Categoría: Fuentes de información en medicina

¿Documentos de consenso?

consenso

Desde que hace unos años por parte de las distintas autonomías se inicio la cruzada ahorradora no habíamos visto mayor ataque al trabajo de los profesionales sanitarios, que los denominados Algoritmos de Decisión Terapéutica Corporativos de la Agencia Valenciana de Salud. Instaurados por Decreto Ley, ahora estos maldados algoritmos se pueden visualizar en toda su magnificencia en la pagina web de la conselleria de sanitat.

Lo primero que sorprende es su estilo y aspecto, más propio del edicto inquisitorial, que lo de que la comunidad científico-médica entiende por Documento de consenso. La sorpresa es aun mayor cuando se comprueba la falta de aspectos formales importantes en este tipo de documentos (autores, método de consenso, material empleado, fecha de realización. ámbito de aplicación, bibliografía, y un largo etc.) . Pero lo que ya es el colmo es comprobar que aparte de afirmaciones  discutibles sobre la indicación de algún que otro fármaco, hay una falta actualización en cosas tan básicas como el coste tratamiento-día.

En fin, que ni para ser malos ,son buenos estos perniciosos elementos de la sanidad española

disobey

a(pps) su salud

La revista secundaria Evidence  Based Medicine publica un artículo sobre el uso en medicina de los denominados teléfonos inteligentes (smartphones) y las aplicaciones o programas diseñados para estos (apps). Aunque algo antiguo (se envió para publicación a la revista hace un año, y en estos temas un año es una eternidad) su título ya es  muy revelador: Aplicaciones médicas para los smartphones: la falta de pruebas socava la  confianza en su calidad y seguridad.

Lo que explican los autores en resumen, es que los avances en la tecnología móvil de salud y la adopción de teléfonos inteligentes significa que las apps médicas serán de vital importancia y una parte integral de la práctica médica diaria en un futuro próximo. Pero mientras que el rápido desarrollo de aplicaciones médicas está llamando la atención de los profesionales de la salud y mejora de la accesibilidad al conocimiento médico, existe una creciente preocupación por los posibles peligros relacionados con el uso de estas aplicaciones.

A continuación traducción y adaptación del contenido del artículo con enlaces actualizados

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El número de profesionales sanitarios que utilizan smartphones  con aplicaciones asociadas (appps)  en la práctica clínica aumentan día a día. [Tanto para el IPad Iphone, como para Android]. Estas aplicaciones médicas tienen un gran potencial para mejorar  la asistencia clínica, pero se sabe poco sobre los posibles peligros asociados con su uso. Las infracciones de la confidencialidad, los conflictos de intereses y las consecuencias de un mal funcionamiento en la toma de decisiones clínicas  podrían afectar negativamente a la atención de los pacientes.

Los profesionales deben ser conscientes al elegir una apps para su uso en la atención clínica de que algunas aplicaciones tienen contenido poco fiable, no suelen tener en cuenta la evidencia científica y que en general no suelen estar revisadas por colegas. En este trabajo, se proponen estrategias que permitirían que el mercado de las aplicaciones médicas este controlado y basado en la evidencia, minimizando al mismo tiempo la burocracia innecesaria con el fin de no obstaculizar el desarrollo de apps.

Falta de implicación de profesionales en el desarrollo de aplicaciones médicas

La mayoría de las aplicaciones médicas carecen de  información sobre  autoría, quienes son los productores y los distribuidores. Así mismo no suelen dar referencias  y no está claro en si estas aplicaciones se actualizarían, si surgiera nueva evidencia.

Dos estudios en los campos de la dermatología y microbiología revelaron que menos del 35% de las aplicaciones médicas tuvo la participación de expertos médicos durante su desarrollo. Un estudio señala que el ochenta y seis por ciento de  más de cien aplicaciones revisadas sobre control del dolor no tenían participación médica profesional en su desarrollo y sólo el 12% informó de un médico como autor de la aplicación.

Peligros de aplicaciones médicas en la práctica clínica

La naturaleza misma de los teléfonos inteligentes representa un riesgo potencial. Las apps médicas se utilizan cada vez más para apoyar el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades (por ejemplo, aplicaciones que permiten al usuario introducir información específica del paciente, junto con material de referencia para diagnosticar de forma automática una enfermedad o condición). Hasta ahora, no se conoce ningún caso de daño a un paciente causada por una aplicación recuperado. Sin embargo, sin  regulación ni normas de seguridad es sólo una cuestión de tiempo que se cometan errores médicos y daño involuntario a pacientes. Existen varias web  donde profesionales médicos indexan, comentan y revisan aplicaciones médicas, si bien este es un buen punto de partida, los criterios de evaluación no profundizan en la evidencia científica de su contenido, tratando más bien de cuestiones como el diseño o la usabilidad.

El uso de aplicaciones sanitarias realizadas por empresas comerciales  o por la industria farmacéutica podría plantear cuestiones éticas importantes. Por ejemplo, los conflictos de intereses pueden llevar a un sesgo consciente e inconsciente en la prescripción. Las compañías farmacéuticas pueden utilizar estas aplicaciones para fines de marketing,  tratando de influir en el tratamiento al presentar la información en favor de sus propios fármacos

Reglamentación por las autoridades sanitarias

En 2011, la Food and Drug Administration (FDA) publicó un proyecto de directrices sobre la forma de regular las aplicaciones médicas. La FDA afirma que una aplicación puede considerarse un producto sanitario cuando se utiliza “como accesorio de un producto sanitario regulado o transforma una plataforma móvil en un producto sanitario regulado”. La FDA planea regular activamente ciertos tipos de aplicaciones tales como apps que controlan un dispositivo médico o visualizan, almacenan, analizan y transmiten los datos específicos de pacientes obtenidos con dispositivos médicos (como un electrocardiograma). También aplicaciones que, con ayuda de fórmulas o algoritmos, dan resultados específicos, como un diagnóstico, recomendación de tratamiento o diagnóstico diferencial.

En nuestra opinión, esto es un hecho positivo. Sin embargo, al mismo tiempo, las autoridades no deben regular en exceso aplicaciones médicas a fin de conservar su carácter abierto. El proceso de regulación debe ser gestionado principalmente por la propia comunidad de la salud. Sería conveniente que las autoridades proporcionaran sellos oficiales de certificación que garanticen la calidad de las aplicaciones  y que que los médicos puedan tomar una decisión informada en cuanto a si una aplicación tiene fiabilidad y esta basada en la evidencia.

Adopción de las apps sanitarias por editoriales sanitarias

Creemos que hay que  varias formas en que las apps médicas podrían ser desarrollados para asegurarse su calidad y seguridad. En primer lugar, el contenido de todas las aplicaciones médicas debe estar basado en la evidencia,  y revisadas por profesionales externos, proporcionando información clínica actualizada. Se puede formalizar un sistema de revisión por pares que permita a  sociedades profesionales y a organizaciones de pacientes relacionadas con el tema desarrollar aplicaciones específicas para médicos y pacientes revisadas por pares. Además, las directrices para aplicaciones médicas, como la futura guía de la FDA, deberán ser utilizadas por revisores y desarrolladores de apps para preservar y controlar su calidad y fiabilidad.

Una evaluación del impacto de estas tecnologías pueden tener en la mejora de la salud sería muy ventajoso, la reducción de la probabilidad de errores médicos y la protección de los pacientes. Los desarrolladores apps médicas deberían ser animados a inscribir su aplicación en un registro internacional y presentar una notificación previa a la comercialización a organismos de acreditación y expertos médicos para evaluar la eficacia y seguridad de la aplicación propuesta. Cabe señalar que una de las desventajas de tal sistema es que sería desacelerar significativamente innovaciones en esta industria.

Aplicaciones médicas seleccionadas por centros sanitarios

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Figura: Participantes en desarollo de apps

Tras la finalización del desarrollo de aplicaciones médicas fiables y de alta calidad se pueden colocar en las tiendas de aplicaciones. Debido a la gran cantidad de aplicaciones médicas disponibles, la búsqueda de una aplicación adecuada y útil puede ser problemático para los médicos. En la actualidad, existen varias maneras de encontrar aplicaciones médicas. Un ejemplo es el subconjunto de aplicaciones médicas que ofrecen las empresas especializadas en el marco de un substore de apps. Las compañías farmacéuticas también están muy involucradas en el desarrollo y distribución de aplicaciones médicas. El objetivo inevitable de tales empresas, sin embargo, es obtener beneficios, no se pueden descartar un conflicto de intereses. Una manera de evitar este problema sería permitir que los hospitales o asociaciones de médicos, preseleccionaran a las aplicaciones y las hicieran accesibles a sus asociados como si fuera una biblioteca médica.

El futuro de las aplicaciones médicas

Estamos convencidos de que las aplicaciones médicas deben ser reguladas en cierta medida, y que tienen que ser cuidadosamente revisadas por expertos con el fin de garantizar la validez. Las aplicaciones médicas deben tener una calidad garantizada, ser científicamente sólidas y rentables en su uso. Todos los interesados en el mercado de la medicina móvil deberían participar en el proceso de regulación. Un enfoque de toma de decisiones compartida en la creación de una guía regulatoria sería bueno para facilitar la aceptación por parte de todos los interesados y mejorar el cumplimiento de la directriz.

La Figura  ofrece una visión clara de los diferentes actores en el campo de aplicaciones médicas: las autoridades sanitarias deberían proporcionar las directrices  que desarrolladores y revisores deben seguir. Los hospitales, las instituciones sanitarias, editoriales médicas y organismos de acreditación de médicos juegan un papel fundamental en la selección, acceso y distribución de aplicaciones a los profesionales de la salud. De cara al futuro será necesario la investigación sobre el uso y la implementación de aplicaciones médicas en la práctica clínica, dado que la tecnología móvil ha adquirido un papel dominante en la sociedad, La integración de las aplicaciones médicas, contribuirá significativamente a una asistencia sanitaria accesible y basada en la evidencia. Las apps médicas constituyen uno de los campos más dinámicos de la medicina contemporánea, con un considerable potencial de cambiar la forma en que la salud se ofrecerá en el futuro. Establecer procedimientos reglamentarios apropiados permitirá que este potencial se cumpla, respetando en todo momento la seguridad del paciente.

SATD (1)

Los pacientes y la sociedad general esperan de sus médicos y de los servicios de salud una asistencia sanitaria de la mejor calidad posible,  a un precio asumible y en la que se garantice al máximo la seguridad.

Las tecnologías de la información pueden ayudar a conseguir este triple objetivo, la denominada Historia clínica electrónica (HCE) es una pieza básica y nuclear del entramado tecnológico que compone un sistema de información sanitaria moderno y eficiente. Sin embargo su sola presencia nos garantiza nada. Aunque se tenga como es el caso de España un gran parque de ordenadores y software en la mayoría de las consultas de atención primaria y en una gran parte de las de los hospitales, esta tecnología no es de mucha ayuda, si estos programas no presentan otras propiedades.

By DemonDeLuxe

By DemonDeLuxe

Tras unas aplicaciones básicas, o de primer orden como la de registro, organización y archivo de datos clínicos, y antes de funciones avanzadas como la docente, investigadora, epidemiológica, auditoria y de mejora continua de calidad,  la historia clínica debe alojar una serie de utilidades que podríamos llamar de segundo orden. Estas son las que dan el carácter distintivo a la HCE frente a sus antecesores impresos; no se trata ya de hacer de manera mucho más eficiente y rápida una serie de cometidos, sino de realizar tareas nuevas que de otra forma no se podrían hacer.

Dentro de estas aplicaciones se encuentras los sistema de ayuda a la toma de decisiones (SATD) en sus diversa vertientes: diagnósticas, terapéuticas, etc. Un SATD es básicamente un sistema informacional  diseñado para suministrar información y ayudar, en nuestro caso al médico, a la toma de decisiones efectivas. Estos sistemas ayudan sobre todo en el proceso de decisión de problemas complejos, mal estructurados y/o donde existe un alto grado de incertidumbre. Al contrario de lo que se cree, no automatizan, ni unifican el proceso del  decisión sino que de forma interactiva y flexible, proporcionan ayuda en cada paso del proceso de la toma de decisiones.

En medicina reconocemos como SATD a cualquier tipo de aplicación  que recoge los datos recogidos en la historia clínica de los pacientes y produce recomendaciones a los médicos que les atienden. Se ha establecido hace tiempo que las principales funciones de estos son: alertar, recordar, interpretar, predecir, diagnosticar, asistir o sugerir y criticar (esta última en España se traduce como fiscalizar o amonestar).

Al contrario de lo que podría parecer todavía no existe un instrumento perfecto, ni siquiera ninguno que realice todas estas funciones; más bien lo que nos encontramos son soluciones parciales, de aplicación local y, casi nunca, evaluadas. Así y todo, la esperanza de que estas aplicaciones se desarrollen y utilicen en la práctica diaria para mejorar la calidad de la asistencia se mantiene de forma razonable.

Si en alguna parte del encuentro clínico se antoja que estos SATD pueden ser especialmente útiles, es durante la prescripción, dentro de los dedicados a este apartado se encuentran vademécums o formularios con información formal de medicamentos y sistemas de alerta, como las de interacciones entre medicamentos. El objetivo de todos ellos es proporcionar información completa y actualizada, relacionada con el paciente, clínicamente relevante y amigable o fácil de utilizar.

El artículo 85 bis añadido a la Ley 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios por el artículo número  cuatro del R.D.-ley 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones, explica  entre otros apartados que:

Los órganos competentes de las comunidades autónomas dotarán a sus prescriptores de un sistema de prescripción electrónica común e interoperable en el que se incorporarán subsistemas de apoyo a la prescripción, tales como:

  • nomenclátor de medicamentos en línea;
  • correspondencia entre principios activos,
  • medicamentos disponibles y patologías en las que están indicados;
  • protocolos de tratamiento por patología recomendados desde las instituciones sanitarias y las sociedades médicas, con indicación de los estándares de elección y los beneficios esperados;
  • coste del tratamiento prescrito y alternativas de elección terapéutica según criterios de eficiencia;
  • base de datos de interacciones;
  • base de datos de ensayos clínicos en su provincia o comunidad autónoma;
  • información periódica en línea (autorización y retirada de medicamentos y productos sanitarios, alertas y comunicaciones de interés para la protección de la salud pública);
  • difusión de noticias sobre medicamentos que, sin ser alertas en sentido estricto, contribuyan a mejorar el nivel de salud de la población.

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Promoción Global

gabapentinaAntecedentes: Los documentos internos de la industria farmacéutica proporcionan una ventana única para la comprensión de la estructura y los métodos de la promoción farmacéutica. Estos documentos han estado disponibles a través de litigios en materia de promoción de la gabapentina (Neurontin de Pfizer, Inc., Nueva York, Nueva York) para usos off-label.

Objetivo: Describir cómo la gabapentina fue promocionada, centrándose en el uso de la educación médica, investigación y publicación.

Fuentes de datos: documentos judiciales a disposición del público de Estados Unidos ex. rel David Franklin vs Pfizer, Inc., y Parke-Davis, División de Warner-Lambert Company , la mayoría de 1994 a 1998.

Extracción de datos: Todos los documentos fueron revisados ​​por un autor, con revisión selectiva por coautores. Las estrategias de marketing y tácticas fueron identificados mediante el uso de un proceso iterativo de revisión, discusión y re-examen de los documentos seleccionados.

SÍNTESIS: La promoción de la gabapentina es un proceso integral y multifacética. Consejos asesores, consultores, reuniones y eventos de formación continuada acreditados se han utilizado para difundir mensajes de promoción. Estas tácticas se aumentaron con el reclutamiento de líderes locales y la participación de líderes de opinión, que podrían ser utilizados para transmitir mensajes favorables sobre la gabapentina a sus colegas médicos. La investigación también se utilizaron para la comercialización mediante el fomento de la  participación de los profesionales en estudios de investigación, utilizando un gran estudio para avanzar en temas de promoción y aumentar su cuota de mercado, el pago a compañías médicas de comunicación para desarrollar y publicar artículos acerca de la gabapentina para la literatura médica, y la planificación para reprimir los resultados desfavorables del estudio.

Limitaciones: La mayoría de los documentos disponibles fueron presentados por la demandante, no puede representar una imagen completa de las prácticas de comercialización.

Conclusión: Las actividades consideradas tradicionalmente independientes del propósito promocional, incluyendo la formación médica continuada y la investigación, se utilizaron ampliamente para promover gabapentina. Se necesitan nuevas estrategias para garantizar una clara separación entre la actividad científica y comercial.

Ann Intern Med. 15 August 2006;145(4):284-293

Elemental mi querido Dr Watson

La medicina del Futuro: Elemental mi querido Dr Watson

Por Rafael Bravo Toledo- Publicado en A Saúde de Galicia,  Enero 2013.  editada por el Colexio Oficial de Médicos de A Coruña (COMC).

 

“Watson de IBM pasa de Jeopardy a hacer diagnósticos médicos”

Jose L Zapata en el blog alt1040.com

Lo que antecede es el titular de una noticia que con diferentes matices y añadidos aparece desde hace un año en las páginas más tecnológicas de Internet. Probablemente a Ud. no le sugiere mucho este titular. Lo de Watson solo le recuerda al doctor John H. Watson inseparable compañero de misterios y aventuras de Sherlock Holmes. Lo de Jeopardy no le suena nada, y lo de IBM y diagnósticos médicos aunque le evoca algo,  preferiría que no fuera así.

Otro tostón de articulo donde un medico obnubilado por las nuevas tecnologías viene a augurarnos, la pronta sustitución del médico por la maquina” piensa usted, mientras se dispone a pasar de página.

IBM WatsonPero espere un momento, concédanos un minuto y se lo explicamos de la forma más sencilla posible. Como dice la Wikipedia (otro monstruo de Internet) Watson es un sistema informático de inteligencia artificial desarrollado por la corporación estadounidense IBM,  capaz de responder a preguntas formuladas en lenguaje natural (que es lenguaje hablado o escrito por humanos para propósitos generales de comunicación). Su nombre se lo debe al primer presidente de IBM y no a Conan Doyle. Este sistema responde a las preguntas gracias a una base de datos almacenada localmente que contiene información proveniente de una multitud de fuentes, incluyendo enciclopedias, diccionarios, tesauros, artículos de noticias, y obras literarias, al igual que bases de datos externos, taxonomías y ontologías. Si esta base de datos se alimenta con nueva información sobre una disciplina determinada, Watson es capaz de responder a nuevas preguntas a las que previamente no había podido contestar, de ahí que se diga que es capaz de aprender.

Lo que Watson hace en realidad es navegar en gigantescas cantidades de información no estructurada, generar hipótesis y buscar pruebas para dar con la mejor respuesta.

La puesta de largo este sistema de inteligencia artificial tuvo lugar en Jeopardy un viejo concurso de televisión, muy popular en los Estados Unidos, donde tres concursantes deben responder a cuestiones que van desde la historia o el arte, a la cultura popular o los deportes, pasando por ejemplo por los  juegos de palabras. En este programa los concursantes deben formular la pregunta que corresponde a la respuesta que aparece en la pantalla elegida por él. Es decir aparece la respuesta y los concursantes deben adivinar la pregunta a la cual corresponde esa respuesta correcta. A principios de 2011, los productores del programa e IBM  pergeñaron un desafío que enfrento a Watson con dos antiguos campeones del juego y que acabó con la victoria del ordenador.

En realidad no era la primera vez que una máquina superaba a un humano. Todavía se recuerda cuando el ordenador Deep Blue derrotó al entonces campeón del mundo de ajedrez Kasparov. Sin embargo esta victoria tuvo lugar dentro de las reglas de un mundo altamente normalizado como es el juego del ajedrez. Lo que distingue a Watson y se probo en este concurso, es la capacidad para “entender” las preguntas y seleccionar las mejores respuestas en función de los datos que almacenaba en sus memoria y todo ello desde el terreno de lo ambiguo, natural y no estructurado del conocimiento humano.

Tras el éxito en el concurso la compañía puso Watson a trabajar y no por casualidad empezó en las finanzas y la medicina que son dominios que comparten la necesidad de gestionar la información de forma rápida, y donde se manejan ingentes cantidades de datos. Como en Jeopardy, se pretende que el superordenador pueda entender preguntas sobre signos y síntomas clínicos, así como la narrativa de antecedentes médicos personales y familiares. Con esta información se podría adelantar diagnósticos y sugerir tratamientos.

Por fin salió, se lo temía pero estaba tardando, la maquina que como en las películas futuristas “escanea” el paciente con una brillante luz y emite un diagnóstico y comienza una propuesta de tratamiento.

Por fortuna no es así, a pesar de los mitos que se han instalado sobre la aplicación de la inteligencia artificial en medicina, los avances no van por un antropomorfo doctor cibernético con brillantes lucecitas. Más bien lo que se está abriendo paso son herramientas de ayuda a la toma de decisiones y es lo que Watson ofrece. Ni más ni menos que parte de lo que hace un profesional médico durante la asistencia a sus pacientes pero con una potencia de evocación infinitamente mayor. Como dice Herbert Chase, medico, profesor universitario miembro del consejo Consultivo de Healthcare de Watson-IBM

Una máquina como esta, es como si 500.000 médicos como yo, estuviéramos sentados delante del ordenador buscando en Google y Pubmed para encontrar la información correcta

En medicina se supone que los médicos disponemos de toda la información pertinente y que tomamos decisiones lógicas y sensatas de acuerdo a esta información. Sin embargo, como sabe cualquier profesional, esta suposición no es cierta. No disponemos de toda la información en el momento oportuno, bien porque no existe o bien por déficits en el sistema de recogida. Como todos los decisores, somos mucho menos racionales que lo que creemos, y nuestros comportamientos están sujetos a errores sistemáticos y previsibles. La intuición, lo que los americanos llaman gut feeling, juega un papel importante en nuestras decisiones, y aunque no necesariamente desfavorable, añade un factor más de imprecisión a la incertidumbre que rodea la toma de decisiones en medicina.

Manejar la incertidumbre es un reto diario del médico, que en general hacemos de forma bastante aceptable, es más solemos ser maestros en ello, pero disminuirla en lo posible, y se puede, es también una obligación que podemos realizar con ayuda de las nuevas tecnologías.

Muchos errores diagnósticos y terapéuticos se podrían evitar solo con tener presente toda la información necesaria justo en el momento y en lugar que necesita.IBM-MSKCC-Full1000

La pregunta que surge a continuación es si el profesional y el entorno actual son capaces de proporcionarla a los profesionales.

En el momento actual la respuesta es no, pero en pocos años y gracias proyectos como Watson será una rutina.  El debate, no es si estos sistemas sustituirán la medico, sino en cómo ayudaran al profesional. La respuesta es clara, lo harán como una herramienta de ayuda la toma de decisiones. Un ayuda que no será como la muleta en la que se apoya uno para andar, sino como el exoesqueleto robot que ayuda a moverse a su portador y de paso a realizar cierto tipo de actividades que sin él no podrían hacerse. Ayudara a lidiar con las limitaciones profesionales desde la capacidad de la memoria hasta los sesgos cognitivos, de tal forma que las capacidades del profesional se dediquen íntegramente a elegir lo más adecuado para el paciente

Al igual que para el concurso, Watson se alimento con fuentes de información general, para su tarea como médico, el superordenador está aprendiendo medicina con una gran y  variada cantidad de datos clínicos que van desde literatura científica y protocolos o guías, hasta blogs médicos, pasando por  experiencias de pacientes e historias clínicas individuales en formato electrónico.

Con seguridad la importancia de estas dos últimas fuentes de información  citadas aumentara en el futuro. La capacidad de generar nueva información con el tratamiento de millones de datos introducidos diariamente en forma electrónica es inmensa. Es lo que se llama minería de datos cuyo objetivo general consiste en extraer información de un conjunto de datos y transformarla en una estructura comprensible para su uso posterior.

En medicina tiene un amplio campo de desarrollo ya que los cimientos informacionales en las que se basa la práctica médica actual son bastante endebles y decimonónicos.

Por otro lado las redes sociales de la web 2.0 nos están mostrando que la experiencia de los pacientes tiene un gran valor, lo que la gente cuenta sobre su enfermedad puede se tener relevancia o no, pero lo que cuenta miles de pacientes es algo más que anecdótico y supera en ocasiones la calidad e importancia de las fuentes de información tradicionales en las que hemos bebido durante nuestra formación médica.  Si el estudiante Watson utiliza las tradicionales fuentes de información (como es el caso de los estudiantes humanos) no pasaría de una muy actualizada, potente y rápida fuente de información, pero se le pide y se le pedirá más, probablemente en la minera de datos de experiencias clínicas y la información proporcionada por los pacientes de forma directa lo que marcara la diferencia.

M-health: much ado about nothing (3)

De los creadores de ¡Quiero tener una web!, ¡Quiero posicionarme en Google!  y de los productores de ¡Soy 2.0! y ¡Hay que estar en Facebook!……. 

Próximamente en  las mejores  tabletas y  smatphones: ¡Quiero tener una App!

Que un determinado movimiento como el de la m-health y las apps moviles (pequeñas aplicaciones o software para fines específicos en dispositivos móviles) se ponga de moda es bueno para su difusión e implantación. No hay nada mejor que de pronto estar en el ojo del huracán y que todo tipo de personas se interesen por ti.

Pero las amenazas también afloran, como se dice el blog A la guillotina (de donde proviene la frase inicial de este post) “Cuando la moda pasa el problema queda”. Si hemos gastado tiempo y dinero en la estrategia equivocada, puede que hallamos quemado las posibilidades de (otras) nuevas tecnologías que realmente solucionen nuestro problema de forma eficiente.

Toda, institución, servicio sanitario, sociedad científica, colegio o grupo relacionado con la sanidad se ve impelido de pronto a tener una app. Es poco significativo que sirva para algo, o que la app no sea la solución. No importa, haciéndola, te garantizas salir en los periódicos sectoriales, un puesto en los congresos y reuniones, que te aloje una incubadora y que seas considerado un innovador, o mejor aún que los gurus te alberguen en su seno (ya no necesitaras “hacer”, solo hablar) de m-health.

medicogadget

Ilustración de J.R. Mora para Cybermedicina

En los últimos meses hemos asistido al lanzamiento de un servicio on line de ayuda a la toma de decisiones, que nos brinda un simple pero buen ejemplo. Esta compañía privada con una excelente campaña de marketing está estableciendo alianzas con distintas sociedades científicas, al menos dos (una nacional y otra autonómica) son de atención primaria. A la vez esta herramienta de ayuda en la consulta está volcada en prestar sus servicios, y hace hincapié en ello, en forma de apps.

Al contrario de los médicos hospitalarios, los médicos de familia somos elementos de culo plano y silla. Nosotros no correteamos alegremente por el edificio con la bata llena de adminículos, como hacen estos colegas. Nosotros no nos coronamos la testa, ora con un ridículo gorrillo, ora con una gafamicroauricular bluetooth como hacen los cirujanos 2.0.

Los médicos de atención primaria pasamos consulta sentados muchas horas al día delante de un gran ordenador. Salvo el tiempo dedicado a los avisos domiciliarios (cada vez menor, pero ese es otro tema) no necesitamos dispositivos, ni apps móviles. Aunque alguno sueñe con ello, no somos discípulos del Dr. Gadget. Si nos quieren ofrecer herramientas de ayuda a la toma de decisiones con acceso rápido a información de referencia; es mucho más útil que estas herramientas se sitúen donde pasamos consulta con el paciente, es decir en estén en páginas web o aplicaciones para ordenadores de sobremesa.

Toda organización sanitaria que quiera trabajar con las nuevas tecnologías debería saber diferenciar qué es una tendencia pasajera, de lo que no es, y sobre todo que parte de la tecnología se adapta a su producto y a sus usuarios potenciales. De lo contrario perderá  muchas oportunidades. En este nuevo mundo digital no hay que estar por estar, el abuso del apellidos de moda sin demasiado sentido, conlleva a la larga hastío, desinterés y retraso en la adopción de las tecnologías que realmente importan.

Faroles sanitarios

farolesUn artículo reciente sobre el desarrollo de la medicina basada en la evidencia (MBE) titulado Framework of policy recommendations for implementation of evidence-based practice: a systematic scoping review,  muy bien reseñado por Concha Campos en su blog de BiblioGetafe, da una serie de recomendaciones para promover la práctica de la MBE.

Entre ellas destaca la propuesta del uso de ordenadores con acceso a Internet y en el sitio de toma de decisiones, sistemas que permitan el acceso a Guías, protocolos y temas evaluados críticamente (CATs) y sistemas de apoyo a la toma de decisiones automatizada con prioridad de revisiones sistemáticas.

Es triste comprobar que en nuestro país no se cumple muchas de estas propuestas, ni siquiera la más básica de acceso a Internet, ya hace tiempo que la iniciativa Internet en la consulta puso de manifiesto la incongruencia de muchos servicios sanitarios autonómicos que impedían, o imponían restricciones absurdas al acceso a redes desde las consultas.

A la vez que se las daban de modernas en redes sociales  y eventos 2.0 de todo tipo, no dejaban que su profesionales se impregnaran de esta nueva opción tecnológica.

Les importa más salir en la prensa con telecronicidades  y pacientes conectados, que un médico de pueblo tenga acceso al amplio mundo de información que Internet permite.

La ultima sorpresa es leer la opinión de médicos de familia vascos, expresada en un documento, donde junto a una serie de propuestas (relacionadas con el mal funcionamiento del sistema de prescripción electrónica) hacen la siguiente reflexión:

No se entiende que exista presencia institucional de Osakidetza en las redes sociales cuando estas mismas redes se vetan a los profesionales. Pedimos a la dirección de asistencia sanitaria que elabore un catálogo de herramientas a las que deben  tener acceso los profesionales para poder realizar de forma satisfactoria sus labores asistenciales, docentes y de investigación

¡En fin, Pilarin!

Dr Google

Como crear alertas bibliográficas en PUBMED

Investigación 2.0 con gestores de referencias sociales – Cibermedicina