Desidia PDF
Como parece que no se ha entendido muy bien – mea culpa- el post anterior sobre los PDFs voy a intentar explicar el porqué no se deben utilizar los PDFs y sobre todo las causa de mi diatriba.
Alberto Knapp lo cuenta muy gráficamente en una de sus charlas.
Cada vez que surge una nueva tecnología, esta intenta imitar en su funcionamiento y proceso a la tecnología de la que es heredera. Se piensa y se usa esta nueva tecnología en términos de la tecnología anterior.
Como ejemplo los primeros coches a motor diseñados con una estética y materiales (madera) similares a los de los coches de caballos a los que precedieron. Es más, no sé si habrá fijado que estos coches iniciales eran coches sin techo. Aunque los conductores de estos nuevos carruajes no necesitaran blandir el látigo para espolear a los caballos, persistía la idea de que los coches debían ser descubiertos, al menos la zona reservada al conductor. Analogías similares encontramos en las primeras películas que no eran más que meras traslaciones del teatro a la pantalla, la invención de la telegrafía, el teléfono, la radio, o la televisión.
Una vez que la nueva tecnología evoluciona y desarrolla sus propios procesos empieza a mostrar sus posibilidades que serán nuevas y distintas de las que se hacían anteriormente.
Si la representación intelectual que nos hacemos sobre la información y el conocimiento son las páginas de un libro o de una revista académica, nos sentiremos cómodos cuando tengamos delante de nosotros esas páginas, o lo más parecido a ellas: el formato PDF. Muchas personas se encuentran todavía en este estadio, para ellos Internet tiene indudables ventajas, pero la siguen viendo como un inmenso almacén donde colocar y conseguir información, eso sí en un formato confortable y familiar: el PDF, como la telegrafía sin hilos o como un coche sin techo.
Pero las cosas han cambiado y no reconocerlo es peligroso, Internet, ya cuenta con espacios nuevos como las redes sociales o los blogs, la información es ubicua sin que sepamos muchas veces su verdadero origen y se comparte y actualiza automáticamente y a extraordinaria velocidad. En Internet la audiencia es a la vez productora de información, hay un nuevo tipo de mensaje que ya no requiere una estructura estandarizada, ni siquiera de un lenguaje uniforme. En estos casos anclarse en formatos antiguos y poco prácticos, es como esos primeros usuarios de la televisión que “encendían” la tele sin abrir las puertas, porque ellos, a lo que estaba acostumbrados era a oír la radio.
Con otro enfoque Rafa Cofiño en su blog llega conclusiones parecidas a las mías e un impagable post titulado Diario de un procastinador.





