, mientras las ilusiones se derrumbaban, una frase que sonaba a reclamación: «hay dos opciones para retirarlo, tienes que elegir tú».

Sigue aquí

  1. Poluto

    En mis tiempos de selectividad y facool…las grandes notas se sacaban en su mayoría de dos maneras: los rurales venían inflados como el arroz porque para uno listo que sale del pueblo…le ponían dieces a todo, así volvería algún día como Don “..”. De esos hay cientos, en mi instituto hubieran sido normalitos del montón. La otra vertiente en las ciudades era, que a la hora de examinarte en selectividad no existía sorteo, te asignaban aulas a dedo (multitudinarias si eras de un insti público) donde te “vigilaba” cualquiera o aulas VIP pequeñitas donde estaban los preelegidos de los colegios privados de la iglesia, donde el que vigilaba que no copiases era tu profe de siempre que si te tenía que echar una mano o hacerte una ecuación de una esfera en el encerado para que todos la bordasen no había remilgos.
    Eso en mis tiempos, creo que en Portugal con que seas hijo del cuerpo basta, como aquí con las farmacias.

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  2. Enrique

    Pues si…amigo Rafael
    No queremos “monstruitos” en las consultas. Hoy mismo he tenido a dos estudiantes de 2º de Medicina en consulta y les he recordado que el médico, antes que científico tiene que ser humanista y, si cabe aún más, el médico de familia.
    Tus palabras (calidez, empatía, concordia, acuerdo..) parece que me has leído el pensamiento
    Sigamos creando médicos con capacidad de diálogo y muy muy humanos. El futuro lo agradecerá
    Enrique Martín Rioboó

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  3. Julian

    De acuerdo con la necesidad de empatía y de valores humanos en la relación médico paciente, pero siento un aire de segregación a la inversa, según el razonamiento ¿se deberían excluir de los estudios de medicina a los que tienen buenas notas ?. ¿Se asume que los que tienen buenas notas son unos monstruos, como alguien comenta por ahi? existe varibilidad, es cierto, y en esta variabilidad se han de incluir todas los estratos de la curva como pienso que es la idea original del post. Pienso que no se debería asumir a priori, de que alguien por el hecho de tener buenas notas debe ser excluido, y de que por alguna razón todos los males del trato de los médicos, o los problemas de la relación del médico con los pacientes (que los hay) se deban a que para los estudios de medicina se recluten a los mejores estudiantes. Todos los que tenemos formación científica sabemos que dos hechos que ocurren simultáneamente no necesariamente están relacionados y que especular sobre ello, nos lleva con frecuencia a errar. Pienso que en el problema de la relación médico-paciente, pueden influir otros factores y que en relación a la nota alta de ingreso a las universidades, no es problema sólo de España, en muchos países influye más la oferta y la demanda de plazas de estudio, que ningún otro factor, se usan las notas como un factor de selección, que trata de ser objetivo, si alguien tiene una idea de como hacerlo sin que sea injusto, pues bien, adelante. Estoy seguro que si hubiese una baja demanda de plazas, como estoy seguro de que sucederá, dados los malos salarios que se pagan y las altas exigencias sociales, pues el “problema” planteado de las notas dejará de serlo. Pienso además que si algo falla en la humanidad del médico que sale de las facultades de medicina, se podría deber más factores educativos, de formación en valores, mas con ejemplo que con palabras, que con las notas de los aspirantes. Además pienso que influyen factores personales e individuales, que estarán presentes siempre. De todas maneras se trata de un problema complejo y lo anterior es sólo una opinión a contrastar, y que perfectamente puede estar errada y que la hago pueste es un blog que me gusta seguir, por comentarios con los que suelo estar de acuerdo. Un saludo Rafa, y felicitaciones por tu excelente blog.

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    • rafabravo

      El mensaje que pretender trasmitir el texto no es alejar a las mejores notas, sino utilizar otras medidas de selección que no concentren casi en exclusiva la mejores notas, de tal forma que la muestra de estudiantes de medicina sea mas representativa de la sociedad de la que se extrae. Hay aptitudes deseables para ser un buen médico, que por ahora no se pueden medir ni objetivar. Lo que sugiere el autor, de manera acertada según mi criterio, es incluir ademas de las notas, el sorteo en los proceso de selección, de tal forma que la suerte haga el grupo más heterogéneo y sea reflejo de la sociedad de donde sale y a la que va servir. Es una idea algo revolucionaria y contra intuitiva pero aceptable si desligamos el rendimiento académico del profesional
      Gracias por tu comentario
      Saludos

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      • Julian

        Si algo de eso entendí, pero además hay que saber que probablemente la variabilidad ya se vea en las mejores notas, como comenta alguien por ahí, hay buenas notas de los pueblos que no se comparan con las buenas notas de la ciudad, pienso que entre los que tienen buenas notas también hay variabilidad, basta con acercarse a cualquier facultad de medicina, al menos yo estudié con personas de todos los estratos sociales, en los que fueron utilzados estos criterios de selección. Lamento estar en desacuerdo en éste punto, y mi intención es sólo señalar aristas diferentes ante un hecho objetivo. saludos…

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  4. Miguel Peña

    Todos los sistemas de selección son imperfectos, pero elegimos el menos malo. Tras entrar en la carrera hay seis años para formar al futuro médico, es labor de los formadores, entre otras, el fomentar los valores, y se hace, para conseguir los excelentes profesionales que todos deseamos. Luego la empatía, amabilidad, etc., etc… siguen una distribución aleatoria en curva de Gaus; pero lo más importante es su capacidad como médico, sin ella de poco nos servirá que sea muy amable y empático.
    El hacer cambios en las pruebas de selección es muy delicado, pues se debe medir lo objetivo y medible. No se debe dejar en manos del azar (sorteos), pues el azar es caprichoso, y podría darse el caso que los elegidos no fuesen los más capaces.
    Gracias Rafa Bravo por tu bloc, tiene cosas muy interesantes, aunque no siempre estemos de acuerdo.

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    • rafabravo

      El menos malo ¿por qué y para que?
      Que miden las “objetivas” calificaciones?
      Es es lo que deberíamos pensar antes de santificar un proceso de selección probablemente inadecuado
      El azar es eso azar, sin ir más lejos se utiliza en los ensayos clínicos para crear grupos iguales. Permite distribuir todas la variables conocidas o no, de forma homogénea
      Un cordial saludo

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  5. luisiño

    Un médico debe saber medicina y solo medicina. Y la medicina es muy grande; inabarcable. Cuanta más medicina sepa, mejor médico será. Dejaos de selección y pamplinas; que sepa me – di – ci – na. Desde la potasemia hasta el contexto sociocultural que tiene el paciente.

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  6. Julian

    Todo sistema de selección se basa en objetivos. Es decir ¿qué es lo que se desea? ¿Igualdad de oportunidades para todos? Pues entonces ha de haber una selección por azar sin importar las notas, es más, sin importar si han aprobado bachillerato, luego los defensores de la igualdad dirán que los que no han aprobado la ESO son excluidos afectando la variabilidad y permitiendo el ingreso sólo de los que aprueban bachillerato. Es decir se ha de poner un punto de corte y en un medio académico ¡el punto de corte ha de ser académico!
    Creo en las revoluciones pero pretender hacer una revolución basada en creencias (que es como estamos programados para decidir) puede llevarnos a errar, lo peor de los errores de planificación es que mientras mas nos hundimos en ellos más difícil es aceptarlos. De nuevo un saludo.

    Ahora si, corregido, Gracias de nuevo Rafa.

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    • mariadelmarrodriguezgonzalez

      Totalmente de acuerdo con Juan Gervás. Las facultades están llenas de personas en su mayoría mujeres, que ese es otro tema, con excelentes resultados preuniversitarios. Luego son capaces de devorar montones de apuntes, para lo que su vida social es muy escasa, porque se pasan la mayor parte del tiempo encerrados estudiando. Cuando acaban la carrera tienen muchisimos datos, teoricos y practicos…pero ser médico es otra cosa. Yo sigo pensando que la vocación existe….llámame anticuada… pero creo que hay personas a las que les gusta ayudar a otros, y son especialmente sensibles al sufrimiento, y que quieren aprender a aliviarlo. Pues habría que seleccionar a éstos, con valores añadidos, como habilidades de comunicación…aunque tengan que terminar la carrera en 9 años como mi marido o mi hermano, ambos reconocidos por su humanidad, y entrega en su trabajo. Si no lo hacemos asi, dejaremos en el camino a los mejores, y, lo que es peor, tendremos médicos listisimos, pero como “House”, que no lo quisiera yo ni de médico ni de compañero por nada del mundo.

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