musho interne

área única y libre elección, según:

elogio del cabreo

«A veces, el arte está en los críticos. Estos inventan el arte.»

Alfonso Guerra, político español

¡Oh no! a la web 2.O sanitaria ha llegado la epidemia del buenrollismo; como si de  un casposo libro de autoayuda provinieran se empiezan a leer frases como: ¿De verdad todo va tan mal?, el cambio empieza por un mismo, las cosa se pueden cambiar con una sonrisa, hay que creer que todo puede ir mejor, trabajo en equipo, vamos a construir una nueva forma de avanzar y majaderías por el estilo. Eso por no hablar de la citas cursis tipo: lo que tú puedes hacer por tu país y no tu país por ti, que si lloras no ves las estrellas o anoche tuve un sueño. que si cada paso en una meta y cada meta en un paso…. ¡en fin¡.

¡Dios mío! Uno es optimista, empieza el día riendo, va bien peinado, desayuna  con su familia, quiere a sus vecinos y saluda amablemente al portero. Pero cuando llega al trabajo y ve que la ineficiencia campa por sus fueros, que se premia al escaqueador y al mediocre, que se han recolectado a los más tontos de cada casa  para ponerlos de jefes, que se alienta las demandas infinitas de los clientes y solo se recurre al uso racional cuando hablamos de pasta y en una sola dirección;

como Camilo Sexto: «¡ya no puedo más¡.

No puede ser que salga más rentable, física y emocionalmente, hacer las cosas mal. Ante esto la única salida digna es enfadarse, cabrearse, pegar un puñetazo en la mesa,  y sobre todo,  la crítica destructiva; porque poco se puede construir sobre unos cimientos falsos  (pongamos que hablo de Madrid).

Así que: me opongo con todas mis fuerzas a esa especie de santa alianza pro buenrollito con sonrisa profiden entre simplistas gurús del management, neohipies que cambian las flores por una macmanzana, neoprogres de salón que se trasladan en preferente del AVE, antisistema que imparten doctrina desde púlpitos electrónicos y neocom en los que la libertad sólo se conjuga para ellos. No, no estamos en el mejorsistemasanitariodelmundo y esto va cada vez a peor y si no, al tiempo. Mientras tanto yo seguiré reivindicando el santo derecho al cabreo.

Como dice Octavio Ortega “el medio profesional niega el derecho al cabreo pese a que se trata de una emoción fundamental para mayor beneficio del individuo y del grupo de trabajo”. En lugar de encauzar esa energía, esa gana de cambiar las cosas que van detrás de un buen cabreo, se le considera “energía negativa” e improductiva; no se sabe que hay mucho más provecho detrás de una buena crítica que en un mal halago.

Cuando van Gall (como nuestros amigos los buenrollistas), decía eso “Nunca positivo, siempre negativo” lo único que ocultaba era su incapacidad para llegar a un objetivo; la suya, no la de los demás. Basto que vinieran Rijkaard y después Guardiola, y sin cambiar “los negativos” demostraran la estulticia de esta proposición. Toda esta energía que tiene un buen cabreao debe administrarse y no acallarse, lo que hay que atacar es las frustraciones que lo producen. Ante estas, la opción de cabrearse es la más sana y la más difícil: la persona expresa lo que siente, quizás de forma explosiva e incluso violenta o maleducada pero sincera y comprometida.

Sinceridad y Compromiso ¿no es esto lo que necesitamos para hacer las cosas mejor en el sistema sanitario?

el ultimo año de………

cumplimos siete años en esto de los blogs

la sabiduría de las multitudes que escriben en la historia clínica


Las grandes bases de datos clínicas como Base de Datos para la Investigación farmacoepidemiológica en AP* BIFAPpermite calcular con relativa facilidad la incidencia de enfermedades en Atención Primaria. Es el caso de un artículo publicado en la revista Atención Primaria donde se intenta estimar la incidencia de Neumonía adquirida en la comunidad (NAC) en nuestro país, partiendo de la base que a incidencia de la NAC es difícil de conocer ya que se trata de un proceso relativamente benigno que se puede y trata en atención primaria y no conlleva declaración obligatoria, ni registro especifico alguno.

Con la información que se recoge en BIFAP se identificaron todos los pacientes con un primer registro de episodio (códigos CIAP compatibles con este proceso) de Neumonía durante el periodo de estudio, mediante un algoritmo informático que incluía también la búsqueda del termino «neumonía» en el texto libre de la historia clínica informatizada. Se revisó toda la información recogida en la historia informatizada de los casos potenciales.

La tasa de incidencia global de NAC fue de 2,69 casos por 1.000 personas-año siendo, 3,15 en hombres y 2,28 en mujeres. La TI global obtenida en el Reino Unido utilizando la base de datos THIN fue de 1,21 casos/1.000 personas año (TI hombres: 1,33; TI mujeres: 1,10). El porcentaje de NAC ingresadas fue de un 32% en BIFAP (37% hombres; 27% mujeres) y de un 17% en THIN (18% hombres; 16% mujeres) observándose una tendencia ascendente cuando se incrementaba la edad.

Los datos confirman lo observado en otras investigaciones: la incidencia de neumonía es superior en varones, se incrementa con la edad, y además, es mayor en los meses fríos.

* BIFAP es una base de datos clínica españolas que tiene una estructura es similar a otras grandes bases de datos de atención primaria como la General Practice Research Database y The Health Improvement Network (THIN). Contiene datos de aspectos sociodemográficos, enfermedades y problemas clínicos, interconsultas, pruebas complementarias, prescripciones, y antecedentes personales y familiares extraídos de las historias clínicas informatizadas de médicos de familia y pediatras durante su quehacer diario. En el momento actual reúne los datos de 1.148 médicos de familia y pediatras que colaboran de forma voluntaria en nueve comunidades autónomas, y dispone de datos de más de 3 millones de pacientes, con una cobertura global del 6,9% (Ver Tabla ). Gracias a toda la información que incluyen estas bases de datos es posible analizar la historia natural de las enfermedades, estudiar factores de riesgo y realizar evaluaciones de la efectividad, seguridad y eficiencia de los fármacos.

Una pena que su desarrollo se haya visto entorpecido por dirigentes y gestores de medio pelo (con excusas peregrinas como la privacidad o la propiedad de los datos, cuando no por los proyectos megalomaniacos de historias clínicas centralizadas) que actúan como el perro del hortelano: ni producen información, ni dejan que otros la saquen.

autorías y reconocimientos

Authors must obtain written permission to include the names of all individuals included in the Acknowledgment section, and the corresponding author must confirm that such permission has been obtained in the Authorship Form.
Los autores deben obtener permiso por escrito para incluir los nombres de todos los individuos incluidos en la sección de reconocimiento, y el autor correspondiente debe confirmar que dicho permiso se haya obtenido en el Formulario de autoría.

Listas de espera

Los tiempos de espera en cirugía cardiaca

Por Manuel Calleja. Cirujano Cardiovascular.

El pacto alcanzado el pasado día 18 entre los consejeros de Sanidad de las Comunidades Autónomas para limitar a 180 días la espera máxima para ser operado de cirugía cardiaca, valvular y coronaria, debe ser alguna broma.

Hace una década, ante el escándalo nacional producido por denuncias de muertes en listas de espera en cirugía cardiaca, que hoy siguen produciéndose en alguna Comunidad Autónoma, la ministra de Sanidad, Sra. Villalobos, convocó a los jefes de todos los servicios públicos de Cirugía Cardiaca españoles y en dicha reunión se decidió nombrar una comisión conjunta de cirujanos cardiacos y cardiólogos que definieran los tiempos de espera máximos tolerables en cirugía cardiaca, entre ellas cirugía valvular y coronaria, para que sirviera de guía en la planificación de los recursos de esta especialidad.

El documento que dicha comisión alumbró, Criterios de ordenación temporal de las intervenciones quirúrgicas en patología cardiovascular. Documento oficial de la Sociedad Española de Cardiología y de la Sociedad Española de Cirugía Cardiovascular”, fue publicado en los órganos de expresión oficiales de ambos colectivos, Cirugía Cardiovascular y Revista Española de Cardiología respectivamente, en el año 2000.

En el mismo se definían seis grupos de pacientes, cada uno de los cuales tenía su propio tiempo máximo tolerable de espera en función del pronóstico vital de de cada patología si no es intervenida. Estos plazos varían desde las veinticuatro horas del código 0, hasta los nueve meses del código 5. Por su propia urgencia los códigos 0, veinticuatro horas, 1, setenta y dos horas, y 2, catorce días, no llegan a entrar en lista de espera. Pero el grupo más numeroso de pacientes de cualquier lista de  espera de cirugía cardiaca corresponde al código 3, que debe ser intervenido antes de seis semanas, es decir cuarenta y dos días.

Por tanto, considerar que todos los pacientes subsidiarios de ser intervenidos tienen la misma prisa para serlo, es no haberse enterado de nada durante una década. Que, diez años después, los consejeros de Sanidad bajo la coordinación de la Sra. Jiménez, hagan el alarde de “comprometerse a limitar a 180 días la espera máxima para ser operado de cirugía cardiaca, valvular y coronaria” no puede entenderse sino como una broma de mal gusto. Ciento ochenta días es para muchos pacientes de “cirugía valvular y coronaria” una auténtica condena de muerte.

Estoy seguro que la Sra. Pajín, se encargará de inmediato de informar a los consejeros autonómicos al respecto, deshaciendo esta patraña macabra.

canción de un pobre médico de familia para esperanza

el comienzo de un desproposito