Etiquetado: Sobreutilización servicios sanitarios

Las consecuencias inesperadas de nuestras mejores intenciones

Resumen de Reducing overuse by recognising the unintended harms of good intention

David Slawson, Allen F Shaughnessy. Evidence-Based Medicine 2021; 26: 46-48.

El sobrediagnóstico y el sobretratamiento (uso excesivo) está ganando una amplia aceptación como una de las principales intervenciones nosocomiales en medicina. El uso excesivo no solo crea ansiedad y disminuye la calidad de vida de los pacientes, en algunos casos causa daño tanto a los pacientes como a otras personas que no participan directamente en la atención clínica. La reducción del uso excesivo comienza con el reconocimiento y la aceptación del potencial de daño involuntario de nuestras mejores intenciones. En este artículo, presentamos cinco casos para ilustrar dónde pueden producirse daños como resultado de intervenciones sanitarias bien intencionadas. Con esta información, los médicos pueden aprender a apreciar el papel fundamental de la toma de decisiones en medicina basada en la probabilidad y basada en la evidencia, y la necesidad de considerar los resultados para todos los que puedan verse afectados por sus acciones. Del mismo modo, los educadores deben desarrollar la educación médica y la toma de decisiones médicas para que se centre en la jerarquía de la evidencia y que lo que ‘debería funcionar’, basado en el razonamiento fisiopatológico tradicional centrado en la enfermedad, debería estar subordinado a lo que ‘sí funciona’.

Cinco casos para ilustrar dónde pueden producirse daños como resultado de intervenciones sanitarias bien intencionadas:

Daño no intencionado n. ° 1: el activismo salió mal

El activismo caracteriza la práctica médica. ‘No se limite a hacer algo, ¡quédese ahí! es difícil cuando la necesidad de intervenir es fuerte. La educación médica tradicional recompensa la acción, como resultado del refuerzo positivo de una actitud tenaz de no descuidar ninguna opción diagnóstica o terapéutica.
La idea alternativa de que la detección y el tratamiento tempranos pueden no ser efectivos es contraria a la intuición. Los pacientes quieren pruebas ‘solo para saber’. Los médicos solicitan pruebas ‘por si acaso’, pensando incorrectamente que nadie se ve perjudicado por ‘solo una prueba’

Daño no intencionado # 2: transeúntes inocentes

Desde el comienzo de la formación clínica, los alumnos deben aprender a apreciar que no es suficiente considerar únicamente los efectos de nuestra atención médica en el paciente que tenemos delante. También tenemos que comprender las ondas que pueden extenderse desde el paciente a través de la familia o los círculos sociales. Para algunas pruebas y procedimientos médicos, hay un punto en el que dañamos a más personas de las que ayudamos.

Daño no intencionado #3: el sano preocupado que creamos

Los perjudicados involuntariamente son los sanos preocupados, los pacientes que se ven afectados negativamente por el etiquetado.

Daño no intencionado # 4: el efecto mariposa

El efecto mariposa, descrito por primera vez por un meteorólogo, es el nombre del concepto de que un pequeño incidente al comienzo de un proceso puede magnificarse en consecuencias (en la descripción original, una mariposa batiendo sus alas en Beijing causa tornados en el medio oeste de EE. UU.)

Daño no intencionado # 5: fuera de Oz y de regreso a Kansas

Muchos hallazgos del mundo enrarecido de un estudio de investigación no pueden aplicarse a la práctica del mundo real. Esto no quiere decir que deban ignorarse los resultados de la investigación. Simplemente debemos recordar que lo que funciona en ‘Oz’ puede no funcionar en Kansas y, al hacerlo, evitar el sobretratamiento no intencionado, pero dañino.

Expertos internacionales coinciden con el medico de Cañada Rosal

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Cuanto antes mejor, la inmediatez de la atención sanitaria del blog  Médico Rural (Medicina para Todólogos)

 Ana es una joven que conozco desde que nació, conozco a sus padres y a sus abuelos, he ido al colegio donde ella cursaba sus estudios primarios y al instituto donde realizó la E.S.O., le he impartido cursos de promoción de la salud, me oye por la radio y me lee en alguna publicación local y me sigue en las redes sociales donde me prodigo en mensajes de educación para la salud y autocuidados.
Durante una de las últimas y agotadoras guardias, yo estaba descansando del duro día tras llegar de realizar una urgencia a domicilio de un paciente joven sin patología crónica, por tos, que había visto por la mañana, aviso por cierto ordenado por el Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias de Andalucía con una prioridad 2. Ana llegó a esa hora en que mi cuerpo y mi mente estaban en la fase IV del sueño, osea estaba profundamente dormido, no oí ni el estruendoso timbre que hacen sonar los pacientes cuando llegan a la puerta de urgencias y me tuvo que llamar el celador, eran las 5,45 horas de la mañana.
Estaba allí con su novio, por su aspecto aprecié que no tenía nada grave, mi apreciación se confirmó con una mínima anamnesis: le molestaba la garganta y le escocía al orinar desde hacía menos de 24 horas, no tenía ningún síntoma de alarma, ni siquiera tenía fiebre, era una mujer sana, sin ninguna enfermedad crónica.
Le pregunté cual era el motivo de venir a esa hora, simplemente me respondió que para que iba a esperar más, iba a acostarse tras haber estado con su novio hasta altas horas de la madrugada, no estaba bajo los efectos del alcohol ni de cualquier otra droga, además Ana era una chica calladita y educada.
Le dije que tomara ibuprofeno 400 mg. y le di las buenas noches. No la aleccioné. ¿Qué iba a hacer?, si tras tantos años de educación sanitaria ella había actuado de esa manera, no la iba a cambiar esta noche. Todavía me quedaban una horas de guardia.
La paciente y su novio pensaron que pueden acceder al sistema sanitario a cualquier hora y de forma inmediata, para eso estamos los sanitarios de guardia y además está respaldada por sus derechos, sin que los síntomas o dolencias que padecía amenazasen su salud.
Yo, como médico pensé, que el motivo por el que vino a esa hora de la madrugada no era justificado, podía haber esperado, utilizando el sentido común y medidas de autocuidado al día siguiente a partir de una hora prudente. Además puso en peligro su salud y su vida ya que yo estaba en periodo de relajación, dormido y cansado tras 19 horas de guardia, podía haber errado el diagnóstico y tratamiento más fácilmente, puso en peligro al paciente que llegó una hora después en situación de emergencia, que tuvimos que trasladar al hospital, por estar aún más cansado.
Las estrategias educativas diseñadas para la promoción de la salud en jóvenes, tienen pobres resultados, si estas no se acompañan de medidas socio-políticas de calado, las medidas de más impacto suelen ser aquellas que inciden en la demanda a través de un precio o un ticket moderador y quizás modulado según la renta y las características del padecimiento individual.
Pero claro eso es una medida que cuesta muchos votos a los políticos, aunque los que trabajamos en el sistema público de salud lo sigamos comentando de puertas para adentro como la única medida capaz de de frenar el despilfarro que algunas personas hacen de los servicios sanitarios.