Medicina basada en la evidencia – 3

Medicina basada en la evidencia – 2

Medicina basada en la evidencia – 1

Game over

sobre médicos y pacientes

La nueva OMC no solo se ha hecho 2.0 y ha lanzado al estrellato a su nuevo presidente, sino que también nos da un ejemplo paradigmático, valga la tautología, de cómo en su seno caben todas las sensibilidades, valga la cursilada.

En la página web médicos y pacientes, auspiciada por la OMC aparecen estos días dos argumentos totalmente contrapuestos.

Por un lado una tribuna del inefable Dr. Gérvas arremetiendo una vez más y con la sutileza que le caracteriza, contra las actividades preventivas que pretenden mejorar el futuro sanitario del individuo y de las poblaciones y por la abolición de la maldada frase “más vale prevenir….

Por el otro, y en una sección dedicada a informar a pacientes el Dr Moreno nos indica que «Hay que reiterar que con un control anual rutinario sería suficiente para prevenir, reducir o mejorar con posterioridad las expectativas de los 16.000 nuevos casos de tumores de mama que surgen anualmente en nuestro país». Rebuscada frase que evita pronunciarse sobre mamografías como prueba princeps del “control anual rutinario”, así como de mortalidad, calidad de vida u otras variables y habla de “expectativas”, pero que tiene los mismos objetivos de reforzar la necesidad del control.

Sin olvidarse de: «La autoexploración mamaria es fundamental para, en su caso, detectar cualquier bulto o rigidez acudiendo inmediatamente al ginecólogo, por ello es conveniente realizarla una vez al mes después de cada periodo…»

En fin, ¿suma de sensibilidades dispersas, choque de trenes o empanada mental de la OMC?

optimismo 2.0

Trabajar con un grupo tan homogéneo y a la vez diverso como los pediatras de atención primaria es siempre un placer. Son gente animosa, optimista y entusiasta que han conseguido abrirse un hueco en situaciones difíciles y en ambientes adversos originados incluso dentro de su propio colectivo.

Desde hace tres años y con el incasable Manolo Merino, participamos en las jornadas anuales de la AEPAP con un taller sobre la web 2.0 y pediatría. Dadas las características de la especialidad, el entorno donde trabajan y la juventud de su clientela cualquier herramienta que mejore la comunicación les viene que ni pintada y la web 2.0 parece que esta diseñada especialmente para ellos.

Con toda seguridad, el éxito de estos talleres tenga que ver con estas cosas más que con la capacidad de los docentes. Los pediatras aprenden todas las novedades de la web 2.0 con autentica pasión. No les hace falta sentirse innovadores, neofrikis o discutir si existe la web 2.0 o no. Simplemente aprovechan las nuevas aplicaciones y herramientas para ampliar su formación, dar una buena asistencia a sus pacientes y mejorar el estado de salud de la población que tienen asignada.

Así que gracias a los pediatras-alumnos y este es el material que utilizamos por si a alguien le viene bien

el triunfo de la medicina

conocer al enemigo

Tanto si vas de Avatar o como un renegado más, lo primero que has de conocer es la jerga del contrario, tarea difícil si no cuentas con ayuda. Afortunadamente  hay gente que trabaja sin descanso, y al igual que disponemos de un libro de bolsillo para aprender Na’vi, también encontramos el reciente primer diccionario personasnormales-gestores médicos, escrito en español.

Esta obra editorial de indudable merito se queda algo corta al reducirse a únicamente a cien términos, incluso conociendo el escaso bagaje expresivo del mundo de la gestión, se nos antojan pocos. Igualmente echamos de menos unos apuntes de la historia social y biológica que complete nuestro conocimiento sobre esos especímenes procedentes de una de las lunas de Pandora conocidos como gestores, y con los que estamos indefectiblemente  condenados a convivir.

El médico de la residencia, el del centro de salud y las recetas

El médico de la residencia, el del centro de salud y las recetas. Pirateado sin compasión 😉 del blog Salud y otras cosas de comer

Esta mañana he hablado con una gran amiga que trabaja en un centro de salud de la Comunidad de Madrid. Preguntándome por mi trabajo en la residencia de ancianos, se ha interesado por cómo tengo que hacer para conseguir las medicinas que tienen que tomar los «pacientes». Le he explicado que los medicamentos nos los manda el hospital (actualmente, porque parece ser que va a cambiar pronto el sistema para mejorarlo, claro) y si necesitamos algo que no entre en la medicación hospitalaria, los médicos del centro de salud al que estamos adscritos nos hacen las recetas necesarias (no creo que actualmente sean más de 25).

Ella estaba indignada: cada 2 meses tiene que hacer unas 800 recetas (ese es el número que ha repetido varias veces) de todas las medicaciones de la mitad de una residencia a su cargo (la otra mitad es para su compañera). En muchas ocasiones, según me ha contado, no está de acuerdo con las prescripciones del médico de la residencia, o no sabe para qué se ha utilizado tal o cual antibiótico o ve excesiva la supuesta dosis de algún fármaco. Se harta de pedir explicaciones al nombrado médico que no reciben respuesta satisfactoria. Por supuesto, el médico de la residencia se harta de sentirse fiscalizado y examinado cada vez que considera oportuno una medicación concreta y no quiere explicar más a la médico del centro de salud porque está claro que si pone un antibiótico a un «paciente» es porque lo necesita.

Un problema que las administraciones no solucionan y que lo único que logran es que nos enfrentemos los compañeros entre nosotros, porque por descontado, cada uno tiene su versión y su razón en este desencuentro.

Publicado por Aura en domingo, enero 17, 2010

nosotros no fuimos

En el blog de Kevin MD plantea una cuestión interesante How can doctors stop drugs prescribed by other physicians that are no longer effective que trata de ver como se prolongan tratamientos que en un principio pudieron estar indicados, pero que más tarde, por circunstancias diversas, el motivo de su indicación desaparece, o se hace muy cuestionable. Pone dos ejemplos algo extremos y como comenta Jokin fracasa a la hora de cerrar o encauzar las ideas abiertas, aunque es un buen punto de partida para abordar un asunto como la polimedicación (innecesaria) tan frecuente en atención primaria.

Ancianos con una expectativas de vida mucho menor que los presuntos beneficios que le van a producir fármacos antihipetensivos o hipolipemiantes que toman con rigurosa puntualidad. Pacientes con antidiabéticos de última generación o incluso insulina, diagnosticados de diabetes por elevaciones casuales y no sintomáticas de la glucemia  y con apenas tienen tiempo para que se desarrolle una complicación vascular,… y así podríamos continuar.

Resulta paradójico que el tratamiento de personas con cortas expectativas de vida en lugar de simplificarse como sería lo natural, se complica ad nausean por mor de de una atención fragmentada. Pero así es la realidad, son situaciones sobrevenidas en las consultas del médico de familia, que no por habituales son más fáciles de solventar

Otra interpretación que se le podría dar al titular (la tentación desaparece cuando se lee el comentario completo) es la de si se debe continuar con la medicación prescrita por otro médico, cuando no estás de acuerdo con ella, Este tema  fue recurrente en los años duros del control de  gasto farmacéutico, cuando los “controladores”, ante la razón o excusa del importante porcentaje de prescripción inducida, insinuaban que podíamos-debíamos- hacer el cambio en las prescripciones de nuestros colegas (de mas caros a menos, de medicamentos de marca a genéricos y etc.) . Por convicción, temor o falta de  personalidad o argumentos, se apoyó en menor o mayor grado estas medidas que se fueron diluyendo con el tiempo  gracias, en parte,  a su éxito.

Pero hete aquí que el gasto se dispara de nuevo y aparecen unos nuevos controladores 2.0 (¡bueno es un decir!) con ordenadores, listados (¿data mining?) y aparente buen rollito pero con los mismo viejos objetivos y las misma viejas triquiñuelas. Si embargo los tiempos han cambiado, poca autoridad moral en el tema de prescripción le queda a una administración sanitaria que ante la presión, ha recomendado, sugerido, propuesto cuando no obligado,  utilizar medicamentos ineficaces, en pacientes con una enfermedad banal y con factores de riesgo inexistentes. Como nos va decir una administración que cambiemos un tratamiento, cuando nos fuerza (pongamos que hablo de Madrid) a continuar acríticamente los tratamientos (im) puestos en urgencias o consultas especializadas.

El año pasado conceptos como la medicina basada en la evidencia o el uso racional del medicamento, saltaron por los aires; que conste que nosotros no empezamos………………

Dedicado a la princesa Asun Pink uno de los más preciosos elementos de la Alianza Rebelde.