ojala

Nube roja

Dedicado a todos los farmacéuticos y médicos que creen honestamente en el uso racional del medicamento, mientras vosotros hacéis vuestro trabajo los enemigos de la libertad* hacen el suyo

Los sioux sabían que otras tribus habían perdido sus reservas de caza cuando los blancos construyeron carreteras allí. Por eso, juraron que eso no les sucedería a ellos. Bajo la dirección guerrera de Nube Roja, grupos de guerreros indios atacaron, a partir de ese momento, cualquier diligencia o caravana que se atreviera a viajar por el odiado camino que, entre los blancos, era conocido solamente como “Bloody Bozeman”. Finalmente, esa ruta se volvió tan peligrosa que el Gobierno de Estados Unidos, en junio de 1866, invitó a Nube Roja y a otros importantes jefes guerreros a negociaciones de paz en Fort Laramie.

Los jefes indios se declararon dispuestos a dialogar. Al principio, pareció como si quisieran suspender sus ataques si el Gobierno les garantizaba que las caravanas en el Bozeman Trail no ahuyentarían la caza. Mientras ambas partes negociaban, un regimiento del ejército, bajo las órdenes del coronel Henry Carrigton, entró en Fort Laramie. Carrington provocó un tumulto en las conversaciones de paz cuando dio a conocer su misión de levantar una serie de fuertes a lo largo del Bozeman Trail. Ninguno de los jefes indios había oído hasta entonces nada de ese plan del gobierno. Así que, uno tras otro, se levantaron de sus sitios y acusaron de traición a los negociadores en las conversaciones de paz. Nube Roja estaba muy furioso cuando ocupó su lugar en la tribuna de oradores y miró sombríamente hacia delante. Acusó a los negociadores de haber tratado a los jefes indios como si fueran niños.

Habían hecho como si negociaran cuando, en realidad, planeaban hacerse por la fuerza con el territorio a lo largo del Powder River.

 

* únete a la galeria de enemigos de la libertad ya tenemos a  políticos de diversa calaña de Castilla la Mancha, Pais Vasco, Cantabria, Cartilla y León, Extremadura, varios blogueros  y a la Organización Médica Colegial.

la consulta abierta y su enemigos (III)

Ateniense:
Los enfermos de las ciudades son libres o esclavos: ¿y no has observado que los esclavos se dejan curar ordinariamente por otros esclavos, que van de un punto a otro por la ciudad, o que reciben los enfermos en la oficina de sus maestros? El médico de esta clase no entra en pormenores con el enfermo a propósito de su mal, ni sufre que él razone sobre el mismo; y después de haberle prescrito, a modo de verdadero tirano y dándose aire de hombre entendido, los remedios que la rutina le sugiere, le abandona bruscamente para ir a visitar otro enfermo, descargando así a su maestro de una parte de los cuidados de su profesión. Por el contrario, el verdadero médico sólo visita y cuida de los enfermos que son de condición libre como él: se informa de ellos mismos o de sus amigos acerca del origen y del progreso del mal, y después de haber obtenido todas las aclaraciones convenientes, instruye al enfermo hasta donde le es posible, no prescribiéndole remedios sino después de haberle decidido con buenas razones a tomarlos: y procura volverle poco a poco la salud. dulcificando su espíritu y disponiéndole para todo por medio de la persuasión. ¿Cuál es a tu parecer, el mejor de estos dos médicos? Y lo mismo digo de losmaestros de gimnasia. ¿cuál es el mejor? ¿El que emplea dos medios para llegar a su objeto, o el que emplea uno solo. que es además el peor y el más duro?

Médicaments : priorité à l’intérêt des patients et à la santé publique

Prescrire, uno de los Boletines decanos de la ISDB  ( Sociedad Internacional de Boletines de Medicamentos independientes) que hace unos pocos días fue noticia por la demanda del laboratorio Astellas Pharma, ha elaborado un documento de propuestas como repuesta a su  participación en la conferencia nacional de Francia sobre política de medicamentos iniciada a raíz del escándalo en este pais del Mediator  (benfluorex).

Las propuestas son:

  • Criterios más estrictos para la autorización de comercialización
  • Financiación pública para la educación continua y la información sobre medicamentos
  • Fortalecer la competencia por parte de los organismos reguladores  y otras autoridades  en relación con los medicamentos
  • Mejorar y generalizar la transparencia entre  las agencias reguladoras y otros  organismos oficiales relacionados  medicamentos
  • Farmacovigilancia proactiva  y robusta
  • Formación inicial de los profesionales de la salud libre de la influencia de la industria
  • Educación continua o profesionales de la salud verdaderamente enfocada a mejorar las prácticas
  • La información de calidad para el público en general, para fomentar la toma conjunta de decisiones entre  pacientes y profesionales de la salud
  • El interés de los pacientes en primer lugar de la práctica profesional

Traducción resumida de Traducción de Martín Cañás Sigue leyendo

vuelven las residencias

La anómala situación en la que se mueve la asistencia sanitaria de las personas institucionalizadas es cada día más evidente. El problema de fondo es similar en residencias  de titularidad  pública y privada  y da lugar  a escenarios esperpénticos que hasta hace poco eran infrecuentes, pero que en épocas de crisis se están haciendo cotidianas. Los responsables políticos y sanitarios no quieren solucionarlos y acallan el problema para que todo siga aparentemente igual y no se produzca aumentos del gasto.

Desde hace tiempo y bajo la premisa de que cualquier persona tiene derecho a la asistencia sanitaria, y que el hecho de estar institucionalizada no varía en nada este derecho, a cada persona que pasa a residir en unos de estos centros se le asigna un médico de familia del centro de salud correspondiente a la zona básica donde está ubicada geográficamente la institución. El médico de familia pasa a ser el responsable de proporcionar los servicios sanitarios correspondientes a la atención primaria con la misma calidad y diligencia que a cualquier otro paciente.

Pero es a partir de aquí cuando empieza a fallar la lógica, estos pacientes no son pacientes “estándar”, ni una residencia un domicilio habitual y normal. Basta repasar los apellidos de estas instituciones (ancianos, grandes discapacitados, discapacitados intelectuales etc.) para saber que son personas muy especiales que requieren una atención mucho más intensa y que genera un consumo de recursos materiales y profesionales mucho mayor que la media habitual. Que estos pacientes se alejan del estándar lo prueba el hecho de que, en la mayoría de los centros trabajan médicos que dedican todo su tiempo al cuidado y atención de estas personas.

Los mismos servicios de salud y las áreas sanitarias habilitan procesos especiales en el suministro de material sanitario y circuitos diferenciados de emisión de recetas de medicamentos y otros dispositivos. Los servicios de de salud permite igualmente, que algunos de sus prestaciones se tramiten directamente en estos centros (públicos y privados).  Los médicos de familia “gracias” al trabajo de médicos dependientes de  otras consejerías o privados, y a las consideraciones comentadas antes, se ve liberado de la asistencia directa (en muchos casos, el médico de familia ni siquiera conoce a sus pacientes institucionalizados) y solo es «obligados» a realizar muchas de las tareas burocráticas que corresponden a su cuidado, bien porque los médicos de los centros no están habilitados, o bien porque en epocas especiales éstos no pueden o no quieren hacerlas.

Se produce así una  burlesca paradoja, los pacientes son del médico de familia pero este no los asiste. El médico que los asiste, no es su médico y no puede constar así para ciertas situaciones burocráticas. El servicio que teóricamente le presta la asistencia es público, pero la asistencia real es ejercida por otra consejería o por la iniciativa privada.

Cuando por cualquier incidencia (huelga, absentismo, enfermedad, vacaciones) los médicos que en realidad prestan la asistencia no la realizan, la administración (la sanitaria y la otra), los directivos y capataces (léase ex-coordinadores),  asignan directamente la tarea a un médico de familia sobrecargado, no familiarizado con el paciente, con complejo de tonto y cada vez mas harto. Ya no es solo tener que hacer la burocracia sino que de golpe y por el mero hecho de que la ayuda medica del residencia desaparece, tiene que atender y ser responsable de un numero amplio de pacientes especiales, y todo ello sin ningún apoyo. Si por ejemplo (real) una residencia se queda sin médico,  y no se le pone sustituto,  una situación que era irregular pero soportable, se convierte en imposible con repercusión importante para el trabajo del medico y para la salud de su pacientes (los de la residencia y los otros)

¿Como se puede pretender que un médico de familia con sus pacientes asignados y su consulta ya sobrecargada, se haga cargo de la asistencia de un numero importante de pacientes institucionalizados?

Respuesta de la jefecilla: son vuestros pacientes y los tenéis que ver. Pero esto es una falacia confunden la responsabilidad de la sanidad publica con la del  centro de salud y con la de un médico concreto, le pasan a este sin nigun pudor una cantidad ingente de trabajo, que saben de antemano que no puede realizar con una mínima garantía. Eso si se hace creer a los familiares de los pacientes institucionalizados que la asistencia no se merma y que continúa igual que antes.

La indecencia es mayúscula pero mientras no se sepa, no pasa nada.

Este galimatías surge de la falta de normalización y reglamentación de una situación, antaño poco frecuente, pero cada vez más cotidiana. Cuando se adscribe de forma indiscriminada a las ya saturadas consultas de atención primaria esta población se está haciendo un flaco favor, tanto a estos nuevos pacientes como a los habituales, y sobre todo al médico de familia, al centro de salud y a la atención primaria.

Los problemas crecientes se minimizan por los directivos de atención primaria, que como buen estadio intermedio de una estructura jerarquizada carece de imaginación y compromiso con sus profesionales. Pero la situación ya no se puede ni debe ocultar. Es urgente una reglamentación, la que sea,, cualquier modelo es válido, desde la autonomía total de estos centros (como en otras comunidades) hasta la plena asunción de la asistencia por parte de los centros de atención primaria, eso sí, provistos de los recursos humanos y técnicos suficientes.

Como en tantas cosas, la atención primaria está siendo en este caso, el lugar donde van a parar todas las cosas que nadie quiere, puede, o sabe hacer. Pero como se le decía a Catilina nuestra paciencia se está acabando. Los pacientes institucionalizados necesitan y merecen más y mejor atención. El modelo, si se le puede llamar así, actual basado en el voluntarismo y en la improvisación, no solo repercute en el centro de salud sino, y lo que es más importante, en la atención de estos pacientes que, como más desfavorecidos, requieren un mayor esfuerzo de atención por parte de sus médicos y de la sociedad.

consejos malos

la consulta abierta y sus enemigos (II)

Los fines erróneos de la medicina y el uso incorrecto del conocimiento médico
En Los fines de la medicina (The Goals of Medicine) Traducción de la Fundación Grifols de «The Golas of Medicine» Hastings Center.

La autonomía y el bienestar social como fines médicos.
La medicina contemporánea ha experimentado en muchos países una gran evolución hacia un mayor reconocimiento del respeto que se debe a las personas; principio que se recoge en la mayoría de las declaraciones internacionales. Este respeto se ha entendido comúnmente, en su sentido más amplio, como un derecho a la autodeterminación, o autonomía, en la medicina y la asistencia sanitaria. En cierto modo, la medicina siempre ha tratado de fomentar algunas formas de autonomía, como en el caso de los discapacitados físicos o mentales, y en general, la salud de los individuos ha sido siempre una de sus preocupaciones básicas.

Pero ahora se argumenta que, en un sentido aún más amplio, la autonomía se debería considerar como fin en sí, quizás incluso como “fin supremo” de la medicina: la plena autodeterminación en el ejercicio de cada vida. ¿No es cierto que el fin ulterior de la buena salud es vivir una vida propia, con libertad de acción y sin las limitaciones que representa una enfermedad?

La salud tiene efectos positivos en la posibilidad de gozar de libertad, pero sería un error pensar que ésta última constituye un fin de la medicina. La salud es una condición necesaria para la autonomía, pero no suficiente, y la medicina no puede aportar esa suficiencia. Dado que muchas otras instituciones, como la educativa, fomentan esa libertad, resulta obvio que la medicina no es la más apropiada para promocionar ese bien, incluso aunque en ocasiones sus contribuciones al fomento de la autonomía sean decididamente valiosas.

El ámbito propio de la medicina es el bien del cuerpo y de la mente, y no el bien completo de la persona, al que sólo puede contribuir como un factor más, e incluso en ese caso, únicamente en determinados aspectos de la vida. La medicina se pone a sí misma en peligro si se considera un mero instrumento para ampliar las opciones y satisfacer los deseos individuales, e incita a que la sociedad la emplee con motivos que no guardan relación con la salud. En ocasiones, este uso podría ser aceptable, lo cual no implica convertir la actividad médica en un medio para la consecución de fines privados.

Del mismo modo que sería un error considerar la autonomía como un fin fundamental de la medicina, por su excesivo individualismo, lo mismo ocurre con el bienestar social, esta vez demasiado colectivo. Si el recuerdo del intento por parte de la eugenesia médica de servir a una visión pervertida de la sociedad no es suficiente aviso en sí, existen también otras razones para la precaución. La medicina no tiene la capacidad de determinar en qué consiste el bien general de la sociedad. Para desempeñar un papel general en la promoción del bienestar social más allá de la mejora de la salud de los ciudadanos, la medicina tendría que contar con la capacidad para definir ese bien general, para así determinar cuándo podría poner sus técnicas al servicio de fines sociales, o subordinadas a los mismos.

La medicina no dispone de dicha capacidad y, de permitir que la usaran de este modo, pondría en grave peligro tanto su integridad como sus fines propios. Una sociedad que emplee la medicina para eliminar sistemáticamente a los débiles o enfermos, para servir a fines políticos partidistas, para convertirse en sierva de la autoridad política, o incluso de la voluntad del pueblo, perdería igualmente su integridad e identidad propias.

iluminados?

no habrá publicidad de medicamentos

La semana pasada tuve la grata ocupación de moderar una mesa de las II Jornadas Farmacríticxs en Madrid. En ellas una de las ponentes Mª Carmen Puerta nos aclaro con brillantez la situación actual de la publicidad dirigida al consumidor de medicamentos de prescripción en la Comunidad Europea. Como quiera que se han dado informaciones contradictorias en la blogosfera, le pedí que me hiciera un breve resumen para publicarlo en el blog. En ese texto se aclara que la publicidad sobre medicamentos no esta permitida ni es probable que se apruebe a corto y medio plazo- El texto completo se expone a continuación:

Situación en Europa sobre la información de medicamentos de prescripción al público (marzo 2011)

por Maria del Carmen Puerta Fernandez.

La legislación europea sobre medicamentos (Directiva 2001/83) prohíbe la publicidad de medicamentos con receta al público.
Desde hace unos años, en Europa se está discutiendo la modificación de esta Directiva en lo relativo a la información de medicamentos de prescripción a los ciudadanos europeos, tras haber sido rechazada en 2002 por el Parlamento la propuesta de la Comisión Europea de permitir la publicidad de medicamentos con receta para tres enfermedades: asma, SIDA y Diabetes.

En los países en los que se permite la publicidad de medicamentos con receta al público (EEUU – no financiados – y Nueva Zelanda – financiados -), se han estudiado los efectos de la misma, resultando ser negativos en su mayoría:

  • sobre los pacientes: aumentan las inquietudes sobre su estado de salud y se crean expectativas exageradas, se favorece la medicación innecesaria en grupos de población sanos, se induce la solicitud de medicamentos que no son los más adecuados para su salud (la publicidad exagera eficacia y minimiza riesgos), carecen de información comparativa sobre las opciones de tratamiento disponibles.
  • sobre los profesionales: aumenta la presión para la prescripción de los medicamentos publicitados, se afecta la relación médico-paciente.
  • sobre el sistema sanitario: aumentan las prescripciones de medicamentos de mayor coste y que presentan una relación beneficio/riesgo peor establecida, etc.

Estos efectos también los tendría una información que resultara ser publicidad encubierta, por lo que hay que establecer de forma clara la diferencia entre información y publicidad.

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volvemos en primavera

Como todos los años

Lo que marca el cercano advenimiento de la primavera no es el olor a torrijas tempraneras, tampoco las golondrinas becquerianas, ni siquiera los anuncios de unos grandes almacenes. Desde hace unos años lo que anuncia que la estación florida se acerca sin remedio es el aviso por parte de los alergólogos de que ese año, si ese año, las alergias van ser particularmente intensas.

El problema es que todos los años son ese año o casi, véase la muestra

marzo 2011

marzo 2010

marzo 2009

marzo 2008

marzo 2007


marzo 2006

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Es un ejemplo más de que la invención, exageración o promoción de enfermedades no solo procede de la malvada industria farmacéutica, surge cuasi espontáneamente cuando hay intereses de por medio. Los profesionales y las sociedades científicas no son inmunes a este pecado. Lo que sorprende es que año a año se repitan y que la prensa actué como altavoz de estos negros presagios. No importa que luego se cumplan o no, el objetivo no era alertar, sino  otro ¿llenar las consultas y comenzar los tratamientos?, no lo se pero como dice un comentario de un lector del periódico 20 minutos “Para los expertos  (de cualquier cosa) lo del año en curso siempre es lo peor”

otro ejemplo del sesgo del plato de lentejas y de la necesidad de acabar con los expertos