Primum non nocere 2019

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Investigación amarilla

6 enero 2015 1 comentario

lancetHace doce años Whelton, uno de los principales investigadores del estudio ALLHAT se lamentaba de que a pesar de ser publicado en una revista importante, alcanzar cierta difusión  y ser bastantes importantes, los resultados de este ensayo no habían afectado a la práctica médica. Por ese motivo los investigadores decidieron “vender” sus resultados empleando técnicas de marketing similares a las que empleaba la industria farmacéutica.

Parece ser que con los años los investigadores médicos se han ido maliciando y adoptando algunas “técnicas” no del todo “elegantes”.

Así lo pone de manifiesto el artículo publicado en BMJ por Sumner et al titulado The association between exaggeration in health related science news and academic press releases: retrospective observational study. En este estudio se comprueba que lo que ellos llaman exageración en las noticias sanitarias está vivamente asociada con la exageración de los comunicados de prensa que los investigadores o sus gabinetes de comunicación, lanzan para dar a conocer los resultados de su investigación.

Tras analizar 462 comunicados de prensa sobre investigación de ciencias de la salud y las noticias asociadas a esta investigación que aparecían en la prensa, encontraron que más o menos un tercio de las notas de prensa contenían consejos exagerados sobre comportamientos sanitarios, establecían relaciones causales que no se podían deducir del estudio original, o contenían inferencias exageradas sobres seres humanos a partir de investigación con animales.

Cuando estos comunicados tenían tales press releasesexageraciones las noticias incluían exageraciones similares, en comparación con las tasas de exageración de noticias sobre investigación con comunicados de prensa no exagerados o neutros. Así mismo se comprobó que los excesos en los comunicados de prensa no parecía que aumentaran la cobertura o el número de noticias.

Se puede ver una análisis detallado y comentado  de ese artículo en la página web del Michigan Risk Science Center por Andrew Maynard. que es de donde se han obtenido las figuras.

Parece que la próxima vez que “echemos la culpa los periodistas” de la tergiversación de una noticia, nos tendremos que fijar en lo que les han contado a ellos.

Más que matar al mensajero, la mejora de la exactitud y rigor en los comunicados de prensa académicos  sería una oportunidad para reducir la adulteración de noticias relacionadas con la salud.

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