Bichos y diarrea

Los causantes principales de gastroenteritis en todo el mundo puede sobrevivir en los fomites durante semanas.

Publicado en Journal Watch, como Keep Washing Those Hands 14 de junio 2012  Comentario del artículo: Repp KK y Keene WE. Un brote de norovirus de fuente puntual causada por la exposición a fomites. J Infect Dis 2012; 205:1639.

Muchos organismos infecciosos se han convertido en estrellas mediáticas en los últimos años, pero los Norovirus siguen siendo relativamente desconocidos, a pesar de que causan en este país más enfermedades diarreicas que cualquier otro patógeno (y se estima que causa la mitad de los brotes de gastroenteritis en todo el mundo.) Un pequeño brote entre los miembros del equipo de fútbol femenino ilustra cuán contagiosa son estos virus.

El paciente índice, una adolescente, presentó vómitos y diarrea, una noche mientras se alojaba en un hotel fuera de la ciudad para un torneo, a la mañana siguiente, fue a su casa, sin tener ningún contacto con el resto del equipo. Tres días más tarde, siete miembros del equipo enfermaron. Los investigadores determinaron que la enfermedad se asoció con la uva de mesa o aperitivos envasados que habían sido almacenados en una bolsa reutilizable en el baño del hotel del paciente índice. Los hisopos de la bolsa (que se obtuvieron dos semanas después del brote) y tres muestras de heces de personas enfermas fueron positivos para el norovirus del mismo genotipo.

Comentario: Un editorialista * llama al Norovirus «de El perfecto patógeno humano»: Una pequeña dosis causa infección, enormes cantidades de viriones se eliminan en las heces y el vómito, y la infección no aporta una inmunidad duradera. Este caso ilustra la importancia de los fomites en la transmisión – que pueden contaminar las manos y los alimentos de los casos secundarios.

* Hall AJ. Los norovirus: ¿Los patógenos humanos perfectos? J Infect Dis 2012 01 de junio; 205:1622.

Montori Superstar

Con Uds. Victor Montori y la Medicina mínimamente impertinente

Hoy Miércoles 13 de junio se inaugura el 32 congreso de la SEMFyC en Bilbao,  como intervención estelar tenemos la conferencia inaugural de Victor Montori.

Victor fue en su momento uno de los proponentes de la medicina basada en la evidencia  y ahora es uno de los padres de lo que se ha venido en llamar minimally disruptive medicine, que tras varios intentos de hacerlo más amigable en español se ha traducido por Medicina mínimamente impertinente.

En la actualidad los pacientes, y en especial los crónicos, tienden a acumular intervenciones de salud que, si bien son apropiadas para cada una de las condiciones que presentan, en conjunto representan una pesada carga para el paciente, su familia y el sistema. El carácter intensivo, imperativo a veces casi obsesivo que damos a las indicaciones e instrucciones para mantener la salud, añadido a los controles que se creen necesarios para un manejo optimo de las distintas enfermedades constituyen por sí mismas un problema que incide en persona ya de por si rebajadas en sus capacidades.

Como dice el propio Montori: una forma de entender este fenómeno desde la visión del paciente es considerar que el enfermo (y su sistema de apoyo logístico, por ejemplo, su familia) tiene una capacidad finita para entender, organizar, ejecutar y evaluar el trabajo de ser paciente. Cuando esa capacidad es excedida por la carga de trabajo, porque su capacidad se ha visto disminuida (por enfermedad, problemas económicos, aislamiento social) o porque la carga ha aumentado muy rápido o a niveles insostenibles, entonces el paciente disminuye su acceso y uso de las intervenciones sanitarias. Por tanto, es necesario diagnosticar la capacidad y la carga de trabajo que tiene el paciente crónico; entender cuáles son sus objetivos de vida y sanitarios; priorizar las intervenciones más capaces de lograr estos objetivos e implementarlas de manera que causen mínima impertinencia en la vida de los pacientes.

Porque para ellos, perseguir y lograr sus sueños y cuidar de los suyos es una actividad más importante que gastar el día cuidando de su salud. A este enfoque lo llamamos «medicina mínimamente impertinente o disruptiva».

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Adjuntamos un la traducción de Olga F. Quiroga del articulo We need minimally disruptive medicine.  BMJ 2009; 339:b2803  publicada en su momento en Dempeus

Necesitamos una medicina menos perturbadora

May C, MontoriV, Mai F.

La carga que significa el tratamiento para muchas personas con comorbilidades complejas, crónicas reduce la capacidad de esas personas para cooperar en el cuidado de sí mismas.  Carl May, Victor Montori y Frances Mair explican que, para ser efectiva, la atención debe ser menos perturbadora.

Las enfermedades crónicas son la gran epidemia de nuestros tiempos, pero las estrategias que hemos desarrollado para ocuparnos de ellas han creado una carga creciente para los enfermos. Esta carga que el tratamiento supone, induce a un mal cumplimiento del mismo, un despilfarro de recursos y unos malos resultados. Frente a esta situación de fondo, demandamos una medicina que sea mínimamente perturbadora, que intente ajustar los regímenes de tratamiento a la realidad de las vidas cotidianas de los pacientes. Este tipo de enfoque podría mejorar mucho la atención y la calidad de vida de los enfermos. Sigue leyendo

Primum Non Nocere en Macrogestión Sanitaria

por Juan del Llano, Director de la Fundación Gaspar Casal 

A los cinco años (1991)  de promulgada la Ley General de Sanidad (1986) ya se realizó un diagnóstico de los males y se apuntó algún remedio para nuestro flamante SNS. Han pasado más de 20 años para que se promulguen cambios. Deberíamos estar en periodo de deliberación pública en múltiples foros acerca de las medidas de reforma contenidas en el RDL 16/2012. Abogamos por un Primum non nocere en macrogestión. Hay que discutir y buscar segundas opiniones. Hay que ser cuidadoso en la selección e introducción de las reformas anunciadas. Si cambiamos de modelo y pasamos de ser ciudadanos con derechos y deberes a beneficiarios de determinados servicios, hay que razonarlo.

Tampoco parece razonable introducir copagos ciegos pues antes de repagar lo que ya pagamos a través de los impuestos directos y algún indirecto, hay que mejorar el funcionamiento de los servicios públicos. Claramente la productividad y la rentabilidad de nuestros servicios sanitarios públicos pueden ser mayores con medidas decididas. Estamos hablando de mejorar la eficiencia a través de redimensionar plantillas, adelgazar estructuras de centros, racionalizar jornadas, evitar duplicidades, etcétera.

También hay que dejar de pagar lo que no añade valor clínico. Y sólo, si finalmente, sometido el sistema a una dieta que no ponga en peligro su vida, seguimos con problemas de déficit o debiendo ingentes cantidades dinerarias a proveedores, será el momento de proceder a otras medidas como copagos progresivos y de distinta intensidad en función de la renta, que racionen, que intenten modular la demanda, que pongan difícil hacer abuso de servicios por su gratuidad,……Poner negro sobre blanco y deliberar sobre la ideología y la evidencia de la eficacia de estas medidas es algo que toca.

El Institute of Medicine de los EEUU y el National Institute for Health and Clinical Excellence para Inglaterra y Gales, y sobre todo, la Colaboración Cochrane, proveen evidencias suficientes para poder acabar de caracterizar una cartera de servicios públicos en términos de efectividad que puede ser trasladada a nuestra cobertura publica y gratuita, prescindiendo de todas aquellas intervenciones que tengan como hemos dicho escaso valor clínico. En la incorporación de nuevas tecnologías, los profesionales tienen un relevante papel y también las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias, en ambos casos dotados de plena independencia. Se trata de afrontar un enorme reto, disminuir la brecha en la variabilidad de la práctica clínica no justificada. Y de poner énfasis en la medición de la calidad asistencial y del impacto de las intervenciones sanitarias sobre los resultados en salud. Por tanto, la cartera básica y común debe estar accesible a todos en condiciones de máxima calidad y efectividad.
En sanidad el reto no es tener mas financiación sin mas, imposible con los tiempos que corren y sin haber desinflado la burbuja sanitaria. Ni tampoco gastar menos, el desafío no baladí es definir las prestaciones cubiertas con el dinero de todos (no del Estado que tan solo lo gestiona) de forma rigurosa y por ende, gastar mejor realizando las cosas de forma correcta. Y para ello no queda otra  que evaluar toda nueva tecnología que llama a la puerta del mercado. Sin embargo, con médicos desmotivados y con desidia gestora para rejuvenecer las organizaciones sanitarias, se nos ocurre ciertamente difícil. Se precisa de un liderazgo real, consistente y coherente en toda la función directiva. También de incentivos y carrera profesional que huya de la discrecionalidad y esté basada en méritos y capacidad. Malos tiempos para lírica, esperemos que solo en el corto plazo.

Avancemos un poco más, una cobertura selectiva de prestaciones según la evidencia científica de la efectividad comparada y el análisis coste efectividad requiere cambios estructurales en los procedimientos y en los criterios de financiación y fijación de precios de los medicamentos. Las prestaciones comunes requieren como mejor guía, la transparencia, en su evaluación. Lo importante al definir prestaciones y caracterizarlas en carteras es definir bien la indicación y el uso clínico. Aquí como decíamos los profesionales tiene un gran papel y también la gestión clínica. Por otro lado, la red de agencias del RDL 16/2012  que se ocupe de las nuevas tecnologías y procedimientos, sobre la base de lo que ya se ha revisado en otros lugares, haciendo un esfuerzo en adaptación objetiva y contextualización local.

Nadie cabal ignora que se nos esta ocultando información desde hace mucho tiempo. Tampoco se duda que el diagnóstico de nuestra gravísima situación económica no haya sido certero y que la terapia aplicada haya sido tardía y errónea. Así las cosas, ¿que cabe hacer?.

El saneamiento de los sistemas financieros de muchos de los países de nuestro entorno, lo hicieron ya hace tres años. Nosotros queremos hacerlo ahora, pero, ¿con que dinero?. Recientemente se ha recortado en salud, educación, dependencia e investigación por el desequilibrio en el ingreso y gasto publico. Se quiere, lógicamente, frenar el déficit y el oneroso pago de la deuda. En el corto plazo solo se nos ocurren un par de cosas: estimular la demanda inyectando dinero público como lo hizo EEUU o devaluar la moneda. Ambas cosas son muy complicadas en el seno de la UE por el credo del ajuste auto impuesto. Ni tan siquiera son asuntos que se discutan. Sí se pueden y se deben bajar los precios de bienes y servicios en consonancia con el menor poder adquisitivo de muchos, de manera homogénea y suavemente, para ser más competitivos. Lo hizo Alemania hace 10 años. Nuestra economía ganaría en competitividad y músculo exportador con esta bajada de precios.

El paciente español se ha mostrado esquivo ante los médicos europeos, no se ha dejado aconsejar, ha retrasado la implantación de una terapia adecuada que ahora no tendrá el efecto de si se hubiera administrado hace tres o cuatro años, será por ende menos eficaz, más costosa y el dolor más duradero. Los economistas hablan de consecuencias y discrepan entre ellos, los epidemiólogos no aciertan con las causas, el pronóstico del paciente nadie nos lo dice……ante tan dramático escenario, dicho paciente no sale de su postración, malvive abrumado, deprimido, paralizado y con miedo a que la enfermedad se extienda a órganos vitales que pongan en peligro su propia vida. ¿Qué tipo de médicos necesita este paciente en tan tardía fase? Y sobre todo, ¿donde están?

Juan del Llano, Director de la Fundación Gaspar Casal 

Toma de decisiones en la práctica clínica

así, que otra vez por aquí

Los registros electrónicos no cuentan historias que tengan sentido

La historia clínica electrónica no te cuenta la historia 

Karen S. Sibert, MD . A Penned Point 

Traducción de  The electronic medical record doesn’t tell you the story

Una mañana hace poco, me encontré con otra médico de pie con aire taciturno en uno de los terminales de ordenadores móviles, a los que nos referimos como «vacas» [cows o computers on weels en el original] esos ordenadores sobre ruedas  que están ahora por todas partes en nuestro hospital. Le pregunté qué le pasaba. «Oh, nada, en realidad,» dijo. «Es sólo que no sé nada sobre los pacientes».

Yo sabía exactamente lo que quería decir. Las cosas son diferentes ahora que tenemos la HCE – historia clínica electrónica-. Después de dos meses de uso, hemos aprendido a nuestro pesar, que estos registros no nos cuentan historias que tengan sentido cognitivo. En su lugar, ofrecen listas interminables de datos.

Antes de la palabra escrita, la gente contaba historias. En todas las culturas, en torno al hogar y en los viajes, todos recordaban una y otra vez los cuentos de grandes hazañas, romances y tragedias .Cuando éramos estudiantes de medicina, aprendimos a presentar cada caso durante la visita contando la historia del paciente. La historia tiene elementos bien definidos: el motivo actual,  el trasfondo genético o la desgracia que condujo hasta el problema actual, la investigación que podría llevar al diagnóstico y el plan de acción.

Las mejores historias lo explican por si mismas. El ejecutivo de negocios recién llegado de un vuelo transatlántico que presenta dificultad para respirar; El Scan de ventilación/perfusión reveló una embolia pulmonar. La mujer joven con síndrome de Marfan que una mañana al comenzar sus ejercicios nota un intenso dolor en el pecho irradiado a la espalda, el eco demostró disección aórtica.

Ahora, sin embargo, tenemos listas.
Si usted es un consultor tratando de dar sentido al caso del paciente, puede que se encuentre obstaculizado y frustrado por la dificultad de conseguir el cuadro completo. Si tienes suerte, puedes encontrar a un ser humano que sabe algo sobre el paciente, y que le pueda contar su historia. Usted puede apostar que esta persona no será el residente, que acaba de entrar en el servicio, no ingreso al paciente, no sigue al paciente, y  que tiene que echarse una siesta breve. Pero con perseverancia se puede encontrar un médico que atiende al paciente, que no tiene restricciones en horas de servicio y en realidad sabe lo que está pasando con el paciente.Una lista nos dará la historia clínica. En ningún orden particular de prioridad, incluye problemas de salud con un solo termino como la artrosis o la hipertensión que no tienen nada que ver con el ingreso actual del paciente por pancreatitis aguda. Los antecedentes de abuso de alcohol se pueden encontrar en otros lugares, en la lista de «historia social». Nuestra «historia social» incluye un campo que nos dice si el paciente mastica tabaco o no lo hace, que rara vez es útil en el sur de California. La queja de dolor abdominal no se encuentra cerca de los valores de laboratorio de amilasa y lipasa.

Si la búsqueda de un ser humano falla, la segunda esperanza es encontrar una nota narrativa por un médico que tiene la vieja costumbre de dictar una historia física y organizada. Esta es la “mina de oro” [pot of gold en el original] en la historia clínica electrónica, pero usted puede tener que pasar a través de muchas páginas de notas en el ordenador antes de encontrar uno. A veces, sólo por diversión, la imprimo para que pueda recordarla sin necesidad de acceder a ningún sitio.

El uso de todos los «campos inteligentes» de la HCE gusta al principio hasta que te das cuenta de que ellos mismos se perpetuán sin cesar, como los tribbles [n del t : los tribbles son animales asexuados ficticios del universo Star Trek]. Los mismos «antecedentes e historial médico pasado», apareceran como una lista idéntica en nota tras nota, porque es muy fácil

escribir”. PMH» [past medical history] en lugar de un resumen de los problemas del paciente como una narración. Si un error de cualquier tipo se hace, se continuará hasta que alguien lo advierta y se tome la molestia de borrar. Si «Lasix» en lugar de «látex» se introduce como una alergia, puede aparecer de esa manera indefinidamente. Es mucho más probable que haga clic en la línea equivocada de una lista de lo que es escribir la información incorrecta en una nota escrita a mano.

Con los miles de millones de dólares que se gastan en las HCEs, y el gran interés del gobierno de Barack Obama en su aplicación,  nadie quiere oír hablar de los problemas que causan. Pero la verdad es que es mucho más difícil para los médicos y todas los demás  personas que trabajan en un hospital, aprender y recordar lo que necesita saber acerca de sus pacientes leyendo los registros electrónicos. Los seres humanos no aprenden mejor memorizando listas desconectadas.

Desde los cuentos de hadas a las historias de los pacientes, estamos programados para recordar historias.

Karen S. Sibert es profesora adjunta de Anestesiología, Centro Médico Cedars-Sinai. Ella escribe en el blog A Penned Point. .

Tomar decisiones cansa

Decisiones difíciles: Cuando tomar decisiones cansa su cerebro

El cerebro es como un músculo: cuando se agota, se vuelve menos eficaz.

Traducción de Tough Choices: How Making Decisions Tires Your Brain. Scientific American by On Amir   2008.

La mente humana es un dispositivo extraordinario. No obstante, no es ilimitado. Hay una cantidad creciente y considerable de investigación centrada en una particular limitación de la mente Tiene que ver con nuestra capacidad de utilizar unas características mentales conocidas como funciones ejecutivas o (cognitivas superiores).

Cuando te centras en una tarea específica durante un período prolongado de tiempo u optas por comer una ensalada en lugar de un pastel, estás flexionando los músculos de la función ejecutiva. Ambos procesos requieren un esfuerzo consciente, tienes que resistir la tentación de dejar vagar su mente, o la tentación de disfrutar de un dulce. Resulta, sin embargo, que el uso de la función ejecutiva, un talento en el que todos nos basamos a lo largo del día- recurre a un único recurso de capacidad limitada en el cerebro. Cuando este recurso se agota en una actividad, nuestra capacidad mental puede verse gravemente obstaculizada para otra actividad sin aparente relación. (Ver aquí y aquí.)

Imaginemos, por un momento, que se enfrenta a una decisión muy difícil sobre cuál de dos ofertas de trabajo a aceptar. Una de ellas ofrece un buen sueldo y seguridad en el trabajo, pero este es bastante rutinario, mientras que la otra es realmente interesante y con un salario razonable, pero ofrece poca seguridad. Es evidente que usted puede resolver este dilema de muchas maneras. Pocas personas, sin embargo, le dirían que su decisión puede estar afectada o influenciada por si resistió o no, el impulso de comer galletas antes de contemplar las dos ofertas de empleo.

Una década de investigación en psicología sugiere lo contrario. Actividades no relacionadas, que gravan la función ejecutiva tienen efectos importantes y persistentes, que pueden afectar su capacidad para tomar una decisión tan importante.

En otras palabras, puede elegir el trabajo equivocado, ya que no se comió una galleta.

Tareas agobiantes

Pero, ¿qué tipo de acciones agota la función ejecutiva y afecta a la toma de decisiones posteriores? Hasta hace poco, los investigadores se centraron en las actividades que involucran el ejercicio de auto-control o la regulación de la atención. Por ejemplo, desde hace tiempo se reconoce que las tareas cognitivas extenuantes -como hacer el SAT-puede hacer más difícil concentrarse después. Pero resultados recientes sugieren que las actividades mentales extenuantes pueden ser muchas más, e incluso puede implicar una actividad tan común como la toma de decisiones. En una serie de experimentos y estudios de campo, de la Universidad de Minnesota, la psicólogo Kathleen Vohs y sus colegas demostraron en repetidas ocasiones que el mero hecho de hacer una selección puede agotar los recursos ejecutivos. Por ejemplo, en un estudio los investigadores encontraron que los participantes que hicieron más elecciones en un centro comercial eran menos propensos a solucionar problemas sencillos de álgebra y a persistir en su resolución. En otra de los experimentos del mismo estudio, los estudiantes que tenían que marcar preferencias sobre los cursos que necesitarían para cumplir los requisitos de su graduación eran mucho más propensos a posponer las cosas (procastinación) cuando se preparaban para un examen importante. En lugar de estudiar, estos «cansados» estudiantes,  se dedicaban a distraer la mente con actividades de ocio.

¿Por qué cuesta tanto tomar una decision? La evidencia demuestra que hay dos componentes importantes: el compromiso y la variabilidad en las soluciones. El primero se basa en la idea de que  comprometerse a un objetivo requiere pasar de un estado de deliberación, a uno de acción. En otras palabras, uno tiene que evolucionar desde pensar en varias opciones a ser capaz de seleccionar una de ellas. Este cambio, de acuerdo a Vohs, requiere recursos ejecutivos (una cierta capacidad de acción). Por otro lado, en un estudio paralelo, el profesor de la Universidad de Yale, Nathan Novemsky y sus colegas sugieren que el mero hecho de la selección puede ser agotador. Por ejemplo, en un estudio, los científicos demuestran que las personas que tenían que valorar el atractivo de diferentes opciones se cansaron menos que los que tenían que hacer una elección real entre esas mismas opciones.

Ser selectivo sobre las opciones

Estos hallazgos tienen importantes implicaciones en el mundo real. Si la toma de decisiones agota los recursos ejecutivos, a continuación, las decisiones posteriores pueden verse afectadas negativamente cuando nos vemos obligados a elegir con un cerebro fatigado. De hecho, la psicólogo de la Universidad de Maryland Anastasiya Pocheptsova y sus colegas encontraron exactamente este efecto: las personas que han tenido que regular su atención la cual requiere control ejecutivo- toman decisiones muy diferentes que las personas que no lo hacen. Estas diferentes opciones siguen un patrón muy específico: depende de un pensamiento cada vez más y más simple, y a menudo inferior, y por tanto pueden ser víctimas de trampas perceptivas. Por ejemplo, en uno de los experimentos en el que se les pidió a los participantes hacer caso omiso de subtítulos interesantes en un clip de una aburrida pelicula, estos eran mucho más propensos a elegir una opción “señuelo” -una opción que era similar a una de las opciones validas, pero que obviamente no era la buena- que los participantes que vieron el mismo clip pero no se les pidió hacer caso omiso de cualquier cosa. Es de suponer que, tratando de controlar su atención y hacer caso omiso de una señal interesante, agotaba el recurso limitado de las funciones ejecutivas, por lo que les era mucho más difícil ignorar la existencia de “trampas” irrelevante. Los sujetos con cerebros sobrecargados toman peores decisiones.

Estas ideas experimentales sugieren que el cerebro funciona como un músculo: cuando se agota, se vuelve menos eficaz. Por otra parte, hay que tener en cuenta estos conocimientos para tomar decisiones. Si hemos pasado un montón de tiempo concentrados en una tarea en particular, en un ejercicio de auto-control o incluso si se acaba de hacer un montón de elecciones aparentemente de menor importancia, entonces probablemente no debería tratar de tomar una decisión importante. Estos nocivos efectos remanentes de un cerebro cansado pueden tener un efecto importante en nuestras vidas.

empezaron con los genéricos y acaban con….

Empezaron con los genéricos y todos estábamos de acuerdo, pero pronto empezaron a hacer cosa feas y como era de esperar acabaron parodiando la peor de las pesadillas.

Cuando el Gran Hermano Consejero te vigila con la colaboración (delación) del COFM (Colegio Oficial de Farmaceuticos)

…en segundo lugar se ha comprobado también que ha habido un incremento de las prescripciones con la leyenda “Por necesidad terapéutica RDL 9/2011” en las rectas informatizadas.

En relación a los segundo se solicita la colaboración para tratar este asunto a través de la Comisión de Seguimiento del Concierto con la Consejería de Sanidad: ocultando los datos de paciente, se pueden remitir al COFM copias de las recetas en las que figure esta leyenda bien por fax, bien por correo electrónico

informática retrasada

Un recurso habitual, casi tópico, cuando se habla de nuevas tecnologías en sanidad, es acudir a la comparación, siempre en desventaja, con otras instituciones o empresas.Se hace notar como éstas siempre superan a las de salud en implantación tecnológica. Con frecuencia oímos eso de que “si puedo consultar mi cuenta corriente en mi ordenador u obtener dinero en un cajero automático desde cualquier sitio de España, por qué no puedo citarme vía Internet? o por qué el médico de la playa no consigue acceder a mi historial médico”.

Aunque suene lógico, no deja de ser una leyenda urbana más, ni la banca está tan avanzada, ni el manejo de la información sanitaria es tan simple como el de otros sectores. Basta con ponerse al otro lado de la pantalla del ordenador en una caja de ahorros para ver cómo su  «informática» no es tan perfecta como parece. En el ordenador de un banco, pantallas y pantallas de obligado cumplimiento, terminales tontas y escasa “usabilidad” hacen de los trámites más sencillos una inacabable sucesión de golpes de ratón y nerviosos movimientos de dedos sobre el teclado.

La implantación tecnológica no es, por tanto, inferior en sanidad, o por lo menos no es muy inferior, cuando lo comparamos con el sector privado o las instituciones públicas de gran magnitud que tan a menudo nos ponen como ejemplo. Solo hay una diferencia, los bancos, el ministerio de Hacienda o incluso una modesta compañía de autobuses de línea tienen claro quiénes son sus usuarios y quién es el que paga y, por tanto, manda. También saben para qué se deben implantar las tecnologías, qué es lo que esperan de ellas y el valor de la mejora continua.

Los diferentes sistemas de salud no han llegado a esta comprensión. Sus sistemas informáticos están diseñados por y para políticos gestores y burócratas, olvidándose por completo del cliente interno y externo. Los médicos y los pacientes apenas han intervenido en el desarrollo de los sistemas de información que se han implantado en España a raíz de las transferencias sanitarias. La innovación tecnológica en sanidad tuvo la desgracia de coincidir en el tiempo con estas transferencias. De pronto, diecisiete aguerridos consejeros se lanzaron a crear el mejor sistema de salud para sus autonómicos ciudadanos. Como no podía ser de otra forma, se iba a apostar de forma clara por las nuevas tecnologías para conseguir este objetivo.

¡Qué desgracia!

La informatización sanitaria se convirtió en un lugar común donde materializar las megalomaniacas ideas sobre la estructura de un sistema sanitario ideal. Era un tablero donde no cabían los peones. Las nuevas tecnologías fueron diseñadas a imagen y semejanza de las utópicas ideas de los que nunca habían pasado una consulta.

Utopía, desconocimiento y olvido, las tres palabras clave del fracaso de las tecnologías en la sanidad de nuestro país. En poco tiempo veremos la caída de sistemas de información centralizada basados en la historia clínica electrónica que, aunque vendidas con éxito al exterior, son de conocida ineficacia por todos los usuarios. Se olvidaron que un sistema de información se construye desde abajo, poco a poco de forma incremental y sobre todo con un objetivo muy claro.

La postergación de los profesionales y de los usuarios ha sido el gran error de la implantación de las nuevas tecnologías en sanidad, y no las dificultades o la inversión económica.

A estas alturas de la película vender como iniciativa pionera la cita por Internet, la ubicuidad de los datos sanitarios, el uso del ordenador en las consultas o la receta electrónica (que ni es receta, ni es electrónica) causa cierto sonrojo. Mientras estoy sentado delante de mi ordenador, viendo una pantalla similar más de ocho años, el cajero de mi banco ha cambiado, al menos, tres veces, ha incorporando mejoras, no solo tecnológicas, sino de sentido común.

Las empresas tienen claro quiénes son sus usuarios y van mejorando con la experiencia, e inversión continua.

Esperemos que en sanidad pase algo parecido….