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El número a la izquierda

La presencia del sesgo del dígito izquierdo afecta la utilización de órganos. Los riñones de donantes de 70 años se descartaron para trasplante en mayor proporción que los de donantes de 69 años, al igual que los riñones de donantes con creatinina 2.0 mg / dl en comparación con los de donantes con creatinina 1.9 mg / dl

Husain SA, King KL, Mohan S. Left-digit bias and deceased donor kidney utilization. Clin Transplant. 2021 Jun;35(6):e14284

Los médicos que evalúan los riñones de donantes para trasplante de riñón deben tener en cuenta un gran volumen de información sobre cada órgano y el donante en un período de tiempo relativamente corto. El momento de evaluar la calidad del órgano y tomar decisiones relativas a su utilización en el trasplante, es un escenario de toma de decisiones ideal para estudiar la existencia de atajos o heurísticos y los sesgos cognitivos que estos producen.

Por otro lado, es conocido que uno de los sesgos más frecuentes, es el conocido como sesgo de dígito a la izquierda, que es una propensión de los individuos a centrarse en el dígito más a la izquierda de una variable continua. Recientemente, como ya reseñamos en este blog, se ha publicado un par de artículos donde se constata la presencia de este sesgo, en la toma de decisiones médicas relacionadas con intervenciones quirúrgicas.

En un estudio publicado en el número de junio de 2021 de la revista Clinical Transplatantion se quiso de terminar la presencia del sesgo del dígito a la izquierda en la utilización de riñones para trasplante cuando se consideraba la edad del donante fallecido y el nivel sérico de la creatinina de este.

Proporción de riñones de donantes fallecidos recuperados para trasplante en los Estados Unidos (2015-2019) y posteriormente descartados, por edad del donante y nivel de creatinina.

Como se puede ver en la figura la proporción de riñones de donantes fallecidos que fueron descartados fue significativamente mayor cuando el donante tenía 70 años (217/282, 77%) que cuando el donante tenía 69 (333/514, 65%) (p <.001). Sin embargo, no hubo diferencias entre la proporción de riñones descartados de donantes de 69 años en comparación con 68 o 67 años, o entre donantes de 70 años en comparación con 71 o 72 años.

Igualmente los riñones de donantes con creatinina 2.0 mg /dl  se descartaron en mayor proporción que los de los donantes con creatinina 1.9 mg /dl. Tampoco hubo diferencias cuando se desecharon riñones de donantes con creatinina 1,9 mg/dl en comparación con 1,8 mg/dl o 1,7 mg/dl, ni entre los de donantes con creatinina 2,0 mg/dl en comparación con 2,1 mg/dl o 2,2 mg/dl.

Una vez más se muestra la presencia de este efecto en medicina, como en otras disciplinas o facetas de la vida. El reconocimiento de este u otros posibles sesgos, es el primer paso para intentar combatirlos en un campo donde nos jugamos algo más que dinero o decisiones erróneas.

Nuestra mente nos engaña, a los médicos tambien

El titulo de esta entrada esta cogido del libro de Helena Matute Nuestra mente nos engaña, y así es, todos, incluidos los médicos, incurrimos en sesgos y errores cognitivos cuando tomamos decisiones.

Imagine que va andando por un bosque, le han comentado que ocasionalmente han visto algún oso, de pronto ve unas sombras y siente como si los arbustos se movieran. Ud. puede pararse para averiguar si es un oso o simplemente el viento que mueve la foresta, pero lo que su “instinto” le dice es que salga corriendo a protegerse de un probable ataque. Nuestra mente se ha configurado a lo largo de millones de años de evolución para salir corriendo en caso de peligro, para utilizar un razonamiento rápido, un atajo, en lugar de pararse y calibrar la posibilidad de que el peligro realmente exista.

La mente humana se ha conformado para responder sin toda la información necesaria y de manera rápida, a diversos estímulos, problemas o situaciones. Esta especie de atajos mentales, llamados heurísticos tienen un indudable valor: antes nos han permitido sobrevivir y ahora, resolver muchas situaciones de la vida diaria. Sin embargo, estos «atajos» fuera de contexto o en otras situaciones para las se generaron, dan lugar a trampas mentales o errores que no nos benefician y que se conocen como sesgos cognitivos.

Los sesgos cognitivos son errores que cometemos inevitablemente todas las personas, en la misma dirección y de manera sistemática.

También los médicos.

Sí, tambien se da en los médicos. En esta profesión, donde la toma de decisiones es constante, debemos tener muy en cuenta que, al igual que existen atajos o heurísticos que nos permiten resolver de manera casi automática las demandas habituales, estos mismos nos pueden llevar a cometer errores o sesgos cognitivos.

Entre los sesgos más comunes, está el sesgo del dígito de la izquierda o la tendencia a clasificar las variables continuas en función del dígito numérico más a la izquierda: es ese que hace que elijamos un producto que vale 7,99 en lugar de 8 euros.

La relación con la variable edad de un paciente, puede influir, por ejemplo, en que un médico perciba que un paciente de 80 años, tiene más riesgo que uno de 79 años.

Pues bien, como comentamos en la revista AMF en su momento, un grupo de investigadores quisieron comprobar si era cierto, si los pacientes, según la edad que tuvieran, recibían distintas pautas de tratamiento, especialmente, si estas comportan un mayor riesgo de complicaciones.

Eligieron la revascularización con baipás en pacientes con infarto de miocardio. Mediante una base datos clínica, evaluaron si los pacientes que tenían 80 años y 2 semanas de edad recibían un tratamiento más conservador que los pacientes a los que les faltaban 2 semanas para cumplir los 80 años. No había una recomendación explícita de expertos o guías clínicas para limitar la revascularización coronaria a esa edad. Comprobaron que los pacientes ingresados después de cumplir 80 años, tenían menos probabilidades de someterse a revascularización que los que lo hacían antes de cumplir los 80. Los autores vieron que esta diferencia no se veía en otras franjas de edad, ni estaba afectada por otras covariables, lo cual era consistente con la ocurrencia de sesgo del dígito izquierdo en la toma de decisiones clínicas.

Ahora se publica un nuevo estudio donde se estudia la presencia de este sesgo en el tratamiento de pacientes mayores con colecistitis, en concreto si influyó en el manejo quirúrgico (colecistectomía).

Probabilidad ajustada de someterse a cirugía en relación con la década de edad considerando el sesgo del dígito izquierdo. De Dalmacy, D.M., Diaz, A., Hyer, M. et al. Age-Based Left-Digit Bias in the Management of Acute Cholecystitis. J Gastrointest Surg (2021). https://doi.org/10.1007/s11605-021-05065-3

Se obtuvieron datos sobre pacientes de una base de beneficiarios de Medicare de 65 años o más, identificando a los pacientes que se sometieron a una colecistectomía por colecistitis aguda.

Tras el análisis de estos datos se vio que los pacientes con colecistitis aguda eran victimas del sesgo del digito izquierdo en relación con recibir o no tratamiento quirúrgico. Despues de ajustar con otras variables del paciente, clínicas y de asistencia hospitalaria, se comprobó que los pacientes de 79 u 89 años, tenían una mayor probabilidad de que se les hiciera una colecistectomía cuando se comparaba con pacientes equiparables de 80 o 90 años.

Son ya dos los estudios que demuestran la existencia de este sesgo en medicina. En los dos, se describe en tratamientos quirúrgicos, aunque es probable que también se pueda encontrar, si se estudia, en procedimientos no invasivos, de tal forma que puede estar funcionando u sesgo del digito izquierdo entre los cirujanos y los médicos clínicos en relación con la oferta de ciertas alternativas terapéuticas

Como pasa con otros sesgos, sería beneficioso que los profesionales fueran conscientes de la existencia de este tipo de sesgos, así como estuvieran al tanto del uso de heurísticos durante la actividad cotidiana. Este conocimiento es el primer paso para paliar las consecuencias de este (auto) embeleco que puede hacer que se no se elijan las mejores recomendaciones terapéuticas en un paciente .