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Los riesgos en las residencias de la Comunidad de Madrid. Necesidad de un debate urgente que cambie la situación actual.

En ese blog hemos recogido en varias ocasiones el problema de las residencias de mayores en la Comunidad de Madrid y su relacion con la atencion primaria, haciendo hincapié en la desastrosa organización por parte de los responsables políticos de la sanidad y asistencia social madrileña. Por ese motivo era lógico que recogiéramos este articulo de Joaquín Morera que abunda en lo comentado y muestra que a pesar del paso de los años el problema sigue igual: sin solución.

Los riesgos en las residencias de la Comunidad de Madrid. Necesidad de un debate urgente que cambie la situación actual.

Joaquín Morera Montes. Centro de Salud “Mirasierra”. Área Norte. SERMAS

No podemos mirar por más tiempo hacia otro lado.

Son tantos los problemas y tantas las incongruencias que se producen en la atención a los pacientes ingresados en residencias desde hace años que, ante la dificultad de resolverlas, siempre se ha eludido un autentico debate entre los actores implicados y nunca se ha llegado a soluciones satisfactorias que sirvan para dar una correcta atención. Muy al contrario, a pesar de la buena voluntad de muchos profesionales, tanto de las residencias como del sistema público de salud, la desconexión, la descoordinación y los intereses diferentes y en ocasiones contrapuestos han dado lugar a una situación insostenible y llena de riesgos que estoy dispuesto a denunciar públicamente con el único interés de llamar la atención para que se busquen y establezcan mecanismos correctores.

Nos llenamos la boca con “calidad de atención”, “incidentes de riesgo”, etc, pero cuando se describen y se denuncian las deficiencias en la atención y las situaciones de riesgo que se provocan en la atención a pacientes ingresados en residencias solo se ponen parches, no se apuesta por verdaderas soluciones.

La mayoría de las residencias o son privadas o tienen conciertos con la Comunidad y son atendidas por profesionales contratados de forma privada por las propias residencias. Los pacientes son adscritos a médicos del sistema público para, fundamentalmente, disponer de las funciones administrativas que requieren (dispensación de recetas, informes para solicitud de ayudas, certificados oficiales, etc.). A pesar de que los médicos del sistema público, en la mayoría de las ocasiones no son quienes atienden a los pacientes en las residencias y no ser los prescriptores ni quienes solicitan interconsultas con otros especialistas cuando se precisa ( lo hace el médico de la residencia), son sin embargo los “responsables” del consumo de medicación y de otros recursos sanitarios (transporte, derivaciones, etc.) de cada paciente, y son evaluados y juzgados por ello por sus respectivas Gerencias.

Cada Comunidad Autónoma ha regulado de forma diferente los requisitos que debe reunir el personal que trabaja en una residencia. En la Comunidad de Madrid, según el artículo 16 de la Orden 766/1993, de 10 de junio, de la Consejería de Integración Social, por la que se aprueba el Reglamento de Organización y Funcionamiento de las Residencias de Ancianos que gestiona directamente el Servicio Regional de Bienestar Social., actualizada el 4 de diciembre de 2008, en las residencias: Existirá un Equipo Multiprofesional integrado principal pero no exclusivamente por profesionales de este Área, que asumirá la tarea de seguimiento integrado e individualizado de la evolución del residente, y las consiguientes propuestas sobre los niveles y modalidades de asistencia que haya de recibir.

Teniendo en cuenta estas normativas especificas para residencias y médicos de las mismas (ver documento completo) voy a relatar las deficiencias y los riesgos que se producen en 7 residencias asignadas al centro de salud donde trabajo, con un total de más de 1000 pacientes ingresados en ellas, algunas totalmente privadas, otras con diversos acuerdos con la Comunidad de Madrid y otras de pleno control y gestión por parte de la Comunidad. Los pacientes ingresados en algunas son mayoritariamente disminuidos psíquicos, en otras pacientes muy complejos por limitaciones físicas y psíquicas postraumáticas graves y en otras fundamentalmente ancianos con patologías crónicas.

Quiero destacar que no son residencias pequeñas con 20 ó 30 pacientes ancianos con las patologías crónicas esperables en ese rango de edad, son residencias con gran número de pacientes (más de 100) y donde se atienden patologías especificas graves que requieren del tratamiento y atención por personal especializado, tanto médico como de enfermería o auxiliar, especialmente por dar atención a pacientes con paraplejias, tetraplejias, importantes enfermedades neurológicas degenerativas, disminuidos psíquicos graves o demencias con graves deterioros funcionales.

Por ello, todas las residencias de nuestra zona disponen de personal sanitario propio y, dependiendo del número de ingresados, la mayoría tienen sus propios médicos. Una de las residencias está “nominalmente” dividida en 2 secciones (disminuidos psíquicos y ancianos) y a pesar de tener más de 100 residentes en conjunto no disponen de personal médico. La residencia de la Comunidad, casi en su mayoría con disminuidos psíquicos graves (cerca de 120) dispone de médico propio, aunque no se suple su ausencia en periodo vacacional, quedando el control a cargo del personal de enfermería y responsabilizando a los médicos del centro de salud de la atención a demanda que pueda surgir en ese tiempo. (Esto último ha sido comunicado y denunciado ante la Comunidad y la Gerencia de Atención Primaria en varias ocasiones por el déficit de control que supone para pacientes institucionalizados con graves patologías crónicas).

¿Qué papel jugamos los médicos del Centro de Salud? En principio facilitamos el tratamiento, hacemos las recetas y gestionamos la realización de pruebas o el transporte y tramitamos las derivaciones a especialistas que nos solicitan los médicos de las residencias privadas o con conciertos. En cuanto a la atención en la residencia que no tiene médico atendemos la solicitud de cuidados de procesos agudos según nos demanda el personal de enfermería. Los ancianos de esta residencia también pueden solicitar consulta directamente o lo hacen a través de personal de enfermería de la residencia o de sus familiares. El seguimiento de patologías crónicas depende de cada médico del centro de salud que tienen asignado.

En toda la Comunidad existen múltiples residencias con un número pequeño de pacientes, y cuando es así especialmente son ancianos. Sería muy interesante conocer realmente el grado de seguimiento de sus patologías crónicas cuando la residencia no tiene médico y es atendida exclusivamente por los profesionales del Centro de Salud.

Por otro lado, por las características de nuestras residencias, nos vemos en la obligación de controlar la medicación de pacientes muy graves a los que, en la mayoría de las ocasiones, no hemos visto en la vida y que son atendidos, controlados y seguidos por otros médicos. Muchos se asignan temporalmente por días o meses, la mayoría de las veces como desplazados y solo tenemos conocimiento de la medicación o suplementos nutricionales que de ellos nos solicitan.

¿Dónde están entonces los riesgos?

El primero es el que se deriva de intentar controlar la medicación pautada por otro facultativo. Esto lleva a un enfrentamiento permanente que en nada beneficia a nadie. Lo razonable es que cualquier prescriptor sea responsable de lo que hace y que no tenga un compañero de su mismo nivel que le esté “enmendado la plana” atendiendo a criterios inducidos por la Gerencia, sin conocimiento de la realidad asistencial en cada residencia. No obstante intentamos establecer buena relación con estos compañeros de las residencias y les hacemos llegar nuestros comentarios especialmente si se ve alguna situación medicamentosa con riesgo. Por poner un ejemplo de la falta de coordinación y entendimiento, los médicos del centro de salud tenemos “penalizada” la prescripción de quinolonas. De estas el 90% está realizada por los médicos de las residencias. Nuestra gerencia nos penaliza a nosotros esta prescripción de la que tenemos muy malos indicadores. Nuestra decisión natural es discutir esta prescripción con los médicos de las residencias pero resulta que en pacientes institucionalizados las quinolonas, según en qué procesos, pueden ser medicamentos de primera elección. Presionados los médicos de las residencias por nuestros continuos comentarios pueden no prescribir el medicamento indicado. Esto no sería un problema si la Gerencia fuese consciente de esta realidad de prescripción en pacientes institucionalizados, o más fácil aún, si cada uno fuese responsable de lo que prescribe y nada más, es decir que tengan sus propias recetas como en otro tiempo tuvieron. Otro ejemplo parecido lo tenemos con la utilización de benzodiacepinas, cuyo consumo es mucho mayor, y la mayoría de las veces justificado, en pacientes institucionalizados.

Otro problema realmente serio en las residencias es la polimedicación, fundamentalmente porque son pacientes muy mayores (más de 75 años la mayoría) y con múltiples patologías crónicas. Entiendo que es bueno y pertinente la revisión de los tratamientos y sus pautas de forma periódica, y es más, soy un ardiente defensor de la deprescripción, del uso racional del medicamento y de evitar la polifarmacia, entre otras cosas porque desconocemos la bondad de la múltiple asociación de medicamentos y de si su realización conlleva realmente beneficios en cuanto a supervivencia y/o calidad de vida. ¿Pero esto significa que tengo que cambiar la pauta de pacientes seguidos y controlados por otro médico y en una institución privada? ¿Cuántos enfrentamientos ocasiona esto con el paciente, si es consciente, con el médico que le atiende y con sus familiares? En diversas ocasiones he solicitado la valoración de discontinuidad de algunos tratamientos para la demencia después de más de 8 años de uso. Nadie se atreve a retirarlo, ni los neurólogos, normalmente porque esto significa una discusión con familiares y dedicar un tiempo extra que probablemente no existe para explicar y convencer de que ya no es necesaria o no es útil la medicación. Es más fácil mantenerla. Como esto se suele hacer en todos los servicios en los que consulta el paciente no es infrecuente que tome más de 10 tipos diferentes de medicación, algunas veces con justificación más que discutible en cuanto a los beneficios que aporta. A toda la medicación habitual, en los últimos tiempos hay que añadir la prevención de posibles carencias (Vitamina D, Calcio, nutrientes, etc).

Ante esto a los médicos de los centros de salud que tenemos pacientes de residencias se nos asigna una papel “controlador” y, o decidimos la solicitud permanente de revisar los tratamientos, o asumimos la polifarmacia vigilando en lo posible la posibilidad de interacciones y posibles efectos secundarios. No deja de ser una duplicidad de funciones con la que tiene establecido el médico de la residencia que por ser el prescriptor debe hacer lo mismo.

Podemos juzgar permanentemente lo que hacen otros facultativos, pero ¿quién controla lo que yo juzgue o diga?. ¿Por qué es mejor mi indicación que la suya? En cualquier caso se podrá establecer una discusión entre colegas, pero no me da más autoridad a mí el hecho de pertenecer al Sistema Sanitario Público.

Como es muy difícil abordar este tema la mayoría de las veces miramos para otro lado, hacemos las recetas que se nos solicitan y punto. El riesgo es para el paciente, quien a más medicación tiene más probabilidad de efectos secundarios, que ineludiblemente son controlados con más medicación, no con la valoración de retirada de medicamentos. Como quiero dar soluciones creo que debería encargarse alguien ajeno al centro de salud de ese control de la medicación y de la prescripción realizada por sus médicos, y no con afán controlador, sino exclusivamente con intención de mejorar la atención que reciben los pacientes ingresados. Si tiene que haber algún control de la prescripción de un médico privado deberá ser realizada por otras instancias (Colegios de Médicos, Unidades de Farmacia de las Gerencias o los organismos que se determinen competentes para ello dependientes de las Consejerías de Bienestar Social o de Sanidad). Cuando se expone esto la respuesta de la Gerencia es “los pacientes los tienes asignados tu y son responsabilidad tuya”. También lo son cuando están ingresados en el hospital y no se me ocurre ir a ver como les están tratando o si la medicación que les pautan durante el ingreso es la correcta. Si cada médico dispone de su propio talonario es fácil pedir responsabilidades de lo que prescribe, y si está en su mano mejorar la prescripción así lo hará sin duda.

Otro riesgo: la historia clínica. Durante el año 2014 la historia clínica se ha situado entre el “Top Ten” de las causas que más incidentes de riesgo han causado en EEUU (fuente: Medscape), especialmente por información incompleta o errónea que da lugar a confusión, en los datos del paciente o sus procesos, además de los ataques informáticos sufridos últimamente en diversas instituciones. El problema que tenemos aquí en el caso de las historias de los pacientes de residencias es enorme.

En muchas de las áreas se indicó que para facilitar y dedicar menos tiempo a la realización de las recetas de los pacientes ingresados en residencias se pusieran los medicamentos que tomaban de forma crónica “a demanda”. En nuestro centro algunos médicos así lo hicieron pero la mayoría los puso como medicamentos crónicos cuando así era, y a demanda o agudos cuando correspondía, aunque entrañaba un mayor tiempo de realización de las recetas. Con el paso del tiempo es imposible saber cuál de los 50 medicamentos o más que puede tener un paciente en su historia “a demanda”, es lo que está tomando. Esto conlleva un peligro enorme de cambio en las pautas de medicación y puede ser una fuente de graves errores, aunque por fortuna quienes facilitan los fármacos en las residencias (enfermeras y médicos) suelen darse cuenta. Esto también implica que cuando el paciente acude al hospital o a otros centros de salud (lo que no es nada infrecuente) es imposible saber lo que toma. La historia se convierte así en un auténtico problema. Además si alguien tiene a bien actualizar el tratamiento basta con fusionar posteriormente la historia actual con las previas para que todo vuelva a descontrolarse.

Buscando soluciones esto solo se resuelve si los medicamentos se hacen constar en la historia como realmente son (crónicos, a demanda y agudos), y antes de cualquier derivación o cambio de domicilio actualizar de forma obligada la historia. ¿Pero como actualizar la historia de un paciente al que no estás siguiendo porque está ingresado en una residencia? La única solución real, por mucho que cueste, es que en las residencias sus médicos tengan o acceso a la historia clínica electrónica o dispongan de modelos de historia clínica compatibles y fusionables con los del sistema público, porque son ellos los que tiene que ir actualizando la historia durante toda la vida del paciente en la residencia.

Como se puede ver los riesgos para los pacientes no derivan, a mi entender, de la atención directa recibida por parte de las residencias, salvo en los casos en que existe evidente falta de personal en relación al número de internos y patologías que atienden. Los mayores riesgos surgen de la duplicidad de funciones, de la imposición de tareas que llevan al enfrentamiento entre instituciones, de la falta de coordinación, de la ausencia de criterios y protocolos de colaboración y de la mala utilización de la historia clínica.

Todo esto no implica que la Atención Primaria se desentienda de la atención sanitaria en residencias. Todo lo contrario. Es que las residencias también son parte de la Atención Primaria, pero con matices, como también lo son por ejemplo los centros de día. Pero no por ser parte de la Atención Primaria son atendidos por profesionales de los centros de salud. Atendiendo a los principios de la Atención Primaria, debemos continuar siendo los garantes de elementos conceptuales básicos, que tienen que ser realidades, como la atención integral, la función integradora o la atención permanente y accesible para todos los ciudadanos, asegurando con ello en todo momento la equidad del Sistema. La atención primaria y la asistencia que realice debe estar por tanto perfectamente coordinada con la que se realiza en las residencias y facilitar en todo caso el objetivo último que es la adecuada atención y de forma permanente de las personas institucionalizadas. Esto en ocasiones implicará tener un papel proactivo y en otras saber “dejar hacer”. Tenemos la misma responsabilidad sobre estos pacientes que cuando están ingresados en el hospital o en un centro de crónicos o de cuidados específicos y tenemos que facilitar que se reciban los cuidados que en cada momento necesiten. Cuando están en residencias pequeñas sin otros médicos que los atiendan toda la responsabilidad será de los profesionales del centro de salud y, en estos casos, habrá que valorar muy bien las necesidades de personal en los centros de salud para facilitar la mejor atención posible.

Se debe afrontar un cambio en la normativa de las residencias, de forma que los recursos que necesitan para dar una atención de calidad queden perfectamente especificados y sean acordes a la realidad y necesidades de cada residencia. No se puede pedir lo mismo a una residencia con pacientes que solo requieren de cuidados mínimos que a otra con asistidos por patologías neurológicas severas. Puede que sea necesario disponer de un comité de evaluación o algo similar dependientes del organismo que se estime oportuno (Consejería de Sanidad o Bienestar Social, Ministerio de Sanidad, etc) que, tras analizar cada solicitud de apertura o renovación determine cuales son los recursos mínimos en cada caso para lograr unos niveles de calidad concretos y posteriormente evaluables.

Creo que los gestores de nuestro sistema de salud tienen mucho de lo que preocuparse si no quieren incurrir en “negligencia de gestión” en un aspecto de la práctica asistencial que es muy importante por número de pacientes, por fragilidad y por necesidad de cuidados de calidad y por expectativas de crecimiento en los próximos años. Hay que dedicar tiempo y recursos para mejorar la atención en las residencias, cambiar la normativa si procede y establecer mecanismos que garanticen la calidad del acto médico y de las herramientas necesarias para ello (facilitar recetas para prescripción, acceso a historia clínica electrónica, adecuación de personal sanitario, etc). Con ello ganamos todos pero fundamentalmente aseguraremos mejor atención a nuestros mayores y a todos los pacientes institucionalizados.

 

La O con un Canuto

La O con un Canuto

por Angel Ruiz Tellez Director de CYMAP (Concepto y Metodología en Atención Primaria) @artcymap,

La accesibilidad sanitaria que un Sistema, un centro o un profesional tiene es la consecuencia del equilibrio inestable de la interacción de presiones divergentes, si no opuestas, entre todos los agentes participantes del Sistema. La simplificación del tratamiento del asunto es el principal problema con el que nos enfrentamos hoy al analizarlo y dar soluciones.

canuto1Nuestros colegas ingleses Ron Neville y Simon Austin tratan el tema (The King Canute GP appointment system BMJ 2014;349:g7228) apoyados en la lección que aprendió o que enseño, según versiones de la historia, Canuto el Grande, nacido el año 995. El Rey Canuto II de Dinamarca, también logró ser Rey de Inglaterra en el siglo XI, como consecuencia de las invasiones vikingas por los mares del norte. Al parecer nuestro rey, tan poderoso era, quiso retar a los mares, en la versión del artículo, sentado a la orilla del océano y ordenando al mismo que detuviera el avance de la marea. La historia acabó en un buen remojón.

 Canute el Grande es recordado sobre todo por ser el rey que intentó detener las mareas. Cuenta la leyenda que sus cortesanos le decían que su poder era tan grande que incluso las fuerzas de la naturaleza le obedecerían. Así que el monarca colocó su trono en la orilla del mar y ordenó a las olas que retrocedieran. «Cosa que, por supuesto, no hicieron». Según la interpretación más habitual, que parece ser que no es la más correcta, la moraleja es que aquel que se termina creyendo todopoderoso termina haciendo cosas que van de lo ridículo a lo monstruoso».

Estos colegas, presos de la incomodidad de la contención de la demanda, de las listas de espera en primaria, de la tensión diaria por la negociación continua con los pacientes para solicitar una cita, y hartos del estrés y la insatisfacción del paciente, decidieron darle un capotazo al toro de la demanda a puerta gayola, por aquello de que si no puedes con tu enemigo, únete a él. ‘

Si la marea te va a sobrepasar, ponte en la línea alta de la misma’.

Pusieron en marcha la atención al ‘urgente’ o al ‘SinCita’, en un hueco abierto de hora y media (entre 10,30am-12:00), en el que aseguraban la atención sin grandes demoras, para quien lo canuto5solicitara en el día y, en general, atendidos por su médico. Su Centro atendía a una población de 10.300 hab. con 8 médicos (1.287 pacientes/cupo) y estaban ‘colapsados’, como todos, con listas de espera de días para la cita de hoy.

En esta nueva experiencia solo daban, realmente, 3 horas de cita, la cita de las 10:30,  de las 11:00 y de las 11:30. Citaban a un máximo de 20 personas a cada una de esas horas. Al paciente se le solicitaba esperar un poco, al estar 20 citados a la misma hora, a cambio de este ‘nuevo derecho’ ya olvidado de que hoy te viera tu médico. Al solicitar la cita,  se le preguntaba por el motivo de consulta, lo que permitía la priorización según urgencia y, además, si insistían en ser vistos por su médico. Trataban de asegurar que todos los días, para ese ‘pool’, estuviesen accesibles un mínimo de cuatro médicos; seis consideraban lo deseable. En ocasiones tenía pocos pacientes, pero no era infrecuente ‘completar’ la oferta de las 60 citas para esa hora y media, lo que nos da Citas de 6 min (15 pacientes /médico pool /en 90min). Si alguno se debía ausentar, por cuestiones de domicilios, el pool apretaba el paso, con tiempos inferiores por consulta, cuestión que omiten, aunque su inferencia y cálculo es inevitable.

Sin duda, esta experiencia de poner el ‘trono, en la línea del agua alta de la marea’, no podía haber concluido de ninguna otra forma que incrementando la satisfacción del paciente, pues pasaron del 74% (2009-10) al 87% (2011-12) de percepción de acceso al médico elegido, en la “NHS Scotland’s Better Together Survey” y aseguraban, orgullosos, que el paciente había vuelto a poder consultar con su médico, ‘como antaño’.

¿Cómo antaño? El recuerdo es engañoso, pues la neurociencia nos muestra que éste se recrea en las mismas estructuras en las que se fabrica la imaginación.

¿Realmente existió ese tiempo en el que el médico era siempre accesible, siempre atento, siempre dispuesto, cual santo evangelio de San Juan?, o ¿tal vez esas ‘añoralgias’ provengan de un tiempo en el que había poca oferta para poca población cubierta, por tanto poca demanda, el médico tenía ‘igualas’, el hospital se temía, pues las intervenciones eran más cruentas y resolvía menos y la población tenía una templanza ante el dolor y una asunción de la enfermedad y la muerte tan distintas a lo actual?

Es perfectamente razonable, deseable y necesario que cada persona tenga un buen médico de referencia. Es absolutamente crítico. Pero ¿para todo? ¿también para las pamplinas? La Necesidad Epidemiológica es finita, pero las pamplinas infinitas, es decir, las necesidades percibidas, son ilimitadas e incontables como las estrellas del cielo y las arenas del desierto.

¿Qué es lo que puede llenar este nuevo espacio de Oferta? ¿Siempre necesidades sensatas? Posiblemente en la proporción de la realidad, poco de epidemiológica y mucho de banalidad, en la que el ciudadano ya no se reconoce tolerando el dolor, la angustia, la frustración, o la abominable propaganda del Colesterol de nuestro oportunista Marqués de Del Bosque.

Por supuesto que el paciente desea solicitar, no consultar, ¡faltaría más! en esos nuevos 6 minutos, por  razón de sus temibles 201mg/dl de Colesterol, 30 años de Estatinas de consumo diario. Por supuesto, también, que el paciente enfermo de verdad, no quiere esperar 10 días para que su médico le atienda, y desea y agradece ese nuevo acceso.

La solución que dan nuestros colegas es, es … , dejémoslo en es, sin epíteto. Es verdad que han logrado resolver un atasco y una situación profesional penosa, provocada por nuestra idealización de lo Crónico, eso que nos entretiene tanto y que ellos focalizan como consecuencia de la  presión del QOF o ‘Cartera de Servicios Incentivada’, por hacer una traducción cañí, de lo que se suponía que era un Sistema de Evaluación de la Calidad y que realmente se ha quedado en elemento de incremento de la remuneración, sin mejora alguna de la productividad y la rentabilidad, como declara, con cierta amargura, Tim Burr, el Director del National Audit Office, pese a sufrir un incremento del coste de más de 1.700 millones de Libras, en incentivos, por encima de lo presupuestado. ¡Ya era hora que pagaran bien a los primaristas!, aunque sean ingleses. Lo cierto es que consiguieron pasar de 26.000 médicos de Atención Primaria a 30.000 en los cuatro primeros años de la implantación del QOF. El hecho de que el médico, recién licenciado, elija la Atención Primaria, en vez del hospital, por cuestión de sueldo, es una muy inteligente política sanitaria y de Salud Pública, aunque sea por equivocación. Pero retomo el hilo, que divago.

Lo cierto es que, nuestros colegas, han contentado a 2 de las ‘3Ps’ , a costa de un esfuerzo propio. Políticos y Población encantada. ‘Más x Menos’ y ‘Todo x Nada’, respectivamente, a costa de una modificación, aparentemente inteligente, pero que es una inmolación en fascículos, puesto que todo incremento de oferta se sigue de un poderoso incremento de demanda, de difícil reversión, una vez instaurada.

Afirman los autores: “We don’t count the number of patients each GP sees. It’s about quality” ¡Oh, oh!, miedito. Seguro que será Calidad en alguno de los profesionales, pero no en los otros.canuto2

Sabemos de las enormes diferencias, tanto como del 500%, en la relación de Actividad-Coste, entre profesionales.

En otras palabras, la relación entre lo que se atiende y lo que se consume (la Visita es consumo, como lo es la Farmacia, la IT y la Derivación) es opuesta, entre los Excelentes que hacen ‘Mucho x Poco’ y otros que hacen ‘Poco x Mucho’. Por ello sabemos que el tener Lista de Espera en Atención Primaria, para la Cita Espontánea, es algo más complicado de explicar, que lo que indica su propia apariencia.

La experiencia de nuestos colegas scotish es imposible de analizar, más allá de la lógica satisfacción de cliente,- cosa que no son los pacientes -, sin precisar de qué epidemiología hablamos. El análisis es simple. Habría que partir del Nº de Episodios Esperados (que para esa población por cupo sería de unos 12.000 Episodios anuales, la mitad nuevos), y analizar el nº de Episodios realmente Atendidos y Resueltos, con o sin esa experiencia del legado de Canuto Rey. Entonces podriamos hablar con propiedad de lo que es la Lista de Espera, del tamaño de la misma y de la reducción o no de la misma con esta experiencia, pues ha de saberse que hay una paradójica relación inversa entre el nº de Problemas Atendidos y Resueltos y el nº de Visitas, que en esta experiencia se disparan y ‘dejan de contarse’ , porque ‘es calidad’. Está claro que el BMJ ni se desayuna de lo que hablamos.

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La Lista de Espera real, ‘solo’ es el Nº de Episodios NO ATENDIDOS (de los 12.000 existentes) por cada 100 Episodios Atendidos. En la imagen adjunta vemos las diferencias existentes en único centro, aparentemente homogéneo y con ‘buen clima’ o ‘ buen rollito’.

Los que mas alta tienen la Lista de Espera Real pueden tener la consulta ‘vacía’, sin colas. Es congruente y no necesitan experimentos Canuto’s King, porque realmente han conseguido dar baja oferta a sus pacientes, que les rehuyen. También, la más alta Lista de Espera Real, puede darse entre los que tienen una alta frecuentación e importantes listas de espera a las Citas diarias. En este caso será secundario a la repetición de los mismos casos y pacientes, día tras día, con ‘ataques de rendimiento’ (consultas pletóricas de los de siempre). El Experimento Canuto sería aterrador en su caso. Dispararía más aún la hiprefrecuentación.

Lo que hay que hacer es cambiar de Estilo de Práctica, no de Agenda.

La cuestión se vuelve a complicar cuando comienza a reconocerse que en la génesis de la Demanda, ni los profesionales, ni los políticos, ni los pacientes, hoy son los principales actores. (ver más en Innovación para la sostenibilidad del sistema).

El Lobby Médico, fue imperante en la mayoría de las décadas del siglo pasado, pero el invisible y exitoso Lobby de Proveedores, con la Big Pharma a la cabeza, lo es hoy. ¿Acaso creen los lectores en un alineamiento de los planetas para que la informática haya fagocitado el control de la Hª Clínica, la Custodia del Secreto y la Posesión de los Datos, en un negocio milmillonario? Peter Gotzsche, por otra parte, (Deadly Medicines and Organised Crime) nos ha descrito, con precisión de entomólogo, la colonización, hasta la mínima escala del comportamiento profesional, de sus intereses generadores de extraordinarias necesidades de Sobretratamiento y Sobrediagnóstico.

¿Seguro que esos incrementos de oferta, de consultas ‘de calidad’ (de 6 min o menos), van a contener la avalancha de nuevas necesidades sentidas y nuevas expectativas creadas de necesidad canuto4terapéutica?

¿Cuántos minutos hacen falta para poner el Metilfenidato a un niño tocagüevos? ¿Cuántos minutos hacen falta para NEGAR el Metilfenidato a una madre, a un padre, con prisas para quitarse el muerto de encima?

Lo que hay que hacer es cambiar de Estilo de Práctica, no de Agenda.

Sin duda hay que dar un médico de familia, un buen médico de cabecera a cada paciente, pero no a cada cliente, y hay otras formas de hacerlo, que sí que cruzan el Qué (Los episodios Atendidos y Resueltos) con el €uánto (visitas, IT, derivaciones, Farmacia), es decir Más Actividad, sobre más pacientes, con Menos Visitas y Consumos, y que han sido reconocidas recientemente.

A lo mejor la historia del Rey Canuto no es como nuestros admirables colegas la contaron.

Dice la Leyenda, la otra versión, que Canuto el Grande, era tan poderoso y tan temido que solo se acercaban a él para regalarle los oídos con lisonjas, halagos, cobas y alabanzas. “¡Oh Rey!, sois el más grande, el más poderoso, nada hay que os pueda, nada puede desobedeceros”. Cansado de tanta adulación, ordenó a sus oficiales y cortesanos a que situaran su egregio trono a la orilla del mar. Les dijo. “si soy tan poderoso, la marea no se atreverá a mojarme. ¡Océano! ¡Atrás!”. Sus aduladores consejeros no supieron qué decir. El Rey esperó a ser sobrepasado por las olas, para dar una lección a sus súbditos. “Habréis visto que no soy tan poderoso, que el Rey de los mares, que todo lo domina, es para el que tenéis que guardar vuestros temores”. Todos los que le rodeaban miraron al suelo avergonzados.

La realidad se debería aceptar como es, no como creemos o quisiéramos creer que fuera.

La Accesibilidad solo puede medirse sobre base epidemiológica, Episodios Atendidos / Esperados, dividida por el Nº de Visitas y resto de consumos, que es la verdadera Productividad y no seguir empeñados en medidas de Rendimiento (Uso/Tiempo)  que es lo que nos entretiene tanto a gestores y profesionales, a este y al otro lado de la mar Cantábrica.

Si la Visita no la llamas y la consideras como lo que es, una Unidad de Consumo, y no la relacionas con la Actividad Ponderada (Episodios Resueltos en Unidades Relativas de Valor), estarás, seas Directivo, Gestor o Profesional, haciendo la O con un Canuto.

 

 

Investigación amarilla

lancetHace doce años Whelton, uno de los principales investigadores del estudio ALLHAT se lamentaba de que a pesar de ser publicado en una revista importante, alcanzar cierta difusión  y ser bastantes importantes, los resultados de este ensayo no habían afectado a la práctica médica. Por ese motivo los investigadores decidieron «vender» sus resultados empleando técnicas de marketing similares a las que empleaba la industria farmacéutica.

Parece ser que con los años los investigadores médicos se han ido maliciando y adoptando algunas “técnicas” no del todo “elegantes”.

Así lo pone de manifiesto el artículo publicado en BMJ por Sumner et al titulado The association between exaggeration in health related science news and academic press releases: retrospective observational study. En este estudio se comprueba que lo que ellos llaman exageración en las noticias sanitarias está vivamente asociada con la exageración de los comunicados de prensa que los investigadores o sus gabinetes de comunicación, lanzan para dar a conocer los resultados de su investigación.

Tras analizar 462 comunicados de prensa sobre investigación de ciencias de la salud y las noticias asociadas a esta investigación que aparecían en la prensa, encontraron que más o menos un tercio de las notas de prensa contenían consejos exagerados sobre comportamientos sanitarios, establecían relaciones causales que no se podían deducir del estudio original, o contenían inferencias exageradas sobres seres humanos a partir de investigación con animales.

Cuando estos comunicados tenían tales press releasesexageraciones las noticias incluían exageraciones similares, en comparación con las tasas de exageración de noticias sobre investigación con comunicados de prensa no exagerados o neutros. Así mismo se comprobó que los excesos en los comunicados de prensa no parecía que aumentaran la cobertura o el número de noticias.

Se puede ver una análisis detallado y comentado  de ese artículo en la página web del Michigan Risk Science Center por Andrew Maynard. que es de donde se han obtenido las figuras.

Parece que la próxima vez que “echemos la culpa los periodistas” de la tergiversación de una noticia, nos tendremos que fijar en lo que les han contado a ellos.

Más que matar al mensajero, la mejora de la exactitud y rigor en los comunicados de prensa académicos  sería una oportunidad para reducir la adulteración de noticias relacionadas con la salud.

El problema de la sustituciones navideñas

Se puede expresar así:

cartelAP

o así:

pero no es falso (se enteraran los de la @ComunidadMadrid) ni desafortunado (se enteraran los defensores/destructores de la cosa pública)

Simplemente es una realidad de la nefasta forma de gestionar de los cargos sanitarios de Atención Primaria.  ¡ah! y no solo de Madrid, sino de toda (o casi)  España.

sustiCaptura

Levante

Andalucia

Andalucia

5 razones por las que las aplicaciones móviles de salud fallan

Se estima que hay unas 15000 apps médicas en el mercado y según un estudio se espera que este número crezca un 25% al año. Hay problemas que son comunes en el desarrollo de apps tanto médicas como de otra categoría. Sin embargo algunos problemas técnicos, y no técnicos, son únicos para el sector de la sanidad. Alguien que no diseña apps, David Lee Scher, nos ofrece una perspectiva que abarca temas planteados por las distintas partes interesadas en el desarrollo de apps de sanidad y que pueden ser interesantes. Traducido de 5 reasons why mobile health apps fail

  1. La motivación para el desarrollo de una App está equivocada. Con independencia de la elegancia, la facilidad de uso, la experiencia agradable u otra característica de una App de salud, si no se ocupa de un problema especifico, no se considerará útil. Si sólo se monitoriza un parámetro fisiológico o el estado de ánimo de una persona o la recogida de datos el fracaso está asegurado. La gente busca apps de salud (y de la salud en general) en la mayoría de los casos por un problema de salud. Los datos deben ser recopilados y filtrados de forma que se traduzcan en un mensaje para el usuario final, ya sea médico o paciente .
  2. Falta de participación clínica. No quiere decir que los clínicos tengan que ser CEOs 1304-apphazardde empresas de mHealth. Se refiere más bien a la falta de aportación de profesionales clínicos en el desarrollo de la tecnologías aplicadas a la salud. hay procesos que la tecnología adapta a lo que muy bien podría ser un rediseño total alrededor de dicha tecnología (esto es algo bueno ya que numerosos procesos necesitan un cambio) . Estos procesos pueden ir desde la agenda personal de alguien hasta crear la figura de un gestor en los hospitales que asesore a los pacientes en el uso de aplicaciones móviles. No puede ser que una App caiga en las manos de un CIO o de un médico y esperar que sea un éxito, la conectividad de las herramientas mHealth será un aspecto importante en su uso lo cual requiere un flujo de trabajo claro para los datos y mensajes entre médico y paciente. Por todo ello es importante que los profesionales clínicos estén en el equipo de diseño de la tecnología.
  3. No se le da importancia a la usabilidad. Finalizar el desarrollo de una aplicación debe incluir un examen a fondo de la experiencia del usuario. De acuerdo con la guía de evaluación de apps médicas de HIMSS, la usabilidad podría ser definida como ” la efectividad, eficiencia y satisfacción con la que los usuarios pueden lograr una serie de tareas en un entorno determinado”. En este link hay muy buenas presentaciones que discuten el tema del diseño de aplicaciones y la experiencia del usuario.
  4.  No conocer el panorama sanitario. Conocer el panorama de la atención sanitaria es crítico para determinar la estrategia a seguir. ¿Qué tecnologías hay disponibles para abordar el objetivo de esta App? ¿Qué puede mejorarse o añadirse? ¿puede esta tecnología usarse por los interesados? ¿Puede ser que lo mejor sea asociarse con otra compañía para distribuir la herramienta? ¿Es más valiosa la herramienta si se ofrece junto con otra tecnología?
  5. No desarrollar siguiendo las especificaciones reglamentarias. No importa lo impresionante que sea la App si no cumple con las especificaciones reglamentarias (p ej. seguridad: LOPD en España o HIPAA,FDA en EE.UU), si esto ocurre tendrá que ser rehecha con un coste significativo.study-abroad-health-apps2

Resumiendo, escribir código es sólo una pequeña parte del desarrollo de una aplicación de salud, si uno quiere que sea un éxito. hay que verlo como un proceso con muchas capas que requieren atención. Vender una aplicación no significa que se vaya a adoptar su utilización. Vender una buena aplicación mejora las posibilidades de forma espectacular.

Medicina centrada en el paciente (2)

2º caso de un amigo anónimo

La simple gestión de crónicos

Desde que empezó la enfermedad grave y “crónica “de mi esposa, ya va por el decimoquinto….ologo., a lo largo del proceso. Solo dos nos han atendido dos veces.

Cada día es una sorpresa. ¡¡Sorpreeeeeesaaaa!!, ¿Quién te atenderá hoy? Y tú solo te preguntas ¿en qué contradicciones incurrirá con el decimocuarto o con el duodécimo? ¿Soportará, éste, la tensión de una pregunta sobre mi pronóstico, sobre mi supervivencia, sobre mis reparos a la agresividad de los tratamientos, sin descomponerse, sin tambalearse y sin ofenderse?aiser

Hoy en día, ser por ejemplo especialista y profesional, son dos cosas distintas, y ya desgraciadamente, lo único que le pides al sistema es que el técnico sanitario, ya no profesional, sepa hacer bien su trocito de procedimiento, que uno ya se apañará el resto, autodarse las malas noticias, comérselas, readaptar su vida, su vivencia vital, crear sus redes de apoyo, etc, dada la desprofesionalización de este oficio.

Este sistema nuestro es maravilloso, es como un parque de atracciones. Cada día una caseta con un barraquero con sus propias ideas, ofertas y servicios.

Es entretenido.

Medicina centrada en el paciente (1)

1er caso cedido por Mario Acuña

El viernes vino a verme un paciente que atiendo desde hace unos 10 años. Es un señor de 60 años, boliviano, que trabaja en un taller textil como supervisor. Vive con su esposa y tiene 2 hijos casados, uno de ellos le ha dado un nieto. El hombre nunca fumó, pero tiene una EPOC que lleva bastante bien con tratamiento convencional. Sin embargo, cada tanto hace alguna reagudización.

El caso es que este viernes vino a la consulta y me dijo, con ese tono calmo y respetuoso que siempre ha tenido, sin estridencias y con la humildad que suelen tener sus paisanos (intentaré reproducir sus dichos lo más fidedignamente que pueda, en base a lo que fui anotando en la consulta):

«…mire doctor, le he pedido este turno para hacerle un pedido: yo sé que usted es profesor en la universidad, por eso quiero pedirle si puede hacer algo para que los médicos no maltraten a la gente.»

«…hace un mes tuve una bronquitis, estaba con fiebre, tuve que ir a la guardia porque no me sentía bien. Me atendió primero una doctorita, jovencita, que parece que estaba muy apurada, ni me escucho lo que le decía, me empezó a retar porque esto lo tenía por fumar. Cuando le dije que nunca fumé, me miro como burlándose de mí y me dijo que todos los pacientes dicen lo mismo, que a ella no la tome por tonta…»

«… me pidió una radiografía, pero se fue, así que se la tuve que mostrar a otro médico, que dijo que era el jefe de la otra. Otro joven, de no más de 30 años que parecía de mal humor. Le quise dar la mano, pero no me la dio. No me reviso, miro la radiografía, leyó la computadora, le quise hacer una pregunta y me dijo que me calle -que me calle!- mientras el decidía que hacer…»OlderAsianMan_200w

«…me hizo una receta por un antibiótico, me anotó con letra de médico cómo tomarlo y me la dio. Le quise pedir si me explicaba el tratamiento y me preguntó: ´sabe leer o no?´, le dije que sí, entonces me dijo ´bueno, entonces lea´…»

«…mire, doctor -le dije- le estoy preguntando algo de mi salud, no entiendo lo que me escribió, además no sé si tengo que hacerme nebulizaciones o alguna cosa…»

«…me dijo que no tenía todo el día para mí, que me pensaba yo, si creía que era el único sobre la tierra que tenía EPOC, que lo hubiera pensado cuando fumaba, y yo nunca fume! pero no me creyó tampoco, me dijo que si le veía cara de gil…»

Dirigiéndose a mí, me preguntó:

«…Doctor, ustedes le enseñan a los que estudian medicina a tratar bien a la gente?…»

«…mire, yo soy un hombre de 60 años ¿Por qué un niño de 30 cree que tiene derecho a tratarme mal? sin respeto, con malos modales… yo entiendo que pueden estar cansados, pero eso no justifica, yo también estoy cansado y, encima, enfermo, y no maltrato a nadie. ¿Sabe qué? ninguno me miró a los ojos, ni me dio la mano, ni me miró como a una persona. A un perro lo hubieran tratado mejor. No te saludan, no tienen paciencia, no te escuchan… y, sabe, esta no fue la única vez. La otra vez, que consulto mi mujer por otro problema pasó algo parecido, mis hijos me cuentan lo mismo… otras veces que yo también he consultado me han tratado mal así. Qué pasa, doctor?»

«… la verdad que me sentí muy mal, y yo, todavía, puedo hablar con usted y contárselo, pero a cuanta gente que no dice nada la seguirán tratando así… es muy raro esto que le pido?»

 

El hombre es muy respetuoso, dudo que haya generado él alguna situación de agresión hacia los médicos que lo atendieron. No sé si llego a trasmitir en este breve relato la intensidad de esa consulta. El hombre pidió un turno solo para esto, no tenía ninguna consulta clínica, vino a hablar de esto que le pasa con los servicios de salud, que evidentemente lo angustia.

Vergüenza en El Mundo

Medicamentos que matan

Hace 11 años  en el Coloquio Cochrane celebrado en Barcelona, tuve dos grandes oportunidades, una fue la de conseguir el libro Archie Cochrane: Back to the Front, la otra fue la de poder  saludar a Peter C. Gøtzsche, ya para entonces uno de “mis “campeones de la evidencia”.CongrCochr

En aquel momento  Gøtzsche estaba en el ojo del huracán a raíz de un controvertido articulo publicado en Lancet tres años antes (+ la revisión sistemática posterior de la biblioteca Cochrane), donde se atrevía a desafiar el cribado del cáncer de mama mediante mamografía.

Tras la polémica, el tiempo ha dado la razón a Gøtzsche que ilustró toda la pequeña historia del auge y caída del cribado del cáncer de mama en un libro publicado en 2012. No contento con eso, ha seguido escribiendo libros; el mismo comentó que le encanta escribir libros porque en ellos puede escribir todo lo que piensa sin cortapisas de editores, ni otros elementos del establishment médico. El último es Deadly Medicines and Organised Crime: How Big Pharma has Corrupted Healthcare, publicado en 2013 en su versión inglesa y ahora traducido al español, y en cuya presentación en Madrid estuve ayer día 9 de septiembre.

No voy a hacer una reseña de libro ya que ha sido comentado en un editorial de la revista Atención Primaria,  por el profesor Laporte en el excelente blog de la no menos excelente iniciativa No gracias. También se puede encontrar una entrevista con el autor en Médicos sin marca y en el mismo No gracias.

libromedicamentosQuisiera rescatar dos párrafos de los dos prólogos de la edición original inglesa que invitan a la (obligatoria) lectura de este libro a cualquier médico decente, independientemente de que comparta o no la ideología o los postulados de los implicados directamente en esta lucha.

El primero es de Drumond Rennie:

“What´s neededis more Gøtzsche´s evidece-based outrage»

Lo que necesitamos es más Furia Basada en la Evidencia como la de Peter Gøtzsche

El segundo es una llamada de atención de Ben Goldacre citada en el prólogo de Richard Smith:

“…. Los médicos – me incluyo- han acabado viendo como “normales” su relación con la industria farmacéutica. Unas relaciones que la gente entenderá como absolutamente criticables el día que consiga comprender del todo su alcance. En Gran Bretaña, los médicos acabarán cayendo en desgracia ante la opinión pública, como ya ha ocurrido con periodistas, diputados y banqueros, por no haber sido capaces de ver hasta qué punto han aceptado la corrupción.

El monigote no tiene sustituto

Durante años, la atención primaria de la sanidad pública ha seguido un sistema jerárquico piramidal con un modelo de organización curioso, entre lo autoritario en unos aspectos y permisivo en otros.

Este régimen otorga, por ejemplo una libertad casi infinita (luego modulada) en aspectos técnicos de la profesión médica, como el diagnóstico o el tratamiento, pero trata como párvulos a los mismos profesionales cuando se trata de aspectos organizativos o de gestión. Mientras que de puertas para adentro de su consulta, el medico puede hacer prácticamente lo que quiera, fuera es considerado, y así se comporta, como un monigote cuya única función es callar y trabajar.monigote-diplomado

En un centro de salud la capacidad de influir en la organización en general, o en la de la consulta en particular, es escasa. Es imposible, por mucha voluntad que ponga un médico. No puede cambiar el flujo de sus pacientes, la información que se les proporciona, la forma de atenderlos, y otros muchas asuntos, so pena de pasar por innumerables grupos de trabajo donde la norma es la defensa numantina de lo establecido.

Con el peculiar desarrollo de los centros de salud y el reparto de «cargas» de trabajo y de poder, es imposible que un médico pueda, no ya mandar, sino sugerir algún cambio, en el que se vean implicados otros estamentos. La única capacidad de influencia era la que venia dada en la elección y compadreo con un coordinador amiguete.

Se ha eliminado con una moda traída del sur: el director o capataz de un Centro de salud que solo responde ante Dios y ante el Gerente que lo nombra.

fi2Los médicos nos hemos convertido en una especie de monigote que metido en la consulta durante un horario determinado resuelve todos los problemas que se presentan, más o menos espontáneamente, en el centro de salud.

La situación no es tan mala, bastantes profesionales la han aceptado (con resignación algunos y sumisión otros) y mal que bien, ejercen su función de monigote con bata, haciendo el menor esfuerzo calórico y emocional.

Pero esta cómoda situación de incapacidad de gestión por parte del profesional, tiene una desventaja: hay que tener siempre (al menos en horario oficial), un monigote, de tal forma que si el monigote falta, hay que poner un sustituto, y en su defecto que los monigotes fijos se desdoblen. Este ultimo invento fruto de la crisis es genial, aunque el monigote se cabrea un poco sigue haciendo su función y es una operación mucho más económica.

En raras ocasiones como la que ahora se da en la comunidad de Madrid concurren fenómenos no habituales, la convocatoria cercana de unas oposiciones a monigote fijo y la huida hacia el estudio de los maltratados (esto habitualmente) monigotes suplentes. Sucede lo que tenía que suceder: el monigote no tiene suplente y es prácticamente imposible cubrir su ausencia con monigotes hiperdesdoblados, con el consiguiente caos y merma de la calidad de la atención sanitaria

La sangre no llegara al rió, pero las cosas funcionarían mucho mejor si dejaran que las cosas las organizara los profesionales de verdad, no ex-monigotes o remedos de gerente-jefes.